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RESUMENT TEMA CINCO RUSIA. SISTEMA POLITICO
Tipo: Resúmenes
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Las causas del hundimiento de la Unión Soviética sigue viva por el interés que despierta.
2. LA CREACIÓN Y EVOLUCION DE LA URSS Tras la revolución de Octubre de 1.917, la intención de Lenin era construir el Estado socialista proletario, disolviendo el Estado, y la redacción de una nueva Constitución, que fue presentada en 1.918. Consecuencia de la guerra civil, la organización del Estado fue más allá de los principios constitucionales, alejándose de la “disolución del Estado”. El texto defendía el federalismo, pero no establecía cuales eran los Estados federados. En 1.922, las repúblicas rusa, transcaucásica, ucraniana, y bielorusa conformaron la URSS (Unión de Repúblicas Soviético-Socialistas), y se elaboró una nueva Constitución en 1.924, que definía mejor la organización territorial, caracterizada por la desigualdad (territorios federados, autónomos y regiones). Extendiendo los órganos estatales, se avanzó hacia un mayor centralismo, se creó el Presidium del Comité Ejecutivo Central y se destacó la figura de su Presidente, con funciones de Jefe de Estado. La pretensión de avanzar hacia la sociedad comunista quedó en mera retórica. La muerte de Lenin el mismo año de 1.924 abrió un periodo de lucha por el poder, entre dos concepciones distintas del modelo de Estado: una, la propuesta de Trotsky de que nuevos estados abrazasen la causa socialista y la revolución permanente contra el capitalismo; y otra, Stalin con la idea de “socialismo de un solo país”, haciendo fuerte a la Unión Soviética. La victoria de Stalin supuso la desaparición del modelo “comunista”, exterminando toda oposición a su figura y la economía privada, y poniendo en marcha una planificación centralizada y una intensa industrialización. Se agudizó el asilamiento internacional, y paradójicamente, se fortaleció al Estado. Esta situación se reflejó en la nueva Constitución en 1.936, en el que destacan la propiedad socialista de los bienes de producción (estatal ó de cooperativa “koljoses”), bajo el lema “cada uno según su capacidad, a cada uno según su trabajo”. Se reconoció al Partido Comunista como guía del Estado, partido único, y se fusionaron el Congreso de los Soviets y el Comité Ejecutivo Central en el nuevo Soviet Supremo de la URSS. La realidad mostraba un régimen personalista y de terror estalinista, con continuas purgas. La derrota de Alemania y la división del mundo en bloques, convirtieron el “socialismo de un solo país” en una paradoja más: la URSS dejaba de ser el único país socialista dando paso a nuevos países comunistas sumisos al poder de la URSS. Tras la muerte de Stalin se produjo el periodo conocido como “deshielo”, tímida apertura y liberalización. Kruschev denunció el culto a la personalidad, y anunció una nueva etapa, que incluía la transformación de “Estado de la dictadura del proletariado” a “Estado de todo el pueblo”, lo que supuso otra nueva Constitución, frenada por la caída de Kruschev. En el resto de países comunistas, se repitió el mismo proceso, casi de forma simétrica. La llegada de Brezsniev supuso el estancamiento económico y tecnológico, y el crecimiento del gasto militar. Se retomó el proyecto de nueva constitución en el 72, para incluir los derechos humanos, cuya ausencia era una de las mayores críticas internacionales. Finalmente aprobada en el 77, no modificó la estructura estatal del 36. Se mantuvo el reconocimiento oficial del PC como fuerza dirigente, y núcleo del sistema político, cuya estructura tenía en la base a los Congresos del partido, el comité Central se encargaba de la gestión entre congresos, y un grupo reducido (politburó) lo dirigía. En la cúspide, el Secretario General. Paradójicamente, las 4 constituciones rusas (18, 24, 36, y 77) han hecho referencia al objetivo final de disolución del Estado, y sin embargo, han reforzado el poder estatal
La Rusia del S. XXI se sitúa alrededor de Miljail Gorbachov, en el 85, ante la evidente necesidad de modificar un sistema que se había revelado ineficaz, mediante cambios en política exterior y economía. Las rivalidades entre partidarios de las reformas y no partidarios, y la ambigüedad del camino emprendido, hicieron necesaria una Conferencia extraordinaria del PCUS.. La contienda se planteaba entre dos proyectos muy diferentes: una tendencia demócrata con simpatía por el capitalismo (representada por Boris Yeltsin), y otra de corte conservador, para preservar los privilegios alcanzados (representada por Ligachov). Entre ambos, un Gorbachov indeciso, defendía ambos discursos. La población participaba del debate como espectador televisivo. Uno de sus resultados indirectos fue la aceleración de la perestroika, y otros fueron la radicalización de la oposición a Gorbachov, y nuevas reformas constitucionales, entre ellas, el diseño del Congreso de Diputados como órgano superior del poder estatal, y la elección de más de uno de sus miembros en cada distrito, que constituyó un notable avance. El control del PCUS seguía siendo incuestionable, pero su fragmentación interna posibilitó el éxito de los reformistas, señal de cambios más profundos. Gorbachov fue elegido presidente con amplia mayoría, lo que demostró la efectividad de su ambigua posición. El agravamiento de la crisis territorial motivó otra reforma constitucional, y esto agudizó las enemistades de Gorbachov: los conservadores iniciaron una política de acoso, mientras los reformistas ligaron su proyecto al nacionalismo y al secesionismo de las repúblicas que solicitaban su independencia. La situación internacional, con la retirada de Afganistán y el hundimiento de parte de los regímenes del Pacto de Varsovia, contribuyó al aceleramiento del proceso de desaparición. Las elecciones del 90, en condiciones muy diferentes ya, fueron ganadas por los reformistas, que adoptaron un programa específicamente ruso. Yeltsin fue elegido Presidente del Soviet Supremo. Una nueva revisión constitucional arrebató al PCUS su monopolio en el poder, se aprobó la propiedad privada y se creó la figura de Presidente de la URSS. Fue elegido Gorbachov (primer y único presidente de la URSS como tal). El PCUS aparecía como una organización derrotada y fragmentada: la federalización de los distintos partidos comunistas y las declaraciones de soberanía territoriales eran ya un hecho. Al celebrarse el 28 Congreso del PCUS, el escenario estaba dividido en reaccionarios que pretendían preservar el status quo, con sus privilegios y posición, representados por Gorbachov y su indefinición constante; y los reformistas, partidarios de profundizar en las reformas democráticas, representados por Yeltsin. Esto acrecentó la bicefalia: Gorbachov había sido elegido Presidente de la URSS, pero Yeltsin ejercía en funciones de Presidente de Rusia desde el Soviet Supremo. El congreso supuso la ruptura definitiva del PCUS, abandonado por los reformistas. Jugando a dos bandas, Gorbachov consiguió ser reelegido Secretario General y la aprobación de sus propuestas. Se encontró con una población en situación crítica, que ya disponía de información, dispuesta a apoyar a quien le prometía un mejor estilo de vida, y que rechazaba la retórica nacionalista. Pese a esto, desarrolló políticas conservadoras, con la llegada a puestos clave de personajes que después protagonizarían el golpe de Estado, y dimisiones (como la de Shevardnadze). El rechazo a la reforma económica dejó claro que la pretensión de los conservadores era mantener su situación.
Las continuas tensiones desembocaron en el autogolpe de Estado de Yeltsin para disolver el parlamento, asumir sus funciones y promulgar un nuevo texto constitucional, imponiéndose por las armas (cañoneó el parlamento). Las razones esgrimidas por Yeltsin fueron la lucha descarnada por el poder entre las distintas facciones, la situación económica, la presión de la oposición, su enfrentamiento con el resto de poderes, la necesidad de dar soluciones, y el deseo de prolongar su mandato.
Según la constitución del 93, se compone de dos cámaras, el Consejo de la Federación, compuesto por 2 representantes de cada miembro de la federación (uno del poder ejecutivo y otro del legislativo), y la Duma, de diputados elegidos por 4 años. Esta recupera el nombre de las asambleas del antiguo régimen. Se trata de un sistema mixto: la mitad de sus miembros se eligen por escrutinio mayoritario a una vuelta, en circunscripciones uninominales, y la otra mitad por escrutinio proporcional, superior al 7% de los votos emitidos, en una circunscripción estatal única. Combina los defectos de los dos sistemas. Los resultados han dejado claro que el sistema no es el idóneo. El papel de la Duma es secundario frente al poder del Presidente. La situación excepcional en que fue elaborada la Constitución hizo que su refrendo coincidiera con las elecciones a las que debía dar lugar, lo que significó su aprobación como único resultado posible: la desestimación hubiera puesto en ridículo al propio parlamento y al presidente.
Ante la magnitud de la crisis, Yeltsin nombró a Kiriyenko jefe de gobierno, con la misión de poner en marcha las instrucciones del FMI: reducción del personal de la Administración, privatización de la tierra, crear un sistema fiscal, etc. La respuesta del Banco Mundial en forma de créditos indicó la dirección de las reformas. La respuesta de los grupos afectados (Gazprom y petroleras) no se hizo esperar, tachando de irresponsable la política del FMI. La bajada de los precios del petróleo, la crisis de los países del sudeste asiático, y el temor a la devaluación del rublo inclinaron la balanza contra el gobierno, y Yeltsin culpó a Kiriyenko, que lo único que había hecho había sido obedecer sus órdenes. Yeltsin propuso a Chernomirdin, antiguo dirigente de Gazprom, pero la Duma rechazó la candidatura por dos veces, y éste renunció. Finalmente, se eligió a Primakov, mostrando la debilidad de Yeltsin. En el 99, la Duma acordó un impechment ( revocación) contra Yeltsin, que no prosperó, siendo sustituido el jefe de gobierno Primakov por Stepashin. Ya en el 2.000, cercanas las elecciones, Putin sustituye a Stepashin. Ante la importancia de las siguientes elecciones, se crean nuevos partidos, como las coaliciones “Patria Toda Rusia”, la “Unión de Fuerzas de la Derecha”, ó “Unidad”, ésta última fusionando a “Nuestra Casa es Rusia” y “Opción Rusia” como nuevo partido del poder. Se utilizó el conflicto checheno de nuevo como arma electoral, tras atentados producidos en Moscú. Ganó el Partido Comunista, seguido de partidos que unos meses antes no existían. Conocidos los resultados, y previendo que no habría problemas para la siguiente victoria presidencial de un candidato afín al entramado financiero, Yeltsin dimitió y dejó a Putin como Presidente en funciones.
Ambos desplegaron el mismo tipo de gobernanza, de relaciones jerárquicas verticales, mediante procesos de “designación”, con la mayor certidumbre en la época de Putin por su incontestable popularidad y sus maniobras para absorber la influencia dentro y fuera del Estado. En la elección de Putin primó la improvisación, pero en la de su sustituto no hubo ninguna: estaba claro que sería quien Putin designara su sucesor, Medvédev que mientras tanto, se mantenía en la sombra. El primer mandato de Putin se realizó bajo la premisa de “predominio de la ley”, con predominio del ejecutivo y de la presidencia. La Constitución del 93 le dota de más poderes que cualquier otro sistema presidencialista ya que puede gobernar mediante decretos. El orden era la principal responsabilidad del Estado incluso por encima de las libertades y derechos (dictadura de la ley), con dos objetivos: la centralización del poder y la liberación del ejecutivo de la oligarquía yeltsinista. En cuanto a la centralización, se crearon por decreto distritos federales encabezados por Representantes Plenipotenciarios del presidente, que coincidían con los distritos militares y sus mandos, evitando las diferencias étnicas y territoriales. Estos representantes son miembros del Consejo de Seguridad, y cuentan con un gran presupuesto. Se eliminó el Ministerio de Asuntos Federales, cuyas responsabilidades pasaron al de Asuntos Internos. Se reformó el Consejo de la Federación, de modo que la representación regional no son miembros per se, sino que delegan en el representante. Como contrapartida, se creó el Consejo de Estado, que reúne a los jefes de ejecutivos territoriales y sirve como órgano de consulta. Durante el primer mandato de Putin, las instituciones eclipsaron al gobierno, que se limitó a la gestión económica, mientras el Estado mantenía el núcleo del Consejo de Seguridad, (semejante al antiguo politburó) bajo mando único del Presidente, conformando una segunda línea de mando. El poder judicial se agilizó con la reforma de Putin, mediante el reconocimiento (la subida de emolumentos que reduce el índice de sobornos) de los magistrados frente al nihilismo anterior. La subordinación al ejecutivo se nota en el nombramiento del Fiscal General del Estado, realizado por el Presidente con aprobación del Consejo de la Federación. Es la segunda estructura del Estado con más poder, visible mediante los procesos a los oligarcas. La Duma votó una ley que refuerza el control presidencial sobre la Alta Magistratura. Durante su primer mandato, Putin basó el dominio del ejecutivo sobre la construcción de una mayoría en la Duma, que le permitiera alcanzar sus objetivos. Un elemento central de la formación de ésa mayoría fueron las reformas legislativas. Hasta que dieron resultado, Putin se apoyó en una coalición de los 3 partidos mayoritarios, aunque ideológicamente enfrentados (PCER, Unidad y Diputados del Pueblo). Más tarde (2ª legislatura), tras la creación de nuevos partidos (2002, Rusia Unida, fusión de “Unidad” y “Patria Toda Rusia”), la estrategia del mayoritarismo fue más difícil, pero Putin supo imponer su ley. En la reforma del sistema de partidos, Putin argumentó 3 objetivos específicos: un sistema más estable; impedir el nacionalismo autoritario y el separatismo; y el fortalecimiento de los partidos (en realidad, fortalecer a los partidos favorables al Kremlin, y debilitar a los otros, especialmente al PCFR). Entre las reformas, se subió el umbral electoral del 5% al 7%, y se eliminaba de las coaliciones a las sociedades cívicas. Las elecciones de 2003 siguieron estando manipuladas, mediante la creación de nuevos partidos de ingeniería electoral que en realidad apoyaban a “Rusia Unida”, el nuevo partido del poder. El proyecto de bipartidismo se completó en 2006, al surgir “Rusia Justa” frente al partido del poder.