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REGULARIZACION DE EXTRANJEROS, Guías, Proyectos, Investigaciones de Derecho

ARTICULOS QUE SUSTENTAN LA REGULARIZACION

Tipo: Guías, Proyectos, Investigaciones

2025/2026

Subido el 06/04/2026

SOLITA1974
SOLITA1974 🇪🇸

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ESPAÑA Y LA REGULARIZACIÓN
UNA APUESTA POR LA DIGNIDAD, NO POR EL ODIO
En un contexto internacional marcado por el endurecimiento de las políticas
migratorias, España ha decidido transitar un camino distinto. Un camino
complejo, imperfecto, pero profundamente humano: el de la regularización,
la integración y el reconocimiento de derechos a las personas migrantes que
ya forman parte de la sociedad.
Existen diferentes formas de hacer política. Algunas se construyen desde el
miedo, el señalamiento y el racismo. Otras, desde la responsabilidad social, la
dignidad humana y la cohesión colectiva. España ha optado, con todas sus
tensiones internas, por esta segunda vía.
Regularizar no es “premiar la ilegalidad”, como sostienen ciertos discursos
de odio. Regularizar es reconocer una realidad existente: cientos de miles
de personas viven, trabajan, cuidan, cotizan y sostienen sectores enteros de la
economía española. Personas que ya están aquí. Invisibilizarlas o
criminalizarlas no las hace desaparecer; solo genera más exclusión,
precariedad y conflicto social.
Mientras en otros países se persigue, encarcela o incluso se expulsa
violentamente a quienes migran —con consecuencias humanas irreparables
—, España apuesta por la integración: acceso a derechos, oportunidades
laborales, protección social y reconocimiento jurídico. No por ingenuidad,
sino por responsabilidad democrática.
Los datos hablan por sí solos: aproximadamente el 14 % de las personas
afiliadas a la Seguridad Social en España son extranjeras. Su aportación
no es marginal, es estructural. Sin ellas, sectores como los cuidados, la
agricultura, la hostelería o la construcción simplemente no funcionarían.
Negar derechos a quienes sostienen la economía no es solo injusto, es
profundamente contradictorio.
Esta apuesta no es solo institucional. Está respaldada por amplios sectores de
la sociedad civil: sindicatos como Comisiones Obreras, organizaciones
sociales, comunidades religiosas, incluida la Iglesia, y movimientos
ciudadanos que entienden que dar derechos no debilita a la sociedad, la
fortalece. Que la inclusión genera estabilidad, mientras que la represión
genera fractura.
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ESPAÑA Y LA REGULARIZACIÓN

UNA APUESTA POR LA DIGNIDAD, NO POR EL ODIO

En un contexto internacional marcado por el endurecimiento de las políticas migratorias, España ha decidido transitar un camino distinto. Un camino complejo, imperfecto, pero profundamente humano: el de la regularización, la integración y el reconocimiento de derechos a las personas migrantes que ya forman parte de la sociedad. Existen diferentes formas de hacer política. Algunas se construyen desde el miedo, el señalamiento y el racismo. Otras, desde la responsabilidad social, la dignidad humana y la cohesión colectiva. España ha optado, con todas sus tensiones internas, por esta segunda vía. Regularizar no es “premiar la ilegalidad”, como sostienen ciertos discursos de odio. Regularizar es reconocer una realidad existente : cientos de miles de personas viven, trabajan, cuidan, cotizan y sostienen sectores enteros de la economía española. Personas que ya están aquí. Invisibilizarlas o criminalizarlas no las hace desaparecer; solo genera más exclusión, precariedad y conflicto social. Mientras en otros países se persigue, encarcela o incluso se expulsa violentamente a quienes migran —con consecuencias humanas irreparables —, España apuesta por la integración : acceso a derechos, oportunidades laborales, protección social y reconocimiento jurídico. No por ingenuidad, sino por responsabilidad democrática. Los datos hablan por sí solos: aproximadamente el 14 % de las personas afiliadas a la Seguridad Social en España son extranjeras. Su aportación no es marginal, es estructural. Sin ellas, sectores como los cuidados, la agricultura, la hostelería o la construcción simplemente no funcionarían. Negar derechos a quienes sostienen la economía no es solo injusto, es profundamente contradictorio. Esta apuesta no es solo institucional. Está respaldada por amplios sectores de la sociedad civil: sindicatos como Comisiones Obreras , organizaciones sociales, comunidades religiosas, incluida la Iglesia , y movimientos ciudadanos que entienden que dar derechos no debilita a la sociedad, la fortalece. Que la inclusión genera estabilidad, mientras que la represión genera fractura.

Frente a políticas que utilizan el odio y el racismo como herramientas de movilización —una vía peligrosa que no conoce límites—, España defiende la vida, la dignidad y los derechos humanos. No como un gesto moral abstracto, sino como una política con impacto real y positivo en la convivencia social. Regularizar es reconocer, dignificar y construir futuro. Es estar del lado de la sociedad, no del miedo. Es elegir derechos frente a la represión. Y esa elección define qué tipo de país queremos ser. Lucía Paredes Ayllón