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Orientación Universidad
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análisis de lenguaje didáctico, Resúmenes de Lenguaje y práctica musical

lenguaje didáctico para la elaboración de resúmenes

Tipo: Resúmenes

2011/2012

Subido el 24/10/2023

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Marcuse: vigencia de un pensamiento inactual
Ronulfo Vargas Campos
Abstract. The paper offers a thematic sketch
of Herbert Marcuse focused on his analysis of
over-repression in advanced industrial societies.
The Freudian and Marxist sources and categories
of Marcusian social theory are studied, and the
theory’s political ends are discussed. The central
goal of Marcuse’s thought is to challenge the
repressive and alienating content of the social
system of domination, in light of the real chances
for transformation contained in and invalidated
by that same social system.
Key words: repression, fetishism, freedom,
labour, drives.
Resumen. Se presenta una semblanza temática
de Herbert Marcuse, centrada en su análisis de la
sobrerrepresión en la sociedad industrial avanzada.
Se examinan las fuentes y categorías marxistas
y freudianas de la teoría social marcusiana, y
se discuten los fines políticos de esta teoría. El
objetivo central del pensamiento de Marcuse es
criticar el contenido represivo y alienante del
sistema social de dominación, a la luz de las
posibilidades reales de transformación contenidas
y negadas en ese mismo sistema social.
Palabras clave: Represión, fetichismo,
libertad, trabajo, pulsiones.
El propio herbert Marcuse aceptaba su iden-
tificación como “el más filosófico” de los intelec-
tuales del Instituto de Investigaciones sociales de
la Escuela de Francfort1, fundamentalmente por
su compromiso apasionado con la idea de que la
realidad social puede y debe transformarse por
orientaciones teóricas y axiológicas, es decir, por
la fuerza del pensamiento que es capaz de incidir,
como último reducto, en la ilustración y liberación
de un mundo ensombrecido. noción claramen-
te platónica, la del caótico mundo sensible que
encuentra su verdad en el paradigma de las ideas.
Con platón, y la tradición idealista, Marcuse com-
parte el entusiasmo por la especulación teórica que
anticipa formas superiores de existencia. Marcuse,
en este sentido, fue idealista, y sostuvo una fe en
la posibilidad de un mundo mejor. no obstante,
procuraba tomar distancia del idealismo meta-
físico a base de discernir condiciones reales de
posibilidad para ese mundo mejor, contenidas en
el mundo de la caverna. Este ejercicio crítico, que
remite a Kant, hegel y Marx, separa a Marcuse de
un inocuo wishful thinking, y lo dimensiona como
un pensamiento perturbador, que conmueve la
sensibilidad y la conciencia al develar patologías
sociales e incitar prácticas de transformación que
se tornan políticamente subversivas.
ha transcurrido más de un cuarto de siglo
desde la desaparición física de herbert Marcuse,
y más de medio siglo desde la formulación de su
teoría crítica. su pensamiento no tiene actualidad
en nuestros días, porque otros temas y formas de
análisis ocupan la atención de la producción filo-
sófica. pero el hecho de su inactualidad no dice
nada sobre la vigencia de una elaboración teórica
que trascend la academia para manifestarse
en movimientos sociales que demandaban otra
sociedad y otra cultura, cualitativamente diferen-
tes de esta abrumadoramente actual sociedad de
la globalización totalitaria.
Rev. Filosofía Univ. Costa Rica, XLIV (111-112), 145-152, Enero-Agosto 2006
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Marcuse: vigencia de un pensamiento inactual

Ronulfo Vargas Campos

Abstract. The paper offers a thematic sketch

of Herbert Marcuse focused on his analysis of

over-repression in advanced industrial societies.

The Freudian and Marxist sources and categories

of Marcusian social theory are studied, and the

theory’s political ends are discussed. The central

goal of Marcuse’s thought is to challenge the

repressive and alienating content of the social

system of domination, in light of the real chances

for transformation contained in and invalidated

by that same social system.

