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Problemas de pronunciación en español: consonantes y vocales - Prof. López Serena, Apuntes de Comunicación Audiovisual

Este documento analiza los problemas de pronunciación que pueden surgir en español en relación con las distintas posiciones de la estructura silábica, especialmente en relación con consonantes y vocales. Se discuten problemas como vacilaciones y vulgarismos, problemas ortográficos, y la importancia de la distinción entre las vocales en la pronunciación correcta.

Tipo: Apuntes

2012/2013

Subido el 16/07/2013

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TEMA 4
Bibliografía de lectura recomendada
Alcoba, Santiago (coord.) (2000), La expresión oral. Barcelona: Ariel, 89-110.
Álvarez, Alfredo I. (2005), «La pronunciación del español estándar», en Hablar en español.
Oviedo: Ediciones Nobel, 86-138 (Biblioteca Práctica del Idioma Español).
Ávila, Raúl (2003), «La pronunciación del español. Medios de difusión masiva y norma culta»,
Nueva Revista de Filología Hispánica, LI (2003), núm. 1, 57-79.
Gómez Font, Alberto (2003), «Un terreno confuso en la radio y la televisión: los topónimos
extranjeros», en José Manuel González Calvo, Jesús Terrón González y Carmen Galán
Rodríguez (eds.) (2003), Actas de las VI Jornadas de Metodología y Didáctica de la Lengua
española: la Lengua en los Medios de Comunicación. Cáceres: Universidad de Extremadura,
Departamento de Filología Española, Instituto de Ciencias de la Educación, 175-187.
Hidalgo Navarro, Antonio y Mercedes Quilis Merín (2002), Fonética y fonología españolas.
Valencia: Tirant Lo Blanch.
Hidalgo Navarro, Antonio (2006), Aspectos de la entonación española: viejos y nuevos
enfoques. Madrid: Arco Libros.
Medina Guerra, Ana Mª (2002), «Ortología», en Mª Victoria Romero Gualda (coord.), Lengua
Española y Comunicación. Barcelona: Ariel, 179-211.
Navarro Tomás, Tomás (1948), Manual de entonación española. Madrid: Guadarrama.
Navarro Tomás, Tomás (1989), Manual de pronunciación española. Madrid: Instituto Miguel de
Cervantes (23ª ed.).
Quilis, Antonio (1992), «Spanisch: Phonetik und Phonemik. Fonética y fonemática», en Günter
Holtus et al. (eds.), Lexikon der Romanistischen Linguistik. Tübingen: Max Niemeyer,VI, 1,
55-62.
Quilis, Antonio (1993), Tratado de fonología y fonética españolas . Madrid: Gredos.
Quilis, Antonio y Joseph A. Fernández (1992), Curso de fonética y fonología españolas (para
estudiantes angloamericanos). Madrid: CSIC.
Rodero Antón, Emma (2003), Locución radiofónica. Salamanca: Publicaciones Universidad
Ponticia de Salamanca.
Rosenblat, Ángel (1963), Fetichismo de la letra. Caracas: Universidad Central de Venezuela,
57-68.
Tirado Ruiz, Juan Antonio, María Ruiz del Árbol y María Isabel Albar de Cala (2003), Técnicas
para leer y escribir en radio y televisión. Las noticias en el espejo. Sabadell: Bosch. Incluye
ejercicios de respiración y articulación para educar la voz. Está escrito en un estilo narrativo
bastante ameno. En la segunda parte contiene ejercicios de corrección de malas redacciones
y reexiones sobre usos de los tiempos verbales y gerundios en la prensa.
Libros de estilo especícos de los medios audiovisuales:
Libro de estilo de Telemadrid (Madrid, Ediciones Telemadrid, 1993)
Manual de estilo de TVE (Barcelona, Labor, 1993)
Guía de estilo de Onda Cero Radio (Madrid, Onda Cero Radio, 1996)
Libro de estilo de Antena 3 TV (Madrid, Antena 3, 1995)
Uso y abuso del español hablado en Canal Sur Radio (Sevilla, Canal Sur, 1990)
Libro de estilo de Canal Sur Televisión (Sevilla, Canal Sur, 1991).
Páginas web de consulta recomendada
(http://www.uiowa.edu/~acadtech/phonetics/spanish/frameset.html)
El cajetín de a lengua (http://www.ucm.es/info/especulo/cajetin)
1. La materialidad fónica del lenguaje. Introducción
En el tema 1 vimos cómo una de las características universales del lenguaje era la
exterioridad. El lenguaje necesita poseer algún tipo de manifestación exterior, de forma
física perceptible, para que la transmisión de contenidos lingüísticos (semanticidad) a los
otros (alteridad) sea posible. También en ese tema vimos cómo en relación con los medios
posibles para la transmisión de los signos lingüísticos los dos canales principales han sido
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TEMA 4

Bibliografía de lectura recomendada Alcoba, Santiago (coord.) (2000), La expresión oral. Barcelona: Ariel, 89-110. Álvarez, Alfredo I. (2005), «La pronunciación del español estándar», en Hablar en español. Oviedo: Ediciones Nobel, 86-138 (Biblioteca Práctica del Idioma Español). Ávila, Raúl (2003), «La pronunciación del español. Medios de difusión masiva y norma culta», Nueva Revista de Filología Hispánica , LI (2003), núm. 1, 57-79. Gómez Font, Alberto (2003), «Un terreno confuso en la radio y la televisión: los topónimos extranjeros», en José Manuel González Calvo, Jesús Terrón González y Carmen Galán Rodríguez (eds.) (2003), Actas de las VI Jornadas de Metodología y Didáctica de la Lengua española: la Lengua en los Medios de Comunicación. Cáceres: Universidad de Extremadura, Departamento de Filología Española, Instituto de Ciencias de la Educación, 175-187. Hidalgo Navarro, Antonio y Mercedes Quilis Merín (2002), Fonética y fonología españolas. Valencia: Tirant Lo Blanch. Hidalgo Navarro, Antonio (2006), Aspectos de la entonación española: viejos y nuevos enfoques. Madrid: Arco Libros. Medina Guerra, Ana Mª (2002), «Ortología», en Mª Victoria Romero Gualda (coord.), Lengua Española y Comunicación. Barcelona: Ariel, 179-211. Navarro Tomás, Tomás (1948), Manual de entonación española. Madrid: Guadarrama. Navarro Tomás, Tomás (1989), Manual de pronunciación española. Madrid: Instituto Miguel de Cervantes (23ª ed.). Quilis, Antonio (1992), «Spanisch: Phonetik und Phonemik. Fonética y fonemática», en Günter Holtus et al. (eds.), Lexikon der Romanistischen Linguistik. Tübingen: Max Niemeyer,VI, 1, 55-62. Quilis, Antonio (1993), Tratado de fonología y fonética españolas. Madrid: Gredos. Quilis, Antonio y Joseph A. Fernández (1992), Curso de fonética y fonología españolas (para estudiantes angloamericanos). Madrid: CSIC. Rodero Antón, Emma (2003), Locución radiofónica. Salamanca: Publicaciones Universidad Pontificia de Salamanca. Rosenblat, Ángel (1963), Fetichismo de la letra. Caracas: Universidad Central de Venezuela, 57-68. Tirado Ruiz, Juan Antonio, María Ruiz del Árbol y María Isabel Albar de Cala (2003), Técnicas para leer y escribir en radio y televisión. Las noticias en el espejo. Sabadell: Bosch. Incluye ejercicios de respiración y articulación para educar la voz. Está escrito en un estilo narrativo bastante ameno. En la segunda parte contiene ejercicios de corrección de malas redacciones y reflexiones sobre usos de los tiempos verbales y gerundios en la prensa. Libros de estilo específicos de los medios audiovisuales: Libro de estilo de Telemadrid (Madrid, Ediciones Telemadrid, 1993) Manual de estilo de TVE (Barcelona, Labor, 1993) Guía de estilo de Onda Cero Radio (Madrid, Onda Cero Radio, 1996) Libro de estilo de Antena 3 TV (Madrid, Antena 3, 1995) Uso y abuso del español hablado en Canal Sur Radio (Sevilla, Canal Sur, 1990) Libro de estilo de Canal Sur Televisión (Sevilla, Canal Sur, 1991). Páginas web de consulta recomendada

