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Zoonosis Bacterianas, Apuntes de Medicina Interna

Se trata de una síntesis sobre la epidemiologia, etiología, clínica diagnostico y tratamiento de la leptospirosis y brucelosis como zoonosis bacterianas

Tipo: Apuntes

2021/2022

Subido el 02/11/2023

johander-marin
johander-marin 🇻🇪

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Tema 10 – Zoonosis Bacterianas: Leptospirosis y Brucelosis – Alvarado Joliette y Cabrera Gerardo
LEPTOSPIROSIS
DEFINICIÓN: La leptospirosis es una enfermedad zoonótica, que se
debe a especies patógenas de Leptospira y se caracteriza por una
amplia variedad de manifestaciones clínicas, que van desde la
infección asintomática hasta la fulminante y letal.
ETIOLOGÍA:
Las especies Leptospira son espiroquetas de la orden Spirochaetales
y la familia Leptospiraceae. Antes, el género Leptospira incluía dos
especies: la L. interrogans patógena y la L. biflexa, de vida libre, ahora
llamadas L. interrogans sensu lato y L. biflexa sensu lato ,
respectivamente. En la actualidad se han descrito 22 especies de
Leptospira de estado patógeno, intermedio y no patógenas.
Las leptospiras son microorganismos helicoidales, delgados, muy
móviles con extremos en gancho y dos flagelos periplásmicos. Estos
microorganismos miden 6-20 μm de largo y cerca de 0.1 μm de ancho,
pueden verse al microscopio en campo oscuro y después de la tinción
de tejidos por impregnación con plata. Las leptospiras necesitan
medios y condiciones especiales para proliferar; pueden pasar
semanas o meses para que los cultivos se vuelvan positivos.
EPIDEMIOLOGÍA:
La leptospirosis tiene distribución mundial, pero es más
frecuente en las zonas tropicales y subtropicales porque el clima
y las malas condiciones de higiene favorecen la supervivencia y
distribución del patógeno.
En muchos países, la leptospirosis es un problema subestimado.
La mayoría de los casos ocurre en varones.
Cada año ocurren cerca de un millón de casos graves, con una
tasa media de mortalidad por casos cercana a 10%.
Ciertos grupos laborales tienen un riesgo alto particular, como
los veterinarios, trabajadores agrícolas, trabajadores del drenaje,
empleados de mataderos y los que trabajan la industria
pesquera.
MODO DE TRANSMISIÓN:
La transmisión de las leptospiras puede producirse por contacto
directo con orina , sangre o tejido de un animal infectado o, más
a menudo, por exposición a la contaminación ambiental.
Los roedores, en particular las ratas, son el reservorio más
importante, aunque este microorganismo también puede alojarse
en otros mamíferos, así como en animales domésticos y de
granja.
Las leptospiras establecen una relación simbiótica con su
hospedador y pueden persistir en el aparato urogenital por años.
La afirmación de que la transmisión se dé entre seres humanos
es muy rara.
El agua es un vehículo importante en su transmisión.
Las actividades recreativas en agua dulce, como el canotaje,
windsurf, natación y esquí acuático, ponen a las personas en
riesgo de infección. Varios brotes han aparecido después de
eventos deportivos.
PATOGENIA:
La transmisión ocurre a través de cortaduras, abrasiones cutáneas o
por las mucosas, en particular la conjuntival y bucal. Después de su
ingreso, los microorganismos proliferan, y se diseminan por vía
hematógena a todos los órganos (fase leptospirémica).
Las bacterias son capaces de sobrevivir en el hospedador no inmune:
evaden la destrucción mediada por el complemento mediante la unión
del factor H en su superficie, un potente inhibidor del sistema del
complemento. Además, las l eptospiras patógenas resisten la ingestión
y destrucción por neutrófilos, monocitos y macrófagos.
