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Tipo: Esquemas y mapas conceptuales
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Item Type info:eu-repo/semantics/bachelorThesis
Authors Castañeda Alvarez, Jane Ysabel; Poma Yaro, Nicanor Santiago
Publisher Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC)
Rights info:eu-repo/semantics/openAccess; Attribution- NonCommercial-ShareAlike 4.0 International
Download date 11/05/2023 10:01:
Item License http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/
Link to Item http://hdl.handle.net/10757/
Para optar el título profesional de Médico Cirujano
Castañeda Alvarez, Jane Ysabel ( 0000 - 0002 - 3785 - 3424 )
Poma Yaro, Nicanor Santiago ( 0000 - 0003 - 1107 - 2133 )
ASESOR(ES)
Herrera Añazco, Percy Alberto ( 0000 - 0003 - 0282 - 6634 )
Mougenot, Benoit ( 0000 - 0001 - 5956 - 7659 )
Lima, 14 de junio de 20 22
Agradecemos a nuestros asesores Percy Herrera y Benoit Mougenot, por todo su tiempo y apoyo
en la realización de este trabajo.
Un sincero agradecimiento al INEI y a la comunidad LGBTI del Perú, sin ellos no sería posible
realizar esta investigación.
Nuestro sincero agradecimiento a la doctora Elisa Bertha Velazquez Rodriguez, quien nos brindó
su apoyo y experiencia para el abordaje de puntos clave en cuanto a la orientación sexual e
identidad de género.
Resumen
Introducción. La expresión de la orientación sexual y la identidad de género puede afectar la salud
mental en la comunidad de lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales del Perú.
Materiales y métodos. Estudio observacional, analítico transversal y retrospectivo que utilizó
como fuente secundaria la Primera Encuesta Virtual en población LGBTI, realizada por el Instituto
Nacional de Estadística e Informática. Se obtuvieron razones de prevalencia (RP) e intervalos de
confianza al 95% (IC 95%) mediante regresión de Poisson. Resultados. 11 345 personas fueron
elegibles para el estudio. La mediana de edad de los participantes fue de 25 años (RIC: 21-30). El
4 3,20% de personas indicaron ser gays, el 22,45% lesbianas y el 26,03% bisexuales. Se encontró
una asociación significativa entre la expresión de la orientación sexual y/o identidad de género y
la salud mental (RP:0.83, IC:0, 76 - 0 ,90, p<0,001). Conclusiones. La población que expresó su
orientación sexual y/o identidad de género tuvo 17 % menos probabilidad de presentar problemas
de salud mental en los últimos 12 meses.
Palabras clave: Depresión, ansiedad, orientación sexual, identidad de género, personas LGBT.
Tabla 1. Características sociodemográficas de la población LGBTI en el Perú
Tabla 2. Características de la población LGBTI en el Perú en relación con su orientación sexual
y/o identidad de género
Tabla 3. Análisis Bivariado de acuerdo con el reporte de problemas de salud mental
A pesar de que los datos demográficos de la comunidad de lesbianas, gays, bisexuales, transexuales
e intersexuales (LGBTI) son incompletos (1), se calcula que en países occidentales, alrededor del
0 ,5% de los hombres y 1% de las mujeres se identifican como bisexuales y el 2% de hombres y el
0 ,5% de las mujeres, como completamente homosexuales (2). En el 2017 en Perú, un estudio en
la comunidad LGBTI, encontró que el 35,2% manifestó ser gay, el 27,4% bisexual y el 21,4%
lesbiana. Así mismo, el 83,8% se identificó como no trans, el 7,5% como persona de género no
binario, 3% como trans masculino y 2% como trans femenino (3). Para el año 2020, el 8% de
peruanos mayores de 18 años consideró ser no heterosexual (4).
Al nacer, a cada individuo se le asigna un sexo en base a los cromosomas sexuales, anatomía
genital o niveles hormonales (5). El género, por otro lado, está determinado por las características
de conducta o aspectos psicológicos asociados con el sexo y que pueden variar con el tiempo y la
cultura (6). La identidad de género se refiere a la forma en que uno se siente o piensa sobre su
género (7), puede o no corresponder al sexo y es independiente de la orientación sexual (8), que
se refiere a la atracción, deseo o afecto emocional, físico, romántico, sexual y espiritual por otro
individuo (8). La revelación de la identidad sexual es el proceso de comunicar y expresar la
atracción por el mismo sexo, comúnmente conocida como “salir del closet” (9). La expresión de
género se refiere a las señales o formas externas en las que una persona expresa su género (5), es
decir, como manifiesta su sentir como femenino, masculino, ninguno o ambos mediante su
comportamiento (6).
La comunidad LGBTI tiene que lidiar con la discriminación debido a que se ve estigmatizada,
penalizada y se enfrenta a restricciones en la expresión de su diversidad sexual y de género
(10,11). La concepción de que expresiones o identidades no normativas son peligrosas, o que
significan una amenaza para el orden moral y público, así como la discriminación e intolerancia,
perpetúan la violencia contra esta comunidad (12,13). Así, algunos mantienen parte de su vida
privada en secreto y reprimen su orientación sexual o su identidad de género (14–17), lo cual
representa una fuente importante de estrés para esta comunidad (18). Esto es relevante pues según
la teoría del estrés de las minorías de Meyer, la exposición crónica a estos estresores puede ser
responsable de un mayor riesgo a problemas de salud mental en esta comunidad. (19)
A pesar de que la información sobre la salud mental de la población de lesbianas, gays y bisexuales
(LGB) es inconclusa (20); diversos estudios en Inglaterra, Estados Unidos y Nueva Zelanda,
muestran más prevalencia de problemas de salud mental en las personas LGBTI que en
heterosexuales, tales como depresión, ansiedad, pensamientos e intentos de suicidio, trastorno
obsesivo compulsivo, entre otros (19–23). Por ejemplo, se evidenció que la prevalencia de
depresión y ansiedad fue 1,5 veces mayor en personas LGB que en heterosexuales (20). De igual
forma en Perú, algunas investigaciones también sugieren problemas de salud mental en esta
población. Un estudio mostró que más de la mitad de la comunidad LGBTI presentó problemas de
salud mental como ansiedad y depresión (3). Una investigación encontró que el ser de género no
binario se asoció con más problemas de salud mental en comparación con la población no
transexual, y que ser bisexual se asoció con más problemas de salud mental en comparación con
las personas gay (24), los autores encontraron que los factores asociados a estos problemas fueron
el sexo femenino, no tener pareja y no contar con trabajo (24). Otra investigación encontró que la
ansiedad, la baja autoestima y la depresión fueron los problemas de salud mental más frecuentes,
seguidamente se encontró al trastorno bipolar, el trastorno de estrés post traumático, trastorno
límite de la personalidad y al consumo de sustancias (25). Adicionalmente, una investigación
reportó que la prevalencia de ansiedad y/o depresión en la población LGBTI peruana fue del 23.8%
(26).
La expresión de la identidad sexual puede tener efectos tanto positivos como negativos para la
salud mental (27), al contribuir a disminuir el estrés de ocultar su orientación sexual o exponer a
la persona a ser objeto de prejuicios y discriminación (28). Los resultados de los estudios son
discrepante. Aunque existen investigaciones que muestran que aquellos que expresan su
orientación sexual presentan menos problemas de salud mental (9,29,30), otros encontraron lo
contrario (31–33). Aunque estas diferencias pueden explicarse por las distintas maneras en que se
estudia la expresión de la orientación sexual y la salud mental; existen factores sociodemográficos
y psicológicos (32,34) que hacen que estos resultados no sean extrapolables a nuestro país. En
efecto, en Perú la discriminación puede llegar al 75% de la comunidad de lesbianas, gays,
no permitió obtener datos de las proporciones requeridas. De esta manera, se calculó con la
prevalencia de problemas de salud mental en la población que expresaba su orientación sexual y/o
identidad de género (26,27%) y la prevalencia en la población que no la expresaba (20%). Se
utilizó el paquete de software estadístico Epidat v4.2 (Sergas, Xunta de Galicia, España) y se
obtuvo una potencia estadística del 100 % con un nivel de confianza del 95%.
2.3 Variables
La variable independiente fue la expresión de la orientación y/o identidad de género que se
determinó mediante la pregunta p116 de la encuesta (¿Usted expresa sin temor su orientación
sexual y/o identidad de género?). Esta variable se nombró como “Expresión de la orientación
sexual y/o identidad de género” y se le asignaron dos categorías, “Si” y “No”.
La variable dependiente fue la salud mental que se determinó mediante la pregunta p105_3 (¿En
los últimos 12 meses tuvo algún problema de salud como: Depresión o Ansiedad?). Esta variable
se nombró como “Problemas de salud mental” y se le asignaron dos categorías, “Si” y “No”.
Adicionalmente se incluyó a las siguientes variables de control: Edad, lugar de nacimiento, lugar
de procedencia, educación, empleo, etnicidad, discapacidad, seguro, sexo, orientación sexual,
identidad de género; respeto, aceptación e integración familiar, pareja(s) y discriminación y/o
violencia. La variable edad se determinó mediante el ítem 05 (Edad) en años. La variable lugar de
nacimiento se determinó mediante el ítem 07 (Lugar de nacimiento) y se categorizó en dos grupos:
“Lima” y “Otros”. La variable lugar de procedencia se determinó mediante el ítem 10 (Ubicación
geográfica de su vivienda) y se categorizó en dos grupos: “Lima” y “Otros”. La variable educación
se determinó mediante la pregunta p101 (¿Cúal es el último nivel de estudios alcanzado?) y se
categorizó en seis grupos: “Sin nivel educativo”, “Inicial”, “Primaria”, “Secundaria”, “Superior”
y “Postgrado”. La variable empleo se determinó mediante la pregunta p125 (La semana pasada
¿Trabajó al menos una hora por algún pago en dinero o especie?) y se le asignaron dos categorías:
“Si” y “No”. La variable etnicidad se determinó mediante la pregunta p136 (Por sus costumbres y
sus antepasados ¿Ud. Siente o se considera?) y se categorizó en tres grupos: “blancos”, “mestizos”
y “minorías étnicas”. La variable discapacidad se determinó mediante la pregunta p124 (¿Tiene
usted alguna discapacidad o dificultad permanente, que le impida desarrollar normalmente sus
actividades diarias, igual que las demás personas?) y se le asignaron dos categorías: “Si” y “No”.
La variable seguro se determinó mediante la pregunta p104 (Ud. Se encuentra afiliado a algún tipo
de seguro de salud) y se le asignaron dos categorías “Si” y “No”.
La variable sexo se determinó mediante la pregunta p112: (Con qué sexo fue registrado(a) al nacer)
y se le asignaron dos categorías: “Femenino” y “ Masculino”. La variable orientación sexual se
determinó mediante la pregunta p113 (De acuerdo a su orientación sexual ¿Usted actualmente se
considera:), se eliminaron a aquellos participantes que refirieron ser heterosexuales y se le asignó
a la variable seis categorías: “Gay”, “Lesbiana”, “Bisexual”, “Pansexual”, “Asexual” y “Otros”.
La variable identidad de género se determinó mediante la pregunta p114 (De acuerdo a su identidad
de género ¿Usted se considera: (Marque solo una alternativa de respuesta)) y se le asignaron cinco
categorías: “Trans femenina”, “Trans masculino”, “Persona de género no binario”, “No trans”,
“Otro”. La variable respeto aceptación e integración familiar se determinó mediante la pregunta
p119_6: “Al conocer su orientación sexual/ identidad de género, sus familiares (¿Le respetaron,
aceptaron e integraron?) y se le asignaron dos categorías: “Si” y “No”. La variable pareja(s) se
determinó mediante la pregunta p122: “Actualmente con relación a su vida en pareja, ¿Usted se
encuentra:”) y se le asignaron cuatro categorías: “Sin pareja”, “Con parea” y “Con más de una
pareja”. Por último, la variable discriminación y/o violencia se determinó mediante la pregunta
p201 (¿Alguna vez ha sufrido de discriminación y/o violencia?) y se le asignaron dos categorías:
“Si” y “No”.
2.4 Análisis estadístico
Para el análisis, se descargó la base de datos de la encuesta en formato SPSS a partir de la
plataforma web del INEI y se analizó con el programa STATA en su versión 17 .0 ® (StataCorp
LP, TX, USA). Las variables categóricas se describieron mediante frecuencias absolutas y
porcentajes. En cuanto a la variable edad, para evaluar su normalidad se usó el test de Shapiro-
Wilk y para evaluar su homogeneidad se utilizó el test de Levene. Debido a que la variable edad
no tuvo una distribución normal, se describió con mediana y rango intercuartílico. La relación de
participantes procedían de la región Lima (69,40%), contaban con educación superior universitaria
(77,17%), y refirieron no presentar discapacidad (96, 90 %) (Tabla 1).
Al 53,11% de la población de estudio se les asignó el sexo masculino al nacer. En cuanto a la
orientación sexual, el 43,20% refirió ser gay, el 22,45% lesbiana y el 26,03% bisexual. En relación
con la identidad de género, el 88,36% se identificó como no trans, el 7,32% como género no
binario, el 2, 06 % como trans femenina, el 2,12% como trans masculino y el 0 , 13 % se identificó
en otra categoría. Con respecto a la expresión de la orientación sexual y/o identidad de género, el
58 ,59% no expresó sin temor su orientación sexual y/o identidad de género y el 23,46% refirió
haber presentado algún problema de salud mental en los últimos 12 meses. (Tabla 2)
3.2 Análisis Bivariado de acuerdo con la presencia o no de problemas de salud mental
La mediana de la edad en las personas que no reportaron problemas de salud mental fue 25 (RIC:
22 - 30 y la mediana de la edad en las personas que reportaron problemas de salud mental fue 23
(RIC: 20-28), p<0,001. Las personas que no expresan su orientación sexual y/o identidad de género
presentaron mayor prevalencia de problemas de salud mental que aquellas que sí la expresan
(p<0,001). Aquellos que no refirieron respeto, aceptación e integración familiar presentaron mayor
prevalencia de problemas de salud mental que aquellos que refirieron respeto, aceptación e
integración familiar (p<0,001). Así también, se encontró que aquellos que fueron discriminados
presentaron mayor prevalencia de problemas de salud mental que aquellos que no fueron
discriminados (p<0,001). Del mismo modo, se encontró que las personas asignadas con el sexo
femenino al nacer presentaron mayor prevalencia de problemas de salud mental que las personas
asignadas con el sexo masculino al nacer (p<0,001). Las otras variables significativas en el análisis
bivariado se muestran en la Tabla 3.
3.3 Asociación entre la expresión de la orientación sexual y/o identidad de género y la salud mental
En el modelo crudo, se encontró una asociación estadísticamente significativa entre la expresión
de la orientación sexual y/o identidad de género y los problemas de salud mental. Aquellos que
expresaron sin temor su orientación sexual y/o identidad de género tuvieron 24% menos
probabilidad de presentar problemas de salud mental en los últimos 12 meses (RP: 0,76, IC: 0, 71 -
0 ,82, p<0,001). En el primer modelo ajustado, la asociación inicial se mantuvo y fue
estadísticamente significativa; en este caso, aquellos que expresaron sin temor su orientación
sexual y/o identidad de género tuvieron 2 1 % menos probabilidad de presentar problemas de salud
mental en los últimos 12 meses (RPa: 0 , 7 9, IC: 0, 74 – 0 , 85 , p<0,001). Así mismo, en el segundo
modelo ajustado, la asociación se mantuvo y fue también estadísticamente significativa; de esta
manera, se encontró que aquellos que expresaron sin temor su orientación sexual y/o identidad de
género tuvieron 17 % menos probabilidad de presentar problemas de salud mental en los últimos
12 meses (RPa: 0 , 8 3, IC: 0,76-0.90, p < 0,001). En un análisis adicional, no se encontró
colinealidad entre los datos. (Tabla 4)
de género no estaba relacionada con la depresión (41). En Países Bajos, se encontró que, en
personas LGB, el grado de expresión de la orientación sexual no se relacionó significativamente
con la salud mental (42). Finalmente, un estudio alemán en hombres gay, encontró que la
divulgación de la orientación sexual no tuvo un efecto relevante sobre la salud mental (43).
Estos resultados difieren de los nuestros por diversos aspectos. En algunos casos se usaron
diferentes cuestionarios para evaluar la expresión de la orientación sexual (29,32,40,42,43) o la
expresión de la identidad de género (41). Así mismo, en algunos estudios solo se incluyó a la
población asignada con el sexo masculino al nacer (29,40,43), se incluyó solo a transgéneros (41),
o a una población de mayor edad (41). De igual forma, a diferencia de otros estudios, esta
investigación no dividió a la población de acuerdo al sexo (32,42). Otro aspecto importante que
diferencia este estudio de los anteriores, es la manera en que se definió la variable de exposición.
Esta fue entendida en la mayoría de los estudios como la divulgación de la orientación sexual
(32,38,40,42,43) y en otros como la divulgación de la identidad de género (41). Por el contrario,
en nuestra investigación, se preguntó de manera conjunta sobre la “expresión sin temor de la
orientación sexual y/o identidad de género”. Además, no se tiene la certeza de que la “expresión
sin temor” tal como se preguntó en la encuesta, se ajuste únicamente a los términos de divulgación.
La comunidad LGBTI está expuesta a múltiples estresores, lo cual la hace vulnerable a presentar
problemas de salud mental (40) y diversas investigaciones han encontrado asociaciones
contradictorias entre la expresión de la identidad sexual y la salud mental (32). No obstante,
nuestro estudio que se basa en la comprensión subjetiva de la expresión libre de la orientación
sexual y/o identidad de género de la comunidad LGBTI peruana, muestra que el temor a la libre
expresión de la orientación sexual y/o identidad de género puede llevar al individuo a privarse de
beneficios para su salud mental.
Esto puede deberse a que, los miembros de la comunidad LGBTI que tienen miedo a ser
estigmatizados o violentados por a expresar su orientación sexual y/o identidad de género (40),
sufren de estrés y ansiedad al estar pendientes de su comportamiento y de la percepción que su
entorno tiene de ellos (18,44). Este miedo a expresar libremente su orientación sexual y/o identidad
de género, tiene su origen en la alta discriminación percibida por la comunidad LGTB (14). En
Perú, se reporta que la discriminación afecta a más del 60% de esta comunidad (3,25,45), a
diferencia de otros países donde puede afectar a un 33%. (46). En ese sentido, un estudio peruano
encontró que los participantes LGBTI que fueron discriminados, tuvieron 10% más probabilidad
de presentar problemas de salud mental (47).
Cuando la comunidad LGBTI internaliza las actitudes negativas, creencias y estereotipos
asociados con identidades y expresiones de género no normativas (heterosexismo internalizado),
se genera una fuente de estrés crónico que se asocia a resultados negativos para la salud mental
relacionada con su autoaceptación (19,41,48). Por otro lado, aquellos que expresan libremente su
orientación sexual o identidad de género podrían presentar una disminución del estrés y una mejora
de su autoestima (37,41). En ese sentido, la divulgación de una identidad estigmatizada, como la
no heteronormativa, puede proporcionar acceso a recursos de afrontamiento y mejorar el
heterosexismo internalizado (41). Otro aspecto que indirectamente podría explicar nuestros
resultados es que la población de estudio fue, en su mayoría, captada gracias a organizaciones
LGBTI. Esto podría significar que estas personas cuentan con un grupo de soporte y esto influye
de manera positiva en su salud mental al reducir los factores de riesgo potenciales a los que se
exponen al expresar su orientación sexual o identidad de género (9).
Una limitación importante del presente estudio es que debido al diseño y a la forma de recolección
de datos, no consideramos apropiado realizar un análisis por subgrupos de acuerdo a la orientación
sexual e identidad de género.
4.1 Implicancias en la salud pública y la práctica clínica
En Perú, un estudio mostró que el 61,9% de la comunidad LGBTI percibió prejuicio al momento
de acudir al centro de salud y ser atendidos por un personal de salud mental (25). Lo anterior,
ocasiona que el 59,4% de esta comunidad no quiera ser atendido nuevamente por un psicólogo o
psiquiatra por la mala experiencia con el personal de salud (25). Esto genera una barrera entre la
comunidad de Lesbianas, gays, trans, bisexuales, queer y otras identidades sexuales (LGBTQ+) y
el sistema de salud, que impide abordar los problemas de salud mental de esta comunidad (25).
Esto es relevante, pues a nivel mundial los trastornos de salud mental representan la segunda causa