(http://www.uiowa.edu/~acadtech/phonetics/spanish/frameset.html )

El cajetín de a lengua (http://www.ucm.es/info/especulo/cajetin )

1. La materialidad fónica del lenguaje. Introducción En el tema 1 vimos cómo una de las características universales del lenguaje era la exterioridad. El lenguaje necesita poseer algún tipo de manifestación exterior, de forma física perceptible, para que la transmisión de contenidos lingüísticos ( semanticidad ) a los otros ( alteridad ) sea posible. También en ese tema vimos cómo en relación con los medios posibles para la transmisión de los signos lingüísticos los dos canales principales han sido

siempre el fónico y el gráfico. A este respecto, la relación entre lo hablado y lo escrito se ha concebido como una oposición medial dicotómica, en el sentido de que los discursos podían ser o bien orales o bien escritos (aunque también debería tenerse en cuenta el hecho de que algunas manifestaciones discursivas, como las clases magistrales, combinan tanto lo oral como lo escrito). Esta oposición medial ha generado, tradicionalmente, una escala de valores: Por una parte, se ha considerado que la lengua oral es de rango inferior, en la medida en que está impregnada de improvisación, aparente desorganización, y supuestamente repleta de repeticiones, secuencias agramaticales y desviaciones con respecto a la lengua escrita y normativa Paralelamente, se ha considerado que la lengua escrita es superior por el tipo de funciones sociales que desempeña (es el vehículo de la historia, la ciencia, la técnica, la filosofía, el derecho, la tecnología, la burocracia), todo ello a pesar de los argumentos de la primacía ontogenética y filogenética de la lengua hablada. Precisamente, de acuerdo con los argumentos de la primacía ontogenética y filogenética de la lengua hablada con respecto a la escrita, la escala de valores que se genera es justamente la contraria. Desde este otro punto de vista (que ya no tiene en cuenta ni la corrección gramatical ni el mayor o menor prestigio de las funciones propias de uno y otro medio, de acuerdo con los cuales lo escrito se considera superior), el medio hablado es el primero que llegan a dominar los individuos en su aprendizaje lingüístico (primacía ontogenética de lo hablado) y también el prioritario en la historia de las lenguas, pues todas las lenguas del mundo se hablan, pero no todas se escriben, y, a su vez, todas las que se escriben han existido primero en el medio hablado (primacía filogenética de lo hablado). La conjunción entre la primacía ontogenética y filogenética de lo hablado y el menor prestigio de las funciones propias del medio oral con respecto a las propias del medio escrito ha propiciado una falsa asociación entre el aprendizaje consciente de estrategias comunicativas y la materialidad gráfica, como si los diversos génerosorales se adquirieran con mayor facilidad y no precisaran del dominio de estrategias específicas. Además, tampoco es cierto que el medio oral sea más pobre. Piénsese, si no, en la riqueza prosódica o paralingüística que presenta materialidad fónica y en los problemas de transcripción que asaltan a quien ha de verter al medio escrito una entrevista periodística realizada verbalmente. En estos casos, el código gráfico resulta claramente insuficiente para "recuperar" todos los matices intencionales. Por último, tampoco es posible establecer jerarquía alguna pensando en si alguno de los dos medios posee una mayor o menor capacidad desambiguadora con respecto al otro. Como observamos en el siguiente cuadro, en ocasiones la materialidad gráfica resulta más discriminante y en ocasiones es la materialidad fónica la que propicia menor ambigüedad: LA MATERIALIDAD GRÁFICA (es más discriminante)

La grafía resuelve los casos de ambigüedad fónica (anfibologías explotadas en chistes, refranes, adivinanzas, publicidad)

• Oro parece, plata no es.

• Con dados ganan condados.

• Un envase en base a su calidad.

La grafía resuelve la ambigüedad léxicadebida a colisión palabras homófonas, pero no homógrafas:

• vaca/baca

• hasta/asta

• yeísmo y seseo

• LA MATERIALIDAD FÓNICA (es más discriminante)

Las pausas prosódicas resuelven la ambigüedad sintáctico-semántica

• El Papa habla a los católicos del mundo vs. El Papa habla a los católicos/ del mundo.

• Se vende abrigo de piel de mujer vs. Se vende abrigo de piel/ de mujer.

A esta desatención y dispersión de las preferencias académicas (que los hispanohablantes hemos de ir a buscar, como hemos dicho, bien a la Gramática de 1931, bien a comentarios dispersos en otras obras prescriptivas) hay que sumar otro problema, como la extraordinaria variación que presenta el español (no en vano se trata de una lengua internacional). Esto provoca, inevitablemente, el desconcierto de los profesionales, y, por ende, una considerable permisividad ortológica por parte de los medios, que favorece la aparición de dos tipos de fenómenos:

1. vulgarismos por pretendido acercamiento a la audiencia

2. esnobismos por deseo de destacar

1.2. La concepción: Escribir para el oído: la redacción audiovisual En el apartado anterior hemos hecho hincapié en la importancia que el medio oral tiene para quienes trabajan en el sector audiovisual. Con todo, el mundo audiovisual no se caracteriza únicamente por cuestiones relacionadas con el canal de realización fónico, sino que sus productos también requieren una factura especial y diferenciada de la que precisan los productos lingüísticos concebidos , no para ser oídos , sino para ser leídos. En este último sentido, ya no hablamos de las características del medio oral, sino de las características de la concepción oral de los discursos. Y es que, naturalmente, el medio oral condiciona tanto la concepción como la realización verbal del mensaje. Daniel Cassany (1987) distingue las siguientes etapas en el proceso de comprensión de los discursos orales. En el cuadro que sigue hemos descrito cada una de esas etapas y hemos diferenciado entre los elementos de la dicción (de la locución en el medio oral) y de la redacción previa (de la concepción oral del discurso) que se han de tener en cuenta en cada una de esas etapas:

ETAPA DESCRIPCIÓN IMPORTANCIA DE LA DICCIÓN

OTROS MECANISMOS QUE HAY

QUE PREVER EN LA

REDACCIÓN

  1. Reconocimiento Identificación de las unidades lingüísticas: sonidos, sílabas, palabras, oraciones y párrafos.

Una vocalización incorrecta puede impedir el reconocimiento de algunas unidades (y, por tanto, la interpretación del mensaje).

