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Roma arcaica, Apuntes de Historia antigua

Asignatura: Historia del Mundo Clasico, Profesor: Jose Carlos Saquete Chamizo, Carrera: Historia, Universidad: US

Tipo: Apuntes

2016/2017

Subido el 19/05/2017

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LA ROMA ARCAICA Y LA CONQUISTA DEL LACIO.
1. Los Pueblos Itálicos.
La península Itálica estrecha y alargada, posee una espina dorsal montañosa árida, los Apeninos,
a menudo cubierta de Nieve en invierno. En la vertiendo del Adriático, las montañas están
cercanas al mar y este estrecho está muy expuesto a los vientos. El mar Tierreno baña pequeñas
llanuras a meno pantanosas y atravesadas por ríos modestos, parcialmente navegables para los
pequeños barcos de la antigüedad las aptitudes agrícolas de sus tierras son muy desiguales; son
favorables para la ganadería. Raramente se encuentran espacios amplios para el cultivo pero en
algunos sitios, los suelos se fertilizan con rocas volcánicas descompuestas, en ciertos lugares
una agricultura precaria. Los historiadores griegos exaltaron la riqueza de algunos suelos
meridionales, pero estos son poco extensos, a cambio los bosques y los yacimientos minerales
abastecían con creces las necesidades locales de entonces. La península puede llegar a una
prosperidad muy desigual. La unidad de Roma llevo a cabo fue geográficamente discontinúa.
Mucho siglos después de la conquista, subsisten leguas e instituciones.
Las aldeas latinas, lo vici albergaban a un aprobación de pastores y agricultores cuya conciencia
de pertenecer a un trono en común, el nome latinum se conservó en una liga que veneraba a
Iuppiter un santuario común, en las faldas de los montes albanos. La cercanía al santuario hizo
que la aldea de Alba Longa tomara una preeminencia religiosa sobre las demás que con el
tiempo se trasladó a otras comunidades con nuevos lugares del culto.
En el II milenio la cultura calcolitico peninsular atestigua relaciones con Sicilia y el mundo
egeo; la técnica del bronce se extendió en esa misa época, pero con facies culturales al menos:
la de la Italia septentrional y las de los Apeninos, al sur de Etruria. A fines del II milenio un
civilización del hierro, bien estudiada en Emilia yacimientos de Villanova a menudo vinculada
a la anterior y cuando es posible percibir el poblamiento de Italia en los siglos VIII y VII se
aprecia que pueden contraponerse una zona de lenguas indoeuropeas en el sur y en el entro y
otra de lenguas diferentes (ligur, etrusco). Puede aceptarse una primera distinción que incluya
las influencias llegadas por los caminos comerciales o de invasión que remontaban hacia la
llanura del Po y los pasos alpinos, conduciendo hacia el nacimiento del Sena y del Ródano, la
meseta suiza y la Europa Central. Por allí llegan los pueblos indoeuropeos. Por otro lado del
mar llegan los iapgios de más allá del Adriático y siguiendo las huellas de los aqueos, los
griegos crean ciudades entre los siglos VIII y V mientras que los fenicios de Asia y luego los
cartagineses se contenta con los contactos comerciales o bélicos.
Aunque existen huellas de población en el Lacio desde el Paleolítico, el periodo clave para la
conformación de poblamientos, lo representas el periodo de transición del Bronce al Hierro, en
torno a los siglos XI-X en el que se produce la manifestación cultural conocida como cultura
lacial. Esta cultura está influenciada por las contemporáneas de Villanova al norte y las culturas
de fosas, al sur y su manifestación material más importante es la utilización de la necrópolis de
urnas de incineración en forma de cabaña, que reproducen las viviendas de sus habitantes. Hacia
la segunda mitad del siglo VIII, el rito de la cremación cede su lugar a las prácticas de
inhumación en tumbas de fosas.
2. Los etruscos.
Desde la antigüedad se enfrentaron dos tesis contradictorias respecto de su lugar de origen: Para
Heródoto, venían de Lidia de donde se habían movilizado por la hambruna, mientras que para
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LA ROMA ARCAICA Y LA CONQUISTA DEL LACIO.

  1. Los Pueblos Itálicos.

La península Itálica estrecha y alargada, posee una espina dorsal montañosa árida, los Apeninos, a menudo cubierta de Nieve en invierno. En la vertiendo del Adriático, las montañas están cercanas al mar y este estrecho está muy expuesto a los vientos. El mar Tierreno baña pequeñas llanuras a meno pantanosas y atravesadas por ríos modestos, parcialmente navegables para los pequeños barcos de la antigüedad las aptitudes agrícolas de sus tierras son muy desiguales; son favorables para la ganadería. Raramente se encuentran espacios amplios para el cultivo pero en algunos sitios, los suelos se fertilizan con rocas volcánicas descompuestas, en ciertos lugares una agricultura precaria. Los historiadores griegos exaltaron la riqueza de algunos suelos meridionales, pero estos son poco extensos, a cambio los bosques y los yacimientos minerales abastecían con creces las necesidades locales de entonces. La península puede llegar a una prosperidad muy desigual. La unidad de Roma llevo a cabo fue geográficamente discontinúa. Mucho siglos después de la conquista, subsisten leguas e instituciones.

Las aldeas latinas, lo vici albergaban a un aprobación de pastores y agricultores cuya conciencia de pertenecer a un trono en común, el nome latinum se conservó en una liga que veneraba a Iuppiter un santuario común, en las faldas de los montes albanos. La cercanía al santuario hizo que la aldea de Alba Longa tomara una preeminencia religiosa sobre las demás que con el tiempo se trasladó a otras comunidades con nuevos lugares del culto.

En el II milenio la cultura calcolitico peninsular atestigua relaciones con Sicilia y el mundo egeo; la técnica del bronce se extendió en esa misa época, pero con facies culturales al menos: la de la Italia septentrional y las de los Apeninos, al sur de Etruria. A fines del II milenio un civilización del hierro, bien estudiada en Emilia yacimientos de Villanova a menudo vinculada a la anterior y cuando es posible percibir el poblamiento de Italia en los siglos VIII y VII se aprecia que pueden contraponerse una zona de lenguas indoeuropeas en el sur y en el entro y otra de lenguas diferentes (ligur, etrusco). Puede aceptarse una primera distinción que incluya las influencias llegadas por los caminos comerciales o de invasión que remontaban hacia la llanura del Po y los pasos alpinos, conduciendo hacia el nacimiento del Sena y del Ródano, la meseta suiza y la Europa Central. Por allí llegan los pueblos indoeuropeos. Por otro lado del mar llegan los iapgios de más allá del Adriático y siguiendo las huellas de los aqueos, los griegos crean ciudades entre los siglos VIII y V mientras que los fenicios de Asia y luego los cartagineses se contenta con los contactos comerciales o bélicos.

