Docsity
Docsity

Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes

Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity


Consigue puntos base para descargar
Consigue puntos base para descargar

Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium


Orientación Universidad
Orientación Universidad


Romanticismo, Apuntes de Filología hispánica

Asignatura: Literatura española romanticismo, Profesor: , Carrera: Filología Hispánica, Universidad: USAL

Tipo: Apuntes

2016/2017

Subido el 13/10/2017

javinges
javinges 🇪🇸

4.1

(25)

8 documentos

1 / 38

Toggle sidebar

Esta página no es visible en la vista previa

¡No te pierdas las partes importantes!

bg1
El Romanticismo es un movimiento general que revolucionó Europa en la primera
mitad del s. XIX.
El Romanticismo nace como fruto de una época de inestabilidad política y económica.
La burguesía que a lo largo del siglo XVIII ha escalado los peldaños que llevan al
poder, libra su última batalla contra el antiguo régimen. El arte equilibrado que
predicaba el clasicismo no era el más adecuado para la expresión de los conflictos de
una etapa histórica que había presenciado el triunfo de la primera revolución moderna.
En las postrimerías del siglo de las luces se vuelve la mirada hacia modelos que en su
desequilibrio y en su deformidad proporcionan una imagen más exacta del agitado
tiempo de lucha para conseguir el nuevo estado liberal y burgués.
El movimiento romántico es la réplica y la culminación de los ideales ilustrados.
Rousseau había lanzado sus teorías filosóficas que exaltaban lo natural y libre frente a lo
artificial y reglado.
También en la etapa anterior se habían preparado otros rasgos importantes del
Romanticismo, como la exaltación de la Edad Media. Durante el siglo XVIII los
eruditos habían recuperado y editado códices y manuscritos medievales hasta entonces
prácticamente desconocidos. También son fruto de la Ilustración los viajes realizados
para catalogar los tesoros artísticos e históricos del país.
Aparición y difusión del Romanticismo
El movimiento se originó en Alemania. El Sturm und Drang renovó la percepción
artística de su tiempo. Se exaltó la belleza del teatro inglés isabelino y de la comedia
española; Shakespeare y Calderón se convirtieron en héroes de las nuevas generaciones.
Goethe destacaba con admiración el arte gótico de la catedral de Estrasburgo. Muy
importante es el sentimiento de libertad creadora, al igual que el rechazo a las normas
morales establecidas.
En Inglaterra también se produjo un movimiento artístico medievalizante y renovador
de la expresión artística. Destacaron por otra parte los poemas que James Mcpherson
atribuyó a Ossián, un pretendido poeta céltico. Las nuevas doctrinas, de la mano de
Madame Stäel, saltaron a Francia, Italia, España, y al resto de países europeos.
Variantes y unidad del Romanticismo
pf3
pf4
pf5
pf8
pf9
pfa
pfd
pfe
pff
pf12
pf13
pf14
pf15
pf16
pf17
pf18
pf19
pf1a
pf1b
pf1c
pf1d
pf1e
pf1f
pf20
pf21
pf22
pf23
pf24
pf25
pf26

Vista previa parcial del texto

¡Descarga Romanticismo y más Apuntes en PDF de Filología hispánica solo en Docsity!

El Romanticismo es un movimiento general que revolucionó Europa en la primera mitad del s. XIX.

El Romanticismo nace como fruto de una época de inestabilidad política y económica. La burguesía que a lo largo del siglo XVIII ha escalado los peldaños que llevan al poder, libra su última batalla contra el antiguo régimen. El arte equilibrado que predicaba el clasicismo no era el más adecuado para la expresión de los conflictos de una etapa histórica que había presenciado el triunfo de la primera revolución moderna. En las postrimerías del siglo de las luces se vuelve la mirada hacia modelos que en su desequilibrio y en su deformidad proporcionan una imagen más exacta del agitado tiempo de lucha para conseguir el nuevo estado liberal y burgués.

El movimiento romántico es la réplica y la culminación de los ideales ilustrados. Rousseau había lanzado sus teorías filosóficas que exaltaban lo natural y libre frente a lo artificial y reglado.

También en la etapa anterior se habían preparado otros rasgos importantes del Romanticismo, como la exaltación de la Edad Media. Durante el siglo XVIII los eruditos habían recuperado y editado códices y manuscritos medievales hasta entonces prácticamente desconocidos. También son fruto de la Ilustración los viajes realizados para catalogar los tesoros artísticos e históricos del país.

Aparición y difusión del Romanticismo

El movimiento se originó en Alemania. El Sturm und Drang renovó la percepción artística de su tiempo. Se exaltó la belleza del teatro inglés isabelino y de la comedia española; Shakespeare y Calderón se convirtieron en héroes de las nuevas generaciones. Goethe destacaba con admiración el arte gótico de la catedral de Estrasburgo. Muy importante es el sentimiento de libertad creadora, al igual que el rechazo a las normas morales establecidas.

En Inglaterra también se produjo un movimiento artístico medievalizante y renovador de la expresión artística. Destacaron por otra parte los poemas que James Mcpherson atribuyó a Ossián , un pretendido poeta céltico. Las nuevas doctrinas, de la mano de Madame Stäel, saltaron a Francia, Italia, España, y al resto de países europeos.

Variantes y unidad del Romanticismo

Podemos distinguir dos tipos esenciales de Romanticismo: liberal y conservador. La vuelta al pasado histórico característica de este movimiento adquiere sentidos distintos según se enfoque desde una u otra perspectiva. Para unos es la nostalgia de la edad heroica en que dominaban los principios cristianos y caballerescos. Para los otros, la Edad Media es el amplio escenario irreal en que los protagonistas libraban la batalla por un destino libre y feliz. No es infrecuente que en una misma obra o autor se presenten aspectos contradictorios y que exprese al mismo tiempo el anhelo de un orden perdido y la angustia ante una realidad represora. Un ejemplo significativo en don Juan , para unos exaltación de la rebeldía frente al orden divino y humano y para otros una parábola de la justicia divina, un pecador arrepentido que obtiene el perdón en el último momento.

Se ha establecido una división paralela a la anterior entre el Romanticismo histórico, el Romanticismo de las ruinas , y el Romanticismo contemporáneo o de combate. El primero es una evasión hacia el pasado, una huida de los conflictos del presente. El segundo se encara con la sociedad de su tiempo, exalta comportamientos antisociales e inicia una poesía comprometida políticamente.

Algunos críticos establecen una división diferente: según su hondura y aporte a la renovación de los medios expresivos, existen dos romanticismos. Uno es brillante y caduco porque remite a la superficie de una crisis sin entenderla ni superarla (en Lamartine, Rivas o Zorrilla), el grupo más tradicional que se enmascara tras ademanes declamatorios y escenografía histórica. Otro, subterráneo, menos apreciado en su tiempo, es del que surge la gran literatura de vanguardia posterior (Hölderlin, Coleridge, Poe), con una visión más personal de la realidad. Entre uno y otro se sitúan los románticos en sentido estricto (Byron, Keats, Shelley, Goethe, Victor Hugo), con la expresión de un yo que vive intensamente la crisis con que se abrió el siglo XIX.

En el Romanticismo estamos ante sentimientos y actitudes que resulta difícil reducir. Entre los principios esenciales se cuentan términos antitéticos como la exaltación del pasado y el impulso progresivo hacia el futuro, el cosmopolitismo y el nacionalismo exacerbado, la angustia existencial que arrastra al suicidio y al entusiasmo revolucionario, el satanismo y la religiosidad, el liberalismo y el absolutismo, lo sentimental y la burla sarcástica del sentimiento,…

La calma de los cementerios se transforma en la exageración voluntaria de lo lúgubre y lo macabro.

La placidez nocturna se puebla de horrores, voces misteriosas, brujas en aquelarre, espectros,… La estética del terror fue uno de los descubrimientos del Romanticismo, de la que el mejor ejemplo es Edgar Allan Poe (1809-1849). Las visiones macabras quizá plasmen el fracaso de las aspiraciones humanas.

Por otra parte, el temperamento romántico es esencialmente religioso. El movimiento tiene un primer punto de inspiración en el cristianismo medieval.

El idealismo frustrado y en tensión de la época buscaba el apoyo de un misticismo que suavizara la angustia.

El gusto por lo esotérico y paranormal de estos autores encontró un filón en las tradiciones milagreras. Los espíritus más convencionales, como Zorrilla, cimentaron su fama sobre las narraciones de leyendas piadosas.

El reverso y complemento de esta actitud lo constituye el satanismo. Es una religiosidad de signo negativo en la que el hombre se enfrenta al creador, se rebela contra el orden por Él establecido y exalta el propio yo en un acto de orgullo y desafío. El satanismo ve al hombre como un ser injustamente condenado, traído a un mundo de horrores. La respuesta es la blasfemia y el sarcasmo. Al concebir la creación como imperfecta y desquiciada, se genera un arte que refleja y expresa. El ideal de belleza es sustituido por el de la expresividad. El artista distorsiona sus materiales para ajustarse con mayor fidelidad al universo caótico que quiere plasmar. En Goya , por ejemplo, encontramos una protesta por el dolor y la angustia que acompañan al hombre.

Por otra parte, el titanismo romántico expresa el ideal de progreso, del esfuerzo del hombre por dominar el mundo prescindiendo de los poderes ultranaturales. Es el planteamiento ante los viejos dioses del Prometeo de Goethe de que no tenemos nada que compartir con ellos, que no hay nada tan miserable como su poder despótico.

El Prometeo liberado de Shelley convierte al protagonista en símbolo de la humanidad torturada por los dioses (personificación del mal) y liberada por su propia fuerza (representada por Hércules) y por el primigenio poder de la tierra (Demogorgón).

El concepto de superhombre de Nietzsche es la pervivencia y la formulación teórica del mito romántico de Prometeo, de su voluntad de dominar el mundo con la fuerza de la razón y de regirse por una moral interior, libre de imposiciones externas.

Las consecuencias estéticas del titanismo son la hipervaloración de la imaginación y la subjetividad , la ruptura con las recetas ,…

El determinismo social en el arte romántico

La rebeldía presenta dimensiones sociales. El héroe romántico suele ser un desclasado que se mantiene al margen de las leyes y normas imperantes y que, finalmente, es aplastado por la máquina social opresiva, convertida en trágica representación del destino.

Como los planteamientos de la época son idealistas, el determinismo social se combinará con un destino individual que, a través de azares, provoca la perdición del protagonista, y así en Don Álvaro o la fuerza del sino una pistola se dispara por casualidad, en Los amantes de Teruel se produce un desafortunado retraso. Los personajes se consideran perseguidos por un hado funesto y maldicen de su origen y existencia.

La palabra maldición fue un motivo recurrente.

No solo los seres nobles y justicieros, marginados por la incomprensión colectiva, son objeto de veneración. Hay toda una corriente patibularia dentro del Romanticismo que exalta los comportamientos antisociales y denigra, como moralmente corruptos, los papeles rectores de la sociedad. Los personajes predilectos pueden dividirse en dos clases, los rebeldes (criminales, corsarios, bandoleros, piratas, aventureros,…) y los desvalidos (mendigos, huérfanos, muchachas inocentes, peregrinos, cautivos, suicidas,…).

Una parte del Romanticismo tenía intenciones revolucionarias y voluntad de compromiso social. El texto que se puede poner de ejemplo en este caso es Literatura de Larra , publicado en El español el 18 de enero de 1836. Sus ideas, ligadas al liberalismo progresista, se recogen en el último párrafo: “no queremos esa literatura reducida a las galas del decir (…), sino una literatura apostólica y de propaganda”.

entramado dramático para llamar la atención del espectador y subrayar el sentido de la escena.

Los poetas crearon nuevas combinaciones estróficas. El logro más llamativo fueron las escalas métricas , la serie libre de versos que aumentan o disminuyen su medida. Con este artificio se refleja onomatopéyicamente un proceso (por ejemplo, la galopada de Al-Hamar en una leyenda de Zorrilla o la muerte del protagonista en El estudiante de Salamanca ). Estos medios expresivos tienen como finalidad conseguir una comunicación más viva con el receptor y darle una imagen más exacta de la realidad.

Cronología de la época romántica

En el romanticismo pueden distinguirse tres etapas:

  • Prerromanticismo , a fines del siglo XVIII.
  • Romanticismo , entre 1800 y 1850
  • Pervivencia del Romanticismo , desde 1850 hasta la implantación de la estética realista.

Las raíces del movimiento hay que buscarlas en Alemania e Inglaterra, en el último tercio del siglo XVIII. El resto de países europeos llegará a la nueva estética tras las guerras napoleónicas que propiciaron el desarrollo del nacionalismo liberal.

En Francia constituyen hitos fundamentales los escritos teóricos de Madame Stäel, De la Literatura (1800), que inaugura una visión social del arte literario, y De Alemania (1810), cuya edición parisina fue prohibida y destruida por el gobierno de Napoleón. Pero la verdadera generación romántica aparece en torno a 1820, con Victor Hugo o Stendhal.

En Alemania, tras el grupo Sturm und Drang y las obras críticas y de creación de principios del siglo (Schlegel, Grimm,…) surgen en torno a 1820-30 autores como Heine o Wagner.

En Inglaterra, entre 1800 y 1820, se producen obras de Walter Scott, Byron o Shelley, y entre 1820 y 1840 se enmarca el desarrollo del Romanticismo italiano (con Manzoni), norteamericano (con Poe, Irving…) y portugués.

El límite final del movimiento se coloca en 1850.

El Romanticismo español

La opinión de los críticos está dividida. Para unos se trata de un movimiento paralelo al del resto de Europa y con antecedentes similares. Para otros, el romanticismo español apenas existió. Y hay quien opina que nuestro Romanticismo es un movimiento tardío que triunfó cuando en el resto de Europa estaba ya en decadencia.

En cualquier caso, parece que la explosión romántica solo se dio tras la muerte de Fernando VII (1833), cuando los liberales llegan al poder. El impulso liberador y exaltado del romanticismo quedó pronto cortado. Sus representantes más destacados mueren (Larra y Espronceda) o evolucionan hacia posiciones conservadoras (Rivas, Zorrilla). La efervescencia del momento dura aproximadamente una década, entre el estreno de La conjuración de Venecia (1834) y el de Don Juan Tenorio (1844).

A ese fervor romántico le siguió una pervivencia de esquemas formales, aunque se integraron algunos aspectos como la libertad creadora , el medievalismo , la fantasía , o el acercamiento al entorno a través del costumbrismo.

Desde 1850 se observa la aparición de concepciones próximas al Realismo, tendencias que triunfaron definitivamente a partir de 1875.

La aparición del Romanticismo está ligada a tres tipos de factores:

Factores políticos

Liberalismo y Romanticismo se identifican. Los ideales románticos son incompatibles con el absolutismo o el despotismo ilustrado del XVIII.

Factores socioeconómicos

En esta época destaca el triunfo de la burguesía sobre las demás clases como grupo dirigente. La burguesía adoptará un talante liberal en sintonía con la ideología romántica.

Factores culturales

-primera novela histórica: Ramiro, conde de Lucena (1823), de R. Húmara. -inauguración en Barcelona de El Europeo (1823-1824).

3.- La segunda oleada de exiliados liberales salen del país en 1824. Aprenden modas literarias europeas. Volverán en 1834, encontrándose con “los de adentro”.

4.- Se escriben importantes prólogos a libros, como el de R. López Soler a Los bandos de Castilla (1830) o el de A. Alcalá Galiano a El moro expósito (1834).

5.- Tertulias y reuniones literarias. La más célebre fue la de “El Parnasillo”, en el Café del Príncipe (1807-1849), ubicado junto al Teatro del Príncipe. (Donde desde el siglo XVI se estableció el corral de comedias del mismo nombre y hoy se encuentra el Teatro Español. ¡Si sus paredes hablaran!)

6.- En 1835 se fundan El Ateneo y El Liceo de Madrid.

7.- Aparición de revistas románticas: El Duende Satírico del Día (1828) , El Correo Literario y Mercantil (1828-1833), Cartas Españolas (1831-1832) , La Abeja (1834- 1836) , El Artista (1835-1836) , Semanario Pintoresco Español (1836-1857) , El Laberinto (1843-1845) , El Vapor (1833-1838)****.

El Romanticismo español tuvo una duración corta, pero intensa. Desde principios de siglo, algunos intelectuales y periódicos manifestaban una oposición clara a los principios del Neoclasicismo, pero fue en 1833 con el regreso de los exiliados cuando las ideas estéticas del Romanticismo se imponen. El fervor romántico se disipó pronto y a finales de los cuarenta se empieza a divisar una nueva estética.

El Romanticismo español tiene como punto de partida el rechazo del movimiento anterior, el Neoclasicismo y la proclamación de la libertad e independencia del artista.

En España, el Romanticismo dominará desde 1835 hasta 1845 aproximadamente, aunque el debate sobre las ideas románticas se inició en 1814 con la polémica sobre el teatro que tiene lugar en El Mercurio Gaditano entre José Joaquín de Mora y Nicolás Bohl de Faber, en la que se cuestionaba la superioridad de arte clásico (Mora) y la importancia del teatro del s. XVII, especialmente Calderón (Böhl).

El teatro en el siglo XIX intentó reflejar los ideales románticos de aquella época: su visión de la vida como conflicto y un mundo de sentimientos y pasiones. Los temas principales son el amor trágico, opuesto a las convicciones morales de la época, la lucha por la libertad y la fuerza del destino. La crueldad y la venganza discurren en estas obras, plagadas de desgracias y drama.

Este drama romántico se divide en dos subgéneros: la tragedia (aunque a veces puede considerarse más realista que romántica) y el melodrama, desarrollando a su vez otro: la ópera. La principal diferencia entre la tragedia y el melodrama reside en su grado de profundidad: los melodramas son obras cuyos protagonistas, muy simples, intentan desencadenar emociones (lo que nosotros llamaríamos culebrones), mientras que en la tragedia, los personajes son profundos, e intentan no solo hacernos sentir, sino también reflexionar.

La Edad Media, por su carácter sentimental primario (honor, venganza, celos, engaños, ...) es el contexto histórico preferido, pero aun así varia conforme a los gustos del autor, que normalmente buscan un ambiente misterioso y fantástico, en lugares lúgubres y retirados, para mantener la intriga en suspensión. Esta importancia al ambiente, da lugar a que la escenografía pase a la máxima prioridad, junto con la aceptación del teatro como lugar fijo para la interpretación, se añaden numerosos avances:

 Se pasa a la precisión y adecuación histórica en el vestuario, abandonando el traje de época, habitualmente usado en el teatro, para adaptarse a la época del personaje. A partir de ahí, la precisión histórica en el vestuario se estableció como norma.  Bambalinas, paralelas a las candilejas, se reemplazan por muros continuos que representan las paredes de una habitación, llamado “escenario de medio cajón”. Al mismo tiempo se desarrolla la maquinaria teatral y la tramoya, con escenarios ascendentes e incluso giratorios.  Los decorados se hacen también precisos históricamente o realistas en el caso de comedias contemporáneas.  Aparece la luz de gas para la iluminación, que si bien hizo más peligrosa la asistencia al teatro debido a los numerosos incendios que provocaban, mejoró

burguesía y las capas populares, generalmente poco instruidas, que buscaban en el teatro una forma de entretenimiento. Los autores pasaron del Clasicismo (mas exactamente neoclasicismo) al Romanticismo (y más tarde al Realismo). El teatro sufrió numerosas modificaciones con la nueva época, rechazando las ideas clasicistas e ilustradas:

 No tiene ninguna pretensión didáctica, su objetivo no es otro que el de conmover al espectador.  Se borra la separación entre tragedia y comedia.  Los actos ya no son tres de forma obligatoria.  No se acepta la regla de las tres unidades: espacio, tiempo y acción.  Hay polimetría (medida irregular) e incluso se mezcla prosa y verso.

Aunque el primer drama del romántico nos llegó desde Alemania en 1776, de manos de Goethe, es incuestionable que el mayor representante de este género es William Shakespeare (¿quién no conoce alguna de sus historias "Romeo y Julieta", "El sueño de una noche de verano" o "El mercader de Venecia"?). Sus obras se han traducido a los principales idiomas y se siguen aun representando en todo el mundo.

En España, el teatro romántico tuvo su modelo en el teatro francés, y los dramaturgos españoles fabricaron un producto a imitación de los franceses, no solo por la cercanía geográfica sino por el exilio de algunos de los grandes dramaturgos y posterior vuelta. Estos fueron el duque de Rivas y José Zorrilla. Junto a ellos cabe destacar a Francisco Martínez de la Rosa, que escribió La conjuración de Venecia ; a Antonio García Gutiérrez, autor de El trovador , y a Juan Eugenio de Hartzenbuch, creador de Los amantes de Teruel.

El drama romántico aparece y se impone en España con años de retraso en comparación a Inglaterra, Alemania, Francia e Italia, donde el pleno romanticismo ya había dado sus mejores frutos cuando en nuestro país comenzaba con el triunfo sobre las tablas de D. Álvaro el punto álgido del movimiento en 1835. Un año antes el público madrileño pudo asistir a la representación de La conjuración de Venecia de Martínez de la Rosa, primera obra romántica propia representada en España y Macías, de Larra. La duración

del movimiento fue efímera, pues en 1849 con el estreno de Traidor, Inconfeso y mártir de Zorrilla, acaba la vigencia del teatro romántico.

Así pues, vemos que lo más reseñable a primera vista del movimiento en España es su tardía aparición y efímera duración. El retraso con el que aparece se explica por la situación política que atravesaba la nación durante los años claves del absolutismo y censura literaria bajo el reinado de Fernando VII, que creó un clima contrario a la creación artística y mantiene en el exilio a intelectuales españoles a los que impide encontrar un cauce natural y expresivo para sus ideas. Pero además de la circunstancia política, debe tenerse en cuenta el peso de la educación neoclásica en la generación de Martínez de la Rosa y el duque de Rivas, generación que a un ritmo natural debía haber realizado desde su juventud una revolución literaria, y que finalmente solo se hizo, parcialmente, en plena madurez; y menos por necesidad internar que por impregnación e imitación de las literaturas inglesa y francesa.

Pese a esta entrada tardía en el movimiento (lo cual es discutible), para varios autores, España, país romántico por excelencia, no necesitó importar el romanticismo. Al contrario, los otros países consideraron a España como el prototipo de un país romántico en el que sobrevive el ideal caballeresco y la tradición cristiana. Los extranjeros que han considerado a España un país romántico por excelencia se basaban en varias razones: la pervivencia del espíritu caballeresco medieval, el apego a la tradición, el sentimiento patriótico, la actitud apasionada ante la vida y la creación artística y literaria del Siglo de Oro con una visión del mundo apta para satisfacer las aspiraciones románticas: fusión de arte y religión, concepto del honor, pesimismo vital, desprecio de las reglas

España parecía destinada a constituir la tierra de elección del romanticismo. En 1813 proclamaba Simonde de Sismondi ( De la littérature du midi de l’Europe ) que la literatura española “es toda romántica y caballeresca”. La guerra de la Independencia suscita la imagen de un país que lucha por su libertad. «Ese fondo de imágenes y de aventuras que los españoles han trabajado tanto es el mismo al que en la actualidad se da el nombre de romántico.» (Sismondi)

La literatura romántica española lleva desde un principio un propio gen de descomposición, ya que en ella hay más de postura conscientemente adoptada, de respuesta a una moda y acomodación a un estilo, que de crecimiento por necesidades

Las unidades de tiempo y de lugar también son rotas. Surge una gran variedad de lugares escénicos y la predilección por algunos de estos lugares (bosques, paisajes abruptos, cavernas, cuevas, ruinas…) son típicos en la escena. Estos frecuentes cambios de lugar responden a la estructura dinámica de la acción y a la complacida intriga de las obras donde el héroe parece no poder resistirse al cambio.