Key words: repression, fetishism, freedom,

labour, drives.

Resumen. Se presenta una semblanza temática

de Herbert Marcuse, centrada en su análisis de la

sobrerrepresión en la sociedad industrial avanzada.

Se examinan las fuentes y categorías marxistas

y freudianas de la teoría social marcusiana, y

se discuten los fines políticos de esta teoría. El

objetivo central del pensamiento de Marcuse es

criticar el contenido represivo y alienante del

sistema social de dominación, a la luz de las

posibilidades reales de transformación contenidas

y negadas en ese mismo sistema social.

Palabras clave: Represión, fetichismo,

libertad, trabajo, pulsiones.

El propio herbert Marcuse aceptaba su iden-

tificación como “el más filosófico” de los intelec-

tuales del Instituto de Investigaciones sociales de

la Escuela de Francfort^1 , fundamentalmente por

su compromiso apasionado con la idea de que la

realidad social puede y debe transformarse por

orientaciones teóricas y axiológicas, es decir, por

la fuerza del pensamiento que es capaz de incidir,

como último reducto, en la ilustración y liberación

de un mundo ensombrecido. noción claramen-

te platónica, la del caótico mundo sensible que

encuentra su verdad en el paradigma de las ideas.

Con platón, y la tradición idealista, Marcuse com-

parte el entusiasmo por la especulación teórica que

anticipa formas superiores de existencia. Marcuse,

en este sentido, fue idealista, y sostuvo una fe en

la posibilidad de un mundo mejor. no obstante,

procuraba tomar distancia del idealismo meta-

físico a base de discernir condiciones reales de

posibilidad para ese mundo mejor, contenidas en

el mundo de la caverna. Este ejercicio crítico, que

remite a Kant, hegel y Marx, separa a Marcuse de

un inocuo wishful thinking , y lo dimensiona como

un pensamiento perturbador , que conmueve la

sensibilidad y la conciencia al develar patologías

sociales e incitar prácticas de transformación que

se tornan políticamente subversivas.

ha transcurrido más de un cuarto de siglo

desde la desaparición física de herbert Marcuse,

y más de medio siglo desde la formulación de su

teoría crítica. su pensamiento no tiene actualidad

en nuestros días, porque otros temas y formas de

análisis ocupan la atención de la producción filo-

sófica. pero el hecho de su inactualidad no dice

nada sobre la vigencia de una elaboración teórica

que trascendió la academia para manifestarse

en movimientos sociales que demandaban otra

sociedad y otra cultura, cualitativamente diferen-

tes de esta abrumadoramente actual sociedad de

la globalización totalitaria.

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Marcuse fue el más conocido entre los inte-

lectuales que formaron la Escuela de Francfort,

entre los años treinta y los sesenta, y ese cono-

cimiento se debió en parte a un factor insólito en

la historia de las relaciones entre el pensamiento

y la acción, y es que Marcuse, ya anciano, con-

citó la identificación y el respaldo entusiasta

de juventudes estudiantiles contestatarias en la

década de 1960^2. ¿Cómo y por qué? ¿de qué

hablaba Marcuse, que su discurso despertaba

interés y pasión entre quienes podrían ser sus

nietos? Marcuse hablaba, desde el pensamiento

teórico, acerca de y contra una realidad social de

dominación, que sistemáticamente empobrecía,

escarnecía y destruía a los seres humanos, pero

hablaba también de las posibilidades reales de

liberarse de esta realidad social, y transformar la

sociedad en un espacio de auténtica realización

humana, de plenitud, libertad y felicidad.

El discurso crítico de Marcuse apunta fun-

damentalmente hacia el hecho de que el sistema

social de dominación se sostiene sobre la base,

no de la represión, sino de la sobrerrepresión , de

una represión innecesaria, que favorece tan solo

los intereses del sistema devenido fin en sí mis-

mo^3. por qué esta represión es sobrerrepresión, lo

explica Marcuse en términos de Marx y Freud,

aplicando al análisis de la sociedad industrial

avanzada la teoría marxista del plusvalor y la

teoría freudiana de las pulsiones.

