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Este trabajo fue realizado en conjunto con Gabriela Rodríguez y José Vásquez como trabajo final de Investigación I. Describiéndose detalladamente la obra 'Los ejércitos' y realizando un profundo análisis desde la perspectiva de verdad y conciliación en el marco del conflicto armado en Colombia.
Tipo: Resúmenes
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Rosero, E. (2007). Los Ejércitos (1.a^ ed.). Tusquets. Gabriela Rodríguez Beltrán José David Vásquez Jiménez Hanin Carolina Villamizar Ramírez La literatura colombiana comúnmente aborda el conflicto armado, «en el cual se han perpetrado atrocidades y abusos durante décadas, asociados a ciclos de olvido y memoria» (Gardeazábal, 2017). De modo que se puede evidenciar la violencia en la realidad de múltiples escritos, pero en distintas versiones, siempre adaptándose al propósito del escritor. La novela Los Ejércitos no es la excepción, ya que trata la guerra y la violencia desde la perspectiva del actor involuntario, pero verdadero protagonista del conflicto. Justamente desde el rol de víctima que se presenta a través de Ismael Pasos, mientras refleja sus anhelos y sus miedos, la constante incertidumbre y la amplitud de sus pensamientos. Reuniendo criterios de erotismo, realismo y ficción para brindar una obra representativa de la situación que ha azotado durante décadas al país. El libro ha recibido diversas críticas, una de ella es la de Isabel Bolívar (2012): «los personajes oscilan entre el saber y no saber, la locura y la cordura, la aparente calma y la violencia absoluta, la indiferencia y el dolor, la devastación y el deseo; cada una de estas tensiones construye una narración abismal, al borde de todo y como resultado de una realidad que resulta opresiva e intolerante». Este documento se propone abordar la obra literaria en mención. En primer lugar, se darán a conocer datos básicos sobre la biografía de Evelio José Rosero Diago, autor de Los Ejércitos, y el proceso que conllevó la escritura de dicho texto. En segundo lugar, se expondrán los sucesos descritos a lo largo de la novela, enfatizando en el argumento central. En tercer lugar, se presentarán los elementos rescatados del escrito, haciendo complemento de estos mediante textos académicos y/u opiniones argumentadas. Por último, considerando cada aspecto planteado, se desarrollará un análisis general. El 1 de marzo de 2007 se publica el libro Los Ejércitos del escritor Evelio Rosero, comunicador social graduado de la Universidad Externado de Colombia. Ganador del II Premio Tusquets Editores de Novela (2006), Evelio Rosero logra el reconocimiento internacional gracias a su obra Los Ejércitos , siendo traducida en más de catorce idiomas al
ser galardonada con el prestigioso Independent Foreign Fiction Prize (2009) en Reino Unido y el ALOA Prize (2011) en Dinamarca. Nacido el 20 de mayo de 1958 en la ciudad de Bogotá, Colombia, Rosero desarrolla su infancia en el departamento de Nariño al suroccidente del país, de donde él explica guardó suficientes imágenes y experiencias de lo que es la vida rural para poder escribir sobre ello en sus obras. Su vida como escritor inicia a los veinticuatro años con las publicaciones de algunos de sus cuentos en el diario El Tiempo , pero no es sino hasta el año 2003 con su obra En el lejero , donde se aproxima por primera vez a la descripción de la violencia en Colombia; la historia gira en torno a dos crímenes puntuales, el secuestro y la desaparición forzada, pues según Rosero siempre ha visto estas dos situaciones como las más desgarradoras para una familia. Rosero recalca en cada una de sus entrevistas que el proceso de escritura, aunque sea de ficción, siempre conlleva un trabajo de investigación, lo cual no fue una excepción en la obra Los Ejércitos. Él hace uso de una recolección de noticias tanto televisivas como impresas para recopilar vivencias reales que le dieran credibilidad y realismo a la narrativa que tenía en proceso. Dice Rosero: «he hablado con los desplazados de Cali, donde vive mi mamá. Sus experiencias alimentaron parte de mi historia. Todas las anécdotas que narro son reales. Los dedos que le mandan al hombre que le secuestraron a su esposa y su hija. El coronel que dispara en la plaza a diestra y siniestra porque «ustedes son guerrilleros». Nada es inventado por mí, solamente los personajes alrededor de los cuales giran las anécdotas verídicas» ( Jornada, L. [2007, 6 mayo]). «Rosero plantea los sucesos de la novela en San José , un pueblo ficticio construido con unidades temporales y espaciales abstractas, puede ser cualquier pueblo de Colombia, en cualquier tiempo de la violencia» (Bolívar, 2012). San José resulta siendo un punto de interés tanto para el ejército nacional como para los paramilitares, guerrilleros y narcotraficantes, pues las tierras de la periferia del municipio son excepcionalmente productivas para el cultivo de coca, incluso, Ismael Pasos, personaje principal, recalca este hecho al mencionar que: «los cientos de hectáreas de coca sembradas en los últimos años alrededor de San José , la «ubicación estratégica» de nuestro pueblo, como nos definen los entendidos en el periódico, han hecho de este territorio lo que también los protagonistas del conflicto llaman «el corredor», dominio por el que batallan con uñas y dientes, y que hace que aquí aflore la guerra hasta por los propios poros de todos» (Rosero, 2007, p.124).
