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Variedades geográficas del español septentrional y meridional, Esquemas y mapas conceptuales de Lengua y Literatura

Las variedades dialectales del español en la Península Ibérica, destacando las diferencias entre el español septentrional y meridional. Se mencionan las influencias de otras lenguas y dialectos históricos en la evolución del español, así como las peculiaridades de cada variedad geográfica. Se detallan los rasgos principales del español norteño y meridional, y se describen las variedades dialectales intermedias en el centro de la Península. También se mencionan las variedades dialectales en las zonas bilingües.

Tipo: Esquemas y mapas conceptuales

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VARIEDADES GEOGRÁFICAS DEL ESPAÑOL SEPTENTRIONAL.
El español se ha diversificado en diversos dialectos debido fundamentalmente a dos factores. Por un lado, la
influencia de otras lenguas (catalán, gallego y vasco) y dialectos históricos (astur-leonés y navarro-aragonés); por
otro, su propia evolución histórica que ha determinado dos variedades geográficas diferentes: la meridional,
compuesta por Andalucía, Canarias y América que se caracteriza por su tendencia innovadora en lo fonológico; y,
frente a ella, la septentrional, que nomina la mitad norte de la Península, más conservadora en la evolución fonética.
Entre ambas, se observa en el centro de la Península variedades dialectales intermedias (el extremeño, el murciano
y el habla manchega) en las que no hay seseo ni ceceo.
Los rasgos principales del español norteño o septentrional son la distinción de los fonemas /s/ y /q/ y la
pronunciación no aspirada de la /s/ final de sílaba. Su expansión por la península implica que el español septentrional
presente múltiples peculiaridades según las zonas. Distinguimos cuatro.
1. Variedad norteña central. Coincide aproximadamente con Castilla y se extiende hasta La Mancha. Son
rasgos peculiares del castellano de esta zona: el leísmo de persona (A Mario le vi ayer), el laísmo (La di un
regalo), la relajación de la -d- intervocálica, sobre todo en el sufijo -ado (mercao por mercado) y la pronunciación
fuerte de la -d final de palabra (verdaz por verdad). También son frecuentes el empleo del infinitivo con valor
de imperativo (Salir por Salid) y la adición de una -s en la segunda persona del singular del pretérito perfecto
simple (comistes por comiste).
2. Variedad oriental o aragonesa. El castellano hablado en Aragón presenta particularidades que proceden,
principalmente, del contacto con el antiguo navarroaragonés. Entre sus rasgos, destacan: la entonación
ascendente y el alargamiento de la vocal final; la tendencia a pronunciar como graves las palabras castellanas
esdrújulas (cantaro por cántaro); el empleo de pues al final del enunciado; el uso de los pronombres de sujeto
como término de preposición (de yo por de mí) y el uso del diminutivo en -ico (bonico).
3. Variedad occidental o leonesa. La influencia del bable en el español de la zona es muy evidente en
Asturias y en algunas zonas de Cáceres y Salamanca. Los rasgos más significativos son la tendencia a cerrar
las vocales finales -e, -o (mediu, nochi); la posposición de los pronombres átonos (Acuérdome por Me acuerdo);
el uso de verbos intransitivos como transitivos (Has caído el jarrón); la apócope de la vocal final -e en las
formas verbales (Ya sal Juan por Ya sale Juan); el uso de la negación non; y la formación del diminutivo con
el sufijo -in (guapín).
4. El castellano en las zonas bilingües. El castellano adopta en las comunidades autónomas bilingües
realizaciones peculiares (interferencias y préstamos léxicos), lo que conocemos comúnmente como acento.
La influencia del catalán se observa en la articulación velar del fonema /l/; la pronunciación de la -d final
de palabra casi como una t (verdat, Madrit); el uso del artículo con el nombre propio (el Joan); y el fenómeno
del dequeísmo (Pienso de que no tienes razón). El castellano hablado en Galicia se caracteriza por la reducción
de los grupos consonánticos ct, cs y gn (perfeto, esato e inorar por perfecto, exacto e ignorar); en el uso exclusivo
del pretérito perfecto simple (Ahora lo vi, por Ahora lo he visto); o en la predilección por el diminutivo -iño/-
iña. Por último, lo más destacado del español hablado en Euskadi y Navarra, es el uso del condicional en
lugar del imperfecto de subjuntivo (Si vendrías, te invitaría a comer por Si vinieras…).
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VARIEDADES GEOGRÁFICAS DEL ESPAÑOL SEPTENTRIONAL.

El español se ha diversificado en diversos dialectos debido fundamentalmente a dos factores. Por un lado, la influencia de otras lenguas (catalán, gallego y vasco) y dialectos históricos (astur-leonés y navarro-aragonés); por otro, su propia evolución histórica que ha determinado dos variedades geográficas diferentes: la meridional , compuesta por Andalucía, Canarias y América que se caracteriza por su tendencia innovadora en lo fonológico; y, frente a ella, la septentrional , que nomina la mitad norte de la Península, más conservadora en la evolución fonética. Entre ambas, se observa en el centro de la Península variedades dialectales intermedias (el extremeño, el murciano y el habla manchega) en las que no hay seseo ni ceceo. Los rasgos principales del español norteño o septentrional son la distinción de los fonemas /s/ y /q/ y la pronunciación no aspirada de la /s/ final de sílaba. Su expansión por la península implica que el español septentrional presente múltiples peculiaridades según las zonas. Distinguimos cuatro.

  1. Variedad norteña central. Coincide aproximadamente con Castilla y se extiende hasta La Mancha. Son rasgos peculiares del castellano de esta zona: el leísmo de persona ( A Mario le vi ayer ), el laísmo ( La di un regalo ), la relajación de la - d- intervocálica, sobre todo en el sufijo - ado ( mercao por mercado ) y la pronunciación fuerte de la - d final de palabra ( verdaz por verdad ). También son frecuentes el empleo del infinitivo con valor de imperativo ( Salir por Salid ) y la adición de una - s en la segunda persona del singular del pretérito perfecto simple ( comistes por comiste ).
  2. Variedad oriental o aragonesa. El castellano hablado en Aragón presenta particularidades que proceden, principalmente, del contacto con el antiguo navarroaragonés. Entre sus rasgos, destacan: la entonación ascendente y el alargamiento de la vocal final; la tendencia a pronunciar como graves las palabras castellanas esdrújulas ( cantaro por cántaro ); el empleo de pues al final del enunciado; el uso de los pronombres de sujeto como término de preposición ( de yo por de mí ) y el uso del diminutivo en - ico ( bonico ).
  3. Variedad occidental o leonesa. La influencia del bable en el español de la zona es muy evidente en Asturias y en algunas zonas de Cáceres y Salamanca. Los rasgos más significativos son la tendencia a cerrar las vocales finales - e , - o ( mediu , nochi ); la posposición de los pronombres átonos ( Acuérdome por Me acuerdo ); el uso de verbos intransitivos como transitivos ( Has caído el jarrón ); la apócope de la vocal final - e en las formas verbales ( Ya sal Juan por Ya sale Juan ); el uso de la negación non ; y la formación del diminutivo con el sufijo - in ( guapín ).
  4. El castellano en las zonas bilingües. El castellano adopta en las comunidades autónomas bilingües realizaciones peculiares (interferencias y préstamos léxicos), lo que conocemos comúnmente como acento. La influencia del catalán se observa en la articulación velar del fonema /l/; la pronunciación de la - d final de palabra casi como una t ( verdat, Madrit ); el uso del artículo con el nombre propio ( el Joan ); y el fenómeno del dequeísmo ( Pienso de que no tienes razón ). El castellano hablado en Galicia se caracteriza por la reducción de los grupos consonánticos ct , cs y gn ( perfeto , esato e inorar por perfecto , exacto e ignorar ); en el uso exclusivo del pretérito perfecto simple ( Ahora lo vi , por Ahora lo he visto ); o en la predilección por el diminutivo - iño/- iña. Por último, lo más destacado del español hablado en Euskadi y Navarra , es el uso del condicional en lugar del imperfecto de subjuntivo ( Si vendrías, te invitaría a comer por Si vinieras… ).

VARIEDADES GEOGRÁFICAS DEL ESPAÑOL MERIDIONAL.

El español se ha diversificado en diversos dialectos debido fundamentalmente a dos factores. Por un lado, la influencia de otras lenguas (catalán, gallego y vasco) y dialectos históricos (astur-leonés y navarro-aragonés); por otro, su propia evolución histórica que ha determinado dos variedades geográficas diferentes: la meridional , compuesta por Andalucía, Canarias y América que se caracteriza por su tendencia innovadora en lo fonológico; y, frente a ella, la septentrional , que nomina la mitad norte de la Península, más conservadora en la evolución fonética. Entre ambas, se observa en el centro de la Península variedades dialectales intermedias (el extremeño, el murciano y el habla manchega) en las que no hay seseo ni ceceo, pero existen otros rasgos meridionales. En el siglo XIII, el castellano tenía seis consonantes alveolo-palatales, tres sordas (/s/ /ŝ/ /š/) y tres sonoras (/z/ /ˆz/ /ž/). A lo largo de los siglos XVI y XVII, las sonoras pasan a pronunciarse como sordas convirtiéndose en los fonemas actuales /s/ /θ/ /χ/. En Andalucía, sin embargo, los fonemas /s/ y /θ/ se acaban confundiendo, realizado en algunos lugares como [s] y en otros como [θ]: aparecen así los fenómenos del seseo y del ceceo. Esta evolución constituye el

inicio de la diferenciación del castellano en dos variedades distintas , la norteña (o norma toledana ) y la meridional

(o norma sevillana ). La norma sevillana será la que se extienda por Canarias y América. La norma toledana,

dominante en el resto de la Península, sirvió para fijar el modelo común de la lengua escrita. Los rasgos que se aceptan como propios del castellano meridional responden a la simplificación del sistema consonántico y la relajación articulatoria. Los principales dialectos meridionales de España el andaluz y el canario. Lo que hay son diferentes variedades andaluzas de límite poco preciso. En este sentido, se puede distinguir entre una variedad oriental y otra occidental. En la primera, la aspiración y pérdida de la - s implosiva ha provocado que la vocal anterior se pronuncie mucho más abierta y alargada permitiendo así distinguir el singular del plural ([kása] casa de [kásä] casas ). Esto implica que el andaluz oriental tendría un sistema vocálico compuesto de diez vocales , cinco cerradas y cinco abiertas por la caída de la - s. Al mismo tiempo, se podría hablar de tres zonas dependiendo de si se distingue entre los fonemas /s/ y /q/ (zona noreste de Andalucía), se practique el seseo (la franja central de Andalucía que incluye la capital sevillana) o predomine el ceceo (zona sur de Andalucía, la costa y la provincia de Sevilla). Hay que mencionar otras características del andaluz: el yeísmo ; la aspiración de la /x/ y de la - s implosiva; la confusión de l y r implosivas y la confluencia de vosotros y ustedes. El canario comparte con el andaluz estos rasgos y las peculiaridades más significativas son la vocalización de - l y

- r en posición final de sílaba ( cueipo por cuerpo ), la pronunciación sonorizada de la ch como una y algo más fuerte ( muyayo por muchacho ); y la presencia de guanchismos (gofio) y americanismos ( guagua ). En el centro de la Península, aparecen algunas variedades dialectales que constituyen los dialectos de transición entre el castellano norteño y el meridional. Por Extremadura, La Mancha y Murcia se han extendido los fenómenos como el yeísmo , la aspiración - s y /x/ y la confusión entre - l y - r. Además, el extremeño ofrece leonesismos. El murciano , tiene una notable influencia aragonesa (uso de los diminutivos - ico/-ica , - iquio/-iquia , y la presencia de aragonesismos y catalanismos). Como rasgo meridional peculiar destaca el seseo en la zona de Cartagena.

