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Resumen de antecedentes, Resúmenes de Historia de la Psicología

: la idea del sistema nervioso como una red neumática de tubos huecos, que van desde los ventrículos cerebrales, donde se originan, a todo el organismo como vías sensoriales y motrices; la distinción de los nervios en sensitivos y motores, y la idea de los espíritus animales, que circulan por aquella red. Con estas hipótesis pretendía explicar la corriente nerviosa, la sensación y el movimiento.

Tipo: Resúmenes

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Subido el 08/02/2024

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1. Hipócrates (460-370 a. C., aprox.) y Galeno (129-199 d. C., aprox.) habían localizado la sede de la
vida psíquica en el cerebro, frente a Aristóteles (384-322 a. C.), que la situaba en el corazón.
Galeno propuso tres importantes teorías médico-psicológicas: la idea del sistema nervioso como
una red neumática de tubos huecos, que van desde los ventrículos cerebrales, donde se originan, a
todo el organismo como vías sensoriales y motrices; la distinción de los nervios en sensitivos y
motores, y la idea de los espíritus animales, que circulan por aquella red. Con estas hipótesis
pretendía explicar la corriente nerviosa, la sensación y el movimiento.
Descartes propuso una versión hidráulica del modelo galénico, añadiéndole la hipótesis de la
ondulatio refiera, tomando el cerebro como centro de reflexión y reforzando el automatismo y el
mecanicismo de la sensación y de los movimientos involuntarios. El siglo xvni, fuertemente
preocupado por la cuestión de la naturaleza de la corriente nerviosa, modificó sustancialmente
aquellas doctrinas: los nervios pasaron a ser considerados como fibras sólidas a las que se dotó de
ciertas cualidades físicas (por ejemplo, la vis nervosa) que las hacía aptas para explicar las clásicas
cuestiones de la corriente nerviosa, la sensación y el movimiento. Presentaron teorías específicas
sobre la corriente nerviosa Borelli (1608-1679), Newton (1642-1722), Von Haller (1708-1777),
Prochaska (1749-1820) y Galvani (1737-1798), éste con su célebre hipótesis de la electricidad
animal. Respecto de la naturaleza del movimiento involuntario de los organismos se pasó de la
noción de reflexión mecánica cartesiana a la de una reflexión vital, que conlleva una función
confusa y oscuramente psíquica, especie de sensibilidad no percibida: así Wytt (1714-1766), Unzer
(1727-1799) y Prochaska, que además colocaron el sensorium commune (o centro de reflexión) en
la médula espinal y que dieron a la reacción el nombre de acción refleja.
El siglo xIx, aquella psicofisiología permanecía aún limitada a los temas de la sensación y el
movimiento, y apenas tenía nada que decir de la naturaleza del sujeto psicológico y de sus
procesos superiores. Más pronto se iba a producir un profundo cambio cien-tífico. Aparecida la
Fisiología experimental del sistema nervioso, la investigación de aquellos clásicos problemas
llevaría a los fisiólogos a afrontar un conjunto de inesperadas cuestiones psicológicas.
J. Müller (1801-1858), catedrático de Fisiología en Berlín y padre de la fisiología experimental en
Alemania, que le dio nombre propio y la formuló de manera exacta en su Tratado de fisiología del
hombre, I-VI (1833-1840). Analíticamente, la Ley de Müller contiene los siguientes principios: 1)
Primacía del nervio sobre la mente en el proceso del conocimiento: la sensación provocada por un
estímulo consiste en un conocimiento de ciertas cualidades o condiciones, no de los objetos
exteriores, sino del estado de los mismos nervios sensoriales; Helmholtz y Wundt verían en esta
ley una versión empirista de la teoría kantiana del innatismo perceptivo. 2) Especificidad de los
nervios: cada nervio transmite sólo una determinada energía específica (por ejemplo, luminosa o
auditiva). 3) Correspondencia objeto-nervio: existe una especie de isomorfismo entre las
cualidades de los objetos y las de los nervios, que hace que aquéllos sean «adecuados» para la
estimulación de éstos. 4) Localización de la fuente de la especificidad nerviosa en el cerebro. 5)
Poder selectivo de la mente sobre las energías específicas: la mente «tiene una influencia directa»
sobre las sensaciones, les «imparte intensidad» y tiene poder de darle a un sentido una «actividad
predominante».
En 1815 J. Foster sugirió el nombre de frenología, que Spurzheim (1825) hizo clásico como
doctrina de la mente humana. La frenología de Gall se basa en los siguientes principios: 1) La parte
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  1. Hipócrates (460-370 a. C., aprox.) y Galeno (129-199 d. C., aprox.) habían localizado la sede de la vida psíquica en el cerebro, frente a Aristóteles (384-322 a. C.), que la situaba en el corazón. Galeno propuso tres importantes teorías médico-psicológicas: la idea del sistema nervioso como una red neumática de tubos huecos, que van desde los ventrículos cerebrales, donde se originan, a todo el organismo como vías sensoriales y motrices; la distinción de los nervios en sensitivos y motores, y la idea de los espíritus animales, que circulan por aquella red. Con estas hipótesis pretendía explicar la corriente nerviosa, la sensación y el movimiento. Descartes propuso una versión hidráulica del modelo galénico, añadiéndole la hipótesis de la ondulatio refiera, tomando el cerebro como centro de reflexión y reforzando el automatismo y el mecanicismo de la sensación y de los movimientos involuntarios. El siglo xvni, fuertemente preocupado por la cuestión de la naturaleza de la corriente nerviosa, modificó sustancialmente aquellas doctrinas: los nervios pasaron a ser considerados como fibras sólidas a las que se dotó de ciertas cualidades físicas (por ejemplo, la vis nervosa) que las hacía aptas para explicar las clásicas cuestiones de la corriente nerviosa, la sensación y el movimiento. Presentaron teorías específicas sobre la corriente nerviosa Borelli (1608-1679), Newton (1642-1722), Von Haller (1708-1777), Prochaska (1749-1820) y Galvani (1737-1798), éste con su célebre hipótesis de la electricidad animal. Respecto de la naturaleza del movimiento involuntario de los organismos se pasó de la noción de reflexión mecánica cartesiana a la de una reflexión vital, que conlleva una función confusa y oscuramente psíquica, especie de sensibilidad no percibida: así Wytt (1714-1766), Unzer (1727-1799) y Prochaska, que además colocaron el sensorium commune (o centro de reflexión) en la médula espinal y que dieron a la reacción el nombre de acción refleja. El siglo xIx, aquella psicofisiología permanecía aún limitada a los temas de la sensación y el movimiento, y apenas tenía nada que decir de la naturaleza del sujeto psicológico y de sus procesos superiores. Más pronto se iba a producir un profundo cambio cien-tífico. Aparecida la Fisiología experimental del sistema nervioso, la investigación de aquellos clásicos problemas llevaría a los fisiólogos a afrontar un conjunto de inesperadas cuestiones psicológicas. J. Müller (1801-1858), catedrático de Fisiología en Berlín y padre de la fisiología experimental en Alemania, que le dio nombre propio y la formuló de manera exacta en su Tratado de fisiología del hombre, I-VI (1833-1840). Analíticamente, la Ley de Müller contiene los siguientes principios: 1) Primacía del nervio sobre la mente en el proceso del conocimiento: la sensación provocada por un estímulo consiste en un conocimiento de ciertas cualidades o condiciones, no de los objetos exteriores, sino del estado de los mismos nervios sensoriales; Helmholtz y Wundt verían en esta ley una versión empirista de la teoría kantiana del innatismo perceptivo. 2) Especificidad de los nervios: cada nervio transmite sólo una determinada energía específica (por ejemplo, luminosa o auditiva). 3) Correspondencia objeto-nervio: existe una especie de isomorfismo entre las cualidades de los objetos y las de los nervios, que hace que aquéllos sean «adecuados» para la estimulación de éstos. 4) Localización de la fuente de la especificidad nerviosa en el cerebro. 5) Poder selectivo de la mente sobre las energías específicas: la mente «tiene una influencia directa» sobre las sensaciones, les «imparte intensidad» y tiene poder de darle a un sentido una «actividad predominante». En 1815 J. Foster sugirió el nombre de frenología, que Spurzheim (1825) hizo clásico como doctrina de la mente humana. La frenología de Gall se basa en los siguientes principios: 1) La parte

