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apuntes selectividad geografia
Tipo: Exámenes selectividad
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GEOGRAFÍA DE
ESPAÑA
Parte I
Geografía
Física
España es un país de 504750 Km 2. De los que más de 490.00 se hallan en la Península Ibérica. La Península Ibérica se halla en el SO europeo, localizándose en ella, además de España, Portugal, Andorra y Gibraltar (perteneciente al Reino Unido)
Las coordenadas aproximadas de la Península son las siguientes: Latitud: N: 44º N en el cabo de la Estaca de Bares. S: 36º N en la Punta de Tarifa. Longitud E: 3º E en el Cabo de Creus. O: 9º 30´ O en el Cabo de Roca (Portugal)
Además de las zonas peninsulares, España comprende:
CARACTERÍSTICAS
Hay tres rasgos fundamentales que caracterizan, en una primera aproximación, a la Península Ibérica
1.- Forma maciza : Ya Estrabón la comparó con una piel de toro extendida por su forma trapezoidal, con amplios óvalos a levante. Esta forma, con pocos entrantes, excepto en el NO, produce los siguientes efectos:
2.- Altitud media elevada:
La Península tiene una altitud media de 660 m., sólo superada en Europa por Suiza. Esta elevada altitud no se debe tanto a la existencia de grandes cordilleras como a la gran extensión del bloque elevado de la meseta, más o menos cuadrado, plano y ligeramente basculado hacia el Atlántico.
3.- Distribución periférica de las montañas:
La meseta queda rodeada por un cinturón de montañas: Cordillera Cantábrica al N, Ibérica al E, Sierra Morena al S. También las depresiones exteriores adosadas a la meseta quedan flanqueadas por montañas: Pirineos y Costero-Catalanas cierran la del Ebro; las Cordilleras Béticas limitan la del Guadalquivir.
Las consecuencias son claras: clima extremado al no poder penetrar los vientos marinos, comunicaciones difíciles, encajamientos profundos de los ríos, que deben salvar fuertes desniveles, etc.
La geomorfología estudia y clasifica las formas de relieve. Estas dependen de la naturaleza del terreno (rocas que lo forman), de su, estructura (horizontal, plegada, fallada…) y de la actuación de los agentes erosivos mecánicos (agua, hielo, viento...), químicos u orgánicos (animales y plantas) sobre el mismo.
A veces, el relieve que vemos concuerda con la disposición subyacente de los materiales y hablamos de RELIEVES ESTRUCTURALES, que pueden ser, básicamente, de tres clases:
Relieve horizontal : Está formado por plataformas de estratos horizontales, protegidas en la cumbre por un estrato duro (calcáreo, por lo general) entre las que se abren depresiones excavadas en los materiales blandos. Las plataformas se denominan páramos, muelas o mesas y el conjunto forma un relieve tabular. Si está ligeramente basculado se conoce como relieve en cuesta. Relieve plegado : formado por anticlinales (pliegues convexos) y sinclinales (pliegues cóncavos. Cuando las montañas coinciden con los anticlinales y los valles con los sinclinales, el relieve se llama jurásico o conforme. Pero la erosión puede abrir valles sobre los anticlinales y dejar sinclinales en zonas elevadas ( relieve invertido). Una forma especial de relieve plegado es el relieve apalachense formado por alineaciones paralelas de materiales duros entre las que se abren depresiones alargadas. Relieve fallado : los estratos, en lugar de plegarse, se han partido, hundiéndose unos bloques y levantándose otros. Los bloques elevados se llaman horsts y los hundidos fosas tectónicas.
En algunas ocasiones, el terreno está a la vez plegado y fracturado. Este estilo de relieve se denomina sajónico , estando los pliegues rotos y desplazados unos sobre otros ( cabalgamientos)
A continuación, veremos las formas de relieve que se desarrollan sobre las rocas más abundantes en nuestro país y los modelados típicos de la acción de los ríos, los glaciares, el viento y el mar.
EL MODELADO DEL GRANITO
Los materiales graníticos son muy abundantes en la Península Ibérica, destacando los extensos afloramientos del zócalo peninsular antiguo ( Macizo Hespérico o Ibérico ): Galicia, Oeste de la cuenca del Duero, Sistema Central, Extremadura, Montes de Toledo, Sierra Morena... En otras unidades, el granito aparece más aisladamente: zona axial pirenaica, N de las Costero- Catalanas, etc.
En las altas montañas, los materiales graníticos forman picos recortados ( agujas graníticas ), con grandes paredes verticales de roca desnuda. A su pie, se acumulan enormes masas de materiales arrancados por la erosión, irregularmente amontonados ( canchales ).
En los macizos antiguos de clima templado, el granito, muy erosionado, forma suaves colinas. A veces, la masa granítica fue recubierta por notables espesores de sedimentos. Cuando estos han sido arrastrados, aparece el relieve granítico subyacente en forma de montes-isla, domos (relieves graníticos en forma de cúpula), dorsos de ballena, etc.
Progresivamente, los batolitos graníticos van siendo atacados por la erosión, descomponiéndose en bolos, aislados o amontonados, formando los berrocales o pedrizas. La Pedriza del Manzanares es, quizá, el paisaje más conocido de este tipo.
Un tercio del suelo español reúne condiciones favorables para sufrir estos procesos, principalmente sobre zonas calizas (100.000 Km 2 ) y yesos (35.000 Km 2 )
Las principales zonas kársticas del país son:
Norte : Picos de Europa (Cantábrica), Urbasa (Montes Vascos), Macizo de monte Perdido y Montsec (Pirineos) Costero Catalanas: Macizo del Garraf. Ibérica: Albarracín, Maestrazgo, Cuenca. La Mancha : Daimiel Béticas: Grazalema, Antequera. Depresión del Ebro: Karst sobre yesos en Zaragoza y anticlinal de Barbastro.
Las formas de relieve kársticas pueden clasificarse así:
FORMAS ENDOKÁRSTICAS O SUBTERRÁNEAS
En España existen 150 simas con más de 300 metros de desnivel y 108 sistemas kársticos subterráneos de más de 3 Km. de largo.
FORMAS EXOKÁRSTICAS O SUPERFICIALES
Poljés : Son depresiones alargadas, de fondo plano. Destacan los de los Picos de Europa, Ibérica y Béticas.
Campos de dolinas: Con dolinas en forma de embudo, artesa (fondo plano) o pozo. Podemos encontrarlas en Cuenca (torcas) y Sierra de Albarracín, en los páramos calcáreos del Duero y el Ebro, en los Picos de Europa ( jous) o en los Pirineos.
Campos de Lapiaz: Son zonas de roca desnuda, cincelada por estrías. Están presentes en nuestros karsts más conocidos: Ciudad Encantada de Cuenca, Torcal de Antequera...
Cañones kársticos: Profundos encajonamientos de los ríos en estas series calizas. Son las hoces, foces, congostos, estrechos, o cañones de nuestro Pirineo (destacando los Cañones de la Sierra de Guara) y los desfiladeros abiertos por los ríos en los Picos de Europa, la Ibérica o la Béticas.
Acumulaciones de Tobas o Travertinos: Son rocas formadas por la precipitación de carbonato cálcico en las surgencias de agua, cascadas, etc. como las del Monasterio de Piedra (Ibérica), Priego (Béticas), ...
Las depresiones continentales terciarias (Duero, Tajo, Ebro, Guadalquivir) se han rellenado de conglomerados, areniscas, arcillas y margas, con formas de relieve particulares.
Aparecen, por lo general, en los márgenes de las depresiones. Hay que destacar en ellos la individualización de monolitos redondeados que constituyen, a veces amplios conjuntos, destacando los que encontramos en la depresión del Ebro: Mallos de Riglos y Agüero en el borde pirenaico, relieves de Montserrat y Montsant en el contacto con las Costero-Catalanas...
ARENISCAS
Suelen configurar escarpes abruptos. En ellas cabe destacar algunas formas:
ARCILLAS Y MARGAS
Son materiales blandos que se erosionan muy fácilmente si no están protegidos por vegetación. Su comportamiento es muy distinto, según el clima.