Aunque existen huellas de población en el Lacio desde el Paleolítico, el periodo clave para la conformación de poblamientos, lo representas el periodo de transición del Bronce al Hierro, en torno a los siglos XI-X en el que se produce la manifestación cultural conocida como cultura lacial. Esta cultura está influenciada por las contemporáneas de Villanova al norte y las culturas de fosas, al sur y su manifestación material más importante es la utilización de la necrópolis de urnas de incineración en forma de cabaña, que reproducen las viviendas de sus habitantes. Hacia la segunda mitad del siglo VIII, el rito de la cremación cede su lugar a las prácticas de inhumación en tumbas de fosas.

  1. Los etruscos.

Desde la antigüedad se enfrentaron dos tesis contradictorias respecto de su lugar de origen: Para Heródoto, venían de Lidia de donde se habían movilizado por la hambruna, mientras que para

Dionisio de Halicarnaso, se trataría de genes autóctonas; la primera hipótesis tiene a su favor, notoriamente el impresionante conjunto de afinidades que existen entre la religión etrusca y las religiones orientales. A este misterio sobre sus orígenes se añade el de una lengua que podemos leer, pero que no se traduce nada fácilmente y su gramática presenta grandes dificultades; es una legua no indoeuropea. Pero la historia de un pueblo no se reduce al problema de su urgen y en la Toscana los etrusco conectan sin hiato con sus predecesores. En el siglo VII su civilización se hace extraordinariamente brillante y comienza a influir duramente sobre los latinos.

Entre el 800 y el 500 a.c. entre el Arno y el Tiber se desarrolla la cultura Etrusca. Desde el punto de vista económico. Los orígenes de esta cultura no están claros según Herodoto proviene de fuera y se asentaron en estas tierras con su rey Tirseno. Según Dionisio de Halicarnaso tampoco se sabe bien su procedencia pero nos cuenta que se habla que en caso de venir desde afuera proceden de Meonia (Anatolia).

A partir del siglo VII a.c. la presencia de elementos etruscos, es tan intensa que puede hablarse con propiedad de una estrusquizacion de la cultura lacial o de una koiné una comunidad etrusco- latina. Roma ciudad latina no es una excepción en este proceso, se viene considerando que la ciudad había sido conquistada por los etruscos y que los tres últimos reyes romanos constituían la fase de una monarquía etrusca. La investigación actual niega el sometimiento del Lacio por los etruscos mediante una conquista militar y la llamada etapa etrusca de la monarquía romana. Roma continua siendo una ciudad latina, cuya personalidad no quedo ahogada por las fuertes influencias etruscas, sino que precisamente de ella saco nuevas fuerzas que contribuyeron a desarrollar su propia identidad.

Estas influencias provocaron una ruptura de las condiciones inmovilistas ligadas al dominio de las gentes, que se plasmó en el resquebrajamiento de la propiedad comunitaria, base de la consistencia de la gens y en la creación de una propiedad individual. La arqueología demuestra cómo, frente a las monótonas industrias locales del siglo VIII, se observan trabajos de metales etrusco y cerámicas de bucchero. Las uniformes tumbas anteriores al siglo VII muestran ahora, en su ajuares categorías en cuanto a riqueza lo que indica una diferencia de fortuna.

Este desarrollo económico de Roma no puede comprenderse si tener en cuenta las nuevas relaciones que la ciudad establece con el exterior como consecuencia de integración en la koiné etrusco-latina y de su inclusión en la vía de transito de los dos pueblos más desarrollados de Italia, etrusco y griegos. La nueva situación se tradujo en un incremento de las actividades artesanales y en la transformación de la ciudad en un centro comercial de redistribución de productos.

Los etruscos más que hábiles agricultores eran grandes creadores de ciudades, un urbanismo propiamente dicho. En su urbanismo metían práctica de origen griego, pero ellos fueron quienes sistematizaron y codificaron tales prácticas antes de enseñárselas a los romanos. El irregular asentamiento aldeano se transformó de manera radical, a partir del 600 a.c., en una ciudad conforme con una planificación urbanística, dotada de calles regulares como la Sacra vía y de importantes obras públicas y edificios monumentales, como la muralla defensiva conocida con muro serviano, la Regia, el Foro Boario, los tempos de Vesta, Fortuna o el monumental Júpiter en el capitolio. La ciudad se organizó en torno al Foro.

Todas las ciudades vivieron bajo el régimen monárquico y este parece haber durado hasta finales del siglo VI. E rey tenía derecho de mando militar y de coerción además de funciones religiosas. La transmisión del poder se llevaba a cabo con seguridad, dinásticamente. En cuanto a la sociedad era de estructura oligárquica contraponiéndose a una clase señorial la multitud de sus servidores casi esclavos, tanto el campo como la ciudad, talleres o minas. No es sorprendente descubrir que una sociedad de este tipo reconocía a las mujeres una importancia

etrusco. Pero había hecho falto todo un siglo y numerosas posesiones meridionales. En contraste la Etruria septentrional parece conoció entonces una gran prosperidad y los puertos de Atria y de Spina tuvieron un activó comercio durante todo el siglo V, particularmente con Atenas, como si el fracaso de los etruscos estuviese compensado por un florecimiento comercial en el este. En la misma época, Marsella, sufrió un cierto empobrecimiento y Cartago vio amenazada su vigorosa expansión marítima.

  1. Orígenes de Roma.

El conjunto de leyendas griegas y romanas, adornaron los primero tiempos de la ciudad que se había convertido en la primera potencia del mundo conocido y elaboradas por autores de la época augusta, como Tito Livio, Virgilio, Dionisio de Halicarnaso se convirtieron en la versión canónica de los orígenes de Roma.

Son dos fundamentalmente los grupos de leyendas que se refieren a estos orígenes, que tiene por protagonistas al troyano Eneas y a Rómulo y Remo.

Eneas: Tras la caída de Troya, Eneas hijo del troyano Anquises y de la diosa Venus, tras un largo y accidentado viaje arribó con su hijo lulo o Ascanio y otros compañeros a las costas de Italia. El rey del país donde recaló, Latino, le dio la mano de su hija Lavinia. Eneas tras vencer a Tumo rey de los rutulo fundo la ciudad de Laviniu cerca de la desembocadura del Tiber. Tras su muerte su hijo Iulo/Ascanio fundó una nueva ciudad, Alba Louga, que se convirtió en la capital del Lacio.

Rómulo y Remo: Fue Amulio que tras derrotar a su hermano Numitor, obligo a su sobrina Rea Silvia a convertirse en sacerdotisa de Vestal. Pero el dio engendro en el vientre de la virgen dos gemelos Rómulo y Remo. Amulio los arrojo al Tiber ero una loba lo amamantó y un pastor. Faustulo los crio como a su hijos. Cuando fueron mayores conoció su linaje, mataron a Aumulio y repusieron en su trono a su abuelo Numitor. Ellos por su parte, fundaron una nueva ciudad, precisamente en el lugar donde habían sido encontrados por la loba, en el año 753. Una disputa entre los dos hermano acabo con la muerte de Remo a manos de Rómulo. Este creo las primeras instituciones y después de reinar treinta y ocho años fue arrebatado al cielo. Tras su muerte se sucedieron en el trono de Roma seis reyes, hasta el año 509, fecha de la instauración de la Republica.

Material Arqueológico.

Esta tradición literaria sobre los orígenes de Roma es secundaria, ya que procede de épocas muy posteriores y por ello es necesario recurrir a los documentos arqueológicos, con cuyo concurso es posible realizar una crítica para determinar los elementos de verdad incluidos la leyenda.

Edad del Bronce: aunque el territorio que ocuparía Roma aparece habilitado desde el Paleolítico, los primero muros de la ciudad proceden desde el Calcolitico entre 1800 y 1500. Desde estas fechas y sin continuidad siguen restos de la Edad de Bronce y de comienzos de la edad del Hierro. Es evidente su adscripción a la llamada cultura apeninica que se extiende por la península italiana durante la Edad de Bronce. El pastor y la aza y una precaria actividad agrícola de subsistencia eran las actividades económicas principales de esta comunidad sin fuertes desequilibrios sociales.

Edad Del Hierro: a comienzos de la Edad del Hierro, en torno al 800, se observan una serie de cargos que permiten imaginar el comienzo de una larga etapa de transformación que lleva a las aldeas aislada a un proceso de aglutinación que coincide con un aumento de la capacidad de producción agrícola. La economía de subsistencia cede su lugar a otra más evolucionada en la que la acumulación de productos agrícolas no destinados inmediatamente al consumo permite la

concentración de la poblacion y el desarrollo de actividades artesanales y comerciales, base indispensable para el nacimiento de un centro urbano.

Este proceso de desarrollo ha de adscribirse a un población formada por la superposición de gentes indoeuropeas, los latinos-falisco, al sustrato preindoerupea de la E de Broce y sin duda está ligado a dos fenómeno que se producen en la regiones vecinas del Lacio: por un parte el florecimiento de la civilización de Villanova en Etruria y la consiguiente creación de los grandes centros urbanos etruscos ; por otra la aparición de los primero centros urbanos en las costas del Tirreneo a partir del 775 a.c. y sus contactos con las población latinas del Tiber.

De acuerdo con los datos arqueológicos, el proceso a que nos referimos se extendía entre el 800 y el 575. Durante los primeros periodos que cubren aproximadamente el siglo VIII, solo aparecen habilitadas algunas de la colinas-Palatino, Esquilino, Quirinal y quizás Celio- y los restos no se manifiestan un carácter homogéneo: es evidente el aferramiento a la tradición, con industrias caseras, de las aldeas. En los periodos III y IV, la población se extiende no solo al resto de las colinas sino a los valles intermedios, al tiempo a lo que se evidencia los progresos en la industria más homogénea gracia a la apertura de sus habitantes a influjos externos, griegos y etruscos.

La consecuencia más importante de esta apertura es el crecimiento de las posibilidades económicas, que conlleva la diferenciación de fortunas. Paralelamente a esta formación de clases socialmente diferenciadas por su medios, las antiguas chozas de barro, se trasformaron en casas y se organizan la ciudad mediante un sinecismo de las aldeas, en torno al Foro.

Organización.

El rey primitivo es un soberano absoluto y sus funciones religiosas son primordiales: es responsable de los calendarios, de los sacerdocios y santuarios. Jefe de Guerra y conquistador es también legislador y gran justiciero y la sucesión real tiene aires dinásticos. Este soberanos esta asistido por un consejo de ancianos y reina sobre una sociedad ya compleja.

Según la tradición roma estuvo gobernada por 7 reyes durante un periodo de 250 años desde la fundación de la ciudad en 753 hasta la instauración de la república en el 509. Sin duda los reyes romanos fueron más de siete aunque en las figuras que recuerda la tradición más bien símbolos de determinados virtudes que personajes concretos existen algunos elementos reales que pueden ser tomados en consideración Rómulo el fundador sin más una creación legendaria, al que se le atribuye la conducción de un guerra contra la vecina población de los sabinos, concluida con la asociación al trono de su tío Tito Tacio. Y efectivamente los sabinos constituyeron un elemento determinante en la constitución de un núcleo originario de la ciudad. Su sucesor el Sabino Numa Pompilio, es considerado creador de las instituciones religiosas, frente al tercer rey Tulo Hostilio, paradigma del guerrero al que se le atribuyen las primeras guerras de conquista, que culminan con la destrucción del viejo centro latino de Alba Longa. El cuarto rey, Anco Marcio, es caracterizado como campeón de la paz y de los valores económicos. Su reinado coincide con la última fase de la época pre urbana. Se le considera el constructor del primer puente estable sobre el Tiber, así como del primer puerto de desembocadura.

Los últimos tres reyes Tarquinio Prisco, Servio Tulio y Tarquinio el Soberbio señalan un cambio decisivo en la historia de la Roma arcaica: la entronización de monarcas etruscos, a finales del siglo VII y la definitiva urbanización de la ciudad.

Gen y familia, la organización primitiva es gentilicia: sus elementos originarios básicos, la gens y su familia, constituyen el núcleo de la sosiea y se corresponden con los dos elementos esenciales de la distribución de la población, la aldea y la casa-choza, el pagus y el domus. Se corresponden con los dos grupos sociales cuya existencia aparece desde el comienzo de la historia de la ciudad: la domus corresponde la familia, al pagus y al gens.

carácter y se convirtieron en divisiones artificiales de índole exclusivamente territorial cuya función fundamental era la de servir como cuadros de la leva.

El cuerpo político romano fuer divido en tres tribus, Ramnes, Tities, y Luceres a cada una de las cuales fueron adscritas diez curias ams. En caso de necesidad militar, cada una de las curias daba de proporcionar cien infantes y diez jinetes. Resultaba así un ejercicio de 3000 infantes y 300 jinetes en unidades de 1100 hombres, dirigido por el propio rey o por dos lugartenientes, e magistter populis para la infancia y el magister equitum para la caballería.

A lado de su papel militar las curias cumplían también un papel político. Sus miembros reunidos en una asamblea, los comitia curiata, cumplían la función de proclamar. La entronización del rey y ratificar a los magistrados elegidos por él.

-Presencia Etrusca.

La influencia del siglo VII la presencia de influencias etruscos, es tan intensa que puede hablarse con propiedad de una estrusquizacion de la cultura lacial o de una koiné una comunidad cultural etrusco-latina. Roma ciudad latina, no es una excepción de este proceso, se viene considerando que la ciudad había sido conquistada por los etruscos y que los tres últimos reyes romanos constituían la fase de una monarquía etrusca. La investigación actual niega el sometimiento del Lacio por Etruscos mediante una conquista militar y la llamada etapa etrusca de la monarquía romana. Roma continua siendo una ciudad latina, cuya personalidad no quedo ahogada por las fuertes influencias etruscas, sino que precisamente de ellas saco nuevas fuerzas que contribuyeron a desarrollar su propia identidad.

Estas influencias provocaron una ruptura de las condiciones inmovilistas ligadas al dominio de las gentes, que se plasmó en el resquebrajamiento de la propiedad comunitaria base de la conciencia de la gens y en la creación de una propiedad individual. La arqueología demuestra cómo frente a las monótonas industrial locales del siglo VIII. A partir del siglo siguiente se observan trabajos de metal etruscos y cerámica de buchero. Las uniformes tumbas anteriores al siglo VII muestran ahora en sus ajuares categorías en cuanto riqueza lo que indica una diferencia de fortuna.

Este desarrollo económico de Roma no puede comprenderse, sin tener en cuenta las nuevas relaciones que las ciudades establecen con el exterior con la Koine etrusco-latina. Su inclusión en la vía de transito de los dos pueblos más desarrollados de la Italia, etruscos y griegos. La nueva situación se tradujo en un incremento de las actividades artesanales y en la transformación de la ciudad en un centro comercial de retribución de productos.

La consecuencia fundamental es la transformación de la ciudad. El irregular asentamiento aldeano se transformó de manera radical, a partir del 600 en una ciudad conforme con la planificación urbanística dotada de calles regulares como la Sacra Vía y de importantes obras públicas y edificios monumentales, como la muralla defensiva conocida como muro serviano, la regia del foro Boario, los templos de Vesta, fortuna o el monumental de Júpiter en el capitolio. La ciudad se organizó en torno al foro, depresión entre las colinas: pavimentado y saneado con obras de canalización subterránea como la famosa cloaca máxima, se convirtió en el centro político y comercial de la urbs.

Junto a esta transformación material que significa la urbanización de las aldeas y la aparición de edificios públicos, hay paralelamente una transformación de la comunidad gentilicias en un estado unitario. La autonomía de las gentes y familiae se ve poco a poco restringida en un beneficio de unos poderes públicos. Con ello se produce un cambio fundamental en la propia institución monárquica. El poder del rey pierde su carácter sacral y se fundamenta en la fuerza en derretimiento del papel del senado.

Como jefe de una comunidad política, el rey frente al monopolio exclusivista del patriciado tradicional en la dirección del Estado, tiene en cuenta las aspiraciones y los interese de individuos y familias menos poderosos económicamente, en especial, las nuevas clases urbanas comerciantes y artesanos establecidos en roma al calor del nuevo desarrollo económico.

En resumen, se inicia a partir del siglo VI, el proceso de constitución de un estado unitario en el marco de la ciudad, bajo la autoridad de rey, en detrimento de la primitiva organización gentilicia.

-A Tarquinio Prisco, un personaje según la tradición procedente de la etrusca Tarquinia, emigrado a Roma, fue aceptado en el patriciado y elegido rey a la muerte de Anco Marcio, se le atribuye una política de conquista, apoyada en una reorganización del ejército, que elevo a la ciudad al rango de potencia en el mundo etrusco latino. En un reforma del ejercito llevada a cabo por Prisco, consistente en la duplicación del número de reclutas, manteniendo la cifras originaria delas tribus, con lo que los efectivos habrían pasado a constar de 6000 infantes y 600 jinetes. Un incremento del número de senadores que se fijó en 300 miembros con la inclusión de los patres minorum getium, personajes ajenos al patriciado tradicional más favorable a los planteamientos políticos de monarca. Se enfrentó a la aristocracia patricia, que transmitió a la posteridad una imagen negativa del rey.

-Servio Tulio, sucedió a Tarquinio Prisco, según la tradición romana por la designación de la casa real. No obstante tradiciones etruscas os consideraban un condottiero etrusco, conocido como Maestra, se enfrentó a la familias de Tarquinio y logro acceder al poder. A Servio Tulio se le atribuye importante iniciativas político-institucionales polarizadas esencialmente en una doble reforma, que se engloba bajo la etiqueta de constitución serviana: la creación de distritos territoriales, que suplantaban a la antiguas tribus, como base de la organización política-social de la población romana y el perfeccionamiento de la organización militar, a través del ordenamiento centuriado de base timocrática.

La necesidad de unificar la población libre de todo el espacio romano, llevo a Servio a dividir este espacio en distritos territoriales, denomidadas tribus y adscribir a los ciudadanos romanos en uno u otro. Asi el núcleo urbanizado fue divido en cuatro distritos o regiones en las que se incluyeron las cuatros tribus urbanas y el territorio circundante en un número indeterminado de tribus rusticas. Con ello la primitiva organización gentilicia del cuerpo ciudadano fue sustituida por otra de carácter territorial. Desde ese momento la condición de ciudadano, es decir de individuo dotado de derechos político reconocidos estuvo unida a su pertenencia a la tribu.

Con la reforma las tribus vinieron a sustituir a las curias en las principales funciones que estas cumplían y aunque no desaparecieron perdieron toda su importancia como base de la organización ciudadana y unidades de reclutamiento militar. Cada ciudadano está adscrito a una tribu y no podían cambiar de residencia para ello se dedigno a unos jefes para cada zona como autoridades de tribus a los que se encargó que supiera donde habitaba cada uno. Esto quedó plasmado en la obra de Dionisio.

y a otros ciudadanos sublevo al ejército contra el despropósito soberano hasta logar expulsarlo de la ciudad. Tarquinio tras intentar recuperar el trono, se retiró a Cumas donde murió Mientras en Roma era abolida la monarquía y se instituía la republica a cuya cabeza fuero puestos dos cónsules con poderes limitados y personales. Estos acontecimientos según la tradición tenían lugar el año 509.

Este resto personalista es evidentemente falso. La falta de documentación sobre la instauración de la Republica la convierte en una de las etapas más difíciles de la historia de Roma.

La política exterior en la que Roma se inserta cumplió un determinante papel en el desencadenamiento del proceso que transformo de raíz las bases político-sociales del estado romano. Este horizonte exterior arrastro también a la ciudad del Tiber en el torbellino de relaciones amigables y belicosas cambiantes que marca la historia contemporánea de Etruria y El Lacio.

Ocupación de Roma por Porsenna, según la tradición griega, la llamada crónica cumana, hacia el 505 o 504, la dinastía reinante en Roma fue expulsada por Porsenna rey de la ciudad etrusca de Clusium, intento extender su dominio tanto sobre el Lacio, frente a liga latina como sobre Campania. La coalición de la Liga Latina y el tirano de Cumas, Aristodemo deshicieron los ambiciosos planes de la conquista tras la derrota de hijo de Porsenna, Arnus a la puerta de la ciudad de Aricia. El propio rey hubo de refugiarse en Roma, donde bajo su protectorado la ciudad Romana dio vida al nuevo programa político la república. La desaparición de Porsenna dejo a Roma enfrentada con la Liga latina.

El foedus Cassianum, según la tradición la liga delos treinta populis latinos llego a la confrontación armada contra el ejército romano, que acabo con la épica victoria de roma cerca del lago Regilo (499). La victoria no fue tan decisiva puesto que Roma se suscribió a la liga como un miembro más aunque fue la cabeza.

La razón fundamental por la que roma fue la amenaza de los pueblos apeninicos, el Lacio se hallaba rodeado, de estas tribus de pobres y primitivas que Vivian de la caza y el pastoreo. Sus áridos terrenos y su problemas de superpoblación hacían peligrar a roma su soberanía, hacia incursión en las orillas del Tiber intentando establecerse. En la orilla izquierda se extendían los Sabinos; al nordeste los eucos y al sur los volscos. Entre eucos y volscos en el valle del Trero se extendían la cuña de los hérnicos, que presionados también por sus inquietos vecinos, firmaron la liga latina un pacto de alianza.

La guerras contra eucos y volscos fueron largas y duras, la tradición las presenta como dirigidas por Roma, pero fueron en realidad un empresa común de la liga Latina. Hacia comienzo del último tercio del siglo V, Roma y la liga habían ya traspasado la línea del auténtico peligro para pasar a la acción. Al empezar el IV ya no eran un problema.

En cuando a los sabinos cuyo contactos con Romas eran ancestrales, no fueron tanto de guerra generalizada, como d continuas infiltraciones, con algún episodio bélico. A mitad del siglo V, la extensión de Roma por territorio sabino y la firma de acuerdos, relativos al derecho de trashumancia y al comercio de la sal, liquidaron el problema hasta la anexión del espacio sabino por Roma siglo y medio más tarde.

La actividad militar de la liga se completó con una fructífera empresa: la fundación de colonias con fines estratégicos, dispuestas en las avanzadas del territorio latino, al que protegían al tiempo que afianzaban sus conquistas. Estos establecimientos en los que tomaban parte contingente de las comunidades federales una vez asentados dejaban de depender de sus metrópolis y se transformaban en comunidades soberanas y miembros de pleno derecho de la liga.

Los lazos federales no suponían la prohibición de una política independiente, fuera de los compromisos comunes. Roma haciendo uso de esa capacidad individual de obrar, llevo a cabo durante el siglo V, un doble política, de colaboración con la liga por un lado y de expansión independiente por el otro en espacios ajenos a los interese latinos, que la robustecían y colocarían en posición ventajosa frente al resto de las ciudades del Lacio.

A 17 Kms de Roma esta Veyes una ciudad etrusca aun poderosa cuyo territorio de extensa hasta el Tiber. La vecindad de las dos ciudades hizo crecer la enemistad por el interés de ambas en la posesión de los mismos bienes: el monopolio en la explotación de las salinas del Tiber y el control de la ruta de tráfico de este vital producto, la vía salaria hasta el momento en manos de Veyes.

En la tradición la guerra contra Veyes aparece como un conflicto centenario que comenzaría hacia el 483. El limitado carácter de escaramuzas, dio paso desde mediados de siglo a una acción más enérgica en la que Roma, consiguió sus primeros éxitos reales con la ocupación de la orilla derecha del Tiber, la conquista de las salinas y la anexión de Fidenae. Estas ventajas permitieron a Roma emprender la ofensiva definitiva con el asedio de la propia Veyes que cayó en el 390. Con la anexión de Veyes Roma, duplicaba su territorio. La conquista no solo proporciono un considerable botín, sino sobre todo la posibilidad de llevar a cabo un extenso reparto de tierras cultivables que una vez parceladas, fueron asignadas a ciudadanos romanos a título individual.

Asi a comienzo del siglo IV, Roma controlaba 25000 km cuadrados de territorios, tanto como el de las restantes ciudades de la liga latina juntas. Era ahora por tanto la más poderosa ciudad del Lacio, con claras apetencias hegemónicas sobre la confederación. Este gigantesco esfuerzo iba a ser puesto en entredicho como consecuencia de la invasión gala.

Los galos pueblos nómadas originarios de la Europa central se habían indo extendiendo desde finales del siglo IV por el Valle del Po, donde después de poner fin a la colonización desarrollada por los estucos, terminaron por instalarse convirtiendo la llanura de este rio en la Galia Cisalpina. La estabilización no fue completa, presionados por nuevos contingentes iniciaron comienzos del siglo IV, una serie de violentas incursiones en el interior de Italia. Su irrupción desencadeno graves consecuencias.

Asi en el 390 o 387, una banda de galos tras un fracaso intento de saquear la ciudad etrusca de Clusium, se aproximó a Roma, las fuerzas romanas que le salieron a paso fueron completamente derrotadas. La fecha del 18 de julio fue recordad con el día negro. Los galos cayeron sobre la ciudad, que fue devastada a excepción de la fortaleza del Capitolio, que resistió entre episodios y anécdotas. Finalmente los galos se retiraron contra el pago de un fuerte rescate y cargaos de botín. Según Tito Livio, los romanos esperaron a los galos sentados afuera de las casas y con las puertas abiertas, mostrando todo su orgullo.

La invasión fue utilizada por un núcleo de ciudadanos de la confederación para enfrentarse decididamente a Roma, que no dudaron en servirse para ello de las incontroladas energías de los pueblos montañeses, poco antes enemigos.

Tras la conquista de Veyes había entrado en contacto directo con las ciudades de Sur de Etruria, debilitadas por la competencia de los griegos. Roma acorralada por en el Lacio firmo con sus vecino septentrional Caere un tratado de amistad y colaboración que suponía la automática enemistad de la primera potencia marítima del occidente griego. Este juego de fuerzas echo a Roma en brazos de la principal rival del estado siracusano, Cartago con la firma de un segundo tratado en el 348, refrenando con un tercero en el 343, que realmente firmaban los interesen romanos en el Lacio.

Otro peón del complicado juego de Italia central lo constituían los pueblos de los Apeninos meridional. Tribus de origen sabelio, que habían comenzado en el siglo anterior una enérgica

familias patricias se reservaron el monopolio de todos los hilos importante de la vida pública a través de su pertenencia a un determinado número de gentes.

A la cabeza del estado se colocó el senado el antiguo consejo real, como órgano permanente de la oligarquía cuyo miembros los patres ejercían la soberanía a través de la auctoritas o poder proyectos de sanción sobre cualquier decisión de carácter público. Las funciones ejecutivas, civiles y militares, fueron puestas en manos de magistrados sometidos al control del senado y elegidos, con carácter temporal entre las filas patricias. Se discurre tanto el nombre como el número de estos supremos magistrados, que en un cierto momento se convierte ron en un órgano colegial de dos miembros, los cónsules.

Pero si el patriciado detentaba el monopolio del gobierno, es Estado necesitaba de la clasics, es decir de aquella, parte de los plebeyos, cuyos recursos económicos les daban derecho y obligación a un tiempo de servir en los cuadros del ejército, en una época como la hemos visto, tan comprometida en el exterior. No se podía evitar la creciente conciencia plebeya de formar parte del cuerpo político de la ciudad como subordinados al elemento patricio, mientras sufrían las mismas o aún más pesada obligaciones militares.

A esta desigualdad política se añadía otra de índole jurídica religiosa. Solo los patricios estaban en posesiones de los auspicios (derecho de interpretar oráculos) y en consecuencias los únicos intérpretes validos de la divinidad en la aplicación de las normas de derecho privado, dada la ausencia absoluta de ley escrita. Cuando un plebeyo pedía protección jurídica, contra la insolencia de un patricio, eran jueces patricios los que desidiosa. El plebeyo se sentía por tanto inseguro para proteger a su familia y a sus bienes.

Pero sobre todo la más grave desigualdad se encontraba en el ámbito económico, a propósito de dos cuestiones fundamentales: la utilización del ager públicos y el problema por deudas. El ager públicos era el territorio propiedad del Estado, que se podía ser cedido al disfrute privado de los ciudadanos romanos para su explotación económica. La oligarquía dirigente monopolizo en sus manos este disfrute mediante la ocuparon o posesión de las tierras estatales, con exclusión de la plebe, que pretendía sus distribución, no en régimen de ocupación sino como propiedad privada, según criterios estatales de asignación que garantizase la subsistencia familiar. La exigencia era todavía más acuciante por la escasa fertilidad del suelo que llevaba en muchos casos a la ruina del pequeño campesino enfrentado a las malas cosechas y las crecientes obligaciones militares que le impedían cultivar sus tierras con la necesaria atención. No era tanto que el campesino acuciado por la necesidad se viera obligado a acudir para segura su subsistencia, a los ricos propietarios en demanda de préstamos. Su impago dejaba al deudor en manos de acreedor, quien de acuerdo con la institución del nexum, podía convertirlo prácticamente en un esclavo a su servicio.

Pero tampoco faltaba en la ciudad graves problemas sociales. Durante la monarquía había florecido un numeroso grupo de población que se había ido ampliando con las posibilidades que ofrecía una ciudad en crecimiento. La inestable coyuntura exterior en Etruria y el Lacio, desde comienzos del siglo V, desplazo hacia otras regiones las corrientes comerciales, mientras Roma, empeñada en continuas guerras, sufría una crisis económica que provoco un estancamiento de la producción y del comercio con grave daño para los estratos más humilde de la plebe urbana, angustiada por acuciantes problemas de subsistencia.

La egoísta política patricia debía de ser el aglutinante de esta masa heterogénea, de una gradual toma de conciencia que la convertían, si no en una clase social, si en un estamento diferenciado de la sociedad con metas definidas no tanto propias como en su función anti patricia. Esta resistencia patricia contribuyo a disminuir los factores de desunión de la plebe; especialmente económicos. En efecto no toda la plebe era pobre. A lado de la plebe ``proletaria´´ urbana y de los pequeños propietario existían también algunas familias plebeyas que a semejanza de los patricios habían tejido sus clientelas y gozaban de un respetable poder económico.

Estas diferencias habían de producirse inevitablemente en una distinta ordenación de las reivindicaciones plebeyas. Si para la mayoría era primordial el reparto de tierras y sobre todo la cuestión de las deudas, la parte más acomodadas estaba ante todo interesada en la obtención de la paridad política que le abriera la puerta del arge publicus y de las magistraturas. Se parara un poco el movimiento cuando el patriciado acepte en el seno a la elite plebeya. Por ello el nervio de la lucha lo constituyo aquella parte de la plebe con fuerza para oponerse a los patricios, es decir la plebe armada de las classis.

ETAPAS.

El conflicto nace según la tradición en el año 494, con la seditio del monte Sacro y finaliza en el 287, con lex Hortensia se extiende a lo largo de más de dos siglos. No puedo tratarse como es evidente de un proceso revolucionario lineal sino de una época de conflictos, con periodos de erupción violentos, entre otros de malestar contenido. La cronología nos ofrece garantías al no poder cotejarse el relato tradicional con fuentes más dignas de crédito. Respetamos no obstante en nuestra exposición la cronología tradicional para no dar lugar a errores aun sabiendas de su carácter poco fiable. La importancia reside en el proceso cuyas causa, y discursos, están a los menos suficientemente establecidos y en su desenlace, que constituirá al marco de la Republica expansionista del siglo III a.c. Estos puntos de inflexión son la secesión del monte Sacro, en el 494; la codificación de las Doce Tablas, en el 450; las leyes Licinio-Sectas del 367 y la citada Lex Hortensia que dan fin a la lucha.

-Seccesio del 494-

Para poder hacer frente al estamento patricio, la plebe necesitaba una organización propia, lo que se consiguió, según la tradición en el año 494, cuando se retiró en masa al mons Sacrum, abanando Roma a los patricios y supeditando su regreso al reconocimiento de una serie de puntos. La constitución aristocrática no dejaba otro recurso a la plebe que intentar por vía revolucionaria el logro de sus reivindicaciones mediante la organización de una comunidad que defendiera a sus miembros, impuesta por la fuerza del estado patricio. Se acordó entonces conceder a la plebe unos magistrados y excluir a los patricios esta función.

El protagonista del proceso, que contempla el nacimiento de la plebe como Estado dentro del Estado, no fue la plebe en su conjunto sino solo la fracción de propietarios plebeyos que servían en el ejército. Esta classis aprovechó la desfavorable coyuntura de política exterior. Para plantear su golpe de estado, al negarse a servir en las filas de la infantería legionaria y amenazar con constituir una nueva ciudad si el estado patricio no los reconoció al menos como comunidad y aceptaba como interlocutores válidos a sus representantes.

Estos representantes fueron los tribunos de la plebe, a los que la plebe doto aunque no por vía legal, con una garantía de protección mágico-religiosa, una lex sacrata: la persona del tribuno era inviolable y convertirá en sacer, es decir en maldito a todo aquel que atentara contra ella y como tal objeto de una sumaria justicia de linchamiento. Su número fue en principio de dos para luego ampliarse hasta quedar fijado en diez.

Los tribunos desarrollaran gradualmente las dos funciones que los convertían en el pilar del movimiento plebeyo, el auxilium y la intercesió. Por la primera el tribuno tenían el derecho y la obligación de proteger al plebeyo condenado por la justicia patricia, utilizando precisamente como arma la intercessio o veto contra la magistratura patricia, una potentísima arma en la que podía incluso paralizar el normal funcionamiento de Estado. Estas funciones dieron forma al extraordinario poder del tribuno, la tribunicia protestas, que no obstante, solo tenía vigencia dentro de los sagrados muros de la ciudad, el entorno del pomerium. Fuera de él, el ejército centuriado se plegaba la rígida disciplina de los jefes en campaña, al imperium los cónsules patricios.

ciudadanos y de sus propiedades y su asignación a las correspondientes tribus y centurias. Esta importante responsabilidad fue gradualmente aumentada hasta convertir a los censores en custodios y administradores de la propiedad del estado y supervisores de la moral pública.

En este nuevo momento algunas familias plebeyas se enriquecen y tejieron una red de relaciones sociales, sino también con miembros de los patriciados. El primer efecto de la alianza dio sus frutos en el periodo decenviral y fue afirmándose progresivamente. La fuerza de esta cuña plebeya estaba en el ejército ligada como sabemos al censo. Había plebeyos que en proporción a sus recursos, se integraban en la milicia, tras ellos cerraban filas una plebe arañada que los reconocia como líderes. Si tenemos en cuenta que los años centrales del siglo V contemplan es esfuerzo, en varios frentes distintos del ejercito romano con los primos éxitos espectacular, traducidos en aumento de bienes y riqueza, puede entenderse perfectamente que el terreno que pisaba el núcleo plebeyo al exponer exigencias y reivindicaciones al estado era firme.

Asi el nacimiento y desarrollo de los tribunos militares con poder consular solo puede explicarse con un precario comportamiento antes fuerte presiones plebeyas que los patres trataron de frenar por esta vía indirecta, al reconocer la posibilidad de que en circunstancias concretas algún plebeyo pudiera integrarse en el colegio.

La institución de los tribunos militares fue sedimentándose en sus ochenta años de vigencia. El numero originario de tres pasos a cuatro para quedarse definitivamente en seis a finales de siglo.

LEGES LICINIA SEGTAE.

La institución de decenvirato solo se beneficia al sector plebeyo más privilegiado mientras los problemas tradicionales de la plebe agraria siguen vigentes. Las guerras continuaban siendo un factor de empobrecimiento para el sector más humilde, la elite plebeya solo obtuvo un precario beneficio tras el decenvirato. Continuaron las reivindicaciones plebeyas que alcanzaron su punto culmina en la década que comenzó en el 376. Ese año fueron elegidos tribunos de la plebe Cayo Licinio Estolon y Lucio Sextio, que tuvieron la habilidad de resumir la reivindicaciones más ansiadas de los distintos grupos plebeyos en una atrevido salto en todos los frentes, resumido entres proyectos de ley, que afectaban a la cuestión de las deudas. Licinio y Secto años tras año reelegidos como tribuno después de diez años de vigorosa oposición patricia y de caos político, lograron finalmente en el 367, ver aprobadas sus propuestas.

La primera de las leyes acometía el agudo problema del ager públicos. Según la formulación legal, se impedía la ocupación de más de 500 iugeras de tierras propiedad del estado. Esta limitación legal tendía a una mejor distribución de las tierras abriendo o ampliando la ocupación de ager públicos a la plebe, al restringir la cantidad de extensión acumulable. No era tanto una ley contra el latifundio como un intento de abrir el disfrute de las tierras conquistadas a un mayor número de posesores para conseguir el injusto contraste de ganancias para pocos y sacrificio para todos.

La segunda de las leyes, hacía referencia a un grave problema económico de contendió social, la cuestión de las deudas. Ordenaba detraer de las sumas debidas los intereses ya pagados y admitía asimismo el reembolso del capital restante a plazos en un periodo de tres años. La lex Poetilia Patricia del 326, que al abrir el nexum suprimía la esclavitud por deudas. Pero el problema no podía solucionarse definitivamente y renacerá a lo largo de la Republica como grave problema social en épocas de dificultades. Tito Livio hace referencia en uno de sus textos a la esclavitud por deudas

El patriciado sin embargo al transferir la ejecutiva a los cónsules, consiguió arrancar a sus funciones un campo importante que se reservó la administración de justicia en el ámbito de la ciudad encargada al praetor urbanus. Menos de 30 años después a partir de 337 era admitido el primer plebeyo a esta alta magistratura judicial. Asimismo, los dos ediles plebeyos se agregaron

otros dos curules patricios, que tuvieron la misión de vigilancia, limpieza y orden de la ciudad, con funciones de policía, así como el encargo de organizar los juegos públicos. Pero incluso esta edilidad curul pronto quedado abierta plebeyos.

FIN

La paridad política en el consulado hacia superfluo el mantenimiento de monopolios patricios en otras magistraturas y sacerdocios y con fruta madura fueron cayendo en manos de los plebeyos desde la propia dictadura y censura en el 356 y 351 respectivamente hasta los colegios sacerdotales de pontificas y augures ultimo bastión patricio.

El acceso plebeyo a las magistraturas no fue algo generalizado, ni podía serlo. Fue obra de un pequeño número de familias plebeyas que mediante la alianza con el sector más progresista del patriciado, desmantelaron finalmente suprimieron unos privilegios de casta. El acceso plebeyo al consulado vacío los términos patricio y plebeyo de contenido y carga política. La integración de los plebeyos en el estado hacía ya innecesarias las instituciones revolucionarias de la época de lucha. Pero se prefirió el lugar de abrogar estas instituciones extenderlas al conjunto del estado. Eran estas el tribunado de la plebe y las concilias por tribus. En cuanto al primero paso a ser una magistratura ordinaria, con el carácter de defensor público del ciudadano ante el poder del estado, los segundos se abrieron al patriciado convirtiéndose en comitia, es decir, asambleas generales de los ciudadanos romanos, ordenados también por tribus, con ello estado se doto de una nueva asamblea, añadida a los arcaicos comitia curiata y a los comitia por centuria.

El camino de esta integración debía pasar necesariamente por el reconocimiento de las decisiones tomadas en ellos, los pleibisticios como determinaciones legales vinculadas para todo el Estado.

5 Magistraturas.

Se llama magistratura romana a la dignidad, cargo y conjunto de atribuciones con las cuales, en la Antigua Roma, se investía a un ciudadano para que desempeñara determinadas funciones relacionadas con la administración y dirección política de la ciudad.

Tenemos dos tipos de magistraturas ordinarias y extraordinarias.

Ordinarias: Las magistraturas ordinarias eran las que regían en tiempos de normalidad. Se accedía a ellas de acuerdo al cursus honorum. Eran características comunes de las magistraturas ordinarias: La colegiabilidad: Eran ejercidas, a la vez, por más de una persona (dos, por regla general). Cada una de las cuales tenía la facultad de vetar (intercessio) las decisiones de la otra; facultad negativa, ya que sólo implicaba paralizar la actividad del colega, en ningún caso reemplazar o modificar sus decisiones. La efectividad: Su ejercicio implicaba la previa elección del magistrado por parte de los comicios centuriado, en el caso de los magistrados mayores (censores, cónsules y pretores), o de los comicios tribunados, tratándose de magistrados menores (ediles y cuestores).La gratuidad: Eran ejercidas gratuitamente; por el sólo honor que implicaba desempeñar el cargo (ad honorem).La temporalidad: Su ejercicio estaba limitado en el tiempo. Por regla general, duraban un año; en el caso de la censura, 16 meses. No era posible la reelección inmediata (iterativo), salvo, también, en el caso de la censura. La gradualidad: En su conjunto, formaban un sistema jerárquico determinado por el mayor o menor poder (protestas) que la constitución les otorgaba a cada una. En razón del grado, el magistrado superior podía vetar las decisiones del inferior. Además, tal jerarquía, determinaba el curso que debía seguir la carrera del político romano (véase cursus honorum) La responsabilidad: Su ejercicio implicaba, para su poseedor, responder por las infracciones a las leyes que hubiese podido cometer en el cargo. Los magistrados mayores respondían al terminar su mandato; los menores, durante el ejercicio del mismo.

Mayores: comicios centuriado.

  • El decemvirato. Una magistratura extraordinaria creada en el siglo V y que dispone de poder consular, reemplazando al colegio de cónsules. Su función fue la de redactar las leyes (la Ley de las XII Tablas) y su abolición (tras solo dos años de funcionamiento) permitió el regreso de los cónsules al gobierno.
  • El triunvirato. Era un gobierno de tres personas, generalmente aliadas entre sí. Si bien se discute su calidad de magistratura

Comicio por centurias: El comicios por centurias incluía a patricios y plebeyos organizados dentro de cinco clases económicas. La membresía de la asamblea requería cierto estatus económico y poder, el cual principalmente recaía en los miembros de la primera y segunda clases. La creación de los comicios centuriados, atribuida al rey Servio Tulio. l voto no se ejercía individualmente, sino que cada uno era contado dentro de su centuria y determinaba el voto final de cada una de ellas. Inicialmente el total de centurias era de 193 Según su riqueza. los ciudadanos formaban parte de una centuria u otra. La correspondencia con la centuria, una unidad militar, se basaba en que los ciudadanos debían armarse a sí mismos según sus posibilidades económicas, y de esta manera servir en el ejército (classis) o no hacerlo (infra classem). A causa de que sólo las primeras 18 centurias (reservadas a la clase patricia) junto con las 80 siguientes (reservadas a los que contaban con una riqueza superior a los 100 000 ases) alcanzaban la mayoría absoluta, las otras centurias, por mucho que representaran a la mayoría de la población, no llegaban a tener ninguna trascendencia en el resultado final de las votaciones. cinco clases sociales, por lo que había diez centurias por tribu (350) a las que se sumaban las 18 centurias de los que servían en caballería (equites, con seis centurias reservadas sólo a los patricios -sex suffragia–17 ) y 5 centurias de los ciudadanos más pobres (capiti censi o proletarii), por lo que el total llegaba a 373 centurias. La votación se ganaba cuando se alcanzaba el número de 187 votos a favor, para lo que bastaba habitualmente con las centurias de las tres primeras clases, y en ese momento se dejaba de votar, por lo que las últimas centurias en la práctica ni siquiera llegaban a contar para el resultado final.

Comitia Curiata

El comicio por curias era la más antigua asamblea romana después de los Comitia Calata. Cada una de las tres tribus antiguas tenía diez curias, y estas a su vez cien hombres. En total eran entonces tres mil personas que constituían las curias juntas. Este órgano, en un principio, elegía a los más altos magistrados, pero posteriormente sólo confirmaba e inauguraba las elecciones de la asamblea por centuria.

Comicios por Tribus: comicios por tribus (comitia tributa) eran la asamblea de los ciudadanos reunidos por tribus, que constituían la unidad de voto. Poseían competencias electorales, como la elección de los magistrados menores (cuestores, ediles y tribunos militares), los ediles y tribunos plebeyos y los magistrados extraordinarios, como los triunviros., con la Lex Hortensia, votaban la mayor parte de las leyes que luego el Senado ratificaba. Las votaciones de las leyes, las elecciones de magistrados menores, acusaciones criminales y otros temas anteriormente competencia de los comicios centuriados, habían ido pasando a estos comicios tributos, dejando a los centuriados la elección de los magistrados mayores (censores, cónsules y pretores). La elección de los tribunos de la plebe no correspondía a toda la asamblea tribal, sino sólo a los plebeyos en la asamblea de la plebe (concilium plebis), a la que no tenían acceso los patricios. La mayor parte de las competencias judiciales de los comitia tributa fueron eliminadas con el establecimiento de las quaestiones durante la dictadura de Lucio Cornelio Sila.

Los comitia tributa eran convocados y dirigidos por los ediles y tribunos de la plebe. En los comicios por tribus votaban todos los ciudadanos romanos considerados ingenui (hombres libres nacidos libres)20 y los domiciliados, mientras que los no domiciliados y los emancipados,

incluidos en cuatro tribus (de un total de 35) no contaban en las deliberaciones. Todos los ciudadanos romanos, tanto patricios como plebeyos se distribían entre 35 tribus para propósitos administrativos y electorales. La mayoría de la población urbana de Roma estaba distribuida entre cuatro tribus urbanas, lo cual significaba que, por mucho que indiviudalmente sus votos fueran muchos más, en el cómputo tenía mucho más peso la población de las 31 tribus rurales. Al igual que en la asamblea por centurias, en la asamblea por tribus el voto se agrupaba: uno por cada tribu.El lugar de reunión era el Foro Romano.

Los comicios tribunados surgieron como reuniones de la plebe (dividida en cuatro tribus o distritos, luego aumentados a 21, y más tarde hasta 53) sin poder decisorio. Pero con el tiempo sus acuerdos se convirtieron en leyes y sus decisiones sustituyeron a las de otros comicios. Primero convirtió sus votaciones en leyes; consiguió el nombramiento de algunos magistrados; más tarde pudo conceder honores, anular decisiones del Senado y hasta asumió la competencia en los tratados de paz y alianza. Pero a finales del siglo III a. C. el Senado, formalmente supeditado a los comicios tribunados, había adquirido el control de estos.

Los magistrados eran elegidos en los comicios correspondiente por los ciudadanos con derecho a sufragio. Cada magistrado que pretendía ser elegido presentaba unas propuestas de gobierno o intenciones con las que aseguraba que ejercería el cargo, especie de programa electoral, llamado entonces edicto.

Senado: 300 miembros;3 estaba compuesto por todos los ciudadanos que habían ejercido magistraturas curules —cónsules, pretores y ediles, los conscripti—, así como de los patres, las cabezas de las familias patricias —descendientes de los primeros senadores romanos establecidos por Rómulo y sus sucesores, que formaban el grupo social privilegiado, opuesto a los plebeyos—. Adicionalmente, los censores podían incluir senadores que no habían ejercido magistraturas, aunque estos tenían restringido su derecho a tomar la palabra. Los antiguos tribunos de la plebe no obtuvieron el acceso automático, o bien hasta el año 149 a. C. por la Ley Atinia, o bien tras el tribunado de Cayo Graco.

Con el acceso a los derechos ciudadanos de los plebeyos, el Senado perdió el derecho de acreditar los actos de los Comicios Centuriados. Por el contrario adoptó el derecho de nombrar dictador y pronto legisló sobreponiéndose a las Asambleas Tribunadas, alcanzando un gran poder.

Le corresponde la gestión del tesoro publico y la dirección de los asuntos exteriores y de la guerra. Se ocupa asimismo de la religión civiva y persiste, la idea de que el defensor de los intereses superiores de la Ciudad, en términos generales.

El Senado pasó de ser un cuerpo consultivo de los cónsules, al principio de la), a ser una corporación de gobernantes, sin dependencia de nadie. El Senado dirigía la guerra a través de los cónsules, y toda la política de la República. En efecto, José Manual Roldán Hervás nos dice:

"La significación del Senado en la vida pública se elevó muy por encima de su real función jurídica. Como reunión de ex-magistrados, el Senado personificaba la tradición pública romana y toda la experiencia de gobierno y administración de sus componentes [···] Frente a los magistrados anuales, el Senado se destaca como el núcleo permanente del Estado, el elemento que otorgaba a la política romana su solidez y continuidad. No es extraño, por tanto, que, a pesar de su función puramente consultiva, sobre la magistratura y sobre las asambleas, se superpusiera el Senado como el auténtico gobierno, ante cuya experiencia y prestigio aquéllos se plegaban."

Con el tiempo el Senado asumió el nombramiento de diversos cargos curules, lo que implicaba la designación de sus propios miembros, y además influyó cada vez más en los censores. Se mantuvo la distinción entre Senadores patricios y plebeyos.

La desaparición de la figura del dictador permitió al Senado ocupar ciertas funciones en casos graves, en especial el conferir a los cónsules facultades especiales, similares a la Dictadura, por tiempo limitado.