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Asignatura: Historia español II, Profesor: , Carrera: Filología hispánica, Universidad: US
Tipo: Apuntes
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¿Por qué volvéis a la memoria mía tristes recuerdos del placer perdido, a aumentar la ansiedad y la agonía de este desierto corazón herido? ¡Ay!, que de aquellas horas de alegría le quedó al corazón sólo un gemido, y el llanto que al dolor los ojos niegan lágrimas son de hiél que al alma anegan.
¿Dónde volaron, ¡ay! aquellas horas de juventud, de amor y de aventura, regaladas de músicas sonoras, adornadas de luz y de hermosura? Imágenes de oro bullidoras, sus alas de carmín y nieve pura, al sol de mi esperanza desplegando, posaban, ¡ay! a mi alredor cantando...
... ¡Oh Teresa! ¡Oh dolor! Lágrimas mías, ¡ah!, dónde estáis que no corréis a mares? ¿Por qué, por qué como en mejores días, no consoláis vosotras mis pesares? ¡Oh!, los que no sabéis las agonías de un corazón que penas a millares, ¡ay!, desgarraron y que ya no llora, ¡piedad tened de mi tormento ahora!...
un tono enfático o grandilocuente.
¿ Recuerdas algún otro poeta que tratase este motivo?
Mío es el mundo: como el aire libre, otros trabajan porque coma yo; todos se ablandan si doliente pido una limosna por amor de Dios. Mal revuelto y andrajoso, entre harapos del lujo sátira soy, y con mi aspecto asqueroso me vengo del poderoso y adonde va, tras él voy. Y a la hermosa que respira cien perfumes, gala, amor, la persigo hasta que mira, y me gozo cuando aspira mi punzante mal olor. Y las fiestas y el contento con mi acento turbo yo, y en la bulla y la alegría interrumpen la armonía mis harapos y mi voz:
Mostrando cuán cerca habitan el gozo y el padecer, que no hay placer sin lágrimas, ni pena
que no transpire en medio del placer. Mío es el mundo: como el aire libre, otros trabajan porque coma yo; todos se ablandan si doliente pido una limosna por amor de Dios. Y para mí no hay mañana , ni hay ayer ; olvido el bien como el mal, nada me aflige ni afana; me es igual para mañana un palacio, un hospital. Vivo ajeno de memorias, de cuidados libre estoy; busquen otros oro y glorias, yo no pienso sino en hoy. Y do quiera vayan leyes, quiten leyes, reyes den: yo soy pobre, y al mendigo, por el miedo del castigo, todos hacen siempre bien. Y un asilo donde quiera y un lecho en el hospital siempre hallaré, y un hoyo donde caiga mi cuerpo miserable al espirar.
Mío es el mundo: como el aire libre, otros trabajos porque como yo; todos se ablandan si doliente pido una limosna por amor de Dios.
estudiado?
Era más de media noche, Antiguas historias cuentan, Cuando, en sueño y en [silencio Lóbrego envuelta la tierra, Los vivos muertos parecen, Los muertos la tumba dejan. Era la hora en que acaso Temerosas voces suenan Informes, en que se [escuchan Tácitas pisadas huecas, Y pavorosas fantasmas Entre las densas tinieblas Vagan, y aúllan los perros Amedrentados al verlas;
II. En Salamanca famoso por su vida y buen talante, al atrevido estudiante le señalan entre mil; fuero le da su osadía, le disculpa su riqueza, su generosa nobleza, su hermosura varonil. Que en su arrogancia y sus [vicios, caballeresca apostura, agilidad y bravura ninguno alcanza a igualar: que hasta en sus crímenes [mismos, en su impiedad y altiveza, pone un sello de grandeza don Félix de Montemar.
Bella y más pura que el azul del cielo
con dulces ojos lánguidos y hermosos,
donde acaso el amor brilló entre el velo
del pudor que los cubre candorosos;
tímida estrella que refleja al suelo
rayos de luz brillantes y dudosos,
ángel puro de amor que amor inspira
fué la inocente y desdichada Elvira.
Romanticismo.
¿Por qué Dios piadoso, por qué llaman crimen ir en busca de la tarda muerte, cuando a uno esta vida le cansa y aflige? Cargado de penas, ¿qué pecho resiste? ¿Qué rendido viajero no quiere buscar el descanso que el cuerpo le pide?
asistente a la ejecución.
interés social?
Un pueblo entero obstruye ya las calles del tránsito. Las ventanas y balcones están coronados de espectadores sin fin, que se pisan, se apiñan, y se agrupan para devorar con la vista el último dolor del hombre.
-¿Qué espera esa multitud?- diría un extranjero que desconociese las costumbres-. ¿Es un rey el que va a pasar; ese ser coronado, que es todo un espectáculo para un pueblo? ¿Es un día solemne? ¿Es una pública festividad? ¿Qué hacen ociosos esos artesanos? ¿Qué curiosea esta nación?
-Nada de eso. Ese pueblo de hombres va a ver morir a un hombre.
-¿Dónde va?
-¿Quién es?
-¡Pobrecillo! -Merecido lo tiene.
-¡Ay!, si va muerto ya.
-¿Va sereno?
-¡Qué entero va!
He aquí las preguntas y expresiones que se oyen resonar en derredor. Numerosos piquetes de infantería y caballería esperan en torno del patíbulo. He notado que en semejante acto siempre hay alguna corrida; el terror que la situación del momento imprime en los ánimos causa la mitad del desorden; la otra mitad es obra de la tropa que va a poner orden. ¡Siempre bayonetas en todas partes! ¿Cuándo veremos una sociedad sin bayonetas? ¡No se puede vivir sin instrumentos de muerte! Esto no hace por cierto el elogio de la sociedad ni del hombre.[…]
Un tablado se levanta en un lado de la plazuela: la tablazón desnuda manifiesta que el reo no es noble. ¿Qué quiere decir un reo noble? ¿Qué quiere decir garrote vil? Quiere decir indudablemente que no hay idea positiva ni sublime que el hombre no impregne de ridiculeces.
Mientras estas reflexiones han vagado por mi imaginación, el reo ha llegado al patíbulo[…] había llegado el momento de la catástrofe; el que sólo había robado acaso a la sociedad, iba a ser muerto por ella; la sociedad también da ciento por uno: si había hecho mal matando a otro, la sociedad iba a hacer bien matándole a él. Un mal se iba a remediar con dos. El reo se sentó por fin. ¡Horrible asiento! Miré al reloj: las doce y diez minutos; el hombre vivía aún… De allí a un momento una lúgubre campanada de San Millán, semejante el estruendo de las puertas de la eternidad que se abrían, resonó por la plazuela; el hombre no existía ya; todavía no eran las doce y once minutos. “La sociedad, exclamé, estará ya satisfecha: ya ha muerto un hombre.”
Lee este fragmento de Don Álvaro o la fuerza del sino y responde a las preguntas que se formulan a continuación:
¿ crees que es exagerado?