Docsity
Docsity

Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes

Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity


Consigue puntos base para descargar
Consigue puntos base para descargar

Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium


Orientación Universidad
Orientación Universidad


Relaciones Internacionales Capítulo 3, Resúmenes de Relaciones Internacionales

Resumen del capítulo 3 del libro "Relaciones Internacionales".

Tipo: Resúmenes

2022/2023

Subido el 25/05/2023

inmarcesiblex
inmarcesiblex 🇪🇸

5 documentos

1 / 9

Toggle sidebar

Esta página no es visible en la vista previa

¡No te pierdas las partes importantes!

bg1
CAPÍTULO III
LA SOCIEDAD INTERNACIONAL
El siglo XX fue el escenario en el que se conformó la sociedad internacional de nuestros días.
En unas pocas décadas se conformó la sociedad que conocemos actualmente: una sociedad de
estados soberanos de alcance mundial, fuertemente institucionalizada, altamente
interdependiente y radicalmente transformada por el fenómeno de la globalización tal y como
lo conocemos desde el último cuarto del siglo pasado.
Nosotros vivimos, en palabras de Roberto MESA, en «el mundo cerrado de una sociedad
internacional herméticamente estatalizada», un mundo con unidades políticas homogéneas.
La estatalización armoniza la forma de organización de las comunidades políticas
independientes que constituyen la sociedad internacional.
Los importantes procesos de descolonización de la década de 1960 dieron paso a un mundo
nuevo, encarnado en la Asamblea General de Naciones Unidas; hoy conformada por 193
estados soberanos. Para los historiadores de la sociedad internacional, la Asamblea General
es el resultado de un proceso evolutivo: la transformación de la sociedad europea de estados
en una sociedad mundial fuertemente institucionalizada, sometida a conjuntos de reglas que
prescriben el comportamiento que limitan la actividad y generan expectativas.
En ese sentido, BULL y WATSON apuntan que la manera de saber hasta qué punto la
sociedad internacional se iba mundializando, era observar el aumento de la participación de
estados no-europeos en las conferencias multilaterales de la «familia de naciones». Así, la
ampliación de representación supondría el avance hacia la mundialización. Tal proceso de
ampliación comienza con la participación del imperio otomano en la Conferencia de Paz de
París. Las Conferencias de La Haya serían el preludio de la actual Asamblea General por su
composición y por la correlación de fuerzas existente en la misma.
Hemos hablado de un mundo cerrado y estatalizado, pero al mismo tiempo hay que hablar de
un mundo sin fronteras y que cada vez se hace más pequeño a causa de los efectos de una
globalización multidimensional e impulsada por la revolución tecnológica en las
comunicaciones.
El proceso de globalización ha tenido más allá del crecimiento espectacular de la
interdependencia, impacto a nivel estructural sobre las formas de organización económica,
política y social. Los estados se han visto globalizados, transformados de tal manera que
experimentan limitaciones en su poder y en su autonomía.
Nuestra aproximación a la sociedad internacional parte de dos ideas básicas; en primer lugar,
la actual sociedad internacional de ámbito mundial está formada por estados soberanos y, en
segundo lugar, dicha sociedad de estados se ha visto profundamente transformada por el
proceso de globalización.
pf3
pf4
pf5
pf8
pf9

Vista previa parcial del texto

¡Descarga Relaciones Internacionales Capítulo 3 y más Resúmenes en PDF de Relaciones Internacionales solo en Docsity!

