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Asignatura: economia, Profesor: antonia sajardo, Carrera: Dret, Universidad: UV
Tipo: Apuntes
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Trabajo hecho por: Héctor Vargas Grupo: M Fecha: 03/10/
Realizaré un análisis de una película realizada por Mark Achbar, Jennifer Abbott y Joel Bakan. Se trata de un documental canadiense del 2003 que describe a la corporación multinacional moderna que hace 150 años era algo inofensivo, y nos cuenta los sucesos por los cuales ha ido evolucionando hasta obtener el dominio mundial.
Para dar inicio con el análisis del documental, es necesario empezar con una definición de lo que entendemos por “Corporación”. Según nos cuenta el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, una corporación es “una organización
compuesta por personas que, como miembros de ella, la gobiernan.” Es un significado que no genera la más mínima preocupación, así que vamos a la siguiente acepción; “Empresa, normalmente de grandes dimensiones, en especial si agrupa a otras menores” ¿A que tampoco nos preocupa? Pero, ¿Qué pasa si te digo que eso que parece tan simple e inofensivo es algo sumamente colosal que nos controla y dirige a su antojo? Se trata de una institución psicópata que tiene más poder que muchos países, que la religión y que cualquier otra organización en el mundo, y que, además, no podemos hacer nada para evitarlo. ¿Ahora suena preocupante?
Las corporaciones son empresas de dimensiones gigantescas con un gran poder. Son una gran máquina de generar riquezas, pero a pesar de ello, también generan muchos daños, muchos de los cuales ni siquiera podemos ver. Sin embargo, a pesar de los daños que causa, las corporaciones son una parte esencial de la sociedad en la que vivimos, sin ella habría muchas pérdidas. Funcionan como una unidad familiar, como un equipo deportivo o como un sistema de engranajes; sus integrantes trabajan entre sí con el fin de conseguir los mejores resultados. Y es ahí donde radica el principal problema, trabajan para conseguir los mejores resultados, pero lo hacen de una forma insensible, es decir, no les importa en lo más mínimo cómo conseguir dichos resultados, el caso es que deben hacerlo a toda costa, inclusive si hay vidas humanas de por medio. Una analogía perfecta sería el caso de una quimera famélica, un monstruo mitológico compuesto de distintos animales que devorará todo a su paso con tal de saciar su hambre. Se trata de una gran máquina, feroz y sedienta.
Pero realmente, fuera de su tono peyorativo, de su definición de diccionario… ¿Qué es realmente una corporación? Ya hemos explicado que es un conjunto de personas con un único objetivo, la obtención de beneficios, de resultados positivos para la empresa, pero eso no es suficiente para definirlo, y por ello vamos a ir un poco más atrás para poder entenderlo mejor. Las corporaciones nacen en la era industrial, durante el siglo XVIII, cuando se puso el esfuerzo en conseguir mayor cantidad de beneficios por hora de mano de obra. Desde esa época hasta nuestros días sigue siendo igual, solo que hemos cambiado el carbón por procesadores para nuestros smartphones , portátiles o Ipads. Legalmente solo se trata de un conjunto de personas con una determinada función. Sin
características de dicha personalidad. Dicho esto, tomaremos el papel de psiquiatra, y analizaremos las conductas sociópatas que presentan las corporaciones.
En un primer lugar, observamos que las corporaciones carecen enormemente de empatía, sienten brutal indiferencia. Esto lo podemos ver en los daños severos a sus trabajadores, a aquellos que les producen las ganancias y las materias con las que comercian, son su fuente de ingresos pero aun así no les interesa, solo ven el producto final y a cuánto lo pueden vender. Explotan a sus empleados y los mantienen en condiciones laborales paupérrimas y deplorables, incapaces de darles siquiera un lugar de trabajo digno y muchísimo menos se preocupan por la seguridad de sus asalariados, (por decir algo porque no sé si 74 céntimos el día se puede llamar salario).
Dentro de la personalidad psicópata, encontramos que el individuo rápidamente pierde el interés cuando su víctima no le provoca ningún placer o beneficio; pues esto mismo pasa con las corporaciones. Cuando las personas desesperadas que son capaces de trabajar por una miseria con tal de llevar un cuenco de arroz a su familia pierden parte importante de esa desesperación, elevan su nivel de vida, y por tanto la corporación pierde su interés porque ya no podrá explotarles como les gustaría, y por ende no ganará tantos beneficios.
Nos engañan (aunque no sé si es engañar cuando sabemos todo esto y compramos muchas marcas que prácticamente esclavizan a las personas) con mercadotécnica y trucos publicitarios para comprar, nos mienten y nos hacen comprar sus productos. Esto en la personalidad del psicópata es algo usual, pues el individuo se vale del engaño y la mentira para conseguir sus propósitos. Tampoco acata las normas sociales y las leyes, pagan grandes multas, y les da lo mismo, siguen ganando beneficios, les importa poco aquello que incumplan siempre y cuando el beneficio sea mayor. Un claro ejemplo de esto es la publicidad, donde grandes empresas televisivas prefieren pagar la multa por exceder el límite de publicidad permitida porque el beneficio por tal cantidad de anuncios les genera mayores beneficios que cumpliendo la ley.
También vemos su incapacidad para sentir culpa. Generan grandes daños a la salud humana. Crean productos altamente peligrosos, vierten desechos tóxicos en cualquier lugar que puedan,
contaminan y crean productos sintéticos que a sabiendas de su insalubridad nos venden porque somos una sociedad consumista que comprará lo que nos pongan delante.
Actualmente nos encontramos en una época donde el avance médico es un gran logro para la humanidad. Sin embargo, parece haber alguien que lo combate; nos encontramos en la era con mayores tasas de cáncer en la historia humana, y gran parte de estos casos se deben a todos los productos que dichas corporaciones crean, como es el caso de la tan amigable Monsanto. Monsanto es famosa no solo por ser una de las multinacionales más importantes del mundo, o por tener su propio cuerpo armado, o por ser un gran influyente en la política actual, también es famosa por fabricar en conjunto con otra empresa, un herbicida altamente peligroso que deforestó y provocó la muerte de miles de personas, así como más de cincuenta mil defectos en los nacimientos de la población, así como un aumento masivo en el número de cáncer. A pesar de todo esto, Monsanto jamás aceptó su culpa. Como podemos poder, carecen de culpabilidad, pero eso es algo que no les importa.
Todo esto se refiere a personas, seres vivos con voz, que indefensos sufrieron las consecuencias de la inhumanidad y brutal agresión e indiferencia de las corporaciones. ¿Qué creéis que pasa con aquellos que ni siquiera tienen voz? ¿Qué pasa con los animales? No tan lejos de ser víctimas de la guerra y de agentes altamente tóxicos, son víctimas de la experimentación de esos mismos agentes. Si a nosotros nos gasean, es porque antes probaron dicho gas en ellos. Pero no todo es malo para nosotros, nuestro Shampoo liso keratina que tan brillante nos deja el cabello, es algo maravilloso. ¿O qué tal nuestra crema de manos? ¿O nuestro dentífrico? Todos inventos maravillosos. Pero no todo lo que reluce es oro. Dejando de lado que siempre hay productos dentro de lo posible, responsables con el medio, los más vendidos son aquellos que lejos de ser amigables con él, lo eliminan. Cientos de miles de animales son utilizados para experimentar con productos que luego nos venderán, porque es mucho más barato experimentar con ellos que hacer las pruebas necesarias o trabajar más tiempo en el producto, porque así sacarán antes al mercado un producto rompedor que nos dejará el esmalte brillante como perlas, o el pelo más liso que la seda. Sin embargo, esto a las corporaciones les da igual, la cara oculta de todos estos productos
Sin duda alguna. Uno de los principales problemas, y de las primeras cosas que he aprendido en clase, es que las materias primas son escazas. Vivimos en un mundo finito, un mundo con límites. ¿Por qué entonces existe esa filosofía absurda de producir cada vez más y más? Todo es limitado, nada es infinito, incluso se pone en duda la extensión que creemos infinita del universo. ¿Entonces por qué se sigue produciendo desmesuradamente? La indiferencia, la avaricia, los beneficios, la falta de empatía, el egoísmo…hay tantas respuestas.
Sin embargo, como hemos dicho antes, las corporaciones son agrupaciones de individuos que forman uno solo. Como una gran máquina con muchas piezas. Podemos pensar que dichas piezas son igual de tiranas que la institución. ¿Pero es eso realmente así? En parte. La tiranía de la institución no va ligada a los individuos que la llevan. Tenemos como ejemplo claro a uno de los más renombrados filántropos de nuestra historia, Bill Gates, quien ha donado más de la mitad de su fortuna a la beneficencia, teniendo una de las multinacionales más grandes que hayan existido jamás. Lo que haga su empresa y sus métodos de venta no quitan que esa persona se pueda permitir tener cientos de ONG’s o que ayude a millones de personas. Parecen dos mundos distintos, el filántropo y el tirano, en un mismo cuerpo. ¿Ahora hablamos de Trastorno de personalidad? Bueno, en el documental vemos como el dueño de una gran empresa ni siquiera conoce sus empresas en Asia, dice nunca haberlas visitado. ¿Esto por qué es? El dinero. Les da igual cómo o dónde se haga, el beneficio debe existir y debe ser mayor cada vez. En el documental hemos llegado a ver incluso como de una catástrofe humana, de un acto bélico horroroso, como de un capítulo amargo de nuestra historia, estos individuos pueden llegar a beneficiarse, a alegrarse de la desdicha humana, porque es su beneficio. Un claro ejemplo de esto son los bombardeos a Irak, que aumentaron el precio del barril de crudo. Y una frase que lo explica aún mejor es “El mal de la agricultura es el bien de los agricultores”, porque en la devastación hay oportunidad.
En conclusión, hemos visto cómo se comportan las corporaciones, cómo obtienen beneficios, sus métodos y su “personalidad”. Hemos visto que son individuos ante la ley y que tienen derecho, que son individuos sin sentimientos y que carecen de empatía. Sin embargo, como sociedad hemos permitido esto, y a pesar de que son una pieza fundamental en la sociedad, debemos priorizar y procurar
frenar su poder, y mejorar las condiciones no solo las laborales de todos aquellos que tienen voz y se la han quitado, sino también de aquel gran coloso llamado naturaleza, de todos aquellos seres que asesinamos día a día, pues no existe un solo sistema viviente que no esté menguando en nuestros días.