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Este documento analiza el proceso de urbanización en América Latina y la concentración de población en ciudades grandes. Se discute el interés de actores dominantes en continuar la urbanización, especialmente en condiciones precarias, y la ambivalencia política y conceptual frente a la migración. Además, se examina el papel de las ciudades medianas y pequeñas en el contexto de la urbanización y la pobreza urbana. El texto incluye datos estadísticos sobre el crecimiento de ciudades en América Latina.
Tipo: Apuntes
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1.1. Conceptos y definiciones
El presente trabajo se articula en torno a los tres conceptos que conforman su título: población, territorio y desarrollo sustentable. Se trata de conceptos complejos y ricos y que muchas veces suelen ser polisémicos. De esta manera, su definición inicial no solo contribuye a la delimitación teórica sino que también apunta a la precisión semántica.
El concepto de población utilizado en este documento supera con creces las cinco acepciones que acepta la Real Academia de la Lengua Española, que, en general, apuntan a un “conjunto de personas que habitan la Tierra o cualquier división geográfica de ella” (www.rae.es, consulta en línea, 04-04-2011)^1. Para los demógrafos y los estudiosos de las relaciones entre la población y el desarrollo, la voz población alude a la cantidad, crecimiento, estructura y localización de las personas y a las variables demográficas que determinan lo anterior (fecundidad, mortalidad y migración). Ahora bien, el mandato recibido en el caso del presente documento exige una delimitación del concepto anterior. En efecto, el concepto de población que se usará en este trabajo corresponde básicamente a las dimensiones de localización y movilidad territorial (migración, en particular interna) de las personas. La cuantía, el crecimiento y la estructura de la población estarán presentes, por cierto, pero básicamente para describir y comparar espacios subnacionales. Eventualmente, la mortalidad y la fecundidad también aparecerán, pero nuevamente como variables de la dinámica demográfica de espacio subnacionales y no como variables de análisis detallado en sí.
El concepto de territorio que se usará en este documento depende del concepto de población antes precisado. Como este último pone énfasis en la localización y movilidad dentro de los países, la noción de territorio que se usará en este trabajo corresponderá principalmente a espacios subnacionales. Ocasionalmente se usarán espacios multinacionales , sea porque se trata de áreas fronterizas (binacionales o hasta trinacionales), o porque el tipo de relación que se está analizando tiene sentido básicamente a escalas geográficas más agregadas que la nacional (por ejemplo, algunos de los efectos del cambio climático) o porque la variable de población relevante es la migración internacional.
Dicho esto, aún resta bastante para especificar el concepto de territorio usado en este texto. Las acepciones del diccionario^2 son útiles pero insuficientes. Son útiles porque sus componentes físicos (geográficos) y administrativos son claves para el análisis. Pero desconocen dimensiones muy relevantes del territorio para este trabajo, entre ellas, las de posicionamiento, conectividad, e
(^1) La Real Academia de la Lengua Española acepta las siguientes acepciones: a) acción y efecto de poblar; b)
conjunto de personas que habitan la Tierra o cualquier división geográfica de ella; c) conjunto de edificios y espacios de una ciudad; d) conjunto de individuos de la misma especie que ocupan una misma área geográfica; e) conjunto de los individuos o cosas sometido a una evaluación estadística mediante muestreo. (^2) La Real Academia de la Lengua Española acepta las siguientes acepciones: a) Porción de la superficie terrestre
perteneciente a una nación, región, provincia, etc.; b) terreno (campo o esfera de acción); c) Circuito o término que comprende una jurisdicción, un cometido oficial u otra función análoga; d) Terreno o lugar concreto, como una cueva, un árbol o un hormiguero, donde vive un determinado animal, o un grupo de animales relacionados por vínculos de familia, y que es defendido frente a la invasión de otros congéneres.
es un patrón de ocupación del territorio, un atributo del territorio que lo distingue respecto de otros y que tiene rasgos particulares en materia productiva, distributiva, consumidora, administrativa, simbólica y de “modo de vida”. En tal sentido, una primera aproximación a esta distinción tiene que ser la que se basa en las definiciones nacionales de urbano y rural. Pero como estas definiciones difieren entre sí, a veces significativamente, el análisis deberá ser complementado, en la medida de lo posible, con otras definiciones que garanticen comparabilidad. Análisis complementarios, basados en investigaciones previas disponibles, procurarán rescatar el gradiente urbano y rural, así como los ámbitos y modalidades de interacción donde las fronteras se hacen borrosas y hasta completamente difusas.
Otro ámbito que escapa a las delimitaciones administrativas es el de las ciudades y las áreas metropolitanas que suelen ocupar parcialmente una o más DAME. En este caso, operar con la mancha urbana –la opción que aconseja el rigor- resulta muy complicado sobre todo para el manejo de cientos y miles de ciudades como se hará en este trabajo. Por lo mismo, casi sin excepción la delimitación de las ciudades corresponderá a la DAME o las DAME en que se sitúa.
Hay varios otros territorios de interés que definitivamente escapan a las divisiones administrativas o están de hecho al margen de ellas. De hecho, este es el caso de la mayor parte de las escalas naturales inherentes a la envergadura y funcionamiento de los ecosistemas, incluyendo en este funcionamiento las relaciones entre la población y el ecosistema. Un ejemplo relevante es el de las cuencas, claves para el análisis de las relaciones entre población y recursos hídricos, por ejemplo. Desde otra perspectiva, está bien documentado que cambios ambientales locales pueden tener efectos regionales o hasta globales, en cuyo caso hasta los límites administrativos nacionales son insuficientes. Por otro lado, los análisis de la segregación residencial requieren con frecuencia escalas muy desagregadas –zonas censales, barrios o manzanas- las que carecen de estatus administrativo. En estos casos, el análisis se efectuará a la escala pertinente técnicamente, pero las conclusiones de política referirán a los gobiernos locales más cercanos a cada caso.
Como referencia comparativa, el Banco Mundial en su documento Informe del Desarrollo Mundial de 2009 usó las escalas internacional, nacional y subnacional (básicamente regional o metropolitano). Estas tres escalas también serán consideradas en este trabajo. Pero adicionalmente, el presente trabajo incluirá otras escalas y niveles territoriales de análisis, enriqueciendo el diagnóstico y diversificando las conclusiones de política
Los otros componentes del concepto de territorio que se usará en este trabajo remiten a sus relaciones, a su artificialización y a su identidad. Sus relaciones dependen de su posicionamiento y conectividad. Aunque sea solo por casualidad o por herencia, la cercanía o distancia a otros territorios o a ciertos accidentes geográficos (como la costa, grandes ríos, valles fértiles, etc,) dotan de valor agregado a los territorio (lo mismo que su eventual lejanía de ámbitos riesgosos) y constituyen atributos consustanciales a su definición integral. La conectividad, históricamente vinculada al posicionamiento pero en importancia decreciente con el progreso tecnológico, depende básicamente de la acción humana y de las vías de comunicación (ahora también las virtuales) que enlazan un territorio concreto con el resto. Su artificialización atañe a toda la infraestructura de origen humano que alberga, y que es clave para su capacidad productiva.
Finalmente, su identidad remite a una visión compartida del espacio en cuestión y su futuro por parte de la población que reside allí.
Respecto del concepto de desarrollo , la CEPAL tiene una larga tradición y será el concepto “Cepalino” de desarrollo sostenible el que se usará, que por lo pronto supera largamente los paradigmas centrados exclusiva o principalmente en el crecimiento (aunque crecer sea clave) y en contrapartida pone de relieve las asimetrías y vulnerabilidades internacionales, la heterogeneidad estructural y la desigualdad social interna como barreras para un mercado de trabajo dinámico y una productividad ascendente y el déficit de ciudadanía en materias como acceso universal a servicios básicos, protección social y ejercicios de derechos, en particular DESC. Si bien el concepto de desarrollo sostenible está ampliamente validado desde su introducción formal en el informe Brundtland de 1987, su uso se ha expandido y diversificado provocando confusión y cuestionamientos desde diferentes ángulos.^3
En este trabajo, se usará un concepto basado en tres ejes. El primero es la herencia de la naturaleza, consistente en una base de ecosistemas capaces de autorreproducirse en el tiempo y de satisfacer los requerimientos de espacio y de recursos naturales de las nuevas generaciones y de asegurar equilibrios naturales globales y locales cuyo rompimiento podría traer consecuencias desastrosas para el planeta, o ciertas zonas del globo, y sus habitantes. El segundo es el legado de capital, pero no solo en sus modalidades económicas tradicionales (productivo, tecnológico o financiero), sino también en sus formatos de capital humano, social y cultural; dado que estos últimos tienen varias acepciones, cabe definirlos con precisión como, respectivamente: a) las capacidades individuales para el desempeño social (siendo la nutrición, la salud y la educación sus fundamentos objetivos); b) los lazos de confianza genéricos en los otros; c) los códigos de conducta que facilitan una interacción pacífica, creativa y enriquecedora entre las personas. Y el tercero es el patrimonio cívico, cuyos fundamentos radican en mecanismos institucionales de igualación social formal y sustantiva tendientes a asegurar el cumplimiento de los derechos humanos, incluyendo los DESC, a todas las personas, más allá de las naturales diferencias que se originen en las biologías, en los contextos familiares y sociales de crianza y en las decisiones individuales.
El desarrollo sostenible requiere de avances en estos tres ejes para considerarse como tal, de otra manera se convierte en estancamiento, o en desarrollo espurio por ser excluyente, o en desarrollo frágil por carecer de bases materiales de sustentación. Por cierto este enfoque de la sostenibilidad, ampliado hasta el punto de poder denominarse sostenibilidad social (y no solo ambiental o económica, aunque evidentemente los incluye) no es original; por ejemplo en un análisis comparativo sobre la sostenibilidad social de las ciudades se indicaba que esta sostenibilidad era el: “ development (and or growth ) that is compatible with the armonious evolution of civil society and environment conducive to the compatible cohabitation of culturally and socially diverse groups while at the same time encouraging social integration, with
(^3) Para una revisión reciente de esta crítica, ver: Giddens, 2009, La política del cambio climático. Alianza, Madrid.
Por otro lado, la distribución y la movilidad territoriales de la población tienen vínculos interactivos con el desarrollo sostenible. Históricamente, la dispersión de la población se ha vinculado al mundo rural, a las actividades productivas primarias y a limitaciones de acceso a servicios, tecnología y conocimientos. En contraste, la concentración de la población^5 ha favorecido el progreso productivo y el avance tecnológico y ha estimulado la denominada economía del conocimiento y de los servicios. Asimismo, ha abaratado la dotación de servicios básicos y sociales mediante redes articuladas, ha potenciado el acceso a bienes y espacios públicos y ha facilitado la extensión y ejercicio de la ciudadanía.
Por cierto, estas estilizaciones que destacan los aspectos positivos de la urbanización para el desarrollo sostenible omiten que:
a) El mismo desarrollo sostenible desata fuerzas desconcentradoras, algunas de las cuales resultan del mismo progreso técnico —que facilita la producción distante coordinada, el intercambio y la interacción virtual instantánea y los desplazamiento físicos terrestres y aéreos (aumentando las posibilidades de escisión entre lugar de residencia y lugar de trabajo, por ejemplo)— y otras que derivan de niveles de concentración que sobrepasan las capacidades ecosistémicas, de infraestructura y de gobernabilidad. Lo anterior atenúa la relación histórica entre desarrollo y concentración de la población (en particular concentración en grandes ciudades), pero no significa un retorno a la dispersión aislada pretérita sino una vinculación más diversificada entre desarrollo sostenible, por un lado, y escala y complejidad de las ciudades y las redes urbanas, por otro.
b) La concentración de la población entraña también problemas, adversidades y desafíos, que se agudizan cuando se opera de manera acelerada y en contextos de economía débil, capacidad técnica insuficiente, gobernabilidad precaria y planeación deficiente, situación que no es ajena a los países de América Latina y el Caribe.
c) La concentración tiene relaciones ambiguas y complejas con algunos asuntos clave de la agenda actual del desarrollo sostenible. Entre ellos está el calentamiento global y el cambio climático. Aunque a este respecto suele destacarse^6 el lado oscuro de la urbanización —porque las actividades urbanas son intensivas en emisión de gases con efecto invernadero (empero esto depende de los ingresos, conductas, tecnología y hasta la estructura de edad de cada ciudad) y porque la agrupación de población en ciudades costeras las expone a mayores riesgos en caso de
(^5) Aunque la expresión más clara del proceso de concentración es la urbanización, vale decir el aumento del
porcentaje de población que vive en localidades urbanas o ciudades, se trata de fenómenos distintos. En particular la urbanización puede asumir niveles y modalidades de concentración diversas. Por ejemplo, un mismo grado de urbanización puede darse en un país con una ciudad que concentra a toda la población urbana o en un país donde numerosas ciudades albergan a la población urbana. El nivel de concentración de la población sería menor en este último, no obstante su grado de urbanización idéntico. 6 Urbanization can lead to an increase in projected emissions by more than 25%, particularly in developing country regions, also mainly through effects on labor supply (Brian C. O’Neilla,1,2, Michael Daltonb, Regina Fuchsc, Leiwen Jianga, Shonali Pachauric, and Katarina Zigovad, 2010, Global demographic trends and future carbon emissions , p.17524, http://www.pnas.org/content/early/2010/09/30/1004581107.full.pdf+html).
elevación del nivel del mar— diversos estudios^7 muestran que las ciudades liberan territorio que puede servir para la absorción de estos gases y tienen la capacidad de reducir sensiblemente sus niveles de emisión mediante el uso de tecnologías y normas adecuadas.
La migración interna, por su parte, contribuye, en principio, al desarrollo sostenible ya que permite el traslado hacia las zonas de los países que son más prósperas, dinámicas y productivas, donde el trabajo tiene mayor rendimiento e ingresos. Adicionalmente, el desplazamiento dentro de los países constituye un derecho humano básico, que debiera ser garantizado y protegido; de hecho la migración interna suele ser una estrategia que usan las comunidades, hogares y personas para enfrentar adversidades, para acumular recursos, para lograr movilidad social o para buscar hábitats más cómodos y amistosos.
Ahora bien, la anterior descripción oculta potenciales efectos adversos de la migración interna para el desarrollo sustentable, entre ellos que: a) el desplazamiento desde regiones pobres a ricas aumente la desigualdad territorial y erosione estratégicamente la base de recursos humanos de las regiones pobres (trampa de pobreza), comprometiendo sus opciones de desarrollo sostenible; y b) que la migración no pueda ser absorbida en los lugares de destino de manera sustentable y provoque desequilibrios económicos, sociales o ambientales.
Considerando las complejidades de los vínculos entre emplazamiento y movilidad de la población, por un lado, y desarrollo sustentable, por otro, cabe examinarlos teniendo en cuenta las especificidades de América Latina.
Para hacer esto, el documento se estructura en varios capítulos que procuran seguir una lógica común como se explica a continuación. Luego del capítulo de antecedentes -que procura recuperar tanto la investigación, como las intervenciones y los debates relativos a población, territorio y desarrollo sostenible- se da paso a 6 capítulos temáticos que constituyen el componente central del documento, tanto por su extensión como por la integración en cada uno de ellos de elementos conceptuales específicos, análisis empírico e insumos o conclusiones de política. Cada uno de estos capítulos abordará un asunto de PTyDS con una doble perspectiva: autónoma y autocontenida, por una parte, y dependiente e integrada, por la otra. Para ello al inicio de cada capítulo se plantearán las preguntas guías de su desarrollo y en estas preguntas guías se plasmarán los elementos específicos del capitulo y aquellos imbricados con el resto de los capítulo.
(^7) Ver, por ejemplo: G. Martine, G. McGranahan, M. Montgomery and R. Castilla-Fernandez (eds.) (2008), The new
global frontier: cities, poverty and environment in the 21st century. Londres, IIED/UNFPA and Earthscan Publications. Incluso en el estudio antes citado de O’Neill y otros (2010) se indica que: “ …. The higher productivity of urban labor evident in the household surveys implies that urbanization tends to increase economic growth. Although other studies find that, controlling for income, urban living can be more energy efficient (p. 17521). Ver también el número especial sobre Cities and Climate Change de la Revista Current Opinion in Environmental Sustainability, V.3:3:113-198 (Mayo 2011) editada por Patricia Romero-Lankao y David Dodman (www.sciencedirect.com/science/issue/59095-2011-999969996-3172759).
Asociado a lo anterior se encuentra un hallazgo novedoso, presentado por vez primera en este texto. Se trata de la atenuación del efecto redistribuidor de población a través del territorio que tiene la migración interna. Este efecto, a escala agregada (es decir nacional), se puede medir con dos índices. Uno es el índice de efectividad migratoria global ( Migration Effectiveness Index en inglés), que relaciona la sumatoria de los saldos migratorios de todas las entidades (en valores absolutos para que no se anulen) con la sumatoria de la migración bruta de cada entidad. Este cociente proporciona una estimación de la eficiencia de la migración como fuerza redistribuidora de población en el territorio, que se maximiza cuando solo hay corrientes y no existen contracorrientes, vale decir alguna(s) entidad(es) solo reciben inmigrantes y otra(s) solo registran emigrantes. Pero la eficiencia se mide respecto de migración acaecida y por tanto no considera la cuantía de la migración que es clave para su efecto redistribuidor. Es decir, podría haber un país donde la migración sea muy eficiente como mecanismo de redistribución de población, pero su efecto redistribuidor final sea muy bajo porque la fracción que representan los migrantes dentro de la población total es muy pequeña.
Cualquiera sea el caso, el cálculo de ambos índices (cuadro 1.2) revela la ausencia de un patrón claro en el caso de la eficiencia migratoria pero sugiere una clara reducción del efecto redistributivo de la población entre DAM de la migración. Esto último sin duda ligado a la baja de la intensidad migratoria. De hecho, los dos censos de la década de 2010 que ya están disponibles para efectuar cálculos de la migración (Panamá y México) sugieren una continuación de esta tendencia a la disminución del efecto redistributivo de la migración.
CUADRO 1.2. AMÉRICA LATINA: EVOLUCIÓN DEL ÍNDICE DE EFICACIA MIGRATORIA GLOBAL Y DE LA TASA AGREGADA DE MIGRACIÓN NETA ENTRE DAM, POR PAÍSES
Países
Índice de eficacia migratoria global (Migration Effectiveness Index), entre DAM
Tasa agregada de migración neta ( Aggregate Net Migration Rate ), entre DAM 1980 1990 2000 2010 1980 1990 2000 2010 Argentina 11.0 0. Bolivia (Est. Plur. De) 23.8 28.8 2.7 3. Brasil 25.4 17.6 2.0 1. Chile 27.0 10.5 5.8 3.2 1.3 0. Colombia 19.5 17.1 3.1 1. Costa Rica 15.0 13.2 2.0 1. Cuba 39.3 1. Ecuador 51.6 28.1 30.9 8.7 3.3 3. El Salvador 48.1 15.7 4.6 1. Guatemala 35.3 27.9 1.8 1. Honduras 34.6 31.9 3.4 2. México 33.5 27.5 19.2 3.3 2.4 1. Nicaragua 33.6 21.1 2.4 1. Panamá 20.2 51.3 46.0 1.8 6.5 4. Paraguay 33.4 36.5 25.0 7.2 6.7 3. Perú 28.7 29.7 4.9 3. República Dominicana 25.2 2. Uruguay 21.2 22.9 3.2 3. Venezuela (Rep. Bol. De) 25.9 2. Fuente: cálculos propios basados en MIALC y en procesamiento especial de las bases de datos de Panamá y México 2010
Estos resultados refuerzan el objetivo de este documento de examinar las relaciones entre población, territorio y desarrollo sostenible superando los enfoques tradicionales concentrados solo en la cuantía de los flujos migratorios. La reducción de la misma en modo alguno significa que la migración interna pierda relevancia porque los efectos de la misma, como se mostrará en este texto van mucho más allá de su impacto sobre la redistribución espacial de la población nacional.
MAPA 1. MESOAMÉRICA: DENSIDAD DE POBLACIÓN SEGÚN DIVISIÓN ADMINISTRATIVA MAYOR (DAM), 1950 Y 2000.
Fuente: Bases de datos DEPUALC, 2009. Nota: Los límites que figuran en este mapa no incluyen su apoyo y aceptación oficial por Naciones Unidas.
Las décadas de 1950 a 1970 estuvieron marcadas en la región por políticas tendientes al desarrollo productivo, a la integración física, económica y social, y a la consolidación demográfica (es decir, poblamiento) de las regiones de baja densidad. Tales objetivos y políticas no surgieron en esas décadas, pues para la región consignas del tipo “Gobernar es poblar” tenían larga data.^8 Pero fue la decisión de Brasil en la década de 1950 de cambiar su capital, a la sazón Rio de Janeiro, y construir una nueva, denominada Brasilia, en una localización enteramente novedosa —por lo despoblado y por su cercanía a la frontera demográfica y lejanía de los centros históricos de poder económico, político y social—, la que impulsó iniciativas tendientes al desarrollo y poblamiento de áreas de baja densidad demográfica consideradas de particular valor estratégico para los países. Con todo, la obsesión por los ámbitos de baja densidad era muy anterior en ese país (recuadro 1)
(^8) El lema de Juan Bautista Alberdi a mediados del siglo XIX en Argentina era, justamente, “ En América, gobernar
es poblar ”, y de una manera específica: mediante la inmigración internacional de europeos (“Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina”, http://www.enteculturaltucuman.gov.ar/Bases.pdf)
Estas iniciativas estuvieron marcadas por el despliegue de medidas tendientes a promover la ocupación y explotación de los suelos “incorporados”. Como se trataba de enormes extensiones de tierra en ámbitos silvestres, este primer paso de la apropiación se basó en varias iniciativas interrelacionadas, entre ellos la entrega de tierras y el traslado de colonos, que juntos constituyen la base de los programas de colonización implementados en esos años. Adicionalmente, se incluyeron la construcción de infraestructura básica y de conectividad, el apoyo técnico y diversos estímulos para la actividad agrícola. Se suponía, muchas veces de manera ingenua, que la mera apertura de esos terrenos para la actividad productiva (casi toda agrícola) garantizaba el éxito del emprendimiento, olvidando las limitaciones propias del lugar y del comercio. Pero no solo fue la agricultura, también se promovió la instalación de industrias, la creación de ciudades, la consolidación de las existentes y la localización de servicios públicos.
En la mayor parte de los países, estas políticas surtieron efecto inicial y sus resultados no son desdeñables, al menos en materia de distribución territorial de la población. De hecho, el aumento sostenido de la densidad demográfica y los procesos de “interiorización” de la ocupación del territorio latinoamericano (sobre todo sudamericano) son muestras elocuentes de efectos duraderos de estas políticas.
Los casos paradigmáticos al respecto son Bolivia y Paraguay que modificaron estructuralmente su patrón de localización de la población mediante masivos desplazamientos desde sus zonas históricas de poblamiento (en el Oeste de ambos países) hacia extensas áreas en la frontera Este del país, con mucho menos densidad de población y amplias potencialidades productivas. Por cierto, en varios otros países no se produjeron tales mutaciones estructurales de la distribución territorial de la población, pero es innegable que se lograron objetivos de ocupación de territorios de frontera política, social y demográfica. Y también hay casos de fracaso de estas políticas, simplemente porque no lograron impulsar los flujos migratorios hacia las fronteras que se proponían.
Con este balance, que tiende a hacer un reconocimiento de los logros de estas políticas y programas superior a la media de la literatura especializada (Rodríguez y da Cunha, 2010; Rodrìguez y Busso, 2009; CEPAL-CELADE, 1993; Villa 1984), en modo alguno se apunta a
Recuadro 1 La obsesión por la Amazonía La cuestión de la Amazonía, que siempre fue una verdadera obsesión para los gobernantes de Brasil. El auge de la “borracha” (caucho) entre 1870 y la Primera Guerra Mundial, aproximadamente, puso en evidencia el potencial económico de la Amazonía y su capacidad para atraer mano de obra nacional, al tiempo que reveló su fragilidad social y ambiental, así como las penurias que supone el avance sobre la selva y la alta probabilidad de reversibilidad del proceso de ocupación (Balán, 1974). La crisis del caucho ratificó el sino del ciclo económico monoproductor del Brasil hasta la Segunda Guerra Mundial. Ya en la fase inicial de la sustitución de importaciones, la ansiedad por ampliar la frontera agrícola y producir suficientes alimentos para la creciente población urbana, así como la decisión de desconcentrar la población, condujo a la Marcha hacia el Oeste y sus famosos hitos: la creación de Brasilia, los proyectos de colonización y el programa de integración nacional (Sawyer, 1984). Posteriormente, bajo los regímenes militares, la ocupación de la Amazonía llegó a ser, de manera simultánea, la máxima prioridad geopolítica y la llave para el desarrollo (Le Tourneau, 2007).
Fuente: Rodríguez y Busso, 2009, p. 60
CUADRO 2.1. AMÉRICA LATINA, DIVISIONES ADMINISTRATIVAS DE BAJA DENSIDAD (DAM SELECCIONADAS): SALDO MIGRATORIO ABSOLUTO DEL ÚLTIMO CENSO, SALDO MIGRATORIO Y TASA DE MIGRACIÓN NETA RECIENTE, 1980-2000.
Migración absoluta Saldo migratorio acumulado
2000 1980 1990 2000 1980 1990 2000 Argentina Tierra del fuego 42,111 … … 3,122 … … 7. Bolivia (Est. Plu. Nac. de) Santa Cruz (^) 422,607 41,878 91,271 … 7.6 10. Brasil Rondonia (^) 626,453 … 32,599 10,590 … 6.8 1. Brasil Roraima (^) 135,327 … 28,653 33,373 … 33.1 25. Brasil Amapá 130,236 … 16,494 29,469 … 14.0 15. Chile Aysen 9,278 699 -68 -235 2.5 -0.2 -0. Colombia Vaupés -343 … … 124 … … 1. Ecuador Sucumbios 55,319 … 7,311 4,032 … 25.39975 7. Ecuador Zamora Chinchipe (^) 13,008 3,222 4,123 -391 18.1 15.99441 -1. Ecuador Galápagos 9,369 606 1,114 1,545 27.7 31.05659 20. Guatemala Petén (^) 91,029 … 10,871 8,220 … 13.2 5. México Quintana Roo (^) 443,282 … 73,841 85,978 … 39.9 24. Paraguay Alto Paraná (^) 162,551 14,389 27,789 1,544 21.5 18.15144 0. Perú Loreto (^) -77,194 -9,040 -16,255 -3.3 -4. Perú Madre de Dios (^) 26,822 4,934 7,662 18.7 17.
Saldo migratorio (5 años previos al censo)
Tasa de migración (por mil)( años previos al censo)
Migración reciente País
Divisón administrativa mayor
Fuente: Base de datos MIALC, CELADE -División de Población de la CEPAL. http://www.cepal.org/migracion/migracion_interna/
En los casos de ámbitos de baja densidad hostiles al emplazamiento de población (desiertos, tierras glaciales, cadenas montañosas elevadas, selvas húmedas), las corrientes migratorias que jalaron su crecimiento se originaron en programas de colonización y en la instalación de faenas productivas (extractivas en muchos casos) relativamente autárquicas. Ninguna de estas dos modalidades de ocupación (colonización e instalación de enclaves) mostró particular consideración por la población indígena local (cuando existía) y por sus efectos ambientales. Además, en muchos casos estos efectos fueron altamente dañinos por tratarse de ecosistemas frágiles.
Ahora bien, todavía existe la tendencia a considerar estos flujos como “traslados a campo abierto”, en línea con los que fueron en su momento la migración de colonos. Pero, como se ha insistido en este texto, tales programas dejaron de aplicarse hace bastante tiempo. Por ello, aunque el recurso abundante en estos ámbitos sigue siendo la tierra, sus ciudades parece ser los puntos de mayor atracción, por lo cual la migración hacia ellos se ha asociado a una urbanización acelerada, tal como se evidencia en el cuadro 2.2, donde la única excepción corresponde a las DAM de baja densidad de Guatemala (aunque en línea con el grado de urbanización del país) y de Ecuador.
Cuadro 2. AMÉRICA LATINA, DIVISIONES ADMINISTRATIVAS DE BAJA DENSIDAD (DAM SELECCIONADAS): PORCENTAJE DE POBLACIÓN URBANA Y TASA DE CRECIMIENTO DE LA POBLACIÓN URBANA, 1950-
1950 1960 1970 1980 1990 2000
1950- 1960
1960- 1970
1970- 1980
1980- 1990
1990- 2000
1950- 2000 Argentina Tierra del fuego 0.0 63.0 73.8 82.5 97.2 97.1 - 4.9 7.4 9.7 3.6 - Bolivia (Est. Plu. Nac. de) Santa Cruz 36.9 … 52.7 … 72.0 76.2 4.9 6.1 4.9 5. Brasil Rondonia 37.4 43.3 53.6 46.5 58.2 64.1 7.7 6.8 13.4 9.6 3.3 8. Brasil Roraima 28.3 42.9 42.8 61.6 64.7 76.1 8.5 3.6 10.2 9.6 6.3 7. Brasil Amapá 37.1 51.4 54.6 59.2 80.9 89.0 9.0 5.8 5.1 7.4 6.7 6. Chile Aysen 44.5 52.9 64.0 77.0 71.8 80.5 6.2 4.8 4.1 1.2 2.4 3. Colombia Vaupés 25.1 … 8.9 21.4 24.8 70.1 - - 5.6 0.9 9.3 7. Ecuador Sucumbios 11.1 4.4 3.9 19.8 26.6 38.9 -4.1 11.4 33.2 11.4 8.1 10. Ecuador Zamora Chinchipe 15.1 16.4 11.1 22.7 24.6 35.6 8.0 6.2 12.0 5.4 4.7 7. Ecuador Galápagos 0.0 0.0 58.4 73.4 81.9 85.4 - - 7.6 7.2 6.2 - Guatemala Petén 10.1 46.4 33.1 24.1 26.7 30.1 14.6 6.1 5.0 4.9 7.1 8. México Quintana Roo 26.9 31.4 36.5 59.1 73.9 82.5 7.8 7.1 14.3 10.3 6.9 9. Paraguay Alto Paraná 20.3 8.1 18.3 41.6 56.7 66.3 0.0 21.8 16.3 10.1 4.8 10. Perú Loreto 33.9 38.4 49.5 54.9 58.0 65.4 3.4 5.5 4.1 4.1 2.7 3. Perú Madre de Dios 26.4 25.4 39.9 48.4 57.4 73.3 5.0 7.4 6.9 7.3 5.2 6.
Divisón administrativa^ Porcentaje de población urbana^ Tasa de crecimiento de la población urbana País mayor
Fuente: Base de datos DEPUALC, CELADE - División de Población de la CEPAL. http://www.cepal.org/celade/depualc/default_2011.asp
Emblemático de esta urbanización de las DAM de baja densidad —así como de la dificultad para asimilarlos por parte de políticos, opinión pública e incluso analistas— es el proceso de urbanización de la Amazonia, tal como se describe en un estudio reciente:
A reestruturação da rede urbana e os novos papéis conferidos às cidades confirmam o perfil de uma nova estrutura produtiva, do mercado de trabalho e da importância política desses núcleos urbanos na Amazônia, o que implica, necessariamente, na ruptura de antigos padrões de organização espacial. Isso ocorre pelo caráter disseminado e pulverizado em que ocorreram os investimentos econômicos e as ações governamentais na região com a abertura da fronteira econômica desde a segunda metade do século passado. Em que pese o grau elevado de urbanização da população, próximo dos 70% do contingente total de habitantes da região, as políticas de desenvolvimento parecem ter assumido um perfil notadamente não urbano. Ou, quando se preocupam com essa dimensão da realidade regional, tratam-na como se fosse de uma natureza notadamente metropolitana. De maneira geral, entretanto, é recorrente a leitura da realidade regional como se as cidades não assumissem tanta importância, ou ainda, como se diferentes tipos e níveis de cidades não compusessem a urbanodiversidade regional, termo aqui utilizado para identificar as diferentes e plurais realidades urbanas da região. De forma diferenciada, busca-se aqui trilhar um caminho em que seja possível falar de uma Amazônia urbana e, mais do que isso, de uma Amazônia onde a diversidade de pequenas e médias ciudades desperte atenção na compreensão do atual quadro regional (Saint-Clair Cordeiro da Trindade Júnio, 2011, sin pagina CIDADES MÉDIAS NA AMAZÔNIA ORIENTAL: DAS NOVAS CENTRALIDADES À FRAGMENTAÇÃO DO TERRITÓRIO, documento presentado en el XIV ENCONTRO NACIONAL DA ANPUR Maio de 2011, Rio de Janeiro - RJ – Brasil)
En otros casos, el territorio, aunque básicamente silvestre, sí era acogedor para el emplazamiento humano y las migraciones rápidamente se transformaron en núcleos urbanos de rápido
se manifiestan en materia de salud, de seguridad, violencia y vulnerabilidad, de congestión, exclusión y hasta expulsión de población. Lo anterior no desmerece el aporte económico de estos emprendimientos de gran envergadura, pero sí alerta sobre los complejos procesos que desatan, lo que amerita más regulación y prevención justamente para evitar efectos adversos que devienen irreparables y erosionan la sostenibilidad misma de la actividad turística a largo plazo. En suma, este poblamiento inducido básicamente por fuerzas del mercado global también tiene secuelas que ameritan una revisión del mismo en el futuro, desde luego no para impedirlo sino más bien para manejarlo y atenuar sus efectos adversos.
Un repaso sintético de la evolución demográfica de estas DAM y de sus factores determinantes se presenta en el recuadro 2..
de los límites establecidos por la ley (límites tales como construir a una distancia mínima de 60 metros desde la costa) o en humedales desecados. La extracción de coral para la construcción de hoteles se ha observado en Puerto Plata y Samaná. El Banco Mundial también alerta que la anunciada construcción de nuevos puertos de trasbordo provocará aún mayor destrucción coralina. PNUD-República Dominicana, 2005, Informe nacional de desarrollo humano 2005 de la República Dominicana, Santo Domingo, p. 86).