EL ESPAÑOL DE AMÉRICA.

El español de América es el conjunto de variedades dialectales del castellano hablado a lo largo del continente americano desde Estados Unidos hasta el extremo meridional de Chile y Argentina. El proceso de hispanización de América se inició en 1492. La mayoría de los conquistadores españoles eran de origen andaluz , extremeño o canario, por lo que el andaluz resultó la base del español de América. Esto provocó la formación de dos grandes áreas lingüísticas: la zona del Caribe (las Antillas, Venezuela, Colombia y Centroamérica) más innovadora ya que fue la primera que se colonizó y, por tanto, la que recibió una mayor influencia andaluza; y las tierras altas del interior (México, Perú y Ecuador) más conservadora por la presencia de las cortes virreinales y donde se difundió la norma culta castellana. A estas dos cabría añadir una zona del Sur (Chile, Paraguay, Argentina y Uruguay) que tuvieron un giro peculiar en la evolución del español en la zona. Los rasgos lingüísticos más extendidos del español de América son los siguientes: RASGOS FÓNICOS. — Seseo. Es la confusión del fonema /q/ con /s/. Es el rasgo más general y se extiende prácticamente por toda Hispanoamérica. — Yeísmo. Identificación del fonema /λ/ con /y/, aunque la distinción entre ambos fonemas se conserva todavía en las tierras altas de Sudamérica. Es peculiar la realización de /y/ en el Río de la Plata, donde pronuncian este fonema con un fuerte rehilamiento : calle [káže]. — Aspiración de la - s implosiva , que a menudo se asimila a la consonante siguiente e incluso llega a perderse (sobre todo en el habla del Caribe). Se mantiene - s en las tierras altas de Sudamérica. —La confusión de - l y - r implosivas. Se produce casi en las mismas zonas que la aspiración de la - s. A menudo cae también la - r final ( comprá por comprar ). —La aspiración de la /x /. Se da sobre todo en la zona del Caribe. RASGOS MORFOSINTÁCTICOS. —El Voseo. Es un fenómeno típico de ciertas zonas de América. Al generalizarse el uso de vuestra merced (> usted ) como tratamiento de respeto, en España y la mayor parte de Hispanoamérica vos acabó desapareciendo. Sin embargo,

en América Central, Argentina, Paraguay y Uruguay fue la forma tú la que desapareció de manera que hoy en día se

utiliza vos para el tratamiento de confianza. Esto ha supuesto la desaparición en toda Hispanoamérica de vosotros y vuestro sustituido por el plural ustedes , como sucede en Andalucía Occidental y Canarias. —Ausencia de los fenómenos de leísmo , laísmo y loísmo. Solo en algunas zonas se pueden encontrar casos aislados de leísmo de persona. — Sufijos. En Hispanoamérica se usan algunos sufijos diferentes a los utilizados en España., por ejemplo, - ada, ida : muchachada , platicada. — Formas verbales. Se prefiere el pretérito perfecto simple en usos en los que en España empleamos el compuesto: ( viniste por has venido ). En el imperfecto de subjuntivo se prefiere la forma - ra (frente a - se ). —El uso de adverbios, preposiciones y conjunciones extraños en el castellano peninsular: Ponlo allí no más [=mismo]; Recién lo terminó [=ahora mismo]. RASGOS LÉXICOS. El léxico dialectal hispanoamericano se caracteriza por la pervivencia de arcaísmos ( pollera ‘falda’, prieto ‘negro’); la herencia del léxico andaluz y canario ( botar ‘arrojar’, mordida ‘soborno’); la penetración de ciertos extranjerismos , especialmente anglicismos e italianismos ( pibe ‘muchacho’); pero, sobre todo, por la enorme influencia que las lenguas precolombinas (náhuatl, guaraní, quechua y maya) han dejado en el vocabulario del español de américa ( canoa, maíz, tabaco, tiburón… ).