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Segundo conjunto temático, Esquemas y mapas conceptuales de Psicopatología

Resumen de todo el segundo temático

Tipo: Esquemas y mapas conceptuales

2022/2023

Subido el 12/10/2023

brenda-murray
brenda-murray 🇦🇷

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Psicopato Schejtman 2021.
Comisión 1: Paranoia y proyección por Guadalupe Ceña.
Bibliografía: Manuscrito H: Paranoia y Nuevas puntualizaciones sobre las neuropsicosis de defensa, cap. 3
Contexto: 3° paradigma: grandes estructuras psicopatológicas. Se consideran los mecanismos de formación de
síntomas como elemento fundamental para abordar las patologías. En este paradigma situamos el surgimiento del psa.
Abordaremos la estructura psicótica desde el psa. Abordar la elaboración freudiana de las psicosis desde 3 momentos:
el 1° lo ubicamos en lo que vamos a ver hoy, el 2° alrededor de 1912, caso Schreber, y la última etapa en 1924 aprox.
Estamos en la época de la teoría del trauma, realmente acontecido y que funciona con una lógica de 2 tiempos. 1°:
situación traumática vinculada a lo sexual en la infancia. 2°: otro trauma que resignifica la marca primera.
Freud a esta altura concibe a la paranoia como parte de las neuropsicosis de defensa. Estas son un modo patológico de
defenderse de una situación inconciliable para el yo. Aquí lo inconciliable se puede dividirse en 2 elementos: lo
cualitativo, en términos de la representación, el contenido, la escena, lo que se puede contar. Por otro lado, lo
cuantitativo, el afecto, que tiene que ver con la carga energética con la que impacta la situación en el cuerpo. Ante lo
inconciliable, el mecanismo psíquico interviene separando la representación del afecto, dándole un nuevo destino con
el síntoma.
Esta sería una primera nosología freudiana.
2 casos: Señora P y caso de la doncella. Ubicar en ellos un 3er eje psicopatológico concerniente a la paranoia en torno
a la hipótesis que Freud plantea sobre la proyección o el mecanismo de formación de síntomas paranoicos y el análisis
de los síntomas que produce.
Caso Señora P: desde la diacronía. Énfasis en el mecanismo de la defensa y el modo en que Freud analiza los
síntomas.
De la infancia de la señora Freud rescata ciertos recuerdos con el hermano. Éste aparece como una pieza fundamental
en la subjetividad de la señora P.
Desencadenamiento de la psicosis: 2 etapas, una silenciosa y otra ruidosa.
1. 6 meses después de tener a su primer hijo. Está puérpera y su marido se pelea con el hermano de ella y éste no
vuelve a pisar su casa. Lo empieza a extrañar demasiado. Hay un trastocamiento de una rutina de ella en lo que es
un pilar de su vida.
Síntomas iniciales:
- desconfianza hacia los otros
- después siente que los vecinos tienen algo en su contra, porque todos le faltan el respeto de alguna manera (la
figura de los vecinos suele aparecer en los delirios. Por un lado, es muy próxima, y por otro lado es un ser
extraño, desconocido, puede ser intrigante o perturbador)
- por último, aparece un rechazo a los cuñados. Esto se aclara con una escena con una cuñada que da inicio a la
segunda etapa del desencadenamiento. Ella dice que después de esto, “se le aclara todo”.
Pag. 178: la cuñada está hablando de un conflicto entre hermanos. Dice que en toda familia ocurren cosas
sobre las que se prefiere echar un manto, y que, si a ella le pasara algo así, se lo tomaría a la ligera”. La señora
P. interpreta los dichos de la cuñada con una significación personal, como si la cuñada se estuviera refiriendo
a ella, echándole en cara que la señora P. se tomaría las cosas a la ligera. ¿Por qué se siente concernida? Por el
tono en que se lo dice la cuñada. ¿Qué tiene el tono? En el tono se transmite una intencionalidad. Ya sea
porque uno la suponga en el otro, en función de sus mambos, o porque uno pesca con cierta lucidez la
intencionalidad desde la que el otro me está hablando. Para Freud el tono tiene una significatividad que le fue
desplazada desde el contenido. En este punto la palabra manto se conectaría con una escena sexual infantil
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Psicopato Schejtman 2021. Comisión 1: Paranoia y proyección por Guadalupe Ceña.  Bibliografía: Manuscrito H: Paranoia y Nuevas puntualizaciones sobre las neuropsicosis de defensa, cap. 3 Contexto : 3° paradigma: grandes estructuras psicopatológicas. Se consideran los mecanismos de formación de síntomas como elemento fundamental para abordar las patologías. En este paradigma situamos el surgimiento del psa. Abordaremos la estructura psicótica desde el psa. Abordar la elaboración freudiana de las psicosis desde 3 momentos: el 1° lo ubicamos en lo que vamos a ver hoy, el 2° alrededor de 1912, caso Schreber, y la última etapa en 1924 aprox. Estamos en la época de la teoría del trauma, realmente acontecido y que funciona con una lógica de 2 tiempos. 1°: situación traumática vinculada a lo sexual en la infancia. 2°: otro trauma que resignifica la marca primera. Freud a esta altura concibe a la paranoia como parte de las neuropsicosis de defensa. Estas son un modo patológico de defenderse de una situación inconciliable para el yo. Aquí lo inconciliable se puede dividirse en 2 elementos: lo cualitativo, en términos de la representación, el contenido, la escena, lo que se puede contar. Por otro lado, lo cuantitativo, el afecto, que tiene que ver con la carga energética con la que impacta la situación en el cuerpo. Ante lo inconciliable, el mecanismo psíquico interviene separando la representación del afecto, dándole un nuevo destino con el síntoma. Esta sería una primera nosología freudiana. 2 casos: Señora P y caso de la doncella. Ubicar en ellos un 3er eje psicopatológico concerniente a la paranoia en torno a la hipótesis que Freud plantea sobre la proyección o el mecanismo de formación de síntomas paranoicos y el análisis de los síntomas que produce. Caso Señora P : desde la diacronía. Énfasis en el mecanismo de la defensa y el modo en que Freud analiza los síntomas. De la infancia de la señora Freud rescata ciertos recuerdos con el hermano. Éste aparece como una pieza fundamental en la subjetividad de la señora P. Desencadenamiento de la psicosis: 2 etapas, una silenciosa y otra ruidosa.

  1. 6 meses después de tener a su primer hijo. Está puérpera y su marido se pelea con el hermano de ella y éste no vuelve a pisar su casa. Lo empieza a extrañar demasiado. Hay un trastocamiento de una rutina de ella en lo que es un pilar de su vida. Síntomas iniciales:
  • desconfianza hacia los otros
  • después siente que los vecinos tienen algo en su contra, porque todos le faltan el respeto de alguna manera (la figura de los vecinos suele aparecer en los delirios. Por un lado, es muy próxima, y por otro lado es un ser extraño, desconocido, puede ser intrigante o perturbador)
  • por último, aparece un rechazo a los cuñados. Esto se aclara con una escena con una cuñada que da inicio a la segunda etapa del desencadenamiento. Ella dice que después de esto, “se le aclara todo”. Pag. 178: la cuñada está hablando de un conflicto entre hermanos. Dice que en toda familia ocurren cosas sobre las que se prefiere echar un manto, y que, si a ella le pasara algo así, se lo tomaría a la ligera”. La señora P. interpreta los dichos de la cuñada con una significación personal, como si la cuñada se estuviera refiriendo a ella, echándole en cara que la señora P. se tomaría las cosas a la ligera. ¿Por qué se siente concernida? Por el tono en que se lo dice la cuñada. ¿Qué tiene el tono? En el tono se transmite una intencionalidad. Ya sea porque uno la suponga en el otro, en función de sus mambos, o porque uno pesca con cierta lucidez la intencionalidad desde la que el otro me está hablando. Para Freud el tono tiene una significatividad que le fue desplazada desde el contenido. En este punto la palabra manto se conectaría con una escena sexual infantil

reprimida con el hermano en la que antes de meterse en la cama, entre las mantas, los niños se desnudaban mostrándose sus partes íntimas. Después de esta situación con la cuñada los síntomas se empiezan a hacer más estridentes.

  1. En este momento ella se empieza a sentir observada, cree que le leen los pensamientos, y siente que se sabe lo que ocurre dentro de su casa. Perdió la intimidad, los intrusos están adentro. Un día en una siesta se le viene el pensamiento de que la observan mientras se saca la ropa. Entonces empieza a desvestirse haciendo unas maniobras raras y sólo se desviste debajo de una manta. Esta sintomatología hace que comience a verse cada vez más descuidada y empieza alejarse de la gente. En el verano de 1895, la internan en un instituto de curas de aguas. Allí se agrava bastante. Los síntomas se intensifican y aparecen varias alucinaciones. Cinestésicas (en el cuerpo), visuales y auditivas. Ella tiene una sensación en el regazo (de la cintura a las rodillas). Ante esta sensación viene la interpretación delirante a darle un sentido a la alucinación. Piensa que la mucama con la que está tiene un pensamiento indecente y por eso ella siente eso. Esta sensación se hace cada vez más continua y en un momento siente en sus genitales como una mano pesada. Después surgen alucinaciones visuales, ella ve genitales femeninos desnudos con vello. A veces también ve genitales masculinos. Estas alucinaciones se hacen más frecuentes y generalmente aparecen juntas las cinestésicas con las visuales. Si las imágenes aparecen cuando está acompañada por una mujer, ella interpreta que lo que ve es el genital de esa mujer y que esa mujer también la podría ver desnuda a ella. Se desdibujan los límites entre el adentro y el afuera, tanto en las alucinaciones como en la idea delirante. Ella ve la intimidad de la otra mujer y viceversa. En las alucinaciones auditivas también se juega esto, porque ella escucha sus pensamientos. Ese pensamiento propio lo escucha puesto en el afuera. Las voces se preguntan hacia dónde va o dicen lo que está haciendo, a veces también son injuriantes y la amenazan. Además, el cuadro se agrava si está acompañada o si sale a la calle, entonces deja de salir a la calle. En el invierno, después de este decaimiento, inicia su tratamiento con Freud. Freud utiliza el método de Breuler, una invitación a asociar mediante la presión de la mano sobre la frente. El objetivo es indagar la etiología del caso. Busca la escena primaria sexual traumática, y a la luz del trauma intenta precisar el mecanismo de las alucinaciones y del delirio. Establece nexos causales entre lo actual y la infancia, y le va poniendo un sentido específico a lo que le pasa. Todo el padecer de ella tiene que ver con aquella escena sexual infantil. Ej. Agarra la ocurrencia actual de que la observan cuando se mete en la cama y cuando se está desnudando y la enlaza con la escena con el hermano en la que se mostraban las partes íntimas antes de meterse en la cama. Estamos en la primera nosología en la que el trauma es un hecho realmente acontecido y que tiene una lógica en 2 tiempos, por la cual el segundo trauma reactiva las marcas del primero. La escena infantil retorna en un pensamiento actual, pero ahora el acento se pone en una mirada de un extraño que la observa mientras se desnuda. La lógica freudiana a esta altura es que lo que activa el mecanismo de defensa son recuerdos penosos. Estos se reprimen, siendo proyectados al exterior, y su retorno, en el delirio o las alucinaciones, está determinado por el contenido de lo reprimido. Aquí Freud utiliza como análogos al término defensa y al de represión. Más adelante ubica la represión como uno de los modos de la defensa. Con este criterio, Freud interpreta las alucinaciones auditivas como pensamientos o reproches dichos en voz alta, que fueron expulsados al exterior. Las alucinaciones auditivas se conectan con las vivencias reprimidas y por ej., en la voz que la injuria, retornaría un reproche. En las alucinaciones visuales, en cambio, suele retornar la representación de esa situación penosa. Ej.: Freud toma las alucinaciones de los genitales femeninos y ubica que estas alucinaciones surgen después de ver a unas mujeres que estaban bañándose desnudas. Freud dice que la alucinación sería la reproducción de una impresión real. Ahí tenemos a la escena actual. En la alucinación se repiten elementos a los que se anuda un gran interés. En este caso, los genitales, porque forman parte de esa representación que entra en conexión con la escena sexual infantil traumática. Entonces, la paciente le cuenta a Freud que ella sintió mucha vergüenza por esas mujeres, y cuenta que, desde chica, ella siente vergüenza de estar desnuda. Freud infiere que esta vergüenza esconde una vivencia reprimida. Y busca si hubo alguna escena en la que no sintió vergüenza. Ella despliega entonces esta serie de escenas con el hermano ocurridas en la infancia, entre los 6 y los 10 años. En estas escenas, antes de meterse en la cama, se desvestía con su hermano sin sentir vergüenza, y se mostraban los genitales. Lo que no cierra son los efectos que tiene esta modalidad de intervenir. Si bien en un primer momento Freud afirma que el tratamiento llega a un “éxito mezquino”, las alucinaciones desaparecen, después resurgen con mucha más intensidad. La alucinación de la mano en el regazo resurge y se modifica la alucinación apareciendo un regazo sin vello. Pareciera que aquel recuerdo de la infancia se termina volviendo alucinatorio. Freud afirma que las alucinaciones sin vello aludirían a genitales de niños. En la pág. 177, Freud dice: “Los peculiar era que la mayoría de las veces ella oía o alucinaba interiormente, como sus voces, las indicaciones que provenían de lo inconsciente”. ¿Cuál es el estatuto que tiene lo inconciente en esta mujer? Y ¿qué es esa supuesta interioridad de la alucinación? Este caso fue escrito mientras Freud atendía a esta paciente.

que le parecía encantador, y ahí la doncella le cuenta a la hermana mayor que una vez el viajero le puso su pene sobre la mano. Después el hombre se fue y no volvió más. Ella cuenta que ordenaba la habitación, él estaba en la cama, él la llama y ella se acerca sin sospechar nada. Y ahí le pone el miembro en la mano. La escena no continúa. Sin embargo, de ahí decantan 3 escenarios:

  • Se los cuenta a la hermana sin afecto aparente, no como si hubiera una situación de acoso ni demasiado interesante. Parece un poco indiferente.
  • Pareciera que olvida esta situación: “la hermana mayor había notado con asombro que tan pronto la plática recaía sobre aquella escena de tentación, la enferma la desconocía”.
  • La doncella despliega un delirio de ser notada y de persecución. Siente que las vecinas hablan mal de ella, diciendo cosas falsas como que es una solterona y que todavía está a la espera de que regrese el viajero. Cuando comienza a delirar la familia la lleva a Freud y como la hermana le había comentado de esta escena, él insiste en demasía con esto. Pero ella no la recuerda. Él machaca al punto tal que ella deja de ir. Él deduce 3 hipótesis basándose en la premisa de que ella podría tener un registro subjetivo del malestar que habría producido esa escena. ¿Y si el sujeto no tuviera un registro del malestar? ¿Cómo se tramita ese afecto del que no hay registro? Las 3 hipótesis de Freud son:
  • Algo de esta escena le genera un malestar o algún tipo de reproche
  • Por esto la reprime adrede
  • El propósito de olvidar: alejar el malestar, ponerlo afuera. ¿Cuál es la ganancia de poner afuera el malestar? ¿Cuál es la ganancia de que en algunos casos el COVID-19 esté afuera de nuestra casa y no adentro? Freud dice que poniendo afuera la amenaza la alejamos del yo. Ponemos al yo en cuarentena. Pero no necesariamente siempre hacemos buenos negocios con eso. En la paranoia se aleja la representación inconciliable proyectándola hacia el exterior. ¿Qué se proyecta? Acá esta la diferencia con las otras neuropsicosis de defensa: se proyecta “el sumario de la causa que la representación misma establece” (p.249) PROYECCIÓN: Strachey comenta que esta es la primera vez que Freud usa el concepto de proyección. Es un mecanismo primitivo al que le debemos la vida. La utilizamos para constituir las zonas erógenas de nuestro cuerpo. Freud lo trabaja en 3 ensayos (más adelante) diciendo que tenemos pulsiones que al no ser satisfechas generan una tensión. Para tramitar esa tensión, al aparato psíquico proyecta esa tensión hacia una periferia corporal. Es un borde del cuerpo, que por lo general se conecta con un exterior que le habilita a encontrar le objeto que necesito para satisfacer transitoriamente esa pulsión. Así, con la proyección de las tensiones pulsionales hacia los bordes corporales, se constituyen las zonas erógenas. El mecanismo de proyección es una de las primeras defensas de las que se sirve nuestro aparato psíquico para tramitar altas excitaciones. Las tramita poniéndolas en un afuera. Al principio es un afuera muy rústico, porque al principio no hay una protección muy clara frente a los estímulos externos ni internos. Después se va a ir complejizando y cada vez se va a ir diferenciando más del adentro, por este mecanismo y otros que se van activando. El mecanismo de proyección de juega en una dualidad adentro-afuera que al principio es un poco básica, pero se va complejizando, y después la dualidad se va a dar entre el yo y el otro. El adentro y el afuera, el yo y el otro son cuestiones que no nos vienen dadas de antemano. Así como se van constituyendo, a veces se corre el riesgo de que se desdibujen esos límites. Esto se ve ejemplificado en el desencadenamiento de la paranoia de la doncella y la señora P. “Ante cada alteración interior, tenemos la opción de suponer una causa interna o externa. Si algo nos fuerza a apartarnos del origen interno, naturalmente recurrimos al origen externo (…) normal es, mientras a todo esto permanezcamos conscientes de nuestra propia alteración interior. Si la olvidamos, nos queda sólo la rama del silogismo que lleva hacia fuera, y de ahí la paranoia, con la sobreestimación de lo que de nosotros se sabe y de los hechizos que padecemos. Y eso que se sabe de nosotros y que nosotros no sabemos, no podemos admitirlo. Por tanto, abuso del mecanismo de proyección a los fines de la defensa ” (p. 249) Es clave la palabra abuso. Si olvidamos a la alteración interior abusamos del mecanismo de proyección. Este texto es un año anterior a Nuevas Puntualizaciones, donde Freud no dice abuso, sino simplemente proyección. En la nota 60, cuenta Strachey que en otra versión del texto Freud escribió estallido en lugar de abuso. Es decir, estallido del mecanismo de proyección. Si algo del mecanismo de proyección sirve para delimitar el adentro y el afuera, el yo y el no-yo. Y si en la proyección normal hay una conservación de la perturbación interior, entonces se preserva el adentro y el afuera. Si para los fines

de la defensa abusamos de este mecanismo, lo podemos hacer estallar. Si estalla, arrasa con lo que tiene alrededor. Explota eso que habíamos conseguido armar. El delirio persecutorio es un testimonio de ese desmoronamiento. Alcanzamos el punto de desconocer eso que sería una alteración interior. Y luego los otros pueden observarme y escuchar mis pensamientos. El otro, el afuera, se desdibuja del adentro, entra en mi intimidad y puede conocer lo que pienso. El tratamiento de la alteración interior va a ser tratado como una cuestión más radical que un olvido. En 1912, va a habla de anulación o cancelación y en 1924, de débito. Se debita la en el pago fácil y ¿dónde está la plata que te debitaron? ¿Dónde está la escena de la doncella con el viajero? En la cuenta de la doncella ya no está. En la secuencia se plantea la trama que es condición de posibilidad para que Lacan plantee la forclusión del significante del Nombre del Padre como mecanismo intrínseco de la estructura psicótica. Pag. 247 “uno se vuelve paranoico por cosas que no tolera suponiendo que uno posea la predisposición psíquica para ello” Inmediatamente se pregunta qué quiere decir predisposición, y se mete en la defensa paranoica en torno del abuso de la proyección. En la página 250 agrega algo más que esclarece lo que Kraepelin nombraba como la inquebrantabilidad del delirio. Si en la paranoia, la alteración interior es olvidada, y se utiliza algún tipo de energía para ponerla lejos del yo, entonces la idea delirante va a estar sostenida con esa misma intensidad. “La idea delirante es sustentada con la misma energía con que el yo se defiende de alguna otra idea penosa insoportable. Así pues, aman al delirio como a sí mismos”. ¿Por qué no es posible ni recomendable intentar quebrantar el delirio ni decirle a un paciente paranoico que lo que experimenta es una idea que no se condice con el exterior? Porque el delirio se sostiene con la misma fuerza que intenta preservar al yo contra aquello intolerable que activa toda la defensa. Retomando la definición del abuso del mecanismo de proyección. “Si la olvidamos, nos queda sólo la rama del silogismo que lleva hacia fuera, y de ahí la paranoia, con la sobreestimación de lo que de nosotros se sabe y de los hechizos que padecemos. Y eso que se sabe de nosotros y que nosotros no sabemos, no podemos admitirlo” (Pag. 249) Si olvidamos la alteración interior, sólo queda la causa externa. Hay otra pata de la definición del abuso del mecanismo de proyección. Volviendo a la doncella. Si la escena de la doncella con el viajero le generara a alguna mujer algún tipo de pena o malestar, culpa. Si en un primer momento ella tuviera algún tipo de malestar, pero reprime esta alteración interior. Por esto le cuenta la escena a la hermana con cierta indiferencia. Como segundo escenario, ubicamos como lo llamativo que no solo se desentendía de la escena, sino que se olvida de esta escena, y aparte la desconoce. Como si no le hubiera pasado esto. Como última escena ubicamos el retorno de esta escena inalterada bajo la modalidad de delirio persecutorio con los vecinos. No sólo olvida la alteración, la primera escena, sino que no divide representación y afecto como las otras neuropsicosis, sino que proyecta ambas al exterior. Podemos entender que la doncella olvida esta escena porque lo que hizo fue expulsarla al exterior. Entonces, hay abuso del mecanismo de proyección en 2 sentidos: se olvida la alteración interior, y proyecta el sumario, es decir la suma del afecto y la representación. Freud dice a esta altura que este mecanismo rige para todos los casos de paranoia, pero aquí va a cambiar de opinión en 1912. Conclusión nosológica: en esta época todavía no hay distinción neurosis-psicosis. La paranoia se ubica en la neuropsicosis de defensa junto con la histeria, la obsesión y la fobia. Comparten el hecho de que una representación inconciliable para un yo activa el mecanismo de defensa. Cada neuropsicosis tiene su propio mecanismo de defensa y cada mecanismo genera un modo sintomático distinto de retorno de lo reprimido. Segunda conclusión: si bien todavía no hay una distinción estructural entre neurosis y psicosis, queda planteada la distinción de que en la paranoia el mecanismo es el abuso/estallido del mecanismo de proyección. Abuso en tanto olvido de la alteración interior y en tanto la defensa de lo inconciliable se hace proyectando hacia el exterior tanto afecto como representación. La forma que tiene de retornar lo expulsado son las alucinaciones y las ideas delirantes, que suelen conservar algún tipo de relación con la representación inconciliable que activó la defensa.