Marx hablaba de un trabajo socialmente

necesario, que producía riqueza o valor, y que

objetivamente satisfacía necesidades humanas,

y de un plustrabajo, más allá de aquél trabajo

necesario: un plustrabajo que produce plusvalor

y beneficia sólo a los dueños del capital. En la

realización de este plustrabajo intervenía una

represión económica y política: sin plustrabajo,

los trabajadores no tendrían un salario 4.

Freud, por su parte, hablaba de pulsiones

irracionales de vida y de muerte, que impulsa-

ban las acciones humanas en el contexto de la

lucha por la supervivencia 5. Un eros militando a

favor de la vida, y un tanatos militando a favor

de la muerte, o puesto al servicio de eros, para

superar una realidad de escasez 6. Los derroteros

de eros y tanatos estaban marcados nuevamente

por la represión. Eros reprimido en sus metas

originales, marcadas por el principio de placer,

se transformaba en energía útil que se podía

aplicar al trabajo productivo. tanatos lo mismo:

reprimido en sus tendencias destructivas, podía

ser encauzado hacia la agresión y explotación de

la naturaleza, con fines productivos. o bien, diri-

gido contra los enemigos, o contra “el enemigo”,

y hacer de esta proyección un factor de cohesión,

con fines políticos^7. La represión, polo opuesto

de la libertad, parecía ser necesaria en un caso y

otro, puesto que obedecía al hecho de la escasez:

se trataba de producir medios de vida, y garanti-

zar un espacio estable de convivencia. Marx hizo

de la teoría del plusvalor el núcleo central de su

teoría crítica, pero para Freud la represión de las

pulsiones era insuperable, porque no concebía un

mundo sin escasez. para Marx el reino de la liber-

tad era un ideal posible. para Freud, seguramente

sería una ilusión. no obstante Marcuse hace de

las ideas de Freud un insumo para teorizar en

torno al reino de la libertad 8. Marcuse reivindica

el contenido del concepto de utopía: el reino de la

libertad. pero al mismo tiempo habla del fin de la

utopía, en el sentido de que el reino de la libertad

es ya una posibilidad real. Los estudiantes del

mayo francés, entre otras consignas, acuñaron

una que reclamaba “seamos realistas, pidamos

lo imposible.” Imposible, para los poderes esta-

blecidos, es en efecto la liberación, la utopía

de una sociedad donde el ser humano realice

libremente sus potencialidades. Imposible es una

sociedad sin represión. Esto es precisamente lo

que reclama Marcuse para la época actual, la

de la sociedad industrial avanzada. Lo que ante

todo constata Marcuse en su diagnóstico, es que

la sociedad industrial avanzada es una sociedad

opulenta, una sociedad que con mucho ha supe-

rado los límites de escasez que pudieran en el

pasado haber justificado la represión en el trabajo

y en las pulsiones humanas^9. por eso habla del

final de la utopía: toda represión ha llegado a ser

innecesaria, y es hora de reclamar los beneficios

que el sacrificio de la libertad ha producido en las

sociedades industriales. Marcuse nos dice que la

libertad y la felicidad, la plenitud del ser humano,

es ahora, por primera vez en la historia, quizá por

única vez, una posibilidad real; y que el hecho de

que no se consume, el hecho de que se movilicen

todas las fuerzas del sistema de dominación para

conjurar la libertad y la felicidad, sosteniendo y

RonULFo VARgAs CAMpos

148 RonULFo VARgAs CAMpos

esta democracia como una sociedad totalitaria.