exterior del cráneo se corresponde con la de su interior y ésta, a su vez, con la superficie del cerebro. 2) La mente puede ser analizada adecuadamente en un cierto número de facultades, poderes o funciones. 3) El exceso de una facultad, originado quizás por su mayor uso, está correlacionado con un agrandamiento del centro cortica] en el que tiene su asiento, y como consecuencia también con una protuberancia paralela en el cráneo. 4) La craneoscopia (u observación por simple tacto sobre la superficie del cráneo) tiene capacidad predictiva en relación con el número y calidad de las funciones mentales del sujeto. No obstante, la frenología cumplió un importante papel histórico, pues, mientras popularizaba sus resultados, acostumbró a los intelectuales a oír hablar de los estudios científicos sobre el cerebro, despejando así el camino de las prevenciones sociales contra tales estudios y posibilitando el inicio de una investigación verdaderamente científica sobre su estructura y funciones. P. Flourens (1794-1867), con sus investigaciones experimentales sobre las funciones del sistema nervioso, de 1824. En su Examen de la frenología (1842), Flourens criticó la «mala» frenología o frenología fantástica (de Gall) y estableció, en su lugar, una fisiología cerebral auténticamente científica, que calificó como «la buena» frenología. Flourens dominaba a la perfección la técnica quirúrgica de las ablaciones cerebrales, estaba dotado de un singular ingenio para proyectar experimentos y de una sobresaliente capacidad para extraer conclusiones científicas precisas a partir de los datos de laboratorio. En la década de los cincuenta, a considerar el sistema nervioso como un conjunto de células (o centros) conectadas por fibras (por ejemplo, Waller, Gerlach). Entre 1850 y 1870, los fisiólogos llegarían a saber que el cerebro estaba constituido por millones de estos centros celulares unidos por fibras diminutas, lo que implicaba un apoyo incalculable para las concepciones atomistas y asociacionistas, tanto en fisiología como en psicología. La aplicación del procedimiento sustractivo proporcionaba el valor cuantitativo exacto del tiempo de reacción de la función psicológica implicada. Él mismo diseñó experimentos para medir los tiempos de reacción de los procesos psicológicos de elección y de discriminación, denominándolos «tiempo de elección» y «tiempo de discriminación». La idea no podía ser más atractiva para los científicos de la mente humana. El proyecto global sugerido por los experimentos de Donders consistía en identificar el mayor número posible de funciones mentales —cada vez más complejas—, susceptibles de ser medidas, y en medir efectivamente los tiempos mentales de cada una de ellas. El sistema conceptual de Mesmer se fundamentaba en cuatro principios básicos: 1) Existe un fluido físico sutil que llena el Universo y forma un medio de unión entre el hombre, la Tierra y los cuerpos celestiales, y también entre hombre y hombre. 2) La enfermedad se origina por la desigual distribución de dicho fluido en el organismo humano; la recuperación de la salud se logra cuando se restaura el equilibrio. 3) Con la ayuda de ciertas técnicas, este fluido puede ser canalizado, almacenado y transmitido a otras personas. 4) De esta manera, se pueden provocar «crisis» en los pacientes y curar las enfermedades (Ellenberger, 1970, 85). Mesmer, A. M. J. de Chastenet (1751-1825), Marqués de Puységur, descubría un fenómeno, al que llamó sonambulismo provocado o artificial, que alcanzaría un gran predicamento (Noizet, 1874). El fenómeno consistía en producir en una persona, durante la sesión de magnetismo, un estado

de uno de sus hijos desde que nació hasta aproximadamente la edad de tres años; Sobre el instinto, su mejor contribución a la psicología animal, sacado de las notas tomadas allá por 1830, que Romanes incluyó como apéndice a su Evolución mental en los animales (1883), ya fallecido Darwin; La expresión de las emociones en el hombre y en los animales (1872), observacional y descriptivo, si bien todavía no experimental, y los capítulos III, IV y V de La descendencia del hombre, en los que el autor realiza una amplia comparación entre las facultades mentales del hombre y de los animales y estudia el desarrollo de las facultades intelectuales y morales en los tiempos primitivos y en los civilizados. Con todo, la primera aplicación sistemática de la doctrina de la evolución a la psicología no fue debida a Darwin, sino a su compatriota Spencer (1855).

  1. I. EL NACIMIENTO DE LA PSICOFISIOLOGÍA EXPERIMENTAL Explicación De La Naturaleza Del Impulso Nervioso (Teorías) Teoría De Los Espíritus Animales Para Galeno de Pérgamo (siglo II) los nervios eran tubos huecos por los que discurren los llamados «espíritus animales», causantes de la actividad orgánica. El alimento, una vez digerido por el aparato digestivo, pasa al hígado, en el que se producen los «espíritus naturales»; de ahí, estos van al corazón, que los convierte en «espíritus vitales., y por la sangre llegan a los ventrículos del cerebro, donde se transforman en «espíritus animales», que discurren por los nervios y al llegar a los músculos son los que provocan la actividad orgánica. R. Descartes (1596-1650) enriquece la teoría de Galeno con principios y nociones de la mecánica, ciencia que por aquel entonces estaba logrando éxitos espectaculares. Muchos curiosos artefactos mecánicos (relojes, fuentes, juguetes...) servían de distracción en los palacios y jardines. Ambroise Paré, en su obra médica Instrumenta chirurgiae et icones anatomicae (1569) nos ofrece un interesante dibujo del interior de una mano artificial movida mecánicamente por una complicada red de engranajes. No es extraño que Descartes, científico de aquella época, al pretender hacer un estudio del hombre en su vertiente material (cuerpo) lo concibiera como una complicadísima y perfecta máquina La característica primordial del cuerpo es la de ser res extensa, cosa material, pero además posee el privilegio de tener órganos receptores, nervios o tubos huecos que comunican interiormente unas partes con otras del cuerpo. Recorren estos tubos una especie de filamentos que, en un extremo, se unen con los receptores y, en otro con unos poros (a modo de tapaderas) de los ventrículos del cerebro y que cuando se contraen, por acción de un agente externo, abren esa tapadera permitiendo que los «espíritus animales» alojados ahí discurran por estos tubos huecos hasta llegar a influir sobre los músculos encargados del movimiento. Descartes no distinguía anatómicamente los nervios motores de los sensoriales. Dentro de un mismo nervio la parte sensorial estaría representada por los filamentos, mientras que el flujo motor era causado por los «espíritus animales». Los «espíritus animales» son definidos por Descartes, en el Discurso del método, .como un viento muy sutil, o mejor, como una llama extremadamente pura y viva»; en otras panes los llama sutilísimo licor». Es algo así como el vapor de la sangre que se desprende al ser calentada ésta por el corazón y fluye desde ahí abundantemente hacia la llamada glándula pineal (ventrículos del cerebro), zona localizada cerca del tálamo, en el centro geométrico del cerebro y desde la cual, por el mecanismo antes dicho, discurre por los nervios hasta los músculos

para ponerlos en movimiento. En la “glándula pineal” sitúa Descartes el punto de contacto del espíritu (res cogitans, o alma pensante propia del hombre) con el cuerpo (mecanismo perfecto) ejerciendo sobre él la doble función: control y guía sobre sus movimientos desmesurados (pasiones) y, lo que es más importante, haciendo que la actividad de esa máquina cobre una nueva dimensión, la psicológica (es decir, tenga conciencia, sufra y goce con lo que hace, y tenga sentimiento). Los animales, a pesar de ser máquinas perfectas, al no poseer espíritu se quedan privados de la dimensión psicológica de sus movimientos. No es extraño que un siglo más tarde La Fontaine, en unas memorias sobre Port Royal (1736), diga que allí nadie tenía escrúpulos por golpear a un perro, porque éste no podía sufrir y los alaridos que daba eran como ruidos extraños, reacciones maquinales, al igual que una máquina creada por el hombre (por tanto, infinitamente menos perfecta) respondería con ruidos típicos si se la golpea o interfiere de cualquier manera. Sólo aparentemente (ve, oye..., percibe, sufre), porque en realidad su reacción es mecánica. Casi un siglo antes Gómez Pereira, médico español, en su obra Antoniana Margarita (1554-1555) había negado en los animales la cualidad psicológica de la sensación de sus movimientos, reduciéndolos a complicadas respuestas mecánicas de los nervios actuados desde el cerebro. Darwin, en la segunda mitad del siglo XIX, se encargará de recuperar el comportamiento animal para la psicología, al necesitar demostrar en la Expresión de las emociones en el hombre y animales (1872) (por medio de observaciones, descripciones y a través de datos obtenidos en comportamientos emocionales de enfermos mentales, hombres primitivos y niños) que la diferencia que separaba a los animales de los hombres era simplemente gradual, pudiendo ser el animal más perfecto (simios) y el hombre descendientes de un antepasado común. Acerca de la naturaleza de los «espíritus animales» hubo muchas hipótesis, entre las que destacan la “Teoría de la fermentación”, y la de las “vibraciones etéreas”: — Hipótesis de la fermentación. Algunos científicos, en el siglo XVII, estaban convencidos, siguiendo la teoría de Descartes, de que los «espíritus animales» eran de naturaleza gaseosa. En Nápoles, Giovanni Alfonso Borelli observa que un músculo recientemente seccionado y puesto en actividad dentro del agua no libera las burbujas producidas por esa corriente de gas. Ante este problema defiende que los nervios no transportan agua, sino un jugo especial que, al combinarse en gotitas con la sangre, provoca en su punto final de recorrido una agitación en el interior del músculo, que es el movimiento. — Hipótesis de las “vibraciones etéreas”. A principios del siglo XVII se quiere dar una nueva interpretación a la ya casi abandonada teoría de los «espíritus animales» al afirmar que éstos son una serie de vibraciones etéreas que partiendo del cerebro llegan por los nervios a los músculos para ponerlos en movimiento. Teoría de la irritabilidad del tejido nervioso Francis Glisson, profesor de medicina de Cambridge, a mediados del siglo XVII observa que los miembros, al estar en acción, ocupan menos lugar que cuando están relajados, y siguiendo la lógica de la teoría tradicional, al discurrir por ellos los «espíritus animales», deberían hincharse. Este hecho lo probó, introduciendo un brazo en un recipiente de agua y observando cómo el nivel del agua bajaba al estar en tensión este miembro y subía al estar relajado. Para explicar el movimiento, él recurre a una cualidad que dice tener el tejido nervioso, a la que llamó «irritabilidad»; algunos siguieron esta explicación que, en realidad, era vaga y confusa.

cada una, una especie de acumulador que se descarga, igual que la botella de Leyden, cuando un arco de dos metales se cierra tocando con un extremo el músculo y con el otro el nervio respectivo. En 1820, Hans Christian Oersted, profesor de la Universidad de Copenhague, inventó el galvanómetro, al observar casualmente que la aguja de una brújula oscila al paso de la corriente. Hacia 1850, Emil Du Bois-Reymond, discípulo de J. Müller, hace un «galvanómetro nervioso”, sumamente sensible, con el que descubre el impulso nervioso, o actividad eléctrica del sistema nervioso. Había logrado, como él dijo, «la identificación del principio nervioso con la electricidad». En 1850, Herman von Helmholtz, alumno también de Müller y amigo de Du Bois-Reymond, intenta estudiar la velocidad de la transmisión de los impulsos nerviosos a lo largo de la célula nerviosa, problema directamente relacionado con el reduccionismo físico (eléctrico) del impulso nervioso. Para Descartes, la acción de los «espíritus animales» era prácticamente instantánea; para J. Müller, comparable a la velocidad de la luz, Helmholtz, gracias a la invención del miógrafo (tambor giratorio que registra las contracciones musculares), y aislando un músculo con su correspondiente nervio motor, midió la tardanza de reacción del músculo al ser estimulado desde diferentes longitudes, llegando a la conclusión de que la velocidad de transmisión era de 27,4 m/s. Por procedimientos algo diferentes, llega a la conclusión de que en el hombre la velocidad oscila entre 15 y 30 m/s. En 1958, A. L. Hodking calculó que un metro de axón humano tiene una resistencia eléctrica equivalente a la 1010 millas de un hilo de cobre (distancia equivalente a unas diez veces la de la Tierra a Saturno). No fue fácil aclarar el problema de la naturaleza de la «electricidad animal». Los axones de los mamíferos son difíciles de aislar de su tronco nervioso, debido a que son extremadamente finos (en el hombre varían, según su diámetro, entre 0,1 11 y 20, u). En 1936, J. Z. Young descubre que en los calamares y otros cefalópodos los axones son «gigantes» (tienen un diámetro desde 0,5 mm hasta 1 mm), a los que es posible insertar micro electrodos de cristal, con lo que se puede obtener el valor del potencial de reposo y la «onda de negatividad» o «potencial de acción» (siendo el exterior del axón un potencial de cero, d interior del axón en reposo está a -45mv; en el máximo potencial de acción, el axón está a 40 my y, por tanto, la polaridad de la neurona varía de -45 my a +40 mv; este cambio se hace muy rápido, volviendo la membrana a su estado de reposo en unos milisegundos). Los fenómenos que se observan en el potencial de acción son producidos por un aumento súbito (de unos milisegundos de duración) y transitorio de la permeabilidad de la membrana para los iones de sodio. Debido a la escasísima duración de ese estado, fue imposible hacer un análisis científico del mismo, pero a finales de la década de 1940 Cole Marmont y A. F. Huxley idean la «técnica de pensamiento de voltaje», que permite frenar el potencial de acción y fijarlo manteniendo la membrana a ese potencial, y así, entre sus características físico-químicas, pudo descubrirse su permeabilidad para los iones de sodio. La membrana de las células excitables (neuronas y algunas células musculares y sensoriales) se encuentran en un estado peculiar de tensión, debido a la distribución asimétrica de los iones de sodio a través de la membrana, y la excitabilidad se debe a que hay en la membrana unos «puertos» que se abren para el sodio, al descender el potencial de la membrana, y permiten un movimiento de potasio en el sentido

opuesto. El reposo sobreviene de nuevo cuando vuelven a establecerse las concentraciones iónicas iniciales.

  1. Helmholtz En cierta medida, sus tesis sobre la fisiología de los sentidos se acercaban más a la tradición filosófica británica que a la alemana, es decir, pensaba que las experiencias explican las percepciones y no al contrario, aunque no negaba los conocimientos innatos y de hecho aceptaba la existencia de los instintos argüía que el desarrollo de las percepciones puede explicarse adecuadamente por las experiencias. el nivel crucial de la observación se encuentra en quien tiene la experiencia, no en las características del estímulo. Las implicaciones para la psicología de la evolución por selección natural fueron tratadas por Darwin en dos obras posteriores, El origen del hombre (1871) y La expresión de las emociones en el hombre y los animales (1872). Darwin aseguraba que la diferencia esencial entre los seres humanos y los primates superiores es de grado, no de fondo. Señalaba toda la gama de actividades, de la autopreservación a la cognición y las emociones, que comparten todos los animales, incluidos los hombres. Además, Darwin abarcó en su marco teórico la evolución de las actitudes morales y destacó el valor del desarrollo moral, para