familiares, escabrosos crímenes empiezan poco a poco a irrumpir en la tranquilidad del pueblo, casos como: «mataron una recién nacida» (Rosero, 2007, p.35), el secuestro de Marcos Saldarriaga (uno de los personajes más adinerados y controversiales del relato) y al mismo tiempo pero ignorado el secuestro de la panadera, acompañan la matutina taza de café, no obstante, no se había presentado ninguna actividad reciente por parte de algún ejército hasta el retén de la madrugada. La llegada del ejército genera un punto de quiebre en la novela, se pierde esa falsa tranquilidad que mantiene el protagonista desde su perspectiva y la situación empieza a tornarse oscura. Un día tan común como cualquier otro, la vida de Ismael cambia de manera determinante, con la llegada de un ejército (sin definir de cual se trata) que se lleva consigo un grupo de hombres reclutados, el vecino del profesor quien respondía al alias de «el brasileño» (esposo de Geraldina) junto con su hijo y Gracielita, a quien después de la muerte de sus padres en la iglesia, el brasileño y su esposa habían adoptado; aunque el enterarse que alguien con quien compartía linderos había sido tan abruptamente secuestrado impacto en algo al protagonista, no fue hasta que Ismael llegó a su casa y noto la ausencia de Otilia, que se tambaleo y encontró que su vida había sido puesta, sin siquiera preguntárselo, en una cuerda floja. A partir de esa primera invasión, narrada en la novela, una serie de acontecimientos brutales y desgarradores empiezan a sacudir a cada uno de los personajes. A diario se reportan tanto nuevos casos de secuestros y desapariciones forzadas, como los hallazgos de los cadáveres de quienes llevaban ya varias semanas e incluso meses perdidos. Los servicios de luz y agua habían sido suspendidos y con la caída del sol, San José se apagaba dando la impresión de quedar desierto. A raíz de la constante zozobra de un nuevo ataque, por parte de alguno de estos cuatro ejércitos, los habitantes empezaron a migrar del pueblo dejándolo al borde de convertirse en un caserío fantasma. Los ancianos eran renuentes a abandonar la tierra que los había visto crecer e Ismael no era la excepción, aún más porque Otilia seguía extraviada; ya habían pasado tres meses de su desaparición y no se tenía ningún indicio de su paradero o de quien podría habérsela llevado. La angustia del profesor por esperar a su esposa en aquella casa que les había servido de hogar durante toda su vida superó incluso su instinto de supervivencia, condenándolo a ser testigo e incluso víctima de los terribles horrores que la guerra trajo consigo a San José. En ese ataque Ismael no solo se había extraviado de Otilia, sino que también había perdido a sus conocidos más cercanos; el médico Orduz, el padre Albornoz, el maestro Claudino y Mauricio Rey habían sido asesinados. Meses después de aquel primer ataque ya solo quedaban las familias que aguardaban por sus desaparecidos; al igual que todos los pueblos a los que la guerra llega, San José poco a poco se fue desocupando. Geraldina seguía avistándose ocasionalmente al otro lado de los escombros de la cerca que compartía con el profesor, en compañía de su hijo, quien había
regresado una noche sin mayor explicación y parecía estar sumido en un sueño profundo que le había quitado el habla y hasta el apetito, pero quien no había regresado era su esposo, el brasileño, por lo que ella se negaba de manera rotunda a abandonar el pueblo, recalca incluso que prefería que los secuestraran a los tres antes de pensar en abandonar a su marido. Chepe, el tendero del pueblo también descarta la posibilidad de irse, pues su esposa embarazada había sido secuestrada (por una aparente deuda que Chepe tenía con los perpetradores del crimen) y le pedían alrededor de cien millones de pesos por su rescate. Ismael había perdido toda conciencia de sí mismo. La ausencia de Otilia había llevado al borde de la indigencia al profesor, quien se había convertido en no más que un costal