  1. Selección El oyente/espectador extrae los elementos más destacados del mensaje sonoro (ideas globales o detalles concretos). Prescinde de lo no entendido o no considerado importante y escoge lo más relevante.

El locutor está obligado a subrayar de alguna manera lo que desea que seleccione la audiencia ( técnicas disponibles útiles: enunciar más de una vez lo que se desee resaltar dedicar más tiempo a su exposición

Necesidad de redundancia en la redacción radiofónica- televisiva porque el receptor no tiene por qué haber conectado con el medio justo cuando comenzó la emisión del mensaje, por lo que es preciso repetir constantemente de qué se está hablando, con quién se está hablando, etc., si queremos que se "enganchen" al programa, a la entrevista, etc.

  1. Interpretación A partir de los conocimientos, valores y experiencias propios, la audiencia atribuye un sentido determinado a las ideas seleccionadas.
  2. Anticipación El receptor anticipa lo que va a escuchar a partir de la estructura del discurso o del orden de los contenidos.

Frases recurrentes que anuncian el inicio de una sección para propiciar la anticipación («volvemos a

Importancia de la distribución de ideas al redactar guiones: Si se inicia un relato señalando unas declaraciones y no se menciona hasta el

nuestro país», «pasamos a los deportes», «nos vamos a Italia»). Posibilidad de anunciar al oyente la finalización de un escrito antes de su fin a través de entonación adecuada de las últimas palabras.

final quién las ha realizado, obligamos al oyente a interpretar el mensaje sin tener en cuenta al autor de las declaraciones. La fugacidad y secuencialidad de los mensajes orales determinan su escucha en el orden en que son emitidos (vs. medios impresos donde disposición y tiempo lectura establecidos por propio receptor) ( redactor debe dosificar información relevante: Si vamos de lo más importante a lo menos destacado, propiciamos la pérdida del interés por parte del oyente.

  1. Inferencia Relacionada con la información que aportan los elementos sonoros que la audiencia percibe simultáneamente a la información (sonido de de fondo de un estadio deportivo, por ej.).
  2. Retención En la memoria a corto plazo.

Una mala redacción (que no esté hecha específicamente teniendo en cuenta los condicionantes del medio fónico) puede dificultar la retención de las ideas en la memoria a corto plazo.

2. La producción del habla. Principios de fonética y fonología españolas

2.1. La producción de la voz: El aparato fonador: mecanismo respiratorio, mecanismo fonador y mecanismo articulatorio o resonador

En el siguiente cuadro se muestran de forma esquemática cuáles son los órganos principales para la producción del habla y qué funciones desempeña cada uno

MECANISMOS ÓRGANOS FUNCIONES RESPIRATORIO pulmones, bronquios, tráquea y músculos abdominales (diafragma)

Origina la corriente de aire que constituye la fuente de energía o materia prima de la voz FONADOR laringe, cuerdas vocales, glotis El aire se transforma en sonido gracias a la vibración de las cuerdas vocales ARTICULATORIO cavidades supraglóticas: bucal (labios, mandíbula, mejillas, lengua, dientes, alvéolos, paladar, velo paladar) + nasal (rinofaríngea)

Moldea el sonido

para la audiencia. -provoca sensaciones de depresión, aburrimiento, sosiego- -resulta menos inteligible que las voces agudas, pero produce sensación de cercanía. REGISTRO AGUDO = voz cefálica -alta intensidad -asociado a estados de ánimo de euforia, alegría, jovialidad; situaciones de excitación -transmite menor credibilidad y mayor grado de inmadurez e inseguridad (rasgos asociados con lo infantil)

TIMBRE = personalidad o color de la voz: cualidad que permite distinguir personas por su voz.

Cualidad compleja que surge de la suma de las demás. Su unicidad depende de la peculiar anatomía de los órganos resonadores de cada persona + disposición y manera utilizar caja de resonancia.

2.1. Los sonidos lingüísticos

2.2.1. Fonemas, fonos y alófonos.

Como sabemos, la variación es una característica intrínseca del lenguaje, por encima de la cual los hablantes conseguimos, no obstante, comunicarnos. En relación con la extraordinaria variación que presenta la realización de sonidos, basta con pensar, por ejemplo, en la diferente pronunciación que subyace incluso a una misma grafía.

Por fijarnos en un caso concreto, si atendemos a la palabra dado , ¿cuántos sonidos diferentes tiene? Muchos tenderán a pensar que tres, porque aparecen únicamente tres grafías diferentes: {d}, {a} y {o}. Y, sin embargo, ¿suenan igual las dos {d} con que escribimos esta palabra. La verdad es que no. Si observamos cómo las pronunciamos, tenemos que advertir que la primera es oclusiva (se pronuncia abriendo la boca después de que esta hubiera estado cerrada, por lo que se produce un sonido explosivo) mientras que la segunda es fricativa (se pronuncia dejando salir el aire de forma paulatina, sin explosión alguna, puesto que ya teníamos abierta la boca para pronunciar la {a} y la seguiremos teniendo para producir la {o}.

Pues bien, a pesar de que la pronunciación de una y otra {d} sea diferente, los hispanohablantes somos capaces de abstraernos de esa variación para reconocer, en ambos casos, la misma unidad lingüística: el fonema /d/.

Precisamente de esta capacidad depende la eficacia de nuestros sistemas fonológicos: de la variación de sonidos reales se abstraen fonemas (elementos invariables, unidades lingüísticas), que permiten la clasificación de segmentos distintos como pertenecientes a una misma categoría. En este sentido, conocer una lengua (o al menos el sistema fonológico de una lengua) es ser capaz de agrupar en clases (fonemas) lo que es diferente en la realidad física (fonos); de ahí la dificultad que tenemos para identificar, en otras lenguas, sonidos inexistentes en la nuestra.

De acuerdo con lo que acabamos de decir, podemos establecer la siguiente definición de fonema :

Los fonemas son "modelos mentales" que permiten al hablante reconocer elementos del sistema que emplea para comunicarse, con independencia de cómo se realice este elemento en habla.

Otra definición posible es la siguiente:

Un fonema es una unidad distintiva. Se trata de la unidad mínima de la 2.ª articulación que sirve para diferenciar significados (pares mínimos de palabras) pero carece de significado.

A un mismo fonema (como el caso de /d/ que hemos visto antes) subyacen realizaciones materiales diferentes (como la primera [d] oclusiva de dado frente a la segunda [d] fricativa de dado). Estas realizaciones materiales reciben el nombre de fonos.

Los fonos son las realizaciones materiales de los sonidos lingüísticos que tienen lugar en el habla o en los discursos reales.

Ahora bien, como acabamos de ver, en ocasiones un mismo fonema puede ser realizado en el habla por más de un fono diferente. En este caso hablamos de alófonos:

Los alófonos son variantes de realización de los sonidos que pertenecen a un mismo fonema (por ejemplo [d] (oclusiva) y [đ] (fricativa)).

2.2.2. El principio de oposición funcional y la distribución complementaria. El concepto de archifonema Los fonemas de una lengua se identifican gracias a la prueba de conmutación. Si sustituimos, en una determinada palabra, un sonido (fono) por otro y este cambio material tiene repercusiones en el significado, es decir, comporta la aparición de una palabra diferente, entonces nos encontramos ante dos fonemas diferentes. En caso contrario, se trata de alófonos : mesa / pesa; dedo / debo; dedo / deđo Frente a los fonemas, que se reconocen porque se oponen entre sí gracias a la prueba de conmutación, los alófonos se encuentran en distribución complementaria. Normalmente, los alófonos o variantes de sonido que no comportan cambios de significado, sino que son meras alternativas de realización de un determinado fonema, no aparecen en los mismos contextos: unos aparecen en posición inicial absoluta o tras nasal, otros se encuentran en las posiciones intervocálicas... Esto es lo que se llama distribución complementaria: las variantes de realización de los fonemas que poseen alófonos no son aleatorias, esto es, no podemos emplearlas como nos venga en gana. La aparición de una u otra está determinada por el sonido anterior (o posterior) de la cadena hablada y esta aparición es complementaria a otros contextos en que se dan otros alófonos distintos pero no cualquiera. Por ejemplo, en el caso de las variantes oclusiva y fricativa de fonemas como /d/, lo habitual es que la variante oclusiva se dé siempre tras pausa o tras una consonante nasal o de /l/ ( Decíamos ayer..., un dedo, el dedo ), mientras que la variante fricativa se da en posición intervocálica o detrás de consonantes que no sean ni nasales ni /l/ (un dedo, mis dedos). Pues bien, debido a que estos contextos no son intercambiables, decimos que los alófonos oclusivo y fricativo de /d/ poseen distribuciones complementarias. Además de estas unidades ( fonema , fono y alófono ), otra unidad importante para los problemas de pronunciación del español que vamos a comentar en este tema es el archifonema :

Los archifonemas son las unidades que surgen de la neutralización de una oposición entre dos fonemas, cuando el mantenimiento de la diferenciación entre ellos resulta irrelevante para la distinción del significado, y conservan los rasgos pertinentes comunes a los elementos de la oposición desaparecida. Suelen aparecer al final de la sílaba (en un posición que más adelante veremos que se denomina implosiva) y propician que la realización material del sonido correspondiente al archifonema sea muy variada.

Los principales archifonemas del español son los siguientes. A la izquierda de la flecha se ofrecen los fonemas que resultan neutralizados y el archifonema se escribe entre barras y en mayúscula (como se observa, en todos los ejemplos que ponemos el archifonema se encuentra al final de su sílaba, en posición implosiva):

  • /p/-/b/ ->/B/: optar /oBtár/

Ataque

En español hay múltiples posibilidades de combinaciones de consonantes para formar ataques complejos ( pr, tr, kr, br, dr, gr, fr, pl, kl, bl, gl, fl ). En todos los casos se trata de la unión de una consonante oclusiva (/p/, /t/, /k/ -escrito {c}-, /b/, /d/, /g/) o de la fricativa /f/ más una de las dos consonantes líquidas (/r/ o /l/).

En este sentido, el mayor problema de norma y uso de esta parte de la estructura silábica viene dado por el hecho de que hay una combinación de sonidos que responde exactamente a estas características /tl/ y que, sin embargo, en español peninsular no forma ataque complejo (aunque sí en el español de América).

En el español europeo, la combinación -tl- se pronuncia de manera que la /t/ forma parte de la coda de una sílaba y la /l/ constituye el ataque de la sílaba siguiente: no pronunciamos a- tle -ta, sino a t-l e-ta.

El problema de norma que nos vamos a encontrar es, por tanto, un problema de variación. Dependiendo de la procedencia geográfica del hablante (español o americano), se empleará una norma u otra, y es posible que quien maneja la norma americana considere la norma española europea como poco prestigiosa o incluso contraria a lo ejemplar, y viceversa.

Esto parece ocurrirle al redactor del siguiente texto, que criticaba la norma europea de pronunciación de -tl- como si se tratase de un uso incorrecto:

«Bastó que un locutor de televisión, poco antes de los últimos juegos Olímpicos, comenzara a decir 'At-lanta' (separando la te de la ele, como si fueran dos sílabas) para que todos los medios audiovisuales, primero, y los políticos y los famosos que comentaban las pruebas deportivas, de manera inmediata, adoptaran esa mala pronunciación. Desde entonces ese error se extiende a las palabras que comienzan por esa sílaba tan usuales como los atletas, el océano Atlántico o un atlas de geografía» ( El País , 10 de enero de 1999, cit. por Rodero 2003: 320).

La realidad es, sin embargo, que en este caso contamos con dos normas diferentes, cada una de las cuales rige para la zona geográfica correspondiente.

Núcleo

El núcleo de la sílaba no suele dar problemas a los hispanohablantes en la pronunciación, aunque debido a las variaciones de pronunciación existentes (se trata, sobre todo, de variaciones diatópicas) pueden surgir problemas de ortografía en usuarios que traten de acentuar las palabras tal como ellos las pronuncian sin tener en cuenta las prescripciones académicas. Este problema afecta sobre todo a la combinación de las vocales u + i, que muchos hablantes peninsulares pronuncian como hiatos y tienden, por tanto, a acentuar en palabras como * concluído (la forma correcta es concluido , sin tilde).

Independientemente de si pronunciamos diptongo o hiato, para las normas de ortografía la combinación u + i ha de ser trata siempre como diptongo y, por tanto, nunca se acentúa en las palabras llanas como concluido, jesuita, lingüista. Solamente se acentúa gráficamente en las palabras esdrújulas ( lingüística, jesuítico ) o agudas ( benjuí ).

