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Textos Antonio Machado, Apuntes de Lengua y Literatura

Textos de Antonio Machado, la generación del 98

Tipo: Apuntes

2019/2020

Subido el 16/06/2020

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maria-jose-rodriguez-sanchez-1 🇪🇸

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LA POESÍA DE ANTONIO MACHADO
TEMA A TEMA
Lengua y Literatura Española
2º de Bachillerato (Adultos)
IES V Centenario
Selección de José María González-Serna Sánchez
Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.
Españolito que vienes
al mundo, te guarde Dios.
Una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.
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LA POESÍA DE ANTONIO MACHADO

TEMA A TEMA

Lengua y Literatura Española

2º de Bachillerato (Adultos)

IES V Centenario

Selección de José María González-Serna Sánchez

Ya hay un español que quiere

vivir y a vivir empieza,

entre una España que muere

y otra España que bosteza.

Españolito que vienes

al mundo, te guarde Dios.

Una de las dos Españas

ha de helarte el corazón.

Los temas principales de la poesía de Antonio Machado son los característicos de su tiempo, el Modernismo, y de la Literatura del Siglo XX:

  1. El problema existencial.- a. Sentido de la vida. b. Melancolía y tristeza. c. El paso del tiempo y la muerte. d. La angustia de vivir. e. El problema amoroso (su ausencia). f. La ética, el comportamiento vital.
  2. El problema social. El problema de España. a. Castilla de la muerte. Visión negativa del paisaje castellano y las gentes que lo pueblan. Castilla como símbolo de decadencia. b. La cuestión política. Pasado, presente y futuro de España.
  3. El problema religioso. a. Búsqueda de Dios para dar sentido a la vida: “Siempre buscando a Dios entre la niebla”. b. Su concepto religioso choca con el tradicional: La Saeta.
  4. El problema literario. a. La función del poeta. b. El proceso de creación.

Antonio Machado somete desde sus inicios poéticos su estilo a un proceso de depuración en busca de la esencialidad, hecho que explica que partiendo del Modernismo Canónico esteticista llegue a una poesía sencilla, breve y concisa.

Algunos de los recursos técnicos más corrientes en sus poemas pueden ser los que siguen:

  • Los símbolos. Empleará dos tipos: los monosémicos (encierran un solo significado) y los disémicos, que serán los más característicos de sus poemas (aquellos que poseen varias significaciones).
  • Alusión a un objeto por algunas de sus características: "¡El muro blanco y el ciprés erguido!" (cementerio, muerte).
  • Muchos poemas adoptan disposición dialogada, bien con personas, con objetos, con elementos de la naturaleza o consigo mismo.
  • Suele comenzar sus poemas situándolos en un tiempo determinado.
  • Es corriente que termine con una exclamación o epifonema.
  • La superposición de tiempos (pasado y presente) es corriente en su obra, así como la superposición de lugares (Soria y Baeza, por ejemplo).
  • Suele usar mucho el estilo nominal (ausencia de verbos), sobre todo, como es lógico, cuando describe el paisaje.

LA SOLEDAD

Yo voy soñando caminos

Yo voy soñando caminos de la tarde. ¡Las colinas doradas, los verdes pinos, las polvorientas encinas!... ¿Adónde el camino irá? Yo voy cantando, viajero, a lo largo del sendero... —La tarde cayendo está—. En el corazón tenía la espina de una pasión; logré arrancármela un día; ya no siento el corazón.

Y todo el campo un momento se queda, mudo y sombrío, meditando. Suena el viento en los álamos del río. La tarde más se oscurece; y el camino se serpea y débilmente blanquea, se enturbia y desaparece. Mi cantar vuelve a plañir: Aguda espina dorada, quién te volviera a sentir en el corazón clavada.

Amada

Amada, el aura dice tu pura veste blanca... No te verán mis ojos; ¡mi corazón te aguarda! El viento me ha traído tu nombre en la mañana; el eco de tus pasos repite la montaña... No te verán mis ojos; ¡mi corazón te aguarda!

En las sombrías torres repican las campanas... No te verán mis ojos; ¡mi corazón te aguarda! Los golpes del martillo dicen la negra caja; y el sitio de la fosa, los golpes de la azada... No te verán mis ojos; ¡mi corazón te aguarda!

EL ABURRIMIENTO Y LA MONOTONÍA DE LA VIDA

Pasan las horas de hastío por la estancia familiar el amplio cuarto sombrío donde yo empecé a soñar. Del reloj arrinconado, que en la penumbra clarea, el tictac acompasado odiosamente golpea. Dice la monotonía del agua clara al caer: un día es como otro día; hoy es lo mismo que ayer. Cae la tarde. El viento agita el parque mustio y dorado... ¡Qué largamente ha llorado toda la fronda marchita!

LA REALIDAD Y EL DESEO

Desgarrada la nube; el arco iris brillando ya en el cielo, y en un fanal de lluvia y sol el campo envuelto. Desperté. ¿Quién enturbia los mágicos cristales de mi sueño? Mi corazón latía atónito y disperso. ...¡El limonar florido, el cipresal del huerto, el prado verde, el sol, el agua, el iris! ¡el agua en tus cabellos!... Y todo en la memoria se perdía como una pompa de jabón al viento.

LA FUNCIÓN DEL POETA

Leyendo un claro día mis bien amados versos, he visto en el profundo espejo de mis sueños que una verdad divina temblando está de miedo, y es una flor que quiere echar su aroma al viento. El alma del poeta se orienta hacia el misterio. Sólo el poeta puede mirar lo que está lejos dentro del alma, en turbio y mago sol envuelto. En esas galerías, sin fondo, del recuerdo, donde las pobres gentes colgaron cual trofeo el traje de una fiesta apolillado y viejo, allí el poeta sabe

el laborar eterno mirar de las doradas abejas de los sueños. Poetas, con el alma atenta al hondo cielo, en la cruel batalla o en el tranquilo huerto, la nueva miel labramos con los dolores viejos, la veste blanca y pura pacientemente hacemos, y bajo el sol bruñimos el fuerte arnés de hierro. El alma que no sueña, el enemigo espejo, proyecta nuestra imagen con un perfil grotesco. Sentimos una ola de sangre, en nuestro pecho, que pasa... y sonreímos, y a laborar volvemos.

EL PROBLEMA DE ESPAÑA .- LA CUESTIÓN POLÍTICA

...Fue un tiempo de mentira, de infamia. A España toda, la malherida España, de Carnaval vestida nos la pusieron, pobre y escuálida y beoda, para que no acertara la mano con la herida.

Fue ayer; éramos casi adolescentes; era con tiempo malo, encinta de lúgubres presagios, cuando montar quisimos en pelo una quimera, mientras la mar dormía ahíta de naufragios.

Dejamos en el puerto la sórdida galera, y en una nave de oro nos plugo navegar hacia los altos mares, sin aguardar ribera, lanzando velas y anclas, y gobernalle al mar.

Ya entonces, por el fondo de nuestro sueño -herencia de un siglo que vencido sin gloria se alejaba- un alba entrar quería; con nuestra turbulencia la luz de las divinas ideas batallaba.

Mas cada cual el rumbo siguió de su locura; agitó su brazo, acreditó su brío; dejó como un espejo bruñida su armadura y dijo: "El hoy es malo, pero el mañana... es mío".

Y hoy es aquel mañana de ayer... Y España toda, con sucios oropeles de Carnaval vestida aún la tenemos: pobre y escuálida y beoda; mas hoy de un vino malo: la sangre de su herida.

Tú, juventud más joven, si de más alta cumbre la voluntad te llega, irás a tu aventura despierta y transparente a la divina lumbre, como el diamante clara, como el diamante pura.

EL PROBLEMA EXISTENCIAL.- LEONOR Y LA MUERTE.

Al olmo viejo, hendido por el rayo y en su mitad podrido, con las lluvias de abril y el sol de mayo algunas hojas verdes le han salido. ¡El olmo centenario en la colina que lame el Duero! Un musgo amarillento le mancha la corteza blanquecina al tronco carcomido y polvoriento. No será, cual los álamos cantores que guardan el camino y la ribera, habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera va trepando por él, y en sus entrañas urden sus telas grises las arañas. Antes que te derribe, olmo del Duero, con su hacha el leñador, y el carpintero te convierta en melena de campana, lanza de carro o yugo de carreta; antes que rojo en el hogar, mañana, ardas en alguna mísera caseta, al borde de un camino; antes que te descuaje un torbellino y tronche el soplo de las sierras blancas;

antes que el río hasta la mar te empuje por valles y barrancas, olmo, quiero anotar en mi cartera la gracia de tu rama verdecida.

Mi corazón espera también, hacia la luz y hacia la vida, otro milagro de la primavera.

