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TITULARES DE PRENSA, Apuntes de Periodismo

Asignatura: Teoria y Practica del Periodismo, Profesor: Concha Edo, Carrera: Periodismo, Universidad: UCM

Tipo: Apuntes

2015/2016

Subido el 17/11/2016

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nerea_avileo 🇪🇸

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Los titulares de prensa. Origen, objetivos y funciones 63 Funciones Los titulares son el espejismo de noticias que a veces no nos acabamos de creer —“es increíble”, decimos—, y por eso, porque no sabemos si acabarlas de creer, las comentamos en espera de que nuevos titulares renueven la impre- sión, concreten de nuevas maneras la presencia de unos hechos continuamente cambiantes que encienden nuestra imaginación y nos obligan a reflexionar so- bre ellos, a pensar. El titular es presencia no duradera de hechos cambiantes. Y así como suele decirse entre los gastrónomos que el filete “poco hecho” es más gustoso, podría decirse que el hecho “poco hecho”, incierto, tembloroso, medio crudo, es más noticia. Lo increíble es más comentable que lo consabido. Cuanta más gente interviene en dar por hecha la noticia, más noticia es. Y cuan- tas más repercusiones tiene en la imaginación de la gente y en la realidad social de los actos aquel titular, aquella noticia, más noticia será. Titular es hacer pensar a la gente si será verdad aquello que se dice que pasa y qué va a pasar como consecuencia de aquello que se dice que pasa, y que la gente, incrédula e interesada, comenta después de leer el periódico o de escuchar el noticiario de la radio o la televisión. La gracia del titular está en que la gente empiece a hablar del hecho antes de haber leído siquiera la in- formación entera que lo cuenta. El titular mueve, agita y acelera la actualidad. La función de las noticias es modificar la conciencia de la realidad, y la de los titulares, promover una conciencia común. Los titulares de prensa. Origen, objetivos y funciones LORENZO GOMIS Catedrático de Periodismo Profesor emérito de la Universidad Autónoma de Barcelona Orígenes y evolución Los primeros diarios eran semanarios y a veces ni siquiera mantenían una periodicidad estricta. El modelo tipográfico era el libro o más bien el folleto, aunque empezaron siendo una simple hoja suelta. El modelo literario era la car- ta. Los primeros diarios tendían a ser colecciones de cartas anónimas que con- taban curiosidades del extranjero. En cualquier caso, eran hojas impresas para ser leídas enteras y con calma. Pasaban de mano en mano y no perdían fácil- mente su actualidad ni tenían prisa por ser leídas. En los doscientos años largos que pasaron desde los primeros diarios has- ta la difusión generalizada de la prensa en la sociedad,.cn la segunda parte del siglo XIX, hubo en raras ocasiones momentos en que el diario sintió la necesi- dad de prorrumpir en algún grito de alarma o de horror y entonces se valió oca- sional y excepcionalmente del titular. El titular no es un simple título. Los ti- tulares son un conjunto de palabras en letra gruesa que anticipa y resume lo que se. va a contar. Cuando lo que luego hemos llamado Revolución francesa se atrevió a to- car al rey y su familia en París, el “Times” de Londres se estremeció y puso al frente de su edición unos titulares balbucientes contando que en Francia se había confinado al rey, la reina y la familia real y que había habido un intento de matar a la reina. Y cuando Lincoln sufrió un atentado en un teatro, el “New York Times” se conmovió de horror y proclamó en titulares el “terrible suce- so”: el presidente Lincoln había sufrido Jos disparos de un asesino. Eran ocasiones excepcionales. E incluso entonces los titulares no se des- plegaban a lo ancho de la página, como en el titular moderno, sino que caían alo largo de una columna, separados por filetes. La noticia se descomponía en una serie de sumarios. Pero lo más significativo es que el titular era una ex- cepción. No se le había ocurrido a nadie que pudiera haber titulares todos los días o, si a alguien se le había ocurrido, no 0só persuadir a los demás. tE PENoDIL7O Aunt Sor Los titulares de prensa, Origen, objetivos y funciones 59 nes se precisa el cuándo del acontecimiento, si fue ayer, anteayer y a qué hora; pero los titulares convierten en presente aquellas noticias para dar mayor im- presión de viveza y actualidad. Como, además, los titulares pueden leerse sin necesidad de leer el cuerpo de la información, el conjunto de titulares sugiere al lector la sensación de que aquello está pasando, que aquello forma el pre- sente. Al construir sus titulares con un verbo (acción) en tiempo presente, los me- dios presentan; esto es, convierten en presente hechos pasados, y lo hacen así para que vivan y se agiten en la conciencia de los lectores u oyentes. El hecho que presentan forma así ya parte del presente común, del que sirve de referen- cia general a unos y otros y se comenta en la conversación. La gente, en efec- to, no suele preguntar: “¿Qué ha pasado?”, sino: “¿Qué pasa?” Objetivos Los titulares revelan el objetivo del periodismo, que —contra lo que a: ve- ces se ha dado por supuesto— no coincide con el de la historia, sino que inclu- so es lo contrario de la historia. La historia pretende averiguar lo que ha pa- sado; se refiere a un período cerrado, en el que nada puede modificarse. El pe- riodismo, por el contrario, se refiere a un período abierto, en el que casi todo puede modificarse todavía y que conocemos muy poco y con imprecisiones y cambios constantes. Por eso preguntamos: “¿Qué pasa?” Y por eso lo comen- tamos con un interés, un apasionamiento y también una perplejidad que se dis- tinguen claramente de la conversación sobre el pasado. Del pasado sabemos más y, por lo general, nos interesa menos. Del presente sabemos menos, nos interesa más y nuestros actos y nuestros dichos pueden incluso, hasta cierto pun- to, modificarlo. Los titulares (ya sea impresos, radiados o televisados) configuran la ima- gen del presente como período abierto con el que podemos ponernos en con- tacto varias veces al día con sólo leer los diarios o concetar los noticiarios ra- diados o televisados que se difunden periódicamente, El presente es ese perío- do que estamos viviendo y en el que hablamos de lo que pasa indiferentes al hecho de que las noticias tengan como referencia real acontecimientos que ya se han producido, Nosotros hablamos de ellos como de algo que está ocutrien- do, que se hace presente en nuestras conversaciones, que no ha terminado y que no sabemos siguiera cómo puede terminar. Con los titulares, el periodismo trata por lo pronto de persuadirnos de que pasan cosas interesantes. Por eso los titulares tienden a presentar hechos MHa- mativos de forma llamativa. Su objeto es interesarnos, atraer nuestra atención, impresionarnos, lograr que pensemos y hablemos (“Noticia es cualquier cosa que haga hablar a la gente”, decía un periodista norteamericano del siglo pa- sado, Charles A. Dana). El que redacta titulares procura ajustarse a la reali- dad de lo que le dicen que ha ocurrido; pero lo realza sutilmente, lo dramatiza, escoge un verbo que dé toda la vibración posible a la noticia, condensa, sim- 60 Lorenzo Gomis plifica también el sujeto de la oración, y al hacerlo da más dramatismo al mis- mo anuncio de los hechos: El titular cumple un doble objetivo: anunciar y re- sumir la información que va en el cuerpo de la nota; pero, a la vez, conven- cernos de que aquello que se cuenta es interesante, Un tercer objetivo, ya apuntado de paso, cumplen igualmente los titula- res; evadirse de la misma información que resumen, cobrar vida propia, resul- tar inteligibles por sí mismos, de modo que el lector, apenas leído el titular, pueda ya contar el hecho, incorporarlo a la conversación y hacerlo presente en