CAPÍTULO III

LA SOCIEDAD INTERNACIONAL

El siglo XX fue el escenario en el que se conformó la sociedad internacional de nuestros días. En unas pocas décadas se conformó la sociedad que conocemos actualmente: una sociedad de estados soberanos de alcance mundial, fuertemente institucionalizada, altamente interdependiente y radicalmente transformada por el fenómeno de la globalización tal y como lo conocemos desde el último cuarto del siglo pasado. Nosotros vivimos, en palabras de Roberto MESA, en «el mundo cerrado de una sociedad internacional herméticamente estatalizada», un mundo con unidades políticas homogéneas. La estatalización armoniza la forma de organización de las comunidades políticas independientes que constituyen la sociedad internacional. Los importantes procesos de descolonización de la década de 1960 dieron paso a un mundo nuevo, encarnado en la Asamblea General de Naciones Unidas; hoy conformada por 193 estados soberanos. Para los historiadores de la sociedad internacional, la Asamblea General es el resultado de un proceso evolutivo: la transformación de la sociedad europea de estados en una sociedad mundial fuertemente institucionalizada, sometida a conjuntos de reglas que prescriben el comportamiento que limitan la actividad y generan expectativas. En ese sentido, BULL y WATSON apuntan que la manera de saber hasta qué punto la sociedad internacional se iba mundializando, era observar el aumento de la participación de estados no-europeos en las conferencias multilaterales de la «familia de naciones». Así, la ampliación de representación supondría el avance hacia la mundialización. Tal proceso de ampliación comienza con la participación del imperio otomano en la Conferencia de Paz de París. Las Conferencias de La Haya serían el preludio de la actual Asamblea General por su composición y por la correlación de fuerzas existente en la misma. Hemos hablado de un mundo cerrado y estatalizado, pero al mismo tiempo hay que hablar de un mundo sin fronteras y que cada vez se hace más pequeño a causa de los efectos de una globalización multidimensional e impulsada por la revolución tecnológica en las comunicaciones. El proceso de globalización ha tenido más allá del crecimiento espectacular de la interdependencia, impacto a nivel estructural sobre las formas de organización económica, política y social. Los estados se han visto globalizados, transformados de tal manera que experimentan limitaciones en su poder y en su autonomía. Nuestra aproximación a la sociedad internacional parte de dos ideas básicas; en primer lugar, la actual sociedad internacional de ámbito mundial está formada por estados soberanos y, en segundo lugar, dicha sociedad de estados se ha visto profundamente transformada por el proceso de globalización.

SOCIEDAD VERSUS COMUNIDAD

El término de comunidad internacional forma parte del lenguaje habitual. Los periodistas que informan sobre Naciones Unidas suelen hablar de decisiones adoptadas por la comunidad internacional. Sin embargo, reflexionar sobre la diferencia entre sociedad internacional y el término de comunidad internacional es relevante. Además, hay que señalar que el debate académico en torno a la distinción entre sociedad y comunidad internacional está vinculado al desarrollo científico de la disciplina de las Relaciones Internacionales en España. La publicación en 1943 de un artículo del académico y diplomático Antonio Poch y Gutiérrez de Caviedes, sobre la distinción entre comunidad y sociedad internacional, estableció unos parámetros relevantes para el análisis de las relaciones internacionales en nuestro país. La distinción fundamental se traduce en las siguientes diferencias: “ La comunidad es una unidad natural y espontánea, mientras que la sociedad es una unidad en cierta manera artificial ”. Se pertenece a la comunidad, como parte del ser, mientras que se participa en la sociedad. La comunidad es integración, mientras que la sociedad es la suma de las partes. En la comunidad priman los valores convergentes, mientras que en la sociedad priman valores divergentes. En la sociedad los valores pueden converger por necesidad, mientras que en la comunidad se instrumentan por la virtud. En la comunidad prima lo ético, mientras en la sociedad prima lo jurídico. En suma, la sociedad se basa en intereses y reglas mientras que la comunidad se explica por valores e identidades compartidas. Esta distinción lleva a la cuestión de si vivimos en una sociedad o en una comunidad internacional. Frente a dicha pregunta, Celestino del Arenal, habla de « que estamos ante una sociedad internacional que presenta ya rasgos característicos de una comunidad, aunque ésta no se ha configurado todavía plenamente como tal ». Como toda sociedad, la sociedad internacional está en cambio permanente en temas como la protección de civiles o el desarrollo sostenible, que son rasgos de la comunidad internacional. Hay pasos hacia la comunidad, ya que no excluimos ni los avances en el terreno de la justicia, ni los cambios en la correlación de fuerzas entre los estados que pueden suponer mayor seguridad, libertad y bienestar para determinadas poblaciones; ni otras manifestaciones de carácter transnacional. De ahí que la actual sociedad de estados sea asumida como un producto histórico más que de la organización internacional. Como producto histórico, la sociedad internacional, conformada como sociedad de estados, es el producto de una dialéctica constante entre la lógica de la dominación, existente en cualquier sociedad (Marx), y la lógica del contrato y de la autorregulación (Locke). Este último aspecto domina en el análisis de la sociedad internacional llevado a cabo por la escuela inglesa de Relaciones Internacionales.

