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El papa y su discurso en roma 2020
Tipo: Apuntes
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1.- Lee el texto del Padre Ángel y piensa: ¿Qué importancia le darías tú a actuar en la vida de un buen cristiano?¿Y al rezar? Expresa tu opinión en un porcentaje y justifica tu respuesta. Bajo mi punto de vista, el actuar es imprescindible tanto para mí como para todos los cristianos. Cuando actuamos, hacemos el bien común ya sea ayudando a los más desfavorecidos o incluso a personas cercanas a nosotros mismos. Actuar no es solo involucrarse en la pobreza infantil o en la paz mundial sino tener la capacidad de ayudar a todas aquellas personas cercanas a nosotros que necesitan nuestro apoyo. No obstantes, tanto la ayuda a organizaciones benéficas de origen cristiano como es el caso de Caritas o Manos Unidas, realizando labores como voluntarios o aportando una cantidad de dinero, o contribuyendo a garantizar la paz, son muchas de las actitudes que definen a un buen cristiano. Por otra parte, cabe destacar que existe multitud de cristianos que rezan a diario por el bien de los demás. Esto también ayuda al resto del mundo puesto que con su fe se ve involucrado también en el problema. En definitiva, creo que es esencial actuar debido a que es lo que garantiza la resolución posterior del problema. Para ello, actuar si hablamos de porcentajes, debería ser un 80% y rezar un 20%. 2.- Investiga que es la Regla de San Benito , los principales aspectos que tiene en cuenta y cuál ha sido su influencia en la historia de la religión. La regla benedictina es una regla monástica que Benito de Nursia escribió a principios del siglo VI destinada a los monjes. Cuando le destinaron al norte de Italia como abad de un grupo de monjes, estos no aceptaron la Regla y además hubo entre ellos un conato de conspiración para envenenarle. Benito se trasladó entonces al monte Cassino, al noroeste de Nápoles, donde fundó el monasterio que sería conocido más tarde como Montecassino. Allí le siguieron algunos jóvenes, formando una comunidad que acató y siguió la Regla, conocida por las generaciones futuras como Regula Sancti Benedicti , de 73 capítulos, algunos añadidos y modificados después por sus seguidores. Esta regla benedictina fue acogida por la mayoría de los monasterios fundados durante la Edad Media. Aspectos que tiene en cuenta El principal mandato es el ora et labora , con una especial atención a la regulación del horario. Se tuvo muy en cuenta el aprovechamiento de la luz solar según las distintas estaciones del año, para conseguir un equilibrio entre el trabajo (generalmente trabajo agrario), la meditación, la oración y el sueño. Se ocupó San Benito de las cuestiones domésticas, los hábitos, la comida, bebida, etc. Una de las críticas que tuvo esta regla al principio fue la «falta de austeridad» pues no se refería en ningún capítulo al ascetismo puro sino que se imponían una serie de horas al trabajo, al estudio y a la lectura religiosa, además de la oración. La regla daba autoridad de patriarca al abad del monasterio que al mismo tiempo tenía la obligación de consultar con el resto de la comunidad los temas más importantes. Los discípulos de Benito se encargaron de difundir la Regla por toda Europa y durante siglos (hasta la adopción de la regla de San Agustín por los premostratenses en el siglo XII y los dominicos y mercedarios en el siglo XIII), fue la única ordenanza a seguir por los distintos monasterios que se fueron fundando.) Siguiendo los preceptos, el hábito benedictino debía estar formado por una túnica y un escapulario, cubiertas ambas piezas por una capa con capucha. No se dice el color que deban llevar dichas prendas, aunque se cree que seguramente serían de la coloración de la lana sin teñir, que era lo más fácil en los primeros tiempos. Después, el color negro fue el predominante hasta que llegó la
reforma de los cistercienses, que volvieron a adoptar el blanco; de ahí la diferencia que se hace entre monjes negros y monjes blancos , ambos descendientes y seguidores de la orden benedictina. Carlomagno en el siglo VIII encargó una copia e invitó a seguir esta regla a todos los monasterios de su imperio. Dio orden de que los monjes se aprendiesen de memoria todos los capítulos para estar siempre listos a recitar cualquiera de ellos cuando así se lo demandasen. Influencia en la historia de la religión La regla es el fruto maduro de su conocimiento de la Biblia y de la tradición monástica. Es profundamente humana y cristiana. Benito logra ensamblar magistral mente los aspectos: legislativo, doctrinal y espiritual. Se caracteriza por su:
Los resultados de la realización o cumplimiento de los preceptos de la Regla son abundantemente manifiestos o evidentes en la historia. El del trabajo manual, por ejemplo, que San Benito estableció como absolutamente esencial para sus monjes, produjo muchos de los logros arquitectónicos que constituyen la gloria del mundo cristiano. Muchas catedrales (especialmente en Inglaterra), abadías, e iglesias, esparcidas a lo largo y ancho de Europa Occidental, fueron obra de constructores y arquitectos benedictinos. El cultivo de la tierra, que estimuló San Benito, fue otra forma de trabajo a la que sus seguidores se entregaron sin reserva y con visible éxito, lo que hace que muchas regiones deban gran parte de su prosperidad agrícola a la experta labranza de los hijos de San Benito. Las horas establecidas por la Regla para dedicarse diariamente a la lectura sistemática y al estudio, han proporcionado al mundo muchos de los primeros eruditos y escritores, de tal forma que la expresión "erudición Benedictina" ha sido durante siglos un dicho que expresa el estudio e investigación laboriosa estimulada desde los claustros benedictinos. Las normas respecto a la recepción y educación de niños, constituyeron, por otra parte, el germen a partir del cual surgieron un gran número de escuelas monásticas y universidades que florecieron en la Edad Media. Es cierto que como las comunidades llegaron a enriquecerse y por consiguiente, menos dependientes de su propio trabajo para su mantenimiento, disminuyó el fervor primitivo por la Regla, y por esta causa han sido hechas cargos de corrupción y absoluto alejamiento contra los monjes de los ideales monásticos. A pesar de que es imposible negar que las numerosas reformas que se iniciaron parecen dar la razón a este punto de vista, no se puede negar que la Institución benedictina, en conjunto, nunca llegó a estar realmente degenerada o decayó profundamente del ideal establecido por su legislador. Ciertamente hubo fallos individuales tanto como de relajación de la regla de tiempo en tiempo, pero la pérdida de fervor de un monasterio particular no compromete más a todos los monasterios del mismo país que las faltas de un monje desacreditan necesariamente al resto de la comunidad a la que pertenece. Así mientras que admitiendo que el rigor de la Regla ha variado en diferentes épocas y en distintos países, debemos, por otra parte, recordar que investigaciones históricas actuales han absuelto del todo al cuerpo monástico en conjunto del cargo de una desviación de los principios de la Regla y de una amplia corrupción del ideal o la práctica. A menudo, las circunstancias han concedido atenuaciones necesarias pero siempre han sido introducidas como tales y no como mejores o nuevas interpretaciones de la propia Regla. El hecho