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El golpe de Estado que derrocó al gobierno constitucional de Juan Domingo Perón en 1955, liderado por Eduardo Lonardi. Se detalla la política represiva que siguió y la resistencia peronista que se manifestó a través de atentados, sabotajes y huelgas. Se mencionan las principales consecuencias de la Revolución Libertadora, como la proscripción de Perón y el peronismo, la fractura del radicalismo y el largo exilio de Perón.
Tipo: Resúmenes
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Se conoce con el nombre de Revolución Libertadora a la dictadura cívico-militar que gobernó la Argentina entre 1955 y 1958, encabezado por Eduardo Lonardi. Esa dictadura llegó al poder tras un golpe de Estado que en septiembre de 1955 derrocó al gobierno constitucional de Juan Domingo Perón. La Revolución Libertadora busco destruir el intervencionismo de Estado que aplicaba el peronismo. La expresión «Revolución Libertadora» corresponde a la auto percepción de sus protagonistas, quienes creían haber liberado al país de una dictadura. El peronismo, por su parte, la denominó «Revolución Fusiladora», aludiendo a los asesinatos de 16 militares y 13 civiles que intentaron derrocar al gobierno de facto en 1956. La Libertadora llegó a su fin en 1958, cuando convocó a elecciones en las que impidió la participación de candidatos peronistas. Los comicios fueron ganados por el radical intransigente Arturo Frondizi, que gobernó hasta 1962. La dirección del golpe de Estado y los primeros meses de gestión estuvieron a cargo del general Eduardo Lonardi. Este militar representaba a los sectores nacionalistas católicos que renegaban de Perón, pero aceptaban acordar con sus seguidores. A partir de noviembre de 1955 la dirección de la Libertadora quedó en manos de Rojas y Aramburú, representantes de los sectores más liberales y antiperonistas de las fuerzas armadas. Estos sectores concebían al peronismo como una enfermedad que había que extirpar para poder restaurar la salud de la Nación. Además de la Iglesia católica, la Libertadora contó con la colaboración de la Unión Cívica Radical (UCR), el Partido Socialista Democrático (PSD), el Partido Demócrata Progresista (PDP) y la Democracia Cristiana (DC), que integraron la Junta Consultiva Nacional y aportaron algunos de sus miembros para que ocuparan cargos en el aparato del Estado. La Revolución Libertadora impulsó las siguientes medidas: *Clausuró el Congreso Nacional, depuso a los integrantes de la Corte Suprema, a los gobernadores de las provincias y a las autoridades municipales y universitarias. *Prohibió la exhibición pública del escudo y la bandera peronistas y de los retratos del ex presidente al que llamaban «tirano prófugo» y de su segunda esposa. También se prohibió mencionar las expresiones «peronismo», «justicialismo» y «tercera posición», y cantar o reproducir la «Marcha de los Muchachos Peronistas».
*Derogó la Constitución de 1949 y repuso el texto constitucional de 1853. Poco después, una Convención Constituyente convalidó esa decisión, pero agregó el artículo 14 bis para incluir los derechos sociales y sindicales. *Intervino los sindicatos y la Confederación General del Trabajo (CGT), prohibió el derecho de huelga y suspendió las negociaciones colectivas de trabajo. De esta manera intentó disciplinar a los trabajadores y limitar sus conquistas laborales. Esta política represiva provocó la resistencia peronista, que se tradujo en atentados con bombas caseras, sabotajes en las fábricas, pintadas en las paredes y cánticos a favor de la vuelta de Perón, etc. *Llegó a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para obtener un préstamo que permitiera aumentar la disponibilidad de divisas. *Aplicó políticas basadas en el liberalismo económico, como la devaluación del peso, el congelamiento de los salarios y la eliminación de las restricciones a las importaciones. El objetivo de estas medidas era aumentar las exportaciones agropecuarias, mejorar el saldo de la balanza de pagos y reducir el déficit fiscal. Las principales consecuencias de la Revolución Libertadora fueron las siguientes: *La proscripción de Perón y del peronismo de la vida política argentina durante dieciocho años. Esta prohibición condenó a los gobiernos que se sucedieron a partir de 1958 a la ilegitimidad porque habían llegado al poder con un bajo porcentaje de votos en relación con la totalidad del padrón electoral. *El largo exilio de Perón, que recién pudo regresar al país en 1972. *La politización de las fuerzas armadas, que en el contexto de la Guerra Fría asumieron el rol de custodias del orden económico y social. *La fractura del radicalismo, que se dividió en la Unión Cívica Radical del Pueblo (UCRP), liderada por el antiperonista Ricardo Balbín; y la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI), comandada por Frondizi y dispuesta a negociar con Perón y sus partidarios. *La perpetuación de una grieta entre peronistas y antiperonistas, que dividió la sociedad argentina.