Durante la fase inmunitaria, la aparición de anticuerpos coincide con la
desaparición de las leptospiras de la sangre. Sin embargo, las
bacterias persisten en varios órganos, como hígado, pulmones,
riñones, corazón y cerebro.
El examen patológico renal muestra daño tubular y nefritis intersticial.
Las lesiones tubulares agudas evolucionan hasta el edema intersticial
y necrosis tubular aguda. La pérdida de la regulación de la expresión
de varios transportadores de la nefrona contribuye a la pérdida tubular
de potasio, hipopotasemia y poliuria.
El examen histopatológico del hígado muestra necrosis focal, focos de
inflamación y oclusión de los canalículos biliares.
Se observan petequias y hemorragias en corazón, pulmones, riñones
(y suprarrenales), páncreas, hígado, tubo digestivo (incluso en la grasa
retroperitoneal, mesenterio y epiplón), músculos, próstata, testículos y
encéfalo (hemorragia subaracnoidea). No se han aclarado los
mecanismos subyacentes de la trombocitopenia. Puede haber
coagulopatía de consumo, con aumento de los marcadores de la
activación de la coagulación (complejos trombina-antitrombina,
fragmentos 1 y 2 de protrombina, dímero D), descenso de los
marcadores anticoagulantes (antitrombina, proteína C) y actividad
fibrinolítica alterada. Se ha documentado coagulopatía intravascular
diseminada. La concentración plasmática alta de selectina E soluble y
factor de Von Willebrand en individuos con leptospirosis refleja la
activación de las células endoteliales. Los modelos experimentales
muestran que las leptospiras patógenas o sus proteínas son capaces
de activar las células endoteliales in vitro y de alterar la función de
barrera de estas células, lo que favorece la diseminación.
Las leptospiras patógenas contienen diversos genes que codifican
proteínas participantes en la motilidad, en la adhesión celular hística y
en la invasión que representan factores de virulencia potenciales.
Muchas de éstas son proteínas de la membrana externa.
La inmunidad contra Leptospira depende de la producción de
anticuerpos circulantes contra LPS específicos de un serotipo.
Además, es posible que la inmunidad no esté limitada a las respuestas
de anticuerpos; ya se demostró la participación del receptor 2
semejante a toll (TLR2, toll-like receptor 2) de la inmunidad innata y las
vías de activación de TLR4 para controlar la infección.
MANIFESTACIONES CLÍNICAS:
Aunque la leptospirosis es una enfermedad que puede ser letal, se
cree que la mayoría de los casos es relativamente leve y se
manifiestan por inicio súbito de una enfermedad febril. El periodo de
incubación habitual es de una a dos semanas, pero varía entre uno y
30 días. La leptospirosis por lo general se describe como bifásica . La
fase leptospirémica aguda se caracteriza por fiebre tres a 10 días,
durante los cuales el microorganismo puede cultivarse de la sangre.
Durante la fase inmunitaria, la resolución de los síntomas puede
coincidir con la aparición de anticuerpos y es posible cultivar las
leptospiras de la orina.
Leptospirosis Leve: La mayoría de los pacientes es asintomática o
sólo padece una enfermedad leve. La evolución natural de la
leptospirosis leve casi siempre conduce a la resolución espontánea en
siete a 10 días, aunque los síntomas pueden ser persistentes en
ocasiones. Por lo general, la leptospirosis sintomática leve se
manifiesta como una enfermedad semejante a la gripe de inicio súbito
con:
Fiebre y Escalofrío.
Cefalea: Es intensa, localizada en la región frontal o
retroorbitaria (semejante a la del dengue), a veces
acompañada de fotofobia.
Náusea y Vómito.
Dolor abdominal
Sufusión conjuntival (enrojecimiento sin exudado).
Mialgia: El dolor muscular es intenso y afecta en particular
las pantorrillas, espalda y abdomen.
