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ES PARA APLICAR A NIÑOS EN EL CAMPO DE LA PSICOLOGIA
Tipo: Ejercicios
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Nuestra experiencia se circunscribe a los exámenes psicotécnicos y grafoanáliticos realizados a candidatos a puestos de trabajo en entidades bancarias y en otras empresas. No es una experiencia en el plano de la Psicología clínica o médica. Hemos trabajado, generalmente con sujetos normales, previamente cribados por grafología a través de cartas manuscritas. Los síndromes patológicos los hemos recogido a través de diversos autores que han trabajado en el campo clínico, entre otros, la Dra. Karen Machover, creadora del "Test de la pareja humana", Dra. E. Koppitz, E.F. Hammer, J.H. Di Leo, L. Corman, Ada Abraham, L. Caligor, Dra. Romano, etc. De acuerdo con estos y otros autores, se pueden considerar como signos patológicos los siguientes: a) Dibujos pobremente integrados o con múltiples fracasos en el intento de estructuración. b) Sombreados en el cuerpo y en las extremidades, seguidos de desorganización, roturas, suciedad o falta de coherencia en la organización y en los movimientos, por ejemplo, los pies orientados en una dirección y el cuerpo en otra; los ojos con estrabismo muy pronunciado; rasgos del rostro fuera de su lugar correspondiente o amontados unos sobre otros; desproporciones excesivas de los ojos, la nariz, la boca, las orejas, los hombros o de alguna otra parte del cuerpo. c) Ausencia de la noción de perspectiva o del tamaño adecuado de las partes de las figuras; ubicaciones extrañas en el espacio gráfico con total falta de lógica; inadecuada conexión de las partes de las figuras que aparecen partidas en trozos aislados. d) Figuras pequeñas e inclinadas, como cayéndose; aspecto deshumanizado o siniestro de las figuras; exceso de rigidez en las posturas de las figuras; figuras excesivamente grandes, omnipotentes. e) Omisión de rasgos del rostro, de cuello, de manos, de pies, etc.; Dibujo de personas con trajes acorazados o con escudos y en actitud defensiva; separación de las figuras mediante líneas verticales o recuadros; dibujar solamente la cabeza y el cuello de las figuras con expresión agresiva en la figura que representa al dibujante, una de las figuras de espalda y andando en sentido contrario a la otra. Si coincide la figura que da la espalda y "huye" con el sexo del dibujante, tiene distinto significado que si el dibujante está representado por la figura quieta. f) Incremento excesivo en los detalles y en el orden de ejecución de las figuras. Este control obsesivo puede tener un origen neurótico o psicótico. El índice de rigidez señala una u otra tendencia. La simetría, en el sentido de una estricta bilateralidad, es también un signo patológico. g) La imprevisión compulsiva e ilógica de algunos sujetos que se lanzan sobre el espacio gráfico sin ningún sentido de las proporciones y luego les falta espacio para terminar el dibujo de las figuras las cuales aparecen cortadas por la cabeza, los brazos o los pies.
h) Figuras que enseñan los dientes en forma amenazante; manos en forma de garfios o con dedos muy puntiagudos. i) Espacios abiertos en el contorno de las figuras; figuras grandes y vacías.- SIGNOS INDICADORES DE PERTURBACIONES EMOCIONALES Entendemos por perturbaciones emocionales, todo lo que de alguna manera traba o dificulta la regulación de las cargas excesivas de energía psíquica impidiendo el desenvolvimiento normal del sujeto. El exceso de cargas emocionales, produce, entre otros síntomas psicológicos: la angustia, la ansiedad, la inquietud, el temor, el estrés, etc. cuando las sobrecargas emocionales eligen para su expansión el sistema nervioso neurovegetativo, que controla la parte visceral del organismo. Si eligen como descarga el sistema nervioso central, la energía sobrante, no regulada, encuentra su expansión a través de la motricidad en forma de cólera, irritabilidad, brusquedad, agresividad, desadaptación, etc. Son indicadores de perturbaciones emocionales, los siguientes signos: El sombreado en el cuello, la cara, las manos y extremidades. Zonas de las figuras emborronadas o ensuciadas (angustia-conflictos) Excesiva repetición de trazos en determinadas áreas. Omisiones de rasgos de la cara, cuello, manos y extremidades. Desarticulación excesiva de las partes de las figuras (cuello, manos, pies, etc.). Muchos retoques o rectificaciones en los hombros y en el contorno del rostro. Pérdida de equilibrio de las figuras (inclinadas, como cayéndose). Figuras excesivamente grandes o excesivamente pequeñas. Figuras pequeñas y a la izquierda. y abajo de la página. Figuras que se dan la espalda la una a la otra. Figuras colocadas en postura muy rígida. Figuras deshumanizadas o siniestras (monstruos, payasos, DFH en forma de palotes o de alambre) Figuras con expresión de pánico. Figuras con extremidades asimétricas o mal lateralizadas. Tachadura de figuras ya realizadas o de alguna de sus partes.