Una noche…

Una noche de verano —estaba abierto el balcón y la puerta de mi casa— la muerte en mi casa entró. Se fue acercando a su lecho —ni siquiera me miró—, con unos dedos muy finos, algo muy tenue rompió.

Silenciosa y sin mirarme, la muerte otra vez pasó delante de mí. ¿Qué has hecho? La muerte no respondió. Mi niña quedó tranquila, dolido mi corazón, ¡Ay, lo que la muerte ha roto era un hilo entre los dos!.

Soñé

Soñé que tú me llevabas por una blanca vereda, en medio del campo verde, hacia el azul de las sierras, hacia los montes azules, una mañana serena. Sentí tu mano en la mía, tu mano de compañera,

tu voz de niña en mi oído como una campana nueva, como una campana virgen de un alba de primavera. ¡Eran tu voz y tu mano, en sueños, tan verdaderas! ... Vive, esperanza, ¡quién sabe lo que se traga la tierra!.

Allá, en las tierras altas…

Allá, en las tierras altas, por donde traza el Duero su curva de ballesta en torno a Soria, entre plomizos cerros y manchas de raídos encinares, mi corazón está vagando, en sueños... ¿No ves, Leonor, los álamos del río

con sus ramajes yertos? Mira el Moncayo azul y blanco; dame tu mano y paseemos. Por estos campos de la tierra mía, bordados de olivares polvorientos, voy caminando solo, triste, cansado, pensativo y viejo.

A José Mª Palacio

Palacio, buen amigo, ¿está la primavera vistiendo ya las ramas de los chopos del río y los caminos? En la estepa del alto Duero, Primavera tarda, ¡pero es tan bella y dulce cuando llega!... ¿Tienen los viejos olmos algunas hojas nuevas? Aún las acacias estarán desnudas y nevados los montes de las sierras.

¡Oh mole del Moncayo blanca y rosa, allá, en el cielo de Aragón, tan bella! ¿Hay zarzas florecidas entré las grises peñas, y blancas margaritas entre la fina hierba? Por esos campanarios ya habrán ido llegando las cigüeñas. Habrá trigales verdes, y mulas pardas en las sementeras, y labriegos que siembran los tardíos

Nuevas Canciones y últimos poemas

EL RECUERDO DE LEONOR.

Sobre el olivar se vio a la lechuza volar y volar. A Santa María un ramito verde volando traía. ¡Campo de Baeza, soñaré contigo cuando no te vea!

Los olivos grises, los caminos blancos. El sol ha sorbido la color del campo; y hasta tu recuerdo me lo va secando esta alma de polvo de los días malos.

EL AMOR .- GUIOMAR.

¡Sólo tu figura, como una centella blanca, en mi noche oscura! ¡Y en la tersa arena, cerca de la mar, tu carne rosa y morena, súbitamente, Guiomar! En el gris del muro, cárcel y aposento, y en un paisaje futuro con sólo tu voz y el viento; en el nácar frío

de tu zarcillo en mi boca, Guiomar, y en el calofrío de una amanecida loca; asomada al malecón que bate la mar de un sueño, y bajo el arco del ceño de mi vigilia, a traición, ¡siempre tú! Guiomar, Guiomar, mírame en ti castigado: reo de haberte creado, ya no te puedo olvidar.

De mar a mar entre los dos la guerra, más honda que la mar. En mi parterre, miro a la mar que el horizonte cierra. Tú, asomada, Guiomar, a un finisterre,

miras hacia otro mar, la mar de España que Camoens cantara, tenebrosa. Acaso a ti mi ausencia te acompaña.

A mí me duele tu recuerdo, diosa. La guerra dio al amor el tajo fuerte. Y es la total angustia de la muerte, con la sombra infecunda de la llama

y la soñada miel de amor tardío, y la flor imposible de la rama que ha sentido del hacha el corte frío.

P OESÍA DE GUERRA.

Otra vez es la noche... Es el martillo de la fiebre en las sienes bien vendadas del niño. -Madre, ¡el pájaro amarillo! ¡Las mariposas negras y moradas!

-Duerme, hijo mío. Y la manita oprime la madre junto al lecho. -¡Oh flor de fuego! ¿Quién ha de helarte, flor de sangre, dime? Hay en la pobre alcoba olor de espliego:

fuera la oronda luna que blanquea cúpula y torre a la ciudad sombría. Invisible avïón moscardonea.

-¿Duermes, oh dulce flor de sangre mía? El cristal del balcón repiquetea. -¡Oh, fría, fría, fría, fría, fría!