ORDEN INTERNACIONAL

La actual sociedad internacional merece múltiples adjetivos. Los autores, según su aproximación teórica, nos ofrecen discursos distintos. La sociedad internacional se caracteriza por ser anárquica y ordenada. La noción de anarquía , entendida como ausencia de una autoridad central, ha sido crucial para definir la sociedad internacional en las obras clásicas de relaciones internacionales. Así, Antonio Truyol apunta que « una sociedad es internacional cuando el poder está descentralizado, distribuido entre grupos que lo monopolizan en sus respectivos territorios ». El concepto de anarquía subyace en la referencia de Raymond Aron a la « legitimidad y a la legalidad del recurso a la fuerza » por parte de los estados como rasgo característico de las relaciones internacionales. La sociedad internacional es una sociedad no estructurada. Lo que convertiría el recurso a la fuerza en un instrumento de regulación entre las unidades. Clausewitz definió la guerra como la continuación de la política por otros medios. Sin embargo, un siglo después, en 1928, el pacto Briand-Kellog , firmado por una parte importante de las potencias del momento, supuso la renuncia a la guerra como instrumento de la política de los estados. Ello no impidió la segunda guerra mundial, pero si puso la primera piedra para que la guerra dejará de ser aceptada como una práctica normal en las relaciones entre los estados. Esa evolución ideológica se institucionalizó tras la segunda guerra mundial, un conflicto que costó la vida a 60 millones de personas. Hoy en día, los 193 estados que han firmado la Carta de Naciones Unidas han aceptado abstenerse de recurrir al uso de la fuerza. Ello no comporta la desaparición de la violencia y de la conflictividad armada en el mundo, pero sí que la sociedad anárquica genera principios de orden. Los trabajos clásicos de la escuela inglesa, se centran en los elementos de orden social identificables en la anarquía internacional. Así pues, la anarquía como condición de la sociedad internacional, ampliamente aceptada entre los teóricos racionalistas de relaciones internacionales, no es óbice para pensar la sociedad internacional en términos de orden. ¿ A qué nos referimos cuando hablamos de orden? Hay que establecer una diferenciación entre dos tipos de orden. Se trata de orden internacional y de orden mundial. El concepto de orden internacional nos remite a una sociedad internacional westfaliana, formada por estados, que tienen como objetivo cooperar. Ahora bien, preguntarse qué estados están implicados en la constitución del orden y qué prácticas utilizan nos abre dos lecturas diferentes que no son ajenas a la evolución de la realidad internacional. Por una parte, una lectura hobbesiana, nos muestra un mundo de potencias donde la jerarquía de poder y los recursos materiales constituyen la base del funcionamiento. Aquí, la dinámica fundamental de cambio es el equilibrio de poder , bien sea a través de la redistribución del poder material o de la conformación de alianzas. Por otra parte, una lectura grociana del orden internacional nos remite a un mundo de estados soberanos que interactúan a través de acuerdos y compromisos. El cambio se canaliza a través de las reglas y de las instituciones multilaterales. Esta noción de orden no cubre toda idea de orden en la sociedad internacional.

