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Asignatura: Historia política y social del mundo contemporáneo, Profesor: , Carrera: Gestión y Administración Pública, Universidad: UCM
Tipo: Apuntes
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Tema 2. Revolución Industrial e industrialización. El término revolución indica un proceso, no necesariamente de carácter violento, de gran impor- tancia y ocurrido, generalmente, en un corto periodo de tiempo. Sin embargo, la Revolución Indus- trial se desarrolla en Inglaterra a lo largo de un largo periodo de, al menos, 70 años, entre 1780 y 1850, por lo que no cumple este 2º rasgo. El nombre fue acuñado por socialistas franceses e ingle- ses hacia 1820, claramente influidos por las revoluciones de carácter político que se estaban produ- ciendo en Europa tras la Revolución Francesa. Debemos también distinguir entre los conceptos de Revolución Industrial 1 , que en propiedad sólo debemos emplear para el caso inglés, originario y que sirve de modelo para todos los siguientes, y el de industrialización, para los demás países que van adoptando los avances surgidos en Inglaterra. Finalmente, debemos señalar que estamos ante una de las 2 grandes revoluciones económicas de la historia: la 1ª se produjo en el Neolítico, cuando el hombre cambia su modo de vida, volviéndose sedentario, gracias a que la agricultura y la ganadería le permitieron producir sus propios alimentos; y la 2ª ésta, cuando los modos de producción en la industria le permiten producir cantidades de artí- culos industriales a un nivel sin precedentes, posibilitando toda una serie de cambios transcendenta- les en la vida económica y social de los países afectados por este proceso.
1. ¿Por qué en Inglaterra?; Que la Revolución Industrial se produjese en Inglaterra no es algo casual, pues este país poseía una serie de condiciones que, todas juntas, permitieron el gran impulso que supuso la RI: a) una re- volución agrícola que facilitó la obtención de más alimentos empleando a un menor número de per- sonas en las labores del campo, produciendo un excedente de mano de obra que podía dedicarse a las actividades industriales y un aumento de la población, que también contribuyó a aumentar esa mano de obra; b) una burguesía emprendedora, capaz de invertir sus beneficios en unas empresas que, en un principio, no garantizaban un éxito seguro, pero que demostraron ser negocios muy pro- ductivos; c) un aumento demográfico que, como ya se ha señalado, elevó la mano de obra suscepti- ble de ser empleada en la industria, así como el mercado interior, al aumentar la cantidad de posi- bles consumidores; d) unos recursos coloniales, sobre todo de materias primas como algodón, que se adaptaron perfectamente a los nuevos modos de producción industriales; e) una relativa capaci- dad de innovación técnica, si bien las 1ª s^ máquinas fueron artilugios relativamente sencillos, que no requerían una especialización previa por parte de sus creadores, y pese a que los estudios de inge- niería no estaban más avanzados en Inglaterra que en otras naciones europeas, como Francia o Pru- sia; f) unos amplios mercados, tanto en Europa, donde los productos ingleses siempre habían encon- trado una buena clientela, como en las colonias y los espacios extraeuropeos (de fuera de Europa), especialmente en América, tanto del norte como del sur, y en Asia, sobre todo en la India; g) y un sistema político que elabora una legislación favorable a los cambios en el campo y el desarrollo de la industria y el comercio. 2. Causas de la Revolución Industrial; Si bien, tradicionalmente, los siguientes puntos han sido vistos como causas de la RI, hay que de- cir que ésta también influirá en ellos, retroalimentando el crecimiento demográfico, el aumento de la producción agraria, etc. a) La revolución demográfica ; El factor principal del crecimiento de la población en este periodo fue el descenso de la mortalidad, pasando la tasa de mortalidad del 30-35% 0 a un 20-25% (^) 0, mientras que las tasas de natalidad se mantuvieron altas. Igualmente, las tasas de mortalidad infantil, muy elevadas en el periodo anterior, se reducen a la mitad, permitiendo que la esperanza de vida aumen- tara notablemente. 3 son los factores que inciden en el descenso de la mortalidad: las mejoras higié- nicas, en la medicina y en la alimentación. No obstante, en la 2ª mitad del XVIII-1ª mitad del XIX, no se producen grandes avances médicos, salvo el descubrimiento de la vacuna de la viruela, por Jenner, a finales del XVIII y cuyo uso se generalizará sólo unas décadas después. Además empezó a emplearse la quinina contra la fiebre y se lograron diagnosticar algunas enfermedades, pero, en
1 A partir de ahora emplearemos “RI” como abreviatura de “Revolución Industrial”.
con-junto, estos avances no permiten explicar el importante descenso de la mortalidad producido. Ade-más, pocas personas tenían acceso a los servicios médicos. Así, la causa debe estar en otros moti-vos, uno de ellos, la desaparición de la peste, por causas todavía discutidas. Pero quizá la causa fun-damental de la reducción de la mortalidad esté en una mejor alimentación, pues la revolución agra-ria permitió la obtención de una mayor cantidad de alimentos y, por lo tanto, mantener a una pobla-ción creciente mejor alimentada. Esto no quiere decir que no se produjeran años de malas cosechas y que el hambre desapareciera del espectro de la vida del hombre europeo, pero sí que su incidencia se redujo y su gravedad quedó atenuada. Además se empezaron a consumir nuevos productos, como la patata, de origen americano, que hasta entonces había servido como alimento para los animales. La natalidad, en cambio, se mantuvo elevada, salvo en Francia. Su descenso estará marcado, en el futuro, por motivos culturales y económicos. Esto produciría, en combinación con el descenso de la mortalidad, un notable aumento de la población. El crecimiento demográfico ofreció a Inglaterra 1º, y a otras naciones después, mano de obra para la industria y un elevado número de consumidores para esa producción industrial, impulsando así su desarrollo. b) La revolución agraria 2 ; La revolución agraria permitió aumentar la cantidad de alimentos obte- nidos con el empleo de cada vez un menor número de mano de obra gracias a una serie de innova- ciones y cambios en la propiedad de la tierra. Iniciada en Inglaterra, se extenderá después a otros países, introduciéndose el uso de maquinaria a vapor y abonos químicos a partir de 1830. El mayor empleo del abonado y la utilización de técnicas como el sistema Norfolk de rotación de cultivos permitieron eliminar los barbechos. Este sistema, introducido en Inglaterra por lord Town- send, después de haberlo conocido durante su etapa como diplomático en los Países Bajos, consistía en la división de la tierra en 4 hojas, en las que se cultivaban cereales, leguminosas, tubérculos (co- mo patatas y nabos) y plantas forrajeras (alfalfa, trébol.., que servían de alimento al ganado). Tanto los tubérculos como las forrajeras tienen la propiedad de enriquecer los suelos, lo que implicaba la eliminación del barbecho. Además, su cultivo permitió aumentar el número de cabezas de ganado, lo que elevó la cantidad de abono disponible. Por otra parte, cultivos de nueva introducción en Eu- ropa, como la patata o el maíz, empezaron a formar parte de la dieta europea, tras haber sido em- pleados anteriormente casi exclusivamente como alimento para el ganado. La selección de las semillas favoreció el cultivo de las especies más productivas. Hubo cambios también en el instrumental, desarrollándose arados más perfeccionados y máquinas sembradoras, al principio tiradas por animales (bueyes o caballos), y a las que más tarde se incorporó la tecnología a vapor, en la que destacó la agricultura norteamericana, que disponía de enormes cantidades de tie- rras “nuevas”, que no habían sido explotadas en los siglos anteriores. El uso de fertilizantes quími- cos mejoró también los rendimientos por hectárea. Otro aspecto a tener en cuenta fue el paso de los openfields , basados en un sistema comunal de propiedad de la tierra, a los campos cerrados o enclo- sures , gracias a la legislación elaborada por el Parlamento británico, que permitió cercar grandes ex-plotaciones agrícolas por parte de propietarios que invirtieron en ellas una abundante cantidad de di-nero para introducir las innovaciones citadas para aumentar los rendimientos. En la ganadería también se dará una selección de especies y un aumento del número de cabezas gracias a la introducción del sistema Norfolk, que permitía obtener una mayor cantidad de alimento para los animales sin que ello supusiera dejar amplios terrenos sin cultivar. Las consecuencias de todas estas mejoras fueron el aumento de la producción de alimentos, redu- ciendo la frecuencia de las hambrunas y permitiendo un mayor abastecimiento de unas ciudades en crecimiento, en parte debido al éxodo rural, dado que ahora se precisaba un menor número de mano de obra en el campo, pasando estos excedentes a estar disponibles para trabajar en otras actividades como la industria. También permitió aumentar la renta de propietarios y jornaleros, elevando su de- manda de productos industriales: aperos industriales, vestidos, fertilizantes químicos, enseres do-
2 Emplearemos el término “revolución agraria” en lugar de “agrícola” porque el primero abarca tanto las actividades relacionadas con la agricultura como las relacionadas con la ganadería.
telas británicas más competitivas en los mercados, tanto interior como exterior, sin que por ello se redujeran los beneficios. Los métodos tradicionales no pudieron competir con los nuevos, tendiendo a desaparecer o a transformarse. b) La industria metalúrgica ; Si en la industria textil destaca el algodón, en la metalúrgica fue el hierro el producto estrella durante la RI. El hierro fue empleado era empleado en aperos de
labranza, la construcción de viviendas, fábricas y puentes, la construcción de máquinas, la industria militar.., y, sobre todo, el ferrocarril, cuya demanda elevó enormemente las necesidades de hierro. El mineral de hierro se mezclaba con carbón vegetal en altos hornos hasta que se fundía, obtenién-dose así hierro colado, muy quebradizo debido a su alta cantidad de carbono, y que era empleado en la fabricación de cañones y otras armas. Sin embargo, para otros productos este hierro volvía a fun-dirse para obtener hierro dulce, más resistente y flexible debido a su mayor pureza (contenía menos cantidad de carbono), lo que se lograba al ser golpeado con grandes martillos hidráulicos. Este hie-rro era transformado en barras o planchas que, después, los herreros transformaban en herramientas o utensilios. La explotación de las minas exigía una importante inversión de capital, sólo al alcance de las gran-des fortunas. Ello hacía de la industria metalúrgica un sector más moderno que la textil, concentrán-dose en instalaciones que solían reunir la etapa de obtención de mineral y carbón vegetal, la produc-ción de hierro colado y su afino (convertir ese hierro colado en hierro dulce). También estaba más mecanizada y contaba con un mayor número de obreros asalariados. Sin embargo, la transformación del hierro dulce, distribuido en forma de barras o planchas, en herramientas y utensilios se llevaba a cabo en pequeños talleres. El aumento de la demanda exigió una serie de novedades, la 1ª de ellas la sustitución del carbón vegetal por el mineral. Esto eliminó el problema de la deforestación (destrucción de los bosques) y además permitió el empleo de un tipo de carbón, el coque, más eficaz al poseer un mayor poder ca- lorífico. La energía hidráulica, empleada para accionar los fuelles de los hornos, los martillos que batían el hierro fundido y las laminadoras, fue progresivamente sustituida también por máquinas de vapor. Finalmente, la escasa productividad de los talleres artesanales fue superada gracias a su susti- tución por fábricas capaces de producir a gran escala, y bajo un eficaz sistema de división del traba- jo. A finales del XVIII, Henry Cort inventó el sistema del “pudelado”, que permitió aumentar consi- derablemente la producción de hierro dulce, hasta que a finales del XIX la creación de los converti- dores Bessemer y Martin-Siemens permitieron obtener acero (un tipo de hierro más resistente) de una forma más barata. A lo largo del XIX, los precios de los productos de hierro descendieron, al tiempo que aumentaba su demanda. c) Otras industrias ; Pero los avances en la producción industrial no se limitaron a los tejidos de al- godón y al hierro. El aumento de la población y de la capacidad adquisitiva (posibilidad de poder adquirir productos por parte de una persona), así como el crecimiento de los mercados exteriores, afectó a numerosas ramas industriales, como la industria alimenticia, donde la principal innovación fue la conservación de alimentos en recipientes metálicos, gracias a los experimentos de Nicolás Appert, quien descubrió un método para envasar comida al vacío, evitando su descomposición, pero en la que también debemos tener en cuenta la demanda de productos como la cerveza; la industria de la construcción; el jabón; el papel; la química, que atenderá a múltiples aplicaciones, como pro- ductos farmacéuticos, tintes, fertilizantes.., así como algunas industrias que venían a cubrir la de- manda de las clases adineradas, una industria de lujo en la que podemos clasificar la producción de joyas, pasteles, tejidos caros, viviendas y muebles de lujo, juguetes o libros.
4. La revolución de los transportes; La aplicación de la máquina de vapor a los medios de transporte terrestres y marítimos: ferrocarril y barcos de vapor, permitió poner en conexión de una forma más rápida y barata los centros de pro- ducción industrial con sus mercados, así como las regiones agrícolas con las ciudades, elevando no- tablemente la cantidad de mercancías intercambiadas.
a) El ferrocarril ; Los 1º s^ intentos de aplicar la energía de vapor a la tracción datan de principios del XIX. Pero el origen del ferrocarril se encuentra en las minas, donde vagonetas sobre raíles eran em- pleadas para sacar el material obtenido al exterior, bien empujado por personas, bien tirado por ca- ballos. En 1829, tras experimentar durante más de 15 años, George Stephenson patenta un modelo de locomotora, la Rocket , que puede considerarse como el inicio del ferrocarril. Pronto el nuevo me-dio de transporte obtendrá un gran éxito, inaugurándose el año siguiente la línea Manchester- Liver-pool, y pasando muy pronto al continente europeo. Lo cierto es que el ferrocarril eliminó muchos de los obstáculos que dificultaban el transporte terrestre, tanto de pasajeros como de mercancías, aun-que requirió una enorme inversión de capital, que en el caso inglés provino de la iniciativa privada, pero en otros países fue una empresa de carácter estatal. Pese a que su velocidad inicial era escasa, el nuevo invento fue considerado muy peligroso, por lo que se avisaba de su paso por medio de una trompeta y agitándose una bandera de color rojo. La construcción de ferrocarriles y de vías férreas impulsó notablemente la demanda de hierro, favoreciendo el desarrollo de la industria metalúrgica, así como las innovaciones tecnológicas en ella. En España, la 1ª línea ferroviaria comunicaba Bar-celona con Mataró, inaugurándose en 1848. El desarrollo del ferrocarril será uno de los elementos que marquen el nivel de desarrollo de los países, resultando de gran importancia en la expansión de los USA hacia el Oeste, o en la comunicación de la Rusia europea con la costa del Pacífico, por me-dio del Transiberiano (pese al atraso económico del país). La 1ª nación que dispuso de una completa red ferroviaria de carácter nacional fue Bélgica, favorecido por su rápido desarrollo industrial, la abundancia de carbón y hierro en su territorio, y su pequeño tamaño. En algunos países, el desarro-llo del ferrocarril estuvo marcado por la inversión extranjera, que aportó gran parte del capital nece-sario para la construcción de las vías, estaciones, locomotoras y vagones, en muchas ocasiones sin recoger los beneficios esperados de tales inversiones. b) El barco de vapor ; La máquina de vapor se aplicó también a la navegación. Ya en 1807, el ame- ricano Robert Fulton hizo construir un barco con palas movidas a vapor que remontó el río Hudson desde Nueva York hasta Albany. Pero este tipo de propulsión estaba mejor adaptada a la navega- ción fluvial (en ríos) que a la marítima, por lo que habría que esperar hasta la aplicación de las héli- ces para que los barcos de vapor empiecen a aparecer cada vez más en el mar, en un lento proceso que se prolongó hasta las últimas décadas del siglo XIX. Para entonces, esos barcos eran ya cons- trucciones de hierro, con una importante capacidad de carga. Algunos de los motivos que hicieron el proceso tan lento fue la necesidad de emplear amplio espacio para portar el carbón necesario para las calderas y el coste que suponía el uso de esta fuente de energía (en cambio, el viento es gratuito, aunque imprevisible). Además, los nuevos modelos de veleros, los clippers , alcanzaban grandes ve- locidades. Sin embargo, todos estos obstáculos serán superados con el tiempo al aumentar su capa- cidad de carga, lo que permitía asumir el coste del carbón y el espacio que ocupaba, aliviado tam- bién por el establecimiento de una red de estaciones carboneras en las rutas comerciales, donde los buques podían repostar, y elevar también su velocidad.
5. Comercio exterior, bancos, sociedades anónimas y Estado; Los países industrializados del siglo XIX eliminaron sus aduanas exteriores, pero no siempre adoptaron la misma medida para el comercio exterior. La gran abanderada del librecambio y de la supresión de aranceles (impuestos que gravan a las importaciones) fue Gran Bretaña, debido a su ventajosa situación como potencia pionera de la RI. Su ejemplo será seguido durante algún tiempo por Francia y Alemania, pero posteriormente éstas adoptarán una política proteccionista para defen- der su industria de la competencia exterior. Los bancos, instituciones de origen medieval, adquirirán un importante papel como fuente de cré- dito para las nuevas industrias, especialmente para las más grandes y potentes. A cambio de estos préstamos (realizados con parte del capital depositado por los ahorradores en los propios bancos), se cobraban unos intereses. Un tipo de negocio de larga tradición, pero que ahora se va a aplicar a la industria, sector que antes no había requerido de tan grandes cantidades de capital (o dinero).
Secesión (1861-65), la industria americana se centró en la costa Este (atlántica) y la región de los grandes lagos. Los sectores más importantes serán la producción de acero, la industria petrolífera, la industria eléctrica y la fabricación de automóviles, con empresas como la Ford o GM (General Mo- tors). El desarrollo del ferrocarril acompañó la extensión del país hacia el Oeste, comunicando la costa atlántica con la pacífica a través de las grandes praderas. A finales del XIX, USA posiblemen- te era la 1ª potencia industrial del planeta, consolidando su posición tras la Primera Guerra Mundial. h) Japón ; La revolución Meiji, en 1868, supuso el paso de una economía de carácter medieval a una economía industrializada y un estado moderno, mediante la adopción de las formas políticas y económicas occidentales. El papel del Estado fue muy importante, debido a la inexistencia de una clase burguesa capitalista, convirtiéndose algunos señores feudales en empresarios industriales: Mit- subishi, Yamaha, Sumimoto... Otro de los problemas de Japón era la carencia de materias primas, que tendrá importantes consecuencias en el futuro.
7. Urbanización y consecuencias sociales de la RI; La llegada masiva de inmigrantes a las ciudades, atraídos por las posibilidades de empleo ofreci- das por la industria, hizo aumentar la extensión de las ciudades, desarrollándose más allá de sus an- tiguas murallas sin seguir ningún tipo de planificación urbanística. Las fábricas tendieron a concentrarse cerca de los cursos de agua o de las vías de comunicación, siendo frecuente su cerca- nía a las estaciones de ferrocarril, nuevo elemento también de la ciudad industrial, que permitía el transporte de materias primas y de productos ya elaborados hacia otros mercados. En torno a las zonas industriales también se concentraron los barrios obreros, caracterizados por la falta de servi- cios (agua corriente, electricidad...), la suciedad, el hacinamiento, la falta de calles empedradas... Las condiciones de vida de la clase obrera, por tanto, eran difíciles, habitando casas pequeñas, don- de debían convivir familias numerosas muchas veces en una única habitación, sin luz, ventilación ni aseos, careciendo de todo tipo de intimidad. Las clases acomodadas (burgueses), en cambio, tendieron a ocupar barrios residenciales, situados en las afueras de las ciudades, donde las condiciones de vida eran mucho mejores, con espacios ver- des y bastantes comodidades, y donde los problemas que hemos visto en los obreros no estaban pre- sentes. Precisamente, la RI tuvo como consecuencias sociales la emergencia de esos 2 grupos: burguesía y proletariado (o clase obrera). Los burgueses adquieren ahora conciencia de clase, cosa que no ha- bía ocurrido durante el AR, en el cual su principal aspiración era ascender a la nobleza. Ahora apa- rece un orgullo de clase, que se une a un predominio económico que ya poseía y a un poder político que van a adquirir a consecuencia de las revoluciones políticas liberales. Dentro de esta burguesía, podemos distinguir una alta burguesía, que controlaba los grandes negocios: banca, industria y co- mercio, así como los altos cargos de la administración del Estado; una clase media, compuesta por abogados, médicos, funcionarios.., y una pequeña burguesía formada por pequeños comerciantes, artesanos... En esta nueva sociedad, la riqueza sitúa a cada persona en una clase u otra. Entre los más desfavo- recidos se encuentra una nueva clase social, surgida precisamente a consecuencia de la RI, el prole- tariado, que desempeña un trabajo asalariado (por el que recibe un salario). Las condiciones labora- les serán realmente difíciles, ya que los obreros se ven sometidos a largas jornadas de trabajo, sin jornadas de descanso, vacaciones, seguros de desempleo, accidente o enfermedad, y todo ello por unos salarios escasos, que obligan a gran parte de la familia a trabajar. Las condiciones de seguridad en el trabajo tampoco son buenas, por lo que los accidentes eran frecuentes. El trabajo infantil y fe- menino eran menos retribuidos que el desempeñado por los varones adultos, por lo que había nume- rosas mujeres y niños trabajando en fábricas y minas. A principios del XIX, estos obreros carecían también de servicios sociales, tales como la sanidad o la educación, pues ni el Estado ni ninguna otra institución se hacían cargo de ellos. Todo ello dio lugar a conflictos y, cómo ningún grupo polí- tico se ocupará de mejorar su situación, el surgimiento del movimiento obrero, que tratará por una doble vía: sindical y política, de mejorar la situación de esta clase social.
8. El pensamiento económico del siglo XVIII; La teoría económica evolucionó a raíz de estos cambios. El mercantilismo defendía el control por parte del Estado de los intercambios comerciales con el exterior. Su objetivo era la acumulación de oro y plata, lo que se lograría por medio de una balanza exterior positiva, aumentando las exporta- ciones (venta de productos o bienes al exterior) y disminuyendo las importaciones (compra de pro- ductos y bienes extranjeros). Para ello, el estado adoptaría una política proteccionista, consistente en la imposición de fuertes aranceles a los productos extranjeros. Los fisiócratas, en cambio, consideraban que la riqueza de un país se hallaba en la tierra. Según esto, la única actividad productiva era la agricultura, por medio de la cual se producirían alimentos para alimentarse, criar ganado y comerciar, lográndose de este modo productos manufacturados. El resto de las actividades económicas se consideraban improductivas. Un planteamiento más moderno es el ofrecido por el liberalismo económico, que tiene su origen en Gran Bretaña, y se asienta en la defensa de la propiedad privada. El fundador de esta escuela, Adam Smith señaló que el egoísmo (que implica la búsqueda del propio beneficio) estaba en la base de la actuación económica de cada individuo, aunque afirmaba que ello redundaba en el aumento del bienestar general. Por eso defiende la no intervención del Estado en la economía, cuya única mi- sión sería realizar el marco normativo que permitiera el desarrollo económico y algunas labores que los particulares no harían por sí mismos y benefician al conjunto de la sociedad, como la construc- ción de carreteras y puertos. Para A. Smith, una “mano invisible” se encarga de regular el correcto funcionamiento del mercado, sin que sea necesaria la intervención de ninguna entidad ajena, como el Estado. Otros miembros de la escuela de economía clásica 5 son David Ricardo y Robert Thomas Malthus. Ricardo aportó un concepto del valor determinado por la cantidad de trabajo invertido (que se acu- mula en las diferentes etapas de producción) en la elaboración de cada artículo de consumo. Por otra parte, en su ley de bronce de los salarios defiende que éstos tienden de forma natural a un nivel mínimo, cercano al de subsistencia. Salarios superiores conllevan que las familias obreras aumenten su descendencia, aumentando con ello la población y la mano de obra disponible, lo que hará bajar los salarios. Malthus, preocupado por el aumento de la población, que cree superior al de los alimen-tos necesarios para su abastecimiento, llega a conclusiones similares, defendiendo la abstinencia se-xual y unos salarios bajos que impidan a las familias obreras mantener una nutrida descendencia.
5 Nombre que también recibe el liberalismo económico del periodo.