del sujeto consigo mismo, principalmente si la figura ridiculizada es la que protagoniza al propio Yo. Esta disyuntiva es un sentimiento de devaluación, de disminución del concepto de sí mismo. El sujeto camina por el mundo con una autoimagen negativa, que muchas veces condicionar sus fracasos por falta de confianza en sí mismo. Cuando las figuras ridiculizadas no representan al propio Yo en los DFH, sino una manera de ver a los otros, el sujeto descarga su frustración y su hostilidad sobre los demás. Puede tratarse, a veces, de sujetos delincuentes. El delincuente, generalmente es un sujeto que se ha construido su moral a tenor del ambiente que ha vivido, no siempre socialmente bueno. En las grandes ciudades e incluso en las pequeñas, hay muchos niños que crecen desamparados, al margen de lo que entendemos por "una vida normal". A muchos de estos niños, las condiciones desfavorables de su ambiente los lanzan a la actividad antisocial. Otros, los menos, logran abrirse paso y alcanzan el camino del éxito, de la gloria y el poder a base de perseverancia y de tenacidad y una vez integrados en la "sociedad normal", se desenvuelven bien, pero no siempre logran eliminar sus recuerdos infantiles. Cuando en las figuras aparecen trazos fragmentados (roturas en los contornos), miradas laterales, manos ocultas o seccionadas y otros signos propios de la tendencia al engaño y a la sofisticación, bueno ser prevenirnos, aunque no debemos arriesgar interpretaciones que no podamos comprobar por otros medios. Ciertos individuos con tendencias compulsivas, tienen dificultad para acabar sus dibujos, repasan las diferentes partes de las figuras una y otra vez, muchas veces ensuciando el dibujo y dejándolo peor que estaba inicialmente. Esta búsqueda del perfeccionismo, nunca alcanzado, refleja un escrúpulo enfermizo, una especie de tortura psíquica persistente, unida a un estado de inquietud y duda que produce en el sujeto el miedo a hacer algo mal y a ser desvalorizado por ello. Otros sujetos impulsivos e inestables, hacen y dejan los dibujos de cualquier manera, reflejando su falta de concreción, de organización, de precisión y previsión. Entre estos últimos se encuentran algunos histéricos o histeroides con tendencias esquizoides. LAS TENDENCIAS DELICTIVAS En cuanto a las tendencias delictivas de algunos desadaptados sociales, la tendencia al robo, es una de las más estudiadas. Por ejemplo, la Dra. Koppitz señala como posibles tendencias al robo, los signos siguientes: Sombreado del cuello o de las manos. Omisión del cuerpo, de los brazos, de las manos y del cuello. Cabeza pequeña, manos grandes. Todos estos signos reflejan la angustia de la culpabilidad y la búsqueda inconsciente del castigo. La cabeza pequeña, en relación con el cuerpo, nos refleja, además, el complejo de inferioridad intelectual y la pobreza de los mecanismos de control en la conducta[1] EL SIMBOLISMO DEL LADO DERECHO E IZQUIERDO DE LAS FIGURAS Si dividimos los DFH mediante una línea que separe las figuras en dos mitades o reas, veremos en la mayor parte de casos, que una de las dos mitades es diferente de la otra, si el dibujo está de frente.
Una mitad puede ser diferente de la otra en su dimensión, presión, forma, nitidez del trazado, etc. hasta el extremo, a veces, de convertirse en una "asimetría" o desproporción más o menos importante. En general, todos los DFH acusan normalmente ligeras asimetrías entre la mitad derecha e izquierda de las figuras. Sin embargo, en algunos casos, estas asimetrías o desproporciones son muy acusadas y sintomáticas. Sin llegar a la total simetría, que seria un signo patológico, tiene que haber entre la parte izquierda y derecha de las figuras cierta concordancia para que el sujeto muestre un equilibrio normal en sus funciones psíquicas y en su comportamiento. Todo signo de desproporción o discordancia entre un hemisferio y otro, expresa la propensión, más o menos acusada, a que escapen al control del sujeto, determinadas reacciones instintivas o emotivas.
1. LAS DISTORSIONES O ASIMETRÍAS EN LA MITAD IZQUIERDA .- Se relacionan con el archivo histórico de la persona, con sus vivencias infantiles y los efectos de la educación, con los recuerdos, con las motivaciones, las apetencias y necesidades de todo tipo. El lado izquierdo de las figuras es el archivo donde el sujeto "guarda" toda la información secreta de sus impresiones positivas y negativas, sus intenciones, sus esperanzas, sus resentimientos, sus emociones de amor y de odio, los impulsos reprimidos, los inconfesables complejos de culpabilidad y las necesidades afectivas insatisfechas o contrariadas. El sentido de las proporciones, de la belleza, de la perspectiva, de las formas, de los matices de claro-oscuro, los contrastes de luz-sombra, las repercusiones viscerales y la dramatización de los afectos, corresponde al hemisferio izquierdo de las figuras. 2. LAS DISTORSIONES O ASIMETRÍAS EN LA MITAD DERECHA .- Así como el área izquierda de las figuras nos refleja el modo como registra, o ha registrado el sujeto, sus experiencias en el decurso de la vida, la esfera de la derecha nos informa sobre el comportamiento exterior. Las distorsiones en el hemisferio derecho afectan al tipo de comunicación social, al dinamismo realizador y a la capacidad para apreciar el color y el movimiento y los diversos aspectos de la vida relacionados con la acción. La mayor firmeza y amplitud del movimiento, el mejor cuidado y la mayor seguridad en el área derecha de las figuras, estarán en concordancia con una actitud extravertida, sociable y comunicativa. Por el contrario, si es el lado izquierdo de las figuras el mejor realizado, detallado y cuidado, la tendencia ser introversiva. Las distorsiones, desproporciones, roturas, retoques, sombreados y fallos en el lado derecho, especialmente en la cara, manos y pies, afectan a la relación del sujeto con el exterior hasta llegar, según el tipo de anomalías, a una desadaptación más o menos grave. Las mismas anomalías y fallos anteriores vistos sobre el lado izquierdo de la cara, las manos, los pies, etc. corresponderán a trastornos internos, a problemas, conflictos y luchas entre el Yo, el Ello y el Super Yo. En resumen: El significado de la mitad derecha y de la mitad izquierda de las figuras, puede darnos algunas orientaciones sobre la modalidad de las tendencias extraversivas o introversivas. Ahora bien, habrá que tener en cuenta que cuando la mitad izquierda, por ejemplo, tiene un tamaño mayor o está más recargada que la mitad derecha, el sujeto puede estar indicándonos un estado regresivo, es decir, la adopción de comportamientos, más o menos duraderos, en el que se
Figuras desplazadas a la izquierda. : 15 %. Figs. desplazadas a la derecha: 4 %. Figs. situadas en el centro: 49 %. Figs. situadas en la parte alta del marco: 28 %. Figs. ubicadas en la parte baja: 3 %. La interpretación de los signos citados en esta estadística se puede obtener consultando en el texto cada uno de ellos[3] (*). LA INTERPRETACIÓN DE LAS HISTORIAS SOBRE LOS DFH "El inconsciente está estructurado como un lenguaje" (J. Lacan - "Ecrits").- Inicialmente, para la interpretación de las historias, nos inspiramos en las teorías psicoanalíticas y en los modelos de interpretación de otros tests proyectivos, tales como el Rorchach, el T.A.T., el Test de relaciones objetales, el Test desiderativo, el Wartegg y otros, para convencernos finalmente, cuando intentamos construir nuestra propia técnica de interpretación, que es difícil crear un método o sistema de interpretación que sea plenamente válido para interpretar las historias. El terreno simbólico en que se mueven los relatos, no siempre es lo suficientemente sólido y estable para establecer una sistematización que nos permita pisar sobre "tierra firme". No obstante, damos a continuación algunas orientaciones, sin que pretendamos ofrecer un método o sistema de resultados infalibles. Para comenzar, hacemos la observación que no siempre el sujeto examinado presenta en su historia sobre las figuras dibujadas, una proyección clara y veraz de sus problemas internos, de sus áreas de conflicto. Muchas veces, en sus relatos nos está describiendo --y de hecho nos describe —lo contrario de lo que realmente está viviendo. Puede presentarnos una pareja humana muy feliz y amorosa, cuando en realidad, lo que se desprende de los DFH y de nuestra exploración en la entrevista, es que la vida sentimental del sujeto está frustrada, es problemática o conflictiva. Puede que no sea la intención del examinado ocultarnos lo que podría ser algún dato perjudicial para su personalidad, sino que tal vez haya querido expresar en su relato lo que él desearía que fuese su vida matrimonial o sentimental (mecanismo de defensa destinado a disminuir la ansiedad). Por lo que, en casos de duda, conviene aclarar los interrogantes, sea con el grafoanálisis, con otros tests o con la técnica de la entrevista. Las historias o relatos, se refieren casi siempre, salvo raras excepciones, a dos personajes, uno masculino y otro femenino, aunque se puede dar el caso que la pareja sea del mismo sexo o que aparezca una tercera figura. En el caso del Test del árbol y la casa, que también utilizamos en nuestra batería de tests proyectivos, al árbol se le asigna el rol masculino y a la casa el rol femenino. Cuando solicitamos al sujeto que nos haga una historia, sea del DFH o del " árbol" y la "casa", le forzamos a elegir entre sus imágenes y vivencias, aquellas que mayor fuerza emocional tienen y mejor representan sus estados interiores.
Como guía para la interpretación de las historias referentes a los DFH, debemos hacernos las siguientes preguntas:
según Koppitz, Levy, Resten y otros, figuras grotescas, monstruos, figuras de alambre, etc., como queriendo expresar el desprecio y hostilidad hacia si mismos. Por otro lado, los individuos afectados de desviación moral, según el Dr. Resten, "buscan en su conducta antisocial y en el castigo, el medio de satisfacer su sentimiento de culpabilidad". Nosotros pensamos que el hecho de "autorridiculizarse", cuando las figuras protagonizan al Yo del sujeto, es revelador de una agresión contra sí mismo que puede proyectarse al exterior. Cierto que la tendencia autodestructiva es señal de descontento y de sufrimiento, es señal de que se mantienen vivas las frustraciones y los hábitos infantiles, las vivencias inconscientes. Cuando las figuras representan a otros y no al propio Yo, la agresividad es transferida a la sociedad o a personas cercanas al sujeto. Esta agresión, no sólo se da en criminales y delincuentes, es también frecuente en sujetos inmaduros o de poca cultura y escala social humilde. También se puede dar en sujetos parados y en sindicalistas extremos que odian al capitalismo. Muchos enfermos psicosomáticos, tienden a dirigir su ansiedad y hostilidad hacia sí mismos e indirectamente hacia los demás, especialmente a las personas que se cuidan de ellos. Sin embargo, algunos desadaptados sociales, dirigen su agresividad preferentemente hacia los demás y sólo indirectamente hacia sí mismos, pero a causa de su masoquismo, se las arreglan para ser sorprendidos y castigados. L A S O M I S I O N E S Las omisiones del cuerpo, dibujando sólo la cabeza, o las omisiones de partes del cuerpo, como los brazos, las manos, los pies y algunos detalles del rostro, como puede ser la nariz, la boca, las orejas, las pupilas, etc. se han interpretado por diversos autores como un indicador de evasión de aquellas partes del cuerpo que producen al sujeto angustia o conflicto. El sujeto no quiere enfrentarse a situaciones relacionadas con la parte o partes del cuerpo omitidas ante las que no sabría como reaccionar. Las omisiones, podemos considerarlas como un mecanismo de defensa inconsciente frente a deficiencias orgánicas que para el sujeto son un "tabú o el reconocimiento de una minusvalía". Las omisiones, pueden estar vinculadas a sentimientos de culpabilidad, a obstáculos, problemas, conflictos o a simples minusvalías orgánicas. Detrás de las omisiones puede haber también actitudes de pasividad o algún problema sexual camuflado.
1. OMISIÓN DEL CUERPO. SE DIBUJA SOLO LA CABEZA DE LAS FIGURAS .- Esta particularidad, sólo la hemos observado en un 3 % de nuestros protocolos. No puede considerarse como un signo de normalidad en los adultos. Puede esconder alguna anomalía en la esfera emocional o en las relaciones del sujeto con su entorno. Sin embargo, no nos ha sido nunca fácil darle una interpretación general a este signo. Lo hemos encontrado como indicador, a veces, del deseo inconsciente de eliminar al partenaire, decapitándole, o de eliminarse a sí mismo ante fracasos importantes o problemas difíciles de aguantar. El sujeto puede querer ocultar malformaciones físicas, deformidades del cuerpo u otros complejos físicos que crean sentimientos de inferioridad. Los conflictos emocionales, en los casos de omisión del cuerpo, pueden señalar también complejos de castración, sentimientos de incompletud, problemas de rivalidad, conflictos con la autoridad paterna, complejos de inferioridad físicos y otros. El sujeto puede no querer dejar ver de sí mismo y de su partenaire más que la cabeza, que representa la apariencia social, con lo que puede ocultar también problemas de convivencia en la pareja.
Cuando en ambas figuras el sujeto dibuja únicamente la cabeza, podría indicar que el sujeto no se atreve a un fracaso mayor dibujando el resto del cuerpo. Por otro lado, el rostro, es la parte física que más vemos y más recordamos. Por tal motivo, la interpretación debe buscarse, como en el caso anterior, en el relato sobre las figuras o en otras pruebas complementarias.
2. LA OMISIÓN DE LOS RASGOS DEL ROSTRO En algunos casos, la cabeza de las figuras aparece sin rasgos fisiognómicos, como si las figuras no tuvieran cara. En otros casos, la cara aparece como "tachada" o emborronada por múltiples trazos. Puede ser un indicador de vergüenza por algo que le impide al sujeto "dar la cara a la sociedad", por lo que evita toda relación o compromiso social. Se evade para mantenerse libre de problemas o acusaciones, para protegerse de cualquier hostilidad hacia su persona (complejo de culpabilidad profunda). Mientras dibuja, da la impresión que lo que está haciendo lo realiza por control remoto, de un modo automático, sin poner ningún interés, como disgregado o desconectado de su mundo circundante, lo que entraña aspectos ocultos que sólo se descubrir n indirectamente. Cuando la cara aparece tapada o emborronada con múltiples trazos, es como un acto de destrucción del Yo. El sujeto puede sentir vergüenza de sí mismo y se autoelimina. También puede haber otras causas que le inciten a autodestruirse. 3. OMISIÓN DE LOS OJOS Los ojos reflejan, no sólo las vivencias intimas de nuestro ser, sino que son también órganos importantes de comunicación social, a través de los cuales descubrimos nuestro afecto, sinceridad y lealtad hacia los demás. Omitir los ojos, es desear un aislamiento, ocultarnos de los demás, no querer mostrar nuestros sentimientos y quizá nuestras culpas. Puede ser que el sujeto que omite los ojos quiera negar u ocultar sus problemas, evitar enfrentarse al mundo, aislarse y refugiarse en la fantasía. Puede ser también que tenga el hábito de mirar sin ser visto: voyeurismo, en cuyo caso es un complejo de culpabilidad por haber fisgado ciertas escenas, ocultándose sigilosamente. 4. LA OMISIÓN DE LA BOCA En los casos que hemos observado, los dibujos donde se omite la boca, pertenecían a sujetos que ofrecían características pasivas de dependencia-sumisión, de obediencia y resignación. También lo hemos observado en sujetos tímidos con falta de comunicación, incluso en casos donde los demás perjudicaban sus propios intereses (falta de coraje para defender los propios derechos). En cualquier caso, refleja una actitud claudicante: cumple la voluntad de quien manda sin rechistar (ausencia de boca). En general, omitir la boca, órgano de emisión de la palabra, es un indicador de retraimiento, de sentimientos de angustia o de impotencia frente al entorno. Este modo de reaccionar, genera los resentimientos internos, la inseguridad y falta de confianza en sí mismo, la dificultad de comunicación y, por tanto, la inhibición conducente a la soledad o al aislamiento como autodefensa frente a las presiones externas. La tendencia a la depresión puede ser una consecuencia de los estados constantes de frustración. Se ha observado este signo, según Karen Machover, en sujetos asmáticos. 5. LA OMISIÓN DE LA NARIZ Es un indicador de algún problema relacionado con la sexualidad y con el concepto de "virilidad" o masculinidad, como puede ser la dificultad del sujeto para afirmar su personalidad y rechazar las presiones externas (complejo de castración). Como en el caso anterior, es también un signo de retraimiento, de ansiedad, de timidez, de sentimiento de impotencia o de inoportunidad (el sujeto teme estorbar la concentración o intimidad de otros y se abstiene por coartatividad o por temor a que los demás piensen que "quiere meter la nariz en los asuntos ajenos) Esta conducta medrosa y retraída, supone también escaso interés social y represión de la agresividad. Sentimiento de culpa por la masturbación (angustia de castración) o posibilidad
