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Se describen los principales sindrimes geriátricos
Tipo: Ejercicios
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Catálogo maestro de guías de práctica clínica: IMSS-612-
El término “síndrome geriátrico” se refiere a las formas de presentación más frecuentes de las enfermedades
en el adulto mayor. Se deben a condiciones de salud multifactoriales, propias del paciente anciano. Estos
ocurren como consecuencia de los efectos de la acumulación de deterioros en múltiples sistemas volviendo a
una persona vulnerable ante las demandas fisiológicas o patológicas, incluyendo los procedimientos
quirúrgicos. Se define como complicación postoperatoria aquella eventualidad que ocurre en el curso previsto
de un procedimiento quirúrgico con una respuesta local o sistémica que puede retrasar la recuperación, poner
en riesgo una función o la vida.
El número de adultos mayores que se someten a cirugía se ha incrementado en años recientes, debido a dos
razones: el envejecimiento poblacional y a los avances en las técnicas quirúrgicas y anestésicas. Actualmente
uno de cada 3 procedimientos quirúrgicos se realiza en pacientes mayores de 65 años. Los adultos mayores
tienen el índice más alto de complicaciones posoperatorias que cualquier otro grupo de edad (Turrentine FE,
2006), donde la incidencia de complicaciones va del 20 al 50% en los pacientes mayores a 80 años,
comparados con los pacientes más jóvenes que tienen un índice de complicaciones aproximadamente de la
mitad que estos.
Estas complicaciones también se pueden interrelacionar con otras, como lo son los síndromes síndromessíndromes
síndromes geriátricos geriátricosgeriátricos
geriátricos,
ampliamente descritos en el contexto de la geriatría, y que cobran un gran interés en la cirugía geriátrica, por
ello en esta guía se intenta plasmar las alteraciones asociadas a síndromes geriátricos más sobresalientes en
los adultos mayores expuestos a procedimientos quirúrgicos,
El desarrollo de cualquiera de los síndromes geriátricos como complicación postquirúrgica pone en alto riesgo
al adulto mayor incrementando la morbi-mortalidad durante su estancia hospitalaria y al egreso. Son de
especial importancia el grupo de adultos mayores en los que existe fragilidad, ya que éstos presentan mayor
riesgo de complicaciones relacionadas a otros síndromes geriátricos (delirium, inmovilidad, incontinencia,
deterioro cognitivo, etc.); los paciente frágiles se benefician de una intervención oportuna orientada a
estreñimiento.
Durante el periodo perioperatorio, la estrategia más importante para prevenir el delirium, es la vigilancia
dirigida, y el evitar los factores precipitantes. El diagnóstico es clínico y se puede utilizar el método para
evaluar la confusión: CAM Confusion Assessment Method. (Anexo 1 Anexo 1Anexo 1
Anexo 1).
Se recomiendan las siguientes medidas para la prevención del delirium perioperatorio: Protección de la vía
aérea, oxigenación adecuada, adecuado manejo del balance hidro-electrolítico, soporte nutricional adecuado,
hidratación adecuada, adecuado manejo del dolor y otras medidas no farmacológicas (Anexo 2Anexo 2Anexo 2Anexo 2).
El inicio de tratamiento farmacológico requiere de descartar y tratar las causas corregibles, haber intentado
un manejo no farmacológico, y demostrar que el tratamiento farmacológico es realmente necesario y no por
conveniencia. El fármaco de elección para el manejo de delirium postoperatorio es el haloperidol a dosis de
0.25 a 0.5 mg cada 4 horas, en caso de agitación severa, con una dosis máxima de 3 a 5 mg por día. Una vez
controlado el cuadro se debe retirar paulatinamente durante 3 a 5 días. Se recomienda realizar un EKG de
control para monitorizar el intervalo QTc, y considerar su retiro. Si el intervalo QTc alcanza >450 mseg, o
presenta una elevación al 25% de la basal.
Los trastornos cognitivos postoperatorios se pueden agrupar en el delirium postoperatorio, la disfunción
cognitiva postoperatoria y la demencia. En el Anexo 3,Anexo 3,Anexo 3,Anexo 3, se muestran las características de uno y otro para
poder diferenciarse.
La disfunción cognitiva postoperatoria (POCD:POCD:POCD:POCD: postoperative cognitive dysfunction ) se define como un
deterioro de la capacidad intelectual, usualmente moderado, caracterizado por trastornos de la memoria y de
la concentración, cuya detección y evaluación depende del análisis comparativo, mediante test
neuropsicológicos, de la función cognitiva entre los periodos pre y post operatorios. La incidencia en cirugía
no cardiaca es de 25.5% en la primer semana posterior a la cirugía, del 9.9% a los 3 meses y del 1% al año
de la cirugía.
Hasta el momento no existe un tratamiento específico de la POCD, sin embargo, se han desarrollado
estrategias preventivas para aplicarse a todo paciente de alto riesgo, sobre todo a aquellos pacientes de más
de 80 años:
En la valoración preoperatoria:En la valoración preoperatoria:En la valoración preoperatoria:En la valoración preoperatoria: Adecuada premedicación, corrección de alteraciones metabólicas, selección
cuidadosa de los agentes anestésicos y medicamentos usados en el transoperatorio, tomar en cuenta la
farmacocinética en el adulto mayor, evaluar la presencia de deterioro cognoscitivo previo o demencia.
En el periodo intraoperatorio:En el periodo intraoperatorio:En el periodo intraoperatorio:En el periodo intraoperatorio: Evitar el uso de atropina y escopolamina, uso cuidadoso de antihistamínicos,
mantener un adecuado de equilibrio homeostático, reducción de los factores que pueden influir
negativamente la función cerebral (dolor, tiempo prolongado de operación/anestesia, hipotensión).
En el Postoperatorio: En el Postoperatorio:En el Postoperatorio:
En el Postoperatorio: Proporcionar un adecuado manejo del dolor, mantener una comunicación verbal y
reorientación de los pacientes, iniciar con fisioterapia lo más temprano posible, retirar los catéteres lo más
pronto posible, evitar ruidos y luces inadecuadas, uso postoperatorio inmediato de lentes y aparatos de
audición y contacto temprano con los familiares.
La polifarmacia es a menudo una consecuencia de múltiples enfermedades crónicas que lleva a los médicos a
prescribir más de un medicamento, o la mala interpretación de una enfermedad, lo que aumenta el riesgo de
discapacidad, hospitalización y muerte. La disminución en las reservas fisiológicas que se asocian al
envejecimiento puede condicionar alteraciones farmacocinéticas y farmacodinámicas, que suelen ser
transcendentales en el comportamiento de los fármacos. El tomar varios medicamentos incrementa la
posibilidad de experimentar una reacción adversa a medicamento, ya sea por un efecto directo del fármaco o
por interacciones farmacológicas entre los diferentes medicamentos.
Los pacientes ancianos que van a ser sometidos a procedimientos anestésico-quirúrgicos padecen
habitualmente de comorbilidades y reciben varios medicamentos para su control, por lo que es importante
tomar en cuenta las consecuencias de las polifarmacia, por lo que se recomienda:
de interacciones, así como enumerar los medicamentos de venta libre y hierbas medicinales que consuma el
paciente.
los fármacos que usa el paciente.
Evitar o limitar prescriptores múltiples.
Un reto para todo cirujano es determinar si un adulto mayor es un buen candidato para cirugía, sin caer en
los extremos del nihilismo o el encarnizamiento terapéutico. La fragilidad es un factor de riesgo
independiente para desarrollar eventos adversos postoperatorios. Los factores a considerar requieren de una
valoración en la que se incluyan la determinación de comorbilidades, redes de apoyo, discapacidad y
fragilidad, no solamente la edad. El síndrome de fragilidad en el adulto mayor se define como un estado
reducido de las reservas fisiológicas, lo que lleva a un incremento en la susceptibilidad a la discapacidad y
muerte tras un estrés externo mínimo. Se estima una amplia prevalencia de los pacientes sometidos a cirugía,
va desde 4.1% hasta un 50.3%, siendo la prevalencia más alta en cirugía cardiaca. Se puede utilizar los
criterios de EnsrudEnsrudEnsrudEnsrud, en la evaluación de fragilidad del paciente postoperado donde se cataloga como paciente
frágil, pre-frágil y robusto, de acuerdo a esta clasificación serán las precauciones e intervenciones en el
perioperatorio (Anexo 4Anexo 4Anexo 4Anexo 4).
Las intervenciones recomendadas para prevenir la fragilidad incluyen: Ejercicio de resistencia, incremento en
el aporte de proteínas, intervenciones en la esfera cognoscitiva, mejorar las redes de apoyo, detección y
tratamiento oportuno de depresión.
superior y tórax. El dolor postoperatorio mal manejado se asocia a complicaciones como: ansiedad, delirium,
constipación, inmovilidad, mayores complicaciones pulmonares, empeoramiento de la clase funcional e
incremento en la estancia hospitalaria.
