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Una introducción al teatro social español de finales del siglo xix, una forma de teatro que refleja los conflictos sociales y económicos de la época. Se trata de obras que abordan la lucha de clases, la explotación económica y la reforma social, con personajes y situaciones que apelan a las emociones del espectador. Se mencionan obras como 'el pan del pobre', 'teresa' y 'juan josé', y se discute la continuidad temática y formal entre el teatro social de finales del siglo xix y el de la posguerra.
Tipo: Apuntes
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En el complejo ambiente social y económico de la España de fines del siglo XIX va a aparecer un cierto número de dramaturgos de segundo orden que, con una expresión formal básicamente realista, reflejan diversos conflictos de la época, sobre todo los derivados de la problemática relación económica entre las diversas clases sociales, y, también, los que se refieren a ciertos hábitos colectivos que ahogan o dificultan determinadas aspiraciones personales del ser humano. En el primer caso, estamos ante la llamada “cuestión social” (la lucha de clase), que preocupa a los políticos, a la Iglesia y a los diversos implicados en el proceso de producción económica; ciertas obras teatrales presentarám em los escenarios, a veces con notable éxito, a personajes de las clases más desfavorecidas, ahora tratados con total seriedad, evitando el tono habitualmente jocoso de la literatura sainetesca y haciendo hincapié en la explotación económica a que se encuentran sometidos. En el segundo caso nos hallaremos con una perspectiva reformista o regeneracionista, que no pone en tela de juicio las estructuras sociales existentes sino que ataca numerosos defectos de éstas. En ambos casos, aunque sin olvidar, al menos en teoría, que el teatro es arte, los autores, de ideología inconformista, van a tratar de adoctrinar, implícita o explícitamente, a los espectadores. Los autores quieren difundir sus ideas, pretenden llegar al mayor número posible de espectadores y, en cosecuencia, saben que hay ciertos límites temáticos o formales que no deben transgredir y ciertos gustos que les conviene respetar. Se establece así una especie de pacto entre estos autores y los espectadores y las empresas teatrales, lo cual permite que el texto dramático pueda representarse en locales típicamente burgueses. Como estos nuevos dramaturgos saben que el espectador español de la época siente gran atracción por las situaciones y los temas melodramáticos, no sólo tratarán de convencer racionalmente al público acerca de la bondad de ciertas ideas progresistas sino que, además, presentarán personajes y situaciones melodramáticas o folletinescas que apelen al sentimiento, a las emociones de aquél. Razón y emoción van, por tanto, unidas en muchas de estas piezas de denuncia moderada o radical, lo que en buena medida significa que también este nuevo teatro acudirá a algunos de los procedimientos y de los temas románticos y prerrománticos. El hecho de que “teatro social” sea una expresión que se utiliza también para cierto tipo de teatro de denuncia crítica en la postguerra (Buero Vallejo, Alfonso Sastre, Lauro Olmo, José Martín Recuerda, José María Rodríguez Méndez, Carlos Muñiz, Ricardo Rodríguez Buded) podría hacer pensar que hay una clara continuidad temática y formal entre ambas etapas del teatro español. Sin embargo, y a pesar de que coinciden en la voluntad general de denunciar los males sociales de España, la falta de libertad en la época de Franco impide que estos nuevos dramaturgos “sociales” españoles llevan a sus obras y con la misma intensidad crítica ciertos temas conflictivos (políticos, económicos y religiosos) que habían aparecido en la etapa anterior. El teatro social nace en España el 29 de octubre de 1895, con el estreno en el madrileño y burqués Teatro de la Comedia de Juan José , de Joaquín Dicenta. Esta obra de Dicenta tiene dos modelos muy próximos en el tiempo. Uno de ellos es El pan del pobre , José Francos Rodríguez y Félix González Llana, basándose en unos hechos históricos sucedidos a mediados de ese siglo entre los tejedores de Silesia, presenta un texto con evidentes vinculaciones con el Naturalismo, explicables por las duras condiciones de vida de los tejedores, y, a la vez, con ciertas innovaciones formales que sorprendieron y, a veces, molestaron a la crítica alemana: construcción en escenas casi independientes y ausencia de verdaderos protagonistas individuales, sustituidos por un protagonista colectivo. Desde el punto de vista temático, la acción se centra en el conflicto social entre tejedores y patronos, sin incorporar situaciones o relaciones de carácter amoroso. La tarea de los adaptadores españoles va más allá de meros retoques circunstanciales en el texto original. En realidad, lo que hacen es introducir numerosos cambios de notable relevancia formal y temática, en lo que podríamos considerar un proceso de españolización. Ahora hay un héroe individual, ejemplo paradigmático de lo que será llamado obrero consciente, que, en este caso, resulta ser hijo natural del patrono opresor. Este último, desconociendo esa vinculación, dará la orden de matarlo, y cuando sabe cuál es la verdadera personalidad del rebelde obrero, ya no puede impedir su muerte. Estamos, pues, ante un verdadero melodrama al estilo, por ejemplo, de los autores románticos, que utilizaban la anagnórisis para producir sorpresa y horror. Por otra parte, aunque no muy desarrollado, hay un
