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Este documento trata sobre la historia de España durante el reinado de la dinastía Borbónica (1700-1788), cuando España perdió sus posesiones europeas pero avanzó hacia la unidad del Estado español. Se describe la Guerra de Sucesión Española, la instalación de los Borbones en España, la centralización política y la reforma administrativa, así como las alianzas con Francia y la complicada relación con la Revolución Francesa.
Tipo: Resúmenes
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TEMA 5: España en la órbita francesa: el reformismo de los primeros Borbones (1700-1788). En 1700 se instala en España una nueva dinastía, la de los Borbones. El proceso no fue fácil al generar una Guerra de Sucesión que desembocó en un conflicto internacional y, en el interior de la Península Ibérica, en una guerra civil. Como resultado, la monarquía borbónica española perdió sus posesiones en Europa pero avanzó hacia la unidad del Estado español, al eliminar los fueros de Valencia, Aragón y Cataluña. El siglo XVIII es expansivo. Aumenta la demografía y crece la economía. España se sumó a la política de reformas que caracteriza al despotismo ilustrado y sus monarcas tuvieron el acierto de rodearse de ministros inteligentes y laboriosos. Los Borbones reforzaron las relaciones con nuestras colonias, con las Indias. Inglaterra, la gran beneficiada de la Guerra de Sucesión Española, buscaba enriquecerse a costa de ellas y España, convertida ya en “segunda potencia”, buscó un contrapeso con una política exterior de alianza con Francia con los llamados Pactos de Familia. Para España, cuando se estaba viviendo en una etapa expansiva y de reformas, el estallido de la Revolución Francesa complicó su desarrollo político. El monarca Carlos IV no estuvo a la altura de las circunstancias y un motín, en 1808, acabó con su reinado. Poco después estallaba la Guerra de la Independencia, catastrófica para nuestro país, que acabó con el Antiguo Régimen y puso en marcha la Edad Contemporánea. I. LOS BORBONES EN ESPAÑA Con la llegada de los Borbones a España se establecieron un sistema político y una forma de gobierno diferentes de las. que había seguido la monarquía de los Austrias españoles. La monarquía absoluta era un modelo de gobierno en el cual el rey gozaba de grandes poderes. El mismo Estado se confundía con su persona, del rey eran los territorios y de él también provenían las leyes. No existía ningún tipo de institución ni legalidad que pudieran coartar sus deseos. Además, su poder tenía un origen divino y estaba legitimado por la Iglesia. Este modelo de monarquía surgió en el siglo XVII y encontró su mejor plasmación en Francia, bajo la dinastía de los Borbones, especialmente en el reinado de Luis XIV. De esta manera, con la llegada de los Borbones a España se iniciaron reformas para fortalecer el Estado mediante la centralización política y la uniformidad legislativa e institucional. A. La guerra de sucesión (1700-1713) A la muerte de Carlos II, Felipe de Anjou ( Felipe V ) sería su sucesor. Llega a España en el 1701 y es jurado como rey por las Cortes tanto en Castilla como en Aragón. El resto de los países desconfiaban del nuevo monarca puesto que era familiar del rey francés. Por ello, conforman la Gran Alianza de la Haya (El Imperio, Inglaterra, inicialmente Portugal, Saboya y una serie de principados alemanes), coaligándose contra los Borbones y nombrando al archiduque Carlos como rey de España en el exterior. Será así como empiece la guerra de Sucesión Española, que duró 14 años. Cuando la Corona de Aragón, que en un principio confió en Felipe V, se proclamó partidaria del archiduque Carlos, puesto que temían una tendencia centralista (por ser Felipe nieto de un gran monarca absolutista, Luis XIV) que acabase con sus fueros y libertades, la guerra pasó a tener una doble vertiente: internacional con Europa y civil, al enfrentar a Castilla y Aragón.
La guerra fue muy larga. A mediados de la guerra Felipe ocupa los reinos de Aragón y Valencia militarmente, publicando los Decretos de Nueva Planta. A la muerte del emperador José, hijo mayor del emperador Leopoldo, el heredero directo pasa a ser el Archiduque Carlos y las potencias abandonan la coalición, pues no iban a permitir que el emperador poseyese también los dominios de la Monarquía Hispánica. Así, la guerra termina en el año 1713 con la firma de la Paz de Utrecht. Aunque Felipe V continuó la guerra en el ámbito peninsular, hasta conquistar Valencia y Mallorca. B. Felipe V (1700-1746) Felipe V, que conocía la obra de Luis XIV y las dificultades de sus intentos de centralización, se amparó en la rebelión de la Corona de Aragón haciendo uso de " el justo derecho de conquista ", para imponer los Decretos de Nueva Planta. Su objetivo era crear un Estado centralizado, fuerte y unido, y para ello extendió al resto de los reinos españoles la organización castellana. En 1707 tras la victoria obtenida en la Batalla de Almansa, Melchor de Macanaz publicó el primer decreto que afectaba a Aragón y Valencia, y que iba a sentar las bases de los restantes. El segundo Decreto apareció en 1716 para Cataluña nombrando a Patiño Superintendente de Cataluña. Las Baleares también se vieron afectadas por la Nueva Planta, aunque de manera más leve, sólo Navarra y las Vascongadas conservaron sus fueros tradicionales al haberse mantenido fieles a la Corona en la guerra. Los principales efectos de los Decretos de Nueva Planta se materializan en:
1. La administración central española La administración central sufrió en el siglo XVIII grandes cambios. Lo más importante es el paso de una monarquía judicial (RRCC y Austrias), cuyas funciones eran mantener la paz y la justicia, a una monarquía administrativa , que intervendrá en diferentes aspectos como economía, obras públicas, enseñanza, etc. El monarca pasaría a ser cada vez más absoluto. Los consejos fueron reformados y desplazados por las secretarías, a excepción del de Castilla, que se convirtió en órgano central del gobierno. Las Cortes se unifican en las Cortes castellanas, que pasaron a representar a toda España menos a Navarra. A pesar de esta primera unificación, con el tiempo caen en decadencia puesto que los monarcas, cada vez más absolutos, promulgan leyes pragmáticas sin convocar las Cortes. A lo largo del siglo XVIII, de hecho, solo se convocarían en ocho ocasiones, para jurar a los herederos y para jurar a los reyes en su acceso al poder. Una de las más importantes fueron las cortes de 1713, cuando se impone la Ley Sálica. Las Secretarías del Despacho son la pieza clave de la administración borbónica, antecedente del sistema de ministros actual. Ya en el siglo XVII existía una Secretaría de Despacho Universal que debía despachar con el rey los asuntos de todos los demás consejos. Cuando los Borbones llegan a España, esa secretaría empieza a desbordarse y se plantean los primeros ensayos de varias secretarías. A partir de 1721 el modelo que perdurará durante todo el siglo XVIII será el de Cinco Secretarías: Estado (asuntos internacionales), Justicia y Gobierno político (luego llamado Gracia y Justicia), Hacienda, Guerra y Marina e Indias. Al frente estaba el secretario, que controlaba una serie de oficiales a su cargo, expertos, en lo que se conocería como sistema de gabinete. Al secretario de Estado se le consideraba Primer Ministro.
