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tema de adecuación de castellano
Tipo: Apuntes
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Partamos de este ejemplo: tras un partido de fútbol, se le pregunta al entrenador cuál ha sido el resultado. Este puede contestar: "Afortunadamente, ganamos el encuentro por dos a cero" o bien puede decir: "El encuentro se ganó por dos a cero". ¿En cuál de los dos enunciados se muestra mayor subjetividad? Como se ve, en la primera respuesta el emisor está presente en la información a través de la primera persona y del adverbio valorativo afortunadamente , mientras que en la segunda no hay rasgos del emisor en el mensaje. Decimos que un texto está modalizado cuando es muy subjetivo, es decir, cuando en él encontramos marcas explícitas del emisor. En cambio, en un mensaje predomina la impersonalización cuando tiende a la objetividad, es decir, cuando en él no aparecen muestras del sujeto enunciador. Teniendo en cuenta lo dicho, los textos se presentan como “marcados”, si el emisor expresa sus opiniones o juicios sobre la realidad, o “no marcados”, si por el contrario el emisor se refiere a una realidad de forma objetiva. En este sentido, existen un conjunto de marcas lingüísticas que permiten al emisor modalizar su mensaje desde diversos frentes:
escrito estará muy modalizado si predomina la subjetividad del emisor, mientras que estará poco modalizado si prevalece la impersonalización por ocultamiento o ausencia del yo. Algunas marcas lingüísticas revelan la presencia y el punto de vista del autor de un discurso, unas marcas que nos permiten distinguir tres tipos de modalización : la axiológica o valorativa, la epistémica y la deóntica.
cien por cien en sus apreciaciones ideológicas ni todos gozan de un nivel sociocultural similar. Un lector potencial es cualquier lector del medio. El lector implícito , ideal o modelo es aquel al que se dirige el emisor. Todo texto implica un destinatario implícito: el autor supone un perfil de lector ideal, con determinados hábitos y conocimientos culturales, políticos o sociales no solo para que comprenda el mensaje, sino también para que se sienta aludido personalmente. Este destinatario se suele detectar con facilidad. Se trata del sector específico de población al que destina el emisor su mensaje (jóvenes, dirigentes de multinacionales, políticos...). Por otra parte, en el comentario también es conveniente analizar las recomendaciones al receptor que realiza el emisor. El emisor de los textos expositivo-argumentativos tiene una concepción activa de los destinatarios, de modo que imagina que estos le responden, aceptan o refutan cada una de las partes del discurso. Para poder establecer este diálogo imaginario, el emisor elabora estrategias que incentiven el interés de los receptores hacia el tema y la simpatía hacia su punto de vista. Para ello, utiliza en muchas ocasiones marcas apelativas, preguntas o elementos inclusivos para lograr la adhesión a sus ideas. Algunos mecanismos para involucrar al destinatario son los siguientes:
algunas locuciones verbales ( hace falta ) o las construcciones con predicado nominal en las que el atributo es un sustantivo o adjetivo valorativos: es una pena que..., es necesario que..., parece mentira que..., es lamentable que... C. ADJETIVOS VALORATIVOS O DE ATRIBUCIÓN SUBJETIVA Los adjetivos son palabras que siempre van unidas a un sustantivo con la finalidad de precisar o circunscribir su significado. Con algunos de ellos expresamos un juicio muy subjetivo que contribuye a modalizar un texto: son los adjetivos valorativos , que suelen ir antepuestos al sustantivo ( excelente película; lamentable espectáculo; grave error). Otros adjetivos valorativos podrían ser: extraordinario, intolerable, conveniente, vicioso, excesivo, afortunado, injusto, patético, espléndido, encomiable... Hay que considerar aquí que el adjetivo puede transmitir esta sensación de subjetividad no solo por su significado, sino también por el grado ( comparativo o superlativo ) con el que puede aparecer. Por ejemplo, adjetivos como adverso, desventurado, desesperanzado, disgustado, satisfecho, entusiasmado, ecuánime, recto, honrado , etc. muestran por sí mismos la apreciación subjetiva del autor acerca del contenido que relata. Y más todavía si se presentan con morfemas de grado como el más adverso, tan desventurado como, honradísimo , enormemente satisfecho , muy disgustado, etc. D. SUSTANTIVOS VALORATIVOS PONDERATIVOS Y DENOSTADORES Cuando analicemos la modalización en un artículo, no solo hay que fijarse en los adjetivos valorativos, sino también en aquellos sustantivos que, por sí mismos, ya desprenden una valoración positiva ( acierto, éxito, triunfo, victoria, logro, satisfacción, delicia, maravilla, milagro, honradez... ) o negativa ( equivocación, tontería, calamidad, locura, dislate, desvergüenza, estupidez, error, tragedia, lástima, disgusto, padecimiento, perjuicio, adversidad, desventura, daño, atrocidad, catástrofe, abuso, payasada, barrabasada, desastre... ). Mientras que estos últimos reciben el nombre de sustantivos denostadores , los primeros se denominan sustantivos ponderativos. La utilización de tacos o palabras malsonantes también supone una implicación subjetiva del emisor, por lo que habría que comentar su presencia y función en el texto. Los sustantivos derivados con sufijación apreciativa o las palabras tabú y eufemismos evidencian igualmente la valoración del emisor: decretazo, añitos, personajetes, millonada, despido laboral/reajuste de plantilla, aborto/interrupción del embarazo, ladrón/amigo de lo ajeno, carcelero/funcionario de prisiones, cáncer/enfermedad terminal... E. COMPLEMENTOS ORACIONALES Y ADVERBIOS DE MODO Los complementos oracionales valorativos (llamados también adjuntos periféricos ) aparecen, normalmente, entre comas y modifican al enunciado en su conjunto, no a un elemento de este. Con ellos, el hablante no solo pone de manifiesto su opinión sobre la información que transmite la oración ( Afortunadamente , hizo buen día para el viaje ), sino que también deja constancia de su actitud ante lo enunciado ( Francamente , no creo que venga ). Algunos de estos complementos manifiestan la actitud emocional del emisor como lamentablemente, desgraciadamente, tristemente, felizmente, honestamente, desafortunadamente, honradamente, sinceramente, trágicamente, por suerte, por fortuna, por desgracia, menos mal que, bien pensado… Serían
La modalidad oracional nos informa de la intención comunicativa del emisor al pronunciar o escribir sus enunciados. Esta intencionalidad del enunciador se aprecia en el uso de los siguientes tipos de oraciones: enunciativas, interrogativas, desiderativas, exclamativas, imperativas y dubitativas. Lo más habitual es que en una columna de opinión aparezca más de una modalidad oracional. Además de anotar los correspondientes ejemplos, en vuestro comentario hay que justificar por qué el autor ha elegido tales modalidades. La más frecuente será la modalidad enunciativa , puesto que la intención del articulista no es solo opinar, sino también darnos a conocer unos hechos. En muchos textos de opinión, la presencia de esta modalidad confiere “objetividad” a lo dicho al tiempo que muestra certidumbre. Se suele utilizar el modo indicativo en su construcción. En el caso de que aparezca alguna pregunta retórica , suele deberse a que el autor intenta atraer la atención del lector para implicarlo en sus argumentaciones ( ¿hasta cuándo admitiremos esta situación?; ¿no es acaso evidente el malestar general de la población? ). Aunque este tipo de preguntas no van destinadas directamente al receptor, sí es cierto que este mentalmente busca una respuesta. Con este procedimiento el autor atrapa al destinatario y lo involucra en el contenido de su texto. Si en el texto apareciesen otras modalidades oracionales, como desiderativa, dubitativa, exclamativa o imperativa, habría que justificar su uso por parte del emisor. Las desiderativas presentan el contenido del enunciado como deseable, aconsejable, conveniente o no por parte del emisor. Con las dubitativas se manifiesta incertidumbre por cuanto el emisor no asume con totalidad el contenido del enunciado. Es frecuente que se acompañe de fórmulas como ignoro, supongo que, parece que, se oye que … y adverbios de duda : acaso , quizá, tal vez… Mediante las exclamativas el hablante expresa contenidos de tipo emocional (emoción, dolor, sorpresa, asombro, alegría, rechazo, etc.). Y con las imperativas se manda u ordena, o se manifiesta la obligación de hacer algo. Otro recurso muy expresivo consiste en dejar incompleta una oración para dotarla de un sentido de amenaza o de consejo, a sabiendas de que el receptor comprende su significado global ( Cuando veas las barbas de tu vecino cortar... ). I. CAMBIOS DE REGISTRO Una columna periodística debe emplear un registro estándar. Sin embargo, el emisor puede incorporar ocasionalmente expresiones y giros informales que dejan patente su subjetividad, por lo que se trataría de mecanismos modalizadores que habría que comentar. En definitiva, estas frases o palabras coloquiales suelen evidenciar dos aspectos: la opinión del emisor respecto al tema tratado y su acercamiento al lector. A veces el autor busca identificarse con un lector más joven y moderno o simplemente crear un ambiente de confianza que lleve al lector a aceptar de forma más fácil las propuestas del autor. Es cuando aparecen coloquialismos o, incluso, vulgarismos. En otras ocasiones encontraremos en nuestro texto el uso de frases hechas o refranes. El objetivo del autor es utilizar una serie de conocimientos comunes que, se supone, comparte con el receptor y que le servirán para reforzar sus argumentos.
Algunos recursos estilísticos permiten al enunciador valorar los hechos, transmitir una opinión sobre ellos u ofrecer un personalísimo punto de vista acerca de los acontecimientos. Se trata de marcas lingüísticas que indican la presencia del emisor y por tanto la subjetividad del texto. Algunas de estas figuras son: IRONÍA Se da a entender lo contrario de lo que se dice o se admite como veraz una proposición falsa con fines de burla ( El asesino era tan bondadoso… ). PARADOJA Unión de dos ideas aparentemente opuestas en un mismo juicio ( Al avaro las riquezas le hacen más pobre ). METONIMIA Nombrar una cosa con el nombre de otra basándose en la estrecha relación entre ambos términos. Así, nombramos la causa por el efecto, la persona por el instrumento manejado, el contenido por el continente, el autor por la obra, el objeto por su lugar de origen ( Se bebió un oporto; Se durmió en el café; Se compró un Picasso ). SINÉCDOQUE Denominar la parte por el todo o el todo por la parte ( Éramos mil gargantas cantando; Ciudad, levántate del letargo; Miles de piernas y brazos bailaban al compás de la música ). METÁFORA Identificación de un término real (A) con una imagen (B = término irreal o figurado) por una asociación entre ambos (La luz es un agua suave que llena los vacíos; Este nuevo atentado es un mazazo al proceso de paz ). SÍMIL O COMPARACIÓN Comparación entre dos elementos que el autor valora como “semejantes” (Los incendios veraniegos son como una pesadilla recurrente ). HIPÉRBOLE Exagerar algo buscando impactar en quien lo lee ( Todos tenemos las neuronas cocidas y la celulitis nos produce mucho más espanto que las vacas locas ). PERSONIFICACIÓN O Prosopopeya. Atribuimos acciones o capacidades de los hombres a los animales u objetos ( La tierra estaba sedienta de agua ). SINESTESIA Mezclar sensaciones pertenecientes a sentidos distintos (El tacto mira, palpan las miradas, los ojos oyen los olores ). PERÍFRASIS O CIRCUNLOQUIO Consiste en nombrar algo, pero “dando un rodeo”. Se emplean más palabras de lo necesario ( Durante el siglo de Lepanto, de Lope, de Quevedo, de Góngora…. / por “Siglo XVII”; Era la estación más florida del año / por “primavera” ). INTERROGACIÓN RETÓRICA Pregunta de la que no se espera una respuesta, sino que invita a la reflexión ( ¿Hasta cuándo soportaremos la manipulación a la que nos someten los políticos? ). K. HUMOR El humor es una manifestación de la subjetividad del emisor. Se trata de un recurso valorativo que indica distanciamiento del autor en relación con lo tratado o con los participantes de la comunicación. La irrupción del humor, como ruptura de lo esperado, no solo capta el beneplácito del oyente, sino que expresa una posición manifiestamente subjetiva del hablante. El humor puede estar expresado por rasgos ya mencionados como las comparaciones o la ironía o por situaciones absurdas surgidas de la imaginación del emisor. Ejemplo: Los presos, a través de las rejas, ven la libertad a la parrilla.
director...), utilizará el lenguaje para conseguir una determinada finalidad (que en este caso será persuadir o convencer sobre algún asunto de actualidad al lector), y con esa finalidad, la función del lenguaje que sobresale (aunque la referencial siga estando presente) será tanto la expresiva (puesto que da su opinión personal sobre algún asunto) como la apelativa (puesto que se dirige al lector con la intención de persuadirlo, convencerlo o hacerlo pensar de una determinada manera). Como en la mayoría de las columnas el autor utiliza un estilo muy personal, la función poética del lenguaje podría manifestase visiblemente, por lo que tendrás que comentar también las figuras literarias más relevantes.
5. LA IMPERSONALIZACIÓN La impersonalidad sirve para dar OBJETIVIDAD al texto. Esto no quiere decir que el texto sea objetivo, sino que el autor quiere que aparezca como tal (se usa mucho en el caso de tesis polémicas y en los editoriales). En algunos textos argumentativos de marcado carácter subjetivo, el emisor utiliza la impersonalidad de forma intencionada con la finalidad de alejarse de los enunciados, hacer una generalización y convencer al receptor de la verosimilitud y rigor de sus planteamientos. Contribuyen a la impersonalización de un texto y, por tanto, a la objetividad: