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T H E S A V R V S
B O L E T Í N
D E L I N S T I T U T O C A R O Y C U E R V O
TOMO XXXI Septiembre-Diciembre 1976 NÚMERO 3
LA PARADOJA EN «LA VIDA ES SUEÑO»
Calderón propuso una paradoja de intención moral en una
época de desconcierto ideológico y de división religiosa. La
aseveración de que toda la vida es sueño invitaba al reflexivo
escrutinio. Siglos después Unamuno juzgaría el tópico como
de extraordinaria actualidad \ El agnóstico rector de Salaman-
ca difirió en la interpretación filosófica, pero coincidió con el
ortodoxo escritor en la selección y consideración de la proposi-
ción mencionada. El dramaturgo del siglo xvn defendió las
virtudes neoplatónicas, cuyo ejercicio establecía la armonía del
microcosmos y la participación de éste en el orden del univer-
so. Se opuso al materialismo pragmático de los seguidores de
las enseñanzas de El príncipe, 1532, de Nicolás Maquiavelo. La
posición del poeta castellano puede situarse en la línea de las
Paradoxa Stoicorum, de Cicerón, el cual había defendido que
la virtud es el único bien, y que su conocimiento es la fuente
de la felicidad y libertad humanas.
El juego verbal sobre el que se ha construido la paradoja
calderoniana continuaba una tradición de antiguo abolengo.
Platón en el tratado Parménides había empleado una dialécti-
ca sobre hipótesis paradójicas de intención metafísica, que tuvo
una larga secuencia e influyó especialmente en el Renacimien-
to. El mismo filósofo de Atenas había propuesto en el Protá-
' •••••' MIOÜEL B E UNAMUNO, La vida es sueño, en Obras completas, tomo V, Ma- drid, A. Aguado, 1952, pág. 88.
4 1 4 A. VALBUENA-BRIONES BICC, XXXI, 1 9 7 6
goras que la virtud puede enseñarse
2
y Calderón puso en
práctica este juicio en su obra. La vida es sueño posee, como
toda paradoja, una intención didáctica que se perfila y obtiene
eficacia una vez que se han pasado los montes metafóricos
de la sorpresa de su aparente contradicción en los términos. El
autor español presentó la desconcertante afirmación en forma
de un hermoso concepto, pulcramente elaborado. La agudeza
se manifiesta al establecerse un entendimiento entre dos pala-
bras de significados opuestos:
Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso que recibe
prestado, en el viento escribe,
y cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!;
¿que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?
Sueña el rico en su riqueza
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria, su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo en conclusión
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí
de estas prisiones cargado
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿'Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son
3
1 328, C.
*** Cito por mi edición inédita,** Primera Parte de Comedias, de CALDERÓN, CSIC, vol. II, TV. 2158-2187.
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cosas imagina un hombre
que al más abrasado enfermo
con frenesí, no pudieran
llegar a su entendimiento.
¡Jesús! ¡Dios me valga! ¡Afuera,
desatinados conceptos
de sueños despiertos! ¿Yo
tal imagino, tal pienso?"^4.
Federico toma el dictum en un sentido diferente. Para el
heredero del ducado de Ferrara significa imaginación de lo-
curas. Acaba de intuir la posibilidad de una relación sensorial
y amorosa con su madrastra y rechaza ahora su atrevido pen-
samiento.
Calderón trata de establecer una concordia entre los dos
términos extremos aparentemente opuestos. La vida supone el
estar alerta en la vigilia; por el contrario, el sueño implica el
estar dormido o alucinado, la falta de participación consciente
en la situación onírica. Pico della Mirándola, uno de los más
conspicuos divulgadores del neoplatonismo, repitió que con-
tradictoria in natura actuali se compatiuntur", puesto que to-
dos los contrarios se armonizan en el orden del universo creado
por Dios. El tópico de la concordia discors se ha estudiado en
relación con El purgatorio de San Patricio
6
. En la poesía, la
teoría de los contrarios tuvo una forma eficaz en el oxímo-
ron, cuya elaboración más específica consiste en aplicar un ad-
jetivo descriptivo a un sustantivo que encierra una significación
diametralmente opuesta. La expresión adquiere así una nítida y
original comunicación. Piénsese en la inquietante y mística "so-
ledad sonora", propuesta por San Juan de la Cruz, con la que
se refiere a la naturaleza armónica, o la pictórica imagen revela-
da en los "jaspes líquidos", con los que Góngora designa las
- LOPE DE VEGA, El castigo sin venganza, ed. C. A. Jones, Pergamon Press, Oxford, 1966, vv. 928-935 y 958-961. ° JUAN PICO DELLA MIRÁNDOLA, Conclusiones "Conclusiones paradoxe" número LXXI, 13, Roma, 1486. (^0) Véase La extraña contrariedad en la armonía del mundo, en Estudios lite- rarios... dedicados a Helmut Hatzjeld, Barcelona, Hispam, 1974, págs. 309-321.
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olas marinas, o aquel sencillo y punzante "adorado enemigo",
con su corriente psicológica, que emplea Guillen de Castro para
manifestar los dispares sentimientos de la bella Jimena en Las
mocedades del Cid. En los ejemplos citados se observa fácil-
mente la paradójica unión de significados y cómo con ella se
crea una nueva y poética expresión lingüística. A su vez, Cal-
derón, al titular su pieza La vida es sueño, establece una comu-
nicación, dirigida al gran público, con la que atrajo la atención
de sus contemporáneos, abriendo las puertas a una exégesis que
explica a lo largo de la acción de su obra.
La idea fundamental expuesta en el título de la famosa
pieza dramática posee, empero, una extensa historia, cuyo
origen es oriental. Entre los hindúes era común credo el de-
mérito de la experiencia y el énfasis en la condición inestable
e ilusoria de la naturaleza. En la moral budista con su ten-
dencia a aniquilar la idea del yo se hace referencia a que la
vida es como un sueño en el que el hombre no sabe si está
despierto. El pensamiento del Antiguo Testamento recoge esa
tradición. En el libro de Job se menciona la fugacidad del
triunfo del malvado, porque dicha victoria está limitada a una
vida, y dice el poeta:
Y los que le vieron dirán: ¿Dónde está?. Volará como un sueño,
y no le hallarán; huirá como visión nocturna 7.
Una imagen análoga se emplea en el libro de Isaías, en
donde al hablar de las persecuciones que sufre Ariel — la ciu-
dad de David — se dice que "será como un sueño, como una
visión nocturna"
8
En la literatura española, por influjo de la oriental, el tema
obtuvo singular fortuna. La leyenda de Barlaán y Josafat, adap-
tación cristiana de la vida santa de Buda, según el texto sáns-
crito del Lalita-Vistara, que insiste en el valor negativo de la
experiencia en el mundo y en el tópico de la desdicha de haber
(^7) ]ob, 20, 7-8.
' ¡¡oías. 29, 7.
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que se desvanece
13
. También el erudito jesuíta se refiere a las
representaciones escolares que se hacían con intenciones didác-
ticas
14
. Específicamente la tragicomedia Tanisdorus y el Auto
de la hambre del mundo contienen pasajes que pudieran haber
inspirado a Calderón
15
La tradición oriental cristanizada alcanzó a nuestro drama-
turgo y le presentó la historia del borracho que al despertar
se le hace pensar que es príncipe y que puesto a dormir de
nuevo, cuando vuelve en sí se encuentra en su situación ante-
rior y juzga que lo ocurrido fue un sueño
18
. Calderón aplica
la historia para desarrollar la acción de su drama. La vida es
breve como un sueño y las vanidades del mundo son ficticias
apariencias. La pompa cortesana transcurre veloz. La muerte
iguala los diversos estados sociales y conduce a la sanción moral
del hombre. La lección que se deduce de la obra subraya que lo
(^11) Véase Fray FRANCISCO ORTIZ LUCIO, Libro intitulado Jardín de amores sone-
tos y lugares comunes, doctrinales y pulpitales, Alcalá de Henares, 1589; y AGUS- TÍN DELGADILLO, Minas celestiales descubiertas en los Evangelios de Cuaresma, dis- tribuidas en sermones, Madrid, 1629. " Véase JUSTO GARCÍA SORIANO, "El teatro de colegio en España", BRAE, núm. 14, 1927. (^15) Fénx G. OLMEDO, Las fuentes de 'La vida es sueño', Voluntad, Madrid, 1928.
" MANUEL SUEYRO en sus Anales de Flandes relata la anécdota en la forma siguiente: "Retiróse a Brujas (el duque de Sommcrset) do fue tratado con mucha humanidad de Felipe, que con la misma consoló a los vecinos de las villas de Malinas y Ancrc en el incendio qua padecieron. Estaba con gusto — cuando le daban sus negocios lugar— en aquel gran emporio por las nuevas, que con el comercio llegaban de varias partes, y la conversación de hombres muy peritos, con que discurría familiarmente, como quien se preciaba de tener voto en todo; un día que habían tratado de las vanidades de esta vida, salió después de cena a pasearse con algunos, y hallando en la plaza a uno que saliendo del bodegón se había dormido, quiso averiguar en él los discursos de la tarde, mandóle llevar a palacio, echar en su propia cama, poner el bonete con que dormía de noche; por la mañana, cuando despertó, entraron los gentiles hombres y ayudas de cámara, hiciéronle las mismas reverencias, que al Duque, sacaron diversos vestidos, pre- guntáronle cuál le agradaba más; estaba turbado el hombre, vistiéronle, salió del aposento, acompañáronle los caballeros a la misa, diéronlc a besar el libro, volvió a la comida, que le sirvieron con el mismo respeto, después de levantado, le tru- jeron naipes y dinero, jugó con los grandes, paseóse a la tarde por los jardines, cenó con las propias ceremonias, hubo sarao y comedia, duró el festín la mayor parte de la noche y con los regalos y el vino, porque brindó alegremente, volvió a adormecerse, de manera que le pusieron su primer vestido, y le llevaron al mismo lugar donde fue hallado; y así cuando despertó y se representó a la memoria aquella
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importante es la vida del espíritu, puesto que ésta continúa,
mientras que lo material se desintegra y esfuma en el olvido
1T
Calderón fundamenta la paradoja estudiada sobre una
aparente contradicción de significación religiosa, que sorpren-
dentemente establece otra verdad. El hombre posee la libertad
de elección, y lo elegido está en el conocimiento omnisciente
de Dios. La objeción a este aserto es lógica. Si Dios conoce de
antemano el futuro ¿no están las acciones del individuo pre-
determinadas? La contestación a tal duda ya se sabe. La om-
nisciencia divina es un axioma; y la relación de dicha sabiduría
con el libre albedrío del hombre es un misterio, dada la limi-
tación congnoscitiva del ser humano. Este punto constituyó un
tópico dilecto de los filósofos y teólogos del renacimiento
18
fiesta, dudoso y suspenso resolvió que habla sido sueño y por tal le contó a su mujer, hijos y amigos; refirióse al Duque que, aprovechándose del suceso, halló que sólo había en la vida de los príncipes la diferencia de algunos años que duraba más el sueño". La grafía ha sido modernizada. (^17) La acción se sitúa en Polonia. Segismundo, hijo del rey Basilio, ha crecido transformándose en hombre, encerrado en una torre, celosamente guardado, y a cuyo lugar el acceso está prohibido. La razón de esta cruel medida es el vaticinio astrológico que pesa sobre su existencia. Basilio, estudioso de las leyes de las es- trellas, ha leído en sus signa que Segismundo se levantará contra su padre, usur- pará el trono humillándole y se constituirá en un tirano despiadado. A causa de la venida del duque moscovita Astolfo, que desea succderle en el trono de Po- lonia, Basilio declara el secreto del hijo escondido y decide comprobar la veracidad del horóscopo infausto trayendo a Segismundo a la corte en un período de prueba. Se vale para ello de un narcótico. El malhadado joven despierta en un majestuoso palacio, en el que se le rinde homenaje como a príncipe. El cambio tan brusco, al que acompaña el conocimiento de la injusticia de su encierro, hace que se desenvuelva sin continencia ni aviso. Arroja por el balcón a un criado que le acon- seja contradiciéndole, atenta contra el honor de una dama, intenta dar muerte a su ayo, lucha con su primo y amenaza a su padre. Tal conducta cerciora a Ba- silio de la verdad del pronóstico y ordena la vuelta de su hijo a la prisión. Nueva- mente se recurre a una droga. Segismundo, vuelto en sí en la torre, cree que todo ha sido un sueño y se lamenta. Sin embargo, la noticia de la existencia del prín- cipe heredero se ha difundido por el reino, y al saberse que el monarca va a escoger a Astolfo como sucesor, se levanta parte del ejército y del pueblo en contra de tal arbitrio. La facción vence, y Segismundo es aclamado rey de Polonia. Esta vez, el protagonista no olvida la experiencia anterior, que toma como lección, actúa con prudencia, restaura el orden y se conduce como príncipe perfecto, rompiendo así el destino que le habían señalado las estrellas.
" La famosa controversia De auxiliis entre los dominicos y los jesuítas versó sobre la relación entre el libre albedrío del hombre y la gracia divina que éste
4 2 2 A. VALBUENA-BRIONES BICC, XXXI, 1 9 7 6
y la vana estimación de sí mismo. El auditorio entiende me-
diante la representación esta saludable lección moral.
Calderón, por su parte, acudió al caso de un príncipe, pri-
sionero en una torre desde su nacimiento, para el tratamiento
de la libre elección y del ejercicio de la voluntad en el ser hu-
mano. La pregunta retórica que se deduce de ello puede for-
mularse de esta manera: ¿Hay posibilidad de que un individuo
sea capaz, en estas extremas circunstancias a las que le ha so-
metido el hado, de alcanzar la armonía suficiente de espíritu
para poder manifestar y ejecutar libremente su voluntad? La
contestación a esta hipótesis paradójica es que, en efecto, el
hombre posee oportunidad incluso en los casos más difíciles.
Segismundo ilustra esté punto en la batalla interior entre ape-
titos y virtudes. El hombre yerra por ignorancia, pero, conocida
la virtud, persiste en ella. La vida es sueño gira, por tanto,
alrededor de un problema epistemológico, dentro de las coor-
denadas neoplatónicas.
Baltasar Castiglione había explicado, a propósito de la pa-
radoja de que los viejos pueden amar con mayor honra y pros-
peridad que los mozos, las doctrinas que partían de la propo-
sición de que el "amor no es otra cosa sino un deseo de gozar
lo que es hermoso"
21
. Especial interés tiene la teoría del cono-
cimiento. Según ella el alma posee tres facultades: una me-
diante los sentidos, otra por la razón, y, la más perfecta, por
el entendimiento, por el que se logra la meditación trascen-
dente
22
. Esta doctrina espiritualista supone que el espíritu posee
un movimiento ascensional, que puede estudiarse en tres etapas:
comienza con la experiencia sensorial, pasa por el intelecto y
logra la contemplación de la hermosura universal. Esta filosofía
había influido en la mística española del siglo xvi, cuya lengua
literaria e imágenes empleadas tenían como base — el origen es
bíblico — el lenguaje de los enamorados, para expresar las rela-
ciones del espíritu con la divinidad. El camino hacia la con-
n (^) B. CASTIGLIONE, El cortesano, Iib. IV, cap. VI. Citamos por la traducción
de Juan Boscán, Cuatro libros del Cortesano, Barcelona, por Pedro Monpczat,
- Utilizamos la edición de divulgación Austral, sigla CBC, tercera impresión 1967, pág. 207. a (^) Véase CBC, pág. 208.
BICC, xxxr, 1976 LA PARADOJA EN «LA VIDA ES SUENO» 423
templación de la suma hermosura, cuyo centro es el bien, es
arduo, y repetidamente el caminante pierde el rumbo aturdido
por la fuerza de los sentidos o incluso cae de la alta cumbre
al pervertir el juicio de los valores. Confundido el objetivo es-
piritual del alma, el hombre mal encaminado prescinde de la
caridad y se entrega al amor de lo sensorial. El itinerario de
Segismundo en el drama puede interpretarse como una serie
de movimientos ascensionales y caídas hasta que obtiene el en-
tendimiento de la virtud y ejerce la práctica del bien.
El dramaturgo comienza la acción en los alrededores de la
torre y la presenta a través de una serie de cuadros alegóricos.
La caída del caballo de Rosaura simboliza, como dijimos
23
la falta de armonía de los elementos constituyentes de la na-
turaleza corpórea de la bella amazona. La moscovita anda per-
dida en el "ciego laberinto"
24
al que la ha arrojado su relación
sensual y amorosa con Astolfo. Segismundo en la torre viene
a ser el hombre abismado en el mundo sensorial sin apetencia
de lo hermoso y cuya libertad le ha sido negada por la dispo-
sición arbitraria de Basilio. Ambos sufren una cruel fortuna.
El encuentro de los dos personajes despierta en el prisionero el
deseo de lo hermoso"" e inicia el itinerario hacia el conoci-
miento de la virtud. Calderón establece la relación de las dos
figuras de una manera sorprendente e inquietante, puesto que
Rosaura aparece disfrazada de varón
26
. Segismundo expresa
en versos gongorinos el deleite y el espanto maravilloso que la
contemplación de Rosaura le causa:
"Con cada vez que te veo
nueva admiración me das,
° Véanse los estudios El simbolismo en el teatro Je Calderón, en Romanische Forschungen, 74, 1962, págs. 60-76; Calderón y los 'Diálogos de Amor', en Arbor, núm. 302, 1971, págs. 163-172. (^24) CBC, pág. 226. Calderón sigue la imagen en una variante muy próxima ("confuso laberinto" PPCCII, v. 6). (^25) La relación entre la teoría platónica y el texto de Calderón fue indicada
por el profesor MICHELE F. SCIACCA en "Verdad y sueño de La vida es sueño de Calderón de la Barca", Clavileño, núm. 2, 1950, págs. 1-9. x (^) Se sigue el consejo de Lope de Vega en el Arte Nuevo, "porque suele el
disfraz varonil agradar mucho", vv. 282-283.
BICC, XXXI, 1 9 7 6 LA PARADOJA EN «LA VIDA ES SUENO» 4 2 5
quimeras"
35
Segismundo vive entregado a los instintos. La
entrevista con Rosaura inicia el itinerario del joven príncipe
para entender lo que es la vida, en el que va a comprender
que los bienes del mundo "no son sino sueños y sombras"
38
La decisión de Basiiio de lievar a Segismundo a la corte
de Polonia conduce a la segunda etapa de la experiencia epis-
temológica del príncipe. Este, en su nueva posición social, queda
deslumhrado ante la hermosura de los bienes del mundo, re-
presentada en la vida de palacio. Los colores, los trajes, la sun-
tuosidad de la nueva residencia, la corrección y protocolo de
los que le rodean le embargan los sentidos; y se despierta, en
el alma del incauto joven, el deseo sin gobierno de gozar lo
que se encuentra a su alrededor.
Las acciones del heredero manifiestan que ha tergiversado
los valores de las cosas que le ofrece el maravilloso espectáculo
de la corte, y se dirige a obtener los bienes visibles como ob-
jetos en sí sin entender que no son más que sombras que re-
flejan la belleza divina. Es decir, comete los ultrajes y violencias
que caracterizan al tirano
37
. En vano, Clotaldo y Basilio lo
amonestan con la idea de que todo puede esfumarse como en-
gaño de la imaginación. Segismundo persiste empecinadamente
en su conducta deshonrosa. La última parte de la prueba la cons-
tituye el segundo encuentro con Rosaura. La bella moscovita,
ahora en traje femenino, atrae sensualmente al príncipe, el cual
le habla con razonamientos cortesanos comparándola con el
sol, la rosa, el diamante y el lucero, en un concepto que la
proclama superior a Estrella, a la que sirve en palacio. De las
manifestaciones retóricas pasa a la afrenta material. Clotaldo
en su esfuerzo por evitar la deshonra de su hija casi pierde la
- V. 210, según la versión de VERA TASSIS. M (^) CBC, pág. 225.
" CASTIGLIONE menciona la soberbia, crueldad y bellaquerías, como propias de la tiranía; estos son aplicables a la conducta de Segismundo (CBC, pág. 191). PEDRO DE RIVADENEIRA, a su vez, insiste en la importancia de la práctica de la templanza contra el apetito sensual en el príncipe cristiano (Tratado del Príncipe Cristiano, Lib. II, cap. XXII). Segismundo acoge a Clarín, porque gusta de su humor, rasgo típico del mal gobernante que según Castiglione favorece a los ma- los y locos (CBC, pág. 182).
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vida. Astolfo defiende su causa. Basilio interrumpe el duelo y
anuncia que, con el propósito de que no cometa nuevos y más
terribles delitos, lo enviará al lugar en el que juzgue que lo
acontecido en la corte "como fue bien del mundo, fue soña-
do"
38
La tercera etapa del proceso epistemológico de Segismundo
se centra alrededor de la segunda salida de la torre. Había
comenzado ya en el momento en que fue devuelto a la prisión.
Al recobrar los sentidos en el conocido y oscuro recinto, Clo-
taldo le sugiere que lo ocurrido ha sido un sueño. El confuso
mancebo, dada la evidencia que contempla, acepta esta versión
de los hechos, no sin dudas, pues recuerda el amor sentido por
Rosaura. Aprende también la lección que le sermonea el tutor
"que aun en sueños no se pierde el hacer bien"
39
. Decide en-
tonces reprimir la fiera condición por si vuelve a soñar. Com-
prende, al suponer la experiencia onírica, que en la vida cada
uno representa su papel como en un sueño y que la participa-
ción en este teatro fantasmagórico importa por el modo, valo-
ración ética de la conducta del individuo.
El período final del aprendizaje platónico del príncipe es-
triba en la aplicación casuística en el gobierno de sí mismo.
La práctica con prudencia de las virtudes de la justicia, forta-
leza y templanza propone a la bondad divina como señora del
espíritu humano y, dominada la naturaleza material, la luz
vence las tinieblas del cuerpo y el hombre goza de la verdade-
ra hermosura
40
La revolución devuelve a Segismundo la libertad que se
le había sustraído. La emoción del momento y el temor del
recuerdo le confunden y se siente reacio a embarcarse en una
nueva aventura que pueda desvanecerse como una fantasía
41
Cuando le explican la razón del levantamiento
42
acepta la res-
" PPCCII, v. 1723. " PPCCII, w. 2146-2147. " CBC, pág. 215. "• Véase PPCCII, vv. 2326-2330. " Los sediciosos se levantan en contra de la tiranía de Basilio, el cual teniendo un heredero legítimo, quiere entregar el trono a un príncipe extranjero.
4 2 8 A. VALBUENA-BRIONES BICC, XXXI, 1976
principal que es rigurosamente seria y que dista del abundante
humor irónico que despliega, por ejemplo, el Don Quijote
cervantino.
La historia de Segismundo plantea hábilmente una serie
de situaciones que conviene recapitular. El nacimiento del
príncipe se rodea de signos oprobiosos que anuncian la venida
de un ser de rasgos anticristianos. El eclipse y el terremoto son
casi tan grandes en su horror como aquellos otros que San
Mateo describe con motivo de la crucifixión y muerte de Je-
sús
48
. El recién nacido causa la muerte de su madre en el parto
y su sombría naturaleza recibe el castigo de la torre, en donde
crece como fiera humana
40
. Vive condenado a una existencia
miserable siendo, como dice Calderón en dos oxímorones, "un
esqueleto vivo", "un animado muerto"
50
. La primera salida
del infortunado personaje viene a ser algo así como una resu-
rrección de la tumba en que yacía
51
, pero esta aparición no
trae, como en el caso de Jesucristo, el triunfo de la vida espiri-
tual, sino la afrenta de la tiranía. La vuelta a la prisión le da
la oportunidad de la meditación trascendente con el apren-
dizaje del tópico que toda la vida es sueño, que a su vez se
apoya en la metáfora de que el mundo es un teatro
52
en el
que se representa una pasajera ilusión
53
. El nuevo castigo del
desgraciado príncipe, el encierro perenne en la torre, produce
un cambio inesperado con la revolución del pueblo de Polonia
(^18) Compárense los versos 696-699 de La vida es sueño, PPCCII, con estos dos fragmentos del Evangelio de San Mateo: "Desde la hora sexta se extendieron las tinieblas sobre la tierra hasta la hora nona" (27, 45); "la cortina del templo se rasgó de arriba abajo en dos partes, la tierra tembló y se hundieron las rocas" (27, 51-52). " Véanse los vv. 1515-1547 de PPCCII. (^80) Vv. 200-201. (^61) La analogía la indica Clarín desde un nivel cómico (v. 2042). (^52) Se hace directa referencia a este tópico en dos pasajes de la obra (vv. 2072- 2073 y vv. 2442-2443). El motivo es de origen platónico (Leyes, I, 644, D, E), y Calderón lo desarrolló ampliamente con la sanción moral en el desenlace del auto sacramental El gran teatro del mundo. (^63) En este sentido dice Próspero "we are such stuff as dreams are made on",
en La tempestad, de Shakespeare. Ed. consult. de DAVID HORNE, Yale Univ. Press, 1955, IV, 1, vv. 156-157.
BICC, XXXI, 1976 LA PARADOJA EN «LA VIDA ES SUEÑO» 4 2 9
que favorece al legítimo heredero. Finalmente, el caos político,
la guerra civil, se superan en una concordia discors por las me-
didas del príncipe, el cual, en contra de lo previsto por los ha-
dos, ejerce las virtudes del buen gobernante. Este espejo de
conducta brilla entre imágenes analógicas y diversas que ma-
nifiestan una variedad de niveles en la solución
M
. Segismundo
logra la victoria de sí mismo mediante la prudencia
55
A. VALBUENA-BRIONES.
(^54) Varias figuras presentan una lección de signo negativo al mostrar su
desacertada elección. Astolfo y Clotaldo faltaron a la templanza en sus relaciones anteriores al tiempo del drama, y son la causa de la infelicidad de Rosaura. Ba- silio adolece de la fortaleza propia del monarca, pero la recupera en la última es- cena. Clarín simboliza el destino de los que huyen de su suerte. El capitán sedicioso recibe el castigo de la torre por su falta de lealtad. Cada uno de estos personajes ilustra un caso de ignorancia en el entendimiento de la virtud. °° "La prudencia consiste en un cierto juicio de saber bien elegir" (CBC, pig. 177).