de huesos, pues con su esposa desaparecida no había quien se encargará de su alimentación, y él a raíz de la angustia y la culpabilidad que lo embargaba, no tenía ánimos ni interés en cocinar solo para él. La última mañana de Ismael inició tan corriente como cualquiera; con las cartas de su hija entre los bolsillos y los gatos de su esposa rondando por la casa, el profesor se levantó con la esperanza de ver a Otilia en la cocina, como esperaba verla cada mañana desde el día de su desaparición, pero su esposa nunca cumplió sus deseos y ya nunca más se asomó desde el umbral de la cocina. El profesor se asomó a su puerta y notó cierto revuelo entre sus pocos vecinos, todos se dirigían a gran velocidad al centro del pueblo; alrededor de la tienda de Chepe una nube de personas empezó a aglutinarse y entre murmullos, el sollozo del tendero hacía eco en cada esquina, Ismael se unió a los espectadores y se hizo paso para encontrarse a Chepe de frente con la cabeza entre las manos, una mueca de dolor y una bolsa manchada de sangre en la que los secuestradores de su esposa y de su hija ya nacida le habían enviado un dedo mutilado de cada una como señal de la seriedad de las amenazas. El pueblo estaba atemorizado, cada vez quedaban menos personas y las amenazas día tras día tomaban un rumbo de mayor severidad, si habían sido capaces de mutilar a una recién nacida que podían llegar a hacerles al resto de familiares secuestrados, a personas como el brasileño o incluso a Otilia, ¿qué compasión podían tener con ellos si ni con un bebe la habían tenido? De golpe Chepe se levantó enfurecido y se dirigió hasta la estación de policía, donde, aunque era muy probable que nadie le diera respuesta, era el único lugar que suponía una autoridad legítima. La horda de personas que hacía un momento lo rodeaban en su tienda lo siguió hasta la estación, donde al entrar no había nadie más que Chepe ahí parado con los dedos, que le servían de recordatorio del padecimiento por el que seguramente su esposa e hija debían estar pasando, y el silencio sepulcral que el comandante y los policías dejaron al marcharse en el último camión que salió de San José. De cada esquina del pueblo empezaron a surgir un número indefinido de sujetos que portaban uniformes de camuflaje, gritando al unísono, la orden de que los pueblerinos debía reunirse todos en el centro del parque principal; simulando una sordera absoluta hacia las órdenes de los milicianos, la horda que acompañaba a Chepe se deshizo y cada uno inició
reflexiva y sobre todo eficaz a la hora de tratar el tan ya abordado tema de la violencia en Colombia» (Bolívar, 2012). Por ende, no puede catalogarse como una novela histórica sino perteneciente a lo que «Fernando Rosenberg denomina el género de “narrativas de verdad y reconciliación”» (Gardeazábal, 2017). Sin embargo, a diferencia de los diversos contenidos artísticos que se crean entorno al conflicto armado, Los Ejércitos es una narrativa que se ciñe a la descripción del dolor, frustración y temor que produce el vivir entre el fuego cruzado de la guerra, sin polarizar ni politizar el escrito. Esto debido a que Rosero asegura lo siguiente: «yo soy un escritor, no un sociólogo ni un filósofo, y mucho menos un político, afortunadamente». Sin embargo, no exhibe ninguna ideología o discurso político frente a los actores directos del conflicto armado. Procurando evitar dar calificativos positivos o negativos a cualquiera de los grupos, reduciéndolos a todos como «los ejércitos». Por consiguiente, a los protagonistas del relato no les importa la bandera ni el lema que portara su agresor, ya que todos resultan ser iguales. Tanto los guerrilleros, como los paramilitares y militantes del ejército, ya que lo único que buscan es someterlos y dominarlos. Y en su lugar, realiza una crítica dirigida a lo sucedido en Colombia, abordando la desaparición forzada por encima de otras modalidades de violencia, sin excluirlas completamente. E invita a «desarrollar una visión crítica