Recuadro 2 Evolución demográfica de DAM de baja densidad
En el caso de Sucumbios, Zamora Chinchipe y Galápagos en Ecuador, han tenido un crecimiento demográfico alto debido a varias razones: en el caso de Sucumbíos ubicada en el extremo noreste del país es una provincia limítrofe que provee al Estado del petróleo que necesita para las exportaciones, en ella también se desarrollan actividades ligadas al cultivo del café y el turismo, situación que podría estar dinamizando esta DAM y atrayendo población hacia ella; Zamora Chinchipe, provincia ubicada en el extremo sureste del país y limítrofe con el Perú, se caracterizó en el pasado por atraer a un gran numero de trabajadores para la explotación del oro, de ahí que su mayor crecimiento demográfico se haya dado entre las décadas de 1950 y 1970, en las décadas siguientes el crecimiento siguió siendo relativamente alto, pero no con el ímpetu del pasado, y actualmente se desarrollan en ella actividades forestales y turísticas; la provincia de Galápagos ha tenido un crecimiento demográfico relativamente contante en los últimos cincuenta años, este incremento probablemente se deba a su carácter de mayor centro turístico del país, así como la localización de una de las reservas ecológicas más grandes e importantes del planeta.
El departamento de Alto Paraná está ubicado en la región Oriental de Paraguay, el alto crecimiento demográfico esta asociado a que en él se desarrollan diversas actividades económicas ligadas a la explotación forestal y de palmito, se ubica la represa hidroeléctrica de Itaipú, empresa binacional entre Paraguay y Brasil, emplazada en su frontera sobre el río Paraná. Además en este departamento se localiza Ciudad del Este, una de las zonas de libre comercio más grandes de la región.
El departamento de Santa Cruz, en el Estado Plurinacional de Bolivia, ha presentado un alto crecimiento demográfico que ha contribuido al aumento del peso relativo de éste en la población total. Entre las razones que explican el importante crecimiento está la fuerte inversión regional que realizó el gobierno Boliviano en las décadas de 1970 y 1980, principalmente en el rubro agroindustrial (azúcar, el aceite y el algodón y posteriormente la soya y sus derivados) y que en la actualidad es uno de los motores de la economía regional, junto con los hidrocarburos que es otra importante fuente productiva. Esto ha convertido a Santa Cruz en una de las regiones más industrializadas del país, con los índices más altos de competividad regional, lo que ha incentivado a que las inversiones extranjeras se localicen en este departamento.
Los estados de Rondonia, Roraima y Amapá en Brasil se caracterizan por ser estados limítrofes, Rondonia se localiza en el noroeste del país y limita al suroeste con Bolivia, mientras que Roraima y Amapá se ubican en el norte, el primero limita al norte y noroeste con Venezuela y al este con Guyana, mientras que Amapá limita al norte con Guayana Francesa y Suriname. El alto crecimiento demográfico del estado de Rondonia en el período analizado, aunque francamente menor en los últimos años, ha estado ligado a la expansión de la frontera agrícola, que fue determinante para el desarrollo agropecuario, y desde la década de 1980 —cuando Rondonia pasa a ser un estado de Brasil— se potencia aun más el sector agropecuario y la producción del café. En el caso de Roraima, las actividades económicas han estado asociadas al sector servicios, minería, industria y agroindustria, además el gobierno estadual ofrece incentivos fiscales para la instalación de empresas en esta zona, de esta manera atrae inversiones que contribuirían al desarrollo de Roraima. En el caso de Amapá (estado federado desde 1988) el crecimiento demográfico se debe principalmente a proyectos de asentamientos campesinos impulsados por programas del Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria (INCRA).
El estado de Quintana Roo en México ha tenido un crecimiento demográfico destacado por varias razones, pero la que más sobresaliente es el desarrollo turístico que ha experimentado y que se concentra en las ciudades de Cancún y Playa del Carmen (centros turísticos muy visitados anualmente), así como la Riviera Maya en donde se ubican diferentes centros arqueológicos.
El departamento del Petén en Guatemala debe principalmente su crecimiento demográfico a políticas estatales que propiciaron la llegada de migrantes desde otros lugares del país. El gobierno central creó una compañía autónoma, la Empresa para el Fomento y Desarrollo del Petén (FYDEP), para manejar los nuevos asentamientos y el desarrollo económico en Petén, esta empresa fue responsable de administrar el proceso de tenencia de la tierra desde 1959 a 1989, seguido por INTA (Instituto Nacional de Transformación Agraria) de 1990 a 1999 y luego por MAGA (Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación) desde 1999.
El departamento de Vaupés, situado en la Amazonía colombiana no ha presentado durante el período de análisis un dinamismo económico importante que justifique el alto crecimiento demográfico que ha experimentado en el período de análisis, por tanto este se debe a que en 1950 el número de población que se localizaba en él no superaba los mil efectivos, y por ende, los leves aumentos de población de este departamento han influido en su tasa, pues en las últimas décadas el crecimiento demográfico ha sido bastante lento, no superando el 1%.
El importante crecimiento demográfico de la provincia de Tierra del Fuego (localizada en la Argentina) responde a varias razones. Por una parte, Tierra del Fuego goza de un régimen de promoción industrial, que se desarrolla al amparo de una ley que establece un régimen especial fiscal y aduanero, lo que otorga un impulso estructural al desarrollo económico, y por ende incentiva el traslado de población hacia esta provincia, y especialmente a Río Grande, la capital económica de ésta. Asimismo, las características paisajísticas de esta provincia han potenciado el desarrollo de un polo turístico de nivel internacional, el cual se centra principalmente en la ciudad de Ushuaia (capital administrativa de la provincia) y alrededores.
Fuente: Elaboración propia