La sociedad industrial avanzada es totalitaria

porque unidimensionaliza el universo del dis-

curso y la acción, resemantiza orwellianamente

el lenguaje, de forma tal que por democracia no

deba, no pueda entenderse ni practicarse otra cosa

que el modelo impuesto de sociedad mercantil y

militar^16. sociedad mercantil porque el sistema

de producción trasciende al mundo de la vida y

condiciona las relaciones humanas. El hombre

es sujeto por el mercado. producción y consumo

mercantil tienden a transformarse en prácticas

de adoración erótica, tributo y condición para ser

sujeto resulta ser estar sujeto al mercado y por

el mercado. Amar el mercado. sociedad militar

porque el sistema se sostiene además sobre la base

del chantaje de la seguridad nacional: fomenta el

miedo, el odio y la agresión hacia enemigos usual-

mente ficticios para desviar el miedo, el odio y la

agresión, la frustración de los individuos, hacia su

propia sociedad. sociedad militar porque no puede

funcionar sin enemigos, y fundamentalmente sin

un gran enemigo metafísico, encarnación de todo

mal, contra el cual debemos mantenernos unidos

y luchar por defender valores e ideales que se nos

machacan como nuestros. Es fácil advertir aquí

el uso político de la pulsión de muerte^17. temer,

odiar y agredir a enemigos, que no por casualidad

resultan ser más débiles que nosotros, nos hace

amar nuestro modus vivendi , e identificarnos con

los poderes establecidos cuando victoriosamen-

te aplastan al terrorista, el gusano, el demonio

infrahumano que real o ficticiamente se atrevió

a cuestionar, mediante el discurso o la acción, la

única forma posible de sociabilidad. En esto hay

más que un conato de fascismo^18.

por su visión de una sociedad totalitaria,

capaz de controlar el pensamiento y la acción por

debajo de la conciencia, y engendrar así al hom-

bre unidimensional, como una realidad humana

actual o tendencial, Marcuse fue considerado

pesimista. no obstante, y a manera de consignas,

Marcuse vislumbra y conceptualiza ciertas claves

de liberación. para empezar, clama por el gran

Rechazo, consigna emblemática de la Escuela

de Francfort. El gran Rechazo a esta sociedad

totalitaria sería efecto de una sensibilidad y una

conciencia lúcida de negación, de no seguir las

reglas del juego, por sentir y saber que “los dados

están marcados”, y que al final no habrá gana-

dores. Entender la sociedad industrial avanzada,

sus mecanismos institucionales y su racionalidad,

como un sistema que progresivamente consume,

despilfarra y destruye toda fuente de riqueza, en

el mismo acto que empobrece material y espi-

ritualmente al ser humano. generar lucidez en

torno a este hecho es invocar el gran Rechazo, y

en esto va nuevamente la responsabilidad y jus-

tificación de los intelectuales. El gran Rechazo,

además, como fin, acabamiento del imperio del

pensamiento afirmativo y de la conciencia feliz:

una asunción de la conciencia desgraciada, la

necesaria conciencia de una realidad en que la

plenitud está ausente e indefinidamente preteri-

da por sobrerrepresión. por tanto, la conciencia

de que objetivamente prevalece el malestar, que

las pulsiones son embaucadas para operar como

impulso de un sistema social autómata, destructi-

vo y autodestructivo. A partir de esta conciencia

desdichada se sigue otra clave de liberación, que

Marcuse llama la rebelión de las pulsiones vitales

(Marcuse, 1980). Eros es puesto a operar subor-

dinado a un principio de realidad sobrerrepresivo

que objetivamente mina las fuerzas vitales y hace

de la sexualidad una práctica comprometida con

un sistema social que produce muerte, es decir,

eros es subordinado a tanatos, y se hace de tanatos

el espíritu que anima la vida social, esto es: una

pseudoespiritualidad que anima una pseudovita-

lidad. transformar la sensibilidad tiene que ver

entonces con procurar la rebelión de eros, la libe-

ración de eros, y su transformación en espirituali-

dad de la vida social. La rebelión de eros convoca

el cambio social; se refiere a la transformación del

sistema de dominación en una sociedad erótica,

organizada a favor de la promoción de la vida.

