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Orientación Universidad
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Una versión de Otelo, Esquemas y mapas conceptuales de Lengua y Literatura

Otelo, un general moro, se casa en secreto con Desdémona, una mujer blanca. Yago, su lugarteniente, celoso y manipulador, siembra la semilla de la duda en Otelo, haciéndole creer que Desdémona le es infiel con Casio, otro oficial. Cegado por los celos, Otelo es llevado a cometer actos terribles, impulsado por las mentiras de Yago. La trama se desarrolla en un espiral de traición, celos y violencia, culminando en una tragedia que destruye a todos los involucrados.

Tipo: Esquemas y mapas conceptuales

2023/2024

Subido el 10/09/2024

ericka-nunez-4
ericka-nunez-4 🇵🇪

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Una Versión de OTELO
se
Arata *
CARLOS MARTINEZ
MORENO
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(2JLTJSSTA decir cuando se está Trente a un esfuerzo tan
desusado' en. la escena nacional como el de Arata por dar
nos una versión de. Otelo que la em presa ha sido, al fin
de cuentas, un fracaso del que poquísimo se salva. Sin em
bargo, valores más importantes del teatro que el buen empeño
de un actor están en juego; la fidelidad y el respeto debidos
a Shakespeare, por ejem plo. Y eso mismo exige deponer las
cautelas de expresión, en cuanto ellas sean al mismo tiempo
eufemismos del sentido, para situar a esta denodada y estéril
versión de Otelo en su sitio. En el sitio en que no sirve a
Shakespeare, en que caprichosam ente desm ejora sif*eternidad.
Tridos los reparos no pueden dirigirse a señalar la in
adaptación de A rata a sus ambiciosos plañes, sus infrangibies
lim itaciones -^-de físico, de condiciones escénicas, de ausencia
de mejor dirección te atral para hacer Otelo; en muchos
otros órdenes, la versión ofrecida en el A rtigas estaba des
tinada a m alograrse. Sin embargo, la crónica puede propo
nerse empezar por lo que es en cierto modo ejem plar, con
un significado de aleccionante experiencia del teatro: el case
áe A rata.
T
deliberadam ente en busca sación de Rodrigo y Yago, por
ARATA. IMPOSIBLE
OTELO
__
Arata se dispone, de tiem
po en tiempo, a h acer algo
po r el buen teatro; recurre
entonces a Pirandello, a Mo
liere. últim am ente a Shakes
peare. Pero entre esas espa
ciadas incursiones por la lite
ra tu ra te atral que puede lla
m arse así, su carrera de co
mediante incluye, en mayoría i
exageró desm añadam ente la
movilidad o la excitación
cuando una vibre ción más
asordinada pero encendida
hubiera sido preferible. El
mismo registro de su voz se
sumó para perjudicarle. Y ya
se hizo más grave el desen
cuentro del actor con el p er
sonaje con el verdadero
personaje inasible tras los
del efecto dram ático cual
quier frase que pudiera d ar la
idea del estupor de 0 "lo tra s
su crimen, la insuficiencia del
actor para el personaje era lo
único grande y respetuosa
mente patético en escena.
LA ADAPTACION DE
OTELO
Supongam os, para no ala r
gar petulantem ente esta cró
nica, que las adaptaciones en
general sean admisibles; su
pongamos que las de S hakes
pe are en particula r sean ne
cesarias «.los ingleses se han
pasado tozudam ente tratando
de demostrar lo contrario du
ran te tres siglos). Con esas
dura, de fuerza más oscura y
el ardid con qu e -ambos exci- aním ica, del que ha preferido
tan a B rabancio. Y termin a desentenderse,
antes que el original, p orque Delfina Jau ífret hace una
suprim e ei parlamento de Lu- D esdé mona contenida, corree-
dovico. Otelo (Arata) tiene e njta pero por momentos inex-
escena la últim a p alabra. presiva. Es claro- que. por
Suprim e dos personajes: e l! contraste, esta inexpresividad
Bufón y Blanca. En la escena
prim era del acto IV (seguimos