Frente a la atemporalidad de la tragedia neoclásica y la espesa concreción del espacio teatral, en este caso encontramos una acción cuidadosamente localizada y la escenografía no es un simple marco de la acción, y cumple una importante función dramática.

-número de actos: el número de actos varía entre tres, cuatro y cinco. A veces se les da el nombre de jornadas, con clara intención de hacer un guiño al Siglo de Oro y su teatro. Y aunque no es común, a veces, cada acto lleva un título significativo del sentido de la situación.

-aparición de lo grotesco (en el primer punto).

-acotaciones: frente a la ausencia de acotaciones en el teatro neoclásico, en el drama romántico abundan tanto las que se refieren a la escenografía como a las actitudes de los personajes.

-ambientación: tétrica(arriba hablo ya de la escenografía).

-huida de lo didáctico y moralizante: no hay pretensiones de enseñar, sino de conmover.

-predilección por lo medieval y exótico, por las leyendas: El Romanticismo también renovó y enriqueció el limitado lenguaje y estilo del Neoclasicismo, dando entrada a lo exótico y lo extravagante, buscando nuevas combinaciones métricas y flexibilizando las antiguas o buscando en culturas bárbaras y exóticas o en la Edad Media, en vez de en Grecia o Roma, su inspiración.

Frente a la afirmación de lo racional, irrumpió la exaltación de lo instintivo y sentimental. «La belleza es verdad». También representó el deseo de libertad del individuo, de las pasiones y de los instintos que presenta el «yo», subjetivismo e imposición del sentimiento sobre la razón. En consonancia con lo anterior, y frente a los neoclásicos, se produjo una mayor valoración de todo lo relacionado con la Edad Media, frente a otras épocas históricas.

El estilo vital de los autores románticos despreciaba el materialismo burgués y preconizaba el amor libre y el liberalismo en política, aunque hubo también un Romanticismo reaccionario, representado por Chateaubriand, que preconizaba la vuelta a los valores cristianos de la Edad Media. El idealismo extremo y exagerado que se buscaba en todo el Romanticismo encontraba con frecuencia un violento choque con la realidad miserable y materialista, lo que causaba con frecuencia que el romántico acabara con su propia vida mediante el suicidio. La mayoría de los románticos murieron jóvenes. Los románticos amaban la naturaleza frente a la civilización como símbolo de todo lo verdadero y genuino.

La historia, para el romántico, es una mirada hacia atrás que permite enlazar sus ideales con el fluir histórico, pero es también fuente de fantasías. Por eso a través de las imágenes las artes figurativas del romanticismo nos cuentan cosas excepcionales que excitan nuestra imaginación y nos transportan mentalmente hacia otros tiempos y lugares. Los escenarios de África y el Medio Oriente irrumpen con sus colores y exotismo en el horizonte creativo.

Si de los elementos formales pasamos al estudio de los personajes, destaca inmediatamente la personalidad del protagonista tanto masculino como femenino: el héroe y la heroína románticos. Los rasgos del héroe son el misterio y la pasión fatal; de la heroína la dulzura e inocencia y la intensidad de la pasión.

El héroe aunque parece a los demás un ser misterioso, de origen desconocido u oculto, es portador de un destino que atrae la desgracia sobre aquellos que le aman y a los que ama; es hermoso, con una belleza física y espiritual donde encuentran cabida algo de angélico y de diabólico; ama la libertad por encima de cualquier otro valor de la existencia, y solo con ese amor compite el amor al amor, cuya encarnación es la mujer. Hombre que vive en continua tensión, nunca satisfecho, de extremos que de la cima del placer se despeña al abismo del dolor; buscador de felicidad y al que le busca la desgracia.

La mujer, toda ternura y fidelidad que es todo sacrificio, nace, vive y muere por el amor; predestinada desde que ama al dolor y la muerte.