En el área mediterránea, los ríos también son cortos, pero, ocasionalmente, reciben fuertes tormentas, lo que unido a la ausencia de vegetación en muchas zonas hace que su capacidad erosiva sea mayor. Destacan las acumulaciones depositadas por el Ter, Llobregat, Turia, Júcar y Segura.
Las cuencas con acumulaciones de mayor extensión depositadas por los ríos son las del interior peninsular: Ebro, Duero, Tajo, Guadiana y Guadalquivir. En estos ríos y en sus afluentes se han depositado sistemas de terrazas , formando banquetas escalonadas. Un segundo conjunto de depósitos fluviales son los glacis , planos inclinados que enlazan las terrazas con los márgenes montañosos o con relieves internos de importancia ( páramos o muelas). Los glacis formados al pie del Macizo Asturiano, Sistema Central y Montes de Toledo, formados por cantos de cuarcita, alcanzan grandes extensiones y reciben el nombre de rañas. En Aragón se les denomina sardas o sasos. El mapa siguiente muestra las principales acumulaciones cuaternarias de origen fluvial o litoral.
No representan grandes extensiones en nuestro país. El caso más destacable son las dunas litorales, originadas por el movimiento de partículas desde la playa al continente. Muchas de ellas están fijadas por vegetación, mientras que otras permanecen activas. Ejemplos de formaciones dunares serían las de Maspalomas (Canarias), litoral de Huelva- Cádiz (Matalascañas, Doñana), zonas del litoral mediterráneo y áreas atlánticas gallegas. Algunas zonas del interior deben también su origen a antiguas acumulaciones eólicas. Zonas de La Mancha y los Llanos de Albacete fueron cubiertas por arenas del Guadiana y el Júcar en el Pleistoceno, aunque hoy en día están totalmente fijadas por la vegetación.
A nivel general, la costa atlántica y cantábrica presenta una plataforma continental estrecha, mientras la del sector mediterráneo es más ancha. También, genéricamente, en el ámbito atlántico predominan los acantilados y en el mediterráneo las costas bajas. Parte del modelado de ambas zonas procede de la herencia de procesos antiguos de ascenso y descenso del nivel del mar: playas colgadas y plataformas de abrasión o rasas , que señalan niveles más altos del agua y acumulaciones litorales sumergidas que indican otros niveles más bajos.
LITORAL GALLEGO, ASTURIANO, CÁNTABRO Y VASCO
Se conservan restos de rasas o plataformas de abrasión marinas, hasta a unos 200 metros de altura. La otra morfología típica de esta área son las rías : valles fluviales que quedaron inundados por el mar, al subir su nivel tras las glaciaciones. Las rías más importantes son las gallegas, en las que el mar penetra hasta 30 – 40 Km. tierra adentro. Las cantábricas son notablemente más cortas (10 – 15 Km.) Afectadas por las mareas, las rías se van rellenando poco a poco de sedimentos, con problemas para la navegación.
LITORAL MEDITERRÁNEO Y ATLÁNTICO ANDALUZ
Alternan paisajes acantilados y costas bajas, con llanuras litorales bien desarrolladas. En su formación, han jugado un importante papel los sedimentos transportados por los ríos, que luego son redistribuidos por el oleaje y las corrientes marinas. Así, la zona del Golfo de Cádiz-Marismas del Guadalquivir se ha rellenado con sedimentos transportados por el Guadiana, Tinto, Odiel y Guadalquivir. En el Mediterráneo, algunos ríos han formado deltas: Ebro, Llobregat, Besós... En el litoral levantino se han formado amplios llanos, siendo frecuentes los cordones litorales y albuferas.
