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Asignatura: biologia celular (grado), Profesor: , Carrera: Biología, Universidad: UCM
Tipo: Apuntes
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Uno de los medios que emplean las células para controlar la función de las proteínas es regular su concentración controlando el balance entre síntesis y degradación. El proteasoma es el sistema más importante de degradación de proteínas. Es un complejo de proteínas de 2500 KDa (26S) presente en la mayoría de los seres vivos. Para que una proteína sea reconocida y degradada en el proteasoma es necesario un marcaje previo con ubiquitina. La ubiquitinación de proteínas es un mecanismo de etiquetado, como lo son la fosforilación o la glicosilación. Las proteínas ubiquitinadas sufren degradación en el proteasoma 26S. Existen también un grupo de enzimas (DUBs) que eliminan las ubiquitinas del sustrato. El proteasoma puede degradar proteínas mal formadas o que precisan un recambio por antigüedad. LA PROTEINA A DEGRADAR DEBE ESTAR MARCADA POR UBIQUITINA PARA QUE EL PROTEASOMA LO RECONOZCA. En la célula eucariota existen dos vías importantes de degradación de proteínas: la ruta vacuolar y la ruta citoplásmica. En la ruta vacuolar participan los lisosomas, los endosomas y el retículo. La ruta citoplásmica está mediada por el sistema ubiquitina- proteasoma. La ruta ubiquitina proteasoma es fundamental en la regulación de proteínas de vida media corta. El proceso de ubiquitinación de una proteína requiere la participación de tres tipos de enzimas: La enzima activadora de ubiquitina E La enzima conjugadora de ubiquitina E La ubiquitina ligasa E Gracias a la acción de estas tres enzimas el grupo carboxilo de la glicina del extremo carboxilo terminal de la ubiquitina forma un enlace con el grupo epsilon amino de un residuo de lisina del sustrato. Hay gran número de enzimas implicadas en ubiquitinación. Actualmente se cree que la especificidad de la ubiquitinación radica en el reconocimiento de los sustratos por las enzimas de tipo E, principalmente por la E ligasa. Se estima que en el proteoma humano existen 16 enzimas del tipo E1, 53 del tipo E2 y 527 del E3. Se puede considerar la ubiquitinación como un mecanismo de señalización celular. La ubiquitinación juega un importante papel en la regulación de la vida media de proteínas implicadas en la señalización intracelular, particularmente en la regulación de los receptores acoplados a proteínas G y de las propias proteínas G. El proteosoma es un complejo proteico de 2500 KDa. Está estructurado en tres subunidades: Una subunidad 20S que es la partícula núcleo de 670 KDa, con actividad catalítica Dos subunidades 19S con actividad reguladora La subunidad 20S tiene forma de barril y es un complejo de cuatro anillos apilados (véase la animación). Cada anillo está compuesto de siete proteínas. Estos anillos son idénticos dos a dos, los dos externos y los dos centrales, a los anillos externos se les llama anillos alfa y a los centrales anillos beta. El sitio activo encargado de romper el enlace peptídico se encuentra en el interior de la cavidad de la subunidad 20S entre los dos anillos beta. Los anillos alfa forman un pequeño canal que permanece cerrado, las subunidades reguladoras 19S permiten la apertura de este canal y la entrada del sustrato al proteasoma. Las subunidades reguladoras 19S son un complejo de cerca de 1000 kDa formado por, al menos, 19 proteínas. Las subunidades 19S se pueden unir a los dos extremos de la subunidad 20S formando el proteasoma 26S. Cada
subunidad 19S se puede dividir en dos subunidades: la base y la tapa. La base se localiza próxima a la subunidad 20S y contiene seis ATPasas tipo AAA, que permiten el paso de las proteínas a través del estrecho canal que forma la unidad S. y cuatro subunidades no ATPasa llamadas Rpn1, Rpn2, Rpn10 y Rpn13. Algunas ATPasas abren el poro, otras reconocen a la ubiquitina y otras se unen a receptores de ubiquitina que tienen un dominio específico. La tapa está compuesta por ocho componentes. Seis de ellos tienen un dominio PCI de función desconocida, y dos tienen el dominio MPN (Mpr1/Pad1 N-terminal) con actividad metaloproteasa que elimina la ubiquitina del sustrato. El proteasoma puede ser regulado mediante distintas vías. Rpn4 es una proteína capaz de estimular la inducción concertada de los genes que codifican el proteasoma. Según las necesidades celulares se puede inducir la expresión de todos los genes o solamente la inducción de algunos de los genes que codifican el proteasoma. Debido a la gran cantidad de procesos en los que participan el proteasoma y el sistema de marcaje por ubiquitinación la repercusión de sus alteraciones puede tener un gran alcance. Alteraciones en elementos del proteasoma parecen relacionarse con Parkinson y con algunos tumores.