cierto conato de relación amorosa entre el obrero rebelde y la sobrina del patrono. La otra obra, en este caso original, que en ocasiones se ha considerado, al menos hasta cierto punto, un antecedente de Juan José es Teresa , pieza breve de Leopoldo Alas Clarín. En la que aparece el mundo de la minería asturiana como telón de fondo. En ella, la protagonista, que trabajó de criada en la ciudad y luego fue casada con un minero socialista y borracho, rechaza la petición que le formula Fernando, el hijo de su antigua ama, para que se vaya a vivir con él. El ambiente temático de la cuestión social se va diluyendo según avanza la obra, sustituido por la débil confrontación entre Fernando y una Teresa firmemente anclada en su deber matrimonial; así se acaba avitando cualquier solución colectiva o reinvinculativa o, sencillamente, de rebeldía personal contra un cierto estado de cosas. En este contexto Joaquín Dicenta estrena, con un gran éxito, Juan José , quizá la obra teatral española contemporánea más popular durante varias décadas. Tras su gran acogida, la expresión teatro social se difunde de tal manera que, como ya señalamos, afecta a obras bastante diversas, que, incluso, a veces, adoptan formas como la utopía, el drama histórico folletinesco o textos que unen lo “social” y el drama rural. Por lo que al estricto teatro obrerista se refiere, que se caracteriza por una muy notable reiteración de personajes y situaciones, e, incluso, de motivos secundarios pero simbólicos: por ejemplo, el obrero consciente exige que le den su salario en su mano o no se descubre ante el patrono (industrial o terrateniente).
Para bien y para mal, Dicenta y el teatro social quedaron unidos a la mitificada Juan José. Aunque al comienzo de ella se informa acerca de la difícil situación de los obreros españoles, pronto la acción se encamina hacia las peripecias amorosas de los protagonistas. Además, la clara individualización de Juan José, de rasgos folletinescos (no sabe quiénes fueron sus padres, es analfabeto, fue explotado por quienes le recogieron, etc.), da a la historia dramatizada unos rasgos que la apartan, en alto grado, de las relaciones de carácter colectivo. Y, por otra parte, al actuar movido por los celos, sea cual sea la clase social a la que pertenezca su rival amoroso, Juan José está comportándose guiado por motivaciones individuales y no por actitudes determinadas por la diferencia de clases. Cuando en el tercer acto exclama que “ningún hombre, ninguno” viviría si mantuviera relaciones con Rosa, nos proporciona la clave de su conducta. Los tejedores : a) Tema: rebelión colectiva contra la injusticia social, sin trasfondo amoroso y con desenlace trágico: mueren varios tejedores; b) Personajes: el patrono explotador; el encargado desclasado e injusto; el eclesiástico conservador; la esposa, conservadora, del patrono; el estudiante progresista; el obrero conformista, religioso y mayor; el obrero conformista que acaba rebelándose; los diversos obreros “conscientes” o reivindicativos; el militar consciente; los integrantes, conservadores, de las fuerzas del orden; y los pequeños propietarios, de distinta orientación ideológica; c) Rasgos formales: 5 actos; escenas casi independientes; protagonista colectiva, no individual; contraste de escenarios burqueses y populares; minuciosas acotaciones de tipo naturalista; y presentación realista de los hechos dramatizados. El pan del pobre : a) Tema: rebelión colectiva contra la injusticia social y relaciones familiares melodramáticas; desenlace: muerte del obrero rebelde por orden del patrono (su padre fisiológico) y de un obrero ahora consciente, y apelación a la venganza contra los explotadores causantes de muertes entre los obreros; b) Personajes: el patrono explotador y dueño de una fundación en España; el encargado comprensivo con los obreros protagonista; el obrero mayor, padre adoptivo del protagonista, inicialmente conservador y finalmente rebelde para vengar la afrenta a la honra de su hija; los obreros conscientes, entre ellos el protagonista, que es huérfano, hijo natural del patrono y con cultura, y el obrero rebelde por motivos amorosos; el obrero borracho y cómico; el militar comprensivo con los obreros pero obediente al poder; el criado ejecutor de las órdenes del patrono; y la viuda de obrero, consciente y vengativa;