Coda

Los dos principales problemas de norma y uso que presenta la coda en español son la abundancia de archifonemas en esta posición y el reducido inventario de consonantes que el sistema fonológico de nuestra lengua contempla para ella, sobre todo si esta coda o final de sílaba no pertenece a una sílaba interior de palabra, sino que coincide también con el final de la palabra.

La abundancia de archifonemas en esta posición favorecerá la aparición de una gran cantidad de variantes de pronunciación, algunas de las cuales serán variantes diatópicas que se permitirán también en la distancia comunicativa, porque carezcan de connotaciones sociales peyorativas, mientras que otras se considerarán vulgarismos y deberán estar ausentes, por tanto, del discurso de los medios de comunicación.

En cuanto al segundo problema, el del hecho de que nuestro sistema fonológico posea un inventario muy reducido de consonantes posibles a final de palabra, sus mayores repercusiones se verán a la hora de adaptar extranjerismos. En estos casos habrá una lucha constante entre la norma consuetudinaria, que tratará de conservar el sonido de la lengua originaria, y la norma prescriptiva, que buscará adaptar completamente la palabra extranjera

incorporada a nuestro sistema, eliminando el sonido problemático. Esto ocurre, por ejemplo, con las palabras que en su origen poseían una -t implosiva en la coda final de la palabra (como chalet ). Este es uno de los sonidos con que nuestra lengua no cuenta en esta posición, por lo que la Academia, para salvaguardar el respeto al sistema, ha propuesto la adaptación chalé , perfectamente respetuosa con nuestro sistema fonológico y de pronunciación mucho más fácil para los hispanohablantes.

2.3.3. Variación diatópica

Como tuvimos oportunidad de ver en los temas 1 y 2, una característica universal del lenguaje es su naturaleza histórica, y una consecuencia de tal naturaleza es la existencia de múltiples tipos de variación, entre ellos la diatópica o variación relacionada con la procedencia geográfica de los hablantes.

En español, las causas de la existencia de variaciones fonéticas diatópicas son principalmente dos:

1. La existencia de interferencias con otras lenguas co-oficiales (catalán, gallego o

euskera) o con los dialectos primarios del castellano (astur-leonés y navarro- aragonés)

2. La pronunciación particular de los dialectos secundarios, que no es, como en el caso

anterior, resultado del contacto con otras lenguas, sino producto de las evoluciones divergentes que los sonidos de nuestra han experimentado en las diferentes zonas geográficas por las que se expandió el castellano medieval.

El estatus de estos fenómenos no es siempre el mismo, aunque en todos los casos se trate de pronunciaciones debidas a la variación diatópica. Así, mientras que el seseo hispanoamericano y meridional (esto es, del sur peninsular y de Canarias) está aceptado en la lengua culta, el ceceo aún tiene, para la mayoría de los hablantes, un tinte vulgar y su uso suele continuar relegado a las situaciones de máxima inmediatez comunicativa.

En relación con la filtración o no de determinados rasgos dialectales en la comunicación audiovisual, habría que reflexionar sobre si las razones que aconsejan evitarlos tienen que ver con el prestigio o con el favorecimiento de la comprensibilidad (o con ambas cosas a la vez).

Ya hemos visto, al estudiar cómo el modelo de la cadena variacional explica de qué manera elegimos los hablantes determinados rasgos de acuerdo con el tipo de situación comunicativa en que nos encontremos, que en la distancia comunicativa prima la minimización de los rasgos excesivamente diferenciales, por una parte para tratar de conseguir la máxima homogeneidad posible y, con ello, que nuestro mensaje sea comprendido por hablantes de diferentes procedencias geográficas y sociales, y por otra parte para evitar las connotaciones sociales negativas que solemos asociar a los hablantes incapaces de manejar variedades distintas de la modalidad diatópica propia.

Inevitablemente, relacionamos los mayores niveles de cultura y formación lingüística con el dominio del mayor número posible de modalidades diafásicas de nuestra lengua (desde las de la máxima inmediatez a las de la máxima distancia). Por eso, cuando un hablante se mueve siempre en una única modalidad y emplea también su variedad diatópicamente muy marcada en la distancia, entendemos que se trata de un hablante de escasa cultura y formación lingüística, incapaz de poner en práctica modalidades más propias de la distancia comunicativa.

«Señálase como norma general de buena pronunciación la que se usa corrientemente en Castilla en la conversación de las personas ilustradas, por ser la que más se aproxima a la escritura (...) La pronunciación correcta rechaza todo vulgarismo provinciano» (Navarro Tomás, 1982: 8).

Hoy en día la única razón por la que la pronunciación más propia de la distancia se asocia con la pronunciación castellana o norteña es porque esta es la que más se aproxima a la escritura. No se trata, por tanto, de que se ensalce una determinada variedad diatópica por encima de las demás, sino que lo que se instituye como modelo para la comunicación de la distancia es más bien un ideal suprarregional que no toma como base ninguna pronunciación, sino la norma de la escritura. Ahora bien, es cierto que esta ortografía tuvo, en sus orígenes, como base, la pronunciación castellana que era la lengua de la corte en el s. XVIII, época de fundación de la Real Academia Española:

Las principales zonas en que se da este fenómeno son:

1. En España: Andalucía, Extremadura, La Mancha, Madrid, Galicia, Asturias y Aragón /

frente distinción Valencia, Cataluña, País Vasco y zonas Castilla León.

2. En América: se da tanto la confusión de /y/ y /λ/ como el mantenimiento de la

oposición funcional. En este último caso, hay 3 formas de diferenciar estos dos fonemas:

2..1 lateral palatal [λ] frente a fricativa

palatal [y]

2..2 fricativa palatal sonora rehilada [Ʒ]

frente fricativa palatal sin rehilamiento [y]

2..3 lateral palatal [λ] frente a prepalatal

sonora [ʤ̂]

Las causas del yeísmo con principalmente dos:

  • Debido a la anatomía de la lengua, cuya masa muscular es más fuerte en los bordes que en el centro, resulta más fácil pronunciar la /y/ (que se articula subiendo el centro de la lengua hacia el paladar) que la /λ/ (que se articula subiendo los bordes de la lengua hacia el paladar y expulsando el aire por el medio)
  • A la causa anatómica anterior se suma una razón funcional. Ya hemos visto que la función de los fonemas es distinguir pares mínimos de palabras que sean idénticas en todos sus sonidos excepto en el que se somete a la prueba de conmutación (por ejemplo, mesa frente a pesa ). Pues bien, el número de pares mínimos que existen en nuestra lengua cuya diferenciación depende exclusivamente de la pronunciación de / y/ o /λ/ es muy reducido: calló, cayó, pollo, poyo, olla, hoya , por lo que casi siempre es posible identificar de qué palabra se trata por el contexto.