Seminario: Automatismo mental y estructura. Por Verónica Caamaño. Automatismo mental y estructura. La teoría merece movimientos si uno se deja interrogar por la clínica. No se trata de hacer entrar un caso clínico en una noción teórica, más bien es hacer mover esos conceptos para poder pensar una y otra vez la clínica. Un diagnóstico estructural no es un diagnóstico conductual, no alcanza con la presencia de un síntoma para determinar qué se trata de un caso de psicosis o de neurosis sino de demostrar la estructura que lo determina. La psicosis se caracteriza por la no inscripción del NP lo que llevaría a la no efectuación de la metáfora paterna. Vamos a trabajar este concepto sincrónico de la causación de la psicosis y también la diacronía en la elaboración lacaniana de la psicosis.

Seminario 3, dedicado a la psicosis. Revisión de los conceptos PSA de los posfreudianos y de los conceptos psiquiátricos. Se va servir de la lingüística en su retorno a Freud, es decir, su retorno a Freud va a estar apoyado en la estructura del lenguaje para pensar la psicosis como un modo de estructuración subjetiva. ¿Cuáles son los problemas clínicos y nosográficos que el campo de la psicosis le plantea al psa? En principio ciertas confusiones y ambigüedades de la psiquiatría para conceptualizar lo observable. Retoma la definición de paranoia de Kraepelin para decir que no se trata de eso, contradice los datos de la clínica punto por punto. (cita pg. 30, 31- cap. 2). La evolución de la paranoia no es progresiva, hay brotes, hay rupturas. Esto lo va a llevar a desarrollar un concepto fundamental: desencadenamiento. Concepto central para pensar la diacronía en la psicosis, para pensar en psicosis no desencadenada, y para pensar la estructura subjetiva. El desencadenamiento requiere una crisis vital en la vida del sujeto, a diferencia de Kraepelin no se da en relación a causas internas, tiene que ver con una coyuntura dramática de la vida de cada sujeto. El sistema delirante varía, y es lógico que varíe por el que sujeto se va a ir modificándose en función del exterior. El problema es conceptualizar los observable de este modo. Por otro lado, critica la psicopatología de Jasper por su concepción de comprensión, el gran secreto del psa es que no hay psicogénesis, los comportamientos humanos no son comprensibles de por sí, no hay una norma. Crítica también la concepción caracterológica que la paranoia toma en Francia, pensada como una anomalía de la personalidad. No se trata de comprender, es más Lacan dice: traten de partir de no comprender, partan del malentendido fundamental. En ese registro lo delirante se aplicaría a lo estrafalario, lo incoherente, a lo improbable del relato de un sujeto. Si el sujeto dice haber sido provisto de dones celestiales, decimos claramente es un delirio, ahora si alguien dice sentirse mirado por el vecino, no es un delirio porque es lógico. Es decir, que pensar lo delirante respecto de lo que es lógico, comprensible o no, nos hace perder la brújula de lo que nos interesa en términos de poder definir a qué llamamos delirio, o cómo podemos concebir que algún relato o alguna conformación de ideas sea considerado o no delirio. Además, cuestiona que los psicoanalistas de su época aborden la paranoia respecto a la defensa contra la irrupción de la tendencia homosexual. Ahí Lacan se pregunta a qué está referida esa homosexualidad, cómo determinaría la psicosis, y también cuestiona el concepto de defensa. La defensa frente a esa irrupción presenta una constante ambigüedad. Por un lado, se explica que la causa del desencadenamiento de Schreber sea la frustración por no haber tenido hijos y en esa frustración podemos ubicar el conflicto. Y por otro lado los psicoanalistas ubican que el desencadenamiento estaría más bien en relación a la asunción al cargo de presidente, porque asumir una función paterna llevaría a un resurgimiento del temor de la castración y entonces la emergencia del impulso homosexual concomitantemente. Le dan a ambos motivos el mismo papel desencadenante, la noción de defensa y de conflicto se utilizan de manera ambigua. Bajo una perspectiva la defensa ayuda mantener el equilibrio, bajo la otra es lo que provoca la enfermedad. Es decir, este cuestionamiento que hace Lacan está en relación a pensar la patogenia de la psicosis respecto de la defensa y del conflicto tomados en estos términos. Finalmente, Lacan dice tenemos que abordar la psicosis en un retorno a Freud. En el retorno a Freud está ubicando abordar la psicosis en el registro de la palabra. Freud lee en el caso Schreber al sujeto, no está tratando de determinar qué es lo delirante, sino que busca al sujeto. Automatismo mental de Clérambault Sobre este concepto Lacan se apoya para construir su concepto de fenómeno elemental. Clérambault va a proponer psicosis basadas en el automatismo. Va a estudiar las psicosis crónicas de persecución junto con las psicosis alucinatorias crónicas ubicando que su fuente no es ni la ideación, ni la afectividad, su origen es histológico, neurológico. Los elementos considerados esenciales en los desarrollos psiquiátricos, los temas delirantes, la tonalidad afectiva y el grado de sistematización no son más que accesorios. De este modo la fórmula clásica de la psiquiatría se invierte: la idea de la persecución no crea las alucinaciones. Las psicosis alucinatorias crónicas son resultados de procesos mecánicos extraconscientes y no productos de la conciencia. La idea delirante no crea las alucinaciones. Las psicosis son resultado de secuelas neurológicas, lesiones infecciosas, traumáticas, tóxicas o esclerosantes. Lo extraconciente queda del lado de lo orgánico. El automatismo mental es un síndrome considerado basal, genera la psicosis y tiene un origen orgánico, mecánico, que se presenta a la conciencia como elementos espontáneos, autónomos y parasitarios. Es el elemento inicial, generador de la psicosis alucinatorias crónicas y tiene 3 características son:

Lo importante del fenómeno elemental no es que sea un punto parasitario inicial en el seno de la personalidad alrededor del cual el sujeto haría una construcción para integrarlo. El delirio no es deducido, reproduce la misma fuerza constituyente, es también un fenómeno elemental. Si tomamos el delirio reaccional propuesto de Clerambault, Lacan va a decir el delirio es primario y presenta la misma estructura que los fenómenos iniciales de la psicosis. La misma fuerza estructurante se encuentra en un detalle mínimo como en una conformación delirante, completa y sistematizada. Los fenómenos del automatismo mental se manifiestan generalmente en un registro del sgte, s1 sólo, atemático, anideico. Los fenómenos elementales de la paranoia los podemos pensar en relación al registro del sgdo, implican la dimensión de la significación. Se percibe que la realidad ya no es tal cual era en algunas cuestiones que hacen signo sin una construcción delirante. Se ubica la intuición delirante como acto instantáneo, no razonado, a partir del cual emerge una nueva significación ahí donde la realidad se vuelve enigmática. No se trata de un producto del razonamiento, es un acto único, abrupto, aparece como una iluminación. Si bien el sgdo puede no estar presente, algo al sujeto le concierne, de ese sgdo que, si bien no está presente, se presenta en términos de significación. Una certeza allí de que algo significa. (cita pg. 19 ejemplo del auto rojo). Presentación de enfermo (pg. 51). Lacan va a ubicar el signo que prueba que se trata de una paciente delirante, apuntando a una a palabra que tiene un énfasis particular, un peso y una densidad propia. La palabra: “galopinar”, que Lacan va a interpretar como un sgte neológico que rubrica todo lo dicho hasta el momento. Estos sgtes neológicos son puntos de referencia esenciales en el discurso delirante porque van lo van a organizar. Schreber va a separar las palabras que le son propias, de las que se siente agente, de las que se le presentan de modo alucinatorio o como una intuición, que son palabras claves, plenas de sentido que organizan su delirio. Los neologismos no son únicamente palabras inventadas, lo que le da característica neológica a una palabra es que esas palabras no se agotan en la remisión a una significación. Se diferencian por tener un peso particular. (pg. 52) → esa palabra remite a la significación en cuanto tal. El neologismo va a dar cuenta de una perspectiva clínica y estructural, donde se va a verificar la estructura, es decir, la no inscripción del sgte del NP. Se presentan dos formas particulares: la intuición delirante y la fórmula o el estribillo. Son dos formas distintas, pero apuntan a la misma especificidad, al mismo detalle que esas palabras detienen la significació n. Si la significación siempre remite a otra, en el decir del psicótico vamos a encontrar ciertas palabras que en lugar de remitir a otras significaciones se remiten a sí mismas, y en esa remisión en si misma vuelve a esa significación irreductible. El sujeto va a permanecer cautivo o capturado por esa significación que en sí misma pesa. Por un lado, son formas que detienen la dialéctica (aquello que hace que el discurso y las significaciones vayan entramándose, modificándose, que puedan transformarse a lo largo de un diálogo). El discurso lleva una y otra vez a ese punto indialectizable de esa significación fija. Pero esto no quiere decir que para el sujeto estos neologismos no tengan la función de referencias esenciales. Ciertos sgtes neológicos tienen la función de organizar el delirio. Por el lado de la conformación del delirio esos neologismos arman una red y por otro lado, a nivel del discurso, del diálogo son puntos que detienen la significación. Teórico: Elaboración freudiana de la psicosis /Psicosis en la primera nosología freudiana. Por Romina Galiussi. Paranoia y proyección como su mecanismo. Está concepción es distinta o diversa a cómo explica Kraepelin la Paranoia. Hipótesis y mecanismo diferencia a Freud de la mera observación y establecimiento de cuadros. ¿Por qué Freud agrupa algo tan diverso? A veces, no se sabe si la teoría tiene más delirio que el delirio mismo. Si bien es importante la empiria, es clave cómo ordenamos esos conceptos. Las hipótesis que formula Freud sobre la histeria y neurosis obsesiva, no le alcanza para la paranoia. Seguimos dándole importancia a la clínica de la mirada, y por eso se le da tanta importancia a la psiquiatría clásica, porque Freud no es sin eso. Se define a partir de la defensa, que opera a partir de una representación inconciliable al yo. Prematura, sexual, que el aparato no la puede procesar. En neuropsicosis de defensa ubica a la histeria, neurosis obsesiva, confusión alucinatoria y en las nuevas puntualizaciones agrega a la paranoia.

Aún no hay diferencia entre neurosis y psicosis, pero más adelante las neurosis que carecen de mecanismo, no serán las de transferencia, sino las neurosis actuales, donde hay una perturbación actual no infantil, síntomas como ataques de pánico, ubicados alrededor de la angustia. Donde la sexualidad humana es más compleja que una simple vivencia traumática infantil. A diferencia de Kraepelin el cual consideraba a la paranoia como un sistema de ideas delirantes que avanza en forma lenta, insidiosa, progresiva, continua, duradero e imposible de romper, que se instaura con una conservación completa de la claridad y del orden en el pensamiento, la voluntad y la acción. A diferencia de esto, en Freud se caracteriza por tener alucinaciones más pronunciadas, perturbación afectiva, es decir que plantea un conflicto que surge a partir de la misma vida afectiva, vivencias conmocionantes, en ciertas circunstancias no pierde su entendimiento, porque no tiene alguno que perder. Freud une diversas entidades por el mismo mecanismo, en nuevas puntualizaciones sostiene que la paranoia es una neuropsicosis de defensa, que proviene de la represión de recuerdos penosos, es decir, hay una vivencia inconciliable, que entra en conflicto con el yo. Pero a partir de dar cuenta que en el tratamiento (método catártico), les pacientes empeoran y se da cuenta de que es por querer tratar a la paranoia con el mismo tratamiento que con histeria y neurosis obsesiva. En la segunda nosología, Freud va a separar psiconeurosis de transferencia y psiconeurosis narcisistas (aquí entra la paranoia). Será fundamental la retracción/retorno libidinal al narcisismo, la vuelta de la libido al yo y la caída de personas, cosas u objetos del mundo como ocurre en Schreber. “Lo cancelado adentro retorna desde afuera”. Luego Lacan lo tomará para explicar aquello forcluido/rechazado en lo simbólico retorna en lo real y se impone como una ideación neoplásica, infección. Algo del orden de lo intrusivo, parasitario, automático, lo ajeno que se impone desde afuera. Freud se reformula en cuanto a la proyección en su tercera nosología, ya con la segunda tópica, donde va a distinguir la diferencia entre neurosis y psicosis a partir de la pérdida o desgarradura con la realidad y cómo se construye esa realidad a partir del delirio (paranoia). Siguiendo con la primer nosología Freud entiende a la paranoia como una neuropsicosis de defensa y así a la neurosis obsesiva (hay una desconfianza de sí). En cambio, en la paranoia hay una desconfianza para con el resto. Se suele sostener la lógica de que se habla de paranoia cuando hay delirio o alucinaciones cuando ello puede estar presente también en otra lógica en las neurosis (lo vamos a ver más adelante). “Cuando el delirio está presente, la psicosis ya es antigua” en el seminario 3 de Lacan veremos que no se puede diagnosticar solo con lo observable, porque quedan sin explicación muchos casos donde quizá alguien que no lo manifestó nunca, es decir que no se puede inferir sobre su carácter, puede entrar a una escuela y matar a todos. Acá retoma el hilo de la clase: En neuropsicosis de defensa, en la pág. 163 Freud sostiene “en un breve ensayo, he reunido la histeria, neurosis obsesiva, ciertos casos de confusión alucinatoria aguda, es decir, neuropsicosis de defensa. Ellas nacían mediante el mecanismo de defensa”. El manuscrito H también se diferencia de la psiquiatría porque también se pensaba que las perturbaciones delirantes y neurosis obsesivas serían meramente intelectuales. Freud destaca lo afectivo de la perturbación. En la pág. 247 sostiene “La paranoia crónica en su forma clásica es un modo patológico de la defensa, como la histeria, la neurosis obsesiva y la confusión alucinatoria” Además, “uno se vuelve paranoico por cosas que no lo tolera, suponiendo que uno posea la predisposición psíquica y peculiar para ello”. Es decir, que no es el que quiere, sino el que tiene la predisposición psíquica. La función que tiene el mecanismo psíquico de la defensa es separar a la representación del monto de afecto. Veremos cómo opera este mecanismo defensivo en cada una de las neuropsicosis de defensa.

  • En la histeria: aquí la representación inconciliable no es admitida para su asociación con el yo, su contenido se conserva desintegrado, falta dentro de la conciencia, su afecto es tramitado por conversión a lo corporal junto a sus síntomas anteriores. Ej.: en Elizabeth Von R donde se apodera de su pierna que le imposibilita dar un paso en la vida.
  • En la neurosis obsesiva: aquí el afecto se conserva y el contenido es sustituido, la representación inconciliable tampoco es admitida para la asociación, por sustitución o desplazamiento a lo largo de las cadenas asociativas, el afecto se anuda a otra rep niña (no es la inconciliable primera, es otra) que se transforma en una rep obsesiva. A esto se lo denomina mecanismo del falso enlace. En esta dinámica, una idea acompaña a un curso psíquico forzoso, de tal modo que no puede ser de otra manera.

como el delirio y su ideación neo-plásica. A fenómenos mucho más pequeños como los pequeños automatismos. Y, sin embargo, que tengan una estructura en común, es decir, la automática. La noción de fenómeno elemental nos sirve para acercarnos a cuál es la lógica diagnóstica en psicoanálisis: no hay fenómenos propios de ninguna estructura. Eso no quiere decir que, en psa, la estructura y el fenómeno no tengan una relación en cuanto al diagnóstico. El modo diagnóstico que proponemos, siguiendo a Freud y a Lacan, es el de la estructura en el fenómeno: cómo una estructura se puede ver en el fenómeno. Esto es justamente lo que es el fenómeno elemental. Un fenómeno elemental es el fenómeno en el cual se verifica la estructura. Es el fenómeno en el cual la estructura se presenta a nivel observable. No viene dado de por sí, es una construcción que hace el analista. El fenómeno elemental es producto de un recorte que el acto analítico produce. Caracterizamos entonces a la psicosis, no por la presencia de algún fenómeno en particular sino por lo que Lacan llama: La forclusión del nombre del padre. Fenómeno elemental : Fenómeno en el cual se observan/se puedan verificar las consecuencias clínicas de la forclusión del Nombre del Padre. Para Lacan, la forclusión del Nombre del Padre es algo que se verifica en lo que él llama Trastornos del Lenguaje. Trastorno del Lenguaje no es el que habla raro, distinto a mí, el que no se le entiende o dice palabras extrañas. Trastornos del lenguaje nada tiene que ver con una característica particular del hablar. Entonces, ¿De qué se tratan? Lacan los caracteriza a partir de un tipo de retorno del significante, que se distingue del retorno del significante en el campo de las neurosis. En las neurosis, el retorno es el retorno de lo reprimido, que Lacan piensa (a partir de sus tres registros) como el retorno del significante en lo simbólico: es el retorno del significante encadenado, articulado con otros significantes. Ej.: fenómeno Elizabeth. El fenómeno de la pierna paralizada, si uno le pone la lupa para poder captar su estructura, se va a encontrar que ese fenómeno corporal está encadenado con otros significantes. Ese encadenamiento no se verifica porque se le pregunte a Elizabeth, sino que esos otros significantes articulados a la parálisis en la pierna son significantes que están reprimidos, pero que retroactivamente permiten darle a esa parálisis un sentido inconsciente. A diferencia de esto, el retorno del significante en la psicosis es distinto. Se presenta de otro modo. El significante retorna en lo real (no en lo simbólico): retorna bajo un fenómeno de cadena rota. Un significante suelto, aislado. Aislado quiere decir que su valor no se adquiere a partir de la articulación con estos otros significantes reprimidos, sino que tiene una estructura distinta. Entonces, el fenómeno elemental es con el cual verificamos: Si recortamos un fenómeno, le ponemos la lupa, y vemos que se estructura como un significante articulado a otros significantes, tendremos una estructura neurótica. En cambio, si es un fenómeno de cadena rota, podemos ver como la forclusión del nombre del padre se verifica en ese fenómeno. Ponerle la lupa a un fenómeno implica el despliegue de la palabra del analizante. No es con el simple relato del fenómeno sino con el fenómeno y todas sus consecuencias, y todas sus relaciones. Si trazamos la diacronía de la psicosis, es decir, los distintos momentos: desde la psicosis no desencadenada, el desencadenamiento (pre-psicosis), pasar por el momento de los fenómenos más fluidos (la iniciativa del otro) y luego la estabilización. En esa diacronía, independientemente del momento en el que hacemos el recorte, estamos en presencia de una estructura psicótica. Y eso quiere decir que en cualquier momento encontraríamos fenómenos elementales que dan cuenta de la forclusión del nombre del padre. El fenómeno elemental no es un fenómeno propio de algún momento, sino que lo encontramos en cualquier momento de la diacronía de la psicosis. Pensar la estructura psicótica a partir de los nudos: los nudos son modos de formalización que le permiten a Lacan pensar la estructura psicótica a diferencia de la neurótica. A la estructura neurótica la va a caracterizar por un nudo (de los tres registros que se anudan borremeanamente a partir de un cuarto): La estructura psicótica estará caracterizada por nudos que no son borromeos:

En ese sentido, el fenómeno elemental también puede ser pensado a partir de los nudos, del tipo de anudamiento de los tres registros. Video: “Introducción a la psicosis en Freud”. Por: Rodrigo Queipo [email protected] Es una introducción posible, entre otras, que está orientada en los textos de las comisiones de historiales. Se trabajan tres momentos de la obra de Freud y su relación a los desarrollos que él hace sobre la psicosis, desde una lectura lacaniana. Interesa ubicar cómo Lacan relee la obra de Freud para pensar las estructuras psicopatológicas, especialmente la separación estructural entre neurosis y psicosis. Primer momento (1895): Freud continuista Textos:

  • Manuscrito H (1895)
  • Nuevas puntualizaciones sobre las neuropsicosis de defensa (1896) – Cap. 3 Freud previo a la instalación del método psicoanalítico clásico de la AL. Aun trabaja con hipnosis de concentración y presión en la frente. Es un Freud que piensa la psicosis (paranoia en estos ej.) como una neuropsicosis de defensa más: está en la misma serie que la neurosis obsesiva, la histeria y la fobia. Lo que diferencia a la paranoia de los otros cuadros va a ser el mecanismo de la formación de síntomas. Este mecanismo va a estar dado por la proyección. Así como para la histeria está la conversión, para la paranoia está la proyección. Incluso están del mismo modo presentados que Freud dice “atendía como si se tratara de una histeria”: los atendía de la misma manera, usando el mismo método. La diferencia no es tajante, no es estructural. Lo único que los diferencia es que en la paranoia hay un abuso del mecanismo de proyección. Freud dice: “La paranoia se presenta como un abuso del mecanismo de la proyección a los fines de una defensa” – Manuscrito H pág. 249. Este es un diagnóstico difícil de ubicar porque involucra la cantidad, ¿cuánta cantidad de proyección debe haber para determinar qué es un abuso y que es entonces un cuadro de paranoia? Otro obstáculo que encuentra Freud es que cuando le pide asociaciones a la paciente, ésta en vez de recordar o plantear sus ocurrencias, alucina: las voces le dicen lo que proviene del inconsciente. Esto es una gran diferencia entre la asociación de lo que surge como recuerdo u ocurrencia y la aparición de las alucinaciones. También ubica que se introduce la sensación de órgano. Otra vez aparece, de modo alucinatorio, la presión que siente en el regazo, interrumpiendo el trabajo analítico. Freud ubica que la paciente mejora un poco, pero rápidamente empeora, vuelven los delirios y debe ser internada. Cuando da cuenta de esto, no utiliza más el método para la psicosis. Segundo momento (191 0 - 15): Diferencia de estructura Textos:
  • Puntualizaciones psicoanalíticas sobre un caso de paranoia descrito autobiográficamente (1911)
  • Narcisismo y metapsicología (1914-15) Freud introduce el narcisismo, los tres tiempos de la represión (versión previa a la definitiva): en esta articulación se ve una diferenciación entre neurosis y psicosis diferente. Se ubica una diferencia estructural entre neurosis y psicosis en dos niveles: A nivel de la transferencia/tratamiento analítico y a nivel teórico. En cuanto a la transferencia (primer nivel), Freud va a decir que no hay transferencia en la psicosis. Podemos pensarlo desde el lugar que él lo hace: es que no hay neurosis de transferencia. En base a las experiencias, ve que no funciona la AL en la psicosis por lo que no atiende más psicosis.
  • Psicosis basadas en el automatismo – De Clérambault
  • Fenómenos elementales – Roberto Mazzuca
  • Referencias del Sem 3: Cap. 1,5, 14 y 20. El tema del automatismo mental es producto del trabajo y del estudio de De Clerambault en relación a un momento de la psicosis que es el tiempo anterior al desencadenamiento franco de la psicosis, donde lo que se produce son las alucinaciones y los delirios. De Clerambault estudia la forma mínima de lo que él llama, el automatismo mental, con la cual se producen luego – en un tiempo siguiente más complejo – las alucinaciones y los delirios. Es lo que Lacan, en su diacronía de la psicosis, llamará la fase pre-psicosis. El automatismo mental se presenta, a la percepción, de una forma automática. Uno lo registra como algo no-producido conscientemente ni voluntariamente. No hay una intencionalidad. Sino que se produce al modo de un acontecimiento que De Clerambault describe como mecánico, justamente porque De Clerambault es un organicista extremo. Tiene la posición de que la psiquiatría debe subsumirse a la psiquiatría, que todo lo que pasa en el psiquismo tiene causas orgánicas. Bajo esta perspectiva planteaba que los automatismos mentales son fenómenos automáticos producidos por alteraciones del sistema nervioso, ya sea lesiones, causas tóxicas o enfermedades que producen un cortocircuito en el sistema nervioso. Que producen, como consecuencia, la presencia de estos automatismos. Este automatismo tiene tres características :
  • Es Anideico: No implica la ideación, los pensamientos.
  • Es Asensorial: No pertenece a los 5 sentidos, si a la sensación interior del cuerpo, a la cenestesia (las sensaciones de los órganos).
  • Es Neutro: No tiene tonalidad afectiva. Estas tres características se presentan bajo la forma mínima del automatismo, serían la célula o el átomo. Por ello Lacan, más adelante, lo llamara la cuestión elemental. Elemento mínimo de la estructura de la psicosis. Según De Clerambault, se presenta de forma automática a la percepción, no hay intencionalidad consciente de voluntad yoica, es mecánico, producto de trastornos del sistema nervioso. Es anterior a la alucinación y al delirio, es como dice De Clerambault, “el pedestal que espera a la estatua”. Ese pedestal, por ahora, está vacío, esperando que en un tiempo ulterior venga la estatua que sería la alucinación y el delirio. A su vez, el fenómeno elemental se produce en tres áreas : En el sentido de dónde se produce a nivel de la subjetividad.
  • Motor (motricidad, kinestésica): En el área de los movimientos del cuerpo
  • Sensitivo: En el ámbito cenestésico (la sensación interior del cuerpo), pero en su forma compleja también puede incluir los cinco sentidos. La forma compleja es lo que se llama “el gran automatismo”.
  • Ideo-Verbal: Es el pensamiento, pero en su forma compleja también puede incluir ideas, palabras, voces. Ejemplos clínicos en su forma mínima: - Motor : Se producen movimientos involuntarios, se le imponen al sujeto movimientos involuntarios, repetitivos, al modo de gestos o tics. Pero, justamente a diferencia de un tic, que un sujeto puede saber que lo está haciendo, semi- voluntariamente… Acá es algo impuesto, involuntario. En la forma más compleja, están las fugas y vagabundeos, en las cuales el sujeto se va a pasear, pero también como algo impuesto. Como un fenómeno de un movimiento involuntario, pero más complejo. - Sensitiva : Las sensaciones cenestésicas, por ejemplo, sensaciones de frío en el interior del cuerpo, de calor, de cosas que se mueven en el cuerpo, algo que va de arriba hacia abajo en el estómago/espalda/piernas. - Ideo-Verbal : Son los fenómenos más habituales del automatismo verbal (los que más se ven en la psicosis), y son: El eco de pensamiento: cuando uno piensa un pensamiento, pero se produce como una especie de eco, como si fuera un pensamiento en estéreo. La anticipación de pensamientos: Antes de tener el pensamiento ya tengo la sensación de que lo estoy teniendo. El comentario de actos: Al modo de “ahora va a prepararse un mate” /” ahora se va a levantar” /” Ahora va a…” El devaneo de recuerdos: Se le presentan al sujeto recuerdos que van pasando de unos a otros pero, nuevamente, con esta característica de la sensación de lo impuesto. De Clerambault diferencia la forma mínima de la forma compleja del automatismo, diferencia dos etapas. A estas dos etapas Lacan las llama la pre-psicosis y la psicosis. De Clerambault las llama: el pequeño automatismo y el gran automatismo: El pequeño automatismo: Anideico/Asensorial/Neutro El gran automatismo: A lo Anideico, Asensorial y Neutro se le agrega la ideación. Cuando se le agrega, de este modo
  • con las ideas – se construyen los delirios. Los delirios pueden ser de persecución, de posesión, erotomaniacos, celotípicos, de grandeza, etc. Todos son productos de la ideación agregada al pequeño automatismo. O bien, puede presentarse para el sujeto, a lo anideico/asensorial/neutro lo sensorial , es decir, los cinco sentidos. Y con ello construirse las alucinaciones. Las alucinaciones pueden ser auditivas, visuales, olfativas, gustativas, táctiles.

Las auditivas son las más frecuentes, son las voces. O también las psíquicas/verbales en las cuales se presenta, como un pensamiento, y es difícil distinguir si es una voz audible o un pensamiento. O las alucinaciones psicomotrices, donde se los encontraba a los pacientes haciendo un movimiento con su garganta (como ventrílocuos), pero sin reconocer que ellos lo decían. O se le puede agregar los afectos, y tendremos los afectos propios de la psicosis: los afectos de la persecución en la paranoia, el afecto amoroso de la erotomanía, el efecto de celos de la celotipia, el de alegría de la manía, el de tristeza de la melancolía o los afectos de la fragmentación corporal propios de la esquizofrenia. Todos estos agregados se pueden producir juntos, o separados. Puede haber un pequeño automatismo anideico/asensorial y neutro al que se le agrega el delirio solo, como en la paranoia. O al que se le agrega solo la alucinación, como en la esquizofrenia. O se le puede agregar la alucinación y el delirio, como en la esquizofrenia paranoide. O se le puede agregar sólo los afectos, sin delirios ni alucinaciones, como suele ocurrir en la psicosis maniaco-depresiva. De Clerambault estudia la diferencia entre el pequeño automatismo y el gran automatismo, y con esto plantea que con este cuadro se puede resumir el cuadro completo de la psicosis. De Clerambault plantea que todas esas psicosis se pueden explicar a partir de esta división entre el pequeño y gran automatismo. El pasaje que hace Lacan tomando esta división, a partir de su concepto de “El fenómeno elemental”: “El pedestal que espera a la estatua” pone en juego el pequeño automatismo. Lacan lo toma para describir lo que él llama “Fenómeno elemental”: lo pequeño es el elemento, la célula, el átomo de la psicosis: La presencia de un significante solo, no encadenado, es decir, desencadenado. Un significante que se presenta para el sujeto, como efecto de un mecanismo que es el de la forclusión. El mecanismo de la forclusión produce que el significante, forcluido, retorne como lo que Lacan llama, el significante en lo real. Ese significante que fue forcluido retorna solo, aislado, como significante en lo real. Esto quiere decir que no es un significante de lo simbólico que puede combinarse con otros significantes produciendo una cadena. Lacan lo define como un significante en cuanto no significa nada: es un significante fuera de sentido. Y justamente como no significa nada, no tiene ni ideación (no es ideico), ni está ubicado en el cuerpo como forma de la sensorialidad (no se puede ubicar en ninguno de los cinco sentidos) y es neutro afectivamente, es decir que un sujeto puede convivir con ese significante aislado sin registrarlo, sin que todavía produzca alucinaciones o delirios. Este fenómeno elemental es típico de una fase de la psicosis, que sería la inicial del desencadenamiento: la pre-psicosis. Se presenta aquí este significante en lo real.

Comision: Las memorias del presidente Schreber. Por Darío Charaf. Bibliografía: Schreber, D. P., Memorias de un enfermo nervioso, Lohlé, Buenos Aires, 1979. Introducción, Carta abierta, cap. 1, 4, 5, 10, 13, 16, 21, Dictámenes periciales del 9- 12 - 1899 y del 5- 4 - 1902. Schreber escribe sus memorias para externarse, fue más bien una cuestión jurídica, él era abogado. Lo que veremos son dictámenes y pericias psiquiatricas. Documentos históricos médico-legales. Freud en su historial, se va a autorizar a hacer un análisis sobre las memorias en base a que más allá de lo personal del caso, es una cuestión de la ciencia y de religión. Schreber invita a que la ciencia se ocupe de su sufrir. Es muy importante como el doctor Weber diagnostica a Schreber ya que lo hace tomando el concepto de Paranoia de Kraepelin porque el primer desencadenamiento fue tardío, a sus 42 años. Él no sólo debate con filósofos de la época, sino con médicos sobre su propio caso. La candidatura al parlamento lo desestabiliza, pierde y es internado por un ataque de hipocondría. Es curado por el Dr. Flechsig. Tras este episodio Schreber aclara que su enfermedad transcurre sin incidentes que rozaran lo sobre natural.

Esto se aclara porque veremos como en la segunda enfermedad si hay incidentes que se vinculan con lo supra sensible. ¿Qué paso en el medio? Se aseguran 8 años de felicidad ininterrumpida, sólo perturbados por no poder tener hijos. Pero… ¿quién puede tener 8 años de felicidad? Tras el nombramiento como presidente, se produce el segundo desencadenamiento de la enfermedad. Aparecen dos fenómenos: los sueños de que vuelve la enfermedad y por otro lado la fantasía de ser una mujer sometida al coito o en el momento del acoplamiento. Freud a este periodo lo denomina “incubación de la enfermedad”. No es tanto la asunción del cargo, sino el nombramiento como función paterna. Luego de la asunción, dado que está muy mal, vuelve a ser internado con Flechsig. Al parecer él le promete que lo va a curar, y Schreber empeora. Lo acusa de querer cometer un “almicidio” (luego Lacan lo trabajará como un neologismo en el seminario 2 y una cuestión preliminar a todo tratamiento de la psicosis), lo acusa de querer transformarlo en mujer para luego entregárselo a otro hombre como una mujerzuela, tiene un delirio de persecución. Luego fue internado en la clínica de Weber, donde se pasa del delirio de persecución al de grandeza, donde asegura ser la mujer de Dios. Dejando de un lado todo lo “cuentito”, hay que hacer foco en los detalles que dan cuenta de su estructura, las marcas que nos permiten pensar que se trata de un caso de psicosis. ¿Qué es lo que lo termina de estabilizar? la escritura y la publicación de las memorias, de que su experiencia personal entre en lazo discursivo con un otro. La obra oscila entre las situaciones que se le imponen y algunos momentos de reflexión y de lógica. Los seres humanos estamos compuestos por nervios del cuerpo y por nervios del intelecto, que el alma se localiza en los del cuerpo, cada nervio representa la individualidad integral del hombre., es decir, su personalidad, la totalidad de los recuerdos. en el texto la nervadura del significante, veremos cómo Lacan propone la metáfora de la hoja para explicar cómo se puede tener toda la estructura de la planta. Dando cuenta de que Schreber es estructuralista. Dios es solo nervio, no cuerpo, simplemente intelecto. Su diagnóstico no se basa en que sus ideas sean raras o erradas, porque justamente concuerdan con su época y pensamientos filosóficos, incluso teológicas. No es el contenido lo que lleva a su padecimiento a ser considerada una psicosis. Él tiene la certeza inmediata de un dios viviente, y acá hay una marca diferente a una simple reflexion filosofica o teológica, ya que el asegura que posee relacionar con este dios y no las puede justificar. Nuevamente, no es por la rareza de su afirmación, sino por la manera en el que da cuenta de su saber. También dijo “hace años que el sol habla conmigo”. Tampoco puede ser considerado una experiencia mística, porque si bien quien la tiene posee una experiencia con dios, las ideas que se proponen a partir de esa idea valen para todos, acá en cambio dios solo lo haria con alguien muerto, un cadáver. Entonces cuando nos morimos, en el más allá, es cuando tendremos este trato con dios. Schreber lo llama “la bienaventuranza”. Está se le sexualiza y la define como un estado de goce ininterrumpido. Había una jerarquía entre la bienaventuranza masculina y femenina, siendo la primera superior.Todo lo que escuchaba significaba lo contrario, almas purificadas/almas no purificadas, comida/veneno. El Dios se Schreber no es uno, sino que se fragmenta, en setenta/ochenta y pico. Delirio de influencia, donde Schreber asegura que las voces hablan por él. Influyendolo desde afuera negativamente, su otro en este punto fue su doctor Flechsig. “Las almas hablan en mi como voces”. Universo divino con tendencia a la transformacion en mujer al entrar en contacto con Dios. Esto es a raíz de que sostiene que el mundo se ha terminado (experiencia de fin del mundo) y que para que sea repoblado un hombre debe convertirse en mujer, entrar en trato por dios y ser fecundado por él. Schreber asegura que se creó un complot en contra suya (almicidio) comandado por Flechsig, es decir, convertir su cuerpo en mujer para ser abusado sexualmente y luego ser entregado a dios para ser descartado/plantado. Tras negar esto y la fantasia de duermevela, dice que preferiria morir antes de que suceda todo esto. Sigue con un intento de suicidio, no es metáforico, pasa al acto. Tras esto se da un viraje en el que el perseguidor pasa de ser Flechsig a Dios. Es escribiendo las memorias que Schreber termina de entender está cuestión (delirio de grandeza). En el primer conjunto temático vimos que el Padre no es la ley sino su representante y que la ley vale también para él. En el caso de Schreber, Dios quien deberia ser garante/representante de la ley y entonces que está deberia valer también para él, se coloca por fuera del orden cósmico que también para él era obligatorio. Teniendo en cuenta la trayectoria de queque Schreber era abogado y juez, y que su padre había sido una eminencia, una ley en el campo de la medicina y la educación. En la función de la ley hay una alteración, se exceptúa de ella y, del orden cosmico, no para aceptarla sino para oponerse. Schreber dice que este complot o plan moralmente chocante fracasa, porque el orden cosmico está de su lado y derrota así a Dios. Schreber empieza a ver signos de feminización de su cuerpo, porque eso exige la voluptuosidad del alma. entre volverse loco y volverse mujer, elige lo segundo. Y entonces se va llegando a la resolución del conflicto. Seminario: “El mecanismo en la psicosis”. Por Celeste Smith. [email protected]