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Apuntes de Derecho Derecho Político I La Democacia LOS SIGNIFICADOS DE LA DEMOCRACIA CONDICIONES DE LA DEMOCRACIA CONCEPTOS CLAVE Y MINIMOS DE LA DEMOCRACIA
Tipo: Apuntes
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Democracia es hoy una de las pocas “ buenas palabras” que existen en el vocabulario político. Pero su uso actual positivo muy reciente, resulta complicado encontrar simpatías con la democracia hasta bien entrado el siglo XIX. El término nace en la Grecia clásica. En toda la historia de la teoría política es difícil encontrar argumentos favorables a la democracia hasta el siglo XIX y se desarrollan en el siglo XX. La democracia ha sido un concepto polémico, hasta la caída del Muro de Berlín y el fin del comunismo. Samuel Huntington ha escrito tres olas democratizadoras: La primera de 1828 a 1936, la segunda de 1934 a 1964, y la tercera, que comenzó en 1974 y parece todavía estar en movimiento. Sobre un total de 191 países el número de democracias es hoy de 117. Las cifras son significativas y todavía lo es más la existencia de una presión democratizante por parte de las instituciones internacionales que se refleja en el discurso político global. Esta democracia resulta difícil de definir por la multitud de significados políticos que se asocian a ella. Durante mucho tiempo la democracia se utilizará como mecanismo de legitimación de regímenes no democráticos.
La polisemia se debe a este uso manipulador e interesado del concepto. Al hecho de que el propio concepto de democracia es poco claro y difícil de determinar con precisión. En la teoría democrática existen dos grandes formas de abordar el problema del significado de la democracia : la empírica y la normativa. Aquellos que operan dentro del concepto normativo de democracia consideran el problema tratando de responder al interrogante “ ¿ que debería ser la democracia? “ Se trata de establecer los principios e ideales normativos a los que una democracia debería ajustarse para merecer tal nombre. Las dimensiones empíricas y normativas se entremezclan. Si existen es porque ambas dimensiones se entrecruzan constantemente en casi cualquier descripción de la democracia. La razón por la que existe una pluralidad de conceptos de democracia y un continuo debate sobre sus valores , es usual encontrar en la literatura sobre el tema análisis basado en que la democracia es:
1- Un régimen en el que los ciudadanos se gobiernan a si mismos y poseen todos los recursos, derechos e instituciones necesarios para hacerlo. 2- Régimen político en el que existe responsabilidad de los gobernantes ante los gobernados, lo que se concreta en que estos últimos ejercen control sobre aquellos. 3- Sistema definido por el pluralismo, la competencia libre entre élites y la responsabilidad. 4- Sistema que quizá no sirva para elegir a los mejores gobernantes, pero si sirve para expulsar a los peores con sociales y humanos mínimos. La existencia de este pluralismo de enfoques y definiciones es razón por la cual, debemos establecer alguna tipología que nos permita orientarnos en esa diversidad.
Tres modelos principales en los que ordenar la polisemia del concepto.
1- Modelo 1: Liberal – protector
El principio básico del modelo consiste en definir a ésta como un régimen político que permite la protección de cada ciudadano respecto de la acción de otros individuos y de todos ellos respecto de la acción del Estado. La idea del liberalismo es que la justificación de la democracia consiste en su contribución a la libertad , al desarrollo y al bienestar de cada ciudadano individualmente considerado. Su fundamento es individualista.
El modelo liberal protector se asocia a una serie de instituciones tales como: 1- Los derechos civiles. 2- La división de poderes. 3- Las divisiones territoriales del poder. 4- El control de la legalidad. 5- El consentimiento de los gobernados. 6- El control de los representantes. 7- La representación en el Estado de los intereses de los ciudadanos.
Todos estos y otros instrumentos están inspirados por un idéntico motivo:
Hay que controlar al poder porque es necesario y peligroso. La primera intención liberal era impedir la tiranía y sus usos políticos. Había que liberar a los ciudadanos del peso del poder absoluto, había que reformarlo para que diera cabida y garantizara a un tiempo la libertad de cada uno.
El ideal liberal protector de democracia se configuró según la imagen de un conjunto de individuos que se desarrollan e interactúan en la sociedad civil o el mercado. Impedir que el Estado pueda inmiscuirse en la esfera privada y se garantice así un lugar de no interferencia , hacer que el poder del Estado se disperse , sujetar la acción estatal mediante reglas a las que debe ajustarse , forzar a los representantes a la responsabilidad política , son ejemplos de cómo entiende este modelo de democracia la articulación institucional para conseguir el fin político que se persigue: la libertad individua. En su origen esta concepción liberal protectora de la democracia convivió con la exclusión del sufragio y de otros derechos políticos de grandes masas de población. Para proteger los bienes institucionales el sufragio y la participación política debían ser restringidos. No tenemos aquí espacio para rastrear diversas justificaciones que se dieron a esta decisión. Muchas de estas fueron criticadas por aquellos movimientos que lucharon desde el inicio por el sufragio universal.
La tendencia a reducir el ámbito de las decisiones políticas y el número de aquellos que las toman sigue viva, para los modernos partidarios de este modelo. El principio liberal de separación de Estado y sociedad civil se ha convertido en la exigencia de “ menos Estado y más mercado “. El mercado económico es un mecanismo de distribución justo y que recompensa a cada uno según sus méritos , en definitiva , encuentran su autorrealización en él. Los partidarios del “Estado mínimo” o de la “ democracia legal “ se alienarían con estas ideas y exigirían una sustancial rebaja en las intervenciones igualadoras del Estado social y una reducción de las funciones del Estado a sus mínimos.
cómo producir una ciudadanía comprometida con los valores democráticos y con los hábitos necesarios a la democracia entendida como autogobierno. Si la democracia es Dewey o Habermas , una forma de vida expresada en instituciones o en reglas , debe encarnarse en prácticas concretas capaces de desarrollar ciertos valores y de desarrollar al tiempo nuestro concepto de bien público y una ciudadanía capaz de buen juicio político. Para conseguir generar ese sentido público de comunidad es necesario promover la atenuación o eliminación de ciertas desigualdades sociales o económicas. Este modelo vería con simpatía los instrumentos redistribuidores del Estado social. Ante su crisis contemporánea , este modelo sugeriría como fórmula de superación de la misma aumentar la participación ciudadana en la gestión y organización de los recursos. Estas ideas serían una variante de lo que hoy se llama “ participación extensiva” , llevar la participación a multitud de esferas , foros y ámbitos para mejorar la calidad de la democracia. El objetivo sería acercar a los ciudadanos los organismos de toma de decisiones a todos los niveles , lo que contribuiría a aumentar tanto el control sobre los representantes elegidos como el autogobierno directo de los ciudadanos en todos los lugares donde esto sea factible y razonable. Hay quien cree que este modelo democrático participativo es irrealista. Y estas criticas son el mejor modo de pasar a analizar el tercero de nuestros modelos.
Este modelo se desarrolla como reacción a las criticas que los teóricos elitistas ( Pareto , Mosca ) realizaron al ideal democrático participativo. Según estos autores las ideas de autogobierno , la de control de los representantes por parte de los representados, son ideas absurdas. La dirección real de la política en cualquier régimen está en manos de minorías y élites selectas. Lo que los autores ponen en marcha el modelo que estamos analizando señalan que es la critica que acabamos de reseñar exagera la estabilidad y fortaleza de la élite gobernante y desconsidera los diversos modos a través de los cuales ocupa y mantiene su posición. La democracia se caracterizaría por las distintas formas de selección de las mismas y por cómo estas formas de selección afectan tanto a la movilidad de las élites como a su pluralismo y a su autointerpretación. Para que existiera democracia , los ciudadanos se requeriría que tuvieran al menos la posibilidad de hacer sentir sus aspiraciones e intereses a ciertos intervalos y contribuir a la selección de las minorías que les gobernarían.
La democracia sería aquel régimen político en el cual se adquiere poder de decisión a través de la lucha competitiva de élites plurales por conseguir el voto de la población. Lo que resulta crucial es la composición de las minorías y su modo de selección. La democracia en este modelo podría caracterizarse por:
1- Ser un sistema para elegir élites adecuadamente preparadas y autorizar gobiernos. 2- El sistema de selección de élites consiste en la competencia entre dos o más grupos autoelegidos de políticos que se disputan el voto de los ciudadanos con una cierta periodicidad.
3- El papel de los votantes no es el de deliberar y decidir sobre cuestiones políticas y después elegir representantes que las pongan en práctica , mas bien se trata de elegir a las personas que adoptarán de hecho esas decisiones.
En este modelo la democracia parecer un mecanismo de mercado en el que los políticos son los empresarios y los votantes los consumidores. En opinión de sus partidarios , el mercado político, produciría equilibrio entre la diversidad de intereses.
Importantes consecuencias de este modelo serían:
1- Destacar la importancia de la “ calidad “ de las élites en el funcionamiento efectivo de las democracias y ligar esa calidad a su capacidad para presentar al electorado alternativas atractivas al tiempo que funcionales. 2- Destacar igualmente el equilibrio de la resolución de los problemas políticos mediante el equilibrio de intereses contrapuestos y plurales. 3- Establecer la competencia como el mecanismo que garantizaría tanto la mejor selección de élites y la soberanía de los “ consumidores”.
Por esta razón , según Dahl , el término más adecuado para describir estos sistemas políticos sería el de poliarquía. Las teorías de juegos, las teorías de la decisión racional y de la elección pública, serían otros tantos enfoques recientes en la ciencia política que podrían compatibilizar este modelo de democracia sería poliárquica. Para dichos enfoques los individuos son seres básicamente racionales y egoístas que buscarían maximizar sus beneficios y disminuir sus pérdidas en toda elección.
Así , los electores- consumidores políticos actúan racionalmente en el mercado político y se orientarían de acuerdo con sus intereses en la selección de élites dirigentes , logrando de esa manera influencia o control sobre el gobierno. Hay quien señala que este modelo supone una desustancialización del concepto de democracia. Hay quien también ha puesto en duda que el mercado político no esté fuertemente determinado por las desigualdades de dinero y poder que hacen que sólo ciertas alternativas políticas cuenten con los recursos y el apoyo necesarios para poder competir con garantías de éxito. En estas condiciones el resultado de la competición no sería un modelo equilibrado de presiones e intereses políticos, sino un desequilibrio permanente y estructural que conduciría a un mercado oligopólico que acabaría por no responder a las demandas de los consumidores políticos. Llegarían a configurar la democracia como un sistema de manipulación múltiple donde incluso la “ demanda” se hallaría “ manufacturada” o “ inducida”. Para contestar esas críticas , el pluralismo competitivo debe realizar entonces una recomendación directamente política: aumentar el número de grupos , partidos y facciones o , si se prefiere , multiplicar el número de alternativas posibles y de grupos de poder , político y económico. De este modo el modelo que analizamos dependería en último termino del pluralismo de grupos de poder que conduce al equilibrio.
Los tres modelos subrayan aspectos diferentes al abordar la definición de lo que sea la democracia. Hay solapamientos importantes entre modelos.
1- Ninguno niega la importancia de los elementos clave de los otros dos.
adversario político como un enemigo al que es necesario destruir , sin la tolerancia política ninguna de las instituciones o procedimientos o reglas democráticas puede funcionar.
Ésta es la razón por la que algunos autores han advertido del riesgo que comportan en política las descalificaciones morales, es decir , si una alternativa política descalifica moralmente a sus adversarios , elimina al hacerlo una confianza mutua mínima. Y con ella las bases de cualquier diálogo, negociación o compromiso y consecuentemente las bases de la convivencia democrática. La democracia exige la pluralidad de opciones , mantengan ciertos puntos de acuerdo mínimo. La democracia puede definirse como un sistema caracterizado por el disenso, debe fundamentarse en la existencia de ciertas reglas mínimas compartidas y objeto de consenso entre los diversos actores. John Rawls ha llamado un “ consenso superpuesto” entre las distintas concepciones plurales. Esto es un espacio de acuerdo que sirva para ordenar los desacuerdos. Es crucial que estemos de acuerdo en el procedimiento que utilizaremos para resolver los conflictos.
Existe un conjunto de procedimientos político- institucionales mínimos que recogen estas exigencias y que podrían servir para establecer un concepto mínimo de democracia. Se trata de un concepto que establecería los siguientes requisitos indispensables para la existencia de la democracia:
1- El control sobre las decisiones gubernamentales ha de estar constitucionalmente conferido a cargos públicos elegidos. 2- Los cargos públicos han de ser elegidos en elecciones frecuentes y conducidas con ecuanimidad. 3- Prácticamente todos los adultos han de tener derecho a voto. 4- Prácticamente todos los adultos han de tener derecho a concurrir como candidatos a los cargos. 5- Los ciudadanos han de tener derecho a expresar sus opiniones políticas sin peligro a represalias. 6- Los ciudadanos han de tener acceso a fuentes alternativas y plurales de información. Deben existir y estar protegidas por ley. 7- Los ciudadanos han de tener derecho a formar asociaciones, partidos o grupos de presión independientes. 8- Los cargos públicos elegidos deben poder ejercer sus poderes constitucionales sin interferencia u oposición invalidente por parte de otros cargos públicos no elegidos.
La politeia democrática ha de poder autogobernarse y ser capaz de actuar con una cierta independencia respecto de los constreñimientos impuestos desde el exterior.