En septiembre de 1955 se produjo la revolución autodenominada “Libertadora”, movimiento revolucionario encabezado por el general Eduardo Lonardi, que derrocó al gobierno constitucional del general Juan Domingo Perón. Precisamente, la cuestión peronista iba a convertirse en fuente de discordia con el resto de los revolucionarios.
era el retorno del ex presidente y la reversión de la legalidad producida por la Revolución Libertadora. Esta lucha se dio en llamar “Resistencia Peronista”. La resistencia peronista se divide en dos periodos: el primero se extiende desde fines de 1955 a comienzos de 1958 y el restante, desde fines de 1958 a fines de la década de 1960 (aquí se considera sólo la fase de 1955 a 1958).
radicalismo. Para atraer a los peronistas se pactó el levantamiento de la proscripción de Perón y el mantenimiento del régimen legal del sindicalismo.
Los problemas recibidos del gobierno de la revolución libertadora era que había un alto nivel de inflación, había una deuda externa bastante creciente y una balanza de pagos negativa, en función de ello el desarrollismo trataría de solucionar estos tres problemas aplicando una política de desarrollo de la industria pesada (metalurgia, siderurgia y petroquímica). Luego de aplicar este
plan se generó un aumento en las producciones de acero, petróleo y automóviles. En consecuencia, del aumento de la actividad industrial, se produjo un fuerte proceso de inflación que se intentó resolver de la mano de un nuevo ministro de economía, Alvarado Alsogaray, quien aplico un plan de estabilización por el cual se congelaron los salarios y eliminaron medidas regulatorias. Estas políticas generaron disminución de los salarios desocupacion y mayores conflictos sociales. Frente a la inmensa cantidad de huelgas y movilizaciones, el gobierno estableció el plan de conmoción interna del estado por el cual se autorizaba a las fuerzas armadas a actuar en represión de los trabajadores. Batalla del Petróleo: En julio de 1958, en un famoso discurso, el presidente lanzaría lo que llamó la “batalla del petróleo”. Con una extraña argumentación, “a favor de la soberanía nacional”, prometiendo el “autoabastecimiento” y asegurando que el país no tenía recursos necesarios para un proyecto autónomo, anunciaba la firma de varios contratos petroleros con empresas extranjeras. El desarrollismo conseguiría el proclamado autoabastecimiento, a costa de una gran sangría de recursos. Desde los inicios de su mandato, las fuerzas armadas protagonizaban planteos al gobierno con mucha frecuencia, al principio para impedir el resurgimiento del peronismo, pero en la década del 60, la crisis se generó a partir de las relaciones que el gobierno compartía con Cuba. Luego de que Frondizi optara por no participar del boicot a la isla, los militares lo obligaron a romper relaciones con el gobierno cubano. El gobierno de Frondizi tenía los días contados. Los militares lo culpaban de no erradicar el peronismo y acercarse al comunismo. los peronistas lo odiaban por no cumplir los pactos electorales y los sectores de izquierda no le perdonaban romper vínculos con Cuba. Finalmente, y tras varios pedidos por parte de las Fuerzas Armadas, Frondizi renuncio a la presidencia en marzo de 1962.
En las elecciones realizadas en 1963 (en las que seguía vigente la proscripción del peronismo) Arturo Illia, de la UCRP, llegó a la presidencia. Desde el comienzo tuvo que enfrentar muchas dificultades: en primer lugar, tenía la minoría en la Cámara de Diputados, lo cual obstaculizaba las medidas que se proponía tomar. Por otra parte, las contradicciones entre las facciones del Partido Radical paralizaban las decisiones políticas. Por último, estaba alineado con los colaboradores, y el mando del Ejército estaba a cargo de los azules, lo cual complicaba la relación. Las fuerzas Armadas estaban divididas en dos facciones:
La síntesis entre liberalismo económico y corporativismo político, tuvo como objetivo relanzar la economía argentina en el marco de la relación con EE.UU., y reprimir todo intento de oposición política y social, ya no solamente del peronismo. La ideología sustentada en valores católicos tradicionales, bajo la consigna de fortalecer la “civilización occidental y cristiana” rigió los actos de gobierno para con la sociedad en su conjunto. Sin embargo, reiteramos, esa “civilización cristiana” apoyaba la injerencia económica sajona y protestante de los EE.UU. La gran burguesía industrial, agropecuaria y financiera junto a las Universidades privadas aportaron los dirigentes necesarios al gobierno militar para este nuevo experimento socio-económico. Ejemplo de ello es el ministro de economía Adalbert Krieger Vassena proveniente de diferentes directorios de empresas nacionales y multinacionales y el embajador en EE. UU Álvaro Alsogaray. Las primeras medidas congelaron los salarios y suspendieron las negociaciones colectivas. Se redujo la planta de empleados públicos y de empresas nacionales como la de ferrocarriles, se impusieron cupos a la producción de azúcar causando el cierre de decenas de Ingenios en el norte argentino. La receta económica giró en torno a las mismas variables de todo gobernó militar semi-democrático que gobernó tras la caída del peronismo en el año 1955 hasta el año 1973, cuando este movimiento político volvió al gobierno democráticamente. A saber, el intento de hacer desaparecer a la pequeña y mediana empresa con el pretexto de su falta de competitividad con las manufacturas extranjeras, la reducción del déficit fiscal (bajo la excusa del supuesto “gasto” desmedido del Estado), liberación del precio de alquileres con la consiguiente carga para inquilinos, comerciantes, cooperativas agrícolas y sumado a ello, la anulación de conquistas sociales y laborales para la clase trabajadora prometiendo así más empleo y productividad a la gran burguesía industrial y agraria. Para tal fin, la ilusión de algunos dirigentes sindicales en relación a una supuesta alianza con el onganiato se desvaneció al ser intervenidos los sindicatos metalúrgicos y ferroviarios entre otros tantos. El planteo para reordenar, “moralizar” y transformar el país de acuerdo a “tiempos” económicos, sociales y políticos, llevaría décadas para esta autodenominada “Revolución Argentina”. Sin embargo, a poco de andar se encontró con la férrea oposición del conjunto de la ciudadanía más allá de sus ideas políticas. Y más aún cuando un hecho recordado al día de hoy también atacó a un sector, el universitario, que había logrado en las últimas décadas independencia académica, altos presupuestos para investigación y docencia y libertad de expresión educativa. Ni bien la dictadura militar ocupó el poder, hizo lo propio en la Universidad de Buenos Aires, en la recordada “Noche de los bastones largos”, cuando la policía federal bajo el pretexto de la “infiltración marxista” que esgrimió el gobierno, irrumpió en la facultad de Ciencias Exactas apaleando y encarcelando docentes y estudiantes por cientos. Esta situación extendida al conjunto de la educación pública universitaria nacional, creó un clima de asfixia educativa y cultural que provocó la primera emigración masiva de
científicos e intelectuales también conocida como “fuga de cerebros”. La crisis de las economías regionales afectó seriamente al estudiantado del interior del país que vio disminuidos sus ingresos provenientes de las familias de clases medias y bajas de las ciudades que sostenían a sus hijos en las Universidades perteneciente por lo general a otras provincias alejadas de sus hogares de origen. Por ejemplo, el intento de privatizar los comedores estudiantiles, sumado a la carestía de la vida originó innumerables puebladas estudiantiles que producían detenciones masivas, y asesinatos a manos policiales como al del estudiante Santiago Pampillón en Córdoba en el mes de setiembre del año
