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Asignatura: Historia economica y del marketing, Profesor: Dionisio de Haro, Carrera: Marketing, Universidad: URJC
Tipo: Resúmenes
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Resumen
El cambio de patrón financiero: de Bretton Woods al sistema financiero global. En este trabajo se muestra cómo a lo largo de los años setenta, en un contexto de crisis y reestructuración económica estructural acompañado de graves desequilibrios monetarios y financieros, en torno a un clima intelectual dominado por la revisión de la teoría keynesiana y de las políticas de regulación, se produjo el colapso del sistema de Bretton Woods, que configuraba la estructura de las instituciones monetarias y financieras posteriores a la Segunda Guerra Mundial, al tiempo que comenzaba la configuración de un nuevo orden financiero desregulado y de carácter global, en base a la manifestación a favor de la mayor liberalización posible del comercio internacional, inasequible al control de los gobiernos nacionales y de un preciso seguimiento de la movilidad de capitales junto a un sistemas de tipos de cambio fijos. El tradicional principio liberal de autorregulación eficiente de los mercados recuperó su posición sobresaliente, dada con anterioridad dentro de la teoría y las políticas económicas mientras que el supuesto keynesiano sobre la imposibilidad entre la plena movilidad del capital, la estabilidad y el empleo, quedó en la irrelevancia.
Los soportes teóricos de la nueva globalización financiera La nueva ortodoxia monetaria y financiera estará fundamentada en la aplicación de la hipótesis neoclásica del mercado eficiente al caso particular de los mercados financieros bajo condiciones de libre movilidad, siendo su máximo ejemplo el economista Milton Friedman, el cual propugna que los tipos de cambios flexibles forman a lógica contrapartida internacional un esquema monetario y fiscal encaminado a alcanzar una estabilidad económica y un comercio multilateral sin restricciones. Estos tipos de cambio son el modo de combinar la interdependencia monetaria interna entre países a través del
En definitiva y en contra de las previsiones neoliberales, la finalidad de las regulaciones propugnadas por el sistema de Bretton Woods forman un riesgo para el equilibrio financiero y macroeconómico, debido al crecimiento exponencial de la liquidez en los mercados de divisas, alimentado por la volatilidad del tipo de cambio y los derivados, tiende a provocar devaluaciones bruscas y dramáticas que frecuentemente desembocan en crisis financieras devastadoras. No obstante, el mercado de bienes y servicios no ha dejado de progresar a lo largo del proceso de globalización ni en términos absolutos no con relación al PIB, sólo podría indicarnos, en su caso, los efectos negativos de la volatilidad cambiaría quizá habrían sido contrarrestados por otros factores positivos para el desarrollo del comercio internacional. Entre estos habría que destacar el intenso proceso de liberalización y supresión de barreras comerciales y la notable apertura exportadora de las economías emergentes y la incorporación de los países del Este Europa y China a las corrientes comerciales de los países OCDE. La elevada volatilidad de los tipos de cambios parece tener una crucial influencia sobre la asignación de los recursos. La grandes incertidumbres y riesgos de liquidez que representa para las inversiones a largo plazo la alta volatilidad de los tipos de cambio, y de otras variables asociadas como los tipos de interés, ayudarían decisivamente a explicar la elevada predisposición que muestran los inversores privados hacia las inversiones a corto plazo, de rápida liquidación.
Arquitectura financiera de la globalización: desintermediación bancaria y mercados de capitales. Con el fin del sistema de regulaciones llegó un proceso profundo de desintermediación bancaria, que suprimió las últimas barreras para recrear un mercado financiero global, totalmente desregulado. Los denominados instrumentos directos de la política monetaria, consistentes básicamente en el establecimiento de límites al incremento de los tipos de interés, en el control de la cantidad de crédito ofertado y en la orientación de la asignación de los préstamos bancarios, fueron en mayor o menor medida, pero de carácter general, desmantelados en los países de la OCDE. La decisión, en el nuevo
contexto global, del tipo de interés a largo plazo por los mercados financieros globales y el desmantelamiento de los controles cuantitativos sobre el crecimiento del crédito, terminarían reduciendo el margen de maniobra de la política monetaria casi exclusivamente a la manipulación de los tipos de interés a corto plazo.
La determinación de los tipos de interés y los mercado financieros globales. En los primeros años setenta, los gobiernos de los países de la OCDE se inclinaros en general, ante la quiebra del sistema de Bretton Woods, por asumir los tipos de cambio flexibles confiando en que las políticas monetarias podrían alcanzar una gran independencia con la sola condición de aceptar las consecuencias de la flexibilidad cambiaria. Si las cosas discurrieron por la dirección inversa, fue porque la alta volatilidad de los tipos de cambios flexibles habría de reducir a niveles mínimos la autonomía de las políticas monetarias. La globalización financiera ha aumentado notablemente la liquidez de los actuales mercados. En el actual contexto, las empresas privadas y los gobiernos disponen de una gama de oportunidad de financiación a través del mercado internacional de capital, siendo una de las ventajas la financiación de los déficit públicos llevada acabo en el mercado global, en términos baratos y, evitando presionar sobre los recursos y sobre el tipo de interés del mercado nacional, en pugna con las empresas privadas cuando estos recursos escasean. El hecho es que los mercados globales exigen una prima de riesgo sobre los países deudores, que se convierten en barrera disuasoria. Aquellos países con un alto déficit presupuestario y niveles de deuda pública, se ven obligados a pagar un tipo de interés a largo plazo más elevado. Debido a la presión sobre los gobiernos, estos han llevado a cabo políticas macroeconómicas que tienden a converger y homogeneizarse para reducir los riesgos frente al mercado financiero. La renuncia de los gobiernos y de los parlamentos a controlar la oferta monetaria para cedérsela a los bancos centrales, convertidos en poderes independientes y responsables de las estrategias antiflaccionistas, resulta
que los Estados han demostrado que todavía conservar una enorme capacidad de respuesta en contexto de crisis. El peligro de recalentamiento de los mercados de activos, sitúa al sistema y a las autoridades monetarias ante un angustioso dilema: permitir pasivamente que el precio de los activos aumente, con el riesgo de que se alcance una burbuja especulativa, o bien, restringir la oferta monetaria, aún cuando la inflación se encuentre controlada, a costa de frenar el crecimiento del producto y del empleo.
Algunas propuestas significativas ante la globalización financiera. Finalmente para contrarrestar la dinámica desestabilizadora de los mercados financieros hay que aprovechar y desarrollar los instrumentos indirectos, los cuales permitirían reforzar la capacidad de control de los bancos centrales sobre la oferta de crédito y el tipo de interés, y redundaría en una apreciable recuperación de la autonomía de las políticas monetarias nacionales. Con estas medidas se aspira a establecer un marco institucional de desenvolvimiento del mercado financiero susceptible de maximizar las oportunidades que brindan la globalización y de minimizar sus riesgos y consecuencias más negativas. El campo de actuación se da a los movimientos de capital y al control del circuito de crédito, donde existen tres actuaciones principales a desplegar: la primera, reforzar el control de las autoridades monetarias sobre los circuitos de crédito bancario y no bancario a través de la generalización de las reservas exigidas; la segunda, establecer un sistema diferenciado de reservas exigidas en función del tipo de activos financieros; y la última, establecer un impuesto sobre las transacciones financieras. La mayor dificultad para la aplicación de estas medidas radica en el clima de desregulación competitiva que domina las relaciones económicas y financieras en el contexto de la globalización, pues resultaría insostenible ante la respuesta penalizadora de los mercados globales, el desarrollo y empleo de las mismas requiere la existencia de acuerdos básicos entre un número
significativo de las principales economías del mundo, y la creación de un regulador institucional encargado de su cumplimiento. Sin duda, pasar de estas y otras iniciativas y niveles de reconocimiento de los problemas aun nivel más elevado, en el que se enmarcarían las medidas expuestas anteriormente, no va a resultar nada sencillo. Pues será la evolución de la propia realidad global quien termine exigiéndolos apremiantemente.
Comentario
El texto de José Antonio Moral Santín "Globalización y transformaciones financieras. ¿El fin de las políticas macreconómicas nacionales?" del año 2000, trata los temas de las finanzas internacionales, la globalización y la macroeconomía siguiendo una tabla de contenidos o ideas principales. Para empezar, el cambio de patrón financiero de Bretton Woods al sistema financiero global, luego los soportes teóricos de la nueva globalización financiera, la desregulación financiera y cambiaria, la arquitectura financiera de la globalización: desintermediación bancaria y mercados de capitales, las previsiones teóricas y evidencia empírica, la determinación de los tipos de interés y los mercados financieros globales, la desintermediación y regulación del crédito, el riesgo sistémico e inestabilidad macroeconómica y por último aporta algunas propuestas significativas ante la globalización financiera. Según su clasificación dentro del análisis de textos históricos, podemos determinar que conforme a su naturaleza temática se trata de un texto historiográfico, pues nos encontramos ante un informe cuyo contenido es de carácter económico y su origen viene dado de una fuente secundaria, extraídos de obras de historiadores más o menos actuales y de escritos de prensa tanto contemporáneo como coetánea a los hechos. Si atendemos al autor de la lectura, se trata de un autor individual, José Antonio Moral Santín, doctor en ciencias políticas y económicas por la Universidad Complutense de Madrid y catedrático de economía aplicada, quien manifiesta sus conocimientos sobre la situación referida con la globalización y transformaciones financieras desde su punto de vista sincero y objetivo. Por