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Albert Camus, filósofo y escritor francés, fue representante del existencialismo ateo. Dirigió el periódico Combat y ganó el Premio Nobel en 1957. Sus obras principales son El mito de Sísifo (1942), La peste (1947) y El hombre rebelde (1951). Sus ideas se formaron bajo la influencia de Schopenhauer, Nietzsche y el existencialismo alemán. Consideraba que el mundo exterior es el estado del sujeto y el problema filosófico es el suicidio. Sus ideas éticas están llenas de pesimismo, donde el hombre siempre se encuentra en una situación absurda y sin sentido. Políticamente, se acerca a los ideólogos del colonialismo y del anticomunismo. Camus es un hombre de su época, comparable a Rousseau y Voltaire, y tomó posición contra los crímenes del estalinismo y la independencia argelina. Su obra se divide en ficción y ensayo.
Tipo: Apuntes
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Albert Camus. Filósofo y escritor francés, representante del existencialismo ateo; dirigió el periódico Combat; laureado con el premio Nobel (1957). Obras principales: El mito de Sisifo (1942), La peste (1947), El hombre rebelde (1951). Las concepciones de Camus se formaron bajo el influjo de Schopenhauer, de Nietzsche y del existencialismo alemán. Según Camus, el mundo exterior, el universo, es el estado del sujeto; el único problema filosófico es el del suicidio. Las ideas éticas de Camus se hallan saturadas de un pesimismo extremo: el hombre siempre se encuentra en una condición absurda, en situaciones absurdas (celos, ambición, egoísmo) y su destino es una actividad sin sentido y sin objetivo. Por sus concepciones políticas, se aproxima a los ideólogos del colonialismo y del anticomunismo. Más que un filósofo y literato, inclusive que un intelectual, es un hombre de su época, un humanista al estilo francés, comparable a Rousseau y a Voltaire y, sin embargo, mucho más cercano a los afectos por haber protagonizado como hombre los conflictos desgarradores de su tiempo, incluyendo su toma de posición, de incuestionable condena, respecto a las revelaciones sobre los crímenes del stalinismo y su casi profética visión del asunto de la independencia argelina, que como se constata, ha terminado en una forma incluso peor de colonialismo: la instauración de una sanguinaria plutocracia militar dependiente de Francia y la generación de movimientos fundamentalistas, en la dialéctica demencial que ha caracterizado el desarrollo de las sociedades del Cercano y Medio Oriente. Albert Camus, uno de los espíritus más sensibles que ha conocido la Filosofía Moderna y, como tal, irreductible a categorías o corrientes de pensamiento que terminan manifestando pruritos ideologizantes o, aún peor, generando dogmatismos delirantes entre las mentalidades que necesitan de la segura comodidad del encierro carcelario que significa adoptar una determinada cosmovisión a intentar la peligrosa y vertiginosamente libre encomienda de construir su propia filosofía y vivir, como exigía Jaspers, de forma coherente con la misma. Podemos dividir su obra en dos grandes grupos: aquel de la ficción y el del ensayo, una de varias características que lo acercan al modus operandi de los existencialistas franceses. Camus nunca quiso ser asociado con tal o cual corriente filosófica, específicamente se mostró especialmente reticente a ser catalogado como existencialista. Al referirse a su propia propuesta filosófica llegó a afirmar sobre sí mismo que era un absurdista, manifestando con esto precisamente el tener como tema primario de su obra uno de los elementos más ampliamente tratados por el existencialismo. Para el filósofo argelino el absurdo se halla en el núcleo mismo de la existencia subjetiva individual como corolario del nihilismo metafísico propio de la reflexión filosófica en la modernidad. Para Camus tal nihilismo es propio de las filosofías existenciales en general y se refiere críticamente a las mismas a propósito de lo que denomina suicidio filosófico, término que utiliza para referirse a la maniobra intelectual gracias a la cual el concepto inicialmente negado es tomado en un segundo momento como basamento y azotea del mismo enunciado que inicialmente le negaba, proceso que culmina en el llamado salto.