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La elección presidencial de estados unidos de 2012 entre barack obama, el candidato demócrata, y mitt romney, el candidato republicano. Se detalla cómo ambos lograron la nominación de sus partidos, la convención nacional y el resultado final de las elecciones. Además, se analizan las claves de la victoria de obama, incluyendo su liderazgo, la empatía y la efectiva campaña.
Tipo: Apuntes
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Demócrata:
Barack Obama: El 4 de abril de 2011 anunció oficialmente el inicio de su campaña de reelección para el 2012 con un video publicado en su página web titulado «It begins with us» (Empieza con nosotros). El mismo día presentó los documentos requeridos para su reelección ante la Comisión Federal de Elecciones. Como presidente en el cargo, prácticamente no tuvo oposición en las primarias presidenciales del Partido Demócrata, es así que el 3 de abril de 2012, consiguió 2778 delegados para asegurar la nominación. Durante la convención demócrata en Charlotte, Carolina del Norte, el expresidente Bill Clinton formalmente nominó a Obama y a Joe Biden como los candidatos para la presidencia y vicepresidencia del partido demócrata en los comicios generales, y cuyos oponentes serían los republicanos, Mitt Romney, exgobernador de Massachusetts, y Paul Ryan, representante de Wisconsin.
El 6 de noviembre de 2012 Obama consiguió ser reelegido como presidente de los Estados Unidos para un segundo mandato. Contradiciendo todos los pronósticos y las encuestas previas, según las cuales entre ambos candidatos existía un empate técnico, logró una diferencia holgada de un 30% en el número de delegados, 303 de Obama frente a 206 de Romney, y dos puntos porcentuales de ventaja (casi tres millones) en el recuento de voto popular, 50% frente a 48%.
Republicano:
Mitt Romney: Las primarias republicanas de 2012 comenzaron muy reñidas, con los precandidatos Rick Santorum y Newt Gingrich pisándole los talones. No convencía el hecho de que, siendo gobernador de Massachusetts, promovió una legislación sobre salud muy parecida a la de Obama. Pero finalmente logró imponerse.
A fines de agosto, en la Convención Nacional Republicana de 2012, habrá de ser proclamado candidato a la Presidencia. Ya anunció a Paul Ryan como su candidato a vicepresidente.
El día 6 de noviembre de 2012, el ex-gobernador y actual candidato por el partido republicano perdió las elecciones ante el candidato presidente Barack Obama, sumando este una mayoría de electores superior a los 270 necesarios para asegurar la presidencia.
Pocos días después de perder la elección, en medio de reproches cruzados entre los republicanos, se desató una sarta de críticas a Romney por sus polémicas declaraciones; se considera que su futuro político está acabado.
Según El País, la capacidad y el liderazgo de Obama fueron factores claves a la hora de aglutinar a una significativa masa de votantes, que a pesar de los resultados de su gestión, decidieron volver a confiar en él.
Sin embargo, esto no hubiese sido posible si no fuera por la exitosa campaña, aunque su eficacia, más allá de la estrategia y el dinero invertido, se debió a que los demócratas tenían un buen producto para vender: Obama.
El mandatario era considerado por los electores como un líder más fuerte, más confiable y más capacitado que Romney. Incluso en cuanto a la crisis económica -a pesar de la mala gestión del gobierno- los norteamericanos confiaban más en Obama.
Por otro lado, según explica El País , los estadounidenses siempre han preferido aquellos “conocido” y respecto a Obama sabían -mas o menos- qué esperar de él, cuáles eran sus virtudes y defectos, que es un hombre honesto y que no se presta para escándalos ni corrupciones. Una ventaja que el mismo Obama aprovechó, recalcándolo una y ota vez en sus discursos: “ustedes me conocen, saben quién soy”.
Así, su liderazgo y empatía, acompañado de una buena campaña y un mal rival, le otorgaron a Obama la posibilidad de ser reelecto con más del 50% de los votos, algo que no sucedía con un candidato demócrata desde la elección de Franklin D. Roosevelt.