del poder y con él paralizaron el proyecto de Única Contribución y el Real Giro. En 1760 las finanzas locales quedaron subordinadas a las decisiones del Estado. C. Fernando VI (1746-1759). Felipe V, en su primer matrimonio, tuvo descendencia en sus hijos Luis y Fernando. Tras enviudar, contrajo matrimonio con Isabel de Farnesio. Una mujer ambiciosa y enérgica que logró del monarca, de débil ánimo y con depresiones, cuanto se propuso. Como los hijos de este segundo matrimonio (Carlos y Felipe) no podían ser reyes de España, intentó por todos los medios colocarlos en territorios italianos. En 1724 Felipe V abdicó en su hijo Luis I (enero-agosto) pero éste murió a los pocos meses y nuevamente Felipe V ocupó el trono. Los problemas internacionales van a permitir que el sueño de Isabel de Farnesio se haga realidad. En 1733 estalló la Guerra de Sucesión de Polonia. España y Francia lucharon unidas contra Austria, firmando el Primer Pacto de Familia (1733). España atacó en Nápoles, territorios hasta entonces de Austria. Al finalizar la guerra, el hijo de Isabel de Farnesio, el infante Carlos, se convirtió en rey de Nápoles y Sicilia. En 1740 estalla la Guerra de Sucesión de Austria, en la que otra vez Francia y España van unidas firmando el Segundo Pacto de Familia (1743). La guerra finalizó en 1748, dos años después de la muerte de Felipe V, y en ella el segundo hijo de Isabel, el infante Felipe, fue reconocido como duque de Parma. Al fallecer en 1746 Felipe V le sucedió su hijo Fernando VI, casado con la portuguesa Bárbara de Braganza. Este reinado va unido a la labor de su ministro el marqués de la Ensenada , que llevó a cabo importante reformas interiores. Arreglo de caminos, construcción de carreteras y canales, como el Canal de Castilla. Consolidó la figura de los intendentes, uno en cada provincia del reino, con atribuciones en todos los campos (ejército, hacienda, justicia, urbanismo, sanidad, educación,..). Repobló Sierra Morena a instancias de Pablo de Olavide. Quiso aplicar una reforma fiscal, introduciendo un nuevo y único impuesto proporcional a la riqueza. Para ello se realizó el llamado catastro de Ensenada (1749), es decir, un censo o registro donde figuraba la riqueza de cada contribuyente. Sin embargo, la oposición de la aristocracia y del clero a la reforma fiscal terminó impidiendo su aplicación. También durante su mandato se firmó con Roma el Concordato de 1753. Por él la Corona obtenía el nombramiento de todos los cargos eclesiásticos importantes de la Iglesia en España. A su vez, parte de los ingresos de la Iglesia española, que partían hacia Roma, ahora se quedaban aquí. Fernando VI y la reina eran de talante pacífico. Así, cuando estalló la Guerra de los Siete Años (1756-
D. Carlos III (1759-1788) Si bien las primeras reformas ilustradas comenzaron con Fernando VI (1746-1759), Carlos III fue considerado el máximo representante de la Ilustración en España. Era el hermano de Fernando VI, que había muerto sin descendencia, e hijo de Felipe V y su segunda esposa. Llega a España tras renunciar al trono de Nápoles, donde fue rey durante 24 años. Llega al poder en España con 45 años y mucha experiencia.
