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Cinco años después del inicio de un movimiento en línea basado en la rabia masculina, sus efectos destructivos se han filtrado en nuestra política y en nuestra vida cotidiana. La humillación de personas relacionadas con el mundo de los videojuegos, especialmente la desarrolladora y programadora zoë quinn, desencadenó una ola de intimidación y amenazas de violencia. Las razones detrás de este movimiento están llenas de incoherencias, pero la rabia de los hombres despreciados y despojados se desató, especialmente cuando se sentían frente a un teclado. El uso de datos personales y privados para humillar a alguien en público se ha vuelto una herramienta común en línea, y el poder de la intimidación se ha redistribuido, pudiendo ahora afectar a cualquiera. Gamergate no tenía líderes y se autoorganizaba como una multitud, haciendo imposible detener las furias que desataba.
Tipo: Ejercicios
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Hace cinco años, una joven rompió con su novio y le molestó tanto que publicó en Internet unas 10 000 palabras sobre sufrimiento y autojustificación y puso en marcha un movimiento contra la mujer en la cultura de los videojuegos, el cual se denominó “Gamergate”. Unos extraños amenazaron, no solo a la joven, sino también a otras personas que acudieron en su defensa con violarlas y asesinarlas. Presionaban a las empresas que se anunciaban en sitios web y que se ponían de su parte para que retiraran los anuncios. Además, algunas lo hicieron, como Intel. Las razones que se exponen para esta humillación son múltiples e incoherentes, pero incluyen la falsa afirmación de que la desarrolladora y programadora estadounidense de videojuegos Zoë Quinn, a la que se le consideraba como el objetivo inicial, se había acostado con un periodista para asegurar una crítica favorable que había escrito de un juego de ordenador. Sin embargo, las emociones que había detrás formaban un todo coherente. Esta era la rabia contagiosa de los hombres que se sentían despreciados y despojados, salvo cuando se sentaban frente a un teclado. Elementos de este tóxico brebaje han existido desde los albores de la comunicación de masas. El uso de datos personales y privados para despellejar a alguien en público para el placer de unos desconocidos fue pionero en la prensa sensacionalista. No obstante, Gamergate reveló que el poder de la intimidación se ha redistribuido en línea, de modo que el acoso que una vez estuve reservado a las víctimas que podrían ser descritas como famosas, ahora pueden volverse contra cualquiera. El nuevo movimiento no tenía líderes y se autoorganizaba, como una multitud. Nadie podía detener las furias que desataba, mientras que los espíritus animadores podían refugiarse tras el seudónimo que ofrecían los foros, entre ellos 4chan y 8chan. Esta ira se propagó como el fuego. Los