Nuestra historia geológica viene condicionada por la posición entre Europa y Africa. Ya en la Era Primaria, existía el núcleo del continente africano, llamado Gondwana, y el de Europa (Paleoeuropa). Entre ambos había un mar mucho más ancho y profundo que el actual Mediterráneo: el Mar de Tethys. Posteriormente, los grandes plegamientos cambiarán la distribución de tierras y mares. A finales de la Era Primaria, hace unos 350 millones de años, se formó una gran cordillera adosada a las tierras emergidas del Oeste de Europa. Recibe su nombre de la región de Hercinia, al S de Alemania. Con ello, Europa aumenta su extensión y el mar de Tethys se hace más estrecho. Esta antigua Cordillera Herciniana, desmantelada luego por la erosión es la que forma el Macizo Central Francés, los Vosgos, las Ardenas y la Meseta Española. Durante la Era Secundaria, la Cordillera Herciniana fue totalmente erosionada y convertida en una penillanura cuyos bordes eran a veces invadidos por el mar. Los materiales arrancados a la cordillera van siendo arrastrados hacia el Mar de Tethys, que actúa como cuenca de sedimentación o geosinclinal. A mediados del Terciario, se produce la Orogenia Alpina, en la que se levantaron los Alpes y los demás arcos montañosos que bordean el Mediterráneo: Atlas, Béticas, Pirineos, Apeninos, Cárpatos... Los grandes empujes de este plegamiento, además de levantar nuevas montañas, deforman y fracturan los antiguos y rígidos zócalos hercinianos. Las nuevas cordilleras se adosan a ellos, separadas generalmente por fosas, como la del Ebro y la del Guadalquivir. El final del Terciario y el Cuaternario corresponden a un nuevo ciclo de erosión y sedimentación.
En la Península Ibérica, la evolución geológica concreta fue la siguiente:
Era Arcaica (Precámbrico)
En esta época se hallaban emergidas ya, con toda seguridad, zonas del Macizo Gallego y de la Meseta, formando una ancha dorsal o lomo de dirección NO-SE, a la que se adosaron luego los terrenos primarios.
Era Primaria. (Paleozoico)
Comienza con la erosión de esa dorsal precámbrica y la sedimentación de los materiales arrancados en depósitos de miles de metros de espesor. A finales del Paleozoico, el Plegamiento Herciniano levantó todo el bloque de la Meseta, que formaba una cordillera de dirección NO-SE. En este plegamiento, afloran rocas formadas por enfriamiento del magma interior de la tierra (granito) y se metamorfizan los materiales sometidos a más calor o mayores presiones. Granitos, pizarras, cuarcitas y algunas calizas son las rocas predominantes en este macizo paleozoico.
Era Secundaria (Mesozoico)
El zócalo Paleozoico va siendo progresivamente erosionado, depositándose los materiales en su borde oriental. Durante esta era, se producen sucesivas transgresiones y
Como consecuencia de lo anterior, se distinguen en la Península tres tipos morfológicos básicos:
- Los Macizos antiguos:
Montañas de poca altura y formas pesadas, redondeadas. Son los restos de las cordilleras que se formaron en el Plegamiento Herciniano y que han sido muy desgastadas por la erosión hasta convertirse casi en una llanura ondulada (penillanura). Si hoy tienen cierta altura es porque estos viejos macizos fueron "rejuvenecidos" por el Plegamiento Alpino. el Macizo Gallego, Sierra Morena y las cordilleras interiores de la Meseta son ejemplos de esta morfología.
- Las Cordilleras Alpinas:
Alcanzan grandes alturas de hasta más de tres mil metros. Presentan crestas afiladas, valles estrechos y profundos, lagos de montaña y rasgos de la acción de los glaciares. Son las cordilleras que surgieron del último plegamiento que hubo en la tierra, durante la era Terciaria. Todavía no están desgastadas por la erosión y decimos que son montañas "jóvenes". Los Pirineos, Montes Vascos, la Ibérica, las Costero- Catalanas, las Béticas..., son de este tipo, predominando en ellas los terrenos calizos secundarios. El ejemplo más puro de este modelado son los Pirineos.
- Las Depresiones terciarias:
Llanuras formadas por sedimentos recientes que no han sido plegados. Son la Depresión del Ebro, la del Guadalquivir y las llanuras castellanas. Las dos primeras se originaron en profundas fosas situadas entre el bloque de la Meseta y las cordilleras alpinas. Las de la Meseta son más someras y se alojan en ondulaciones o bloques hundidos del zócalo antiguo.
Aparte quedarían las zonas volcánicas, de las que en la Península sólo quedan algunos restos en Olot, Campo de Calatrava y Cabo de Gata.