- La política ilustrada inicial Inicia en seguida una política reformadora. Reinará con un equipo formado por Esquilache y Grimaldi, sin romper el nexo de unión con su mentor en Nápoles. Una de sus primeras medidas reformadoras afectaba al clero y al pago de impuestos, cuyo aumento demandaban. Seguidamente, inicia unos proyectos de reforma urbanística en Madrid (alumbrado, pavimento, alcantarillado, calles… siendo pagado por la población Madrileña. Además, liberalizó el comercio de grano y la tasa de trigo. - Los motines de 1766 Dicha situación coincidió con años de malas cosechas y hambres, motivadas por la subida del precio de los productos de primera necesidad. El Motín de Esquilache se inicia en Madrid y no será solo de subsistencia, sino también político, instigado por un sector de la nobleza y del clero que veían amenazados sus privilegios, con el objetivo de derrocar a Esquilache. Asaltarían el palacio y obligarían al rey a acoger las protestas del pueblo. - Programa de Reformas A parte de Aranda y Campomanes, también destaca Pablo de Olavide. Entre otras reformas, destacan:
El pensamiento ilustrado careció de una teoría sistemática. Sus ideas procedían de la suma de las aportaciones de los diversos autores: Locke, Montesquieu, Rousseau, Voltaire, etc. No obstante, sus características doctrinales pueden resumirse en los siguientes postulados: El predominio de la razón como instrumento de obtención de la verdad frente a otras formas de conocimiento: la revelación, la tradición. De ello se deduce la utilización de la crítica para denunciar todo aquello que se opone a la razón. La concepción de la tolerancia religiosa como una manifestación de la libertad y pluralidad humanas. La importancia de la educación para lograr la felicidad y difundir el uso de la razón. El proceso educativo debía ser dirigido por el Estado. La Ilustración española hunde sus raíces a finales del siglo XVII, con el movimiento de los novatores. Fue un grupo de científicos, médicos y humanistas que mostraron su preocupación por el atraso científico español y por el predominio del escolasticismo en las universidades. Sus proposiciones se difundieron lentamente, a la vez que se revitalizaba la vida intelectual española: creación de la Biblioteca Nacional (1711), de la Academia de la Historia (1735). Las obras del padre Benito Feijoo y de Gregorio Mayans pueden considerarse unos claros prolegómenos. Ambos realizaron una importante crítica del pensamiento tradicionalista. Bajo el reinado de Carlos III su produjo la eclosión de la más amplia generación ilustrada española. La mayor parte de ella unieron la tarea intelectual con la actuación política. Personajes como el conde de Aranda, Floridablanca, Campomanes y Jovellanos dieron un considerable impulso al reformismo borbónico. El pensamiento ilustrado español no pudo difundirse a través de las universidades, dominadas por el escolasticismo más recalcitrante. Fue necesario, por tanto, establecer nuevas instituciones para la creación y difusión intelectual; entre estas destacaron las academias y las Sociedades Económicas de Amigos del País (explicadas anteriormente en el apartado que hace referencia a la política interior de Carlos III). La creación de centros de enseñanza superior desligados de las universidades permitió la formación de intelectuales y científicos ilustrados; se fomentó también la enseñanza técnica (Real Gabinete de Máquinas, Escuela de Artes y Oficios,...). Se fomentaron expediciones científicas: de Jorge Juan al Perú, de Alejandro Malaspina por América y Asia. La difusión del saber se facilitó gracias a las imprentas, como la sevillana, pionera en Andalucía (1470). Se publicaron más libros y nacieron los primeros periódicos, como El Correo de Sevilla, La Gaceta de Cádiz o El Semanario de Granada. Pero el proyecto más original de la Ilustración española en Andalucía, por iniciativa de Pablo Olavide, fue fundar las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena. Su objetivo era colonizar parte de las abruptas y despobladas tierras de Sierra Morena que separaban Andalucía y la Meseta, incrementando la población con la llegada de colonos católicos extranjeros, alemanes y suizos sobre todo. Olavide contó con el apoyo de Carlos III y el proyecto se hizo realidad en 1767, fecha en la que se promulgó el Fuero de las Nuevas Poblaciones, inspirado en la fisiocracia. Este documento recoge ideas muy avanzadas para acabar con los vicios del Antiguo Régimen: eliminar el poder de los privilegiados, la gran propiedad amortizada, los cargos concejiles hereditarios, la Mesta y la discriminación social hacia los trabajadores manuales y las fundaciones conventuales; crear un modelo urbanístico moderno e introducir mejoras en la sanidad y la higiene, construyendo los cementerios alejados del casco urbano. La Carolina fue capital de las Nuevas Poblaciones. Aunque no se cumplieron todos los objetivos previstos, este modelo repoblador fundó numerosos pueblos en Jaén, Córdoba y Sevilla, y es un buen
ejemplo para conocer las ideas de la Ilustración y los obstáculos que hubo para implantarlas por la resistencia de los grupos sociales privilegiados del Antiguo Régimen.