de los derechos humanos» (Gardeazábal, 2017), dado que los derechos de los habitantes de San José son vulnerados en la guerra que se desenvuelve al interior del territorio, reflejando la realidad de miles de colombianos. Rosero no pretende reflejar únicamente la realidad de las personas afectadas, sino también sus proyecciones y pensamientos sobre la guerra que se libra a su alrededor. Sin duda, resulta destacable la transición que se desarrolla en la novela, donde se tiene como punto inicial un ambiente idílico y se finaliza en medio de la catástrofe y la denigración humana (Gardeazábal, 2017). Rosero en su novela relata no solamente hechos violentos, sino que también denuncia el abuso de la autoridad y la brutalidad de los actores armados (los ejércitos) en el conflicto, dirigidos a un pueblo ajeno a los hechos que motivan esta violencia. Sin duda «la novela busca superar la indiferencia frente a las acciones presentes y pasadas de los actores armados del conflicto colombiano» (Gardeazábal, 2017). Este autor aporta un granito de arena como una voz ante hechos que mucha gente ignora, y que se han acostumbrado a mirar con indiferencia los acontecimientos que sufren ciertas regiones involucradas en conflictos de violencia y guerra. En definitiva, podemos concluir que Rosero se convierte en una voz de aquellos que no tienen voz. Por último, Los Ejércitos traza una perspectiva particular del conflicto, que se desarrolla desde la condición de víctima, permitiendo al lector comprender el dolor de la perdida y muy en especial, la desesperación de un civil desarmado e incapaz de defenderse, y que debe resignarse a vivir con miedo, aguardando por el día en que lo acribillen. No obstante, existe un gran número de colombianos que ignoran y/o se muestran indiferentes ante los padecimientos que genera la guerra en el país, debido a que no se han visto obligados a vivir
entre violencia, armas y sangre, pero no por ello deja de existir. Bibliografía: Gardeazábal, C. (2017, 1 enero). Derechos humanos y corporeidad en Los ejércitos de Evelio Rosero. Revista de Literatura Latinoamericana, 46(1). http://eds.b.ebscohost.com/eds/pdfviewer/pdfviewer?vid=3&sid=bcef142e-ba8e-4311- 9484-4ddfe996ebfe%40pdc-v-sessmgr Jornada, L. (2007, 6 mayo). Escribo para exorcizar el dolor de la violencia: Evelio Rosero - La Jornada. La Jornada. https://www.jornada.com.mx/2007/05/06/index.php?section=cultura&article=a03n1cul Dupuy, C. R. (2014, 22 abril). La violencia y el erotismo en Los Ejércitos de Evelio Rosero: la experiencia del límite. Repositorio Institucional - Pontificia Universidad Javeriana. https://repository.javeriana.edu.co/handle/10554/ Chasing, I. V. P. (2012, 1 enero). Los ejércitos: Novela del miedo, la incertidumbre y la desesperanza | Literatura: teoría, historia, crítica. Literatura: teoría, historia, crítica, 14(1). https://revistas.unal.edu.co/index.php/lthc/article/view/ Análisis de la obra «Los Ejércitos» (s. f.). Coggle. https://coggle.it/diagram/XGRXgXfPoC8BgJae/t/analisis-a-la-obra-los-ejercitos Universidad del Valle. (2016). De las víctimas reales a las ficcionales en la novela Los Ejércitos de Evelio José Rosero. https://bibliotecadigital.univalle.edu.co/bitstream/handle/10893/9933/CB 0551947.pdf?sequence=1&isAllowed=y Narrativo, R. C. P. C. C. E. (2020, 1 junio). Los Ejércitos, de Evelio Rosero. Reseña. Revista Canéfora. Periodismo cultural con enfoque narrativo. https://revistacanefora.wordpress.com/2018/02/15/los-ejercitos-de-evelio-rosero-resena/ Jiménez, D. (2011, 24 abril). Los Ejércitos. Razón Pública. https://razonpublica.com/los ejercitos/ M. (2020, 25 febrero). Los Ejércitos, de Evelio Rosero - El club. DLC. Medium. https://medium.com/el-club-disecciones-literarias-colectivas/los-ej%C3%A9rcitos-evelio jos%C3%A9-rosero-f4f03cf7a66d O. (2015, 1 junio). Resumen de la Clase: Los Ejércitos. Análisis Cultural Seminario Temático 2015. https://analisisculturalamericalatina.wordpress.com/2015/06/01/resumen-de-la-clase los-ejercitos/