Es posible que haya Meningitis Aséptica , más frecuente en
niños que en adultos. Aunque la Leptospira puede cultivarse
del líquido cefalorraquídeo (LCR) en la fase temprana, la
mayoría de los casos tiene una evolución benigna con
respecto al sistema nervioso central.
Linfadenopatía.
Exantema: Si existe, a menudo es transitorio; puede ser
macular, maculopapular, eritematoso o hemorrágico
(petequial o equimótico).
Hepatoesplenmegalia.
La auscultación pulmonar puede revelar estertores y puede
haber ictericia leve.
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LEPTOSPIROSIS

DEFINICIÓN: La leptospirosis es una enfermedad zoonótica, que se debe a especies patógenas de Leptospira y se caracteriza por una amplia variedad de manifestaciones clínicas, que van desde la infección asintomática hasta la fulminante y letal. ETIOLOGÍA: Las especies Leptospira son espiroquetas de la orden Spirochaetales y la familia Leptospiraceae. Antes, el género Leptospira incluía dos especies: la L. interrogans patógena y la L. biflexa, de vida libre, ahora llamadas L. interrogans sensu lato y L. biflexa sensu lato, respectivamente. En la actualidad se han descrito 22 especies de Leptospira de estado patógeno, intermedio y no patógenas. Las leptospiras son microorganismos helicoidales, delgados, muy móviles con extremos en gancho y dos flagelos periplásmicos. Estos microorganismos miden 6-20 μm de largo y cerca de 0.1 μm de ancho, pueden verse al microscopio en campo oscuro y después de la tinción de tejidos por impregnación con plata. Las leptospiras necesitan medios y condiciones especiales para proliferar; pueden pasar semanas o meses para que los cultivos se vuelvan positivos. EPIDEMIOLOGÍA:  La leptospirosis tiene distribución mundial, pero es más frecuente en las zonas tropicales y subtropicales porque el clima y las malas condiciones de higiene favorecen la supervivencia y distribución del patógeno.  En muchos países, la leptospirosis es un problema subestimado.  La mayoría de los casos ocurre en varones.  Cada año ocurren cerca de un millón de casos graves, con una tasa media de mortalidad por casos cercana a 10%.  Ciertos grupos laborales tienen un riesgo alto particular, como los veterinarios, trabajadores agrícolas, trabajadores del drenaje, empleados de mataderos y los que trabajan la industria pesquera. MODO DE TRANSMISIÓN:  La transmisión de las leptospiras puede producirse por contacto directo con orina, sangre o tejido de un animal infectado o, más a menudo, por exposición a la contaminación ambiental.  Los roedores, en particular las ratas, son el reservorio más importante, aunque este microorganismo también puede alojarse en otros mamíferos, así como en animales domésticos y de granja.  Las leptospiras establecen una relación simbiótica con su hospedador y pueden persistir en el aparato urogenital por años.  La afirmación de que la transmisión se dé entre seres humanos es muy rara.  El agua es un vehículo importante en su transmisión.  Las actividades recreativas en agua dulce, como el canotaje, windsurf, natación y esquí acuático, ponen a las personas en riesgo de infección. Varios brotes han aparecido después de eventos deportivos. PATOGENIA: La transmisión ocurre a través de cortaduras, abrasiones cutáneas o por las mucosas, en particular la conjuntival y bucal. Después de su ingreso, los microorganismos proliferan, y se diseminan por vía hematógena a todos los órganos (fase leptospirémica). Las bacterias son capaces de sobrevivir en el hospedador no inmune: evaden la destrucción mediada por el complemento mediante la unión del factor H en su superficie, un potente inhibidor del sistema del complemento. Además, las leptospiras patógenas resisten la ingestión y destrucción por neutrófilos, monocitos y macrófagos. Durante la fase inmunitaria, la aparición de anticuerpos coincide con la desaparición de las leptospiras de la sangre. Sin embargo, las bacterias persisten en varios órganos, como hígado, pulmones, riñones, corazón y cerebro. El examen patológico renal muestra daño tubular y nefritis intersticial. Las lesiones tubulares agudas evolucionan hasta el edema intersticial y necrosis tubular aguda. La pérdida de la regulación de la expresión de varios transportadores de la nefrona contribuye a la pérdida tubular de potasio, hipopotasemia y poliuria. El examen histopatológico del hígado muestra necrosis focal, focos de inflamación y oclusión de los canalículos biliares. Se observan petequias y hemorragias en corazón, pulmones, riñones (y suprarrenales), páncreas, hígado, tubo digestivo (incluso en la grasa retroperitoneal, mesenterio y epiplón), músculos, próstata, testículos y encéfalo (hemorragia subaracnoidea). No se han aclarado los mecanismos subyacentes de la trombocitopenia. Puede haber coagulopatía de consumo, con aumento de los marcadores de la activación de la coagulación (complejos trombina-antitrombina, fragmentos 1 y 2 de protrombina, dímero D), descenso de los marcadores anticoagulantes (antitrombina, proteína C) y actividad fibrinolítica alterada. Se ha documentado coagulopatía intravascular diseminada. La concentración plasmática alta de selectina E soluble y factor de Von Willebrand en individuos con leptospirosis refleja la activación de las células endoteliales. Los modelos experimentales muestran que las leptospiras patógenas o sus proteínas son capaces de activar las células endoteliales in vitro y de alterar la función de barrera de estas células, lo que favorece la diseminación. Las leptospiras patógenas contienen diversos genes que codifican proteínas participantes en la motilidad, en la adhesión celular hística y en la invasión que representan factores de virulencia potenciales. Muchas de éstas son proteínas de la membrana externa. La inmunidad contra Leptospira depende de la producción de anticuerpos circulantes contra LPS específicos de un serotipo. Además, es posible que la inmunidad no esté limitada a las respuestas de anticuerpos; ya se demostró la participación del receptor 2 semejante a toll (TLR2, toll-like receptor 2) de la inmunidad innata y las vías de activación de TLR4 para controlar la infección. MANIFESTACIONES CLÍNICAS: Aunque la leptospirosis es una enfermedad que puede ser letal, se cree que la mayoría de los casos es relativamente leve y se manifiestan por inicio súbito de una enfermedad febril. El periodo de incubación habitual es de una a dos semanas, pero varía entre uno y 30 días. La leptospirosis por lo general se describe como bifásica. La fase leptospirémica aguda se caracteriza por fiebre tres a 10 días, durante los cuales el microorganismo puede cultivarse de la sangre. Durante la fase inmunitaria, la resolución de los síntomas puede coincidir con la aparición de anticuerpos y es posible cultivar las leptospiras de la orina. Leptospirosis Leve: La mayoría de los pacientes es asintomática o sólo padece una enfermedad leve. La evolución natural de la leptospirosis leve casi siempre conduce a la resolución espontánea en siete a 10 días, aunque los síntomas pueden ser persistentes en ocasiones. Por lo general, la leptospirosis sintomática leve se manifiesta como una enfermedad semejante a la gripe de inicio súbito con:  Fiebre y Escalofrío.  Cefalea: Es intensa, localizada en la región frontal o retroorbitaria (semejante a la del dengue), a veces acompañada de fotofobia.  Náusea y Vómito.  Dolor abdominal  Sufusión conjuntival (enrojecimiento sin exudado).  Mialgia: El dolor muscular es intenso y afecta en particular las pantorrillas, espalda y abdomen.  Es posible que haya Meningitis Aséptica, más frecuente en niños que en adultos. Aunque la Leptospira puede cultivarse del líquido cefalorraquídeo (LCR) en la fase temprana, la mayoría de los casos tiene una evolución benigna con respecto al sistema nervioso central.  Linfadenopatía.  Exantema: Si existe, a menudo es transitorio; puede ser macular, maculopapular, eritematoso o hemorrágico (petequial o equimótico).  Hepatoesplenmegalia.  La auscultación pulmonar puede revelar estertores y puede haber ictericia leve.

Leptospirosis Grave: La enfermedad grave a menudo evoluciona con rapidez y se acompaña de una mortalidad que varía de 1 a 50%. El cuadro clínico típico, a menudo llamado síndrome de Weil, consiste en la tríada de hemorragia, ictericia y nefropatía aguda. Los pacientes mueren por choque séptico con falla de múltiples órganos y complicaciones hemorrágicas graves, que por lo general afectan los pulmones (hemorragia pulmonar), tubo digestivo (melena, hemoptisis), aparato urogenital (hematuria) y piel (petequias, equimosis y hemorragia en los sitios de punción venosa). La hemorragia pulmonar (con o sin ictericia), se manifiesta con tos, dolor torácico, dificultad respiratoria y hemoptisis. La ictericia se observa en 5 a 10% de todos los pacientes con leptospirosis; puede ser intensa y dar un tono anaranjado a la piel, pero casi nunca se relaciona con necrosis hepática fulminante. La exploración física puede revelar crecimiento y sensibilidad hepática. La nefropatía aguda es frecuente en la enfermedad grave, se presenta después de varios días de enfermedad y puede ser oligúrica o no oligúrica. Las alteraciones electrolíticas típicas incluyen hipopotasemia e hiponatremia. La pérdida de magnesio en la orina es un fenómeno único de la nefropatía por leptospiras. Otros síndromes consisten en pancreatitis (necrosante), colecistitis, afectación del músculo esquelético, rabdomiólisis (con aumento moderado de la creatina cinasa sérica) y manifestaciones neurológicas que incluyen meningitis aséptica. La afectación cardiaca a menudo se refleja en el electrocardiograma como cambios inespecíficos en ST y la onda T. Las alteraciones de la repolarización y las arritmias se consideran factores de pronóstico adverso. Hay descripciones de miocarditis. Las complicaciones hematológicas raras incluyen hemólisis, púrpura trombocitopénica trombótica y síndrome hemolítico urémico. Una secuela reconocida de la leptospirosis es la uveítis autoinmunitaria. DIAGNÓSTICO: El diagnóstico clínico de la leptospirosis debe basarse en un antecedente de exposición pertinente combinado con cualquiera de las manifestaciones diversas de la enfermedad. Exámenes Generales: Los resultados de laboratorio casi siempre muestran signos de una infección bacteriana, incluida leucocitosis con desviación a la izquierda y aumento de los marcadores de inflamación (proteína C reactiva y velocidad de eritrosedimentación). La trombocitopenia es frecuente. En la enfermedad grave puede haber signos de activación de la coagulación. Los hallazgos relacionados van de cambios en el sedimento urinario (leucocitos, eritrocitos y cilindros hialinos o granulares) y proteinuria ligera en la enfermedad leve, a insuficiencia renal e hiperazoemia en la forma grave. La concentración de bilirrubina sérica puede ser alta, pero el incremento de aminotransferasa y fosfatasa alcalina casi siempre es moderado. Aunque no son frecuentes los síntomas clínicos de pancreatitis, la concentración de amilasa a menudo es alta. Cuando aparecen síntomas de meningitis aséptica, el examen del LCR muestra pleocitosis con predominio de polimorfonucleares. La concentración de proteína en el LCR puede ser alta; la de glucosa es normal. Imagenología: En la leptospirosis grave, el hallazgo radiográfico más frecuente es un patrón alveolar bilateral en parches que corresponde a hemorragia alveolar dispersa. Estas alteraciones afectan sobre todo los lóbulos inferiores. Otros hallazgos incluyen densidades pleurales (representan zonas hemorrágicas) y atenuación difusa en vidrio despulido/esmerilado, típica del síndrome de insuficiencia respiratoria aguda. Pruebas Serológicas: Los procedimientos estándar son la prueba de aglutinación microscópica (MAT), que emplea cepas vivas de leptospira y ELISA. Como las pruebas serológicas carecen de sensibilidad en la fase aguda temprana de la enfermedad (hasta el día cinco), no sirve de base para decidir de manera oportuna el inicio del tratamiento. Además de MAT y ELISA, ya se crearon varias pruebas rápidas con valor diagnóstico. Por lo general, los anticuerpos no alcanzan cifras detectables hasta la segunda semana de la enfermedad. La respuesta de anticuerpos puede alterarse con el tratamiento antibióticotemprano. Lo preferible es detectar un aumento de cuatro veces o más en el título entre las muestras séricas de la fase aguda y la convaleciente Pruebas Moleculares: En comparación con la serología, la PCR ofrece una gran ventaja: la capacidad para confirmar el diagnóstico de leptospirosis con un alto grado de exactitud durante los primeros cinco días de la enfermedad. El diagnóstico definitivo de la leptospirosis se basa en:  El aislamiento de la bacteria.  En un resultado positivo en la PCR.  En la seroconversión o aumento del título de anticuerpo. TRATAMIENTO: Las leptospiras son muy susceptibles a una amplia variedad de antibióticos. Es menos probable que los antibióticos beneficien a los individuos que ya tienen daño orgánico. Leptospirosis Leve Doxiciclina (100 mg VO c/12 h) o Amoxicilina (500 mg VO c/8 h) o Ampicilina (500 mg VO c/8 h) Leptospirosis moderada/grave Leptospirosis moderada/grave Penicilina (1. millones de unidades IV o IM c/6 h) o Ceftriaxona (2 g/dia IV) o Cefotaxima (1 g IV c/6 h) o Doxiciclina (dosis de impregnación 200 mg IV, luego 100 mg IV c/12 h) Todos los regímenes se administran siete días. La doxiciclina no debe administrarse a pacientes embarazadas o niños. PRONÓSTICO:  La mayoría de los pacientes con leptospirosis se recupera. Sin embargo, puede haber síntomas posteriores a la enfermedad, en particular los semejantes a la depresión, que persisten años después de la enfermedad aguda.  Las tasas de mortalidad son más altas entre pacientes ancianos y los que tienen la forma grave de la enfermedad (hemorragia pulmonar, síndrome de Weil).  La leptospirosis durante el embarazo conlleva tasas altas de mortalidad fetal.  El seguimiento de largo plazo de los pacientes con insuficiencia renal y disfunción hepática documenta una recuperación adecuada de las funciones renal y hepática. PREVENCIÓN:  Las personas que pueden exponerse a Leptospira por su ocupación o su participación en actividades recreativas en agua dulce deben estar informadas de los riesgos.  Las medidas para controlar la leptospirosis consisten en evitar la exposición a orina y tejidos de animales infectados.  Deben considerarse estrategias dirigidas al control de roedores.  En general, se dispone de vacunas para ganado y animales de compañía y debe fomentarse su empleo.  La eficacia de la quimioprofilaxia con doxiciclina (200 mg una vez a la semana) o azitromicina (en embarazadas y niños) está en discusión. BRUCELOSIS DEFINICIÓN: Es una zoonosis bacteriana transmitida en forma directa o indirecta a los humanos, desde animales infectados, casi siempre, rumiantes y porcinos domesticados. El término coloquial para la enfermedad es fiebre ondulante por su carácter remitente. También es conocida como Fiebre de Malta o Fiebre Mediterranea. El cuadro inicial es de fiebre aguda, pero sus manifestaciones clínicas varían de forma amplia y a veces no se observan los signos definitivos que orientan en el diagnóstico; por tanto, se establece con los estudios bacteriológicos, serológicos o ambos.

Sistema Osteomuscular: En la mayor parte de los enfermos ocurren signos focales, y los más comunes son dolor musculoesquelético y signos físicos en el esqueleto periférico y el axil (casi 40%, de los casos). La osteomielitis más a menudo abarca las vértebras lumbares y torácicas inferiores, en comparación con las cervicales o torácicas altas. Las articulaciones individuales más afectadas por artritis séptica son las rodillas, caderas, las sacroiliacas, el hombro y la esternoclavicular; el perfil puede ser de monoartritis o poliartritis. La artritis séptica en la brucelosis evoluciona lentamente, comienza con pequeñas erosiones pericapsulares; en las vértebras, los primeros signos por manifestarse son erosiones anteriores de la lámina superior terminal con afectación final y esclerosis de toda la vértebra. Sistema Respiratorio: Casi 25% de los pacientes tiene tos seca; en la radiografía de tórax son escasos los cambios visibles, aunque a veces se observan neumonía, empiema, adenopatía intratorácica o absceso pulmonar. En los casos mencionados rara vez son positivos los cultivos de esputo o derrame pleural, y reaccionan satisfactoriamente al tratamiento corriente de la brucelosis. Se ha observado que 25% de los pacientes tiene hepatoesplenomegalia. Sistema Linfático: 10 a 20%, linfadenopatía notable. Sistema Genitourinario: Incluso 10% de los varones presentará epididimoorquitis aguda. También aparecen prostatitis, inflamación de las vesículas seminales, salpingitis y pielonefritis. Sistema Nervioso Central: Produce depresión y letargia. Algunos pacientes terminan por mostrar meningoencefalitis linfocítica. Cardiovascular: La endocarditis se observa en casi 1% de los casos, y muy a menudo afecta la válvula aórtica (natural o protésica). Piel: Pocas veces surgen maculopápulas inespecíficas y otras manifestaciones cutáneas, y pocas veces las percibe el paciente, incluso en caso de aparecer. En lo que respecta a la formación de abscesos metastásicos o inflamación, pueden aparecer en cualquier sitio del cuerpo y las zonas afectadas en particular son la mama de la mujer y la glándula tiroides. Embarazadas: Se observa una incidencia mayor de pérdida fetal en las embarazadas infectadas. DIAGNÓSTICO: El cuadro clínico de la brucelosis no es característico y por esa razón el diagnóstico debe basarse en el antecedente de posible exposición, un cuadro inicial que concuerda con el de la enfermedad, y datos de apoyo de técnicas de laboratorio. Exámenes Generales: Por lo regular están dentro de límites normales, aunque a veces aumentan las concentraciones séricas de enzimas hepáticas y de bilirrubina. El recuento de leucocitos en sangre periférica por lo común es normal o menor, con linfocitosis relativa. Se puede corroborar la existencia de anemia poco intensa. Aparecen trombocitopenia y coagulación intravascular diseminada con mayores niveles de productos de degradación de fibrinógeno. Por lo regular son normales la tasa de eritrosedimentación y el nivel de proteína C reactiva, pero pueden aumentar. Biopsia: Las muestras de tejido como ganglios linfáticos o hígado, también pueden indicar granulomas no caseosos sin bacilos acidoalcohol resistentes. Imagenología: Los signos radiológicos de osteopatías aparecen en fecha tardía. La gammagrafía ósea puede identificar precozmente artritis y osteomielitis. Cultivo: La identificación de brucelas aisladas de sangre, LCR, médula ósea o líquido sinovial o de aspiración hística o muestras de biopsia es definitiva y se obtienen buenos resultados en 50 a 70% de los casos con los intentos de aislamiento. Es importante incubar cultivos por duplicado incluso por seis semanas (en aire y con 10% de CO2, respectivamente). La cifra de aislamiento puede mejorar con la concentración y la lisis de células de la capa de blancos antes del cultivo. Todos los cultivos deben manipularse bajo protección para patógenos peligrosos. Pruebas Moleculares: La PCR es el método probablemente más sensible y más rápido que el cultivo de sangre y no conlleva los peligros biológicos de los cultivos. Prueba Serológica: Se obtienen a menudo los únicos datos de laboratorio positivos en la brucelosis.  Aglutinación : En la infección aguda los anticuerpos IgM aparecen en fecha temprana y luego surgen IgG e IgA, anticuerpos que son activos. La mayor parte de los enfermos presentan aglutininas detectables en esta fase. Conforme evoluciona la enfermedad hay una disminución o desaparición de los títulos de aglutinina.  Técnicas de tiras colorimétricas a base de IgM anti-Brucella: Son útiles para diagnosticar infección aguda, pero son menos sensibles en el caso de infección con síntomas que duren varios meses. TRATAMIENTO: Los objetivos generales de la antibioticoterapia incluyen combatir y aliviar los síntomas de la infección actual y evitar recidiva. Como aspecto adicional siempre se descarta la posibilidad de tuberculosis o para evitar que surja resistencia microbiana. En Adultos: Estreptomicina vía intramuscular: 0,75 a 1 g diario por 14 a 21 días + Doxiciclina vía oral 100 mg dos veces al día por 6 semanas. Régimen Alternativo usual (recomendado actualmente por la OMS): Rifampicina 600 a 900 mg al día, vía oral + Doxiciclina 100 mg de dos veces al día por 6 semanas, vía oral. Los pacientes que no pueden tolerar o recibir tetraciclinas (niños, embarazadas): Trimetoprim-sulfametoxazol indicada por 6 semanas a la dosis de TMP160/SMX800 VO, BID o TID. El régimen con tres fármacos (doxiciclina y rifampicina en combinación con un ciclo inicial de un aminoglucósido) se debe considerar en todo individuo con enfermedad complicada y para pacientes en quienes quizá constituye un problema el cumplimiento terapéutico. La enfermedad neurológica significativa por especies de Brucella necesita tratamiento duradero por lo común con un complemento de ceftriaxona, además del régimen corriente. La endocarditis por Brucella se trata cuando menos con tres fármacos (un aminoglucósido, una tetraciclina y rifampicina), y muchos expertos agregan ceftriaxona, una fluoroquinolona o ambos tipos de fármacos, para aminorar la necesidad de remplazo valvular. PRONÓSTICO Y VIGILANCIA:  La recidiva se observa incluso en 30% de personas que no cumplen adecuadamente con los planes terapéuticos.  El bienestar general y el peso corporal son guías más útiles que datos serológicos, en cuanto a la ausencia de recaídas.  Los niveles de anticuerpo IgG detectado por el método de aglutinación corriente y sus variantes permanecen en intento de límites diagnósticos por >2 años después de tratamiento logrado.  La inmunidad no es sólida y es posible la reinfección de los pacientes después de exposiciones repetidas.  Menos de 1% de los enfermos fallecen de brucelosis. Si las consecuencias son mortales, el fallecimiento suele ocurrir por afectación del corazón, y en más raras ocasiones por enfermedad neurológica grave. PROFILAXIA:  En algunos países se han utilizado vacunas hechas con cepas vivas atenuadas de Brucella como la cepa 19BA o 104M de B.

abortus para proteger a las poblaciones de alto riesgo, pero su eficacia es breve y hay una gran reactividad.  El elemento básico de la prevención en veterinaria es el compromiso para identificar y sacrificar rebaños/conjuntos infectados (con compensación para propietarios); control de desplazamientos de animales e inmunización activa de los mismos.  Debe realizarse pasteurización de todos los productos lácteos antes de su consumo, para evitar la transmisión no ocupacional de animal/humano.  Todos los casos de brucelosis en animales y humanos deben notificarse a las autoridades de salud pública. FUENTES BIBLIOGRÁFICAS:  Kasper D, Hauser S, Larry J, et all (2016). Harrison Principios de Medicina Interna. México DF, México: McGRAW-HILL.