No hay que pasar por alto la tensión existente entre el orden internacional, entendido como orden interestatal y basado en el respeto mutuo de la soberanía, y un posible orden mundial, ejemplificado en la noción de los derechos humanos. Ese «orden bueno» u orden mundial , asentado en la lectura kantiana de las relaciones internacionales, nos muestra un mundo centrado en los individuos y cuya dinámica viene determinada por valores compartidos y los derechos de las personas. Esta lectura cosmopolita de las relaciones internacionales va ligada a cambios normativos que pueden afectar a la soberanía de los estados. La década de 1990 fue un momento óptimo para observar cómo el orden pluralista westfaliano se tenía que ajustar a la emergencia de un orden solidarista liberal, con rasgos de comunidad internacional y que se tradujo sobre todo en la adopción de normas en el ámbito de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario. Esa década vio un cambio normativo importante, que condujo a hacer del solidarismo liberal un motor de desarrollo normativo importante frente al pluralismo westfaliano en el que se asientan normas fundamentales de la sociedad de estados, como la soberanía nacional. Tanto el orden internacional hobbesiano como el orden mundial kantiano, responden a lecturas diferentes de las relaciones internacionales. Stanley Hoffmann ha escrito « Hay tensión, más que complementariedad, entre las dos nociones de orden, que corresponden, una a la sociedad global, parcialmente ficticia, y otra a un grupo a la vez real, abstracto y extraordinariamente limitado ». Otra manera de confrontar las lecturas del orden internacional menos descriptiva y más reflexiva es pensar la dualidad orden internacional vs. orden mundial en términos de orden vs. justicia. En este sentido, es muy ilustrativa la reflexión de Susan Strange, para quien tras el fin de la guerra fría: « las perspectivas de paz mundial entre estados son mucho mejores que en los últimos cien años, siempre que se dé una condición, que la economía de mercado a nivel mundial siga funcionando de manera efectiva y esto no se autodestruya. Una perspectiva mejor para la estructura de seguridad gobernada por las relaciones interestatales no significa que la seguridad para los individuos deba necesariamente mejorar. Puede que sí o puede que no. Los riesgos para la seguridad de los individuos irán en aumento. Si es así, será a causa de los desafíos de tipo criminal, religioso o étnico que sufra la autoridad del estado y a causa de la mayor disponibilidad en la estructura de producción de armamento barato, pero altamente letal y sofisticado .». En suma, la tensión entre orden y justicia constituye un factor potencial de cambio en la sociedad internacional a la vez que es uno de los temas de debate de mayor profundidad ética en la actual sociedad internacional.

La sociedad de estados no ha dado paso a ninguna autoridad central, pero sí a un sistema de gobernanza compleja que va más allá de los estados. La forma de gestionar los problemas y de crear normas se ha transformado radicalmente; el orden interestatal ha dado paso a una gobernanza compleja que incorpora, junto a los estados y las organizaciones internacionales, dinámicas transgubernamentales y transnacionales que vinculan estado, mercado y sociedad. El sistema de gobernanza compleja construido en el marco de la globalización responde a los cambios sociales y hace que la soberanía y la autoridad del estado se transformen. Los estados están implicados en procesos transgubernamentales, regionales o globales en los que negocian no sólo entre ellos sino también con agencias internacionales o con fuerzas económicas y sociales. Su manera de actuar ha cambiado, se ha ajustado a un nuevo contexto en el que la sociedad civil puede hacer reaccionar a los estados a través de campañas transnacionales, haciendo uso de las redes sociales. Es una gobernanza interestatal subsumida en procesos más amplios, que desdibujan la diferencia entre público y privado. En términos de orden internacional, es evidente que el papel del estado no se ha visto afectado de la misma manera en todos los ámbitos de las relaciones internacionales. La globalización es multidimensional y afecta, en grados diversos, a los diferentes ámbitos: no es lo mismo hablar de economía, que hablar de cultura. Tampoco se han visto afectadas de la misma manera todas las regiones del mundo. Así pues, el impacto de la globalización en el orden internacional nos remite al problema de la desigualdad. El problema no es nuevo, pero se acentúa. Manuel Castells habla de la globalización de « geometría variable » que no afecta a todos por igual. La globalización ha tenido consecuencias muy diversas, desde el «éxito chino», que ha sacado de la pobreza extrema a 800 millones de personas, hasta la realidad más aplastante: el crecimiento espectacular de la desigualdad a nivel mundial. Dicha desigualdad remite a factores diversos en relación con el estado o con la gobernanza impulsada en las últimas décadas por algunos estados e instituciones internacionales. En suma, el sistema de gobernanza compleja, como parte del orden internacional, no es ajeno a la desigualdad y a la exclusión en la que viven millones de personas. La división del mundo entre ganadores y perdedores de la globalización y ya no entre estados sino en el interior de los estados, plantea dudas respecto de los mecanismos de orden internacional y ejemplifica las fuertes asimetrías de poder en la sociedad actual. LA LÓGICA DEL PODER EN LA SOCIEDAD INTERNACIONAL En primer lugar, la perspectiva de las relaciones internacionales, tal y como han apuntado Truyol, Mesa o Arenal, es la de la sociedad internacional en su conjunto, en tanto que complejo de relaciones sociales. En términos analíticos, el sistema internacional constituye un instrumento apropiado para abordar dicho enfoque global, así como los elementos de orden que hemos destacado en las páginas anteriores.

En segundo lugar, una vez adoptado el enfoque global y con pautas de orden, vamos a proseguir en nuestra explicación inducidos por una observación de Arenal, que dice que, « a efectos de hacer operativo el estudio de las relaciones internacionales, es necesario fijar un criterio que nos proporcione la pauta de nuestra indagación y haga inteligible nuestro estudio ». Nuestro criterio está determinado por la asignación del poder en la sociedad internacional. Así, en esta obra se considera que las relaciones internacionales son relaciones sociales que inciden en la distribución del poder a nivel mundial en el doble sentido de reconocimiento por parte de los demás y de acumulación de capacidades materiales. Arenal define las relaciones internacionales como « relaciones entre individuos y colectividades humanas que configuran y afectan de modo esencial a la sociedad internacional en cuanto tal ». A partir de la definición de las relaciones internacionales como relaciones sociales que inciden en la distribución del poder a nivel mundial, la definición de sociedad internacional va de soi. En efecto, la sociedad internacional es el complejo de relaciones sociales que distribuyen el poder a nivel mundial. Lo que no debe equipararse con relaciones de poder, en el sentido de política del poder, que en el subconsciente colectivo está dominado por el uso de la coerción y por la exhibición de recursos materiales, sobre todo militares. La definición de sociedad internacional aquí expuesta obliga a plantear una serie de cuestiones que, a nuestro parecer, pueden articularse bajo la forma analítica de un sistema internacional. ¿ quién tiene poder ?, ¿ cuáles son las fuentes del poder ?, ¿ quién lo ejerce y cómo se ejerce el poder? Estas cuestiones son básicas para entender la dinámica del cambio y de la continuidad en la actual sociedad internacional. Antes de llegar a la dimensión operativa, nos detenemos brevemente en la concepción del poder en el marco de las relaciones internacionales. La escuela realista clásica nos había enseñado, que el poder es relación, entendido como la capacidad de A para obligar a B a realizar un acto determinado. Ahora bien, frente al realismo los autores constructivistas parten del poder como relación social constitutiva. No se trata de obligar a los demás a actuar siguiendo nuestros objetivos sino de crear nuevos significados y conseguir con ello que los actores cambien su identidad y sus actos. Michael Barnett y Raymond Duvall, elaboran una taxonomía del poder en la que incorporan el poder como la capacidad de reformular los problemas internacionales. Pensemos en el concepto de desarrollo sostenible, introducido por el Informe Brundtland en 1987. Dicha reformulación del desarrollo supuso un cambio ideacional y de políticas. En esta concepción del poder tienen un papel destacado el discurso, los procesos sociales y los sistemas de conocimiento a través de los que se crean, se experimentan y se transforman los significados que pasan a crear lo normal. Es un ejercicio de poder, desde el momento en que cualquier nueva idea o nueva norma tiene que luchar con ideas y normas preestablecidas. Poder indirecto y poder definicional o discursivo complementan, pues, la lógica realista de poder directo y de poder material.