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TRÍPTICO PENTECOSTÉS PARA ESTUDIANTES.
Tipo: Esquemas y mapas conceptuales
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Redactado por: Prof. Angelo J. Salas Delgado
Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre, si tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado, cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones, según la fe de tus siervos; por tu bondad y tu gracia, dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén.
VEN, ESPÍRITU SANTO
“Y todos fueron llenos del“Y todos fueron llenos del Espíritu Santo”Espíritu Santo”
“Y todos fueron llenos del Espíritu Santo”
«Espíritu Santo, que mi corazón esté abierto a la Palabra de Dios, que mi corazón esté abierto al bien, que mi corazón esté abierto a la belleza de Dios, todos los días».
Papa Francisco Audiencia general 15 de mayo de 2013
En sentido histórico-salvífico, sí: hay un único Pentecostés fundante, narrado en Hechos de los Apóstoles 2,1ss donde el Espíritu Santo desciende sobre los apóstoles. Este acontecimiento es irrepetible , pues inaugura de modo definitivo la misión de la Iglesia (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 731- 732).
Sin embargo, en sentido teológico y sacramental, Pentecostés se actualiza continuamente. La Iglesia enseña que el mismo Espíritu se comunica en cada época, especialmente en los sacramentos (cf. CIC, n. 739). Por ello, algunos autores hablan de un “Pentecostés permanente”, no como múltiples eventos fundacionales, sino como la prolongación de la gracia del único Pentecostés en la vida de la Iglesia.
En síntesis : uno en su origen, múltiple en su actualización.
Pentecostés es una solemnidad católica que se celebra cincuenta días después de la Pascua y conmemora la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles reunidos con María en Jerusalén. Según los Hechos de los Apóstoles, el Espíritu los llena de valentía y los impulsa a anunciar el Evangelio a todas las naciones. Por ello, se considera uno de los actos fundacionales de la Iglesia.
Litúrgicamente, es una de las principales fiestas del año cristiano y culmina el tiempo pascual. Teológicamente, manifiesta la acción vivificante de Dios que guía, santifica y envía a los creyentes a vivir y testimoniar la fe. Además, en la tradición católica, los dones del Espíritu fortalecen la vida espiritual y orientan la misión de la comunidad cristiana en el mundo.
«Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse.
Había en Jerusalén hombres piadosos, que allí residían, venidos de todas las naciones que hay bajo el cielo. Al producirse aquel ruido la gente se congregó y se llenó de estupor al oírles hablar cada uno en su propia lengua. Estupefactos y admirados decían: “¿Es que no son galileos todos estos que están hablando? Pues ¿cómo cada uno de nosotros les oímos en nuestra propia lengua nativa?”».