Con todo, es obvio que uno de los principales problemas del yeísmo, fenómeno de pronunciación cuyo uso está tan extendido que se permite perfectamente en la distancia comunicativa, es el de las faltas de ortografía a que da lugar (haya/halla , etc.).

Curiosamente, como el yeísmo está ya tan generalizado en casi toda España y es la pronunciación dominante en los medios de comunicación, los hablantes de zonas rurales que mantienen la diferenciación /y/ frente a /λ/ han invertido las valoraciones que hacen de uno y otro tipo de pronunciación y suelen pensar que la forma menos prestigiosa es el mantenimiento de la oposición funcional.

seseo y ceceo:

Como muchos hablantes somos "esclavos" del prestigio de la lengua escrita, es muy normal que se tienda a definir el seseo y el ceceo erróneamente, diciendo, por ejemplo, que el seseo es la pronunciación de la {c} y la {z} como /s/, o el seseo la pronunciación de la {s} como zeta. Pero en realidad se trata de un fenómeno de pronunciación que no tiene nada que ver con la grafía (aunque en la actualidad dé lugar a faltas de ortografía por parte de los hablantes que son seseantes o ceceantes). Por eso, nosotros evitaremos tal definición y preferiremos la siguiente:

El seseo es el fenómeno de pronunciación que consiste en la neutralización de la distinción entre /s/ y /θ/, de tal manera que ambos se pronuncian como /s/.

Este fenómeno surge con posterioridad a la reconquista castellana del territorio que hoy ocupa el andaluz occidental, en un momento en que tanto el castellano del resto de la Península como el hablado en Andalucía atraviesan por un proceso de reajuste de la gran cantidad de sonidos sibilantes que habían existido en castellano en la Edad Media y que en los Siglos de Oro se simplifican. Lo que ocurre es que la simplificación se realiza de forma diferente en Andalucía occidental y en el resto del expandido reino de Castilla, de manera que mientras que el castellano del norte elimina los sonidos sonoros correspondientes a /x/ (jota), /s/ y /θ/ y se queda únicamente con estos tres (de los seis sonidos sibilantes que había tenido antes), el andaluz occidental los reduce a dos, /x/ y un fonema que se puede realizar como [s] o como [θ] (e incluso a veces de una manera y otras de otra), y que en cualquier caso no se pronuncia igual que la /s/ castellana (puesto que la /s/ castellana es alveolar y la andaluza es dental o coronal). Para que se entienda de la mejor manera posible, lo expresaremos de una forma poco precisa pero comprensible: los castellanos articulan su /s/

colocando la lengua en los alveolos (donde también la colocamos nosotros para pronunciar la /n/), pero los andaluces la colocan en los dientes y en diferentes posiciones según las zonas.

Cuando decíamos que las definiciones que apelan a la pronunciación de las grafías de {c} y {z} como /s/ no resultan adecuadas, hicimos alusión a que tales definiciones olvidaban que nos encontramos ante un fenómeno propio de la lengua hablada, y no de la lectura en voz alta de textos escritos. Si observamos la historia del fenómeno, se entenderá mejor que tales definiciones tergiversan la realidad, puesto que nuestra ortografía actual tomó como base las soluciones adoptadas por el castellano de la corte, independientemente de la pronunciación andaluza occidental (que se mantuvo debido al prestigio social de Sevilla a raíz del descubrimiento y colonización de América). No existe, pues, empeño alguno ni por parte de los andaluces que sesean o cecean ni por parte de los hispanoamericanos que sesean todos (porque heredaron este rasgo de pronunciación de los conquistadores andaluces) en leer de tal o cual manera las grafías de {c} y {z} o {s}. Ocurre, simplemente, que algunos andaluces occidentales manejan un sistema fonológico distinto al del castellano ejemplar y divergente de la ortografía normativa. De hecho, en muchas áreas de Andalucía se mantiene la distinción fonológica (y también la mantienen hablantes de zonas seseantes o ceceantes):

En cuanto a la valoración social de estos fenómenos, hemos de decir que socialmente el seseo está aceptado también para la distancia comunicativa, mientras que el ceceo posee connotaciones diferentes y se considera una forma poco prestigiosa para tales discursos. Obviamente, desde el punto de vista lingüístico ambos fenómenos son absolutamente equivalentes (en ambos casos se trata de la neutralización de una oposición fonológica). Así pues, si se recomienda evitar el ceceo en la distancia comunicativa, pero no necesariamente el seseo, no es por razones que incumban al sistema fonológico y a las distinciones que permite, sino porque socialmente dan lugar a valoraciones diferentes, debido a que el seseo es un fenómeno urbano y geográficamente extendido por toda América como la única norma culta existente, mientras que el ceceo es una pronunciación asociada al mundo rural y ha sido tradicionalmente una marca de hablantes diastráticamente bajos (aunque esto parezca estar cambiando en la actualidad).

aspiración y pérdida de -s:

Además del seseo y el ceceo, un rasgo diatópico muy conocido del andaluz es la aspiración e incluso pérdida de la -s implosiva, tanto en interior como a final de palabra. Ya hemos mencionado que las consonantes que se encuentran en la coda silábica del español presentan realizaciones muy variables, debido a la poca rentabilidad funcional de tales sonidos, que en muy pocas ocasiones sirven para distinguir pares mínimos de palabras. En este caso la -s es un fonema que en numeras ocasiones actúa como única marca morfológica de plural. No podemos estar, por tanto, ante un caso de poca rentabilidad funcional. Más bien nos encontramos con otra posible causa: la tendencia que manifiesta el castellano desde sus orígenes hacia la sílaba abierta (la que termina en vocal) en detrimento de la sílaba trabada (la que termina en consonante).

En cualquier caso, la aspiración y pérdida de -s comparte con los otros fonemas que experimentan vacilaciones en posición implosiva la realidad de la extraordinaria variación de realizaciones a que dan lugar. Así, en relación con la -s implosiva no conservada existe un gran polimorfismo o variedad de realizaciones que oscila entre el mantenimiento de la -s: dos hermanos [dosermános]; su aspiración [h]: costa [kóhta]; la asimilación de la aspirada a la consonante siguiente y su geminación: caspa [káppa]; la modificación de la consonante siguiente: los vasos [loffáso], donde ha modificado el punto y el modo de articulación de la consonante y la ha geminado; y la pérdida: los trenes [lotréne].

En Andalucía occidental hay una mayor tendencia a conservar la aspiración, mientras que en la oriental predomina la geminación, aunque los estratos cultos intentan mantener la aspirada y no geminar la consonante o modificarla.

Con todo, este fenómeno trasciende las fronteras de Andalucía y se extiende también por Murcia, el español de América, Canarias, La Mancha, Toledo, Extremadura y Albacete.

Otros fenómenos:

1. aspiración de f- y de h-:

La f- y la h F 0 2 Dprocedente de una f F 0 2 Dinicial latina se aspiran en el habla rural, aunque no en la urbana, donde está en regresión: harina [harína]. Este fenómeno se produce en el occidente

  • acumular/cumular
  • (^) nublar/anublar
  • tosigar/atosigar
  • desmirriado/esmirriado (( para una lista exhaustiva, se puede consultar Gómez Torrego 1989: 238-254) Sin embargo, no en todas las ocasiones los dos miembros de estas parejas de dobletes poseen el mismo prestigio, sino que puede ser que alguna de las alternativas esté marcada como vulgar, tal como ocurría hace algún tiempo con desparramar/esparramar , la última de las cuales estaba marcada como vulgar, aunque hoy en día se aceptan las dos, sin marca alguna, en el DRAE.

Obviamente, el problema de norma que se deriva de esta situación es que la existencia de dobletes permitidos (como los que acabamos de mencionar) puede causar la aparición de vulgarismos con idéntico proceso (adición o supresión del sonido inicial):

  • rascarse/*arrascarse
  • radio/*arradio
  • moto/*amoto Otro tipo de dobletes, también permitidos ambos por la norma prescriptiva, constituyen los siguientes, donde la consonantización del sonido del diptongo "ie" en la pronunciación de la palabra ha provocado que hoy en día exista una doble posibilidad ortográfica:
  • hierba/yerba
  • hiedra/yedra 3.2. Problemas y errores de pronunciación

3.2.1. Problemas de pronunciación de los fonemas consonánticos

Consonantes aisladas

[p]

Los principales problemas de pronuncuación del fonema /p/ ocurren cuando este ocupa la posición implosiva o postnuclear. En tales casos sufre una posible pérdida de tensión articulatoria, que manifiesta diversas soluciones:

.1 sonorización (esto es, pronunciación como

[b], como en apto [abto])

.2 conversión en fricativa (se trataría de una b

fricativa)

.3 asimilación a consonante siguiente ([atto])

.4 pronunciación errónea como [θ]: ([konθeθión]

o [diθtongo])

.5 pronunciación errónea como [k]: [eksθekto]

De todas estas soluciones, las dos primeras son perfectamente asumibles por la lengua propia de la distancia comunicativa, mientras que sería recomendable dejar el resto para otro tipo de situaciones de comunicación. En algunos casos, la pérdida de tensión articulatoria que experimenta la /p/ en posición implosiva ha llevado a su pérdida total, e incluso a la sanción de tal pérdida en la ortografía. Así, la RAE permite su elisión gráfica en palabras como septiembre y séptimo , que también se pueden escribir setiembre y sétimo.

[b]

El fonema /b/ corresponde en la escritura a dos grafías, {b} y {v}, así que un primer problema que nos vamos a encontrar en relación con él, al margen de los consabidos problemas ortográficos por confusión de b y v , es el problema de ortografismo que constituye

la pronunciación labiodental de la v , que no es sino una «mera preocupación escolar, innecesaria y pedante» (Navarro Tomás 1918: 92)

«La pronunciación cursi y relamida con que algunos maestros bienintencionados pero ignorantes pretenden dar (en los dictados) un contenido fónico a la diferencia gráfica entre b y v no contribuye más que a cubrir de ridículo toda la enseñanza» (Jesús Mosterín, 1981: 205)

En cuanto a su aparición en posición implosiva, esta da lugar a dos soluciones muy frecuentes, ambas perfectamente legítimas para la pronunciación culta:

.1 fricatización de la -b implosiva en solitario,

cuando forma parte de una coda simple ( obtener )

.2 eliminación en de la -b implosiva cuando

forma parte de un grupo consonántico -bs ( obstante ). En estos casos, Gómez Torrego (1989: 206) aconseja no pronunciarla y articular [ostante]. De hecho, ortográficamente esta b está ya desaparecida en palabras como sustantivo y oscuro.

[t]

Ya hemos hecho referencia, al hablar de la estructura silábica, a los problemas del grupo consonántico -tl-, debidos a las diferencias existentes entre España [donde se pronuncia como grupo heterosilábico (en dos sílabas): at-las ] e Hispanoamérica [donde se prefiere la pronunciación como grupo tautosilábico (en una única sílaba, como ataque complejo) ( a- tlas )].

Por ello, a estas alturas debemos estar perfectamente capacitados para comentar por qué el autor de las siguientes líneas está equivocado:

«Bastó que un locutor de televisión, poco antes de los últimos juegos Olímpicos, comenzara a decir 'At-lanta' (separando la te de la ele, como si fueran dos sílabas) para que todos los medios audiovisuales, primero, y los políticos y los famosos que comentaban las pruebas deportivas, de manera inmediata, adoptaran esa mala pronunciación. Desde entonces ese error se extiende a las palabras que comienzan por esa sílaba tan usuales como los atletas, el océano Atlántico o un atlas de geografía» ( El País , 10 de enero de 1999, cit. por Rodero 2003: 320).

Al margen de ese contexto, la consonante /t/ también sufre problemas normativos en la coda silábica, sobre todo en posición final de palabra, lugar en que no existe en las palabras patrimoniales del castellano (esto es, las palabras propias de nuestra lengua), y del que, por tanto, para adecuarse al sistema fonológico del español, desaparece en muchos extranjerismos como chalet > chalé

DPD: chalé. Adaptación gráfica de la voz francesa chalet, 'edificación de una a tres plantas, con jardín, destinada a vivienda unifamiliar': «El chalé ocupa un cuarto de manzana» ( Clarín [Arg.] 11.10.00). Aunque todavía es frecuente, más en América que en España, el uso de la grafía original chalet (pl. chalets ), resulta preferible la forma adaptada, cuyo plural es **chalés****. La otra adaptación posible, *** chalete, no ha cuajado en el uso culto y se emplea solo en el habla coloquial, normalmente con intención humorística.

[d]

Una vez más, esta consonante se presta a vacilaciones de pronunciación cuando se encuentra en situación implosiva y da lugar a diferentes tipos de pronunciación:

  • pronunciación como [θ]: solidaridaz ; azmirar
  • (^) pronunciación como [t]: solidaridat
  • caída: solidaridá
  • su eliminación: madalena por magdalena

La pronunciación que se considera correcta con respecto a la norma ejemplar es como velar sorda relajada.

En cuarto lugar, la combinación de las grafías gn en palabras como gnomo y gnómico se pronuncia como ataque simple: [nómo, nómiko]

Ya en el ámbito de la variación diatópica, en andaluz, de forma similar a como se produce la pérdida de la -d- intervocálica, encontramos también la pérdida de -g- intervocálica: migajas [mjaxas]

Por último, conviene advertir sobre la existencia de un vulgarismo panhispánico, consistente en la confusión de /k/ y /g/: gabina por cabina ; cangrena por gangrena (aunque en algunos casos ya se dmiten los dobletes en el Diccionario panhispánico de dudas ).

[f]

El fonema /f/ sufre pocos problemas de pronunciación. Uno de ellos es el denominado jotacismo, dialectalismo que consiste en la sustitución de /f/ por [x], como en jue por fue.

Algunos locutores seseantes, incapaces de pronunciar [θ], realizan [f] para evitar seseo:

«Algunos profesionales ante las dificultades para conseguir pronunciarlo correctamente, han usado el trucaje de sustituir por 'f' la 'c': 'ferilla' en lugar de 'cerilla'; en una exposición radiofónica resulta imperceptible el cambio por la audiencia» (Cebrián Herreros 1994: 413).

[x]

«Hay palabras castellanas particularmente nombres de lugares y de apellidos que conservan la antigua grafía 'x' que representa el sonido 'j'. Aunque la escritura mantenga la grafía, sin embargo, la pronunciación correcta es la del sonido de 'j'. 'México' se pronuncia 'Méjico'; 'Texas', 'Tejas'; 'Ximénez', 'Jiménez'» (Cebrián Herreros 1994: 413).

Esta cita hace referencia al problema de ortografismo que constituye la pronunciación de la grafía de la equis como el sonido de la actual equis en estos casos de arcaísmo gráfico. El error está en pronunciar [Méksico] en lugar de [Méjico], independientemente de que se escriba Méjico o México.

Otro problema relacionado con este fonema es su aparición en lugar de /s/ enultracorrecciones como * expléndido, *expectáculo, *expectador. Estas ultracorrecciones se producen porque los hablantes, sabedores de que en situación implosiva el fonema /x/ se pronuncia como una [s], tratan de restaurar el supuesto sonido [ks] originario también en palabras que pronuncian [s] implosiva porque tienen /s/.

«La misma esclavitud de la escritura se observa continuamente en la pronunciación ultracorrecta de la letra x****. Todo el mundo sabe que esta letra equivale a la suma de dos fonemas, /kx/; pero tal suma sólo se da realmente en posición intervocálica o final. Por ejemplo, en examen, sexo, clímax****. Los fonetistas, desde Navarro Tomás hasta Quilis, han señalado que, cuando x precede a una consonante, su pronunciación se reduce a /s/: extraño /estraño/, explotado / esplotado/. Los locutores, y al parecer sus manuales de estilo, ignoran esta sencilla norma fonética y, según comentaba Antonio Tovar, "dicen excepto, extensión, extorsión, exclusión de manera tan exagerada que parece que el hablante va a expectorar » (Seco 1990: 152).

En otros casos, nos encontramos con cosas como la confusión entre asfixia y axfisia , con trueque de la posición de la /s/ y de la /x/ en esta palabra.

[m]

El sonido [m] aparece indebidamente en casos de metacismo en lugar de la [b]: [m] ( [b], como ocurre en 'almóndiga' por 'albóndiga'. Esto se debe a la fuerte similitud que existe entre ambos sonidos.

En cuanto a los previsibles problemas en posición imposible, hay que recordar que no hay vocablos patrimoniales del español terminados en -m, sino que la única nasal final de palabra posible en nuestro sistema fonológico es la -n. Hay, sin embargo, una excepción, la palabra álbum , que sí termina en -m, y que suscita dudas ortográficas a muchas hablantes, que dudan de su plural: ¿*álbunes o álbumes?

DPD: álbum. 'Libro en blanco en el que se conservan fotografías, sellos u otros objetos semejantes' y 'estuche o carpeta con uno o más discos sonoros'. Su plural es álbumes : «Solo poseo dos álbumes donde aparecen fotos de mis dos hijas» (Chávez Batallador **[Méx. 1986]). Son incorrectos el singular *** álbun **y el plural *** álbunes****.

En general, como veremos de nuevo en el tema del género y el número, las palabras terminadas en -m que hemos adoptado del latín ( referéndum, pódium, memorándum ) o de otras lenguas ( film ) suelen ser sometidas a un proceso de adaptación a nuestro sistema que contribuya a eliminar esta anomalía. Así, se proponen referendo, podio, memorando y filme , de manera que también sean posibles plurales acordes con el sistema morfológico español.

[n]

Igual que hemos visto que ocurre con la mayoría de las consonantes en posición implosiva, la -n de la coda se caracteriza por presentar una articulación débil, que llega incluso a su pérdida, en los grupos consonánticos implosivos en que aparece: constante [kostante]

«La conservación total de la n en dichas sílabas tiene un carácter afectadamente culto; su pérdida es constante en el habla popular. La pronunciación correcta, en este como en otros casos, se sirve, como se ve, de variantes intermedias, más o menos próximas a uno u otro extremo, según la ocasión y el tono en que se habla» (Navarro Tomás 1918: 112).

[l]

El fonema /l/ es "víctima" de dos vulgarismos o pronunciaciones diastráticamente bajas:

(i) su eliminación en la coda final de palabra: manté por mantel

(ii) el llamado rotacismo (sustitución de la /l/ por /r/), que ya hemos mencionado entre los fenómenos diatópicos propios del andaluz, como fenómeno diastráticamente bajo: arma por alma

[r]

Al igual que en el caso de la -d- y de la -g- intervocálicas, el andaluz también presenta en ocasiones la caída de la -r- intervocálica, en palabras como para, quiere o mira , que a veces se pronuncian pa, quié, mia.

Como ocurre con todo fenómeno diatópicamente muy marcado, es obvio que conviene evitar tales pronunciaciones en la distancia comunicativa.

En cuanto a los hablantes con problemas de pronunciación de la vibrante múltiple, algunos autores como Muñoz y Gil (1986) recomiendan a los futuros locutores de los medios la intercalación de vocal: 'taranvía' por 'tranvía', 'taragedia', 'piedera', etc., puesto que la diferencia de sonido apenas es apreciable con la intermediación de un micrófono.

3.2.2. Problemas de pronunciación de los grupos consonánticos y de los fonemas vocálicos

3.2.2.1. Grupos consonánticos

En relación con los problemas de los grupos consonánticos aún no vistos (recuérdese que sí hemos tratado ya el problema del grupo -tl- o la pronunciación de la -b y de la -n de los grupos -bs y -ns implosivos), hemos de mencionar, en primer lugar, el hecho de que la pronunciación de grupos cultos propios de la posición inicial como ps- , ks- mn- y gn- : se considera afectada. Por ello, se recomienda su reducción a s- o n -, respectivamente.

Precisamente, los grupos cultos iniciales de palabra terminados en -n ( mn- y gn ) son muy escasos, y se dan únicamente en palabras como mnemónico, mnemotecnia y mnemotécnico