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Asignatura: Psicopatologia del adulto, Profesor: Humbelina Robles, Carrera: Psicología, Universidad: UGR
Tipo: Ejercicios
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a) Para mí, hay dos épocas que han sido las peores: La Edad Media y el desarrollo del sistema hospitalario en la Ilustración (s. XVII y XVIII). Me parece la Edad Media la peor porque empezó acogiendo a los enfermos mentales y tratándolos bien, pero la subida del poder religioso lo cambió todo: para afirmar su poder y su identidad acabó por no diferenciar entre enfermedad mental, posesión y herejía. El tratamiento consistía en ser cruel con el paciente para de esta forma ser cruel con el demonio que poseía a esta persona. En conclusión, torturaban a las personas, unas de estas técnicas del tratamiento eran azotes, encadenamientos, ayunos, inmersiones en agua caliente o helada, etc. Llegaron a ejecutar a más de 100.000 personas en un siglo y medio por “ser poseídos”. La Ilustración me ha parecido igual de terrible que la Edad Media, en la que se desarrollaron hospitales para enfermos mentales y desposeídos. Los torturaban igual o peor que en la Edad Media, entre estas torturas están el uso de purgantes y vomitivos, uso de cadenas, periodos de hambre y sed, aislamiento, etc. Simplemente, se hacían este tipo de cosas por desconocimiento, por miedo que se tenía al enfermo y por la creencia de que estas enfermedades eran incurables. b) Me parece que España tiene un papel pasivo en la historia de la Psicopatologia, no esta muy presente y más bien usa técnicas que usaban otros países o culturas, pero había muy poca investigación. c) El desarrollo de la Psicopatologia no ha sido lineal, al contrario, ha tenido épocas en las que se trataba muy bien al enfermo y otras en las que se le torturaba, y no iba de peor a mejor, era según la cultura de la época y el sitio. Por ejemplo, en las culturas más primitivas se habla de magia y de brujas, que fueron desapareciendo con el tiempo. En Egipto por ejemplo animaban a los pacientes a ocuparse de actividades recreativas como excursiones por el Nilo, bailes, pintura, etc. En Grecia, se consideraron las enfermedades mentales iguales que enfermedades físicas, sin hacer alusión a magia ni posesión del demonio. Más tarde en Roma se interesaban por un tratamiento “más eficaz, sencillo y placentero para el enfermo”, y llegaron a la conclusión de que las enfermedades mentales podían tener orígenes muy diversos, como lesiones en la cabeza, conmociones, temores, excesos de toma de alcohol, cambios en la menstruación, adolescencia, etc. Estaban mucho más cerca del pensamiento actual que en la Edad Media. Luego en la Edad Media se deterioró mucho el pensamiento que se tenía de los trastornos mentales por la llegada de la Iglesia al poder, y fueron perseguidos por mucho tiempo. Fue mucho más tarde que se empezó a cuestionar el tratamiento que se les estaba dando a los enfermos mentales y el origen de su trastorno. Así que no me parece que la evolución haya sido lineal.
a) Según Szasz, la hipótesis masturbadora apareció en el siglo XVIII. Según él, nació por la necesidad de reemplazar la persecución de la brujería por otra nueva persecución, ya que la sociedad dejaba de perseguir a las brujas. Era un nuevo producto fabricado por los médicos y psiquiatras para darle una explicación al rechazo de la sociedad sobre la masturbación, que no tenía lógica. b) Szasz critica en este capítulo las modas que pasan por la sociedad y que consideran enfermedad mental. Aquí dice que igual que se han perseguido a las brujas, se han dejado de perseguir, y también se han dejado de perseguir a los masturbadores, y también a los homosexuales, y hoy (esto no lo dice porque es n texto de los años 70) se persiguen cada ve menos a los transexuales y transgénero. También critica que consideraban la masturbación como signo de locura porque querían interpretar todo lo que no estaban de acuerdo como locura. Y en realidad, las personas que se masturbaban sufrían no por la masturbación en sí, sino por “las opiniones exageradas sobre sus consecuencias”, es decir, sobre la opinión que la sociedad, los médicos y psiquiatras tenían de ella. El autor sigue criticando en la actualidad (en ese momento en los años 70), que la psiquiatría sigue siendo igual que con la locura masturbatoria, solo que han cambiado las palabras “masturbación”, “malos habitos” por enfermedad mental, y que se consideran los salvadores de la enfermedad mental y coge ejemplos como salvador de “la esclavitud de la droga” o de la “homosexualidad”. En mi opinión, estando hoy en 2018, este pensamiento es un poco anticuado, porque, dejando de lado la psiquiatría, la psicología ha crecido muchísimo, y desde mi punto de vista se habla mucho de la estigmatización de los trastornos mentales, se consideran cada vez más a las personas con trastornos mentales como personas normales que tienen algún tipo de problema, no como personas enfermas. Y, en la universidad se explica la importancia del papel del paciente en la terapia, además del del psicológo. Lo que quiero decir con esto es que el psicólogo no se considera “salvador” de nadie, sino que participa, acompaña al paciente en su recuperación, pero que sin su participación, la terapia no serviría de nada. Ahora, estoy de acuerdo con Szasz en que se siguen persiguiendo a personas con algún trastornos, en la Edad Media eran brujas, hoy a lo mejor no usaría la palabra “perseguir”, pero, se estigmatizan, se ponen de lado a las personas con trastornos mentales severos, como la esquizofrenia. El papel de la psicología y de la psiquiatría hoy es un debate interesante, porque creo que todos tenemos opiniones diferentes y cosas que aportar.
a) La experiencia de Rosenhan en un hospital psiquiátrico me ha parecido muy interesante. De hecho, lo primero que he pensado al acabar la lectura es en hacer un voluntariado en verano en un hospital psiquiátrico. Tengo mucha curiosidad en como serán los hospitales psiquiátricos hoy en día, y sobretodo quiero aprender de los
Quería comprobar si los psiquiatras detectarían la ausencia de enfermedad o si el juicio que emitieran estaría plagado de presunciones. Cuando salió del hospital psiquiátrico, confirmó que los psiquiatras actúan según la etiqueta que se le ponga al paciente, que actúan según el contexto en el que se encuentran. Ninguno de los ocho fueron diagnosticados como cuerdos, sino en remisión. Unos años después, después de que saliera el DSM-3, mucho más preciso que el DSM-2, la psicóloga que ha escrito este relato decidió repetir el experimento de Rosehan, y ningún centro la quiso internar, pero todos le recetaron medicamentos y casi todos le diagnosticaron psicosis depresiva. Concluye que los medicamentos que se usan influyen en la decisión del psiquiatra sobre el diagnóstico de la paciente. Aún así, también concluye que la psiquiatría ha avanzado en el sentido de que ningún centro quisó internarla, y que fueron amables con ella, al contrario de con Rosenhan y sus colegas. Este relato me ha hecho pensar mucho en la visión que tenemos de los trastornos mentales. En un momento, explica que los trastornos mentales se consideran como tal según el contexto en el que se encuentra la sociedad, según la opinión pública que se tiene de este trastorno mental, como de la homosexualidad, que figuraba en el DSM- hasta 1968. Este ejemplo me ha hecho pensar sobre la realidad de muchos trastornos, sobre si existen por modas o por la visión que se tienen de ellos. También me ha gustado la conclusión que tuvo de que la medicación influye sobre el diagnóstico que hacen los psiquiatras, en vez del diagnóstico influir sobre la medicación que se da. Es como si se sintieran obligados a recetarle algo al paciente, y tal medicamento entra en los criterios de los síntomas que tiene, así que le diagnostican tal trastorno, que corresponde con la medicación que se le quiere dar. Ya estaba en contra de la medicación y de las etiquetas diagnósticas que se les da a los pacientes antes de leer este relato, pero ahora lo estoy aún más. Es cierto que hay ciertos trastornos que necesitan medicación, pero la gran mayoría no lo necesitan, y creo que hacen más mal que bien a los pacientes. Lo mismo piensa de las etiquetas diagnósticas, en cuánto se le dice a un paciente que tiene depresión, parece que tiene que adquirir aún más el comportamiento de un depresivo, porque ya se le ha etiquetado de enfermo, en vez de tratarle como una persona normal, que necesita terapia en algún momento de su vida.
a) El relato de las experiencias de Viktor Frankl es, en primer lugar, diferente a todos los relatos que haya leído sobre los campos de concentración. Este relato analiza los diferentes estados mentales en los que se encuentran los prisioneros a lo largo del tiempo en los campos de concentración. Personalmente, me ha gustado mucho y he entendido muchas cosas que no había entendido anteriormente. Lo que más me ha marcado del relato es el final, cuando dice que al ser liberados, no sintieron alegría, la habían perdido por completo en este campo. Pero que tenían que volver a aprender a ser felices y a alegrarse por las cosas. Entendí en ese momento que sí es posible perder gusto por todo,
aunque el sueño de que te liberaran se estuviera cumpliendo. Habían sido “despersonalizados”, como lo dice en su relato. Creo que hay que tomar en cuenta que ha escrito este relato en el año 2001, mas de 50 años después de su liberación. Me pregunto si su relato hubiese sido el mismo unos meses después de su liberación, porque aún contando la experiencia terrible que vivió, sigue optimista, relatando que “cualquier hombre podía, incluso bajo tales circunstancias, decidir lo que sería de él”. Aquí está diciendo que aunque les trataran como les trataron, podían guardar dignidad y esperanza. Me ha gustado mucho que diferenciara en fases su periodo en un campo de concentración, con distintos estados mentales, con la primera fase en la que entran con ilusión de salir de allí, que se va desvaneciendo poco a poco. La segunda fase, que representa la vida en el campo de concentración, narra los diferentes estados de animo, y estados mentales por los que pasan los presos, y que, mientras los relata me parecen perfectamente normales en estas condiciones. La tercera fase es la que más emociones me ha provocado, porque es la liberación, y aún así, aún estando fuera del campo, no se sienten libres, ya no entienden lo que es la libertad. b) Antes de describir las características psicotpatológicas, quiero decir que en este contexto, no las considero psicopatológicas, porque todos o la mayoría de los presos las viveron, lo que es normal en estas condiciones. -Ausencia total de sentimentalismo: Dejó de existir la empatía entre los prisioneros, porque se centraban en la necesidad básica de sobrevivir. -Ausencia de deseo sexual: Cuándo las necesidades básicas no están cubiertas, el deseo sexual desaparece. En los campos de concentración, estaban desnutridos, con falta de sueño, y su preocupación máxima era buscar algo de comer, por lo que era normal que no pensarán en el sexo. -La apatía: según el autor es el principal síntoma de la segunda fase, y lo describe como mecanismo de autodefensa. Los días eran todos iguales en el campo, y la única motivación que tenían era que llegara el fin del día y que hubiesen sobrevivido. c) Creo que depende más de la personalidad de la persona que del hecho de ser psicólogo o psiquiatra. En este caso, Viktor Frankl se describe como una persona con mucha esperanza y fuerte. El hecho de que en un momento hiciera de psicólogo al final de su relato, creo que es más bien porque le quedaba algo de esperanza. Le eligieron para motivar al resto de los presos de su barranco pero otro psicólogo podría haberse negado, porque antes de ser psicólogo, es persona, y sufre como los demás. Así que, sí creo que es posible hacer de psicólogo pero que depende mucho más de la persona que del hecho de que sea psicólogo de profesión, porque en estas condiciones, dejas de ser psicólogo.