Docsity
Docsity

Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes

Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity


Consigue puntos base para descargar
Consigue puntos base para descargar

Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium


Orientación Universidad
Orientación Universidad


retardo mental severo, Apuntes de Psicología

descripcion del retardo mental severo

Tipo: Apuntes

2018/2019

Subido el 03/09/2019

Rocio.Condori
Rocio.Condori 🇵🇪

3 documentos

1 / 29

Toggle sidebar

Esta página no es visible en la vista previa

¡No te pierdas las partes importantes!

bg1
UNIVERSIDAD PRIVADA DE TACNA
FACULTAD DE EDUCACIÓN, CIENCIAS DE LA COMUNICACIÓN Y HUMANIDADES
ESCUELA PROFESIONAL DE PSICOLOGÍA
‘’RETARDO MENTAL SEVERO’’
DOCENTE: Mg. Edgar Romero
CURSO:Psicología de la excepcionalidad
ALUMNAS: Condori Catacora, Rocio
Liendo, Rosa
TACNA – PERÚ
2019
1
pf3
pf4
pf5
pf8
pf9
pfa
pfd
pfe
pff
pf12
pf13
pf14
pf15
pf16
pf17
pf18
pf19
pf1a
pf1b
pf1c
pf1d

Vista previa parcial del texto

¡Descarga retardo mental severo y más Apuntes en PDF de Psicología solo en Docsity!

UNIVERSIDAD PRIVADA DE TACNA

FACULTAD DE EDUCACIÓN, CIENCIAS DE LA COMUNICACIÓN Y HUMANIDADES

ESCUELA PROFESIONAL DE PSICOLOGÍA

‘’RETARDO MENTAL SEVERO’’

DOCENTE: Mg. Edgar Romero

CURSO: Psicología de la excepcionalidad

ALUMNAS: Condori Catacora, Rocio

Liendo, Rosa

TACNA – PERÚ

INDICE

  • INTRODUCCIÓN………………………………………………………………….
  • CAPITULO I………………………………………………………………………. - 1.Concepto……………………………………………………………………….. - 2.Descripcion clínica…………………………………………………………….. - 3. Epidemiologia…………………………………………………………………
    • CAPITULO II…………………………………………………………………….. - Etiología del retardo mental……………………………………………………..
    • CAPITULO III…………………………………………………………....………. - Evaluación del retardo mental severo………………………………………...
    • CAPITULO IV…………………………………………………………………….
      • Tratamiento del retardo mental severo………………………………………..
    • CAPITULO V……………………………………………………………………..
      • Diagnostico diferencial del retardo mental severo…........................................
    • CONCLUSIONES………………………………………………………………...
    • Referencias Bibliográficas………………………………………………………...

de ampliar nuestros conocimientos y sirva de guía para próximas investigaciones respecto al tema.

CAPITULO I

DESCRIPCIÓN GENERAL DEL RETARDO MENTAL SEVERO

1. concepto

Abarca un amplio grupo de pacientes cuyas limitaciones en la

personalidad se deben, esencialmente, a que su capacidad intelectual no se

desarrolla lo suficiente para hacer frente a las necesidades del ambiente y poder,

así, establecer una existencia social independiente (Gómez-Ferrer, Ruiz y

Fernández, 2007)

Por su parte la Organización Mundial de la Salud (1992) en la CIE-10 lo

considera como “un desarrollo mental incompleto o detenido que produce el

deterioro de las funciones concretas de cada época del desarrollo, tales como las

cognosci�vas, lenguaje, motrices y socialización”.

La discapacidad intelectual es la nueva denominación del retraso mental,

según American Psychiatric Associa�on (2014) en el Manual Diagnós�co y

Estadís�co de Trastornos Mentales, u�liza como sinónimos los términos de

"trastorno del desarrollo intelectual" (TDI) y "discapacidad intelectual" (DI),

definiéndolo como un trastorno que se inicia durante el desarrollo e incluye

limitaciones en el funcionamiento intelectual y en el comportamiento adapta�vo.

2. Descripcion clinica

La Organización Mundial de la Salud (1992) en la CIE-10 manifiesta que el retraso mental, codificado como F73, es un trastorno definido por la presencia de un desarrollo mental incompleto o detenido, caracterizado principalmente por el deterioro de las funciones concretas de cada época del desarrollo y que contribuyen al nivel global de la inteligencia, tales como las funciones cognoscitivas, las del lenguaje, las motrices y la socialización. El retraso mental puede acompañarse de cualquier otro trastorno somático o mental.

Realmente, los afectados de un retraso mental pueden padecer todo el espectro de trastornos mentales y su prevalencia es al menos tres o cuatro veces mayor en esta población que en la población general. Asimismo, los individuos con retraso mental tienen un mayor riesgo de sufrir explotación o abusos físicos y sexuales (Vásquez & Majluf, s.f.). La

obstétricas y perinatales, la prematurez, la intoxicación por plomo, las infecciones

del Sistema Nervioso Central (SNC) o la pobreza.

En el Manual Diagnós�co y Estadís�co de los Trastornos Mentales (DSM–

IV), clasifica al retardo mental en leve (CI=50–69/70), con 85% de los casos;

moderado (CI=35–49), el 10%; intenso (CI=20–34), el 4% y profundo (CI=<20), el

1% (Márquez et al, 2011).

Ke y Liu (2017) explican que la prevalencia es mayor en los varones, tanto

adultos como en niños y adolescentes. Entre los adultos, la proporción entre

mujeres y hombres varía de un 0.7:1 a un 0.9:1, mientras que en niños y

adolescentes varía de un 0.4:1 a 1:1. Además, afirma que la discapacidad

intelectual profunda representa del 1% al 2% de todos los casos. Estos individuos

no pueden cuidar de sí mismos y no �enen lenguaje. Su capacidad para expresar

emociones es limitada y di�cil de comprender. Son frecuentes las convulsiones, las

discapacidades �sicas y �enen una expecta�va de vida reducida; esta sería una

razón del por qué son pocos los casos.

Cabarcas, Espinosa y Velasco (2013) realizaron una inves�gación en dos

centros hospitalarios de tercer nivel en Colombia y obtuvieron que según la

gravedad, el 39 % de los pacientes presentaron retardo mental leve, 37,7 %,

moderado, 13,4%, grave, y 9,6 %, profundo. Además, en el examen neurológico se

encontró microcefalia y la concomitancia con epilepsia en aquellos con retardo

grave o profundo, con un valor de p estadís�camente significa�vo (p<0,01).

En el Perú, en el año 1972 exis�an 288 000 casos de retardo mental y de

estos solo 1 309 se encontraban en escuelas primarias especiales. En el año 1978

en Lima había 90 000 personas con retraso mental y de estos 3 077 acudían a

centros especiales y según datos internacionales, actualmente nuestro país cuenta

con 280 000 y 800 000 entre personas que padecen retardo mental. Por lo tanto,

dentro de la población en general existe un 3% de la población que está afectada

por grados variables de retardo (Ojeda, s.f).

Ojeda (s.f.) señala que se realizó una inves�gación en un centro especial de

Lima con una muestra de 152 personas y se obtuvo que el 67.1% presenta nivel

retardo leve, 20.4% con moderado, 7.9% con severo y 4.6% �ene nivel profundo.

Respecto al nivel de retardo profundo se encontró que tenían como

determinantes factores biológicos y no por causas psicosocioculturales. Entonces

para que una persona presente este nivel �ene que exis�r esencialmente un factor

endógeno que un factor exógeno.

neuropsiquiátrica. El interés de este cuadro, descripto por primera vez en 1969, ha elevado últimamente debido al grado sustancial de heterogeneidad genética y fenotípica (Salvador, Velásquez & Martínez, 1995).

Respecto a las afecciones relacionadas con los cromosomas autosómicos, y constituyendo el 12 % del total de los retrasos mentales, encontramos al Síndrome de Down originado por la trisomía del par 21 descubiertas por Lejeune en 1959. El síndrome asimismo puede presentarse, aunque en forma incompleta, en las trisomías de los cromosomas de los grupos G, E y D. De igual forma se ha denominado mongolismo por el aspecto facial que presentan: epicanto (pliegue interno del párpado superior), hipertelorismo (separación de los ojos), micrognatia (nariz pequeña), orejas de implantación baja y boca chica con protusión de la lengua. En general abarcan retrasos mentales de niveles moderados o graves. Otro trastorno cromosómico autosómico relacionado al déficit intelectual lo constituye la Delección del cromosoma 5 o enfermedad del "maullido del gato" por el aspecto del sonido que produce el niño en forma característica (Martínez, 1999).

Generados por anomalías genéticas no asociadas a malformaciones cromosómicas, se halla una amplia gama de trastornos metabólicos que se traducen en la falta de una proteína o una enzima, originando depósitos de sustancias y diversas alteraciones funcionales. Así se describe la enfermedad de Wilson, por carencia de ceruloplasmina, proteína encargada del transporte plasmático del Cobre; las Idiocias amauróticas familiares por depósitos de lípidos en el SNC, retina (de allí el nombre de amauróticas, productoras de ceguera) y otros órganos; las Histiocitosis lipídicas por depósitos de lípidos en SNC y Sistema Reticular ; las Mucopolisacaridosis como las enfermedades de Hurler y Hunter; el sindrome de Lesch-Nyhan por trastorno en el metabolismo de las purinas que genera anomalías funcionales en las vías nigroestriadas y mesolímbicas (Martínez, 1999).

Martínez (1999) en su artículo indica que el hecho de mayor interés médico lo constituye la posibilidad de actuar terapéuticamente sobre estos trastornos. Así ocurre con la Fenilcetonuria u Oligofrenia fenilpirúvica , producida por una acumulación del aminoácido Fenilalanina, a raíz de la carencia de la enzima fenilalanina oxidasa. Dicha alteración puede ser detectada por color de viraje de un método de cinta en orina, que hoy constituye un procedimiento de rutina en la mayoría de las maternidades. Encarada una dieta -de elaboración en laboratorio- carente de fenilalanina antes de los tres meses de edad, la afección no se manifiesta en absoluto. Algo parecido se genera actualmente con la galactosemia, defecto metabólico de la transformación de galactosa en glucosa, también productor de retraso mental, y que diagnosticada por los niveles de galactosa en orina puede solucionarse a través de una dieta carente de leche y sus derivados. Así mismo,

las homocistinurias constituyen un grupo de trastornos metabólicos de los aminoácidos caracterizados por anomalías del tejido conectivo y asociadas a retraso mental cuyas manifestaciones pueden reducirse con una dieta pobre en proteínas.

Tirado et al (2015) refiere que otras alteraciones de origen genético, combinan el retraso mental con epilepsia y diversas afecciones tumorales y dérmicas, llevando el nombre de facomatosis o síndromes neurocutáneos. Como por ejemplo la esclerosis tuberosa de bourneville, la neurofibromatosis de von recklinghaussen y las angiomatosis.

Producidas por mecanismos genéticos recesivos o desconocidos, localizamos a ciertas anomalías del desarrollo productoras de malformaciones craneanas que se asocian a retraso mental. Las cuales son: las hidrocefalias, microcefalias, porencefalias, macrocefalias y la disostosis craneofacial; algunas constituyendo síndromes específicos (Martínez, 1999).

Por último, se debe consignar que todos los casos antes mencionados pueden ser catalogados como factores genéticos específicos. En otros casos de retraso mental se supone la existencia de factores genéticos inespecíficos que conducirían al trastorno intelectual. Estos factores, que no constituyen ningún síndrome determinado, residirían en la base de la mayor incidencia familiar de la afección (Martínez, 1999).

b. De origen en el embarazo

Miller (1995) realza grandes importancias médicas y sociales como las causas del retraso mental relacionadas con el embarazo. Abarca tanto a la acción preventiva que puede ejercerse sobre ellas, como también a la muy elevada frecuencia de las mismas dentro del total de las causas del retraso mental. Constituye un elemento bastante estudiado el que un bajo aporte proteico en la dieta materna en diversos niveles de desnutrición o malnutrición, constituye un factor determinante de un retraso intelectual en el recién nacido. Las radiaciones Gamma son una causa comprobada, mientras resulta poco precisa la influencia de los rayos X. También, ciertas infecciones sufridas por la madre durante el embarazo como la Rubeola, la Toxoplasmosis o la Sífilis y estados anémicos severos pueden traer aparejados un compromiso cerebral en el nonato que dejen el déficit como secuela. Diversas variedades de drogas, de uso médico o de circulación ilegal, pueden obrar de la misma manera, siendo ya clásica la descripción de lo ocurrido con la talidomida a finales de la década del 50, encontrándose hoy probadamente demostrado la incidencia del alcohol y la cocaína en el déficit del desarrollo neurológico. Todos estos factores resultan mucho más peligrosos si actúan en el primer trimestre del embarazo, afectando la génesis y el desplazamiento de las células neurales del embrión.

como decíamos, con la desnutrición infantil, la deficiente atención del embarazo, el parto y el puerperio; las condiciones de vida que predisponen a infecciones e intoxicaciones, como también a "los niños golpeados", al consumo y abuso de drogas, etc. Todas constituyen circunstancias que pueden llevar al retraso mental a través de la lesión o malfunción cerebral que originen en forma directa o indirecta. Pero en otros casos, dificultades en el ambiente social que rodea el desarrollo intelectual del niño pueden ser las causales de un enlentecimiento o detención en el mismo, que podrán constituirse en un retraso mental, en general de nivel leve. El grado de estimulación sensorial y el equilibrio y contención afectivos son los factores más decisivamente alterados para producir estas circunstancias. Mencionemos como ejemplos, las situaciones de abandono, desarraigo, deprivación sensorial ambiental, institucionalismo, inestabilidad emocional familiar grave, falta de aspiraciones en el entorno, la lucha por la mera supervivencia física, el bajo nivel de estimulación verbal y las agresiones al niño que, en todos los casos promueven una actitud de repliegue afectivo e inactividad intelectual que podrán alterar seriamente, en los primeros años de vida, el desarrollo de sus capacidades.

En muchos casos observamos lo que podemos llamar un retraso mental familiar, donde la suma de los factores genéticos inespecíficos que antes mencionamos, y de una deficiente estimulación psicoafectiva a raíz del medio familiar deficiente, condicionará el retraso sin un sustrato biológico objetivable. Las cifras antes dadas de incidencia familiar del trastorno, acompañan estas afirmaciones. No debemos olvidar, además, que todos estos factores se combinan y potencian en los sectores más carenciados de la sociedad, al coexistir varias de las condiciones mencionadas (Martínez, 1999).

Se sugiere que existen causas orgánicas en la mitad de casos de Retraso Mental. Se señalan hasta 500 causas de naturaleza genética y cromosómica, que, en conjunto, constituyen aproximadamente una tercera parte de las causas conocidas. Entre estas se describen el síndrome de Down, de X-Fragil, de Turner, de Klinefelter, de Prader Willi, de Williams y las neurofibromatosis. El resto de las causas conocidas incluyen la prematurez, las complicaciones obstétricas (hipoxia e infecciones) y los problemas del neurodesarrollo principalmente. La pobreza es un factor ambiental más destacado. El 50% de las personas con Retraso Mental no tienen una causa claramente identificable (Vallejo, 1991).

capitulo III

evaluacion del retardo mental severo

La evaluación psiquiátrica que se realiza a las personas con discapacidad intelectual, especialmente aquellos con un nivel menor de desarrollo, requiere de una adaptación adecuada de la metodología de evaluación estándar (Fundación Española de Síndrome de Down, 2010).

El foco central de la evaluación es el grado de modificabilidad de la persona y aquello se puede medir a través de un proceso activo y no por una enumeración de las habilidades existentes (Gonzales & Santuise, 1997). Esto infiere, pasar de una evaluación estática a una evaluación dinámica.

El cambio en la valoración de las personas retrasadas lleva a considerar los siguientes aspectos (Gonzales & Santuise, 1997):

• La evaluación, no se debe identificar con una simple aplicación de pruebas

psicométricas o con la recogida masiva de datos sobre los sujetos

examinados. La evaluación implica una serie de interacciones entre

examinador-examinando a la vez que se suceden procesos de mediación,

intervención, refuerzo y feedback.

• Los instrumentos de evaluación, sin diferir esencialmente de los

tradicionales, tienen que reunir las condiciones de estandarización, fiabilidad

y validez y deben permitir valorar el potencial que puede ser modificado por

el aprendizaje.

• Los resultados cuantitativos tienen un valor limitado, por lo que la evaluación

debe proporcionar información sobre la cantidad y naturaleza de la

intervención necesaria para que el sujeto supere sus dificultades a través del

programa adecuado

1. Modelo psicométrico

Propusieron que todos aquellos niños cuya edad mental fuera de más de dos años inferior a su edad cronológica fueran clasificados como retrasados mentales. Luego se hizo notar que una diferencia de dos años no es igual en todas las edades. Así, esa diferencia en un niño de 3 años es más grave que en uno de 13 años. Para solucionar este problema propuso que la deficiencia de la inteligencia se determinara mediante una razón y no restando la edad mental de la edad cronológica (Gonzales & Santuise, 1997).

En términos psicométricos se identifica el retraso mental cuando un sujeto está dos desviaciones estándar por debajo de la media de su correspondiente población, lo que equivale a un CI inferior a 70 (O.M.S., 1992).

La evaluación con las Escalas Desarrollo no es comparable con la de las pruebas de CI como Stanfor-Binet o del WISC. Las razones son varias:

• Las medidas precoces de desarrollo no pronostican la inteligencia posterior,

ya que, la evolución mental no va unida a la maduración psicofisiológica de

sus funciones.

• La evaluación determina la posición en relación con distintas secuencias del

desarrollo, lo que proporciona un perfil con significación psicológica más

claro que los índices globales.

La determinación del cociente de desarrollo en edades tempranas es importante,

ya que, un retraso significativo permite la adopción de medidas correctoras

encaminadas a evitar el posterior retraso intelectual. Conociendo el desarrollo normal

en el dominio de una determinada aptitud y el nivel de desarrollo adquirido por un

sujeto, se derivan Evaluación del Retraso Mental sin dificultad los objetivos

educativos que han de proponerse y que corresponderán a un nivel inmediatamente

superior al adquirido (Gonzales & Santuise, 1997).

2. Análisis funcional de la conducta:

El pionero en el enfoque comportamental aplicado al retraso mental ha sido Bijou. Utiliza como término más apropiado el de Retardo en el Desarrollo por considerar que el retraso es una desviación del desarrollo psicológico normal en grado extremo.

El retardo en el desarrollo es un déficit conductual que se interpreta en base a la interacción históricamente construida entre el organismo o sujeto en desarrollo y su ambiente físico y social. La conducta retardada se caracteriza por ser inadecuada desde el punto de vista adaptativo y viene determinada por cuatro factores básicos (Gonzales & Santuise, 1997):

a. Determinantes biológicos del pasado (factores genéticos, prenatales y

perinatales).

b. Determinantes biológicos actuales (estado nutricional, fatiga, drogas,

enfermedades transitorias, etc.).

c. La historia previa de interacción del sujeto con el medio (historia

previa Evaluación del Retraso Mental 63 de reforzamiento).

d. Las condiciones ambientales momentáneas discriminativos,

reforzantes y disposicionales).

En el análisis funcional de la conducta del retasado mental, conviene seguir

un modelo de evaluación conductual adecuado. Uno de estos modelos es el

“secuencial integrativo”, propuesto por Fernández-Ballesteros que incluye variables

cognitivas relacionadas con las conductas-problema. Este modelo parte de la

formulación teórica del aprendizaje social, en la que, tanto las variables orgánicas

como las ambientales y la propia conducta interactúan entre sí (Gonzales & Santuise,

El modelo conductual ha suscitado expectativas positivas razonables respecto

a las posibilidades de tratamiento psicopedagógico del retraso mental, que en lugar

de ser etiquetado, es considerado susceptible de modificaciones y ajustes. Pero

también tiene limitaciones, mientras se ha demostrado eficaz en la instauración de

habilidades y hábitos determinados, y en la extinción de comportamientos

indeseados, en cambio, tiene dificultades para la generalización de lo aprendido a

situaciones nuevas y el establecimiento de aprendizajes superiores, complejos y

CAPITULO IV

TRATAMIENTO DEL RETARDO MENTal SEVERO

Bravo (2002) refiere que, en las últimas dos décadas, el problema de la enfermedad mental en sujetos con RM ha recibido una atención creciente por el reconocimiento del derecho de los sujetos con RM a recibir los cuidados médicos apropiados y por el principio de normalización, que apoya el que los sujetos con RM vivan en la comunidad y utilicen sus recursos.

Para el tratamiento de los múltiples hándicaps y complicaciones asociados con el retraso mental, resulta característico el tratamiento multimodal, con una orientación evolutiva. Así, los programas de rehabilitación a largo plazo suponen la intervención de un gran número de especialistas y organismos trabajando en colaboración a lo largo del tiempo. A nivel psicológico, aunque los tratamientos basados en el pensamiento abstracto pueden no resultar útiles, las intervenciones psicoterapéuticas orientadas evolutivamente pueden resultar eficaces en el manejo de crisis o en los objetivos psicosociales a largo plazo. En determinados pacientes adolescentes o adultos con un retraso mental leve, la psicoterapia individual puede utilizarse para promover la diferenciación de uno mismo y del otro, la autoestima, la formación de la identidad, el desarrollo interpersonal, el control emocional y conductual. La modificación de la conducta resulta útil para el tratamiento de la agresión, el desafío, la hiperactividad, las estereotipias, las autolesiones, la pica, y el comportamiento asocial. En algunos casos pueden enseñarse el entrenamiento del control de esfínteres, a vestirse y acicalarse, y las habilidades para comer. La psicoterapia de grupo, ha sido más utilizada que la individual, ya que es especialmente útil para los adolescentes y adultos jóvenes que necesitan el apoyo de sus compañeros para poder separarse de sus familias, y además pueden utilizarlos como modelos de rol (Moragas, 1942).

El entrenamiento educativo y evolutivo para aumentar las habilidades del lenguaje y del habla, motoras, cognitivas, ocupacionales, así como sociales, recreativas, sexuales y adaptativas, se llevan a cabo por profesionales especializados. El individuo puede entrenarse para iniciar simplificaciones de tareas, pedir clarificaciones de comunicación, y realizar mejoras ambientales. La educación y asesoramiento de los padres, así como el apoyo a la familia son una norma.

El componente psiquiátrico incluye a los fármacos psicótropos que funcionan y deben utilizarse del mismo modo que si la inteligencia del paciente es normal. En el RM deben ser usados dentro del contexto de un programa global y no como tratamiento único.

Dependiendo del trastorno psiquiátrico concomitante pueden prescribirse: antipsicóticos, antidepresivos, sales de litio y ansiolíticos.

Formas de tratamiento

• Identificación precoz y tratamiento adecuado de los trastornos

hereditarios.

• Tratamiento médico y/o quirúrgico de otras enfermedades causales o

asociadas.

• Detección y tratamiento precoz de los déficits aislados: sensoriales

(como la sordera) motrices, conductuales y trastornos

electroencefalográficos mínimos.

• Detección precoz del retraso mental, para el abordaje en estimulación

temprana de las funciones intelectuales, asociado al resto de las

herramientas médicas.

• Abordaje psicoterapéutico adecuado de los trastornos emocionales y

de conducta.

• Refuerzo de la autoimagen del niño retrasado y abordaje global de su

personalidad.

• Asesoramiento médico, psicológico y pedagógico a los padres de los

puntos fuertes y de los vulnerables del paciente (Martínez, 1999).

Programa de tratamiento

Márquez et al (2009) Refiere que la medicina no posee los medios para curar a un retardado, una vez que el cuadro se ha instalado. El éxito terapéutico reside, en realidad, en el diagnóstico precoz. Se debe prevenir y diseñar un programa terapéutico integral que trate de frenar los diversos factores que en cada caso estén en juego. Sin embargo, se puede programar:

  1. Tratamiento biológico: psicofarmacología.
  2. Terapia psicológica: técnicas conductuales: individual y grupal.
  3. Terapéutica recreativa: ludoterapia, deporte, actividades artísticas.