citando según el texto' origi
nal' Yago alude a Blanca, y
la adaptación recoge la frase.
Como el público nada ha sa
bido de la amante de Cassio,
la alusión se pierde, resu lta
inexplicada. * *
Repite en busca del efec
to las imprecaciones, las in
terjecciones. las frases decisi
vas. Omite doblemente la poe-
indulgencias de principio, q ue' S1« shakespeariana: p or supri-
no son sentidas, digamos al-1 algunos fragm entos en
abrum adora, los personajes de^afanes de Arata cuando con
encargo, los enterizos engen- ¡ socorrida apelación a los me-
iros de la comediografía ba- dios de expresión facial (el
lata y pintoresca, lindante con
£l sainete. Entre un P irande-
ü'o y un Moliere distanciados,
abundan las machiettas, los
personajes regionales confec
cionados p ara el actor, los
labio colgante, los ojos des-
gunas palabras sobre esta
versión de los Sres. C urotto y
Blixen Ram írez, que A rata
llevó a escena.
Se h a dicho, no sabemos
con qué fundamento, que esta
adaptación no ha recu rrido al
texto original; en todo caso,
no lo ha respetado estricta
mente. Em pieza con una ofi
ciosa aclaración (hors - texte
de que Desdém ona se despo
sa con Otelo". El sentido tea-
qu e ella se despliega y po r su
plirla otras veces, con un lé
xico surcado d e prosaísmos
invencibles.
Más grave es que ciertos
fundam entales m om entos de
la acción aparezcan .dism inui
dos u obliterados: en esta
versión Otelo no ' hiere a Y a
go, no se sabe b ien si Yago
hiere a Emilia.
Proferim os este esbozfc de
inven tario a toda otra form a
de estim ación: y agreguemos
que es posible que el público
tra! de Shakespeare procura-
mesuradam ente abiertos, la i ba no decirlo ab ruptamente,
franca expresión de cándida ¡sino d eja r que el público fue- n? hubiera apreciado espe-
y risible desinteligencía q ue | ra enterándose po r la conver-1 cirdm ente lo que La ada pta
ran bien cuadra generalm ente; ción desaprovecha.
a los personajes del teatro
buenos, torpes y simples hé-j nacional) quiso narra r las trá-
roes del lam entable teatro gicas desazones de Otelo. Aquí
nacional, variantes sin m emo
ria de una antojadiza y burda
teoría humana, que todos los
días pueden enriquecer los
autores . argentinos, . siempre
qu e e! pedido de un prim er
actor sirva de incentivo a su
don. profesional.
A esta clase de teatro sirve,
ia enorme mayoría de las ve
ces. A rata. Adapta a él sus
recursos, sus posibilidades de
expresión, hasta sus inflexio
nes de voz y su m anera de
estar en escena.
Y a xoda esa peligrosa cos-
el hom bre fam iliar y recobra
do que el público celebraba,
reconocía, estim ulaba, no era
Otelo sino el A rata de El fa
moso C arballeira o de Los
chicos- crecen o aún (conce
dámoslo) de CÍLos M uertos.
La falta de espíritu de esta
versión ~ shakespearíana se en
tonaba con estas cómodas fa
miliaridades, pedía el sitio de
devoción para el actor en su
públicos de todas las veces.
Lo cierto es q ue a pesar de
que la adaptación lo ayudaba,
De la Sociedad
Uruguaya de
Autores
La Sociedad U ruguaya de
Actores (SU A), comunica a
todos sus asociados que estan
do el Consejo Directivo dis
puesto a realizar gestiones
tendientes a la actuación de
. IV. ^ multiplicando por cinco la
tumOi e, a toda esa s em d um -j de7nanda del pañuelo, por
LOS OTROS ACTORES
Y LA D IRECCION
Las crónicas.' casi sin dis
crepancias. h an elogiado la
labor d e D aniel de A lvarado
en el papel de Yago. T al elo
gio no cabe sino m uy m enos
cabado por los reproches. Ai-
varado acredita desenvoltura,
facilidad de movimiento en
escena. Pero acaso esas mis
mas condiciones conspiran
contra su Yago:.que es dóm a
le-
elencos locales en Jos teatros : siado inconsistente, de un a
de verano, invita a su_ ssocios ¡ vedad sin pasión. És u n Yago
directores d * compañías ya de ballet, cuya perfidia quie-