la sobrevivencia. Spencer propuso la evolución como el principio básico y aplicó su interpretación del cambio en la vida al individúo en la sociedad. Spencer destacaba que las relaciones entre los sentimientos están basadas en el principio asociativo de la semejanza. Su postura evolucionista lo llevó a postular que las asociaciones repetidas se transmiten por herencia, lo que lo llevó a concluir que los instintos se convierten en parte de nuestra herencia étnica y racial. Galton se centraba en la evolución humana y la herencia de rasgos específicos. Sin duda, su propia familia ofrecía un ejemplo inmediato de la transmisión de la inteligencia. Sus dos mayores obras de importancia para la psicología fueron Hereditary Genius (Genio hereditario, 1869) lo mismo que Inquiries inio Human FacultyandIts Development (Investigación de las facultades humanas y su desarrollo, 1833). En ambas examinó la herencia de las capacidades mentales con el objetivo de mejorar las razas. En la última, argumenta con fervor sobre los beneficios de lograr el progreso de la humanidad por medio de la teoría de la evolución en lugar de los planteamientos religiosos. En suma, las tres corrientes del siglo XIX —neurofisiologia, psicofisica y teoría de la evolución— crearon un ambiente intelectual que requería la fundación de un nueva disciplina de la psicología. Estos movimientos fueron los precursores de nuestra ciencia y se traslaparon con el temprano desarrollo de la psicología moderna. En el siglo XIX, tres movimientos constituyeron el fondo intelectual en el que apareció la psicología como disciplina independiente de las ciencias naturales y la filosofía. En la fisiología, se hicieron grandes progresos en la comprensión del sistema nervioso. Bell y Magendie explicaron las funciones peculiares de las fibras nerviosas. El análisis sistemático que realizara Müller acerca de la conducción nerviosa llevó a investigadores como Du Bois-Reymond y Helmholtz a describir la naturaleza de los impulsos nerviosos. Como reacción en contra de la frenología de Gall, el estudio la localización de las funciones cerebrales por medio de la neuroanatomía y la histología llegó a su cumbre con las obras de Flourens y Sherrington. Los adelantos en las investigaciones fisiológicas se combinaron con los avances en el conocimiento de la física para examinar las sensaciones. Young,

Los experimentos de Donders planteaban tres condiciones: 1) se presentaba un estímulo al que el sujeto debía dar una respuesta (reacción simple); 2) el sujeto recibía más de un estímulo a los que debía responder con una respuesta distinta (reacción compleja), y, 3) ante varios estímulos el sujeto sólo debía responder a uno, omitiendo la respuesta en presencia de los otros (reacción compleja). Donders comprobó que los tiempos de reacción más rápidos eran los realizados ante la primera condición, seguidos de la tercera y segunda situación. Fechner llevó a cabo la primera investigación sistemática en psicología experimental. Como buen conocedor de la física y la filosofía rompió las barreras de la mente, que hasta ahora había sido entendida como una entidad privada, mostrando que el control de la estimulación exterior a la que está expuesto cualquier individuo permite la manipulación de la conciencia consciente (sensaciones) del mismo. Este control le posibilitaba el experimento mental. Lo que propuso Fechner fue la cuantificación de las sensaciones de manera indirecta, pidiendo a sus sujetos experimentales que distinguieran entre las diferencias de estímulos. Según Fechner, las relaciones entre el alma y el cuerpo se sucedían de manera regular y constante, es decir, que los cambios que se daban en uno eran reflejados en los cambios que se observaban en el otro. Así pues, se podía decir que se establecía una relación de dependencia, entendida como una necesidad del aspecto mental de estar supeditado o condicionado al aspecto físico (cuerpo). Influencias fundamentales de las teorías evolucionistas en la psicología

  1. Al situar al hombre en el marco de una teoría evolutiva, hace pensar que las técnicas utilizadas para estudiar al hombre pueden generalizarse a los animales y viceversa, lo cual da lugar al nacimiento de la psicología animal o comparada. Por otra parte, la teoría evolutiva dio pie a una perspectiva genética y evolutiva en la psicología que intentó explicar el origen y el desarrollo de las funciones psicológicas.
  2. El pensamiento evolutivo desplaza el objetivo de los psicólogos. Parece más adecuado responder a la pregunta ¿qué funciones desempeña la conciencia? que intentar responder a ¿qué elementos contiene la conciencia? La adaptación del organismo a su medio parece de mayor importancia que el análisis de las imágenes mentales o los elementos que contiene la conciencia. Esto da lugar al nacimiento de la psicología de la adaptación, con una filosofía pragmática que derivará en el funcionalismo americano.
