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Otelo, un general moro, se casa en secreto con Desdémona, una mujer blanca. Yago, su lugarteniente, celoso y manipulador, siembra la semilla de la duda en Otelo, haciéndole creer que Desdémona le es infiel con Casio, otro oficial. Cegado por los celos, Otelo es llevado a cometer actos terribles, impulsado por las mentiras de Yago. La trama se desarrolla en un espiral de traición, celos y violencia, culminando en una tragedia que destruye a todos los involucrados.
Tipo: Esquemas y mapas conceptuales
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(2JLTJSSTA decir —cuando se está Trente a un esfuerzo tan desusado' en. la escena nacional como el d e A ra ta por d a r nos u n a versión de. “O telo”— que la em presa h a sido, al fin de cu en tas, u n fracaso del que poquísim o se salva. Sin em bargo, valores m ás im p o rtan tes del teatro q u e el buen em peño d e u n a c to r están en juego; la fidelidad y el respeto debidos a S h ak esp eare, p o r ejem plo. Y eso m ism o exige dep o n er las cau telas de expresión, en cuanto ellas sean al m ism o tiem po eufem ism os del sentido, p ara situ a r a esta denodada y estéril v ersió n d e “O telo” en su sitio. En el sitio en que no sirv e a S h ak esp eare, en que caprichosam ente desm ejora sif*eternidad. Tridos los reparos no pueden dirigirse a se ñ a la r la in adaptación de A rata a sus am biciosos plañes, sus infrangibies lim itaciones -^-de físico, de condiciones escénicas, de ausencia de m e jo r dirección te a tra l— p a ra hacer O telo; en m uchos o tro s órdenes, la versión ofrecida en el A rtig as estaba des tin a d a a m alograrse. Sin em bargo, la crónica puede propo n erse em pezar por lo q u e es en cierto m odo ejem plar, con un significado de aleccionante experiencia del teatro : el case á e A rata.
d elib erad am en te — en busca sación d e R odrigo y Yago, por
__
A rata se dispone, de tie m po en tiem po, a h acer algo p o r el b u en teatro; re c u rre en tonces a Pirandello, a M o liere. ú ltim am en te a S h ak es p eare. P ero e n tre esas espa ciadas incursiones por la lite r a tu r a te a tra l que puede lla m arse así, su carrera d e co m ed ian te incluye, en m ayoría i
exageró d esm añ ad am en te la m ovilidad o la excitación cuando una v ib re ción m ás asordinada pero encendida hubiera sido p referib le. El mismo registro de su voz se sum ó para p erju d icarle. Y ya se hizo m ás grave el d esen cuentro del acto r con el p e r sonaje — con el verdadero personaje inasible tras los
del efecto dram ático— cu al q u ie r frase que p u d iera d a r la idea del estu p o r de 0 ‘"lo tra s su crim en, la insuficiencia del acto r p ara el p erso n aje era lo único g ran d e y resp etu o sa m en te patético en escena.
LA ADA PTA CION DE OTELO Supongam os, p ara no a la r g ar p e tu la n te m e n te esta cró nica, q u e las adaptaciones en general sean adm isibles; s u pongam os que las d e S h ak es p e a re en p a rtic u la r sean n e cesarias «.los ingleses se h an pasado to zu d am en te tra ta n d o d e d em o strar lo contrario d u ra n te tres siglos). Con esas
d u ra, de fuerza más oscura y el a rd id con q u e -am bos ex ci- aním ica, del que ha preferido ta n a B rab an cio. Y te rm in a d esentenderse, an tes q u e el original, p o rq u e D elfin a J a u ífre t hace una su p rim e ei p arlam en to de L u - D esdé m ona contenida, corree- dovico. O telo (A rata) tie n e e n j t a p ero p o r momentos inex- escena la ú ltim a p a la b ra. p re siv a. E s claro - que. por S u p rim e dos p erso n ajes: e l! co n traste, esta inexpresividad B ufón y B lanca. E n la escena p rim e ra d e l acto IV (seguim os citando según el texto' o rig i n a l' Yago alu d e a B lan ca, y la ad ap tació n recoge la frase. Como el público n ad a h a sa b id o d e la am a n te d e Cassio, la alusión se p ierd e, resu lta in ex p licad a. * * R ep ite —en busca d e l efec to— las im precaciones, las in terjecciones. las frases decisi vas. O m ite d o b lem en te la poe- indulgencias de principio, q u e ' S1« sh a k e sp e a ria n a : p o r su p ri- no son sentidas, digam os al-1 algunos frag m en to s en
abrum adora, los personajes d e ^ a fa nes de A rata— cuando con encargo, los enterizos engen- ¡ socorrida apelación a los me- iros d e la com ediografía b a- dios de expresión facial (el la ta y pintoresca, lin d an te con £l sainete. E n tre u n P ira n d e - ü'o y u n M oliere distanciados, ab u n d an las m achiettas, los perso n ajes regionales confec cionados p a ra el actor, los
labio colgante, los ojos des-
gunas p alab ras sobre esta versión de los Sres. C urotto y B lixen R am írez, q u e A ra ta llevó a escena. Se h a dicho, no sabem os con qué fundam ento, que esta adaptación no ha recu rrid o al tex to original; en todo caso, no lo h a resp etad o e stric ta m ente. Em pieza con u n a ofi ciosa aclaración (hors - texte.» de q u e ‘D esdém ona se despo sa con O telo". El sentido tea-
q u e ella se despliega y p o r su p lirla o tras veces, con u n lé xico su rcad o d e prosaísm os invencibles. M ás g rav e es q u e ciertos fu n d am en tales m om entos de la acción ap arezcan .d ism in u i dos u ob literad o s: en esta versión O telo no ' h ie re a Y a go, n o se sa b e b ie n si Yago h iere a E m ilia. P ro ferim o s este esbozfc d e in v en tario a to d a o tra form a de estim ación: y agreguem os q u e es posible q u e e l público
tra! d e S h ak esp eare p ro cu ra- m esuradam ente abiertos, la i ba n o decirlo a b ru p ta m e n te , franca expresión de cán d id a ¡sino d e ja r q u e el público fu e- n? h u b ie ra ap reciad o espe- y risib le desinteligencía q u e | ra en terán d o se p o r la conver-1 cirdm ente lo q u e La a d a p ta ran b ien cu ad ra g e n e ra lm e n te ;
ción desaprovecha.
a los personajes del te a tro buenos, to rp es y sim ples hé- j nacional) quiso n a r r a r las trá - roes del lam en tab le te a tro gicas desazones d e O telo. A q u í nacional, v arian tes sin m em o ria d e u n a antojadiza y b urda teoría h u m an a, que todos los días p u ed en en riq u ecer los au to res. argentinos,. siem pre q u e e! pedido d e un p rim er actor sirv a d e incentivo a su don. profesional. A esta clase de teatro sirve, ia en o rm e m ayoría de las v e ces. A rata. A dapta a él sus recursos, sus posibilidades de expresión, h a sta sus inflexio nes d e voz y su m anera de e sta r en escena. Y a xoda esa peligrosa cos-
el hom bre fa m ilia r y reco b ra do que el público celebraba, reconocía, estim ulaba, no era O telo sino e l A ra ta d e “E l fa moso C a rb alleira” o de “Los chicos- crecen” o aún (conce dámoslo) de CÍL os M uertos”. La fa lta de esp íritu de esta versión ~sh ak esp earían a se en tonaba con estas cóm odas fa m iliaridades, pedía el sitio de devoción p a ra el acto r en su públicos de todas las veces. Lo cierto es q u e a p e sa r de que la adaptación lo ayudaba,
L a Sociedad U ru g u ay a de A ctores (SU A ), comunica a todos sus asociados que e sta n do el Consejo D irectivo dis puesto a re a liz a r gestiones tendientes a la actuación de
. IV. ^ m ultiplicando p o r cinco la tumOi e, a toda esa s e m d u m -j de7nanda d el pañuelo, por
L as cró n icas.' casi sin dis crepancias. h a n elogiado la lab o r d e D an iel d e A lv arad o en el p ap el d e Y ago. T a l elo gio no cabe sino m u y m en o s cabado p o r los rep ro ch es. A i- varado a cred ita d esen v o ltu ra, facilidad d e m ovim iento en escena. P ero acaso esas m is m as condiciones co n sp iran co n tra su Y a g o :.q u e es dóm a elencos locales en Jos te a tro s : siado inconsistente, d e u n a le - de verano, in v ita a su_ ssocios ¡ vedad sin pasión. É s u n Yago directores d * com pañías y a d e b a lle t, c u y a p e rfid ia q u ie - organizaaas o que se organi cen a l efecto y que deseen ac tu a r en dichos te a tro s , a p re i och ° alguna o tra im precación sen a rse— — p o r^ escrito^ an tes^ del« w i (-¡A trás!”), p o r tre s e l dicte-* 15 ¿e l corriente a la Secre- L ^ rio en q u e "se en co n trab a la ta ría de S U A (C asa del T ea- pósito que en la labor, pasa del te a tro nacional a M oliere o —m ucho m ás acusadam en te— cuando se propone d a r nos O telo. Con los m ism os m edios es cénicos. sin renovación -pro- fu n d a. n o es posible colm ar esa distancia q u e hay, p a ra A rata, e n tre lo ordinario y lo .ex trao rd in ario de su oficio de i j com ediante. P o r m ás que se¡ ¡ h a b le del “acto r proteico” o í se incida en vaguedades p o r el estilo, si A rata n o pone a contribución de su intento d e dar S h a k e sp e a re m ás q u e su h a b itu a l g am a de recursos, j! q u e es la que sirve (acaso j ¡ con ese ren d id o cum plim iento q u e llev a a p en sar en la m e jo r causa p robable y desecha d a ) a D arth és y D am el o a Toddado en adaptación de E s cobar, la desproporción resal ta desairad am en te. Y eso fué lo q u e sucedió con Otelo. i Para em pezar, Arata no s a - 1! bía — con m ediana suficiencia j r — e l texto. En la tercera es- ¡ j cana del prim er acto (citamos}» según e l original no adapta- ¡ | io ). su desm em oria o su « r r Arañamiento de ese texto eran I j risib les; tanto que, en lugar]} d e v o lverse hacia e l Dvrx y | í su consejo, A rata se volvía hacia e l apuntador, obligán dose a las pausas m ás-forza rá s para “tom ar letra”. A parte d e eso, hizo un. Ote lo sin gallardía, sin apostura sin nervio y pujanza verda deros; acaso aquí intervengan la s , lim itaciones físicas d e A rata para e l papeL Se plan té pesadam ente en escena,
coyuntura d el “m o m e n t o fu e rte ” (“ ¡R ufianes y ram e ras!”), y a p esar de q u e A ra ta balbuceaba y ta rtam u d eab a
tro, Ju a n D. Jack so a 1132), especificando elencos y re p e r torio.
re se r d e sofisticada su tileza y resu lta d e ' tra n sp a re n te pantom im a. No ha_» en esta versión, n i p o r asom o, la sen su alid ad , la concupiscencia, la c arn alid ad q u e 1 u rd e n e l fon do vengativo y ren co ro so d e Yago. A lv arad o ju e g a sin riesgo, en su p e rfic ie rep u lid a,
llegó a p arecer saludable. Y B lanca T apia actúa eficaz m en te casi h asta el final; el últim o m om ento de su perso n a je en escena la abruma, ha* ciándola perderse. E n esto últim o, y en otros aspectos de la versión, se echó de m enos u n a dirección escé nica eficaz: hubo una entrada d e Y ago y Otelo, que sólo de ben e n tre v e r con incertidum b re la re tira d a de Cassio,'que fu é h echa m uy a destiempo. D e d etalles de esa clase pa deció la representación.
LA PRESENTACION ESCENICA
E l m o n taje de esta versión d e O telo e ra ponderado por los program as, bajo el dual encarecim iento de que era “p erfecto y difícil”.
P |N el Estudio Auditorio subirá hov a escena
- “A ltitud 3200”, obra de Jnlien Luchaire sobre la que nuestro público conoció • algunos a ñ o s atrás» una: ' versión cinematográfica fran-¿. cesa. En esta oportunidad se-i rá interpretado por el Grupo L de Teatro Independiente “Tes-f , pis”, contándose entre las pri-; m eras figuras a Angelina Pá-f rodi. Lila Fresóla, Maruja': C antullo, Martha Castellanos, Elsa Vázquez, Miss May, Ena nque Guarnero, Horacio Pre- ' ve, Carlos Muñoz, Rómc> Boni. La dirección estará a - La S ecretaría u n p a p e l digno d e m ay o r h o n - carg o de Pablo Bosch.
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