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Asignatura: Arqueología del Mundo Mediterráneo, Profesor: Desconocido Desconocido, Carrera: Historia, Universidad: UCM
Tipo: Apuntes
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El tesoro de guarrazar es un tesoro de orfebrería visigoda compuesto por cruces y coronas que debieron ser ofrendas por parte de reyes y altos mandatarios a basílicas de la capital del reino, Toledo. Fueron halladas entre los años 1858 y 1861 en el yacimiento arqueológico de huerta de guarrazar, situado en la localidad toledana de guadanur, cerca de Toledo.
Actualmente el tesoro se encuentra repartido entre el museo arqueológico nacional, la armería del palacio real de Madrid y el museo Cluny de Francia.
Tras la invasión árabe en el año 711 d.c, la mayoría de las reliquias que adornaban las iglesias visigodas de Toledo fueron enterradas en el cementerio de guarrazar. Al continuar la dominación árabe estas reliquias permanecieron enterradas siglos después, hasta que en 1858 por casualidad unos habitantes de guadamur, encontraron un tesoro compuesto por cruces, cadenas y coronas en una caja de hormigón junto al sepulcro de un presbiterio llamado Crispinus. Pero este descubrimiento tan solo era una parte del conjunto de todo el tesoro enterrado.
Las personas que encontraron esta primera parte del tesoro en 1858 lo llevaron a un platero de Toledo que fundió la mitad de dichos objetos, la otra mitad fue vendida a un militar Francés, que a su vez lo vendió al museo de Cluny en Paris. A partir de este primer hallazgo se decidió excavar e investigar dicha zona por lo que en 1861 se descubrió el resto del tesoro enterrado que fue vendido a la reina Isabel II, que hizo que se depositaran en la armería real de Madrid. Es por esto que el tesoro se encuentre dividido hoy por hoy.
El 4 de abril de 1921 se cometió el robo de la corona de Suintila y un trozo de corona de enrejado en la real armería. Los autores del robo fueron localizados pero las piezas del tesoro nunca se encontraron.
Aquellos fueron unos años aciagos para el arte en España ya que durante esos años también se produjeron robos en el museo del prado, la biblioteca nacional y el archivo histórico nacional.
Con la ocupación alemana de parte de Francia en la segunda guerra mundial, y la llegada al poder del Mariscal Petain como jefe del estado en la Francia de vichy se
presentó la oportunidad para negociar el intercambio de obras de arte entre ambos países. También esto se debió a las buenas relaciones entre Franco y el nuevo gobierno Francés, por lo que buena parte del tesoro regreso a España. Esta parte del tesoro devuelta a España se decidió conservar en el actual museo arqueológico nacional.
La parte fundamental del tesoro lo forman las coronas votivas y las cruces. Estas cruces se colgaban sobre los altares de acuerdo con una costumbre Bizantina que sabemos que siguieron los emperadores Justiniano, Mauricio y la emperatriz Irene en Santa Sofía de Constantinopla.
La técnica de fabricación de las coronas votivas era muy variada aunque su resultado final era muy semejante unas de otras. La técnica habitual era unir dos láminas de oro curvadas unidas mediante una bisagra, con decoraciones variadas, de temática vegetal o con triángulos calados y las más complejas y ricas podían contener gemas o piedras preciosas de todo tipo como esmeraldas o cuarzos.
En concreto el tesoro de guarrazar está formado por diez coronas, ocho cruces y una escena de la anunciación tallada en una esmeralda. De todo el conjunto del tesoro merece especial atención la cruz procesional y la corona ofrecida por el rey recesvinto (649-672).