Erotizar esta sociedad no significa fomentar una

sexualidad permisiva, porque eso ya existe, y

Marcuse lo llama desublimación represiva: la

incorporación del sexo a las relaciones laborales

productivas. Marcuse estaba críticamente concien-

te de que el sexo vende^19. pero estaba muy intere-

sado en no confundir esta sexualidad comercial

con el erotismo. En contraste, Marcuse propone

la sublimación no represiva, que consiste en com-

prender que las relaciones eróticas son relaciones

sociales y humanas que trascienden la genitalidad,

y que tienen valor en sí mismas, ciertamente no un

MARCUsE: VIgEnCIA dE Un pEnsAMIEnto InACtUAL 149

valor de cambio, sino que valen puesto que dan

sentido a la vida en cuanto convivencia humana.

transformar la sexualidad en eros y practicar una

sexualidad erótica, significa hacer del placer un

compromiso con la libertad y la felicidad, a saber,

tornar a eros, como sugería Freud, en una fuerza

centrípeta que tendiera a cohesionar partículas

vitales cada vez más grandes. desde esta perspec-

tiva, eros se convierte en una fuerza subversiva,

porque atenta contra el principio de realidad de la

sociedad industrial, que demanda supeditar todo

esfuerzo, toda energía, a la producción de capital

mediante el trabajo en condiciones de alienación,

y al sostenimiento de un sistema social que exige

sacrificios humanos.

La posibilidad de una sociedad erótica la

discute Marcuse en Eros y Civilización , obra que

cumple en nuestros días 50 desde su publicación.

En esta obra podemos leer lo siguiente:

Freud ha subrayado el grado en que las relaciones sociales (la “comunidad” en la civilización) están fundadas en ligas libidi- nosas sin sublimar tanto como sublimadas: el “amor sexual por las mujeres” tanto como el “amor desexualizado, sublimado, homo- sexual por otros hombres” aparecen como fuentes instintivas de una cultura duradera y en expansión. En la propia obra de Freud, esta concepción sugiere una idea de la civili- zación muy diferente de aquélla derivada de la sublimación represiva, esto es, una civi- lización envuelta y sostenida por relaciones libidinales libres. (Marcuse, 1986a, 214)

Cuestionar la vigencia de un pensamiento

adquiere sentido en la medida en que prevalezca

la problemática que lo haya motivado, y sean

todavía pertinentes los razonamientos e instru-

mentos conceptuales formulados para examinar

esa problemática. La actualidad de un pensador

o una teoría, por otra parte, en muchos casos y a

cuenta de factores diversos, es asunto de moda.

Marcuse fue moda en un pasado reciente, pero en

nuestros días su vigencia es escandalosa.

Notas

  1. “Como filósofo sin esperanza para el cual la filosofía se ha vuelto inseparable de la política”

se presentaba Marcuse en 1967, en la conferencia La liberación de la sociedad opulenta (Marcuse, 1972). La imagen de un Marcuse que teoriza principalmente desde la filosofía, antes que desde otras disciplinas, como las ciencias sociales o la economía política, tiene un fundamento histórico; habermas, por ejemplo, refiere: “not Adorno, but Marcuse assumed the role of the philosopher in the division of labor horkheimer established at the new york Institute” (Marcuse, 2001, 234-5).

  1. La índole de ese impacto se infiere de la biblio- grafía sobre Marcuse, en la que son recurrentes títulos como rebelión , revolución , utopía , contes- tatario , radical , crítica , etc. Cf. “Books, Articles and Reviews about herbert Marcuse” (http:// www.marcuse.org/herbert/booksabout/booksab- out.htm), web anexa a Herbert Marcuse (1898- 1979) Official Homepage , sitio mantenido en Internet por la familia del filósofo.
  2. Surplus repression es una de las categorías acuña- das por Marcuse para el análisis de la represión como mecanismo psicosocial de control en la sociedad industrial avanzada. En Eros y civiliza- ción define puntualmente este término como “las restricciones provocadas por la dominación social”, a diferencia de la represión simple, que en sentido freudiano se refiere a las modificaciones pulsion- ales “necesarias para la perpetuación de la raza humana en la civilización” (Marcuse, 1986a, 50).
  3. El plusvalor ( Mehrwert ) es categoría nuclear del análisis marxista en torno a la forma en que se dan la producción y la explotación de la fuerza de trabajo en el modo de producción capitalista. En la imposición y realización del plustrabajo ( Mehrwerk ) productor de plusvalor se constata el ejercicio del poder como coacción al interior de una sociedad de clases. Cf. Marx, 1985, 183 passim.
  4. Como concepto “del deslinde de lo anímico respecto de lo corporal” (Freud, 1976), atinente a las fuerzas psíquicas que impulsan mociones de deseo, esto es, acciones humanas, entiende Freud el término pulsión ( Trieb ). Lo característico de las pulsiones es que representan “medidas de exi- gencia de trabajo para la vida anímica”; su fuente consiste en “un proceso excitador en el interior de un órgano, y su meta inmediata consiste en cance- lar ese estímulo de órgano” (153). En su primera tópica Freud diferenció entre pulsiones sexuales, orientadas por el principio de placer, y pulsiones yoicas, tendientes a la autoconservación. En la segunda tópica, la diferencia se establece entre las pulsiones de vida, o Eros, que en la búsqueda

MARCUsE: VIgEnCIA dE Un pEnsAMIEnto InACtUAL 151

diferencias actitudinales entre patronos y emplea- dos no son ostensibles, más ello no indica que la riqueza deje de producirse mediante plusvalor. Constatando este hecho elemental, puede ponde- rarse el absurdo en la expresión “sociedad posca- pitalista” (drucker, 1994), empleada para denotar la supuesta transformación de las economías liberales en Estados fiscales, como si los impues- tos a personas físicas y jurídicas no representaran riqueza producida en condiciones de plustrabajo y plusvalor, que se destina a la reproducción de esas mismas condiciones de producción.

  1. El pensamiento unidimensional es la ideología de la sociedad industrial avanzada, y se expresa como una pseudoespiritualidad de consumo y reproduc- ción compulsiva del statu quo. su fundamento es el carácter fetichista libidinal de la mercancía y los medios tecnológicos que producen y encarnan esta mercancía: “los productos adoctrinan y mani- pulan; promueven una falsa conciencia inmune a su falsedad. y a medida que estos productos útiles son asequibles a más individuos en más clases sociales, el adoctrinamiento que llevan a cabo deja de ser publicidad; se convierten en modo de vida (…) y en cuanto tal se opone al cambio cualitativo. Así surge el modelo de pensamiento y conducta unidimensional en el que ideas, aspiraciones y objetivos, que trascienden por su contenido el universo establecido del discurso y la acción, son rechazados o reducidos a los términos de este universo.” (Marcuse, 1984, 37).
  2. En la Fenomenología del espíritu , hegel explica la conciencia como progresiva autocognición, derivada del encuentro con el otro que me reco- noce y mediante el cual me reconozco como sujeto. La conciencia en torno a la existencia de un otro distinto de mí transforma el sentimiento de autosuficiencia en aprehensión ante una auto- conciencia ajena que puede ser hostil. de manera que la “conciencia desventurada” ( unglückliche Bewusstsein ) deviene como conciencia de la enajenación: de la ausencia de plenitud de una autoconciencia que no se basta a sí misma, sino que se constituye como tal por la dependencia e interacción respecto de otra autoconciencia, a la que deberá reconocer (hegel, 1987, 115-129). La conciencia feliz expresa, en cambio, la falsa conciencia de plenitud.
  3. Bajo la premisa de que los grandes proyectos de transformación social han sucumbido al realismo político de una sociedad capitalista posmoderna que no se cuestiona, porque toda alternativa ha demostrado ser inviable, autores italianos han

propuesto asumir un pensamiento débil , que se enfoque en cuestiones menos ambiciosas que los anhelos revolucionarios del “pensamiento fuerte” productor de utopías (Cf. Vattimo, 2000). Es una falsa premisa, puesto que en la crítica al “pensamiento de la totalidad” y la reivindicación del pensamiento de la diferencia, ignora precisa- mente las diferencias teóricas entre corrientes de pensamiento, y generaliza, contradiciéndose, las causas detrás del fracaso del “pensamiento fuer- te” en sus pretensiones políticas. Reivindicando, además, una “ética de la diferencia y la debilidad” al margen de consideraciones sociales y políticas, el “pensamiento débil” resulta agradable para los sectores sociales dominantes que administran el despliegue del sistema establecido, con lo cual se devela la paradoja de que el “pensamiento débil” es en realidad el más fuerte.

  1. Cf. “El carácter fetichista de la mercancía y su secreto”, cap. I de El capital de Marx.
  2. Cf. The historical fate of bourgeois democracy , un artículo de principios de la década de 1970, escrito durante la administración nixon: “the shibboleth of democracy: government of the people and by the people (self-government) now assumes the form of a large-scale identifica- tion of the people with their rulers –caricature of popular sovereignty. Rousseau is stood on his head; the general is incorporated in the government, rather the executive branch of the government. dissent and opposition are free to the degree to Vich they are manageable. (…) the people can do something! For example, they can vote against the warfare administration; they can come out en masse to protest and demonstrate its hill as sovereign. they are free to obtain non- conformist, non-manipulated and non-censored information (…), but it seems that they don’t want to, that they do not have the real wish, the need to read or see or hear anything that contradicts the accepted truth or falsehood” (Marcuse, 2001, 167-169).
  3. El lenguaje operacional, sedicentemente empíri- co, reduce el significado de los conceptos a las formas actuales de su referencia: “esta aceptación radical de lo empírico viola lo empírico, porque en ella habla el individuo «abstracto», mutilado, que experimenta (y expresa) sólo aquello que le es dado, que tiene sólo los hechos y no los factores, cuya conducta es unidimensional y manipulada. (…) el mundo experimentado es el resultado de una experiencia restringida, y la limpieza posi- tivista del espíritu pone al espíritu en el mismo

152 RonULFo VARgAs CAMpos

plano que la experiencia restringida” (Marcuse, 1984, 165-166).

  1. Véase nota (7).
  2. “La sociedad industrial contemporánea tiende a ser totalitaria” (Marcuse, 1984, 30 et seq .). El totalitarismo de la sociedad unidimensional no se refiere a una realidad consumada, sino tendencial. En proceso de realización, gracias a las características estructurales y tecnológicas de la sociedad industrial avanzada, que se pue- den enumerar sucintamente: racionalidad instru- mental sistémica; fetichismo mercantil libidinal; fuerzas productivas que permiten un alto grado de productividad, históricamente insólito, en vir- tud de progresivos avances tecnológicos; cultura mediática represivamente desublimada y satu- rante, posibilitada por esa misma tecnología, y orientada hacia la afirmación y socialización del ethos unidimensional, por reiteración de slogans ...características dadas en un ámbito institucional que Marcuse llamó sociedad industrial avanza- da , ejemplo del cual son los Estados Unidos de América. Evidentemente, el diagnóstico social de Marcuse no es extrapolable a espacios que no reúnan estas características.
  3. Véase la definición de desublimación represiva : “liberación de la sexualidad en modos y for- mas que reducen y debilitan la energía erótica. (…) en este proceso la sexualidad se extiende sobre dimensiones y relaciones antiguamente prohibidas. sin embargo, en lugar de recrear estas dimensiones y relaciones de acuerdo con la imagen del principio del placer, la tendencia opuesta se afirma: el principio de realidad extien- de su abrazo sobre Eros. La más clara ilustración de este hecho nos la proporciona la metódica introducción de la sexualidad en los negocios, la política, la propaganda, etc. El grado en que la sexualidad alcanza un definitivo valor en las ventas o llega a ser un signo de prestigio y de que se respetan las reglas del juego, determina su transformación en un instrumento de la cohesión social” (Marcuse, 1986a, 11-12).

Bibliografía

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