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Se explica la forma en la cual la morfología de los huesos permite el movimiento
Tipo: Apuntes
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Profesora: Estudiante: Antonia Christian Amodio C.I: 28429302 Sección 3 Maturín, 1 de noviembre del 2020
Arquitectura del cráneo El cráneo, a pesar de su aparente rigidez, constituye un conjunto elástico, ligeramente deformable por la acción de los golpes y presiones habituales. Sin embargo, la calvaria y la base del cráneo no ofrecen la misma resistencia a los traumatismos. La base es la parte más frágil, ya que sus constituyentes son de espesor diferente (unos de tejido óseo esponjoso y otros de tejido óseo compacto) y está excavada por cavidades o canales mal ajustados, que dejan entre sí soluciones de continuidad. La calvaria, por el contrario, es más homogénea. La imbricación y la soldadura de sus diferentes piezas óseas aumentan la solidez de su conjunto. Calvaria y base están unidas y reforzadas por engrosamientos denominados contrafuertes en la base, arcos en la calvaria y pilares en los puntos de unión. La base parece estar organizada alrededor de un centro de resistencia (Félizet), el cuerpo del hueso esfenoides, en el cual convergen los contrafuertes de la base. Los contrafuertes se dirigen anterior y posteriormente hacia los pilares. A cada lado del cuerpo del esfenoides se describen tres contrafuertes principales. Un contrafuerte anterior esfenofrontal, que recorre el yugo esfenoidal y las alas menores y desemboca en la apófisis cigomática del frontal o pilar cigomático. Este contrafuerte está reforzado por un contrafuerte accesorio que sigue el borde libre del ala menor del hueso esfenoides, se une con el principal y se apoya sobre el pilar cigomático. De los dos contrafuertes posteriores, uno es petroso y el otro occipital. El contrafuerte petroso recorre la porción petrosa del hueso temporal hasta el pilar lateral mastoideo. El contrafuerte occipital recorre los bordes de la porción basilar del hueso occipital, muy próximo al contrafuerte del lado opuesto; forma las porciones laterales del hueso occipital y allí se divide en dos partes: una de ellas se dirige lateralmente hacia el pilar mastoideo siguiendo el surco del seno sigmoideo; la otra, después de bordear el agujero magno, se une con la del lado opuesto para continuarse con el ángulo frontooccipital de la calvaria. Estos dos contrafuertes occipitales forman, alrededor del agujero magno, un anillo denominado anillo de resistencia occipital, que descansa sobre dos cortos pilares de apoyo, los cóndilos occipitales. La calvaria está reforzada por tres arcos longitudinales, de los cuales uno, denominado arco frontooccipital, es impar y medio, y los otros dos se extienden sobre las paredes laterales de la calvaria y, en consecuencia, son pares y simétricos. El arco frontooccipital parte de la espina del hueso frontal y se incurva superior y posteriormente; después se desvía inferior y anteriormente. Recorre la sutura sagita y la cresta occipital interna. Se prolonga entonces a nivel del anillo occipital por los contrafuertes occipitales posteriores.
Medios de resistencia auxiliares del cráneo la resistencia del cráneo resultaría frágil si no estuviera considerablemente reforzado por un doble revestimiento: Uno exterior, la galea aponeurótica o aponeurosis epicraneal, que es una lamina fibrosa que recubre la calvaria, y otro interior, la duramadre, que tapiza la cavidad craneal. Unida estrechamente al periostio, sólo se separa de éste en el agujero magno. La adherencia de la duramadre es más fuerte en la base que en la calvaria, especialmente en los relieves óseos y orificios vasculares o nerviosos, donde rellena los intersticios. la hoz del cerebro, la hoz del cerebelo, la tienda del cerebelo y la tienda de la hipófisis atraviesan la cavidad craneal y consolidan sus paredes, haciéndolas más resistentes a las fuerzas que tienden a separarlas (Rainer). Arquitectura de la cara. Unión del cráneo y de la cara
La orientación de las trabéculas óseas del macizo craneofacial refleja la importancia de la cara, considerada desde un punto de vista mecánico como órgano masticatorio. Las trabéculas óseas ascienden desde la arcada dentaria superior hacia el cráneo, siguiendo bien la apófisis frontal del maxilar para apoyarse sobre la apófisis orbitaria interna del hueso frontal (pilar frontal), bien el hueso cigomático y la apófisis cigomática del hueso frontal (pilar cigomático). Unas trabéculas transversales unen estos pilares, encuadrando las cavidades orbitarias. Un arco transversal maxilopalatino, que ensambla las dos mitades superiores de la cara, se apoya sobre los dos pilares pterigoideos. Cada una de las ramas de la mandíbula de su mismo lado ejerce presión sobre el hueso temporal con que se articula. Las líneas marcadas en la cara y el cráneo indican las fuerzas musculares y las presiones que se ejercen durante la masticación.
Fuerzas que actúan sobre el macizo craneofacial
La arquitectura ósea del cráneo responde a la acción conjugada de fuerzas internas o externas que actúan sobre él (presión ejercida por el encéfalo, por el aparato masticador o por la gravedad). La calvaria está sometida durante el crecimiento y durante toda la vida a fuerzas de tensión interna debidas a variaciones de volumen de la masa encefálica en el curso de la sístole y la diástole. La base del cráneo y una parte de la calvaria están sujetas a las presiones de los dientes durante el proceso de la masticación y a las tracciones que ejercen en su superficie los músculos masticadores. La gravedad, que actúa sobre la cabeza, se propaga por medio de los cóndilos occipitales y por el juego de las tracciones de los músculos motores del cráneo; son éstos los que determinan los salientes óseos de la apófisis mastoides y de las líneas nucales superiores e inferiores, así como de la protuberancia occipital externa. Zonas débiles del cráneo o interpilares de Félizet Entre los contrafuertes de la base se encuentran las zonas débiles del cráneo, implicadas en las fracturas de la base. Son las siguientes: Para la fosa craneal anterior y anteriormente al contrafuerte anterior, la región etmoidofrontal, la lámina cribosa y los techos de las órbitas. Para la fosa craneal media, entre los contrafuertes anterior y petroso, la fosa esfenoidal constituida por el ala mayor del hueso esfenoides y el vértice de la porción petrosa del hueso temporal. Para la fosa craneal posterior, las fosas cerebelosas del hueso occipital.