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Reflexión Crítica: Desafío de la Sobreexplotación de Recursos Naturales en 'Home' - Prof. , Guías, Proyectos, Investigaciones de Ciencia de la administración

Una reflexión crítica sobre el vídeo 'home', donde se analiza el impacto negativo de la sobreexplotación de recursos naturales en el medio ambiente y las consecuencias para las generaciones futuras. Se abordan temas como la agricultura, la globalización, la sobreexplotación de recursos no renovables y la necesidad de la conciencia ciudadana y el uso de energías renovables. Se propone acciones individuales y colectivas para contribuir al desarrollo sostenible.

Tipo: Guías, Proyectos, Investigaciones

2014/2015

Subido el 09/12/2015

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Reflexión crítica sobre el vídeo Home
Durante los últimos 50 años hemos modificado el planeta más que todos nuestros
antecedentes juntos. La agricultura significó la primera revolución alimentaria y, hoy en día,
sigue siendo el primer oficio en el mundo, aunque convertida en una agricultura petrolera.
El hombre siempre ha buscado satisfacer sus necesidades a partir de los recursos
naturales que el planeta ofrece: agua, la tierra (para la agricultura), energías fósiles (petróleo,
carbón y gas natural), minerales y rocas extraídas del subsuelo (como el aluminio o el hierro),
la madera de los árboles… además de la energía solar. Sin embargo, la mayoría de estos
recursos no son renovables, lo que supone un grave problema de escasez y agotamiento para
las generaciones futuras.
Además, con el proceso de la globalización y el imparable progreso de la sociedad
actual, estamos explotando y acabando con nuestros recursos a un ritmo superior al que tardan
en regenerarse, como es el caso de la madera (talas abusivas de árboles), o la pesca, (riesgo de
agotamiento por sobreexplotación). Además de los recursos no renovables, como el petróleo o
el carbón, los cuales son necesarios para el desarrollo de la actividad productiva.
La sobreexplotación de estos recursos no solo pone en peligro la continuidad del proceso
productivo, sino que genera graves consecuencias medioambientales para el planeta:
disminución de placas de hielo en los casquetes polares, aumento del nivel del mar,
deforestaciones, grandes emisiones de gases contaminantes a la atmósfera, extinción de
especies a un ritmo frenético, incremento de los desastres naturales (inundaciones, sequías,
temperaturas extremas…)
Todos estos problemas medioambientales son fruto de la poca concienciación que hay
entre la población. Es nuestra deber como ciudadanos de este planeta planificar y racionar la
explotación de los recursos naturales, además de fomentar el uso de fuentes de energía
renovables como la energía eólica, la geotérmica o la mareomotriz. De este modo, nuestras
generaciones futuras podrán disfrutar del planeta del mismo modo que nosotros lo hicimos, y
evitaríamos que en el año 2050 haya 200 millones de refugiados climáticos (como vaticina el
documental).
Muchos países han iniciado proyectos para preservar sus recursos, como la apuesta por
las energías renovables, planes nacionales de reforestación y talas selectivas, o la construcción
de centrales menos contaminantes. Sin embargo, nosotros podemos colaborar a favor del
desarrollo sostenible a partir de pequeños gestos tales como depositar los recipientes de vidrio
en el contenedor verde, participar en reforestaciones o utilizar el transporte público para
reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera.
Estos propósitos pueden parecer inútiles o simplemente insignificantes, pero como
mínimo estaremos ayudando a mantener limpio el medio ambiente, y, con suerte, nuestras
acciones inspirarán a otras personas a hacer lo mismo.
En resumen, no tenemos el poder de eliminar todos los problemas medioambientales
apretando un botón, ni tampoco se puede salvar el planeta de un día para otro, pero sí que
podemos ayudar desde nuestras casas con pequeñas acciones.
Como ciudadanos del presente tenemos el deber y la obligación de dejar un mundo como
mínimo igual (y si puede ser, mejor) a nuestras futuras generaciones.
Abel Minaya Jaén
Métodos y técnicas de investigación social – Grupo DP

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Reflexión crítica sobre el vídeo Home Durante los últimos 50 años hemos modificado el planeta más que todos nuestros antecedentes juntos. La agricultura significó la primera revolución alimentaria y, hoy en día, sigue siendo el primer oficio en el mundo, aunque convertida en una agricultura petrolera.

El hombre siempre ha buscado satisfacer sus necesidades a partir de los recursos naturales que el planeta ofrece: agua, la tierra (para la agricultura), energías fósiles (petróleo, carbón y gas natural), minerales y rocas extraídas del subsuelo (como el aluminio o el hierro), la madera de los árboles… además de la energía solar. Sin embargo, la mayoría de estos recursos no son renovables, lo que supone un grave problema de escasez y agotamiento para las generaciones futuras.

Además, con el proceso de la globalización y el imparable progreso de la sociedad actual, estamos explotando y acabando con nuestros recursos a un ritmo superior al que tardan en regenerarse, como es el caso de la madera (talas abusivas de árboles), o la pesca, (riesgo de agotamiento por sobreexplotación). Además de los recursos no renovables, como el petróleo o el carbón, los cuales son necesarios para el desarrollo de la actividad productiva.

La sobreexplotación de estos recursos no solo pone en peligro la continuidad del proceso productivo, sino que genera graves consecuencias medioambientales para el planeta: disminución de placas de hielo en los casquetes polares, aumento del nivel del mar, deforestaciones, grandes emisiones de gases contaminantes a la atmósfera, extinción de especies a un ritmo frenético, incremento de los desastres naturales (inundaciones, sequías, temperaturas extremas…)

Todos estos problemas medioambientales son fruto de la poca concienciación que hay entre la población. Es nuestra deber como ciudadanos de este planeta planificar y racionar la explotación de los recursos naturales, además de fomentar el uso de fuentes de energía renovables como la energía eólica, la geotérmica o la mareomotriz. De este modo, nuestras generaciones futuras podrán disfrutar del planeta del mismo modo que nosotros lo hicimos, y evitaríamos que en el año 2050 haya 200 millones de refugiados climáticos (como vaticina el documental).

Muchos países han iniciado proyectos para preservar sus recursos, como la apuesta por las energías renovables, planes nacionales de reforestación y talas selectivas, o la construcción de centrales menos contaminantes. Sin embargo, nosotros podemos colaborar a favor del desarrollo sostenible a partir de pequeños gestos tales como depositar los recipientes de vidrio en el contenedor verde, participar en reforestaciones o utilizar el transporte público para reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera.

Estos propósitos pueden parecer inútiles o simplemente insignificantes, pero como mínimo estaremos ayudando a mantener limpio el medio ambiente, y, con suerte, nuestras acciones inspirarán a otras personas a hacer lo mismo.

En resumen, no tenemos el poder de eliminar todos los problemas medioambientales apretando un botón, ni tampoco se puede salvar el planeta de un día para otro, pero sí que podemos ayudar desde nuestras casas con pequeñas acciones.

Como ciudadanos del presente tenemos el deber y la obligación de dejar un mundo como mínimo igual (y si puede ser, mejor) a nuestras futuras generaciones.

Abel Minaya Jaén Métodos y técnicas de investigación social – Grupo DP