Alrededor de ellos los demás personajes parecen existir para oponerse al cumplimiento del amor de la pareja o para asistir impotentes a la destrucción y catástrofe final.

o La conjuración de Venecia  Macías de Larra  Duque de Rivas o Don Álvaro o la fuerza del sino o El desengaño en un sueño  García Gutiérrez o El Trovador (1836) o Venganza catalana (1864) o Juan Lorenzo (1865)  Hartzenbusch o Los amantes de Teruel (1837)  Zorrila: genio de la teatralización o Don Juan Tenorio (1844)  Gil y Zarate o Carlos II El Hechizado (1837) o

PROMOCIONES GENERACIONALES

PRIMER MARCO .- Poetas prerrománticos

Neoclásicos que escapan a rigidez de normas y preceptos, que rompen con formas y temas de la lírica del XVIII. Autores que han nacido en el neoclasicismo, su didáctica y su moral, pero desean crear algo nuevo, evolucionar-Ejemplo: José Cadalso, quien entiende la creación como “alivio de mis penas”, frente al principio de “útil y deleitable”. Encontramos en este ejemplo de José Cadalso una obra difícil de establecer en cuanto a género pero a la que se le puede atribuir la etiqueta de prerromántica: Noches lúgubres. La nueva sensibilidad y actitud sensacionista neoclásica es ya la base para la representación del drama romántico. Solamente hay que añadir una dosis de desilusión para que el optimismo ilustrado dé paso al desengaño y al pesimismo más negro, a lo que Meléndez Valdés en El melancólico (1794) el nombre de fastidio universal. El poeta neoclásico sería, pues, un “neoclásico desilusionado”. La comedia lacrimógena o sentimental y la poesía descriptiva de finales del XVIII formarían la base de este primer romanticismo. Los románticos españoles, siendo románticos de sentimiento, son neoclásicos en ideas hasta muy avanzado el siglo.

1.- PRIMERA PROMOCIÓN (Francisco Martínez de la Rosa, Ángel de Saavedra) - poetas nacidos finales del XVIII, -representan “impulso de adopción”, -clase privilegiada, -exilio, -ideología moderada, -formación neoclásica. Aunque se formaron en la ideas de la ilustración adoptaron las nuevas ideas cuando estuvieron en el exilio. Es la época del triunfo del romanticismo debido a la muerte de Fernando VII y el fin del absolutismo; podría denominarse generación de transición y que forman autores nacidos en el siglo XVIII, que tuvieron una formación neoclásica y cuya obra se reparte entre formas clasicistas y románticas. El caso de Fernán Caballero es peculiar, ya que por su fecha de nacimiento (1796) pertenece a este grupo, pero la edición de su obra es tardía.

2.- SEGUNDA PROMOCIÓN (José de Espronceda, Nicomedes Pastor Díaz, Antonio García Gutiérrez, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Enrique Gil y Carrasco) -Nacidos entre 1805-1815, -clase media y humilde, -educación neoclásica, pero viven nueva atmósfera cultural, -estéticamente: posturas más radicales y rebeldes. - La generación plenamente romántica o de Larra (1809-1837) y Espronceda (1808-1842) nace a principios del siglo XIX y se desarrolla durante la década progresista (1834-1844).

En lo que respecta a la evolución de los géneros literarios en esta época podemos señalar en primer lugar el auge del periodismo. Larra convierte el artículo periodístico en creación estética. Destaca el costumbrismo en su doble faceta de crítica social y de reflejo nostálgico de tipos populares en trance de desaparecer.

La novela resurge. Es la época en la que se originan los grandes relatos decimonónicos. Las primeras muestras fueron traducciones del francés y del inglés. Más tarde se desarrolló una producción autóctona. Los géneros dominantes fueron la novela moral, sentimental, de terror, anticlerical, histórica, social, de sucesos contemporáneos y costumbrista. Los tres tipos que lograron mayor difusión fueron la histórica, la social y la costumbrista.

En el teatro se produjo un enfrentamiento entre la estética neoclásica y la romántica. El influjo clasicista persistió en especial a través de la comedia moratiniana, pero el drama histórico adoptó pronto las nuevas fórmulas, con el abandono de las unidades.