organizaaas o que se organi
cen a l efecto y que deseen ac
tu ar en dichos teatro s, a pre
sen arse por escrito antes del
i och° alguna otra imprecación «w
i (-¡A trás!), por tres e l dicte-* 15 ¿el corriente a la Secre-
L ^ rio en que "se encontraba la ta ría de SUA (Casa del Tea-
pósito que en la labor, pasa
del teatro nacional a M oliere
o m ucho más acusadam en
te cuando se propone dar
nos Otelo.
Con los mismos medios es
cénicos. sin renovación -pro-
funda. no es posible colmar
esa distancia que hay, p ara
Arata, en tre lo ordinario y lo
.extraordinario de su oficio de i j
comediante. P or m ás que se¡ ¡
hable del actor proteico o í
se incida en vaguedades por
el estilo, si A rata no pone a
contribución de su intento de
dar Shakespeare m ás que su
habitual gama de recursos, j !
que es la que sirve (acaso j ¡
con ese rendido cumplim iento
que llev a a pen sar en la me
jo r causa probable y desecha
da) a Darthés y Damel o a
Toddado en adaptación de Es
cobar, la desproporción resal
ta desairadam ente. Y eso fué
lo q ue sucedió con Otelo. i
Para empezar, Arata no sa-1!
bía con mediana suficiencia j r
e l texto. En la tercera es- ¡ j
cana del primer acto (citam os}»
según el original no adap ta- ¡|
io ). su desm emoria o su « r r
Arañamiento d e ese texto eran I j
risibles; tanto que, en lugar]}
d e v olverse hacia el Dvrx y |í
su consejo, Arata se vo lvía
hacia e l apuntador, obligán
dose a las p ausas m ás-fo rza
rá s para tomar letra.
Aparte de eso, hizo un. Ote
lo sin gallardía, sin apostura
sin nervio
y
pujanza verda
deros; acaso aquí intervengan
las , lim itacion es física s de
Arata para el papeL
Se
plan
té p esad am ente en escena,
coyuntura d el m omento
fuerte ( ¡Rufianes y ram e
ras!), y a pesar de que A ra
ta balbuceaba y tartam udeaba
tro, Juan D. Jack soa 1132),
especificando elencos y reper
torio.
re ser de sofisticada sutileza
y resulta de ' transparente
pantom ima. No ha_» en esta
versión, ni po r asom o, la sen
sualidad, la concupiscencia, la
carn alidad que1 urd en el fon
do vengativo y rencoroso de
Yago. A lvarado juega sin
riesgo, en superficie repulida,
llegó a parecer saludable. Y
Blanca Tapia actúa eficaz
mente casi hasta el final; el
últim o mom ento de su perso
naje en escena la abruma, ha*
ciándola perderse.
En esto último, y en otros
aspectos de la versión, se echó
de menos una dirección escé
nica eficaz: hubo una entrada
de Yago y Otelo, que sólo de
ben entrever con incertidum
bre la retirada de Cassio,'que
fué hecha muy a destiempo.
De detalles de esa clase pa
deció la representación.
LA PRESENTACION
ESCENICA
El m ontaje de esta versión
de Otelo era ponderado por
los program as, bajo el dual
encarecim iento de que era
perfecto y difícil.
* A dmitimos lo segundo, y
agreguem os que el costoso
despliegue m aterial no com
pensó otras ausencias: la de
adecuada ubicación en la épo
ca y .el sitio, la de fidelidad.
En este últim o orden, todavía
du ra nuestra perplejidad por
un telón que, dando fondo 'a
un diálogo de Yago y Rodri
go. decía: Caín mata a su
herm ano A bel.
TEATRO FRANCES
* ? . . .1
P |N el Estudio Auditorio
subirá hov a escena
A ltitud 3200, obra de
Jnlien Luchaire sobre
la que nuestro público conoció
algunos años atrás» una: '
versión cinem atográfica fran-¿ .
cesa. En esta oportunidad se-i
rá interpretado por el Grupo L
de Teatro Independiente Tes-f ,
pis, contándose entre las pri-;
meras figuras a Angelina Pá-f
rodi. Lila Fresóla, Maruja':
Cantullo, Martha Castellanos,
Elsa V ázquez, Miss May, Ena
nq ue Guarnero, Horacio Pre- '
ve, Carlos Muñoz, Rómc>
Boni. La dirección estará a -
La Secretaría un pap el digno de mayor ho n- cargo de Pablo Bosch.
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ca LzaDOf
i81474 18 de Julio 920
y 18 de Julio 1623

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¡Descarga Una versión de Otelo y más Esquemas y mapas conceptuales en PDF de Lengua y Literatura solo en Docsity!

Una Versión de “OTELO

se

Arata *

CARLOS MARTINEZ

MORENO

(2JLTJSSTA decir —cuando se está Trente a un esfuerzo tan desusado' en. la escena nacional como el d e A ra ta por d a r nos u n a versión de. “O telo”— que la em presa h a sido, al fin de cu en tas, u n fracaso del que poquísim o se salva. Sin em bargo, valores m ás im p o rtan tes del teatro q u e el buen em peño d e u n a c to r están en juego; la fidelidad y el respeto debidos a S h ak esp eare, p o r ejem plo. Y eso m ism o exige dep o n er las cau telas de expresión, en cuanto ellas sean al m ism o tiem po eufem ism os del sentido, p ara situ a r a esta denodada y estéril v ersió n d e “O telo” en su sitio. En el sitio en que no sirv e a S h ak esp eare, en que caprichosam ente desm ejora sif*eternidad. Tridos los reparos no pueden dirigirse a se ñ a la r la in adaptación de A rata a sus am biciosos plañes, sus infrangibies lim itaciones -^-de físico, de condiciones escénicas, de ausencia de m e jo r dirección te a tra l— p a ra hacer O telo; en m uchos o tro s órdenes, la versión ofrecida en el A rtig as estaba des tin a d a a m alograrse. Sin em bargo, la crónica puede propo n erse em pezar por lo q u e es en cierto m odo ejem plar, con un significado de aleccionante experiencia del teatro : el case á e A rata.

T

d elib erad am en te — en busca sación d e R odrigo y Yago, por

ARATA. IM POSIBLE

OTELO

__

A rata se dispone, de tie m po en tiem po, a h acer algo p o r el b u en teatro; re c u rre en tonces a Pirandello, a M o liere. ú ltim am en te a S h ak es p eare. P ero e n tre esas espa ciadas incursiones por la lite r a tu r a te a tra l que puede lla m arse así, su carrera d e co m ed ian te incluye, en m ayoría i

exageró d esm añ ad am en te la m ovilidad o la excitación cuando una v ib re ción m ás asordinada pero encendida hubiera sido p referib le. El mismo registro de su voz se sum ó para p erju d icarle. Y ya se hizo m ás grave el d esen cuentro del acto r con el p e r sonaje — con el verdadero personaje inasible tras los

del efecto dram ático— cu al q u ie r frase que p u d iera d a r la idea del estu p o r de 0 ‘"lo tra s su crim en, la insuficiencia del acto r p ara el p erso n aje era lo único g ran d e y resp etu o sa m en te patético en escena.

LA ADA PTA CION DE OTELO Supongam os, p ara no a la r g ar p e tu la n te m e n te esta cró nica, q u e las adaptaciones en general sean adm isibles; s u pongam os que las d e S h ak es p e a re en p a rtic u la r sean n e cesarias «.los ingleses se h an pasado to zu d am en te tra ta n d o d e d em o strar lo contrario d u ra n te tres siglos). Con esas

d u ra, de fuerza más oscura y el a rd id con q u e -am bos ex ci- aním ica, del que ha preferido ta n a B rab an cio. Y te rm in a d esentenderse, an tes q u e el original, p o rq u e D elfin a J a u ífre t hace una su p rim e ei p arlam en to de L u - D esdé m ona contenida, corree- dovico. O telo (A rata) tie n e e n j t a p ero p o r momentos inex- escena la ú ltim a p a la b ra. p re siv a. E s claro - que. por S u p rim e dos p erso n ajes: e l! co n traste, esta inexpresividad B ufón y B lanca. E n la escena p rim e ra d e l acto IV (seguim os citando según el texto' o rig i n a l' Yago alu d e a B lan ca, y la ad ap tació n recoge la frase. Como el público n ad a h a sa b id o d e la am a n te d e Cassio, la alusión se p ierd e, resu lta in ex p licad a. * * R ep ite —en busca d e l efec to— las im precaciones, las in terjecciones. las frases decisi vas. O m ite d o b lem en te la poe- indulgencias de principio, q u e ' S1« sh a k e sp e a ria n a : p o r su p ri- no son sentidas, digam os al-1 algunos frag m en to s en

abrum adora, los personajes d e ^ a fa nes de A rata— cuando con encargo, los enterizos engen- ¡ socorrida apelación a los me- iros d e la com ediografía b a- dios de expresión facial (el la ta y pintoresca, lin d an te con £l sainete. E n tre u n P ira n d e - ü'o y u n M oliere distanciados, ab u n d an las m achiettas, los perso n ajes regionales confec cionados p a ra el actor, los

labio colgante, los ojos des-

gunas p alab ras sobre esta versión de los Sres. C urotto y B lixen R am írez, q u e A ra ta llevó a escena. Se h a dicho, no sabem os con qué fundam ento, que esta adaptación no ha recu rrid o al tex to original; en todo caso, no lo h a resp etad o e stric ta m ente. Em pieza con u n a ofi ciosa aclaración (hors - texte.» de q u e ‘D esdém ona se despo sa con O telo". El sentido tea-

q u e ella se despliega y p o r su p lirla o tras veces, con u n lé xico su rcad o d e prosaísm os invencibles. M ás g rav e es q u e ciertos fu n d am en tales m om entos de la acción ap arezcan .d ism in u i dos u ob literad o s: en esta versión O telo no ' h ie re a Y a go, n o se sa b e b ie n si Yago h iere a E m ilia. P ro ferim o s este esbozfc d e in v en tario a to d a o tra form a de estim ación: y agreguem os q u e es posible q u e e l público

tra! d e S h ak esp eare p ro cu ra- m esuradam ente abiertos, la i ba n o decirlo a b ru p ta m e n te , franca expresión de cán d id a ¡sino d e ja r q u e el público fu e- n? h u b ie ra ap reciad o espe- y risib le desinteligencía q u e | ra en terán d o se p o r la conver-1 cirdm ente lo q u e La a d a p ta ran b ien cu ad ra g e n e ra lm e n te ;

ción desaprovecha.

a los personajes del te a tro buenos, to rp es y sim ples hé- j nacional) quiso n a r r a r las trá - roes del lam en tab le te a tro gicas desazones d e O telo. A q u í nacional, v arian tes sin m em o ria d e u n a antojadiza y b urda teoría h u m an a, que todos los días p u ed en en riq u ecer los au to res. argentinos,. siem pre q u e e! pedido d e un p rim er actor sirv a d e incentivo a su don. profesional. A esta clase de teatro sirve, ia en o rm e m ayoría de las v e ces. A rata. A dapta a él sus recursos, sus posibilidades de expresión, h a sta sus inflexio nes d e voz y su m anera de e sta r en escena. Y a xoda esa peligrosa cos-

el hom bre fa m ilia r y reco b ra do que el público celebraba, reconocía, estim ulaba, no era O telo sino e l A ra ta d e “E l fa moso C a rb alleira” o de “Los chicos- crecen” o aún (conce dámoslo) de CÍL os M uertos”. La fa lta de esp íritu de esta versión ~sh ak esp earían a se en tonaba con estas cóm odas fa m iliaridades, pedía el sitio de devoción p a ra el acto r en su públicos de todas las veces. Lo cierto es q u e a p e sa r de que la adaptación lo ayudaba,

De la S ocied ad

U ruguaya d e

Autores

L a Sociedad U ru g u ay a de A ctores (SU A ), comunica a todos sus asociados que e sta n do el Consejo D irectivo dis puesto a re a liz a r gestiones tendientes a la actuación de

. IV. ^ m ultiplicando p o r cinco la tumOi e, a toda esa s e m d u m -j de7nanda d el pañuelo, por

LOS OTROS A CTO RES

Y LA D IR EC C IO N

L as cró n icas.' casi sin dis crepancias. h a n elogiado la lab o r d e D an iel d e A lv arad o en el p ap el d e Y ago. T a l elo gio no cabe sino m u y m en o s cabado p o r los rep ro ch es. A i- varado a cred ita d esen v o ltu ra, facilidad d e m ovim iento en escena. P ero acaso esas m is m as condiciones co n sp iran co n tra su Y a g o :.q u e es dóm a elencos locales en Jos te a tro s : siado inconsistente, d e u n a le - de verano, in v ita a su_ ssocios ¡ vedad sin pasión. É s u n Yago directores d * com pañías y a d e b a lle t, c u y a p e rfid ia q u ie - organizaaas o que se organi cen a l efecto y que deseen ac tu a r en dichos te a tro s , a p re i och ° alguna o tra im precación sen a rse— — p o r^ escrito^ an tes^ del« w i (-¡A trás!”), p o r tre s e l dicte-* 15 ¿e l corriente a la Secre- L ^ rio en q u e "se en co n trab a la ta ría de S U A (C asa del T ea- pósito que en la labor, pasa del te a tro nacional a M oliere o —m ucho m ás acusadam en te— cuando se propone d a r nos O telo. Con los m ism os m edios es cénicos. sin renovación -pro- fu n d a. n o es posible colm ar esa distancia q u e hay, p a ra A rata, e n tre lo ordinario y lo .ex trao rd in ario de su oficio de i j com ediante. P o r m ás que se¡ ¡ h a b le del “acto r proteico” o í se incida en vaguedades p o r el estilo, si A rata n o pone a contribución de su intento d e dar S h a k e sp e a re m ás q u e su h a b itu a l g am a de recursos, j! q u e es la que sirve (acaso j ¡ con ese ren d id o cum plim iento q u e llev a a p en sar en la m e jo r causa p robable y desecha d a ) a D arth és y D am el o a Toddado en adaptación de E s cobar, la desproporción resal ta desairad am en te. Y eso fué lo q u e sucedió con Otelo. i Para em pezar, Arata no s a - 1! bía — con m ediana suficiencia j r — e l texto. En la tercera es- ¡ j cana del prim er acto (citamos}» según e l original no adapta- ¡ | io ). su desm em oria o su « r r Arañamiento de ese texto eran I j risib les; tanto que, en lugar]} d e v o lverse hacia e l Dvrx y | í su consejo, A rata se volvía hacia e l apuntador, obligán dose a las pausas m ás-forza rá s para “tom ar letra”. A parte d e eso, hizo un. Ote lo sin gallardía, sin apostura sin nervio y pujanza verda deros; acaso aquí intervengan la s , lim itaciones físicas d e A rata para e l papeL Se plan té pesadam ente en escena,

coyuntura d el “m o m e n t o fu e rte ” (“ ¡R ufianes y ram e ras!”), y a p esar de q u e A ra ta balbuceaba y ta rtam u d eab a

tro, Ju a n D. Jack so a 1132), especificando elencos y re p e r torio.

re se r d e sofisticada su tileza y resu lta d e ' tra n sp a re n te pantom im a. No ha_» en esta versión, n i p o r asom o, la sen su alid ad , la concupiscencia, la c arn alid ad q u e 1 u rd e n e l fon do vengativo y ren co ro so d e Yago. A lv arad o ju e g a sin riesgo, en su p e rfic ie rep u lid a,

llegó a p arecer saludable. Y B lanca T apia actúa eficaz m en te casi h asta el final; el últim o m om ento de su perso n a je en escena la abruma, ha* ciándola perderse. E n esto últim o, y en otros aspectos de la versión, se echó de m enos u n a dirección escé nica eficaz: hubo una entrada d e Y ago y Otelo, que sólo de ben e n tre v e r con incertidum b re la re tira d a de Cassio,'que fu é h echa m uy a destiempo. D e d etalles de esa clase pa deció la representación.

LA PRESENTACION ESCENICA

E l m o n taje de esta versión d e O telo e ra ponderado por los program as, bajo el dual encarecim iento de que era “p erfecto y difícil”.

  • A dm itim os lo segundo, y agreguem os que el costoso d esp lieg u e m aterial no com pensó o tra s ausencias: la de ad ecu ad a ubicación en la épo ca y .el sitio, la de fidelidad. E n este últim o orden, todavía d u ra n u e stra perplejidad por un teló n que, dando fondo 'a u n diálogo d e Yago y Rodri go. decía: “ C aín m ata a su h erm an o A b el”.

TEATRO FRANCES *? • ...

P |N el Estudio Auditorio subirá hov a escena

- “A ltitud 3200”, obra de Jnlien Luchaire sobre la que nuestro público conoció • algunos a ñ o s atrás» una: ' versión cinematográfica fran-¿. cesa. En esta oportunidad se-i rá interpretado por el Grupo L de Teatro Independiente “Tes-f , pis”, contándose entre las pri-; m eras figuras a Angelina Pá-f rodi. Lila Fresóla, Maruja': C antullo, Martha Castellanos, Elsa Vázquez, Miss May, Ena nque Guarnero, Horacio Pre- ' ve, Carlos Muñoz, Rómc> Boni. La dirección estará a - La S ecretaría u n p a p e l digno d e m ay o r h o n - carg o de Pablo Bosch.

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18 d e J u l i o 920

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