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Asignatura: Teoria de la literatura, Profesor: Manuel Romero Luque, Carrera: Filología hispánica, Universidad: US
Tipo: Guías, Proyectos, Investigaciones
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Los géneros literarios tienen problemas debido a la relación con otros problemas como son las relaciones entre lo individual y lo universal, entre la visión del mundo y la forma artística, la existencia o inexistencia de reglas, etc. El modo de resolver estos problemas es adoptar la perspectiva diacrónica y analizar las soluciones posibles. Platón divide la poesía en: poesía dramática, poesía lírica y poesía épica. Considera la mimética como poesía en su diálogo de la República. Se inclina hacia los géneros literarios para captar la universalidad y la unicidad del arte, despreciando el arte como multiplicidad y diversidad. La Poética de Aristóteles es uno de los textos fundamentales de los géneros literarios. Aristóteles estudia la poesía en su diversidad empírica evitando considerarla como unidad pura y abstracta. Aristóteles establece los géneros de la poesía:
Aristóteles fundamenta su división en: elementos relativos al contenido y elementos relativos a la forma. El filósofo parece dar mayor importancia a los elementos formales, como se observa en la Poética, donde se establece la diferencia entre poema épico -hexámetro dactílico- del trágico – verso yámbico. Horacio acepta el género literarios como ajustado a cierta tradición formal y caracterizada por un tono determinado, se define mediante un metro determinado. El poeta debe escoger las modalidades métricas convenientes sin expresar un tema cómico en un metro propio de la tragedia ni viceversa. Cada asunto, cada género debe ocupar un lugar debido. Se fijaba la famosa regla de la unidad de tono que prescribe la separación absoluta de los géneros. La doctrina de los géneros literarios multiplicó las polémicas en torno a los problemas de la existencia y del valor de los géneros. Estas polémicas se desarrollaron en Italia y en torno a obras que por su carácter innovador se mostraban rebeldes a las clasificaciones y a los preceptos de Aristóteles, Horacio y otros teorizadores.
La literatura española (S.XVI) constituye un centro de resistencia a los preceptos clásicos sobre los géneros literarios y sus reglas. La doctrina del clasicismo francés sobre los géneros literarios halló muchos defensores. La renovación sufrida por las ideas estéticas (S. XVIII) se hizo sentir en el dominio de los géneros literarios. Afirmar el progreso de los valores literarios y defender su relativismo equivalía a negar el carácter inmutable de los géneros, a admitir que los modelos greco-latinos no tenían el estatuto de realizaciones supremas de los diferentes géneros y a concluir la historicidad y la variabilidad de los géneros y de las reglas. El movimiento pre-romántico alemán (Sturm und Drang) proclamó la rebeldía total contra la teoría clásica de los géneros y de las reglas. La estética del genio al concebir la creación poética como irrupción irreprimible de la interioridad profunda del poeta como rebeldía, forzosamente había de condenar la existencia de los géneros. La doctrina romántica sobre los géneros literarios es multiforme y contradictoria. La actitud negativa de Sturn und Drang no fue aceptada por los románticos. Algunos románticos trataron de establecer nuevas teorías de los géneros literarios, fundándose en elementos intrínsecos y filosóficos. Friedrich Schlegel afirma en su Diálogo sobre la poesía “La fantasía del poeta debe desintegrarse en que cada una de sus obras debe tener carácter propio y totalmente definido, de acuerdo con la forma y el
género a que pertenece”. Hegel trata de estructurar la tradicional tripartición en lírica -género subjetivo-, épica -género objetivo y dramática -género subjetivo-objetivo. Un aspecto muy importante de la teoría romántica de los géneros literarios se refiere a la defensa del hibridismo de los géneros. El hibridismo y la indiferenciación de los géneros literarios se extendieron a otras formas literarias, como la novela. Como enseña la metafísica cristiana, el hombre es cuerpo y espíritu, grandeza y miseria, y el arte debe dar forma adecuada a esta verdad básica. La comedia y la tragedia se muestran incapaces de traducir la diversidad y las antinomias de la vida y del hombre. Víctor Hugo aboga por el drama, apta para expresar el polimorfismo de la realidad.
Brunetière (S.XIX) defiende los géneros literarios. Concibe los géneros como entidades existentes, como esencias literarias provistas de significado y dinamismo propios y seducidos por las teorías evolucionistas de Darwin; Brunetière presenta el género literario como organismo que nace, crece, envejece y muere, o se transforma. Los géneros, a través de un proceso evolutivo, se transformarían en géneros nuevos. La doctrina de Brunetière es de una época dominada por el positivismo y por el naturalismo y seducida por las teorías evolucionistas de Darwin y Spencer. Se desarrolló en la cultura europea una amplia reacción contra el positivismo de la época anterior, manifestándose esta reacción en la literatura, la religión y la filosofía. Los grandes nombres de esta renovación son Bergson y Croce. El problema de los géneros literarios se agudizó en la reflexión estética de Benedetto Croce con el intento polémico de combatir las congeminaciones dogmáticas y naturalistas de Brunetière. Croce identifica la poesía con la intuición. Intuir es expresar. La poesía como intuiciónexpresión es el conocimiento y representación de lo individual, elaboración alógica e irrepetible. En la obra poética cada expresión es una expresión única. Croce no niega la elaboración de conceptos y generalidades a partir de la diversidad de las creaciones poéticas. Croce niega el carácter sustantivo de los géneros literarios, admite su carácter adjetivo, su instrumentalidad; no rehusa la noción de género literario como instrumento útil de la historia literaria, cultural y social. No trata de saber si es expresiva o qué expresa, quiere indagar si la obra está compuesta según su cometido. Los géneros son los protagonistas y no la poesía; por lo que muchos autores, entre ellos Dante, se ve repartido entre la épica, la lírica, la sátira, la epistolografía, etc. El ataque croceano contra los géneros representa un ataque contra los preceptos que gobiernan la actividad creadora del poeta. La teoría de Brunetière aparece como la más errónea y arbitraria pues transfiere un modo simplista y sin ninguna demostración legitimadora el concepto de evolución. La doctrina clásica se muestra vulnerable e inaceptable como demostró Croce. Los géneros no existen como esencias independientes y absolutas. Resulta inaceptable para la estética moderna la doctrina clásica según la cual la belleza habría alcanzado la suprema realización literaria en los autores grecolatinos. Croce demostró que la doctrina clásica falsea por completo el juicio estético, sustituyendo el concepto de belleza por el de subordinación u obediencia.
Es extraño que un crítico como Wolfgang Kayser reincida en el error de considerar el género literario como entidad metafísica normativa y como criterio de valor. El género, para Kayser, representa una entidad cerrada y abstracta, dentro de la cual se establecen subespecies arbitrarias, sin reconocer legitimidad a las obras que no respeten las divisiones y las normas. Cada género literario representa un dominio particular de la experiencia humana, ofreciendo una perspectiva determinada sobre el mundo y el hombre, por ejemplo la tragedia y la comedia. Esto no significa que los géneros deban ser comprendidos como entidades cerradas e incomunicables entre sí. La realidad concreta de la literatura comprueba que pueden confluir diversos géneros literarios. Emil Straiger prefiere las designaciones de estilo lírico, épico y dramático que lírica, épica y drama. Los elementos genéricos pertenecen tanto al dominio de la forma interna –visión específica, tono, finalidad…- como al de la forma externa –caracteres estructurales y estilísticos,…
Dos grandes nombres de la poética y la crítica literaria contemporáneas son: 1) Straiger mostró cuál es el camino seguro en el estudio de los géneros literarios. Restableció la tradicional tripartición de lírica, épica y drama, la reformuló sustituyendo estas formas por lírico, épico y dramático. Hay una lírica, una épica y una dramática porque las esferas de lo emocional, de lo intuitivo y de lo lógico constituyen ya la esencia misma del hombre tal como aparecen reflejadas en la infancia, la juventud y la madurez. Straiger caracteriza lo lírico como recuerdo, lo épico como observación y el dramático como expectativa; y 2) Lúkacs ha revelado persistente interés por el problema de los géneros literarios. En su obra Teoría de la novela, abundan las observaciones acerca de los elementos que permiten distinguir entre la narrativa y la lírica, entre la narrativa y el drama, entre la novela y la epopeya. Se impone tomar en consideración factores de