





Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Prepara tus exámenes con los documentos que comparten otros estudiantes como tú en Docsity
Encuentra los documentos específicos para los exámenes de tu universidad
Estudia con lecciones y exámenes resueltos basados en los programas académicos de las mejores universidades
Responde a preguntas de exámenes reales y pon a prueba tu preparación
Consigue puntos base para descargar
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Comunidad
Pide ayuda a la comunidad y resuelve tus dudas de estudio
Ebooks gratuitos
Descarga nuestras guías gratuitas sobre técnicas de estudio, métodos para controlar la ansiedad y consejos para la tesis preparadas por los tutores de Docsity
Este documento introduce el concepto de reactancia psicológica, relacionado con la libertad, control y expectativas. La libertad específica que se refiere a la teoría de la reactancia no es abstracta, sino que se relaciona con conductas voluntarias que el sujeto realiza o tiene la posibilidad de realizar. Cuando se elimina o se amenaza la libertad de realizar una conducta, el individuo se activa para recuperarla. El documento también discute los factores que influyen en la reactancia, como expectativas de libertad y la fuerza de la amenaza.
Tipo: Apuntes
1 / 9
Esta página no es visible en la vista previa
¡No te pierdas las partes importantes!






3.1. Conducta y conducta libre 3.2. Libertad 3.3. Amenaza a una libertad
5.1. Efectos encubiertos 5.2. Efectos abiertos y públicos 5.3. Otros efectos
Objetivos:
El tema de la reactancia psicológica (Brehm, 1966… ) guarda bastante relación con los conceptos de control, de expectativas, de libertad (que en algunas de sus múltiples acepciones juega un papel central en la teorización sobre este fenómeno). Desde una perspectiva general (y también en algún sentido filosófica) ser libre es ser dueño de los propios actos y de sus consecuencias (aunque esto último no siempre parece estar lo bastante explícito para el sujeto de la conducta). Quizás ello explique que cuando a alguien se le impiden los actos, o cuando alguien tiene dificultad para resolver un problema o tarea y se le o resuelve dicho problema o ayuda a realizar la tarea (sin su petición), o cuando se actúa ilegítimamente, o…, se observa una reacción en el sujeto emocionalmente activa, de enfado o de rechazo. Con esta reacción, en algunos parámetros que más adelante se indican, tiene que ver la reactancia. Se va a analizar, en primer lugar, el concepto de reactancia. Posteriormente se presentarán las condiciones, o determinantes, que tienen que darse para que se produzca esta reacción. Finalmente, se presentarán las consecuencias de la reactancia, tanto las observables como las no observables.
2. CONCEPTO Brehm parte de la idea de que la personas tienen experiencia subjetivas de que son libres. Así, considera que “…pueden hacer lo que quieran, hacerlo como quieran y hacerlo cuando quieran en relación a unas áreas limitadas y específicas” (Brehm, 1966, p. 118). Esta noción evidencia que la libertad es vista por el sujeto como algo que le permite escoger o evitar entre las distintas opciones (de acuerdo con sus necesidades). Por ello, la considera como algo importante en su vida, y evitará perderla; y cuando ya la ha perdido se esforzará por recuperarla (si se dan determinadas condiciones). La libertad a que se alude aquí, de la que se ocupa la teoría de la reactancia psicológica, no es abstracta, general o producto de la (sola) reflexión filosófica, sino que tiene que ver con libertades o falta de libertades específicas: relacionadas con conductas (en concepto amplio, de cualquier canal o vía de manifestación del individuo: actos, pensamientos, sentimientos…) que voluntariamente el sujeto realiza o tiene la posibilidad de realizar). Hablar de conductas libres es hacerlo de aquellas que el sujeto puede realizar en un momento determinado (porque las conoce y posee la capacidad para ello). Así, si una persona sabe que puede hacer o pensar, creer o sentir equis, entonces equis es una libertar conductual específica para la persona (Brehm y Brehm, 1981). Desde aquí, cuando se da la circunstancia de que una libertad específica (i.e., llevar a cabo una de estas conductas) es eliminada o amenazada de eliminación, el individuo estará motivacionalmente activado para recuperar dicha libertad (Brehm, 1966). Esta reacción motivacional es la reactancia, que llevará al sujeto a realizar esa conducta limitada para recuperar su libertad. Por ello, a modo de definición, puede decirse que la reactancia es un estado motivacional hipotético que empuja al sujeto a recuperar una libertad amenazada, perdida y a evitar cualquier pérdida futura de ella (Brehm, 1966). Esta fuerza motivacional no está en el sujeto, sino que surge cuando se pierde o se va a perder una libertad específica, y cesa cuando dicha libertad ha sido recuperada o desaparece la amenaza. Por tanto, esta “fuerza puntual” surge o se disipa según aparece o desaparece la amenaza sobre la conducta. Para que se produzca reactancia se deben de dar varias condiciones, a saber: las personas deber sentirse libres para optar entre diversas alternativas, la libertad debe ser
de acción competencia, o de autoeficacia, como dice Bandura en otro contexto teórico). Por su parte, cuando una persona espera obtener un resultado en una situación concreta, dicha expectativa constituye una libertad para el sujeto (expectativa de resultado). Para que exista libertad de acción tienen que darse dos requisitos, ya evidentes: que exista capacidad para desarrollar la tarea concreta, y conocimientote que se puede hacer, de que se posee la capacidad (Brehm y Brehm, 1981).