El manejo no farmacológico como la intervención cognitivo conductual (relajación, distracción, masaje,
musicoterapia) así como los métodos físicos (electroterapia, termoterapia,) son alternativas útiles en el
manejo de dolor postoperatorio y logran disminuir el consumo de medicamentos. Al inicio del tratamiento
farmacológico del dolor postoperatorio, la analgesia debe ser multimodalmultimodalmultimodal es decir, una combinación demultimodal
analgésicos opioides y no opioides, con o sin uso de bloqueo regional anestésico para anticiparse al inicio del
dolor.
El paracetamol, en asociación con opioides como terapia multimodal, es un medicamento seguro y efectivo a
dosis de 3-4 gr/día, con su uso reduce el uso de morfina y derivados. Se debe reducir a 50-75% la dosis si
existe daño hepático o abuso de alcohol. Los analgésicos antinflamatorios no esteroideos (AINE) son
eficaces en el dolor postoperatorio moderado/severo, se deben preferir fármacos de vida media corta como
ketorolaco, con reducción de la dosis a un 50%. Están contraindicados en el dolor postoperatorio si la
depuración de creatinina es < 50 ml/min, debido a los cambios propios por el estrés quirúrgico, su uso debe
ser menor a 5 días, para evitar complicaciones como el sangrado gastrointestinal y nefrotoxicidad. Se
recomienda una vez que se ha controlado el dolor y se reinicia la función gastrointestinal se debe cambiar la
administración Intravenosa a la vía oral.
Es importante y necesario identificar a los pacientes desnutridos, ya que presentan mayores índices de
morbilidad y mortalidad, mayores complicaciones como neumonía, sepsis y úlceras de presión, y otras
complicaciones post-quirúrgicas, además de retraso en la cicatrización de heridas, aumento de la estancia
hospitalaria, mayor dependencia de los cuidados de enfermaría y a veces, tratamiento intensivo, lo que
aumenta los costos hospitalarios y la reducción en la calidad de la vida. La desnutrición puede agravarse en el
periodo pre-operatorio por factores como: La semi-inanición, por ayuno prolongado largas demoras para
realizar la cirugía, dolor de moderado a severo provocando, hiporexia, además de la asociación de náuseas y
vómitos, entre otros. Además la desnutrición combinada con la respuesta metabólica al estrés de la cirugía,
conduce a atrofia muscular y se asocia con pobre respuesta a la rehabilitación en el periodo postoperatorio,
incremento de los días de estancia hospitalaria y mayor mortalidad. Además la desnutrición se asocia a varios
síndromes geriátricos entre ellos: incontinencia fecal, depresión, alteraciones del sueño, alteraciones
neurológicas, sarcopenia, fragilidad, caídas y aquellos ancianos que son asistidos por un cuidador
(dependencia funcional y cansancio del cuidador).
Se puede utilizar el MNA (mini-nutritional assessment) como un instrumento útil, fiable y sencillo para
identificar a los ancianos hospitalizados con mayor riesgo de desnutrición y diseñar intervenciones para
mejorar su estado nutricional previo a la cirugía. En el paciente con riesgo de desnutrición o con desnutrición
se pueden disminuir las complicaciones y días estancia hospitalaria con el soporte nutricio.
Una forma de calcular el GEB en los pacientes hospitalizados adultos mayores de forma práctica es la
siguiente:
Cuando se inicia la alimentación oral, enteral o parenteral, se deben vigilar las alteraciones hidro-
electrolíticas, gastrointestinales y cardiovasculares ya que se presenta con frecuencia el síndrome desíndrome desíndrome desíndrome de
realimentaciónrealimentaciónrealimentaciónrealimentación, especialmente en pacientes que tuvieron ayuno prolongado y en el postoperatorio se
retrasó el inicio de la alimentación por indicación médica, vómito, somnolencia o dolor: Este síndrome es más
frecuente en las siguientes situaciones: ayuno prolongado por más de 7 días, ancianos, malnutrición crónica,
alcoholismo crónico, pacientes oncológicos, diabetes descontrolada y pacientes en el postoperatorio.
La nutrición parenteral está indicada para pacientes geriátricos con un periodo de ayuno de más de 3 días y
que la nutrición oral o enteral no es posible o será insuficiente por más de 7-10 días. La sedación y la
restricción física del paciente no justifican el uso de nutrición parenteral. Si se decide utilizar, deberá iniciarse
progresivamente, con menos del 50% del requerimiento de las necesidades calóricas dentro de las primeras
24-48 horas, con la finalidad de evitar complicaciones como el síndrome de realimentación. Se deberá
evaluar estrechamente el balance hídrico, niveles de electrolitos séricos, función cardiaca y renal.
El síndrome de inmovilidad se define como la restricción del movimiento, generalmente involuntario y
secundario a distintas causas como problemas físicos, funcionales, neurológicos y/o sociales. Repercute en la
capacidad de desplazamiento de una persona llevando a consecuencias en todas las dimensiones (médico,
psicológico, social y funcional) que suelen ser catastróficas en el adulto mayor. Está condicionado por la
disminución de la reserva homeostática y la pluripatología asociada, lo que condiciona un deterioro de las
funciones motoras y sensitivas. En caso de no tratarse, provoca una disminución de la tolerancia a la
actividad física y lleva a la pérdida de la autonomía funcional.
La inmovilidad secundaria a una estancia hospitalaria, aumenta la probabilidad de presentar algún tipo de
discapacidad, de precipitar la transición de discapacidad leve a grave, e incluso progresar a la muerte. La
presencia del síndrome de fragilidad previo a la hospitalización o cirugía, predispone al síndrome de
inmovilidad.
El síndrome de inmovilidad se relaciona con otros síndromes geriátricos que deberán sospecharse y vigilarse
en el periodo postoperatorio, como: úlceras por presión, sarcopenia y fragilidad, depresión, delirium, caídas
por hipotensión ortostática, estreñimiento e impactación fecal, incontinencia urinaria, malnutrición y
anorexia, trastornos del sueño y deterioro cognoscitivo. Además la hipotensión ortostática suele ser una
consecuencia del síndrome de inmovilidad. En caso de no atenderse limitará la bipedestación y la marcha del
paciente postoperado.
Múltiples estudios recomiendan la aplicación de un programa de rehabilitación temprana en el periodo
postoperatorio del adulto mayor. Esta intervención se recomienda con la finalidad de “restaurar o
reincorporar” al individuo a su estado de funcionalidad e independencia máxima o a “mantener e
incrementar” las funciones residuales para prevenir una discapacidad.
El desgaste muscular es el factor contribuyente más importante para la disminución de fuerza muscular y la
aparición de contracturas. La contractura muscular es una de las principales causas de inmovilidad y suele
progresar al desarrollo de discapacidad severa en el adulto mayor postoperado. En la mayor parte de los
casos la contractura muscular por inmovilidad es evitable. Las contracturas musculares, principalmente de los
músculos de miembros inferiores, condicionan a mediano y largo plazo limitaciones para realizar las ABVD
como aseo, baño, vestido lo cual incide negativamente en la calidad de vida del paciente.
operación y después de la misma.
la pantorrilla sin dejar caer toda la presión sobre el tendón de Aquiles y reducir el riesgo de aparición de
úlceras por presión.
trombosis venosa subsecuente.
los cambios posturales frecuentes en cuestión de prevención.
El tratamiento de úlceras por presión debe ser basado en la evidencia, incluye una evaluación integral del
adulto mayor en el postoperatorio inmediato con evaluación inicial de la herida, incluyendo los siguientes
elementos: la historia clínica y estado físico, descripción de la herida, la etiología de la presión, las
necesidades psicosociales, estado nutricional, y la colonización bacteriana o infecciones agregadas, se
recomienda evitar limpiar la herida con antisépticos cutáneos, ya que son citotóxicos para el tejido sano. No
hay métodos ideales o universales para prevenir y tratar las úlceras por presión. El conocimiento de los
factores de riesgo, las intervenciones preventivas preoperatorias y postoperatorias con el empleo de
superficies de apoyo, apósitos y medios de curación permiten seleccionar los abordajes más efectivos y
económicos que cubran las necesidades individuales de cada paciente.
Manejo de los Síndromes Geriátricos Asociados a Complicaciones Postoperatorias
Algoritmo 1. Abordaje Algoritmo 1. Abordaje
Algoritmo 1. Abordaje Algoritmo 1. Abordaje de
de
de de síndromes geriátricos asociados a
síndromes geriátricos asociados a lassíndromes geriátricos asociados asíndromes geriátricos asociados a
las Complicacioneslaslas
Complicaciones PostoperatoriasComplicacionesComplicaciones
PostoperatoriasPostoperatoriasPostoperatorias
Algoritmo 3. Intervenciones de rehabilitación temprana en el perioperatorioAlgoritmo 3. Intervenciones de rehabilitación temprana en el perioperatorioAlgoritmo 3. Intervenciones de rehabilitación temprana en el perioperatorioAlgoritmo 3. Intervenciones de rehabilitación temprana en el perioperatorio
Para el diagnóstico de Delirium es necesario que se cumplan: Los dos primerosPara el diagnóstico de Delirium es necesario que se cumplan: Los dos primerosPara el diagnóstico de Delirium es necesario que se cumplan: Los dos primerosPara el diagnóstico de Delirium es necesario que se cumplan: Los dos primeros
criterios más cuale criterios más cualecriterios más cuale
criterios más cualesquiera de los siguientes (3 ó 4). squiera de los siguientes (3 ó 4).squiera de los siguientes (3 ó 4).
squiera de los siguientes (3 ó 4).
Criterio 1.Criterio 1.Criterio 1.Criterio 1. Comienzo agudo y curso fluctuante.Comienzo agudo y curso fluctuante.Comienzo agudo y curso fluctuante.Comienzo agudo y curso fluctuante.
Demostrado si tras preguntar a la familia o personal de enfermería se obtiene una respuesta afirmativa a las
siguientes preguntas: ¿Ha observado un cambio agudo en el estado mental habitual del paciente? ¿Esta
conducta anómala fluctúa durante el día, es decir, tiende a iniciarse y progresar, o aumentar y disminuye de
gravedad?
Criterio 2 Criterio 2Criterio 2
Criterio 2. Alteración de la atención. Alteración de la atención.Alteración de la atención.
Alteración de la atención.
Respuesta positiva a la siguiente pregunta: ¿El paciente tiene dificultad para fijar la atención, por ejemplo, se
distrae con facilidad o tiene dificultad para seguir una conversación?
Criterio 3 Criterio 3Criterio 3
Criterio 3. Pensamiento desorganizado Pensamiento desorganizadoPensamiento desorganizado
Pensamiento desorganizado
¿Tuvo el paciente alteraciones del pensamiento, como divagaciones o conversaciones incoherentes, ideas
ilógicas o difusas o confundió a personas?
Criterio 4.Criterio 4.Criterio 4.Criterio 4. Nivel de conciencia alterada.Nivel de conciencia alterada.Nivel de conciencia alterada.Nivel de conciencia alterada.
Este síntoma se demuestra por una respuesta diferente a “alerta” a la pregunta: ¿Generalmente consideraría
el nivel de conciencia del paciente como alerta (normal); vigilante (hiperalerta); letárgico (somnoliento pero
fácilmente despertable); semicomatoso (somnoliento pero difícilmente despertable) o comatoso (no
despertable)?
Cuadro 2. Intervenciones para la prevención y tratamiento no farmacológico del Cuadro 2. Intervenciones para la prevención y tratamiento no farmacológico delCuadro 2. Intervenciones para la prevención y tratamiento no farmacológico del
Cuadro 2. Intervenciones para la prevención y tratamiento no farmacológico del
dedededelirium.lirium.lirium.lirium.
ESTRATEGIAS CLÍNICASESTRATEGIAS CLÍNICASESTRATEGIAS CLÍNICASESTRATEGIAS CLÍNICAS ESTRATEGIAS CONDUCTUALESESTRATEGIAS CONDUCTUALESESTRATEGIAS CONDUCTUALESESTRATEGIAS CONDUCTUALES
ESTRATEGIASESTRATEGIASESTRATEGIASESTRATEGIAS
AMBIENTALESAMBIENTALESAMBIENTALESAMBIENTALES
por un equipo geriátrico interdisciplinario.
precipitantes antes de 24h del ingreso.
ingreso y cada 24 h.
subyacentes.
evitar que interrumpan el sueño.
procesos infecciosos.
dolor.
administrar oxigeno de ser necesario.
aguda de orina.
depresión psicótica.
familiares sobre el delirium.
amigos y cuidadores.
continua en tiempo, persona y
espacio.
cognoscitivamente estimulantes.
restricciones físicas no deben ser
utilizadas.
prevean comportamiento violento
y usar de técnicas para tranquilizar
verbales y no verbales.
valoración de pacientes con
dificultades para la comunicación
(EVC, hipoactivo), demencia,
intubación orotraqueal,
traqueostomía.
médicos y enfermeras.
auditivos y anteojos.
adecuados e higiene del
sueño.
especialmente durante la
noche.
Tomado de: Medina-Chávez JH, Fuentes-Alexandro SA, González-Hernandez OW, Gutiérrez-Hermosillo H, Franco-Vergara BC,
Rodriguez-Garcia R. Guía de Práctica Clínica. Prevención, Diagnóstico y Tratamiento del Delirium en el Anciano Hospitalizado.
México. Instituto Mexicano del Seguro Social. 2011 Disponible en:
http://www.imss.gob.mx/profesionales/guiasclinicas/Pages/guias.aspx