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texto Tutmosis III, Apuntes de Historia de Oriente Próximo

Asignatura: Historia del Proximo Oriente en la Antigüedad I, Profesor: , Carrera: Historia, Universidad: US

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 20/03/2014

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La “Estela poética” de Tutmosis III: el soberano como héroe victorioso y dominador
universal. [J. M. Serrano Delgado, Textos para la Historia Antigua de Egipto (Madrid
1993) 155-157].
“Palabras dichas por Amón-Re, Señor de los Tronos de las Dos Tierras:
"¡Sé bienvenido a y regocíjate al ver mi belleza, hijo mío, mi protector,
Menkheperre, que vives eternamente! Yo resplandezco por tu amor; mi corazón se llena
de gozo por tu feliz venida a mi templo. Mis brazos se unen, como protección y vida, a
tu cuerpo. ¡Qué dulces son en mi pecho tus favores...! (Por ello) te he establecido en mi
santuario, y me maravillo ante ti. Te concedo el valor y la victoria sobre todos los
países; instalo tu poder y el temor a ti en todas las tierras, tu respeto hasta el límite de
los cuatro pilares del cielo. Magnifico la reverencia a ti en todas las gentes. Difundo el
grito de guerra de tu majestad entre los Nueve Arcos, reunidos los principales de todos
los países como botín tuyo. He extendido mis propias manos y los he atado para ti. He
amarrado conjuntamente por decenas de millar y por millares a los nubios, y a los
septentrionales por centenas de millar, como cautivos.
Hago que tus enemigos caigan bajo tus sandalias, (para que) pisotees a los rebeldes y a
los adversarios, ya que te he otorgado la tierra en toda su extensión, estando sometidos
a tu autoridad (tanto) los occidentales (como) los orientales. Tu hollas todos los países,
con tu corazón lleno de gozo. No hay quien pueda volverse agresivamente en la
proximidad de tu majestad, sino que, siendo yo tu guía, eres tú quien les da alcance. Has
cruzado las aguas del Eufrates en Naharina, en el poder y la victoria que yo te he
otorgado. Ellos (los mitannios) escuchan tu grito de guerra, escondidos en agujeros. He
privado sus narices del aliento de la vida, (pues) he provocado en sus corazones el
temor a tu majestad. Mi Uraeus, que está en tu frente, los consume; él extiende la
devastación entre los perversos y quema a los isleños con su llama; corta las cabezas de
los asiáticos, sin que escape ninguno de ellos, cayendo postrados temblando ante su
poder. Hago que tu poder se extienda por todas las tierras. (Todo) lo que mi Uraeus
ilumina es servidumbre tuya. No hay quien se rebele contra ti en (todo) lo que el cielo
rodea. Ellos llegan portando tributos sobre sus espaldas, inclinándose ante su majestad,
tal como yo he ordenado. Hago que los enemigos que se te aproximan se debiliten,
ardiendo sus corazones, temblando sus cuerpos.
Yo he venido para hacer que tú pisotees a los jefes de Djahy Los extiendo bajo tus pies
a lo largo de sus tierras.
Hago que ellos vean a tu majestad como señor de rayos Y que resplandezcas ante su
vista como imagen mía.
Yo he venido para hacer que pisotees a los que están en Asia
Y que golpees las cabezas de los Asiáticos de Retenu
Hago que vean a tu majestad provista de (todas) sus insignias
Cuando tomas las armas de combate sobre el carro (de guerra).
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La “Estela poética” de Tutmosis III: el soberano como héroe victorioso y dominador universal. [J. M. Serrano Delgado, Textos para la Historia Antigua de Egipto (Madrid

  1. 155-157].

“Palabras dichas por Amón-Re, Señor de los Tronos de las Dos Tierras:

"¡Sé bienvenido a mí y regocíjate al ver mi belleza, hijo mío, mi protector, Menkheperre, que vives eternamente! Yo resplandezco por tu amor; mi corazón se llena de gozo por tu feliz venida a mi templo. Mis brazos se unen, como protección y vida, a tu cuerpo. ¡Qué dulces son en mi pecho tus favores...! (Por ello) te he establecido en mi santuario, y me maravillo ante ti. Te concedo el valor y la victoria sobre todos los países; instalo tu poder y el temor a ti en todas las tierras, tu respeto hasta el límite de los cuatro pilares del cielo. Magnifico la reverencia a ti en todas las gentes. Difundo el grito de guerra de tu majestad entre los Nueve Arcos, reunidos los principales de todos los países como botín tuyo. He extendido mis propias manos y los he atado para ti. He amarrado conjuntamente por decenas de millar y por millares a los nubios, y a los septentrionales por centenas de millar, como cautivos.

Hago que tus enemigos caigan bajo tus sandalias, (para que) pisotees a los rebeldes y a los adversarios, ya que te he otorgado la tierra en toda su extensión, estando sometidos a tu autoridad (tanto) los occidentales (como) los orientales. Tu hollas todos los países, con tu corazón lleno de gozo. No hay quien pueda volverse agresivamente en la proximidad de tu majestad, sino que, siendo yo tu guía, eres tú quien les da alcance. Has cruzado las aguas del Eufrates en Naharina, en el poder y la victoria que yo te he otorgado. Ellos (los mitannios) escuchan tu grito de guerra, escondidos en agujeros. He privado sus narices del aliento de la vida, (pues) he provocado en sus corazones el temor a tu majestad. Mi Uraeus, que está en tu frente, los consume; él extiende la devastación entre los perversos y quema a los isleños con su llama; corta las cabezas de los asiáticos, sin que escape ninguno de ellos, cayendo postrados temblando ante su poder. Hago que tu poder se extienda por todas las tierras. (Todo) lo que mi Uraeus ilumina es servidumbre tuya. No hay quien se rebele contra ti en (todo) lo que el cielo rodea. Ellos llegan portando tributos sobre sus espaldas, inclinándose ante su majestad, tal como yo he ordenado. Hago que los enemigos que se te aproximan se debiliten, ardiendo sus corazones, temblando sus cuerpos.

Yo he venido para hacer que tú pisotees a los jefes de Djahy Los extiendo bajo tus pies a lo largo de sus tierras.

Hago que ellos vean a tu majestad como señor de rayos Y que resplandezcas ante su vista como imagen mía.

Yo he venido para hacer que pisotees a los que están en Asia

Y que golpees las cabezas de los Asiáticos de Retenu

Hago que vean a tu majestad provista de (todas) sus insignias

Cuando tomas las armas de combate sobre el carro (de guerra).

Yo he venido para hacer que tú holles las tierras orientales

Que aplastes a quienes están en las zonas de la Tierra del Dios

Hago que ellos vean a tu majestad como una estrella

Que derrama su llama como fuego y trae su perfume.

Yo he venido para hacer que tú holles las tierras occidentales

Estando Keftiu e Isy llenos de respeto hacia ti

Hago que ellos vean a tu majestad como un toro joven

De corazón resuelto y cuernos afilados, que no puede ser atrapado

Yo he venido para hacer que tú holles a los isleños

En tanto que el país de Mitanni tiembla por temor a ti

Hago que ellos vean a tu majestad como un cocodrilo

Señor de temor en medio de las aguas, que no puede ser atacado

Yo he venido para hacer que pisotees a los que están en las "Islas de [Enmedio'

Estando el mar (entero) bajo tu grito de guerra

Hago que ellos vean a tu majestad como un protector

Que aparece gloriosamente sobre el lomo de su víctima

Yo he venido (para) hacer que holles Libia,

Estando las islas de los Utjentiu sometidas a tu poder

Hago que ellos vean a tu majestad como un (fiero) león

En tanto que tú los conviertes en cadáveres en sus valles

Yo he venido para hacer que holles hasta el confín de la tierra

Estando todo lo que rodea el océano encerrado en tu puño

Hago que ellos vean a tu majestad como un halcón, señor del ala

Que se apodera de lo que ve según su deseo