3.4. Amenaza a una libertad Para una persona que cree poseer una determinada libertad conductual, cualquier fuerza que actúe sobe esta persona dificultándole ejercer dicha libertad constituye una amenaza. Por tanto, puede ser definida como amenaza cualquier clase de fuerza social (ejemplo, un profesor o padre que pide al niño que estudie), cualquier tipo de evento impersonal (v.gr., no poder subir a un edificio porque se ha derrumbado) o cualquier conducta del propio individuo, incluyendo preferencias (asi, al tomar una decisión, analizar pros y contras), que actúen sobre el sujeto. Análogamente, constituye una amenaza al ejercicio de la libertad cualquier evento que aumente la dificultad percibida para obtener un resultado (Brehm y Brehm, 1981). Por tanto, las amenazas a una libertad están constituidas por los eventos/fuerzas que dificultan el ejercicio de una libertad conductual, y/o eventos/fuerzas que obstaculizan la obtención de un resultado.
4. DETERMINANTES DE LA REACTANCIA Cuando se amenaza/elimina una libertad no hay un único factor determinante de que se produzca reactancia en el sujeto, ni de la cantidad de ella que se produce: hay varios factores.
4.1. Expectativas de libertad De acuerdo con los conceptos expuestos, una persona muestra reactancia cuando se elimina determinada opción comportamental, o cuando se amenaza su posibilidad de obtener un resultado, sólo si se percibe libre en un sentido o en otro (i.e., si tiene la expectativa). Los factores que influyen en que el sujeto se sienta libre, tenga la expectativa, son los siguientes:
4.2. Importancia de la libertad Cuando se amenaza o elimina una conducta libre se producirá más reactancia cuanto más importante sea esa conducta para el individuo. Dicha importancia, a su vez, es producto de la interacción entre el valor instrumental que posee la conducta para satisfacer una necesidad y la magnitud de la necesidad (Brehm y Brehm, 1966). El valor instrumental de la conducta se entiende en términos de la diversidad (mayor o menor) de conductas que pueden satisfacer una necesidad. Así, si una necesidad puede ser satisfecha por un gran número de conductas, la pérdida de una de
éstas es menos importante que cuando dicha necesidad sólo se puede satisfacer mediante una conducta y se pierde justamente ésta. Por otra parte, cuanto más importante es la necesidad (…) más intensa será la resistencia activa del individuo a la amenaza percibida sobre la conducta que la satisface. Así, la mayor reactancia se producirá, habida cuenta de la presencia de amenaza /eliminación, ante una necesidad importante para cuya satisfacción se dispone de una sola conducta. Finalmente, la importancia de una determinada libertad aumenta cuando la de las otras (que podrían satisfacer la misma necesidad) disminuye.
4.3. Fuerza de la amenaza Cuanto más fuerte sea la fuerza de la amenaza mayor cabe predecir que será la reactancia. La fuerza de la amenaza aumenta a) cuando aumenta la probabilidad percibida de que la amenaza ocurra, b) conforme aumenta la dificultad percibida para ejercer la libertad conductual amenazada, y (o en su caso) cuanto mayor sea el grado de eliminación real ya existente (la máxima reactancia se produciría cuando la libertad de hecho se elimina, pero de modo reversible; es decir, cuando el sujeto no ha perdido la expectativa). Hay dos factores que inciden en la fuerza de la amenaza: las amenazas por implicación y las vicarias. La amenaza por implicación supone amenazar una conducta de un sujeto y éste percibe la amenaza sobre esa y otras conductas que no han sido directamente amenazadas (ello puede deberse a la semejanza situacional o de conductas, misma fuente de amenaza, etc.). Cuando más libertades implique una amenaza mayor será la reactancia que se active (así, si se le prohíbe a un niño mascar chicles en clase podrá suponer que otros comportamientos semejantes, como comer caramelos, pipas, chocolatinas, etc., también estarán prohibidos; y la reactancia será mayor que si no supone a estos otros comportamientos implicados). En la amenaza vicaria, la persona puede experimentar reactancia, no por la eliminación de una de sus conductas libres, sino por observar dicha eliminación en otro sujeto (de modo que la reactancia puede emerger de modo vicario: cuando se piensa que la eliminación de la conducta del otro puede suponer amenaza a la propia libertad) (por ejemplo, cuando se prohíbe a un niño determinada conducta, sea ir al cine o cualquier otra, y su hermano tampoco se siente libre para llevarla a cabo). Cuantas más libertades estén afectadas por implicación y/o vicariamente mayor es la fuerza de la amenaza.
4.4. Número y proporción de libertades amenazadas (o eliminadas) De modo general, puede decirse que la magnitud de la reactancia es una función directa del número de alternativas amenazadas, por lo que la amenaza/eliminación de varias libertades produce mayor reactancia que la amenaza de una sola de ellas (así, si tenemos una naranja, una manzana y una pera para distraer el hambre y se nos quita la naranja y la pera, se produce más reactancia que si solo nos quitan la pera).
4.5. Legitimidad de la amenaza La legitimidad de la fuente de amenaza es otro factor que codetermina la magnitud de la reactancia que experimenta el individuo. De este modo, las fuentes legítimas que eliminan/amenazan una libertad producen menos “cantidad” de reactancia y limitan sus efectos a conductas concretas y específicas, producen menos generalización (a conductas no directamente amenazadas), ya que es poco probable que ocurran interferencias ilegítimas contra la libertad.
podían mostrar hostilidad hacia el coinvestigador (mediante una evaluación de si debía seguir trabajando con el investigador o ser despedido). Los resultados señalan que los sujetos del grupo 1 (esperaban elegir un elemento, sin especificar cuál) no mostraban hostilidad ante la asignación. Los sujetos del grupo 2 mostraban aumento de la hostilidad hacia el investigador sólo cuando recibían la alternativa menos deseable. En el grupo 3, no se producen sentimientos de hostilidad (dado que no esperaban poder elegir). De este modo, los resultados apuntan que los sujetos que esperaban tener libertad de elegir experimentaban sentimientos hostiles hacia la amenaza (los cuales aumentan al disminuir el atractivo de la alternativa recibida). Por ello, estos resultados parecen apoyar la hipótesis de que la reactancia puede acompañarse de una hostilidad no instrumental (determinada por la importancia de la libertad amenazada; esto es, cuando la alternativa prometida y no recibida es muy deseable para el individuo). No siempre que se produce reactancia se producirá hostilidad, aunque se produzcan sentimientos más generales de incomodidad. Dicha hostilidad (experimentarla o no) está condicionada por diversos factores, como la legitimidad de la amenaza, rol de quien amenaza, fuerza de la amenaza, libertad atribuida al agente para amenazar, etc. (Brehm y Brehm, 1981).
5.1.3. Aumento del atractivo de la conducta amenazada (y/o de su objetivo o meta) Cuando la libertad de una persona para realizar determinada conducta es amenazada /eliminada, el atractivo de esa conducta aumenta (y también del resto de libertades del sujeto) (se puede comprobar pidiendo al sujeto que evalúe su conducta antes y después de su eliminación). También cuando se fuerza a un sujeto a realizar una conducta cualquiera (o a optar por algo que prefiere evitar) su motivación (reactancia) le llevará a evaluarla más negativamente. Además de aumentar el atractivo de la conducta amenazada, también lo hace el atractivo del objetivo-meta para el que dicha conducta es instrumental (piénsese en la censura…).
5.2. Efectos abiertos, públicos o manifiestos 5.2.1. Restablecimiento directo Este restablecimiento consiste en realizar las conductas que han sido eliminadas/ amenazadas, las que no “debe” hacer. De modo que si la conducta A es libre y a uno le dicen que no haga A, la reactancia resultante conducirá al individuo a realizar justamente A; o si las conductas libres de un sujeto son A y B y le dicen que haga A, la reactancia llevará a (y la restauración directa consistirá en) que haga B (Brehm, 1966). Cuando la libertad se ve amenazada por presiones sociales, la reactancia llevará al sujeto a resistir tales presiones. Para que se produzcan conductas de restablecimiento/ protección ante estas presiones, el balance entre ellas y la fuerza de la reactancia tiene que ser favorable a ésta. Para que se den intentos directos, claros, inequívocos de recuperar/proteger la libertad tienen que darse dos circunstancias: a) que la magnitud de la reactancia sea lo bastante grande (cuanto mayor es la magnitud de la reactancia más probables son los intentos directos), b) que el sujeto perciba posibilidades de restauración (si se percibe como irreversible no cabe esperar intentos directos de restaurar la libertad, y pueden elegirse otras vías de restauración/ protección).
5.2.2. Restablecimiento indirecto
En este restablecimiento, el sujeto considera restablecida su libertad bien sin llevar a cabo conducta alguna (vicaria), bien sin llevar a cabo la conducta “prohibida”, sino otra equivalente (implicación). En algunos casos, la libertad se recupera sin que el sujeto ejecute acción alguna. Por ejemplo, cuando otra persona hace una restauración que es útil también para el sujeto en cuestión, bien porque con dicha acción la amenaza desaparece o la libertad se recupera de hecho (así, cuando un hermano mayor utiliza al pequeño para conseguir que sus padres le dejen ir al cine: él también consigue permiso), bien porque se produce reducción de la reactancia vicariamente (por ejemplo, las personas A y B tienen prohibida determinada conducta, la persona A realiza la conducta, con lo que la persona B también recupera la suya de modo vicario (en los textos no aclaran bien las diferencias entre vicaria y por implicación). La mayor parte de investigadores (v.gr., Worchel y Brehm, 1971) platean que la restauración vicaria o por implicación reducen la reactancia, pero no la eliminan por completo. La recuperación por implicación se da de dos formas: a) el sujeto realiza una conducta equivalente en algún sentido a la que se le ha eliminado, que no ha sido directamente amenazada, que implica que si quisiera, podría llevar a cabo la que sí ha sido eliminada (por ejemplo, una persona a la que se le prohíbe ir al bar en horas de trabajo y dedica el tiempo a navegar por Internet o a hacer crucigramas o a hablar por teléfono con su familia; o el niño al que se le prohíbe pegar a su hermano y restaura su libertad sacándole la lengua o rompiéndole los juguetes); b) el sujeto trata que la conducta eliminada /amenazada la ejecute un compañero.
5.3. Otros efectos 5.3.1. Negación de la amenaza La teoría plantea que cuando se ha producido una amenaza/ eliminación y no es posible recuperar la libertad cabe esperar que el sujeto aumente el atractivo de dicha libertad; y normalmente, no se puede disminuir la reactancia disminuyendo artificialmente el atractivo de la libertad. Sin embargo, en algunos estudios, algunos sujetos minimizan el atractivo de la conducta amenazada o del objetivo de dicha conducta. A este fenómeno lo denominó Brehm (1966) efecto de uvas verdes (recuérdese la fábula de la zorra y las uvas). No obstante, parece que este efecto se encuentra en sujetos que no se perciben con libertad de acción (por lo que ya no estaríamos en el marco de la reactancia: tiene que verse con libertad de acción para ser considerada reactancia). Por otra parte, a veces los sujetos con reactancia pueden encontrarse en una situación de conflicto si la restauración directa implica algún tipo de acción antisocial (con posibles consecuencias negativas) o que viola algún valor o norma personal importante para el sujeto (y el conste de la restauración puede ser excesivo para el individuo, por disonancia u…),…, es decir la restauración puede tener costes sociales o personales; sin embargo, si se somete a la norma social o renuncia a una libertad o valor personal importante, la fuerza motivacional de reactancia no disminuye. En este dilema (reducir la reactancia o no hacerlo conllevan consecuencias negativas) puede ocurrir que los sujetos “nieguen” la amenaza o disminuyan su magnitud, mediante sesgos atributivos u otros sesgos perceptivos (Worchel, Andreoli y Archer, 1974). Las diferencias entre el efecto de uvas verdes y los sesgos están en que en el primero el sujeto no se percibe con libertad, mientras que en los sesgos si se percibe con dicha libertad.
5.3.2. Preservación de otras libertades