  3. El acento puesto sobre la variación, sobre las diferencias individuales, llevó a los psicólogos, interesados por la evolución, a intentar catalogar las formas en que podían diferir las mentes. De esta línea nacerá la psicología diferencial. Guion El primer inicio de la psicofisiología surge de la naturaleza del movimiento involuntario en donde Wytt, Unzer y Prochaska proponen el centro de reflexión localizado en la médula espinal y nombrando a las reacciones como: acción refleja. Estas nociones estaban limitadas debido a que solo trataban de temas enfocados a sensación y movimiento. Para el siglo XIX J. Müller (1801-1858), formula el Tratado de fisiología del hombre cuyos principios mencionan: 1) La función del nervio sobre la mente en el proceso del conocimiento. 2) La función de los nervios en forma específica. 3) La interacción entre objeto y nervio. 4) En qué lugar se

localiza específicamente cada nervio en el cerebro. 5) La capacidad de la mente para seleccionar alguna actividad predominante. Posteriormente surge la frenología de Gall que utiliza principios basados en características físicas cráneo cerebrales que definían la personalidad de un sujeto, convirtiéndose en una técnica especulativa la cual fue desechada. No obstante, propicio que los intelectuales concibieran la idea de los estudios científicos sobre el cerebro, posibilitando el inicio de la investigación científica sobre su estructura y funciones. En 1824 P. Flourens al investigar sobre las funciones del sistema nervioso, realiza una crítica a la frenología fantástica de Gall, por lo que estableció una fisiología cerebral científica, esto gracias a su dominación y perfección de la técnica quirúrgica en ablaciones cerebrales. Esta idea permite a Donders sugerir un experimento que consistía en identificar el mayor número posible de funciones mentales que suponía podían ser medidas, así medir los tiempos mentales de cada una de ellas. Helmholtz expone su tesis sobre la fisiología de los sentidos en donde las experiencias explican las percepciones, aceptando los conocimientos innatos y la existencia de los instintos insinuando que las percepciones pueden explicarse por las experiencias. Spencer propuso la evolución como el principio básico y aplicó su interpretación del cambio en la vida al individúo en la sociedad. Spencer destacaba que las relaciones entre los sentimientos están basadas en el principio asociativo de la semejanza. Su postura evolucionista lo llevó a postular que las asociaciones repetidas se transmiten por herencia, lo que lo llevó a concluir que los instintos se convierten en parte de nuestra herencia étnica y racial. Galton se centraba en la evolución humana y la herencia de rasgos específicos. Examinando la herencia de las capacidades mentales con el objetivo de mejorar las razas. Fechner llevó a cabo la primera investigación sistemática en psicología experimental. Proponiendo la cuantificación de las sensaciones de manera indirecta, pidiendo que los sujetos distinguieran entre las diferencias de estímulos. “Según Fechner, las relaciones entre el alma y el cuerpo se sucedían de manera regular y constante, es decir, que los cambios que se daban en uno eran reflejados en los cambios que se observaban en el otro.” (Sáiz, Anguera, Civera, De la Casa, Marín, Mülberger, Pastor, Pedraja, Pérez, Garrido, Romero, Ruiz, Sánchez, Tortosa, Valldeneu y Vera, 2009, p. 48) Estableció la relación de dependencia, definiéndola como una necesidad mental que depende o está condicionado al aspecto físico. Posteriormente la psicofísica discrepaba de la fisiología de los sentidos, proponiendo que la experiencia sensorial no se reduce a la física y la fisiología. El análisis cuantitativo de las experiencias sensoriales y perceptuales señala la necesidad de un planteamiento distinto del de las ciencias naturales. Respaldándose en los experimentos de Helmholtz por su doctrina de la inferencia inconsciente en la percepción: contemplándolo como un constructo mental. Entendiendo que la psicofisiología se ve influenciada por las teorías evolucionistas en las cuales podemos destacar: