



Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Prepara tus exámenes con los documentos que comparten otros estudiantes como tú en Docsity
Encuentra los documentos específicos para los exámenes de tu universidad
Estudia con lecciones y exámenes resueltos basados en los programas académicos de las mejores universidades
Responde a preguntas de exámenes reales y pon a prueba tu preparación
Consigue puntos base para descargar
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Comunidad
Pide ayuda a la comunidad y resuelve tus dudas de estudio
Ebooks gratuitos
Descarga nuestras guías gratuitas sobre técnicas de estudio, métodos para controlar la ansiedad y consejos para la tesis preparadas por los tutores de Docsity
Las diferentes formas de tiroiditis, una enfermedad autoinmunitaria que causa inflamación de la glándula tiroides. Se detallan las formas fisiopatológicas, los modos de presentación y el diagnóstico clínico-bioquímico. La tiroiditis de Hashimoto es la variedad más común y la causa más frecuente de hipotiroidismo en áreas con suficiencia yódica. útil para estudiantes de medicina, endocrinología y patología.
Tipo: Resúmenes
1 / 6
Esta página no es visible en la vista previa
¡No te pierdas las partes importantes!




1 El término tiroiditis comprende un grupo de enfermedades de la glándula tiroides caracterizado por la presencia de inflamación. Esta inflamación es, en la mayoría de los casos, de naturaleza autoinmunitaria (presencia
caracterizada por una extensa infiltración fibrosa de la glándula. El modo o forma de presentación de las diversas variantes de tiroiditis varía según su naturaleza y la preponderancia de la alteración anatómica o funcional a que den lugar. Por ello, se las describirá por separado. FORMAS FISIOPATOLÓGICAS
Prácticamente todos los pacientes tienen títulos séricos elevados de anticuerpos contra uno o más antígenos tiroideos (peroxidasa, tiroglobulina, receptor de TSH); infiltración linfocitaria del tejido tiroideo que involucra células B y T; y destrucción folicular, que es la característica distintiva de la tiroiditis. La tiroiditis autoinmune suele tener una evolución insidiosa con pérdida gradual de la función tiroidea que puede transcurrir en meses a años. Se cree que la causa de la tiroiditis de Hashimoto es una combinación de
de ciertos fármacos como interferón, litio, amiodarona; o una gran exposición al yodo, puede acelerarse el proceso de evolución final hacia el hipotiroidismo. La asociación familiar con la enfermedad de Graves y el hecho de que esta muchas veces evolucione hacia la tiroiditis de Hashimoto (y viceversa) indican que ambos procesos están fisiopatológicamente muy relacionados, aunque no fun cionalmente.
cualquier momento de la vida, desde la infancia hasta la vejez, aunque la mayoría de los casos se diagnostican entre los 20 y los 50 años, aproximadamente. El modo de presentación de la tiroiditis crónica autoinmune es variable. Puede ser el hallazgo de un bocio de consistencia aumentada, por lo general difuso, irregular y seudonodular a la palpación, aunque a veces es de tipo
carcinoma tiroideo. Más rara vez puede cursar con dolor a la palpación, que puede ser intenso. El curso usual de la tiroiditis autoinmune es la pérdida gradual de la función tiroidea. En los pacientes con formas subclínicas de
presencia de anticuerpos antitiroideos, la tasa de progresión hacia el hipotiroidismo clínico es de alrededor del 5% por año.
2
La mayoría de los casos de hipotiroidismo espontáneo se deben a una tiroiditis autoinmune y, en alrededor del
anticuerpos antitiroideos positivos, además de los anticuerpos estimuladores del receptor de TSH (TRAb). Otras formas de presentación son la tiroiditis destructiva y la silente, o la variedad posparto, en las que el proceso es transitorio, de resolución espontánea, con variabilidad de las manifestaciones funcionales (hipertiroidismo, hipotiroidismo o eutiroidismo) y, en ocasiones, con paso de uno a otro estado. Si bien la oftalmopatla tiroidea es un signo cardinal de la enfermedad de Graves-Basedow, puede observarse en alrededor del 5% de los pacientes con tiroiditis autoinmune acompañada de eutiroidismo o hipotiroidismo.
particularmente antiperoxidasa.
médico o, a veces, su observación por el paciente o por un familiar, lo que motiva la consulta. En otros casos mediante una ecografía tiroidea (cada vez más frecuente) puede visualizarse una hipoecogenicidad difusa con
Dado que las enfermedades tiroideas suelen tener una gran impronta familiar cada vez se llega al diagnóstico de tiroiditis con mayor frecuencia mediante el examen sistemático de familiares con riesgo de padecerla, en particular las hijas de mujeres con ese diagnóstico a quienes se lleva a la consulta para su detección precoz. Otro modo de presentación es la aparición de signos de hipotiroidismo que motivan la consulta, como dificultad para adelgazar, edema palpebral matutino, sequedad de la piel, calda del pelo, uñas frágiles, calambres, dolores musculares, que corresponden muchas veces a un grado más avanzado de hipotiroidismo. En muchas circunstancias el diagnóstico llega a través del estudio de rutina de una mujer en busca de fertilidad o que consulta por antecedentes de abortos espontáneos, evidenciándose la presencia de autoinmunidad tiroidea con disfunción tiroidea o sin ella.
el tipo de hipertrofia tiroidea a la palpación, los signos ecográficos y la presencia de autoanticuerpos positivos acompañados de una función tiroidea normal o disminuida. Es innecesario hacer una punción tiroidea para confirmar el diagnóstico. Esta solo debe realizarse cuando coexista un nódulo, por lo general único o dominante, con características ecográficas o clínicas sospechosas de malignidad. La aparición o el crecimiento abrupto de un nódulo o de bocio obliga a descartar la presencia de un linfoma, ya que los pacientes con tiroiditis autoinmune tienen un riesgo mayor de padecer este tipo de tumor. La tiroiditis autoinmune puede asociarse a otras entidades autoinmunes
también asociarse a otras entidades autoinmunes no endocrinas.
4 En los últimos años se describieron de manera c reciente formas atípicas de tiroiditis subaguda, caracterizadas por ser también de naturaleza aparentemente viral y cursar con hipertiroidismo, pero s in dolor cervical. Puede presentar dificultades diagnósticas, en particular en las variantes que cursan con hipertiroidismo subclínico. En estos casos, la expresión clínica puede ser de difícil interpretación, ya que puede manifestarse como un síndrome febril de origen desconocido o presentarse como un nódulo tiroideo indo loro. El diagnóstico diferencial se establece con la tiroiditis silente, que cursa también con baja captación de radioyodo y se requieren en ocasiones la punción aspirativa con aguja fina y el examen citológico para establecer el diagnóstico de tiroiditis subaguda mediante el hallazgo de las células gigantes multinucleadas. Las claves diagnósticas de la tiroiditis subaguda atípica para diferenciarla de una tiroiditis silente son:
otras.
tiroiditis infecciosas, es una verdadera emergencia endocrina con elevada
intervención inmediata. La infección llega a la tiroides a través de una fístula desde el seno piriforme o de una fístula desde el seno del cuarto arco branquial, o bien mediante una fístula de un conducto tirogloso persistente. Otras vías de
5 entrada de infección a la tiroides son la vía hemática a partir de faringitis, parotiditis, mastoiditis, otitis, infecciones del tracto respiratorio inferior, endocarditis, absceso periapical de un molar, etc., o la vía linfática. Asimismo, las tiroiditis infecciosas pueden desarrollarse como complicación posterior a una cirugía del cuello
aspirativa con aguja fina (PAAF) de tiroides. La fístula desde el seno piriforme es la forma más común de tiroiditis supurativa y se observa en los niños, aunque en raras ocasiones también en los adultos. A las tiroiditis infecciosas se las clasifica en agudas o crónicas; las primeras son las más frecuentes y causadas por gérmenes gram positivos y gram negativos. Las formas crónicas incluyen las tiroiditis por micobacterias,
Las formas agudas suelen presentarse como una tumoración extremadamente dolorosa, de rápido crecimiento, en la cara anterior del cuello, acompañada de fiebre 38 - 39 °C). En ciertas circunstancias, puede haber odinofagia, disfagia, disnea, estridor, ronquera, disfonía y tos. En el examen físico, la tumoración puede ser muy dura o fluctuante y existe rubor y gran sensibilidad a la palpación, que se vuelve intolerable para el paciente. En la evolución del proceso, se desarrolla una colección purulenta que busca abrirse camino hacia el exterior, de manera que la tumoración, como se mencionó, puede fistulizarse. Puede haber diseminación del proceso infeccioso a tejidos u órganos adyacentes como mediastino, tráquea, esófago y nervios simpáticos regionales. Otra complicación grave es la tromboflebitis séptica de la vena
tumefacción dolorosa de la región submaxilar y de la región laterocervical paralela al músculo esternocleidomastoideo. La neumonía, obstrucción o perforación traqueal, la mediastinitis necrosante, la pericarditis y la septicemia son otras complicaciones graves con alta morbimortalidad. Las formas crónicas tienen una evolución más solapada con menor
afectan sobre todo a pacientes diabéticos e inmunodeprimidos (fundamentalmente con HIV y leucemia). Entre los exámenes complementarios, lo más significativo es la eritrosedimentación muy elevada con leucocitosis y neutrofilia. Siempre se debe descartar la presencia del HIV. Los estudios de hormonas tiroideas carecen de valor, las cifras de captación de 1311 son variables y no orientadoras, y el centellograma mostrará de manera inespecífica un nódulo “frío”. La ecografía tiroidea pone en evidencia la colección uniloculada o multiloculada. La punción aspirativa con aguja fina con cultivo del material es clave para tipificar el germen causal. La presencia de gas en la tomografía computarizada o la resonancia magnética del cuello y el mediastino, así como la presencia de pus fétido sugieren infección por gérmenes anaerobios. Asimismo, la tomografía computarizada es útil para visualizar las fístulas del seno piriforme. El tránsito esofágico con bario o la laringoscopia directa son herramientas también empleadas para visualizar las fístulas y divertículos. El centellograma con 67Ga puede ser de utilidad en presencia de un síndrome febril de origen desconocido para reconocer una tiroiditis aguda como causa del proceso. En resumen:
pétrea de la glándula. De ahí también su denominación de tiroiditis leñosa. Se trata de una entidad sumamente rara en la que el parénquima tiroideo es reemplazado por un tejido fibroso denso, que a menudo invade los tejidos peritiroideos. Si bien su etiología ha sido materia de debate y controversia durante décadas, últimamente se considera que la tiroiditis de Riedel puede ocurrir como parte de una enfermedad sistémica relacionada con la inmunoglobulina G4 (IgG4). Esta entidad se caracteriza por una reacción inflamatoria difusa o con formación tumoral, única o múltiple, que afecta distintos órganos y que presenta un infiltrado linfoplasmocitario rico en células