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Asignatura: Economia de la Unió Europea, Profesor: , Carrera: Administració i Direcció d'Empreses, Universidad: UV
Tipo: Resúmenes
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El TTIP, en inglés Transatlantic Trade and Investment Partnership o Acuerdo Transatlántico para el Comercio y la Inversión, es un acuerdo comercial que está en proceso de negociación entre EEUU y la Unión Europea, dos regiones que suman un tercio del comercio mundial. Dicho iniciativa se está negociando en absoluto secreto entre las élites políticas y empresariales internacionales. Es un proyecto comercial, político, ideológico y social que supera el ámbito de la economía. Los que están a favor de este proyecto toman como objetivo suprimir los impedimentos en la actividad comercial, es decir, liberalizar los mercados. Por otra parte, los críticos piensan que a través de esta vía las corporaciones pretenden acumular más derechos que las personas físicas.
El acuerdo tiene su origen en la Organización Mundial del Comercio (OMC) creada en los años 80 con el objetivo de liberalizar el comercio y las inversiones, reduciendo o eliminando las tasas aduaneras (a pesar de su bajo nivel), y para garantizar la seguridad jurídica de los inversores. Una de las metas del tratado es conformar el mayor espacio de comercio libre en el mundo. EEUU y la UE tienen un lugar privilegiado en el comercio y en la inversión extranjera directa (IED). Washington quiere mostrar a China y demás países emergente la supremacía occidental. Los defensores piensan que son instrumentos para impulsar el crecimiento de la economía y la creación de empleo. Pero, las críticas son varias: “son acuerdos que EEUU impone a su medida”, “perjudican a las personas y a la democracia” y “sirven de puente entre la globalización y la agudización de las desigualdades”. Además, a través del TTIP se prevé un debilitamiento de las medidas vigentes en Europa. El acuerdo podría conllevar otras medidas protectoras en los ámbitos medioambiental, aumento de la contaminación y el agotamiento de los recursos naturales; sanitario, algunos medicamentos se podrían encarecer; y laboral y social, habría que reestructurar los sectores industriales más afectados por el incremento del comercio, es decir, la destrucción de empleo. Otra cuestión son los derechos de propiedad intelectual (DPI). El único ámbito que queda fuera de las negociaciones será el financiero, porque EEUU lo ha querido así. Un claro ejemplo sería el Acuerdo de Libre Comercio de Norteamérica (NAFTA), firmado por Canadá, Estado Unidos y México, obteniendo este último un balance negativo.
El propio Gobierno Federal admite que México atraviesa un parón económico de 30 años. A pesar de que la Inversión Extranjera Directa (IED) ha aumentado, la producción nacional no ha crecido. Desde que NAFTA entró en vigor el precio del maíz, producto cultivado por muchas familias mexicanas, ha tocado fondo en México. La liberalización del comercio ha supuesto la destrucción de muchas empresas de gran valor añadido. El punto más destacado de los TLC son los pleitos estado-inversor. Existe la posibilidad de que un inversor extranjero denuncie a un estado acusándolo de incumplir alguna cláusula de un Tratado Bilateral de Inversión (TBI). Este tipo de acuerdos de inversión plantean tres problemas: cualquier propuesta política de cualquier estado puede ser judicializada; los pleitos estado-inversor se resuelven sin conocimiento de la sociedad. Además, existen conflictos de intereses entre los árbitros internacionales; y por último, los pleitos estado-inversor son unidireccionales y exclusivos. Los TBI se han convertido en un instrumento para que las multinacionales puedan denunciar cualquier ley que impida los beneficios de la empresa ya que son los únicos que pueden recurrir a esta solución por su alto coste. La Comisión Europea ha admitido que todos los documentos relacionados con el TTIP serán confidenciales por lo menos durante 30 años, y la última palabra de decisión la tomará la Comisión Europea.
Como conclusión, han quedado claros todos los posibles efectos negativos que podría acarrear este acuerdo para Europa en todos sus ámbitos (medioambiental, laboral, social y sanitario). Además, con el consentimiento de España, la sociedad queda totalmente apartada sobre la decisión de aprobar este tratado dejándolo todo en manos de la Comisión Europea. Con el TTIP, las multinacionales tendrán el mando gracias a los pleitos empresa- estado pudiendo estas usar esta vía como instrumento para resolver sus propios intereses, cuando se vean afectados, demandando a otros estados. En definitiva, el posible tratado de libre comercio entre EEUU y la UE servirá para despojar a los ciudadanos nuestro derecho a votar.