En el año 1968 se conformó la CGT de los Argentinos, como respuesta a la actitud contemporizadora del vandorismo. Algunos de sus principales dirigentes fueron: Raimundo Ongaro, Secretario General, del gremio Gráfico, con fuertes vínculos con Agustín Tosco perteneciente al Partido Comunista del gremio Luz y Fuerza de Córdoba y René Salamanca del Partido Comunista Revolucionario del gremio metal mecánico también cordobés. A estas nuevas alianzas sindicales a las cuales se les denominó gremios combativos o sindicalismo clasista, se le sumaron agrupaciones estudiantiles de diferentes ideologías, y las nuevas organizaciones político-militares que dieron inicio a la guerrilla en la Argentina de un modo mucho más abarcativo y masivo tanto en lo territorial como en el consenso social. Como así también el nuevo Movimiento de Sacerdotes por el Tercer Mundo, de base peronista, cuyo máximo exponente fue el cura Carlos Mujica resultado del Concilio de Medellín llevado a cabo en esa ciudad colombiana en ese mismo año. Un párrafo aparte merece el nuevo sujeto social que emergió en los tempranos sesenta y se masificó con fuerte participación política, social y cultural en Europa, Estados Unidos y América Latina que fue: La Juventud. En nuestro país, como venimos narrando, el sector estudiantil universitario primero, y secundario años más tarde, protagonizó una participación de amplios alcances en diferentes experiencias políticas de distinto corte ideológico (peronismo, marxismo) y social. No fue ajena la militancia social, política, guerrillera, religiosa, que fue in crescendo a comienzos de la década de los setenta. La Juventud Peronista, y su expresión radicalizada, la guerrilla Montoneros aglutinaron a la inmensa mayoría de aquella militancia, el Partido Revolucionario de los Trabajadores, y su correlato armado, el Ejército Revolucionario del Pueblo (fundado en el año 1970), (PRT-ERP), también sumó miles de adeptos como así también cientos de agrupamientos de izquierda y del peronismo. Todos ellos se lanzaron a movilizaciones y acciones armadas que pujaron ya sea por el regreso de Juan D. Perón a la Argentina y/o al derrocamiento de las dictaduras militares que venían gobernando o digitando gobiernos desde el año 1955. El 29 de mayo del año 1970, el general (RE) Pedro E. Aramburu fue secuestrado de su domicilio en el barrio de Recoleta de la Capital Federal por
políticas. A fines del año 1972 esta propuesta se transformó en el Frente Justicialista de Liberación. El 22 de agosto de 1972 el asesinato de 16 presos políticos en la ciudad de Trelew, pertenecientes a organizaciones armadas como Montoneros, ERP Y las Fuerzas Armadas Revolucionarias, preanunció el final de la dictadura militar. Estas agrupaciones venían no solamente generando toda clase de atentados sino también ganado adepto entre los sectores juveniles provenientes de diferentes extracciones sociales y actividades (docentes, estudiantes, obreros, intelectuales, religiosos). En otro orden de cosas, el general Alejandro A. Lanusse condicionó a Juan D. Perón a volver al país antes del 25 de agosto y lo provocó al decir que “no le daba el cuero para volver”, ante lo cual el jefe justicialista le respondió entre otras cosas que el volvería cuando tomara su propia decisión. Finalmente, el 17 de noviembre del año 1972, bajo un gigantesco operativo militar Juan D. Perón regresaría por primera vez a la Argentina tras casi dieciocho años de exilio obligado. Decenas de miles de sus partidarios bajo una lluvia torrencial intentaron llegar al aeropuerto internacional de Ezeiza para recibirlo y se encontraron ante la represión del ejército. Al otro día el líder justicialista se alojó en una casa del conurbano bonaerense en el partido de Vicente López desde donde desplegó durante casi un mes una intensa actividad política recibiendo a dirigentes de todos los espacios partidarios, inclusive a uno de sus más antiguos adversarios, el líder de la UCRP, Ricardo Balbín. Antes de partir dejó formalizada la fórmula electoral del FREJULI que se presentaría en los comicios presidenciales del 11 de marzo del año siguiente: Héctor J. Cámpora y Vicente Solano Lima, dejando en manos de la Juventud Peronista la campaña electoral. Las elecciones presidenciales le dieron el triunfo por amplio margen al FREJULI, seguido por los radicales Ricardo Balbín y uno de los candidatos de la dictadura, el marino Francisco Manrique con el Partido Federal y el 14,90% de los votos. El peronismo una vez más, a pesar de las proscripciones, prohibiciones, su líder máximo exiliado, tras casi dos décadas de estar fuera del poder volvía con los votos de las mayorías populares a gobernar la Argentina a partir del 25 de mayo del año 1973.
El peronismo surgió como movimiento político en la década de 1940, cuando Perón comenzó su carrera pública como secretario de Trabajo y Previsión, cargo desde el cual tomó medidas que beneficiaron a los trabajadores. Entre ellas, la vigencia plena de los convenios colectivos de trabajo, el Estatuto del peón de campo, las indemnizaciones por accidentes laborales, la extensión de las jubilaciones a varios gremios, etc. Gracias a esas medidas, Perón aumentó su popularidad y escaló posiciones en el gobierno militar que había llegado al poder en 1943, ocupando simultáneamente los cargos de vicepresidente, ministro de guerra y secretario de Trabajo. Sin embargo, el 8
de octubre de 1945 el presidente de facto Edelmiro Farell lo obligó a renunciar a todos sus cargos y el día 12 quedó arrestado en la isla Martín García. El 17 de octubre, una gran movilización popular ocupó la Plaza de Mayo, exigiendo su liberación. Las vacilaciones del gobierno militar, que no se atrevió a reprimir a la multitud, marcaron el nacimiento del peronismo como movimiento político, ya que Perón fue liberado y obtuvo la promesa de que se convocarían a elecciones libres. A partir de entonces, Perón armó una estructura política con la que se presentó en las elecciones de febrero de 1946, en las que derrotó a una coalición de radicales, conservadores, socialistas y comunistas. Así accedió a su primera presidencia.
Perón asumió en junio de 1946 como presidente argentino. Entre sus aliados estaban: Partido laborista y la CGT: las medidas tomadas por Perón los beneficiaron. FF. AA (EJERCITO): aliados por las políticas de industrialización orientadas al sector militar. Pequeñas y medianas industrias: medidas tomadas en el primer plan quinquenal los favorecieron. Iglesia: pone la educacion católica obligatoria en escuelas Entre sus opositores estaban: Grandes empresarios: las medidas no fueron creadas para favorecer esta parte del gobierno. Partidos políticos: Perón realizo medidas para sacar los partidos opositores. Parlamento (cámara de diputados): acusa al gobierno de autoritario. La primera presidencia de Perón se caracterizó por un gran avance en la redistribución de la riqueza a favor de los sectores más postergados, la creación de un considerable Estado de Bienestar, el fortalecimiento del sindicalismo, una amplia política de ayuda social llevada adelante por Eva Perón a través de la Fundación Eva Perón, la sanción de la ley de reconocimiento de los derechos políticos de las mujeres (voto femenino), una política sistemática de promoción de la industrialización, la nacionalización de varios sectores de la economía, la gratuidad de la enseñanza pública universitaria, y una política internacional equidistante en la Guerra Fría tanto de Estados Unidos como de la Unión Soviética conocida como "la tercera posición", y la sanción de una nueva constitución, conocida como "Constitución de 1949" o "Constitución Peronista", inspirada en los principios justicialistas.
En octubre de 1947 se anunció en el mensaje presidencial como “proyecto de ley” el primer plan quinquenal. El mismo estuvo subdividido en tres partes: