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Tema 1 contemporánea universal
Tipo: Apuntes
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Se ha utilizado para describir el período de la historia británica que fue testigo de la aplicación de la maquinaria mecánica en las industrias textiles, de la introducción de la máquina de vapor de James Watt y del triunfo del sistema fabril de producción. Podemos definir la Revolución Industrial como la serie de transformaciones económicas y sociales que modifican la sociedad europea entre finales del siglo XVIII y mediados del siglo XIX, e indica el gran desarrollo industrial que conllevó el triunfo del capitalismo y de la sociedad burguesa. Se utilizó la expresión hacia 1820 cuando los escritores franceses destacaban la mecanización de la industria de algodón en Normandía y la comparaban con la revolución política de 1789. En 1884 se publicó “Conferencias sobre la Revolución Industrial en Inglaterra” de Arnold Toynbee. Otros autores no comparten el término (Usher, Unwin…) por inexacto, pero reconocen su utilidad.
PROTOINDUSTRIALIZACIÓN (lo que no es RI)
A comienzos del XVIII varias regiones de Europa habían acumulado concentraciones de industria rural, no exclusivamente de la rama textil. A principios de los años setenta se acuñó un término para describir el proceso de expansión y transformación de esas industrias: PROTOINDUSTRIALIZACIÓN. Se empleó para referirse a la industria de lino en Flandes. Era una industria rural, organizada por empresarios de Gante, y otras ciudades cercanas que exportaban la producción a mercados lejanos, especialmente al imperio español. Los trabajadores eran unidades familiares, que cultivaban pequeñas parcelas, pero compraban artículos adicionales en el mercado.
Trabajadores dispersos, organizados por empresarios urbanos, que les proporcionan las materias primas y venden sus productos en mercados lejanos. Los trabajadores tienen que comprar una parte de sus medios de subsistencia A diferencia de la industria doméstica (que abastecía mercados locales), en la protoindustrialización se envían los productos a mercados lejanos.
INDUSTRIAS ALTAMENTE CAPITALIZADAS (lo que no es RI)
Antes del advenimiento del sistema fabril existían subsectores altamente capitalizados, como las manufacturas reales. En este caso, grandes estructuras tipo fábrica donde artesanos cualificados trabajaban bajo supervisión de un capataz o empresario, pero sin máquinas, sin división del trabajo.
La “Primera Revolución Industrial” (1760-1780) constituye la iniciación del proceso capitalista. Tuvo sus fundamentos económico-sociales en la evolución de la agricultura, en el desarrollo del comercio y en la concentración de masas de proletariado en las ciudades. Se inicia y adquiere su formulación clásica en Inglaterra, en la segunda mitad del siglo XVIII. Las causas, en parte económico-sociales y en parte políticas, de la industrialización son:
Las transformaciones económicas producidas en torno a la revolución industrial pueden concretarse en tres grupos de actividades: agricultura, industria, y comunicaciones y transportes.
a) Agricultura En los cambios experimentados en la agricultura no actúan sólo los factores técnicos y científicos, sino también los relativos a sistemas de propiedad y a relaciones sociales entre los que poseen y los que trabajan la tierra. En este sentido es en la propiedad de la tierra, y en consecuencia, en la producción agrícola, donde se presentan más aspectos conflictivos durante el proceso de transformación. La revolución industrial no fue posible sin una previa revolución agrícola: la agricultura suministró alimentos a la sociedad en su crecimiento demográfico, y proporcionó mano de obra campesina a la industria. Se produce la conocida como “revolución agraria”, que se concreta en una mayor producción y una mejor disposición de alimentos, al ser realizados una serie de adelantos de todo tipo. Se introducirán nuevos cultivos y nuevos procedimientos de rotación de tierras, mejoramiento del drenaje, utilización de abonos químicos y la progresiva mecanización del campo. b) Industria c) Comunicaciones y transportes
En el “tejido sin costuras” que es el cambio histórico es difícil establecer prioridades o pesos específicos. Rondo Cameron, por ejemplo, dice que los cambios intelectuales fomentaron los demás. En realidad, los cambios fueron sociales e intelectuales, pero también comerciales y financieros, agrícolas y políticos.
embarcaderos hacia los que descendían las carretas llenas por su propio peso que luego eran subidas por caballos. Se les aplicó la máquina de vapor. John Stephenson en 1813 inventó la máquina que hacía devolver las carretillas vacías de carbón de los muelles de carga y convenció a los promotores para que un trayecto minero se utilizara tracción de vapor en vez de caballos, que se inauguró en 1825.
F. Crouzet comparó el crecimiento económico inglés y francés considerando que eran similares aunque el desfase venía de lejos. Los franceses no innovaron porque no existían las presiones que les impulsaran. Tenían madera abundante y barata, así como la mano de obra. La renta per cápita inglesa superior a la francesa venía provocando una presión en la demanda de productos corrientes. Gran Bretaña contaba en el XVIII con las condiciones necesarias para iniciar la industrialización. Un riquísimo imperio colonial extendido por Asia, América y África, una población en expansión, también en las colonias, un alto nivel de vida que demandaba productos de uso común y de lujo. Acceso al mercado ultramarino con un fácil transporte por barco. Materias primas en abundancia: carbón, hierro, agua (la carencia de madera impulsó el uso de energía fósil). Gracias al comercio había una acumulación de capital dispuesto a ser utilizado en nuevas inversiones.
En Inglaterra tuvo tugar una diversidad regional explicada por la localización de las fuentes de energía (carbón), sobre todo:
La actividad comercial fue muy característica de la época moderna. Recuperada con anterioridad se desarrolló con los grandes descubrimientos de principios del XVI. Inglaterra era la mayor potencia naval y le seguía Francia. A cierta distancia, España, Holanda y Rusia. Poseían flotas de guerra y mercantes. El tonelaje de Inglaterra suponía 1/3 del total europeo y, por lo que sabemos, a finales del XVIII aún eran relativamente pequeños y el tonelaje medio oscilaba alrededor de 300 toneladas por navío aunque técnicamente habían mejorado. Incluso los de las Compañías de las Indias desplazan unas 1500 toneladas. Un viaje Europa-Cantón, ida y vuelta, tardaba unos 18 meses de media y uno de ida y vuelta a las Antillas, un año. Hacia 1780 el tráfico con China se limitaba a 40 navíos al año y muchos menos con Japón. Muy tradicional, consistía en la importación por parte de los europeos, de especias, porcelanas o té, representando un 10-12% del comercio inglés u holandés. Poco a poco se fue pasando a unas relaciones coloniales fundadas en la dependencia. En el Mediterráneo, Francia, a través de Marsella ocupa el mejor puesto. Los estados berberiscos y los puertos egipcios y sirios se abren al comercio europeo. Pero es en el Atlántico donde está la ruta más importantes del comercio internacional, que ponía en relación muchos espacios comerciales, territorios franceses, ingleses, españoles y portugueses de América, cuyos productos aportaban los fletes de retorno; los esclavos de las costas africanas y los productos manufacturados que iban a los territorios de ultramar en un “comercio triangular”. En el XVIII el elemento principal era el azúcar, que suministran las Antillas. África proveía de esclavos, cuyo número en el XVIII se calcula en 8 millones, más 4 millones en el XIX, a pesar de la prohibición de la trata en 1815. El intercambio intraeuropeo consistía en el comercio entre países o la redistribución de los productos coloniales por las potencias marítimas. Por el Norte, a través de los estrechos daneses, los puertos del Atlántico… representan entre el 50 y el 75 por ciento de la actividad comercial de las principales potencias europeas. A lo largo del XVIII se desarrolló considerablemente el comercio inglés, que se había triplicado al final del siglo. Se había quintuplicado en Francia, superando en valor al inglés en vísperas de la revolución. Muy a fines del XVIII las balanzas comerciales, sobre todo, la inglesa, registran los efectos del industrialismo. El comercio se mantiene ligado al reconocimiento estatal de los monopolios comerciales de las grandes Compañías pero los Estados intentan controlarlas cada vez más y el comercio europeo se salda con grandes beneficios que se acumulan en países que practican el comercio: Inglaterra, Holanda, Francia y, en menor medida, los países escandinavos. En el mundo moderno estuvo el sistema bancario organizado para facilitar la actividad comercial. Aceptaban los depósitos, practicaban el descuento y aceptaban facilitar préstamos a los negociantes para equipar sus navíos. A finales del XVIII las actividades bancarias seguían ligadas a operaciones relacionadas con el comercio.