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Las bacterias han desarrollado varios mecanismos para resistir la acción de los antibióticos. Los antibióticos, que durante casi 80 años han salvado millones de vidas gracias a su capacidad para matar bacterias y convertir enfermedades mortales en simples molestias, están perdiendo esa facultad. Las bacterias han adquirido resistencias a estos medicamentos y cada vez tenemos menos opciones para curar las infecciones. Los científicos ya empezaron a hablar de esta era post antibióticos.
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Cantillo Navarro Adriana y Diaz Gonzalez Valeria
Microbiologia y parasitologia Universidad del atlántico Quimica y farmacia 2021-
Las bacterias, por su tremenda capacidad de adaptación, pueden desarrollar mecanismos de resistencia frente a los antibióticos. Existen diferentes tipos de resistencias:
Las bacterias han desarrollado varios mecanismos para resistir la acción de los antibióticos. El primero de ellos es por la posición de un sistema de expulsión activa del antimicrobiano, una especie de bomba expulsora que utilizan las bacterias para la excreción de productos residuales o tóxicos, con la que puede eliminar además muchos de estos agentes antibacterianos. El segundo, se realiza mediante la disminución de la permeabilidad de la pared bacteriana, con la pérdida o modificación de los canales de entrada (porinas).
La producción de enzimas inactivantes de los antibióticos constituye el tercer mecanismo. De esta forma son inhibidos los aminoglucósidos, el cloranfenicol por la acetiltransferasa, y el caso más típico, el de las beta lactamasas, para el grupo de los beta lactámicos. En años recientes la aparición de beta lactamasas de amplio espectro que incluye a las antibetalactamasas, dificulta el uso de estos antibióticos tan utilizados.
Por último, algunos antibióticos ejercen su acción contra las bacterias uniéndose a una proteína esencial para la supervivencia de estas. La resistencia bacteriana se produce cuando el germen modifica la proteína diana, y cambia su función o produce enzimas distintas.
Los antibióticos, que durante casi 80 años han salvado millones de vidas gracias a su capacidad para matar bacterias y convertir enfermedades mortales en simples molestias, están perdiendo esa facultad. Las bacterias han adquirido resistencias a estos medicamentos y cada vez tenemos menos opciones para curar las infecciones. Los científicos ya empezaron a hablar de esta era post antibióticos. Un informe comisionado por el gobierno británico indica que si para el año 2050 no contamos con nuevos antibióticos, morirán 10 millones de personas cada año en el mundo. Si continuamos por esta trayectoria de tener cada vez más patógenos que se han vuelto multiresistentes, tenemos el riesgo de volver a esa situación. Los científicos en todo el mundo están en una carrera contra el tiempo tratando de entender cómo los patógenos han logrado desarrollar sus resistencias. Pero lo que nos ha llevado hasta aquí, aseguran los expertos, es el mal uso que hemos dado a los antibióticos; Con cada infección que tratamos sin necesitar estos fármacos, con cada tratamiento que no tomamos como se indica, estamos haciendo cada vez menos eficaces a estos fármacos.
La resistencia a los antibióticos está aumentando en todo el mundo a niveles peligrosos. Día tras día están apareciendo y propagándose en todo el planeta nuevos mecanismos de resistencia que ponen en peligro nuestra capacidad para tratar las enfermedades infecciosas comunes. Un creciente número de infecciones, como la neumonía, la tuberculosis, la septicemia, la gonorrea o las enfermedades de transmisión alimentaria, son cada vez más difíciles —y a veces imposibles— de tratar, a medida que los antibióticos van perdiendo eficacia. Cuando ya no se pueden tratar las infecciones con los antibióticos de primera línea es necesario emplear fármacos más caros. La mayor duración de la enfermedad y del tratamiento, a menudo en el medio hospitalario, incrementa los costos de la atención sanitaria y la carga económica para las familias y la sociedad. La resistencia a los antibióticos está poniendo en riesgo los logros de la medicina moderna. Si no disponemos de antibióticos eficaces para prevenir y tratar las infecciones, los trasplantes de órganos, la quimioterapia y las intervenciones quirúrgicas se volverán más peligrosas. La lucha contra la resistencia a los antibióticos reviste alta prioridad para la OMS. La Asamblea Mundial de la Salud aprobó en mayo de 2015 un plan de acción mundial sobre la resistencia a los antimicrobianos, incluida la resistencia a los antibióticos. Su finalidad es asegurar que se pueda seguir previniendo y tratando enfermedades infecciosas por medio de fármacos eficaces y seguros.
En el caso de la resistencia, es bien conocido que, en la mayoría de los casos, los antibióticos usados en veterinaria y en salud humana pertenecen a las mismas familias y comparten similares mecanismos de acción, lo que incrementa los riesgos de transmisión de bacterias resistentes entre el ser humano y los animales a través de la cadena alimenticia o por otras vías de contacto (heces, contacto directo, etc.)
Necesitamos urgentemente promover este enfoque transdisciplinar para mejorar la salud de personas, animales y de nuestro medio ambiente, necesitamos de “Una sola salud”.