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Resumen libro aprender de la perdida, Resúmenes de Salud Pública

Resumen libro aprender de la perdida y opiniones

Tipo: Resúmenes

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INSTITUTO MEXICANO DEL SEGURO SOCIAL
DIRECCIÓN DE PRESTACIONES MÉDICAS
UNIDAD DE EDUCACIÓN, INVESTIGACIÓN Y POLÍTICAS DE SALUD
COORDINACIÓN DE EDUCACIÓN EN SALUD
INSTITUTO MEXICANO DEL SEGURO SOCIAL
PROGRAMA DE FORMACIÓN ACADÉMICA DE
ENFERMERÍA Y TÉCNICOS DEL ÁREA DE LA SALUD
ALUMNO: ALVAREZ GONZALEZ SERGIO DANIEL
MAESTRA: E.G. ROCIO ALCANTARA SANCHEZ
UNIDAD DIDÁCTICA: TANATOLOLOGIA
TEMA: RESUMEN
FECHA: 17 DE NOVIEMBRE DE 2021
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INSTITUTO MEXICANO DEL SEGURO SOCIAL DIRECCIÓN DE PRESTACIONES MÉDICAS UNIDAD DE EDUCACIÓN, INVESTIGACIÓN Y POLÍTICAS DE SALUD COORDINACIÓN DE EDUCACIÓN EN SALUD

INSTITUTO MEXICANO DEL SEGURO SOCIAL

PROGRAMA DE FORMACIÓN ACADÉMICA DE

ENFERMERÍA Y TÉCNICOS DEL ÁREA DE LA SALUD

ALUMNO: ALVAREZ GONZALEZ SERGIO DANIEL

MAESTRA: E.G. ROCIO ALCANTARA SANCHEZ

UNIDAD DIDÁCTICA: TANATOLOLOGIA

TEMA: RESUMEN

FECHA: 17 DE NOVIEMBRE DE 2021

APRENDER DE LA PERDIDA

PARTE 1 PARA QUIENES HAN SUFRIDO UNA PÉRDIDA

El dolor que provocan este tipo de pérdidas puede verse agravado por la incomprensión, el sentimiento de culpa o la simple falta de atención de las personas pertenecientes al entorno social de los afectados. En cierto modo, perdemos algo con cada paso que avanzamos en el viaje de la vida, como la juventud o los sueños e ideales que se desvanecen cuando nos enfrentamos a las duras realidades de la vida. El nacimiento de un hijo priva a sus padres de una serie de libertades que habían dado por supuestas, la admisión de un hijo en la universidad que ha escogido enfrenta a sus padres a la soledad de un hogar vacío y la disolución deseada de una relación sin amor, la vida nos obliga a renunciar a todas las relaciones que apreciamos. Sin embargo, la única alternativa a sentir el profundo vacío que dejan es llevar una vida superficial y carente de compromisos, evitando establecer apegos genuinos con otras personas para intentar mitigar el dolor de su inevitable pérdida. Las fases de un proceso típico de duelo como si siguieran a la muerte repentina e inesperada de un miembro de la familia como la provocada por un accidente, un ataque al corazón o un derrame cerebral, aunque este patrón puede variar en otras condiciones, de muertes violentas o de muertes provocadas por largas enfermedades o acontecimientos traumáticos. Lo que solemos hacer es empezar a acostumbrarnos a la pérdida de manera gradual, contemplándola y mirando después hacia otro lado, hasta que se convierte en algo innegablemente real y empezamos a entender las implicaciones emocionales que tiene para nuestro propio futuro. Cuando el difunto ha sufrido mucho antes de morir, por ejemplo, después de una larga lucha contra el cáncer, el sentimiento de culpa que acompaña al hecho de haber deseado inconscientemente su muerte para mitigar su dolor y nuestro propio agotamiento. De todos modos, puede ser útil examinar la adaptación en los dos primeros años que siguen a una muerte o pérdida significativa como forma de normalizar la experiencia. Sin embargo, las investigaciones científicas realizadas con personas que han sufrido pérdidas indican que el curso real del duelo es mucho más largo, que siguen presentes meses después de la pérdida y consecuencias más sutiles que tienen repercusiones a lo largo de toda la vida del individuo.

Por último, muchos matrimonios terminan en un contexto en el que están presentes las relaciones extramatrimoniales, por lo que la separación puede ir acompañada por la profunda sensación de traición de uno de los cónyuges y por la idealización que el otro hace de su nueva pareja sentimental. Aunque escapar e intentar volver a empezar en otro lugar puede hacer temporalmente más feliz a uno o a ambos miembros de la pareja, este patrón puede contribuir fácilmente a la sensación de sospecha del que es abandonado y el otro puede sufrir una decepción al enfrentarse a la realidad de su nueva relación. Los respectivos padres de los cónyuges que se divorcian lamentan la pérdida de las relaciones que mantenían con los miembros del otro lado de la familia, especialmente si han cultivado una amistad con su familia política imposible de mantener por el distanciamiento de sus hijos. Y algo más trágico, los niños suelen ser las víctimas más importantes del divorcio, ya que siguen lamentando la ruptura del matrimonio de sus padres cuando ya han avanzado mucho en sus vidas adultas. COMENTARIO Aunque algunos de los aspectos del proceso de duelo que ya hemos esbozado pueden aparecer con mayor intensidad cuando la pérdida tiene lugar a través de la muerte, hay otros motivos que hacen que nos separemos de un ser que tal y como sucede en las reacciones de duelo que siguen a la muerte, podemos quedar atrapados en el dolor que sigue a la pérdida de un amigo íntimo o de una pareja con la que hemos roto, costándonos mucho imaginarnos volviendo a amar o a confiar en otra persona. PARTE 3 APLICACIONES PERSONALES La pérdida del rol laboral nos enfrenta a una serie de factores estresantes distintos a los que acompañan a otras transiciones vitales; en este capítulo los estudiaremos en detalle antes de centrarnos en la adaptación a las pérdidas de cualquier tipo, sin entrar a considerar su origen. A un nivel más cotidiano, en el día a día, nuestros trabajos dan estructura y organización a nuestras vidas y nos proporcionan un entorno social en el que interactuar con otras personas al mismo tiempo que ejercitamos y mejoramos nuestras capacidades. De hecho, si no conseguimos elaborarlos de una manera constructiva, los intensos e insidiosos sentimientos que puede despertar un despido pueden combinarse con los factores estresantes económicos para sabotear nuestras relaciones personales, como refleja la mayor incidencia del divorcio y los malos tratos en las parejas afectadas por el desempleo reciente de uno de sus miembros.

De este modo, la pérdida de trabajo debe entenderse no sólo como un acontecimiento estresante, sino también como una transición crítica del ciclo vital, un proceso, en lugar de un acontecimiento puntual, y un suceso que tiene un fuerte impacto en nuestra red de relaciones sociales. Cuando hemos invertido una parte sustancial de nuestra identidad en nuestro trabajo a lo largo de un período de tiempo prolongado, el resultado puede ser trágico, como pone de manifiesto el riesgo de suicidio entre los hombres desempleados que tienen alrededor de 60 años de edad, mayor que el de otros grupos de la población. Por un lado, como sucede con cualquier otra pérdida, necesitamos valorar el dolor que provoca y disponer de tiempo para superar los sutiles y confusos sentimientos que la acompañan sea o no deseada. Para muchas mujeres de avanzada o mediana edad que enviudan o son abandonadas por sus esposos después de largos matrimonios tradicionales en los que solamente han trabajado en casa, la pérdida del rol de ama de casa puede ser igual devastadora. Enfrentadas, a menudo de forma inesperada, al duelo por la pérdida de su relación, pierden al mismo tiempo sus roles como esposas, cocineras, responsables de la contabilidad doméstica, decoradoras y organizadoras sociales que habían sido fundamentales no sólo para su propia identidad, sino también para el funcionamiento de su familia. Cada una de estas orientaciones describe a su manera a los individuos como dueños de sus propias trayectorias profesionales y cree que el significado que les dan tiene su origen en el papel del trabajo en la vida de cada persona, en lugar de en una cultura organizacional que pueda definirse objetivamente. Estos autores señalan cómo cada persona vive esta transición de un modo diferente en función de los recursos sociales y personales de los que dispone, que pueden ser económicos o psicosociales. COMENTARIO De hecho, si no conseguimos elaborarlos de una manera constructiva, los intensos e insidiosos sentimientos que puede despertar un despido pueden combinarse con los factores estresantes económicos para sabotear nuestras relaciones personales, como refleja la mayor incidencia del divorcio y los malos tratos en las parejas afectadas por el desempleo reciente de uno de sus miembros. De este modo, la pérdida de trabajo debe entenderse no sólo como un acontecimiento estresante, sino también como una transición crítica del ciclo vital, un proceso, en lugar de un acontecimiento puntual, y un suceso que tiene un fuerte impacto en nuestra red de relaciones sociales.

La realidad es tangible, la literatura menciona que no se hace mucho la diferencia, existe una comparación de que “el duelo se vive varias veces a través de los años, es decir, se vuelve a ser ese niño que tuvo una pérdida, en medida que se recuerda cuando ya se es adulto”. PARTE 5 CONTEXTO Y CONEXIÓN En este capítulo se enfatiza el lugar central que ocupa la relación con los demás en el contexto de la pérdida, teniendo en cuenta lo que los demás pueden ofrecernos con el regalo de sus cuidados, pero también lo que nosotros podemos darle a cambio. Como señala el psicólogo John Harvey: “Cuando compartimos nuestras historias con los demás, damos nombre y forma a los significados de nuestra experiencia vital”; quiere decir, que debemos hacer una catarsis en la medida de lo posible, es importante ser escuchados las veces que sean necesarias, para que por medio de todo lo hablado, podamos ir sanando. La elaboración de estas historias es una manera de poner orden a una serie confusa de acontecimientos, encontrando los temas subyacentes que los vinculan y que hacen que sean, si bien no aceptables, al menos comprensibles. Debemos ser conscientes de que las personas en las que más necesitamos apoyarnos en nuestro dolor han sufrido la misma pérdida que nosotros. Por otro lado, los hombres suelen afrontar la pérdida de una manera más intelectual y filosófica o sumergiéndose en las mil y una tareas instrumentales que se encuentran los supervivientes de una pérdida; los preparativos para el funeral, la publicación de necrológicas, la negociación con las compañías de seguros, etcétera. Mientras que las mujeres en crisis suelen acudir a los demás de manera natural para dar y recibir apoyo y expresar abiertamente sus sentimientos. Debemos respetar la gran mayoría de estas diferencias y no criticarlas como señales de debilidad en las mujeres o de despreocupación en los hombres, pero hay algunas que no presagian nada bueno. Por ejemplo, Shuchter y Zisook indicaron la presencia de un mayor número de hombres que presentan altos niveles de consumo de alcohol un año o más después de la pérdida y una mayor dificultad para aceptar el carácter definitivo de la desaparición. En realidad, no podemos suponer que sabemos cómo se siente otra persona tras algo tan personal como una pérdida importante, especialmente si no le hemos dado a esa persona la oportunidad de expresar sus sentimientos.

Tampoco es cierto que el tiempo cure por sí solo; como ya hemos visto, el duelo es un proceso activo lleno de cambios y la cicatriz de la pérdida acompaña siempre al superviviente de una u otra forma. Las heridas de la pérdida no se curan nunca por completo y el trabajo del duelo es más activo de lo que sugiere esta frase. COMENTARIO Como señala el psicólogo John Harvey: “Cuando compartimos nuestras historias con los demás, damos nombre y forma a los significados de nuestra experiencia vital”; quiere decir, que debemos hacer una catarsis en la medida de lo posible, es importante ser escuchados las veces que sean necesarias, para que por medio de todo lo hablado, podamos ir sanando. Mientras que las mujeres en crisis suelen acudir a los demás de manera natural para dar y recibir apoyo y expresar abiertamente sus sentimientos. Tampoco es cierto que el tiempo cure por sí solo; como ya hemos visto, el duelo es un proceso activo lleno de cambios y la cicatriz de la pérdida acompaña siempre al superviviente de una u otra forma. PARTE 6 RITUAL Y RENOVACIÓN Todas las culturas humanas conocidas han creado ceremonias para reconocer el fallecimiento de sus miembros, ceremonias que sirven para reafirmar los vínculos formales e informales existentes entre los supervivientes al mismo tiempo que se reconoce y honra la contribución de la persona desaparecida. Concretamente en la cultura norteamericana, ha habido una tendencia a la desritualización de la muerte y el duelo; toda una serie de tradiciones, como el luto riguroso o la celebración de ceremonias elaboradas, velatorios y vigilias, han perdido su contenido para las personas y comunidades que han sufrido la pérdida de seres queridos. Según algunos autores, los rituales proporcionan un modelo del ciclo vital, dan estructura a nuestro caos emocional, establecen un orden simbólico para los acontecimientos vitales y permiten la construcción social de significados compartidos. Al igual que otros ritos de paso, los funerales desempeñan estas funciones al mismo tiempo que delimitan nuestro duelo y reafirman nuestros vínculos con la comunidad. De este modo, idealmente, los rituales relacionados con la muerte y las personas que participan en ellos podrían regular la difícil montaña rusa del duelo. El funeral, como rito de transición, no sólo hace más patentes las duras lecciones de la pérdida, sino que también puede dar lugar al inicio del proceso de

que suelen obviarse cuando se intentan formalizar y estandarizar los modelos sobre la pérdida dan forma al duelo. COMENTARIO En este capítulo se propone que se deben tomar en cuenta diferentes aspectos que son de suma importancia en este proceso, algunos de estos aspectos son el personal, además del contexto familiar y social donde se aprendieron y desarrollaron deferentes formas de procesar un duelo o perdida. PARTE 8 DIMENSIONES DE DIVERSIDAD EN LA RECONSTRUCCIÓN DE SIGNIFICADO Dentro de las tesis constructivistas, la pérdida se ve como un acontecimiento que puede perturbar profundamente las creencias que tenemos sobre la vida, que solemos dar por supuestas, dando un duro golpe a los fundamentos de nuestro mundo de presuposiciones. En el cruel vacío que dejó su ausencia, ella luchaba inútilmente por encontrar un marco alternativo para su vida, intentando establecer una relación de dependencia con un hijo del que no se podía depender, que, sin embargo, era coherente con las ideas de su cultura respecto a los roles de hombres y mujeres. En el caso de Bill y Martha, por ejemplo, muchas de sus conversaciones cotidianas, sueños e incluso desacuerdos estaban centrados en Michael y en el hecho de que era especial, lo que hizo que su muerte les dejara con pocos medios para conectar con su anticipación del futuro, con su identidad como familia o con los demás. Una de las deficiencias fundamentales de los modelos tradicionales del duelo es su presunción de universalidad, la idea de que prácticamente todas las personas que sufren una pérdida manifiestan respuestas emocionales parecidas. Por el contrario, la perspectiva de la reconstrucción del significado enfatiza los sutiles matices que diferencian las reacciones de los supervivientes, de tal modo que no hay dos personas (ni siquiera un marido y una mujer, como en el caso de Bill y Martha) que podamos presumir que experimenten el mismo dolor como respuesta a la misma pérdida. Esta creencia en la imposibilidad de equiparar el duelo de personas diferentes obliga a los profesionales de la asistencia a acercarse a los individuos que han sufrido algún tipo de pérdida adoptando una posición de no expertos, en lugar de dar por supuesto que saben lo que les sucede, y hace necesario el uso de métodos para acceder a la experiencia única de cada persona sin imponer unos conocimientos de experto, una tercera característica de la aproximación constructivista al estudio de la pérdida es la convicción de que el duelo es un proceso activo, independientemente del carácter espontáneo de la pérdida. Martha y Bill tuvieron que tomar una oleada de decisiones concretas respecto a cuáles de las posesiones de su hijo debían mantener o compartir con los demás, cómo y cuándo debían redecorar su habitación y si debían buscar ayuda terapéutica para lograr reorganizar un mundo que había quedado transformado tras la pérdida. Esta visión del duelo anima a los profesionales a ayudar a los

supervivientes de la pérdida a identificar las elecciones conscientes e inconscientes que deben tomar y a ayudarles a estudiar sus posibilidades En última instancia, estas dimensiones hacen la función de formas de discursos sociales que ofrecen una gran cantidad de significados potenciales a la pérdida, los cuales son seleccionados por los individuos en el proceso de configurar una nueva identidad que pueda encajar con un mundo que ha quedado transformado. COMENTARIO Por el contrario, la perspectiva de la reconstrucción del significado enfatiza los sutiles matices que diferencian las reacciones de los supervivientes, de tal modo que no hay dos personas (ni siquiera un marido y una mujer, como en el caso de Bill y Martha) que podamos presumir que experimenten el mismo dolor como respuesta a la misma pérdida. Martha y Bill tuvieron que tomar una oleada de decisiones concretas respecto a cuáles de las posesiones de su hijo debían mantener o compartir con los demás, cómo y cuándo debían redecorar su habitación y si debían buscar ayuda terapéutica para lograr reorganizar un mundo que había quedado transformado tras la pérdida. PARTE 9 APLICACIONES PERSONALES En las páginas anteriores, esperaba que los capítulos más breves y focalizados de la primera parte arrojaran algo de luz sobre la experiencia personal del duelo, ya fuera el ocasionado por la muerte de un ser querido, por la ruptura de una relación o por la pérdida de un trabajo. Pero finalmente me di cuenta de que, aunque todo este material estaba dirigido a mejorar los conocimientos sobre el duelo de las personas que sufren pérdidas y de los profesionales que intentan ayudarlas, el duelo es un proceso más activo de lo que implica la lectura por sí misma. Por ello, en este capítulo intentaré presentar varias aplicaciones concretas de algunas de las ideas que he desarrollado a lo largo del libro, cada una de las cuales ha demostrado su utilidad para ayudar a los individuos afectados por la pérdida en la terapia del duelo. COMENTARIO Se presentan diferentes ejercicios prácticos para trabajar sobre el proceso de duelo en diferentes aspectos y situaciones, además de actividades que pueden ser útiles para mejorar la forma de comunicar y expresar nuestro sentir y pensar, siendo estas, muy importantes no solo en un duelo, sino también en cualquier situación cotidiana donde tengamos que saber hacerlo y sobre todo como hacerlo de la mejor manera.

Observaciones:



_ ____________________________ _Alvarez Gonzalez Sergio Daniel _ Nombre y firma del evaluador Nombre y firma del alumno