"Los comentarios sobre lo que más cuesta dibujar, las borraduras, los sombreados y el aumento de grosor de los trazos o la menor presión del trazado en determinadas zonas, apuntan en la misma dirección que las omisiones y las distorsiones" (Machover). ANOMALÍAS Y PECULIARIDADES EN EL DIBUJO DE LAS FIGURAS Nos referimos en este apartado a los dibujos que presenta peculiaridades raras o propias, únicamente, del sujeto que las realiza. Dentro de estas peculiaridades, la más corriente es dibujar sólo la cabeza de las figuras, pero hay otras singularidades menos frecuentes. Veamos algunas:
1. DIBUJAR SOLO LA CABEZA DE LAS FIGURAS .- Probable tendencia a ocultar los problemas de convivencia intima del sujeto con su pareja. Puede señalar también deficiencias del sujeto en algún aspecto de su vida privada o de su autoestima física, como puede ser, por ejemplo, la impotencia sexual o la ocultación de tendencias homosexuales. En estos casos, el sujeto sólo quiere dejar ver "su parte social". Según el modo de tratar en el dibujo al sexo contrario, el sujeto puede contar con un partenaire más o menos adaptable, en cuyo caso la unión matrimonial puede resultar en algunos momentos aceptables e incluso satisfactoria y armónica. Pero si el sujeto presenta signos de fuerte individualidad y no encuentra ningún eco en su cónyuge, o compañero afectivo, pueden ser muy frecuentes los choques y conflictos en la convivencia de la pareja. La fuerte individualidad, la propensión a obrar según los propios deseos, sin que en la mente se represente otra idea que la de la propia satisfacción, con olvido o escisión de los deseos y necesidades del otro componente de la pareja, son los más frecuentes fallos de la convivencia marital y causa de las separaciones. 2. EN UNA FIGURA SE DIBUJA SOLO LA CABEZA Y EN LA OTRA TODO EL CUERPO. Desprecio del sexo que queda incompleto. Negación de la igualdad social y del valor que tiene el otro sexo. Si el dibujo completo lo ha realizado un varón, este no puede superar su complejo "machista". Si la figura completa la realizó una mujer y sólo dibujó la cabeza del varón, esta nos muestra su "protesta feminista", su desprecio al hombre en general. Simbólicamente, decapita o castra al varón, con lo cual resuelve inconscientemente su envidia del pene. De este modo, gana la superioridad sobre el "macho". Este tipo de dibujo lo he observado en dos mujeres feministas, no muy agraciadas físicamente, lo que no quiere decir que todas las feministas sean poco agraciadas o quieran, inconscientemente, castrar a los hombres. 3. UNOS ASPECTOS DE LOS DFH SE CUIDAN EN EXCESO Y OTROS QUEDAN SIN TERMINAR. Hammer interpreta este caso como "irregularidades y falta de continuidad en la manera de exteriorizar los afectos". Cuando una de las figuras está cuidada en todos sus detalles y bien estructurada y la otra está deficientemente estructurada y poco cuidada en los detalles del rostro, manos y pies, etc., contrastando con la intención estética que guió el dibujo de la primera, puede sospecharse alguna ansiedad de tipo persecutorio, propio de los mecanismos de defensa de los tipos esquizoides. Esta disociación puede ser también una defensa maniaca en la que un objeto es idealizado y el otro, inconscientemente, destruido, agredido simbólicamente, según esta el dibujo realizado. 4. FIGURAS INCOMPLETAS POR EXCEDER EL SUJETO LAS DIMENSIONES DEL PAPEL.- Si las piernas quedan cortadas por no caber en el espacio disponible del recuadro y del papel, para nosotros, refleja una actitud impulsiva, inmadura, incapaz del sentido de la medida y de las proporciones, una imprevisión y descontrol del sujeto que no llega a dominar sus pulsiones primarias, sus impulsos instintivos y se deja llevar por un desbordamiento de la imaginación, por una idea confusa y difusa de la realidad.
Suele presentarse este signo en individuos muy emotivos, de tipo histeroide, que no logran dominar su angustia infantil y sus complejos infantiles de castración. La misma figura resulta, a fin de cuentas, una figura "castrada", "amputada". La seudo confianza en sí mismo de tipo histeroide, invita al sujeto a la ostentación de su persona, al exhibicionismo, a las manifestaciones pedantes y arrogantes con las que intenta supercompensar sus complejos de autoinsuficiencia. Karen Machover encontró este síndrome en sujetos que habían tenido "frustraciones más o menos fuertes en su medio ambiente". Cuando las figuras están desparramadas por la página de manera que no hay sitio para la cabeza, los brazos o las piernas y los dibujos quedan incompletos por esta causa, es un indicador siempre de inmadurez. Es como si el sujeto hubiese quedado "fijado" a etapas anteriores de desarrollo que impiden la evolución mental y afectiva adecuada. Se observa en estos individuos la persistencia de actitudes infantiles y del pensamiento mágico, por lo que no encuentran fácilmente la adaptación, sin sufrimiento, a las necesidades de la vida adulta. Estas deficiencias pueden ser causa de deterioros de conducta y dar lugar a tendencias patológicas y delictivas.
5. FIGURAS QUE CABEN EN LA PAGINA, PERO CORTADAS POR LOS PIES. Es un indicador de un posible fracaso al intentar asegurar la propia posición o el deseo de sentirse importante para no ser dominado. Esta situación crea en el sujeto una personalidad ansiosa, inhibida y sensible, con fantasmas de castración. El sujeto padece la impresión subjetiva de no tener pies en que apoyarse. Su sentimiento de "incompletud" genera gran timidez, inseguridad y desvalimiento moral. 6. PARTES DE LAS FIGURAS ROTAS Las "roturas" pueden producirse en el cuello, en las manos, en la cintura, en los brazos, en los pies, etc. Estos cortes o roturas señalan, normalmente, conflictos en la zona o esfera donde se produce la escisión o rompimiento. Puede ser un signo de conducta anormal o patológica por desintegración del sujeto con relación a su mundo o a sus problemas familiares, profesionales o sociales (Machover) Según la Dra. Koppitz "la pobre integración de las partes de las figuras puede ser un indicador de tendencias predominantemente agresivas, sea por defensividad o por creer el sujeto que el entorno le es hostil". El significado de las figuras "rotas" o con partes mal integradas en las figuras, se incrementa negativamente, si el dibujo presenta fuertes asimetrías en las extremidades, en cuyo caso, la agresividad es tan impulsiva que el sujeto coordina difícilmente sus movimientos (torpeza motriz, explosividad de carácter). Estos sujetos pueden volverse abiertamente agresivos cuando los frustran. Según Bender, las partes de las figuras cortadas o interrumpidas, por ejemplo, cuando no empalma el cuello con el tronco o el tronco con las piernas, puede ser un indicador de incapacidad para completar tareas y enlazar las ideas con los sentimientos y estos con los impulsos instintivos o con la acción. La ansiedad y la incertidumbre, dificultan al sujeto para encontrar salida a sus conflictos o situaciones interiores, lo que se traduce por una comunicación inhibida, tartamudeada, en las manifestaciones afectivas. Hemos encontrado frecuentemente figuras "rotas" en sujetos separados de sus cónyuges, en dos divorciados y en algunos casos de personas en paro, así como en un drogadicto. Es también frecuente encontrar figuras con escisión de cabeza con el tronco (rotura o corte de cuello) en sujetos cuyo matrimonio no funciona adecuadamente. La misma interpretación anterior puede darse a la rotura del enlace de las manos en el dibujo de la pareja.
Si el dibujo está realizado por un hombre, es una clara expresión del deseo de dominar y proteger a su partenaire (novia o esposa) Si es el hombre el que se cuelga del brazo de la mujer, es que busca protección en ella, es decir, busca apoyo en la mujer. Puede desprenderse de ‚esta necesidad de apoyo un complejo de destete (retirada antes de tiempo o prolongación excesiva del pecho de la madre). Las personas que sufren este complejo, se caracterizan por un deseo de "posesividad exigente", por una gran sensibilidad a la frustración, por una avidez excesiva y tiránica y por no querer desprenderse o renunciar a nada. Tienen miedo al abandono y a la postergación, a sentirse marginados, a que no se les preste la suficiente ayuda y atención. El sujeto quiere seguir dependiendo de la "imago interna" que tiene de la madre. El complejo de destete, se da igualmente en el hombre que en la mujer y se revela por los mismos signos. En la mujer, este signo puede indicar el "deseo de ser poseída" (Xandró).-
Los brazos y las manos, son los instrumentos u órganos externos de los que se sirve el cerebro para manifestar el pensamiento, los deseos y la acción. Los brazos y las manos nos permiten coger y retener las cosas que nos apetecen. El acto de abrazar, es de alguna manera, rodear cariñosamente el cuerpo de otra persona aprisionándola como si la quisiéramos retener a nuestro lado. El dibujo de personas abrazadas, puede significar el deseo de retener a alguien (amigo o partenaire) en un lazo amistoso de amor, incluso en forma de "posesión en exclusiva". Si el sujeto que dibuja es casado, y la historia protagoniza al mismo dibujante, podemos deducir una cierta armonía conyugal, un matrimonio armónico, feliz, bien avenido, o el deseo de que se realice una relación amorosa positiva en la pareja. Si la historia no se corresponde con el dibujo y el sujeto no se ha protagonizado en ella, puede ser un mensaje expresivo del anhelo incumplido que tiene el sujeto de una unión feliz.
El beso, cuando la expresión de las figuras no tiene otro sentido que la delicada ternura o la manifestación de un sentimiento de amistad, su significación no puede trascender más allá del deseo platónico de vivir un amor que represente la fusión de dos almas que se quieren y se aceptan mutuamente. Ahora bien, no hay que olvidar que, en el beso, participan también los tres sentidos más materialistas: el tacto, el gusto y el olfato, por lo que es también el preludio del acto sexual, la primera etapa en el camino de la voluptuosidad. Los amantes se toman en mutua posesión a través del beso y polarizan toda la sensibilidad en la boca, confundiendo los alientos en una unión que les transporta a los mágicos deleites del sexo. Por tanto, hemos de diferenciar los dos tipos de beso, tanto en la postura de las figuras como en la descripción que el sujeto hace de la pareja en su historia o relato. Los besos sin intención sexual materializada, son normales en adolescentes muy enamorados y en muchachos jóvenes. Si los DFH han sido realizados por una fémina, esta puede mostrar con ello cierta ausencia de prejuicios. Su deseo de amor hacia un hombre puede ser intenso y positivo, especialmente si concurre la misma situación en su historia sobre la pareja. Pero esto no quiere decir que todos los hombres sean buenos y aceptables para ella. Si el dibujo es de un hombre, este puede ser un indicador de tendencia a las aventuras sexuales. Cuando un sujeto "varón" dibuja a dos personas de su propio sexo besándose, las tendencias homosexuales están presentes y el sujeto no se recata, hace exhibición de sus inclinaciones.
Estas escenas pueden ser, entre otras, las siguientes: el varón arrodillado ante su dama, con un ramo de flores en la mano o con la mano en el corazón; figura masculina entregando unas flores a su pareja a través de una reja; figuras paseando abrazadas, entre otros ejemplos.
Si no se trata de un intento de ridiculizar el amor, caso frecuente en sujetos afectados por sentimientos de frustración, desengaño o insatisfacción sexual, estas escenas románticas, pueden indicar un "sentido trasnochado u obsoleto del amor" (Xandró).
Esta es una anomalía que no se presenta, generalmente, sola. Es frecuente que vaya unida a otros signos, como pueden ser: omisiones del cuello, de la nariz, de la boca o de las extremidades, roturas, distorsiones, sombreados, etc. Este desequilibrio en la postura del cuerpo de las figuras, se debe interpretar teniendo en cuenta otras pruebas, pues puede ser un indicador, no sólo de inestabilidad psicológica, sino también de un comienzo del derrumbe de la personalidad. Normalmente, es indicador de conflictos, de sensación profunda de fracaso o de disturbios en el desarrollo de la actividad social, profesional o amorosa que incide en un derrumbamiento depresivo ante cualquier adversidad o choque moral. Este estado puede dar lugar a respuestas agresivas y ácidas, si en el dibujo son frecuentes los trazos angulosos, los dedos puntiagudos, los cortes de cohesión y otros signos negativos. Hammer, describe este signo como síntoma pre-esquizofrénico y Karen Machover lo observó en sujetos afectados por sentimientos de desequilibrio mental o como trastornos de la personalidad. Nosotros hemos observado los dibujos de figuras inclinadas o "volcadas" en personas que parecían faltarles una base firme donde apoyar sus ideas y su personalidad. Se trataba de personas en paro, desprotegidas, que navegaban por la vida como barco sin timón y a la deriva. Estas personas, plenamente desesperanzadas, acusaban una fuerte susceptibilidad y respondían con ironía agresiva a ciertas preguntas durante la entrevista. Es fácil imaginar el sentimiento de impotencia de estas personas frente a una realidad adversa, cruel y desesperante.
Lo mismo puede tratarse de la coexistencia afectiva o amorosa del sujeto hacia dos personas, madre y esposa, esposa e hija, por ejemplo, si el dibujo es de un varón, que de una incertidumbre o duda con respecto a lo que cada una de ellas puede representar para ‚l. Todo depende del contexto. Si la tercera persona dibujada es del mismo sexo que el dibujante puede representar una actitud de celos o la presencia simultanea de tendencias homosexuales y heterosexuales. Si la tercera persona es del sexo opuesto, puede ser un indicador de un complejo de Edipo mal liquidado. Como he dicho antes, el historial que haya hecho el sujeto sobre las figuras puede aclarar el significado Si la tercera persona es un infante, puede haber algún problema psico-afectivo relacionado con esa figura. Nosotros detectamos un caso donde esa tercera figura era una niña que aparecía en el dibujo como esfumada a través de unos trazos muy débiles que contrastaban con los trazos de las otras figuras. Preguntado al sujeto, que‚ representaba aquel dibujo, nos aclaró que se trataba de su hija que había muerto recientemente en un accidente de automóvil cuando intentó adelantar peligrosamente a otro vehículo. "Es como si yo mismo la hubiese matado". Esta tercera persona junto a la pareja, la hemos observado en adultos varones con esposa y amante. Pero si la tercera persona dibujada es del sexo contrario, no se deben descartar los celos (miedo a ser desplazado o abandonado) por la dedicación de más atención al hijo o a un amigo, por parte del otro componente de la pareja. Si la tercera persona aparece en segundo plano, puede tratarse de una supervivencia subconsciente de un amor pasado, profundamente sentido, que no se puede olvidar y que sigue influyendo en el sujeto, sin que la conciencia del estado actual con otra pareja, lo haya podido eliminar. También puede referirse a la imagen de la madre y a un complejo de Edipo no liquidado.
Estas etapas de la evolución, referidas a los "grafemas", a la escritura manual, pueden ser, sin duda cierta, pero aplicadas a los dibujos, no lo son tanto, pues estos no alcanzan en la escuela, el mismo grado de enseñanza, de atención escolar y de perfeccionamiento que la escritura. EN RESUMEN: Las posturas de las figuras en los DFH sugieren, normalmente, alguna clase de tensión cinestésica o de movimiento. La expresión de los movimientos posturales y gestuales del cuerpo, de la cabeza, de las manos, pies y piernas, nos proporcionan información acerca de nuestra vida afectiva y de nuestro equilibrio psíquico y emocional. Bajo el punto de vista cinestésico o de movimiento, las figuras dibujadas pueden indicarnos los diversos grados de "tensión-dureza" establecidos por el Dr. Pophal, los cuales pueden ir desde la movilidad más extrema, al mayor grado de rigidez. Los dibujos que sugieren movimiento : figuras andando, corriendo, moviendo el cuerpo, los brazos, las piernas y los mismos rasgos faciales, nos indican, de alguna manera, el impulso a la actividad motora, el dinamismo, la necesidad de alcanzar la satisfacción o el alivio de las tensiones, a través de la acción. Los sujetos inquietos e inestables, los hipermaníacos y los coléricos, dibujan figuras más o menos dinámicas o en movimiento. Por el contrario, las figuras quietas o inmóviles, con impresión de "rigidez”, corresponden a individuos con hondos y serios conflictos que bloquean su capacidad de respuesta, la adecuada reacción a ciertos problemas o acontecimientos externos, o a situaciones no previstas. Esta barrera entre el sujeto y su entorno, no es otra cosa que una "coraza defensiva" para protegerse contra la "inseguridad", coraza a veces sumamente frágil, a pesar de los camuflajes con los que se intenta ocultar. La rigidez de las figuras, es un indicador de la incapacidad que tiene el individuo para cambiar de pensamiento o de actitud, cuando las condiciones o situaciones externas lo exigen. La rigidez supone un modo de comportamiento inapropiado. Es, como hemos dicho antes, "una coraza defensiva" que el sujeto interpone entre él y su mundo circundante para no perder "la seguridad". Por el contrario, la movilidad de las figuras, es la capacidad que tiene el sujeto para moverse, adaptarse y cambiar de actitud, de acuerdo con las exigencias del entorno, sin perder, necesariamente, su individualidad, sus convicciones internas. Este ajuste a la realidad, supone una mente y una psique sanas, una descarga natural de las tensiones, incluida la satisfacción sexual. Las figuras sentadas o en flexión, suelen expresar un bajo nivel de energía o un estado de agotamiento que impide al sujeto enfrentarse con resolución, ánimo y valor, a los problemas y dificultades que tiene delante y que le presionan con más o menos angustia. Lo mismo podríamos decir sobre las figuras inclinadas o que parece van a caer de lado, a las cuales habría que añadir la sensación de "derrumbamiento moral o fracaso" que se desprende de esta postura. POSTURAS Y ACTITUDES DE LAS FIGURAS Las posturas de las figuras, indican generalmente, la actitud afectiva más frecuente del sujeto frente a las personas de su entorno.
Suele ser un indicador de inseguridad o dificultad en la forma de entender los deseos o la actitud de otros o del propio partenaire. Normalmente, quien tiene necesidad de ser escuchado y comprendido, es el sujeto de la figura que está de frente. El componente de la pareja que está de perfil, no escucha, da la espalda a la realidad, se siente incomprendido o mal interpretado en su rol
como pareja, dentro de su esfera matrimonial y, a veces, en su órbita familiar, social o profesional. En cualquier caso, la figura de perfil, denuncia un sentimiento de frustración en la esfera afectiva, una adaptación ideo-afectiva incompleta, dificultosa, no abierta, del sujeto con su partenaire o con sus compañeros de trabajo. Juega un importante papel, en la interpretación de este signo, la expresión del rostro y los movimientos de brazos y piernas de cada una de las figuras, si los DFH están completos. Si solamente se ha dibujado la cabeza o medio cuerpo, la desadaptación es mucho más importante.
Cuando la expresión del rostro de una, o de ambas figuras, es agresiva, indica las desavenencias probables entre el sujeto y su pareja. Según el grado de estructuración, de armonía y equilibrio de las figuras, estas desavenencias en la pareja, pueden estar motivadas por la inmadurez afectiva o por fallos de adaptación en alguno de los componentes del matrimonio, o de los dos. Suele darse este caso en matrimonios precoces o forzados, contraídos antes de los veinte años. Estos estados de frustración y de insatisfacción sexual y afectiva, pueden influir en el rendimiento laboral, si el sujeto no compensa, en su trabajo, las frustraciones de su vida sexual y sentimental, sobre todo en sujetos con poca madurez intelectual y moral y si, en algún sentido el ambiente laboral o el trabajo, no llegan a constituir un aliciente gratificador para el sujeto. Si la expresión del rostro de las figuras es más bien afable, puede indicar un deseo de unión, de proximidad amorosa, de relación sexual. En caso de duda, la historia sobre la pareja, nos podrá indicar en qué sentido se debe interpretar este signo.
Suele ser un claro indicador de las desavenencias del sujeto con su pareja o con las personas del otro sexo, tanto si el dibujo lo realiza un varón como una fémina. Son frecuentes los fracasos escolares de niños cuyos padres están males avenidos, separados o divorciados. Los complejos de abandono, de desamparo o marginación, minan la afectividad de estos sufrientes infantes. Los fallos en la compenetración matrimonial, no sólo influyen en el desarrollo afectivo de los hijos, sino también --y como hemos dicho antes--, pueden influir también en los rendimientos de trabajo. Un hombre, o una mujer, que arrastre un fracaso matrimonial, es un ser incompleto, traumatizado, que únicamente puede encontrar su propia compensación y realización en el trabajo. Pero, aún con este logro, si es que llega a identificarse con su tarea laboral y con los compañeros, ser siempre una persona sensible a los contratiempos. El caso es amargo y muy traumatizante, si estos sujetos no encuentran un trabajo y un ambiente laboral que compense su sentimiento de fracaso y de incompletud. Estos sujetos suelen ir dando tumbos de una empresa a otra sin encontrar su camino de realización. Andan por la vida sin concierto ni norte y pueden acabar en el alcoholismo o en la drogadicción. Hay que tener en cuenta que este signo puede señalar sólo una situación transitoria, más o menos dramática, como puede ser la reacción de la mujer cuando se entera de la infidelidad del esposo o viceversa, el esposo descubre la infidelidad de la mujer. El impacto emocional frustrante puede acabar, o no, en una reconciliación a causa de los hijos y desaparecer, con el tiempo, el trauma emocional. Por tanto, hay que investigar a fondo este y otros signos para darles el adecuado significado.
Puede significar que la pareja vive las relaciones amorosas de espaldas a las convenciones sociales o en contra del consentimiento paternal. Sea por lo que fuere, el sujeto quiere ocultar, o que pasen inadvertidas, sus relaciones afectivas o, al menos, expresa un deseo de huir del control social.