Docsity
Docsity

Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes

Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity


Consigue puntos base para descargar
Consigue puntos base para descargar

Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium


Orientación Universidad
Orientación Universidad


Proliferación Nuclear: Tratados, Países y Desafios, Esquemas y mapas conceptuales de Derecho Internacional

Este documento aborda la proliferación nuclear en el mundo, incluyendo los países con armas nucleares, tratados internacionales para controlarla y sus desafíos. Se mencionan el Tratado de No-Proliferación Nuclear, el Tratado sobre Misiles Antibalísticos y el Tratado de Limitación de Armas Estratégicas, entre otros. Además, se discuten las posibilidades de terrorismo nuclear y las medidas para evitarlo.

Tipo: Esquemas y mapas conceptuales

2017/2018

Subido el 27/11/2022

katerine-lanza
katerine-lanza 🇭🇳

7 documentos

1 / 6

Toggle sidebar

Esta página no es visible en la vista previa

¡No te pierdas las partes importantes!

bg1
PROLIFERACIÓN NUCLEAR.
RIESGOS Y POSIBLES SOLUCIONES
Pablo Paniagua Sánchez
Comandante de Infantería.
Introducción
La proliferación nuclear es, hoy en día, una de las principales preocupaciones en el ámbi-
to de las relaciones internacionales. Nueve países (1) poseen armamento nuclear y es
posible que el número aumente. La crisis que desató el ensayo nuclear de Corea del
Norte y la negativa de Irán a detener su programa de enriquecimiento de uranio han avi-
vado el debate sobre la eficacia de las medidas internacionales para controlar la prolife-
ración del armamento nuclear.
En este artículo se van a intentar descubrir las dificultades y vulnerabilidades a las que
se enfrenta el Régimen de No Proliferación Nuclear (2), un Régimen que consta de dos
grupos de acuerdos o tratados.
En el ámbito internacional, con la finalidad de evitar que un mayor número de países dis-
pongan de armamento nuclear, encontramos el Tratado de No-Proliferación Nuclear
(TNP) del año 1970, como el Tratado más importante del Régimen. El Organismo Inter-
nacional de la Energía Atómica (OIEA) es el elemento técnico de control y promoción de
la energía nuclear y de ejecución de salvaguardias (3). Existen tratados que crean zonas
libres de armas nucleares, tratados prohibiendo ensayos nucleares, acuerdos de control
de las exportaciones que puedan ocasionar episodios de proliferación nuclear o de misi-
les portadores y otras medidas como la Iniciativa de Seguridad contra la Proliferación, la
resolución 1540 de Naciones Unidas o el Convenio Internacional para la Represión de
los Actos de Terrorismo Nuclear.
El otro grupo de acuerdos está formado por los tratados bilaterales entre Estados Uni-
dos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS)/Rusia con la finalidad de
detener la escalada y reducir el armamento nuclear, los más importantes son: el Tratado
sobre Misiles Antibalísticos (ABM) y los Tratados de Limitación de Armas Estratégicas
(SALT) de la década de los años setenta, que supusieron un freno a la carrera de arma-
mentos y el inicio de la distensión; el Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Inter-
—111—
(1) Estados Unidos (1945), Rusia (1949), Reino Unido (1952), Francia (1960), China (1964), Israel (aproxima-
damente 1970), India (1974), Pakistán (1998) y Corea del Norte (prueba con probable éxito en 2006).
(2) Entendiendo por tal el conjunto de medidas, acuerdos y tratados que pretenden evitar la proliferación de
armamento nuclear en el mundo y conseguir, finalmente, su desaparición.
(3) El sistema de salvaguardias tiene por objeto detectar la desviación de materiales nucleares que podrían
utilizarse de manera indebida para la fabricación de armas nucleares.
pf3
pf4
pf5

Vista previa parcial del texto

¡Descarga Proliferación Nuclear: Tratados, Países y Desafios y más Esquemas y mapas conceptuales en PDF de Derecho Internacional solo en Docsity!

PROLIFERACIÓN NUCLEAR.

RIESGOS Y POSIBLES SOLUCIONES

Pablo Paniagua Sánchez Comandante de Infantería.

Introducción

La proliferación nuclear es, hoy en día, una de las principales preocupaciones en el ámbi- to de las relaciones internacionales. Nueve países (1) poseen armamento nuclear y es posible que el número aumente. La crisis que desató el ensayo nuclear de Corea del Norte y la negativa de Irán a detener su programa de enriquecimiento de uranio han avi- vado el debate sobre la eficacia de las medidas internacionales para controlar la prolife- ración del armamento nuclear.

En este artículo se van a intentar descubrir las dificultades y vulnerabilidades a las que se enfrenta el Régimen de No Proliferación Nuclear (2), un Régimen que consta de dos grupos de acuerdos o tratados.

En el ámbito internacional, con la finalidad de evitar que un mayor número de países dis- pongan de armamento nuclear, encontramos el Tratado de No-Proliferación Nuclear (TNP) del año 1970, como el Tratado más importante del Régimen. El Organismo Inter- nacional de la Energía Atómica (OIEA) es el elemento técnico de control y promoción de la energía nuclear y de ejecución de salvaguardias (3). Existen tratados que crean zonas libres de armas nucleares, tratados prohibiendo ensayos nucleares, acuerdos de control de las exportaciones que puedan ocasionar episodios de proliferación nuclear o de misi- les portadores y otras medidas como la Iniciativa de Seguridad contra la Proliferación, la resolución 1540 de Naciones Unidas o el Convenio Internacional para la Represión de los Actos de Terrorismo Nuclear.

El otro grupo de acuerdos está formado por los tratados bilaterales entre Estados Uni- dos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS)/Rusia con la finalidad de detener la escalada y reducir el armamento nuclear, los más importantes son: el Tratado sobre Misiles Antibalísticos (ABM) y los Tratados de Limitación de Armas Estratégicas (SALT) de la década de los años setenta, que supusieron un freno a la carrera de arma- mentos y el inicio de la distensión; el Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Inter-

(1) Estados Unidos (1945), Rusia (1949), Reino Unido (1952), Francia (1960), China (1964), Israel (aproxima- damente 1970), India (1974), Pakistán (1998) y Corea del Norte (prueba con probable éxito en 2006). (2) Entendiendo por tal el conjunto de medidas, acuerdos y tratados que pretenden evitar la proliferación de armamento nuclear en el mundo y conseguir, finalmente, su desaparición. (3) El sistema de salvaguardias tiene por objeto detectar la desviación de materiales nucleares que podrían utilizarse de manera indebida para la fabricación de armas nucleares.

medio (INF) y los Tratados de Reducción de Armas Estratégicas (START), que iniciaron el desarme; en fechas más recientes, año 2002, se firmó el Tratado sobre Reducción de Oji- vas Nucleares Estratégicas o Tratado de Moscú (SORT), que proporciona una enorme flexibilidad, al permitir a cada parte determinar la configuración exacta de sus fuerzas nucleares estratégicas, dentro de un límite superior establecido.

Los efectos que el Régimen ha producido en cuanto a limitar el número de países posee- dores de armamento nuclear (4) han sido beneficiosos, pero no ha conseguido que, 37 años después de ser firmado, se haya eliminado la presencia de armamento nuclear sobre la Tie- rra (5). Además, la existencia de grupos terroristas dispuestos a utilizar en sus atentados dicho armamento (6), supone un serio riesgo a tener en cuenta. El balance de los tratados bilaterales entre Estados Unidos y Rusia debe ponderarse en su justa medida. Es cierto que las reducciones han sido realmente importantes y lo seguirán siendo, pero también lo es que el ritmo al que se ha producido ha tenido mucho más que ver el panorama estratégico mun- dial y los intereses de los países implicados que el respeto al artículo VI del TNP.

La situación actual del TNP, tras la Conferencia de Revisión del mismo del año 2005, es de crisis. La cuestión de fondo descansa dos ideas fuerza contrapuestas y actualmente casi irreconciliables: los países no alineados centran sus posiciones en torno a la apli- cación del artículo VI del Tratado mientras que a Estados Unidos, fundamentalmente, le preocupa que nuevos países puedan adquirir la condición de nuclear. La cuestión del arsenal nuclear de Israel, siempre presente, complica aún más la situación.

Para entender esta situación de crisis no se debe perder de vista que la formación del Régimen de No Proliferación Nuclear se inició después de la Segunda Guerra Mundial, con una estructura de poder internacional basada en la Organización de Naciones Uni- das, con su Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CSNU) al frente. Las similitudes en cuanto a cuota de poder con el TNP son muy claras: las cinco potencias vencedoras de la citada guerra mundial son las que ocupan un sillón permanente en el CSNU, las úni- cas con derecho de veto en el mismo y las únicas autorizadas por el TNP a poseer arma- mento nuclear. En la actualidad, dicha estructura de poder está cada vez más cuestiona- da al existir un mayor número de países y organizaciones regionales con peso en las relaciones internacionales. Estos últimos están cada vez menos dispuestos a aceptar la situación de privilegio con respecto al armamento nuclear de unos países en detrimento de otros, situación que lleva alargándose desde el año 1970 en que se firmó el TNP.

(4) En el año 1960, el número de países con armamento nuclear o con programas de investigación y desa- rrollo ascendía a 23. Desde el inicio de la carrera nuclear, un total de 35 países han tenido armamento, programas o intenciones de obtener armamento nuclear. (5) Cuando el artículo VI del TNP reza: «Cada parte en el Tratado se compromete a celebrar negociaciones de buena fe sobre medidas eficaces relativas a la cesación de la carrera de armamentos nucleares en fecha cercana y el desarme nuclear, y sobre un tratado de desarme general y completo bajo estricto con- trol internacional.» (6) Se podrían contemplar cuatro posibilidades diferentes de terrorismo nuclear: el robo o la adquisición de un arma nuclear intacta, el robo o la compra de material fisible con el cual se puedan confeccionar armas nucleares, el ataque o sabotaje a un sitio nuclear para causar un incidente de contaminación y el uso de material radiactivo para fabricar un artefacto de dispersión radiológica o una «bomba sucia». CAMERON , Gavin: Terrorismo nuclear: ¿Armas para vender o armas para comprar?, Departamento de Estado de Esta- dos Unidos, http://usinfo.state.gov/journals/itps/0305/ijps/cameron.htm.

del OIEA; que el derecho de retiro no se pudiera ejercer en los casos en el que el Estado en cuestión estuviera incumpliendo o se presumiera que estuviera incumpliendo el Trata- do, interviniendo el CSNU ante el riesgo para la paz y seguridad internacional y la privación de cualquier tipo de apoyo en materia nuclear por parte de los países proveedores. Una solución para limitar los efectos de un abandono del Tratado es continuar con el estable- cimiento de zonas libres de armas nucleares que fortalecen enormemente el Régimen. De este modo, un posible país proliferador estaría sometido tanto a la presión internacional como regional, con la particularidad de que los tratados regionales están hechos a medi- da de las necesidades de seguridad específicas. Se considera muy importante establecer nuevas zonas libres de armas nucleares en Oriente Medio y en la península Coreana en pri- mera instancia, ampliándolas posteriormente hasta cubrir la totalidad del planeta. Cuestio- nes como los acuerdos en materia nuclear entre Estados Unidos e India de marzo de 2007, aún no finalizados, no se pueden tratar de modo exclusivamente bilateral, sino dentro del TNP, ya que supone que un país «proliferador» obtiene beneficios equivalentes a un país dentro del Régimen, invalidando el sistema.

Conseguir la universalidad el TNP sería una medida muy acertada. El ingreso o reingreso en el mismo de Israel, India, Pakistán y Corea del Norte no podría ser como países nuclea- res y dichos países tampoco aceptarían hacerlo como no nucleares. La solución a adoptar debe ser forzosamente de compromiso, abordando reducciones de armamento nuclear sujetas a salvaguardas del OIEA y situando progresivamente sus instalaciones bajo control de dicho Organismo; todo ello sin darles la consideración de potencias nucleares de iure , ya que no se puede perder de vista que son países que se han obtenido su capacidad nuclear al margen de la comunidad internacional y, por tanto, se daría carta de naturaleza a acciones similares de otros países para alcanzar dicha capacidad.

Independientemente que, debido a maniobras políticas, la obtención de capacidad nuclear pueda conseguirse aunque sea descubierto un determinado programa, es nece- sario reforzar el sistema de salvaguardias para evitar sorpresas (como los programas clandestinos de Irak o Libia en los años noventa). El Protocolo Adicional del OIEA (9) debe ser aprobado por todos los miembros del TNP para limitar esta posibilidad. Tam- bién se considera muy importante finalizar con éxito las negociaciones relativas al acuer- do de prohibición de la producción de material fisible para la fabricación de armamento nuclear (10) bajo control del OIEA.

La seguridad física del armamento, instalaciones y material nuclear (11) debe mejorarse, ya que no siguen los mismos estándares de exigencia para prevenir el sabotaje, robo o uso indebido de dicho material. El OIEA dispone de fondos aportados voluntariamente

(9) El Protocolo Adicional proporciona al OIEA instrumentos ampliados para obtener una imagen mucho más completa de las actividades y planes nucleares de un Estado. Tiene su sentido en la búsqueda de actividades y materiales nucleares no declarados frente a las salvaguardias ordinarias que verifican exclusivamente aquellas actividades y materiales declarados. (10) Estados Unidos propuso en mayo de 2006 un tratado para la prohibición de la producción de material fisible utilizable para la fabricación de armas nucleares. El borrador fue presentado en la Conferencia de Desarme de Ginebra. Dos aspectos importantes de esta propuesta son: su entrada en vigor, que se establece en el momento en que los cinco países nucleares firmantes del TNP lo ratifiquen y la no exis- tencia de mecanismos de verificación considerando a las naciones responsables de ello.

por los países para este concepto pero son escasos y tienen restricciones de uso. Con respecto a las instalaciones civiles, Estados Unidos y otros países desarrollados abogan por recurrir a instalaciones y centrales nucleares que trabajen con uranio poco enrique- cido para eliminar la posibilidad de utilización directa de material sustraído de dichos establecimientos en la fabricación de armamento nuclear (12). El Servicio Internacional de Asesoramiento sobre Protección Física del OIEA puede realizar una valoración de seguridad en cualquier país para mejorar dichos estándares del mismo modo que puede comprobarlo en los países receptores de material nuclear como condición previa a la transacción de dichos materiales (13).

Existe una cantidad significativa de científicos y expertos nucleares en la fabricación de armamento en situación de desempleo o sin un puesto de trabajo adecuado (14). Este personal puede ser contratado por países con intenciones de desarrollar un programa nuclear o incluso por grupos terroristas. Es necesario continuar y ampliar programas en el ámbito internacional que, proporcionando puestos de trabajo acordes a sus conoci- mientos, eviten esta posibilidad (15).

(11) El número de instalaciones nucleares y las cantidades de materiales nucleares existentes en todo el mundo son un componente básico para calcular el riesgo mundial. Con respecto a los materiales nucleares, en todo el mundo hay en funcionamiento 442 reactores de potencia y 248 reactores de inves- tigación (a los que hay que añadir otros 240 en régimen de parada). Además, hay 18 plantas de con- versión, 40 plantas de fabricación de combustible, 7 plantas de reprocesamiento, 13 plantas de enri- quecimiento, 89 instalaciones de almacenamiento por separado y 74 instalaciones de otro tipo sometidas a salvaguardias. Informe Anual para 2005 de la Agencia de Energía Internacional Atómica (IAEA) (GC(50)/5), citado en Seguridad física nuclear-Medidas de protección contra el terrorismo nucle- ar, p. 4, IAEA GOV/2006/46-GC(50)/13. Se estima que, al final de 2003, había en el mundo un stock de 1.855 toneladas de plutonio (1.700 para uso civil y 155 para uso militar) y 1.900 toneladas de uranio enri- quecido (1.725 para uso militar y 175 para uso civil). ALBRIGHT , David: and KRAMER , Kimberly: «Fissile Material: Stockpiles Still Growing» en Bulletin of the Atomic Scientists, p. 14, november/december 2004. (12) La ampliación de esta medida resulta complicada ya que, actualmente, 38 países, muchos de ellos en vías de desarrollo, disponen de instalaciones nucleares que trabajan con uranio altamente enriquecido. Difícilmente pueden cambiar a uranio poco enriquecido sin ayudas millonarias, «Research Reactors», World Nuclear Association, http://www.world-nuclear.org/info/inf61.html. (13) No todos los países exportadores cuentan con equipos para verificación de protección física en los Estados receptores. (14) Fundamentalmente en Rusia y en las antiguas repúblicas soviéticas. Según fuentes del Ministerio de Defensa de Ucrania, confirmadas por el Ukraine Centre for Independant Political Research (Kiev, 1992), ambas citadas en SALAZAR SERANTES, Gonzalo de: El nuevo desafío: la proliferación nuclear en el umbral del siglo XXI, p. 132, Documentos CIDOB, Seguridad y Defensa, 2004 en 1992 había en la URSS unas 300.000 personas relacionadas con la producción de armamento nuclear, 15.000 personas relacionadas directamente con su producción, y 3.000 conocedoras del desarrollo, diseño y funcionamiento del mismo. En las páginas 127-128 de la obra citada, Gonzalo de Salazar Serantes expone el problema de excedente de personal y las dificultades de pagos que sufrían como consecuencia de la reducción drás- tica de producción nuclear de la Federación Rusa con respecto a la extinguida URSS (se pasó, por ejemplo, de producir 3.000 cabezas nucleares al año a solamente 50). (15) Estados Unidos está desarrollando un programa específico en este sentido que trata de proporcionar un puesto de trabajo estable a personal relacionado con la investigación sobre armamento nuclear. A finales de 2005 se estimaba que se había alcanzado un 30% del programa que incluye un total de 15.000-20.000 expertos soviéticos sin trabajo, BUNN, Matthew and W IER , Anthony: Securing the Bomb. Harvard University, p. 882, 2006, http://www.nti.org/securingthebomb. Son necesarios más esfuerzos económicos y por parte del OIEA para minimizar esta vulnerabilidad.